Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!

 

CÓMO SE PIERDE EL PRIMER AMOR

(Apocalipsis 2:1-5)

 

Cuando uno se enamora por primera vez todo el ser se manifiesta en una expresión apasionada por la persona a quien se ama. No existe el tiempo, la razón, ni la objetividad. Se ama y punto. Se prometen cosas imposibles con tal de agradar al ser que se ama, hoy en día se suele escuchar hasta ahora: "pídeme lo que quieres y te lo daré", "te daré la luna y las estrellas", hasta se construyen grandes mausoleos. En fin, qué no se hace con tal de obtener el amor de la persona amada. Ese amor intenso tiene un tiempo y se va manifestando con expresiones que van dando muestra del amor apasionado entre las dos personas. Muchas cosas pueden suceder, sean buenas o malas, pero no importa, aún así se mantiene vivo el amor. Aparentemente nadie puede destruir dicho amor. En la Biblia encontramos en el libro del Cantar de los Cantares del rey Salomón manifestaciones del vivir intensamente el amor. Uno puede sacar conclusiones de que así es como se vive el verdadero y primer amor.

 

De pronto, al pasar el tiempo, ese amor se va diluyendo y volviéndose rutinario, ya no hay tiempo para amar, se racionaliza los sentimientos, las críticas comienzan a aparecer, ya yo no se vive intensamente ese amor, en otras palabras, se ha congelado. Ahora se hacen cosas, se mantiene la apariencia de vivir ese amor, hay que cuidarse del qué dirán, se hace el sacrificio de pasarla bien, aunque sea por un momento breve. Pareciera que los problemas, la rutina, el conformismo, el desinterés, la infidelidad, van matando esa primera expresión de amor verdadero. En el libro de los Proverbios se dice que el amor cubrirá todas las faltas (10:12), el apóstol Pablo en su carta a los Romanos nos dice que el amor debe ser sin fingimiento (12: 9), y también en el primer libro a los Corintios, en el capítulo trece, se hace referencia al amor sublime. ¡Cuántos matrimonio existen, pero sin el primer amor!
 

Ahora bien, esta aplicación si la llevamos a vida cristiana, a la vida de iglesia, vamos a encontrarnos que es muy similar a esta relación de pareja descrita. Cuando uno conoce al Señor y hace su decisión de seguirle, empieza en nuestro ser una nueva vida y una nueva perspectiva de ser otra persona. ¡Todo es diferente y maravilloso! No hay tiempo que valga para asistir a las charlas, a los cultos, a los ensayos del coro, a las reuniones de las células, a los retiros, a las campañas de evangelización, a la lectura de la Biblia, a las campañas de ayuda al prójimo, en fin, qué cosas no se hacen con tal de vivir apasionadamente el amor de Cristo en nuestro corazón. El tiempo es relativo, todo es posible realizar con tal de darse o gastarse en favor de Cristo y del prójimo. Hay alegría y gozo de participar en la vida de la iglesia, se diezma con responsabilidad, nuestras manos siempre están al servicio voluntario, toda nuestra vida está a disposición de la Obra del Señor, inclusive, podemos ir a lugares lejanos, con tal de proclamar la palabra del Señor. 
 

El texto de Apocalipsis en mención es una seria advertencia que el Señor hace a la iglesia de Efeso por haber dejado el primer amor al Señor. Si bien es cierto que la iglesia realiza un arduo trabajo y es paciente, que no soporta a los malos, que ha probado a los que dicen ser apóstoles, hallándolos mentirosos por no serlos; más aún, es una iglesia que ha sufrido y tenido paciencia, que ha trabajado arduamente por amor del Señor y en eso no ha desmayado, pero a pesar de todo hay una cosa en contra: ha dejado su primer amor al Señor. ¿Qué significa todo esto? ¿Cuál es el mensaje que tiene el ángel para nosotros como iglesia hoy?. Sin duda que se trata de una iglesia rutinaria, activista, celosa, ritualista, legalista y formal. Pero hay algo más, que es grave, la iglesia ha caído en pecado y debe arrepentirse pronto, de lo contrario le será quitada el candelero de su lugar. En síntesis era una iglesia muy activa pero sin amor al Señor.
 

Una iglesia de esas características se asemeja a nuestras iglesias modernas, muy activistas, legalistas, ritualistas, participativas, con grandes planes operativos y dinámicas relajantes, pero en su seno existe el pecado. Y aquí está lo grave del asunto, muchos creyentes son muy activistas, celosos en la doctrina y en el orden, rutinarios en su vida cristiana, van al templo por cumplir y nada más, no se comprometen para nada, dan su limosna y ya cumplieron con la iglesia, ya la Biblia no es el libro de lectura cotidiana, se miente, se murmura a espaldas del hermano o hermana, ya no hay tiempo para la oración, no se discípula  a nadie, algunos viven en adulterio y asumen cargos dentro de la iglesia. Aquí es cuando podemos decir que se ha perdido el primer amor al Señor. La iglesia comienza a tener problemas, no hay crecimiento, aparecen las disputas por los cargos, ya nadie diezma, se cierran los espacios de oración y estudio bíblico, la predicación es trasnochada y sin vitalidad, los adolescentes y la juventud viven hastiados por la inercia de la iglesia, en otros casos se cierran los anexos o se les vende. Por último, en forma desesperada se recurre a la planificación de un programa para salvar la situación. Ya no hay la alegría y el gozo de alabar y servir al Señor. El pecado ha inundado a la iglesia. ¡Se dejó el primer amor al Señor!
 

Cabe preguntarnos: ¿Cuántas iglesias se asemejan a esta iglesia de Efeso? La advertencia del ángel del Señor es que si no hay arrepentimiento sincero, el Señor no estará presente en medio de la congregación. De nada valdrá hacer proyectos o planes para cambiar la realidad de la iglesia, si primero no hay arrepentimiento y se vuelva al primer amor en el Señor. El discipulado ha sido dejado de lado y se ha caído en un mero formalismo y ritualismo de ser parte de la iglesia. Esta lección nos debe ayudar a reflexionar y estar dispuestos a oír lo que el Espíritu está hablando a las iglesias hoy en día.
 

Que el Señor nos ayude a recuperar nuestro primer amor en el Señor lo más pronto posible y nos hallé trabajando en santidad y servicio. Amén.

 

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

 

 

 

 

       


Copyright © 2012 Rev. Jorge Bravo-Caballero. Todos los derechos reservados.