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Muchas veces nuestras ilusiones salen veloces como el rayo, pero éstas pronto se convierten en tortugas al llegar a la meta, y esto debido a nuestra negligencia.
Yo reconozco que divertirse es lo más aconsejable en esta vida. Pero, ¿quién reconoce nuestros actos cuando estamos pendiendo de una rama del árbol del infortunio?
Lo que yo pienso nadie puede conocerlo, ni verlo, ni desaparecerlo, excepto Dios. ¡Y esa es mi jactancia!
Llevad siempre el cuerpo, allí donde la mente quiere ir.
Gracias Padre, porque hasta aquí he sido un hombre puesto a cualquier tipo de pruebas y las he vencido. Ahora soy un verdadero hombre forjado en mil y un combate.
En esta época hay muchos hijos cuyo padre es Dios; sin embargo, ninguno es siervo de Él, más bien, quieren que Dios sea el siervo de ellos.
Muchos querrán que ponga palabras a mis actos, mas no será así, ya que ellos se forjaron en el silencio de la vida.
Más vale morir todos los días, que esperar morir al final.
¿De qué valdrá vivir el futuro hoy, sin querer vivir el presente ahora?
Ya no hay tiempo para llorar ni reír, sino el tiempo que queda es para actuar pronto.
Si yo pudiera, quebraría todo aquello que hace imposible una disciplina y una seguridad en las cosas de Dios; pero, hay tantas vallas que saltar para lograrlo. Sólo con la ayuda de Dios lo podré lograr.
Todos tenemos la potencia de ser líderes. Esto comienza a accionar en uno cuando se descubre un compromiso en medio de una realidad concreta.
Hoy, al hacer un alto en mi camino, comprobé que Dios existe en la mente del hombre, mas no en su corazón
Si se te ha presentado la oportunidad de afrontar responsabilidades mayores, no dudes y aprovéchala; porque ningún hombre con auténtico empuje y talento se siente verdaderamente satisfecho hasta que no haya puesto a prueba toda su capacidad soterrada en su ser.
Al final de todo, siempre tendremos que sacrificarnos para algo mejor.
Lo más importante de la vida es mantener viva y ardiente la esperanza de algo mejor, en el corazón y en la mente.
He descubierto como actúa el diablo: comienza por llevarnos a la mente una serie de dudas y conflictos; luego nos infunde una desesperación que no nos permite razonar, ni orar. Toda esta situación adversa nos lleva a una situación de crisis que nos automatiza y nos hace presa de él. ¡Sólo el poder de Dios nos podrá liberar de esa esclavitud!
Cuidemos siempre que nuestros errores no sean mayores que nuestras palabras; porque al final del camino, ellas mismas nos pueden traicionar.
¿Cuánto tiempo he de durar yo? Quizás olvide contarlos cuando pase Abril y llegue Mayo.
El cristiano es la experiencia personal, viva, santa y solidaria de Cristo.
¡Cuán grandes son nuestras palabras y cuán pocos nuestros hechos!
Una cosa es imaginarse que Dios no existe y otra cosa es imaginarse que Dios si existe; pero, experimentar la presencia de Dios en nuestras vidas, eso sí que es otra cosa.
Ver pasar las nubes es ver pasar nuestro tiempo.
El espíritu del hombre malo es como una fiera salvaje que sale de su guarida para devorar las más bellas flores del campo y todo lo que encuentre a su paso; satisfecho luego, regresa a su guarida a descansar.
El amor es para compartirlo y no para obsequiarlo.
Nosotros solemos siempre pedir a Dios un sinnúmero de cosas en forma desesperada; pero, cuando llega el momento en que Dios nos da en abundancia no sabemos qué hacer. De ahí que será bueno, antes de pedir, dar una ojeada a nuestra canasta de la vida, para recibir sólo lo necesario.
Dios siempre se vale de un hecho histórico para acercarse a la humanidad y mostrar su amor, su poder y su gloria. Es la salvación a nuestro alcance.
Toda existencia tiene su razón de ser en la soledad o en la compañía; la elección de una de ellas, dejará su huella en la personalidad.
Vivir en soledad es una experiencia que necesita coraje; a veces, por cobardía optamos por cualquier compañía, que a la larga nos lleva a nuestra propia desgracia.
