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Estas reflexiones han surgido en mi diario caminar por la vida. Para lograr ello he tenido que hacer, muchas veces, un alto en el camino para comprender lo maravilloso y limitado que es el ser humano como creación de Dios. Todas estas reflexiones las he puesto por escrito para ayudar a muchas personas que aún no saben el por qué están en el mundo,  y al mismo tiempo, al leerlas, puedan creer y confiar en Jesucristo como el único Salvador. Es mi deseo que cada reflexión toque el corazón del más duro e indiferente ser. Finalmente, juntos podamos comprender que el ser humano es lo más valioso del universo y que sólo por la fe en Jesucristo se podrá vivir una vida en plenitud, aquí y en la vida eterna.

    ¡ABRID, PUERTAS DEL CIELO!

 Señor, Creador de los cielos y la tierra,

Abrid las puertas de la bóveda celeste.

Que lluvias de bendición caigan sin fin,

A mis huesos que se secan día tras día.

Como árbol plantado en el desierto gris,

Aún estoy de pie esperando la lluvia,

Que ha de refrescar mis sedientas raíces.

Ya todo mi ser ansía beber de Tu pozo.

Mira mis hojas, una a una, se secaron,

Al pasar cada ventarrón con fuerza cruel,

Sacudiendo toda mi vida y mis ilusiones.

Sólo Tú, oh Dios, puedes hacerme retoñar.

Abre ya, oh Señor, las puertas celestiales,

Refresca mi sedienta alma de tu amor,

Que al retoñar vuelva a dar bellos frutos,

Como maná para todo el que no te conoce.

 

 

 

 

 

 

 

             ¡VENGAN TODOS!

Vengan, vengan pronto todos, hoy

A escuchar una noticia grata

Que ocurrió en lo profundo de mi ser.

Solo y desesperado me encontraba

Perdido en el mundo y en tinieblas,

Sin ninguna luz que guiara mis pasos.

Fue un día, ese gran día en mi vida,

Que mi mente y corazón cambiaron,

Cuando conocí al Señor Todopoderoso.

Hoy, que en mi vida hay paz y amor,

Te puedo decir que Jesús es el Salvador,

Nadie más te salvará, sólo Él lo hará.

Mira mis heridas, cicatrices son ya,

El amor de Dios restauró todo mi ser,

Una vasija nueva soy en sus manos.

Pon también tu confianza sólo en Él,

Y verás que el Señor hará maravillas,

En tu vida quebrada y atormentada.

Recuerda, no hay vida plena sin Él,

No hay justicia y paz sin Su amor,

Acéptale ahora, no mañana, sólo hoy.

 

               AL BORDE DEL ABISMO

¡Me salvaste Señor, una vez más del abismo!

Mi corazón se regocija y mi alma se alegra.

Todo mi ser vibra de emoción por tu bondad,

Nadie podrá callar mi canto y grito de alegría.

Como antes en el pasado libraste a tu siervo Noé,

De las frías y tormentosas aguas del diluvio.

Con mano poderosa salvaste a tu hijo Moisés,

Cuando al borde del abismo Faraón venía por él.

El fuego y leones feroces amenazaban a Daniel,

Tú viniste en su pronto auxilio para liberarlo.

Tu siervo y rey David sufrió horrible persecución,

Pero tú acudiste en su rescate con mano poderosa.

Ahora yo soy uno más en esa lista de salvación,

Muchos otros también tuvieron ese privilegio.

Gracias Señor por concederme sentir tus brazos,

Y saber que tu eres mi refugio y salvación eterna.

 

 

 

 

 

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

 

    


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