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Los grupos celulares y la evangelización hacia el siglo XXI


Por: Fernando A. Mora C., Ph.D.

(Anciano-Pastor, Comunidad de Vida Cristiana)


Resumen: Los grupos celulares, a lo largo y ancho de la vida de la Iglesia de Cristo en el mundo moderno, constituyen un elemento fundamental en el cuidado pastoral, en el discipulado cristiano y en el crecimiento de la iglesia ya que son una estrategia eficiente para la evangelización urbana. Sin embargo, debido a los modelos eclesiásticos heredados, no siempre resulta claro para una congregación la puesta en marcha de un movimiento de pequeños grupos. El presente trabajo pretende demostrar que el evangelismo a través de grupos celulares es la clave de la extensión del reino de Dios en los albores del siglo XXI, y por lo tanto debe ser considerado con mayor seriedad tanto pastoralmente, sociológicamente y teológicamente.

1. Introducción

En los actuales momentos estamos enfrentando una nueva dimensión de la evangelización por parte de la iglesia, es la evangelización urbana. Según los estudiosos, para el año 2000 mas del 50 % de la población mundial habitará en ciudades de más de 100000 habitantes. Caracas solamente llegará a tener cerca de ocho millones de habitantes, donde más del 50 % estará concentrado en sus ciudades satélites como Los Teques, Caricuao, Charallave, Ocumare del Tuy, Guarenas, San Antonio de Los Altos.

A principios de siglo más del 90 % de la población de Venezuela vivía en el campo. En los actuales momentos cerca del 80 % de la población habita en grandes ciudades y los niveles de pobreza se sitúan alrededor del 80 %, con un 40 % considerado como crítico. La ciudad de México crece a razón de 1500 personas diarias lo que lleva a sus conocidos problemas de seguridad, ecología, tráfico, etc. Se piensa que Calcuta podría llegar fácilmente a los 66 millones de habitantes para finales de este siglo. Inmundicia, promiscuidad, violencia, desorden público, enfermedades, etc., son cosas rutinarias en la vida de las ciudades modernas y ante estas cosas sus habitantes se encuentran tremendamente desorientados y confusos.

La evangelización masificada no ayuda a resolver efectivamente los problemas críticos de los habitantes de las grandes urbes como lo son: el anonimato; la deshumanización; las carencias; las tensiones; y el escapismo. Por mucho tiempo las iglesias han estado obsesionadas con la grandeza y el crecimiento, pero se han preocupado poco con los peligros de la despersonalización que esto acarrea. La alternativa es la constitución de verdaderas Comunidades Cristianas, donde se promueva la intimidad entre los participantes y de estos con el Señor, una profunda preocupación los unos por los otros y por los seres humanos que circundan a la comunidad, y fidelidad y sujeción entre ellos y a la globalidad del cuerpo de Cristo. Es en esta clase de atmósfera donde se producirán discípulos de los que habló Jesús en Mateo 28:18-20.

2. El Oikos como pivote evangelístico

El hogar familiar, el núcleo del sistema social grecorromano, conformado por una serie de lazos y relaciones consanguíneas, laborales y geográficas es lo que se denomina el oikos.

Los hogares siempre han sido elementos fundamentales dentro del plan de Dios para los hombres. Fueron Noé y su familia los que entraron en el Arca (Gen 9:8-17), Abraham y su familia los que entraron en el pacto (Gen 12:1-5), David y su familia los que recibieron la promesa del Reino (2 Sam 7:1-17). Estos hogares incluían a la esposa, los hijos, sirvientes y los extraños que allí habitasen (Deut. 14:26; 12:12).

En la época del Nuevo Testamento, la familia mantuvo su importancia. Por esta razón los misioneros cristianos se propusieron ganar a los hogares para la causa de Cristo. Según los estudiosos modernos, la importancia estratégica del oikos en la evangelización de las grandes ciudades del Imperio Romano fue esencial. Desde el momento de la primera reunión del grupo de los ciento veinte en el aposento alto para esperar la venida del Espíritu Santo (Hechos 1:13), hasta la "iglesia en la casa" de Aquila y Priscila (Hechos 18:26; 1 Cor. 16:19; Rom. 16:35), se observa que la utilización del hogar fue fundamental para la proclamación de las buenas nuevas, y para numerosas actividades de la naciente Iglesia como:

Un ejemplo clásico de la utilización del hogar para la evangelización fue el de la casa del romano Cornelio (Hech. 10:23-44), ejemplo por demás importante ya que constituye un eslabón vital para el esparcimiento del Evangelio por el resto del mundo conocido en la época del Imperio Romano. Cornelio y su familia vienen a ser los primeros gentiles convertidos, y para mayor asombro de Pedro, también receptores del don del Espíritu Santo con lo cual se sellaba la obra de Dios entre los gentiles.