La causa principal de la soledad está en el completo abandono del yo espiritual, dando lugar al desarrollo incontrolado del yo material.
A veces, uno mismo se hace responsable de su propia soledad, ya sea por negligencia o por orgullo propio.
Jamás podré predicar, defender o difundir un evangelio alienante, opresor y egoísta; ni un evangelio materialista. El evangelio que he predicar y defender ha de ser el Evangelio de Jesucristo, que en su práctica se traduce en amor y perdón; sacrificio y acción; liberación y paz.
La fama del hombre es como la pompa de jabón, sube y sube hasta reventar.
En un hombre donde no hay verdad, honradez, ni amor; de nada valen sus palabras.
Cuando un rival nos enfrenta, intenta liquidarnos sin piedad; lo aconsejable en estos casos será neutralizar el ataque y desviarlo a otro campo que no conoce y humillarlo por su osadía.
La Iglesia en cada atardecer, deja su tarea inconclusa, como muestra de que no es una institución de superdotados.
La mirada fija es la acusación silenciosa y eterna.
Todas nuestras palabras deberán pasar por el fuego de la experiencia, para que así puedan darle el sabor a la vida.
Siempre a la mitad del camino nos acordamos de las cosas que olvidamos realizar a su tiempo y como locos queremos regresar, lo único que lograremos es que nos echen a patadas.
Si uno no quiere errar; mejor será atarse las manos, vendarse los ojos y taparse la boca. Sólo el que construye algo mejor tiene el derecho a errar.
Las grandes cosas, las grandes revoluciones y los héroes surgen en medio de la rutina. En la decadencia de las cosas y de los valores, está su fuente.
Al amar damos hermosas flores y ¿cuando odiamos, qué?.
Siempre nos preguntamos: ¿Quién soy yo y adónde voy?. Casi nunca nos preguntamos: ¿Qué puedo hacer a favor de otras personas?
La tentación es una prueba sobrehumana, más allá de nuestras fuerzas, difícil de resistir ante su poder, nos acosa justo por nuestro flanco débil, la carne. En cada lucha templamos nuestro espíritu. Mas en cada victoria conseguida, parte de nuestra vida hemos dejado en el campo de batalla.
El cristianismo es amor, servicio, paz y esperanza; también es oración, ayuno, alegría y perdón. En esto se resume la presencia histórica del cristiano en el mundo.
El hombre que no perdona, no puede pedir perdón.
El que sabe caminar, en lo mejor del camino va recogiendo hermosas flores.
El que llora de amor, el jardín de sus ilusiones riega.
El servir a los demás es una vocación de por vida y no una hermosa conclusión mental. Se demuestra negándose uno mismo y rescatando al que está en desgracia.
Atrévete a amar y te perderás en la inmensidad del amor.
No importa si has caído, levántate y sigue caminando.
En el pueblo está mi complacencia y misión.
Señor, dame todas las riquezas del mundo, la fama, la gloria y el poder, no para mi beneficio personal, sino para ponerlos al servicio de los pobres.
El tiempo de Dios no se mide con relojes de arena, sino con el reloj del espíritu.
Señor, hoy no tengo palabras ni lágrimas para agradecerte por lo mucho que haz hecho por mí; pero sí tengo dos manos para servirte.
Señor, que mi vida entera sea una ofrenda viva a la humanidad.
El mejor recuerdo para un ser querido, es haberlo amado en vida.
La mejor tumba para un ser querido, es el recuerdo eterno en nuestro corazón.
Así como al científico le es necesario la experiencia para dar validez a una teoría o demostración de un hecho; de igual manera, el cristiano necesita tener experiencias de fe para dar validez a su testimonio, predicación o cualquier otra demostración de un hecho religioso. De lo contrario, un científico sin ese requisito experimental será un vulgar charlatán; lo mismo, para un cristiano sin experiencias de fe, no será más que un fanfarrón.
Entre la corrupción capitalista y el totalitarismo materialista, ¿cuál debería ser nuestra alternativa existencial? Si optara por la primera, me degradaría socialmente y si la segunda fuera la opción, sería un estúpido. Entonces, ¿cuál es la opción? Pienso que la mejor opción existencial para el hombre es la Ética Cristiana.
