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Meditaciones y Creencias

“ A mis hijos Iair e Ilanit pues sin su cariño

no hubiese sentido el deseo de publicar.

A Lily por su amistad.

A Dennis Mesén sin cuya constante lucha

por hacerme escribir nuevos poemas,

no sería posible este libro.”

Luis Kleiman



EPITAFIO


¡Me iré, porque llegó mi tiempo!...


Mis pies han comprendido

que su planicie

es la edad,

que la redondez del viento

me llama hoy

y me llamará mañana.


Me iré,

porque mi poema se descarrilla

entre los dedos y el dolor

de su magia.


Sin llanto...pues no creo en tinieblas.

Creo en la luz precisa,

en la mano que me lleva

al umbral de lo eternamente bello.


Sin llanto...pues beberé las sales agridulces

al esconder mi reloj en un ritual de carne

que no peca.


Y entonces será pan mi vestigio

y espejo mi transparencia.

¡Me iré, porque llegó mi tiempo!...



MIS RAÍCES


Aunque me recojan la piel

cayendo a mis raíces

todos los astros que nunca vi,

llegaré en sueños dispersos

hasta tus labios.


Será un día madurado de tanto

nacer junto a mis ríos,

de tanto abrirse a las voces del sol,

a las hogueras y a la espiga.


Mi piel se repliega entre huesos

como un cielo que estrechan las montañas

en un día lluvioso.


Y sé que caerá por mis raíces

en cada extremo del tacto.


Pero, llegaré a ti,

tañendo estrellas que no olviden

mis besos, con las alhajas

escondidas en un poema de amor

fugado en la noche.



FUERZA


Porque en el grano mismo de la piedra

dejaste tu nombre con mayúsculas escrito,

y en un cielo sin tamaño, repetido,

tu respiración dormía insurrecta

hasta el insomnio.


Porque cualquier silencio pudo sellar

los gemidos del sol y el árbol,

del agua despertándose en la estatua

de un tiempo sin principio,

de la distancia interrumpida en espejos

al perforarte abismos.


Porque en los labios de la luz,

estériles salivas inundaron el párapado

y desangraron los metales de la agonía,

y ahorcaron el vaho del silencio,

sueñas que el barro se rompe

como un puño golpeado

por una lágrima.


OLVIDOS


Tantas veces intenté horadar tu silencio...

tantas…

que hasta olvidé

como llegar hasta el silencio mío.


Nunca logré concluir mi canto a las palomas,

mi poema más corto y más nublado.


Nunca pude besar los bosques,

sin que el perfil de la nada asomara telarañas

en abandonados nidos de pájaros.


Y siempre hubo silencio en las semillas

que ya no compartían sus flores con la vida.

Tantas veces intenté crear nuevos aires

que hasta olvidé como se respiraba el mío.

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