Estos hogares neo-testamentarios sirvieron para comunicar el Evangelio por medio de la Palabra expresada a aquellos que eran sus semejantes, pero sobre todo, dentro de la actividad normal de la vida cotidiana. Es en esas condiciones que la proclamación de las buenas nuevas con los labios, y la demostración de los cambios personales, cosa que solo se puede lograr en la intimidad, tiene un gran poder persuasivo para otros.

3. Del Oikos a las Células

Como se vio en la sección precedente, las reuniones en las casas fueron un instrumento fundamental de la iglesia neo-testamentaria. En Hechos 2:42-47 se nos dice:

Partían el pan en sus hogares y comían juntos con corazón sincero y alegre, alabando a Dios y disfrutando del favor de todos.

Michael Green nos indica que la utilización de los hogares fue uno de los métodos mas importantes para la extensión del evangelio en la antigüedad ya que debido a la tradición judía y aún romana, el hogar era un ente fundamental de dicha sociedad. Así pues:

La familia,.......compuesta por relaciones consanguíneas, esclavos, clientes y amigos, fue uno de los bastiones de la sociedad grecorromana. Los misioneros cristianos se propusieron deliberadamente ganar cualquier familia posible, para que, como faros (figurativamente), pudieran iluminar, por medio del evangelio la oscuridad circundante.

De la misma forma, Thomas Wolf se atreve a señalar que:

El empuje básico del evangelismo del Nuevo Testamento no fue la evangelización individual, tampoco la de masas y, por su puesto, tampoco fue la evangelización de niños. El patrón normativo de evangelización en la primitiva iglesia fue el evangelismo a través del Oikos (el hogar familiar).

Sin embargo, a través de la historia de la Iglesia, poco a poco se fue perdiendo el interés en la vivencia cristiana para dirigir el énfasis hacia lo ritual, por lo que el valor de los hogares en la enseñanza y práctica bíblicas perdió vigor. Más adelante se prohibió la lectura individual de las escrituras con lo que se cerró mucho más la posibilidad de usar los hogares como centros de oración, instrucción y compañerismo.

Ralph Neighbor presenta la siguiente tabla de comparación entre la organización de la iglesia primitiva y la iglesia moderna:

 

Iglesia del NT

Iglesia de Hoy

UBICACIÓN De casa en casa edificios
TAMAÑO Grupos pequeños Grande, impersonal
PROGRAMA Diario Semanal
SISTEMA DE AYUDA Unos a otros Pastoral (recurrir al pastor en caso de problema)
RELACIONES Intima, transparente Remota, poca transparencia
DISCIPULADO Directo, verbal Clases, libros, predicación
TAREA DE LOS LÍDERES Equipar a los santos para el ministerio Cumplir con un programa
ORACIÓN Diaria, mucho énfasis Limitada, decisión individual
TAREAS PASTORALES Modelar a los creyentes Predicar
EXPECTATIVAS DE LOS MIEMBROS Ministrar a otros, servicio Asistir, diezmar, trabajar en el "programa".
VISION Grupos pequeños como centro Congregacional
PALABRAS CLAVES "Id y haced discípulos" Crecimiento
ENSEÑANZA Aplicación de las escrituras a las necesidades y las relaciones Apego al credo y normas de la organización
DONES Ejercicio regular por todos Elitescos
COMPROMISO El reino de Dios Institucional
EVALUACIÓN Cómo servimos Qué sabemos
RELEVO MINISTERIAL Servidores desarrollados y probados dentro Clerical, profesional,

Casi cada nuevo avivamiento de la iglesia ha estado caracterizado por un resurgimiento de las células o grupos hogareños. En los orígenes del Metodismo inglés, en el siglo XVIII, Juan Wesley formó pequeños grupos de personas que se reunían semanalmente con el propósito de la edificación mutua. Los líderes de los grupos funcionaban como pastores de almas, consejeros y confesores, debiendo amonestar, exhortar, reprobar, consolar y confirmar a los creyentes. John White y Ken Blue lo expresan así:

Ningún despertar o avivamiento tendrá un impacto perdurable en la sociedad sin la ayuda de (los pequeños grupos). ..........John Wesley influenció el curso de la vida Británica mas poderosamente, y por un período de tiempo mayor. La diferencia no yacía en el número de convertidos, sino en la organización de éstos en clases y sociedades.