El secreto para una vida en paz, es saber hallar a Dios en medio de un mundo convulsionado.
La felicidad sólo puede ser sentida y entendida a partir de una experiencia existencial, fuera de ella es imposible sentir el gozo de disfrutarla.
La puntualidad es señal de respeto y cortesía para con el prójimo.
Muchas veces somos cobardes a tiempo y héroes a destiempo.
El único apoyo concreto que tienen los pobres y oprimidos del mundo, son los cristianos comprometidos con ellos.
Una cosa es la defensa asalariada del pobre y otra es la defensa del pobre por vocación.
De mi experiencia en la Iglesia Católica y en la Iglesia Protestante he podido realizar una síntesis, que es una nueva experiencia: ser un cristiano que sólo sigue a Cristo y sirve al prójimo en amor, sin estar sujeto a tradición, dogma o estructura alguna.
Una misma fe, una misma esperanza y un mismo Señor, nos unen en una misma lucha por la transformación de nuestra patria.
Renovaos siempre por medio de la palabra de Dios y en el servicio al prójimo.
Donde hay movimiento, hay vida; donde hay vida, hay esperanza; y donde hay esperanza, vale la pena vivir.
La esperanza es como la ola del mar que viene a nuestras playas, trayendo las buenas nuevas de un horizonte que aún no conocemos.
En lo fundamental, intransigente; en lo secundario, tolerante.
Nuestros sentimientos son como las estaciones del año: las lágrimas, son como las lluvias que riegan nuestro ser seco y atribulado. Es nuestro invierno. La tristeza, es como un día oscuro y gris, con un cielo lleno de nubarrones. Es nuestro otoño. La alegría, viene a ser como las aves que adornan y embellecen nuestra vida. Es nuestra primavera. La esperanza, es como la ola del mar, que nos trae las buenas nuevas de un horizonte no muy lejano. Es nuestro verano.
Todo acontecimiento en una realidad determinada, se convierte en el núcleo de la misma. De ahí que para su análisis y estudio no se puede estar en un punto equidistante del mismo, sino en su mismo centro.
Para iniciar una lucha contra la miseria, la explotación y la reconstrucción de nuestro pueblo, es necesario asirse del pasado, tener la mirada hacia delante y afirmar nuestros pies en la presente realidad.
La fe es un don de Dios que nos permite conocer a Jesucristo como Salvador, nos libera de toda esclavitud personal y social del pecado, y finalmente es un instrumento de transformación de la realidad a través de su praxis.
La realidad es el crisol de la fe y en ella se forjan la esperanza y la salvación.
Todo creyente no puede dejar de hablar de Dios sin mencionar las cosas que preocupan al hombre; ni tampoco se puede hablar de aquellas cosas sin dejar de mencionar a Dios.
El odio carcome el cerebro; la envidia corroe el alma; los celos aniquilan el corazón.
Donde no hay amor, las palabras sobran.
El amor de Dios hacia nosotros hace imperativo nuestro amor hacia los demás.
Abrid las válvulas de vuestro corazón para que salgan los odios, rencores y maldades acumuladas por tanto tiempo; llenadlo de nuevo con el Gran Amor!
El éxito siempre exige de nosotros un mínimo de hipocresía.
Así como las gotas de agua perforan la roca, así también, los golpes de la vida calan en lo profundo del alma.
Hay hermosos recuerdos que guardamos como preciosos capullos en el corazón, pero siempre hay otros que quedan expuestos al asecho de los lobos.
La iglesia es un ejército de creyentes en Dios, cuya fuerza está en la fe y en su testimonio en el servicio amoroso por los demás.
La iglesia de hoy, es una comunidad de fe, organizada de tal manera que ningún error o indisciplina debe afectar el cumplimiento y desarrollo de su misión.
Cada uno se hace prisionero de sus propias especulaciones.
Muchas de las desgracias humanas se gestan en el seno del hogar.
Antes de intentar decir una mentira, mas vale morderse la lengua.
La conciencia es la voz de Dios que pone al descubierto nuestras faltas, provocando un arrepentimiento, para luego otorgarnos el perdón y la paz interior en nuestro ser.
