

Con cuatro velas la traigo;
Compadre, la niña mía!
A verla jugar en aires de
tierra sobria y bravía.
Pelotón de arena en sombra
que mire al mirar dolida
cuando el ave ya no cante
porque esté‚ en jaula cautiva
II
Con cuatro velas la traigo:
Dios Mío, cuánta ignominia!
Nunca conoció los mares,
ni miró tardes de espinas;
ni contempló los maizales
ni los arbustos de envidias;
ni el arroyo donde caen
otras más llenas de vida.
III
¿La mira, cómo lastima
cuando sus ojitos abre
y mirar quiere atrevida?
¿La mira llorar sin lágrimas
como diosa que predica?
¿La mira cuando sus labios
quisieran decir mentiras?
IV
Con cuatro velas la traigo:
Compadre, cómo lastima!!
Si apenas ayer pudiera
balbucear cuatro cosillas.
A veces decía: "pato",
queriendo decir tranvía.
otras juntando manos al
cielo irse quería.
V
Compadre, cómo me duele,
y me dolerá una vida!
Sus dientes de pasta y nieve,
sus corales de boquita,
sus radiolas de sol nuevo,
sus cabellos que no agita!
VI
Con cuatro velas la traigo,
aquí cerca de la ermita,
donde Dios cubre a las almas
que las alas mueven lindas.
Las olas agitan blancas
coronas de sal nodriza,
las nubes huyen al verla con
ese color de misa.
VII
Redoblarán las campanas
cuando se acerque tranquila
al trono donde las almas,
en un rosario se anidan.
Retumbarán las praderas
de mi tierra campesina,
con el abatir de aves
buscando la tibia brisa.
VIII
Con cuatro velas la traigo,
el corazón se me olvida!
Se me olvidan las pedradas,
y los golpes que fustigan.
Se me olvida lo pasado
y hasta el presente se olvida,
pero me recuerdo siempre
de una hija tan divina!
X
Compadre, ahí va la bendita,
por los cielos a encontrarse
con un Dios que le permita,
jugar en los corredodres
del cielo de cera límpida!
Me dolerá todo el año,
quizás me quede vacía,
la casa donde soñaba
con verla correr de prisa,
buscando mis anchas manos
para tocarlas y hundirlas,
entre sus cabellos de hada
y su cara tan bonita.
XI
Con cuatro velas la traigo,
pues se murió bien dormida,
sin dolores ni quebrantos;
sólo paz y luz y lírica.
La traigo en caja de seda
con almohada suavecita,
con su bata de guirnaldas
para que el cielo la admita.
Compadre, murió mi hijita!