EPITAFIO
¡Me iré, porque llegó mi tiempo!...
Mis pies han comprendido
que su planicie
es la edad,
que la redondez del viento
me llama hoy
y me llamará mañana.
Me iré,
porque mi poema se descarrilla
entre los dedos y el dolor
de su magia.
Sin llanto...pues no creo en tinieblas.
Creo en la luz precisa,
en la mano que me lleva
al umbral de lo eternamente bello.
Sin llanto...pues beberé las sales agridulces
al esconder mi reloj en un ritual de carne
que no peca.
Y entonces será pan mi vestigio
y espejo mi transparencia.
¡Me iré, porque llegó mi tiempo!...
MIS RAÍCES
Aunque me recojan la piel
cayendo a mis raíces
todos los astros que nunca vi,
llegaré en sueños dispersos
hasta tus labios.
Será un día madurado de tanto
nacer junto a mis ríos,
de tanto abrirse a las voces del sol,
a las hogueras y a la espiga.
Mi piel se repliega entre huesos
como un cielo que estrechan las montañas
en un día lluvioso.
Y sé que caerá por mis raíces
en cada extremo del tacto.
Pero, llegaré a ti,
tañendo estrellas que no olviden
mis besos, con las alhajas
escondidas en un poema de amor
fugado en la noche.
FUERZA
Porque en el grano mismo de la piedra
dejaste tu nombre con mayúsculas escrito,
y en un cielo sin tamaño, repetido,
tu respiración dormía insurrecta
hasta el insomnio.
Porque cualquier silencio pudo sellar
los gemidos del sol y el árbol,
del agua despertándose en la estatua
de un tiempo sin principio,
de la distancia interrumpida en espejos
al perforarte abismos.
Porque en los labios de la luz,
estériles salivas inundaron el párapado
y desangraron los metales de la agonía,
y ahorcaron el vaho del silencio,
sueñas que el barro se rompe
como un puño golpeado
por una lágrima.
OLVIDOS
Tantas veces intenté horadar tu silencio...
tantas…
que hasta olvidé
como llegar hasta el silencio mío.
Nunca logré concluir mi canto a las palomas,
mi poema más corto y más nublado.
Nunca pude besar los bosques,
sin que el perfil de la nada asomara telarañas
en abandonados nidos de pájaros.
Y siempre hubo silencio en las semillas
que ya no compartían sus flores con la vida.
Tantas veces intenté crear nuevos aires
que hasta olvidé como se respiraba el mío.
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