Las palabras y las circunstancias adversas no deben destruir jamás nuestra paz interior.
Cada día es una nueva ola que viene a nuestras playas.
En el mundo caminamos por el desierto entre oasis y arenales; así de esa manera es nuestro caminar por la vida cristiana.
Quien ha optado por servir a los demás, es un verdadero discípulo de Cristo.
El núcleo de la teología metodista es la obra redentora de Cristo y la praxis de la fe.
La batalla contra el mal no es una batalla parcial, sino una guerra total. La victoria es de aquel que ha resistido el desgaste de la misma.
Ante la falta de provisiones para nuestras necesidades básicas, no debemos temer. Dios siempre proveerá lo necesario.
La Biblia es un libro tangible y su contenido: la fe, es intangible, ella no tiene lugar en el espacio como otros elementos físicos.
Si el mundo es nuestra parroquia, esto implica que somos el ejemplo del mundo.
Si tu pareja ya no es la compañera idónea en tu vida, no te queda más que dos alternativas a elegir: aguantar hasta lo sumo todas sus locuras o esperar que las circunstancias te liberen de ella.
Los cristianos somos pequeños manantiales diseminados en el mundo, con el único propósito de regarlo con el agua viva que es Cristo.
La improvisación mata el futuro.
La felicidad no se encuentra en las grandes cosas, sino en las pequeñas cosas de la vida.
El mundo es el crisol de la fe.
Nunca debemos olvidar que detrás de los nubarrones siempre está el sol.
Los hijos son las mejores joyas que Dios nos pueda regalar.
El secreto de la paz interior está en hacer el bien; sólo así estarás en paz con tu prójimo y con Dios.
La historia salvífica tiene dos dimensiones: la primera, en los proyectos del hombre no hay lugar para Dios; la segunda, en los proyectos de Dios siempre hay lugar para el hombre.
Cuando la serpiente lanza su veneno, sálvese quien pueda.
La vida es el gran teatro del mundo. Todos, sin excepción alguna, estamos obligados a ponernos la careta para actuar.
Para que la luna brille es necesario que el sol se oculte; de la misma manera, el mal brilla porque el bien se ha ocultado.
Cada criatura es ante Dios como un metal precioso, que por los avatares de la vida se va llenando de escoria hasta perder su brillo; felizmente, por la gracia de Dios, esa escoria es quitada al pasar por el crisol de la fe. Mediante la purificación del amor de Cristo toda persona vuelve a recobrar su brillo.
Si la fe y la razón no nos llevan a tener paz con Dios y con nuestro prójimo, vana es su existencia.
La realidad es como un río caudaloso; quien no sabe nadar, en las profundidades de sus aguas se ahoga.
Si pude descubrir un nuevo horizonte y alcanzarlo en la vida, es porque fui capaz de sacar la cabeza de en medio de la mediocridad.
Nuestras ideas deben ser como las aguas del río que siempre se renuevan.
Cuando uno toma conciencia de una realidad injusta y decide transformarla, se ha iniciado ya la revolución.
Un collar es hermoso y valioso por la calidad de las perlas que lo conforman. De igual manera, la amistad es hermosa y valiosa por la calidad de los amigos que la conforman.
El futuro de la Iglesia no depende de sus estructuras o doctrinas, depende de la misericordia de Dios y de la calidad de vida de cada uno de sus integrantes.
Las utopías son proyecciones de nuestras ilusiones o aspiraciones que se tiran al vacío. Hacerlas realidad, dependerá del puente que podamos construir con nuestras propias manos.
La envidia es el sabor amargo de la frustración.
La defensa de la dignidad humana es una alternativa solidaria ante la nueva propuesta de un sistema de vida digitada.
Dios es tan grande y sabio que ha dotado al ser humano la capacidad de desarrollar mecanismos de defensa para conservarlo y protegerlo ante cualquier adversidad.
No hay Navidad si Jesús no nace en nuestro corazón.
Si alguien me preguntara: ¿Quién soy yo?, respondería sin vacilar: ¡Yo soy obra de la misericordia de Dios!
Estar en la orilla del mar y ver el inmenso horizonte azul, significa que hay un camino largo que se ha recorrido y que ahora se presenta una nueva oportunidad de seguir caminando hacia un futuro nuevo.
