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LA VOCACIÓN CRISTIANA: UNA DISPONIBILIDAD RADICAL (*)

(Génesis 12:1-4; Fil. 2:19-30; Mateo 26:36-39)

Al empezar, quiero señalar que estos pasajes bíblicos que sirven de base para la reflexión son muy conocidos y muchas veces se los ha tomado en cuenta para los estudios bíblicos y mensajes. Sin embargo, hoy quiero darles una nueva dimensión. Para ello quiero agrupar estos textos de la siguiente manera:

A. El llamado radical de Abram.- En el texto de Génesis 12, los primeros versículos, podemos ver que hay tres situaciones:

1. Dios muestra el camino.- Cuando Dios llama, siempre lo hace por nuestro nombre, y cuando lo hace no importa la edad (Abram tenía 75 años de edad), no importa el lugar ni la cultura, ni la raza, ni tampoco la familia. Él nos muestra el camino a seguir y nos pide disponibilidad a su llamamiento. No hay condiciones ni excusas. Dios al llamarnos para una tarea o misión, nunca nos deja a la deriva, siempre ha de proveer lo necesario. Pero, este llamamiento Implica condiciones a cumplir: salir del lugar, moverse a la misión, dejar a los familiares.

Es la radicalidad de la misión. Todo es una aventura de fe, el camino o destino final lo muestra el Señor. No hay hoja de ruta ni mapas, tampoco hay alojamientos ni alimentos. ¡Todo es por fe! ¡Cuánto tenemos que aprender de Abram en estos tiempos, donde la comodidad, la seguridad, el auto, la bolsa de viaje y el boleto de retorno es algo imprescindible!.

2. Las promesas de Dios.- Las Sagradas Escrituras nos dicen que Dios cuando promete, cumple su promesa, no es un Dios mentiroso. En el texto podemos apreciar que Dios le da a Abram una bendición personal. Le promete un hijo y ser padre de un gran pueblo, a pesar de que su mujer era estéril y él de edad muy avanzada. Una vez más podemos comprobar que Dios no nos abandona, nos bendice en nuestro caminar. Es su promesa, su cuidado.

Pero, este llamado y obediencia genera otra promesa: un liderazgo con bendición. Abram asumirá un liderazgo, el cual estará signado de bendición o maldición. Él será el conductor de una misión muy especial. De lo que él realice será para beneficio de todos o será de maldición. Muchas veces ignoramos o no nos damos cuenta de este aspecto en nuestro liderazgo. Cometemos errores o hacemos cosas que muchas veces dañan nuestro liderazgo y a la larga se convierte en maldición en vez de ser de bendición para otros.

Otra promesa de Dios para Abram es la de constituir un pueblo. La misión tiene un objetivo muy claro y éste es el de conformar un pueblo diferente, cuya pertenencia es de Dios. Es el pueblo de Dios para una misión santa. De ahí que todo llamamiento o vocación siempre tiene un objetivo. Nada se hace improvisado, Dios es un Dios de orden.

Por último, hay una bendición muy particular y ésta es una bendición ecuménica o  universal. Dios no sólo bendice a Abram en forma particular, sino que transfiere esa bendición personal a una bendición ecuménica, es decir, para toda la humanidad, sin ninguna restricción alguna. Dios es para toda la humanidad, no sólo para un pueblo o persona en particular. Hoy también la Iglesia tiene que aprender de esta voluntad de Su Señor.

3. Obediencia de Abram.- Al llamado de Dios, Abram no se quedó estático, obedeció, marchó al lugar que Dios le mostraría. Acató la orden de Dios sin comentarios ni murmuraciones. No cuestionó su llamado ni le reclamó nada a su Señor, a pesar de que no era joven, tenía 75 años de edad, no era un juego ello. Su obediencia le llevó a tener la tierra y la descendencia prometida. Nosotros hoy en día debemos aprender de la obediencia de Abram y sus resultados. Él creyó y confió en Dios hasta la muerte. Muchas veces queremos resultados o bendiciones, pero sin obedecer al llamado de Dios. Solemos poner muchas excusas o condiciones, sin confiar en sus promesas, las cuales son eternas, para hoy y para siempre.

B. Epafrodito: ejemplo de vocación radical.- Este relato nos muestra un ejemplo de vocación radical, tal es el caso de Epafrodito. Él fue enviado por la comunidad de fe de Filipos a apoyar a Pablo, quien estaba muy afligido y necesitaba ayuda. Epafrodito se enfermó muy gravemente y aún así siguió sirviendo a Pablo, expuso su vida en el cumplimiento de la misión. Ahora se apresta a regresar a su iglesia a cumplir otra misión. Epafrodito es el ejemplo de una vocación radical, que muchos de nosotros deberíamos imitar en el día de hoy. Para él no hubo enfermedad ni peligro de muerte. La misión estaba primero antes que el placer.

C. La radicalidad de Jesús.- Jesús es el supremo ejemplo de disponibilidad radicalidad en el cumplimiento de la misión. El pasaje bíblico nos muestra a un Jesús en medio de la tristeza y la angustia. Es el momento más crucial de su vida, es la hora decisiva, ya no hay otro momento. Es hora del cumplimiento de la misión que su Padre Dios le había encargado. La voluntad de Dios es primero antes que cualquier deseo personal. Primero es la misión. He aquí la radicalidad de Jesús, no hay excusas ni condiciones.

Estos tres ejemplos que hemos podido examinar, nos lleva a la conclusión de que toda vocación cristiana lleva consigo una disponibilidad de vida, la cual es radical; tiene sus riesgos y sacrificios. Jesús dijo: " El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí" (Mateo 10:37-38).  El llamamiento no es una invitación de Dios en balde, tiene un precio. Nadie puede servir a Dios, si Dios no le llama, le capacita y lo envía. A veces nuestro llamado obedece a personas y no a Dios, de ahí el fracaso de nuestra vocación. Si Dios nos llama, él nos bendice y nos hace instrumentos de bendición para otros. Para lograr tal bendición debemos ser obedientes Su llamado y caminar la travesía por la sola fe. ¡No hay otro camino! Amén.   

 

Rev. Lic. Jorge Bravo C.


(*) Esta reflexión fue predicada en el Culto de Apertura de la Asamblea General de la Iglesia Evangélica Metodista de Panamá, el día 19 de Enero de 2007.

 

 

 

       

 


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