Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!

 

 ¿QUÉ ES LO QUE LE PERTENECE A DIOS?

 

(Mateo 22:15-22)

 

El tema central de este pasaje bíblico es sobre la actitud que tenemos con las obligaciones que nos impone la sociedad civil. ¿Está bien dar los tributos? ¿No es mucha carga, aparte de dar el diezmo a Dios?. ¿Qué es lo que dice el Señor? La pregunta en realidad es capciosa que todo judío bien sabía que tenía dos compromisos, uno era con el gobernante de turno y el otro era con Dios. Lo que se daba al gobernante era lo que él había establecido y no había forma de eludirlo. Era precio de la dominación. Mientras que el diezmo era lo que Dios había establecido a su pueblo como expresión de adoración a él. Sin duda que ambas prácticas responden a proyectos diferentes. El primero, como ya se dijo responde a un proyecto de dominación y explotación, sin considerar las condiciones humanas y sociales del pueblo oprimido. Mientras que el segundo es una práctica milenaria en la que consiste dar la décima parte de las entradas o ganancias netas, dedicada a Dios para fines religiosos y como expresión de adoración a Él. En la historia bíblica la primera mención que se hace de los diezmos es cuando Abraham, después de haber logrado una victoria militar sobre cuatro reyes, dio los diezmos del botín a Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo (Gn. 14:17-20). Luego esta demanda de parte de Dios, de dar el diezmo de todo, pero también generaba bendición (Dt. 28:1-13; Mal 3:10).

 

En el Nuevo Testamento aparece también esta práctica, aunque no se menciona la proporción de la décima parte, pero sí en cuanto a la motivación de adoración, gratitud y responsabilidad cristianas (2 Co. 9:7; Heb. 7:1-10; cf. Lc. 21:1-4).

 

Ahora bien, Jesús atento a la trampa que le están tendiendo sus enemigos, utiliza un recurso utilizado en la mayoría de sus enseñanzas: la moneda. Sabiamente los confronta y les dice: “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” Corta toda posibilidad ambigua o tendenciosa. El gobernante de turno no es el señor del universo, es un simple mortal y finito. Pero Dios es el Señor del universo y de toda la Creación. De ahí que los diezmos son de Jehová y abarcaban la tierra y su producto y los animales del campo.

 

Un ejemplo muy evidente sobre nuestra actitud de dar al Señor lo que corresponde, la encontramos en el ejemplo de la viuda pobre (Lc. 21:1-4), donde ella dio todo lo que tenía, es decir más de lo que la ley exigía. El problema de nuestra relación con Dios es la manera cómo le entregamos lo que le pertenece. Muchas veces pensamos que todo lo que tenemos es en base a nuestro esfuerzo y sacrificio personal y nos olvidamos que la vida, la salud y hasta el trabajo le pertenece al Señor. Si no recibimos bendición es porque le hemos negado al Señor de la Vida la oportunidad de otórganosla. Preferimos derrochar nuestro dinero y talentos ante las cosa del mundo y no para las cosas del reino de Dios.

 

La Biblia nos da cuenta de muchos casos sobre este asunto y nos exhorta a darle a Dios lo que es Dios, así como hizo Abel (Gn. 4:3-5); Zaqueo (Lc. 19:1-10); los primeros cristianos (Hech. 2:43-47; 4:32-37).

 

Finalmente, si los gobernantes se sostiene con los tributos de la gente para realizar una labor, Dios no dejó de este aspecto para sostener Su Obra aquí en la tierra, pero con otros fines más sublimes: hacer que todos disfruten de todo lo creado y no que haya pobres ni necesitados en la comunidad de fe, la Iglesia.

 

Recordemos que Jesús nos pide todo para el reino de Dios, la vida, el tiempo, el dinero y los dones. ¿Cuál es nuestra actitud ante Dios en estos momentos? Que el Señor nos capacite y nos prepare para darle a Él la parte que le corresponde y no retenerlas. Amén. 

 

 

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

 

 

 

      

 


Copyright © 2000-2010 Rev. Jorge Bravo-Caballero. All rights reserved. Todos los derechos reservados.