Estoy convencido de que Dios me creó para hacer grandes cosas y trascendentes en este mundo; los dones y talentos recibidos de Él, a su tiempo plasmarán dicha obra.
Toda persona ante Dios opta por una de estas actitudes: ser religioso, fanático, creyente o ateo. De la decisión que tome depende el grado de su espiritualidad y compromiso con Él.
El buen testimonio es inherente al ejercicio de la autoridad; sin él se pierde toda autoridad.
La experiencia es el cincel que moldea nuestra vida.
La excelencia es un don que Dios nos ha dado para hacer más agradable y llevadera nuestra vida. No hacer uso de este don es vivir una vida de sufrimiento, de lágrimas y de dolor.
En mi experiencia con Dios surgieron estos poemas:
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¡ABRID, PUERTAS DEL CIELO! Señor, Creador de los cielos y la tierra, Abrid las puertas de la bóveda celeste. Que lluvias de bendición caigan sin fin, A mis huesos que se secan día tras día. Como árbol plantado en el desierto gris, Aún estoy de pie esperando la lluvia, Que ha de refrescar mis sedientas raíces. Ya todo mi ser ansía beber de Tu pozo. Mira mis hojas, una a una, se secaron, Al pasar cada ventarrón con fuerza cruel, Sacudiendo toda mi vida y mis ilusiones. Sólo Tú, oh Dios, puedes hacerme retoñar. Abre ya, oh Señor, las puertas celestiales, Refresca mi sedienta alma de tu amor, Que al retoñar vuelva a dar bellos frutos, Como maná para todo el que no te conoce.
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¡VENGAN TODOS! Vengan, vengan pronto todos, hoy A escuchar una noticia grata Que ocurrió en lo profundo de mi ser. Solo y desesperado me encontraba Perdido en el mundo y en tinieblas, Sin ninguna luz que guiara mis pasos. Fue un día, ese gran día en mi vida, Que mi mente y corazón cambiaron, Cuando conocí al Señor Todopoderoso. Hoy, que en mi vida hay paz y amor, Te puedo decir que Jesús es el Salvador, Nadie más te salvará, sólo Él lo hará. Mira mis heridas, cicatrices son ya, El amor de Dios restauró todo mi ser, Una vasija nueva soy en sus manos. Pon también tu confianza sólo en Él, Y verás que el Señor hará maravillas, En tu vida quebrada y atormentada. Recuerda, no hay vida plena sin Él, No hay justicia y paz sin Su amor, Acéptale ahora, no mañana, sólo hoy.
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AL BORDE DEL ABISMO ¡Me salvaste Señor, una vez más del abismo! Mi corazón se regocija y mi alma se alegra. Todo mi ser vibra de emoción por tu bondad, Nadie podrá callar mi canto y grito de alegría. Como antes en el pasado libraste a tu siervo Noé, De las frías y tormentosas aguas del diluvio. Con mano poderosa salvaste a tu hijo Moisés, Cuando al borde del abismo Faraón venía por él. El fuego y leones feroces amenazaban a Daniel, Tú viniste en su pronto auxilio para liberarlo. Tu siervo y rey David sufrió horrible persecución, Pero tú acudiste en su rescate con mano poderosa. Ahora yo soy uno más en esa lista de salvación, Muchos otros también tuvieron ese privilegio. Gracias Señor por concederme sentir tus brazos, Y saber que tu eres mi refugio y salvación eterna.
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Los principios y valores se defienden con la vida y no sólo con palabras o gestos.
La excelencia en la vida cristiana es el tope de toda existencia humana; sin embargo, mucha gente prefriere vivir el estándar promedio de la vida, es decir, en mediocridad o pecado.
Las decisiones que se toman en cualquier circunstancia de la vida se hacen en función a principios y valores supremos, y no en función a intereses personales o grupales.
Nuestra vida es como un árbol, cuyas raíces representan nuestro pasado, el tronco es el presente, y el futuro son los frutos que hemos de dar. De las buenas raíces y de lo fuerte que sea el tronco, dependerán los frutos a obtener.
En algún momento de la vida confío llegar a la siguiente conclusión: "Soy la felicidad hecha realidad"
Nunca las lágrimas y el sufrimiento por algo mejor, serán en vano.