Las clases, sub-unidades de las sociedades, consistían de una docena de personas que se reunían semanalmente con su líder para compartir los avances espirituales y los problemas, y también para resolver disputas y discusiones. La mayoría de las conversiones y todo el proceso de discipulado se efectuaba en las clases.

Sin embargo, los cambios sociológicos del siglo XX, no permiten que se pueda hablar del Oikos en el mismo sentido y dimensión de aquel que la sociedad grecorromana reconocía. Las ciudades modernas están formadas con grandes cantidades de migrantes provenientes de otras regiones del país y de diferentes naciones. Muchas de estas personas no están arraigadas a un grupo familiar particular. Sus parientes están lejos y son prácticamente desconocidos para sus vecinos. Por otro lado, los hombres, identificados con su trabajo, desarrollan casi todas sus relaciones amistosas a través del ámbito laboral, pero siempre manteniéndose a la distancia. Los jóvenes citadinos actuales surgidos de parejas donde ambos cónyuges trabajaban, hijos del divorcio y de la carencia paterna, no valoran a la familia en el sentido tradicional, sino más bien por la calidad de las relaciones que pueden establecer. En relación a estos desarrollos y cambios de la sociedad, Alvin Toffler predecía en la década de los ochenta, que el concepto de la familia se modificaría radicalmente hacia finales del siglo XX y principios del siglo XXI. En los actuales momentos esos cambios no son difíciles de ver. La familia tradicional ha sido completamente modificada por la ausencia de paternidad, el divorcio, las crisis económicas, las migraciones y los cambios en los patrones y conceptos morales. Cuando observamos que muchos hijos, cuando se casan no abandonan el hogar, que muchas mujeres crían a sus hijos solas, que jóvenes alquilan apartamentos en las grandes urbes para vivir juntos, el hacinamiento de los barrios, etc., la Iglesia no puede pasar por alto estas realidades propiciando un evangelismo puramente proselitista que no está dirigido a satisfacer las necesidades más urgentes de estos grupos sociales, literalmente huérfanos y viudas que necesitan de un Dios que los haga habitar en familia (Sal 68:6).

Un análisis más profundo nos haría ver con claridad que el problema de las crisis personales actuales está intrínsecamente conectados con la ausencia de relaciones inter-personales satis-factorias y gratificantes. La falta de un oikos donde estas relaciones se pueden canalizar y expresar debe ser llenada de alguna manera. Los grupos disidentes y rechazados han comenzado a hacerlo de una manera muy eficiente como se puede comprobar por ejemplo, con las redes de homosexuales y lesbianas que existen en las urbes occidentales, lo que las lleva a encerrarse más dentro de un cascarón protector. Como dice John Dawson en la situación actual existen grandes posibilidades para la expansión del reino de Dios, pero también una apertura a la obra del reino de las tinieblas que puede llevar muchas vidas a la perdición.

Es en este estado de cosas donde se ha comenzado a desarrollar el concepto de las células, o grupos de apoyo, grupos familiares, racimos, grupos de afinidad, o como se les llame de acuerdo a la iglesia o denominación que intenta poner en funcionamiento esta estrategia. Para muchas congregaciones las células han sido vistas en una forma estrictamente utilitaria, como una manera eficiente para el crecimiento numérico. Lo cual ha sido trágico porque se ha perdido de vista la razón fundamental para su existencia y justificación actuales. El grupo celular es una forma natural de evangelismo no porque sea técnicamente eficiente, sino porque satisface una necesidad y anhelo de la sufriente sociedad actual, y por ello Dios lo bendice con el crecimiento numérico, espiritual, intelectual y social (Hech 2:42-46). En relación a esto, White y Blue opinan así:

Los cristianos necesitan reunirse en pequeños grupos y comprometerse con los otros miembros del grupo...Como humanos actuamos en dos escenarios: la intimidad de nuestra vida familiar y el de la vida pública y social. En el segundo sólo tenemos un pequeño papel, mientras que en el primero somos los actores principales. Sin embargo, ambos papeles son necesarios para nuestro crecimiento..... en el primero reafirmamos nuestra necesidad de intimidad, mientras que en el segundo nos identificamos con algo grande y poderoso......En nuestra vida cristiana necesitamos de la intimidad de un grupo celular, así como del compañerismo y seguridad del resto de la iglesia.