Si quieres tener éxito en la vida, ten en cuenta estos tres aspectos: pon todo lo que quieras realizar en manos de Dios; realiza todo con excelencia; revisa todo lo que has hecho y mira siempre hacia el futuro.
Muchos pueden tener fe y esperanza, pero pocos son los que han experimentado una fe verdadera y una esperanza viva en Dios.
La verdadera vida cristiana es una vida de fe, de santidad, de prosperidad y de servicio.
La vida cristiana implica vivir una fe original y no pretender ser copia alguna de algún personaje. La originalidad en la fe es requisito indispensable para la salvación.
Para ingresar a la dimensión espiritual de Dios es necesario ser usuario del reino de Dios y tener un password. En este caso el usuario es nuestro nombre y el password es: fe.
Un corazón es capaz de recibir un gran flujo de sangre; también suele recibir alegrías y tristezas; pero lo mejor que podría recibir es una verdadera amistad.
Los principios éticos no pueden ceder ante cualquier necesidad, circunstancia o corrupción. Ellos son la garantía de nuestra existencia.
Tres son las evidencias de una verdadera vida cristiana: santidad, bendición y gozo.
Las bendiciones, grandes o pequeñas, son de la misma esencia de Dios y tienen la misma finalidad: la felicidad de las personas.
El presente es el fin del ayer y el comienzo del mañana. De ahí que el presente es el vestíbulo de nuestra felicidad.
Sin santidad de vida, no hay bendición de Dios, y sin bendición no hay plenitud de vida.
En tiempos difíciles, hay que saber vivir la vida en plenitud, sin miedo y sin temor, sabiendo que Dios ha de proveer lo necesario en el momento oportuno.
Un metodista es un cristiano de alta calidad, consagrado al servicio del prójimo.
En estos tiempos, la Iglesia está llamada, no sólo a evangelizar, sino hacer más humanas a las personas a través de la palabra de Dios.
Ante la pregunta de que si la virtud es necesaria para este mundo postmoderno, yo respondo que sí; ya que ésta establece la diferencia entre la excelencia y la mediocridad en todo el quehacer de la vida del ser humano.
En mi constante relación con Dios en oración, he descubierto que muchas veces Él responde de manera sobrenatural. Las señales pueden ser: un par de palomas en nuestro caminar; una mariposa revoloteando sobre nuestra cabeza; una niña que se acerca para darnos un pañuelo para enjugar nuestras lágrimas; la mano de un amigo que nos levanta del suelo; sueños premonitorios; un texto bíblico para leer en una situación difícil; un cheque inesperado que llega a nuestras manos; un mar que se abre de par en par; un maná que cae del cielo; murallas que caen al sonar de las trompetas; un viento recio que sopla; una voz que se escucha en medio de la soledad. Son todas esas cosas, códigos sobrenaturales que sólo se pueden descifrar en comunión plena con el Señor.
Nuestras palabras son como cápsulas que encierran nuestros sentimientos y pensamientos; ellas revelan quiénes somos.
El quehacer cotidiano de todo creyente que tiene a Dios en su corazón es la transformación espiritual y social de toda persona.
La fe en Dios es una fe ilimitada que nos permite aventurarnos a ver más allá de lo evidente y a realizar proezas increíbles.
El que no arriesga en la vida, jamás podrá tener lo que quiso tener, ver lo que quiso ver, lograr lo que quiso lograr. Arriesgar es una aventura de fe y no un salto al vacío.
Si por cumplir con el supremo deber, perdemos otras oportunidades para triunfar, eso no importará si es que al final nos sentimos satisfechos de haberlo cumplido.
El silencio es el gran momento existencial para reflexionar y evaluar todo lo actuado y lo que se ha de realizar; a la vez sirve para esperar la voluntad de Dios.
Nunca es tarde para conocer a Dios, como tampoco es tarde para recibir sus bendiciones.
En el cumplimiento de la Misión, lo más importante es tener en fe en ella y seguir avanzando, jamás retroceder.
Cuando en medio de nuestro entorno social las cosas se complican y pareciera que ya no hay salida, entonces lo único que nos queda hacer es empujar más allá la línea de nuestro horizonte para encontrar nuevas alternativas.
La humanidad y la espiritualidad del ser humano son de una misma esencia que provienen de un solo Creador; lo que varía y hace la diferencia son sus formas externas de expresión y de relación con su entorno social.
La excelencia es la suma de pequeñas y grandes cosas bien hechas. No hay otra fórmula para triunfar en la vida.
La Iglesia de Cristo es más que una empresa, pero no menos que una empresa.
En la iglesia cristiana no se puede ser fariseo y pastor a la vez, solo cabe ser como el buen pastor: Jesús.
Los principios y valores universales del cristianismo están dados en las enseñanzas de Jesucristo, las cuales se encuentran en las Sagradas Escrituras; ni los dogmas ni las doctrinas tienen lugar en la verdadera esencia de la Iglesia.
Siempre en toda reunión se presenta el dilema de ubicar en el lugar correcto a la autoridad, generalmente se decide a que sea en la cabecera. Sin embargo, considero que el orden de los lugares no altera la función.
Cuando se lucha por alguna causa justa, cualquier excusa para no hacerla, está demás.
Para que el pueblo pueda comprender el mensaje de las Sagradas Escrituras es necesario decodificar el lenguaje bíblico a los códigos del lenguaje secular.
La igualdad ante Dios y la Ley es el requisito fundamental para vivir en plena libertad, ahora y siempre.
La Iglesia de Jesucristo está llamada a ser la reserva moral y espiritual de la humanidad.
Existen dos tipos de paz: una es la paz externa o social y la otra es la paz interna o espiritual. La primera, es una aspiración humana de lograr el bien común para todos, pero que es violentada por los problemas sociales, resultado de la injusticia. La segunda, es aquella armonía entre lo divino y el ser humano, que solo puede ser dada por la presencia de Cristo en el ser humano. Esta paz espiritual es la que permite resistir a la violencia social y generar las condiciones para lograr la paz real.
Todo camino o sendero nos conduce siempre a un destino. De igual manera, la Biblia es el único camino que nos conduce a la salvación eterna.
La palabra de Dios es única y vivencial. Los seres humanos la encapsulan en sus ideas, contextos, costumbres, ritos y experiencias propias, generando con ello las sectas o denominaciones religiosas. El reto será desencapsularla y vivenciarla.
La iglesia es el taller de Dios, él como artesano restaura vidas quebradas, perfecciona vidas, sana cuerpos y espíritus enfermos, consuela a los afligidos, alienta a los que se sienten derrotados. Para poder realizar tal tarea, cuenta con herramientas y operarios; las herramientas que utiliza son: la Biblia, la oración, la exhortación, y el perdón. Y sus operarios, son todos los que han sido restaurados por él.
En la aldea global, la única condición para pertenecer a ella, es la de ser creatura de Dios, creador del Universo.
La santidad es un eje transversal que debe pasar por todos los niveles de nuestra vida: personal, social e institucional. Y los metodistas estamos llamados a demostrarlo.
Tener paciencia es saber esperar con sabiduría.
La lealtad es por principios y no por la persona.
Cuando hay una meta, hay un camino que recorrer. Si queremos llegar a ella tenemos que atrevernos a recorrer el camino por más difícil que sea.
Cuando seguimos a Jesucristo con el propósito de convertirnos en instrumentos del amor de Dios en el mundo, nuestras vidas adquieren propósito. Ya no podemos conformarnos con un cambio personal. A medida que crecemos en una relación de santidad con Dios, nuestro cambio también tiene que afectar al mundo que nos rodea.
Un nuevo amanecer es una nueva oportunidad, una nueva esperanza, una nueva alegría de vivir y una nueva manera de hacer las cosas bien. ¡Todo esto gracias a Dios!.
Al ver caer las hojas marchitas del árbol y nacer nuevas hojas verdes, comprendí que así también pasa con nosotros, que es necesario arrancar todo aquello que se ha marchitado y que ya no tiene lugar o perturba nuestro ser, para dar lugar a aquello nuevo que adornará nuestra vida y dará sentido a nuestro ser. Si no caen nuestras hojas marchitas no habrá lugar a nuevas hojas verdes.