4. Las relaciones como única estrategia evangelística

En resonancia con Ray Bakke es posible afirmarse con certeza que en los contextos urbanos donde los grupos celulares cobran fuerza, el único evangelismo adecuado es el relacional. Esto implica que los creyentes ministran a sus propios mundos de relaciones: familiares, geográficas, recreativas, vocacionales, ministe-riales, de apoyo mutuo, etc. Es por ello que no se puede definir un sólo tipo de célula, y una congregación debe estar preparada para ver muchas variedades y aceptarlas en su funcionamiento y operación.

En estos aspectos va a influir mucho el concepto que se tenga acerca de la extensión del reino de Dios. Sea que se tenga una visión sectorizada de la vida cristiana, donde familia, política, cultura, deporte, economía están separadas de la Iglesia, o colonialista donde se tratan de constituir "islas" cristianas en cada sector como "colegios cristianos", "partidos cristianos", "equipos cristianos", etc.. Visiones que son muy diferentes a la de la penetración progresiva como la levadura que va leudando la masa, y que afectan la naturalidad y espontaneidad con las que debemos llevar a cabo el evangelismo día a día.

Redes Relacionales en el Evangelismo Celular

Red

Descripción

Enfoque

FAMILIAR Compuesta por la familia nuclear que vive en casa y la extendida, repartida por la ciudad y el país Identificar las necesidades básicas de los familiares. Priorizar algunas de las redes familiares para ministrarles en forma práctica.
GEOGRÁFICA Personas con las que se tiene contacto frecuente en virtud de la localidad donde se vive: vecinos, comerciantes, entes de servicio. Seleccionar a algunos de ellos, identificar sus necesidades básicas, espirituales y materiales. Servirles y compartir a Cristo con ellos.
RECREACIONAL Individuos con los que se comparte una o más actividades que ocupan el tiempo libre: equipos deportivos, artes, pandillas-patotas-gangs, cafés, bares y restaurantes. Profundizar las relaciones más allá de lo rutinario, identificar necesidades, servirles y compartir a Cristo con ellos.
VOCACIONAL Es el mundo del trabajo personal. La empresa, negocio. Profundizar las relaciones. Interactuar positivamente con los colegas. Alcanzarlos con el mensaje en el lugar de trabajo o en su entorno.
APOYO MÚTUO Son las personas que tienen problemas similares a los que una persona puede confrontar en un momento dado: enfermedades como cáncer, SIDA, tuberculosis; problemas de adicciones como drogas, alcohol, sexo, etc.; depresión, etc. Profundizar las relaciones, compartir las maneras en las que Dios ha provisto solución a los problemas. Apoyar y ayudar en los tiempos de crisis. Servir de comunidad terapéutica.

A continuación se presentan los tipos de redes relacionados que tienen que ser activados en el ministerio de grupos celulares, en una forma dinámica, no estereotipada y transparente, con el único objetivo de servir a la comunidad que rodea a la célula.

5. ¿Cómo creerán......?

Existen grandes diferencias de percepción acerca de lo que debe ser el ministerio o movimiento de grupos celulares en una iglesia local. Si una congregación adopta las células como estructura básica, su vida cambiará notablemente, dejando de girar alrededor del servicio dominical únicamente y comenzando a estar "afuera", enfocada hacia el exterior, hacia los "huérfanos", las "viudas" y los "pródigos". El creyente promedio deja de estar dormido en sus laureles, esperando el "programa" y comienza a ser creativo en su vida cristiana.

Lo anterior es un cambio de paradigma que no deja de tener sus peligros y dificultades, pero los beneficios para el reino de Dios, para los creyentes y para los ministros son inmediatos. Sin embargo, no puede ser abordado en forma marginal, como un experimento, o como un programa más. Una de las claves de la expansión de la iglesia primitiva fue la calidad de vida comunitaria que experimentaron, que añadía "día a día" los que habrían de ser salvos. En una sociedad como la nuestra anhelante de la experiencia vital gratificante que provee el oikos de la comunidad cristiana, debemos aceptar el consejo de David Yongi Cho de hacer de las células:

el elemento básico de nuestras iglesias...


Fernando A. Mora C. es anciano-pastor de la Comunidad de Vida Cristiana desde 1988, habiendo estado involucrado en el desarrollo de grupos celulares desde 1984. Es editor del Manual de liderazgo celular (1996) y de otros textos de interés pastoral y social. Fernando es graduado de la Universidad Simón Bolívar en 1975, y obtuvo su doctorado en 1991.

Mayor información en: La Viña-Comunidad Cristiana Norte

 

 

                                         


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