La familia bien constituida, una escuela basada en principios y valores y una iglesia que predique y practique la sana doctrina, constituyen el trípode que toda nación necesita para la formación de una nueva generación que sea digna de su tiempo y esté al servicio de los demás.
Siempre es bueno mirar el horizonte, porque de ahí siempre vienen las buenas nuevas de Dios.
Por mucho tiempo los cristianos han pretendido cambiar la sociedad queriendo destruir las estructuras existentes; lo que no se ha sabido hacer es crear un nuevo sistema social donde la fe, el amor, la justicia, la verdad y la paz, sean valores irrenunciables.
Cuando un líder se colude con un grupo y no hace la voluntad de su pueblo, ya perdió autoridad para gobernar.
Toda reforma empieza en la persona y luego trasciende a su entorno social.
Cuando una nave cambia de rumbo hay que cambiar al capitán y ajustar las velas.
Hay gente que cree que nuestro corazón es un depósito y tira toda la basura de su corazón al nuestro.
Si Dios nos perdona y olvida nuestros pecados, nadie tiene por qué hacernos recuerdo de ellos. ¡Somos perdonados por Su gracia!
Revisando el Diario de John Wesley encontré que después de su experiencia de conversión del 24 de mayo de 1738 en Aldersgate, empezó a predicar con fuerza la palabra de Dios, habló en lenguas, sanó enfermos, formó discípulos, fue solidario con los pobres, generó una educación integral, incorporó a las mujeres en el ministerio pastoral; sin embargo, no era pentecostal, ni neo pentecostal, ni carismático, ni liberal, ¡era un cristiano metodista!
Al empezar el año, siempre hay muchos caminos ya hechos para andar rutinariamente y que no siempre nos llevan a la felicidad. Será un desafío hacer nuevos caminos para andar y dejar huellas.
La Iglesia del siglo XXI está llamada a ser una comunidad terapeútica, donde el amor de Dios y el de sus discípulos sean una realidad y no meras palabras en discursos.
Mientras la Iglesia esté en el mundo no escapará de los problemas del mundo y para que no caiga enredada en ellos, bebe estar vigilante y en oración permanente.
El soñador crea futuro; el mediocre, es su asesino.
Los mediocres sacrificaron la excelencia, la bondad, los sueños, la decisión de reorganización a todo Israel, el contrarrestar los privilegios, decir la verdad, no coludirse con corruptos e hipócritas, defender los valores del Reino, que JESÚS quería establecer. Pareciera que esta historia se repite cada vez en nuestro mundo y en la iglesia. La mediocridad y la inmoralidad pretenden derrotar los ideales.
La palabra de Dios, que es espiritual y creativa, dio origen al mundo natural. Entonces, el mundo natural se rige por las leyes de su Creador y no por dogmas, teorías o filosofías.
Si Jesús resucitó y vive en nosotros, entonces debemos vivir con alegría y esperanza, avizorando un nuevo horizonte, a pesar de loas tormentas que puedan venir.
El camino a la santidad es la excelencia de vida en Cristo y su contraparte es el vivir en pecado y en mediocridad.
Una fórmula para practicarla: fe+praxis+excelencia.
Las turbulencias de la vida nos genera miedo, pero la fe en Jesús nos da la paz necesaria. ¡Esa es nuestra victoria!
A veces pienso que los pastores y laicos creen que la iglesia o institución son sus chacras y la administran sin el sello de la excelencia, dando rienda suelta a la mediocridad.
Hoy más que nunca estoy convencido que los problemas y las dificultades en una institución no están en las estructuras ni en la organización, el gran problema son las personas mediocres que están en ella.
Un árbol es señal de vida y nosotros somos como él. Debemos siempre dar frutos, soportar las inclemencias del tiempo, pasar las estaciones del año y estar siempre firmes en nuestro puesto o lugar. ¡El árbol no se corre o huye!
Hoy, después de leer muchos libros, ver los testimonios de los cristianos, que no me convencen porque hay falsos creyentes, revisar la Reforma y el Avivamiento del siglo XVIII (Movimiento Metodista), estoy convencido que el Movimiento del Discipulado es la nueva alternativa para el crecimiento, desarrollo y testimonio de la Iglesia.
Rev. Lic. Jorge Bravo C.
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