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Bandera

Mauricio 2008

30 de noviembre, domingo

Esta isla está orientada al turismo de élite, el Gobierno no permite los vuelos charter y controla con mano férrea la construcción de nuevos hoteles, sin embargo, para el viajero independiente, no existe un destino más cómodo: el alquiler de coches es abundante y asequible, la oferta de alojamiento cuenta con precios para todos los bolsillos y el país es seguro; los únicos peligros que el turista debe afrontar son algún mosquito traicionero, y sobre todo, el sol: hemos visto quemaduras en la espalda realmente serias. ¿Te imaginas que vengas de viaje de novios a este paraíso y te quemes la espalda?, a ver cómo te las arreglas para hacer el amor… La camiseta no hay que quitársela ni para nadar.
Nuestro ánimo está muy alto a pesar de los charcos que se ven sobre la pista del aeropuerto de Plaisance. Los trámites al pasar el control de inmigración son mínimos y muy rápidos. Sólo dos observaciones: hay que enseñar la reserva del vuelo de regreso y en el formulario debes rellenar siempre la casilla de tu alojamiento en Mauricio; si vienes sin reservas, como nosotros, pones el nombre de cualquier hotel y con eso basta.
Flamboyanes rojos de Madagascar en Grand Baie
Las maletas empiezan a salir en cuanto alcanzamos la cinta, así que en menos de 15 minutos estamos fuera. Cambiamos 100 € por cabeza y buscamos al representante de la agencia de alquiler que ya nos espera con el coche acordado.
En cuanto recorres los primeros metros en coche te das cuenta que lo que significa estar en un país subtropical: la vegetación parece querer comerse la carretera, la riqueza de colores es inmensa y no sólo la naturaleza estalla de color sino las camisetas y calzones de la gente. Los flamboyanes florecen en esta época y sus flores rojas y ramas se juntan formando un túnel vegetal sobre la carretera.
Tomamos contacto con la gastronomía local en La Belle Criole; la ensalada de palmito es un plato muy habitual y recomendable. Ahora que hemos quitado el hambre, buscamos alojamiento y no creas que resulta fácil descubrir los carteles que anuncian apartamentos, suelen ser muy discretos. Con el tiempo descubriremos que en Mauricio funciona, sobre todo, las reservas y son muy pocos los que, como nosotros, vienen a la buena de Dios. Tras echar un vistazo rápido en varios hoteles, nos quedamos en el Aubergue Aquarella, en la salida de Mahébourg hacia Blue Baie.
Nos acercamos hasta Blue Baie para tomar contacto con las playas de Mauricio. Lo fabuloso de todas las playas de esta isla es que los bosques de casuarinas siempre crecen al borde de la playa, con lo que nunca falta sombra y un césped verde y mullido donde descansar.
Los fines de semana los habitantes del interior acuden en tropel a las playas y el ambiente se parece a una romería. Los indios parece que se trajeran la casa entera: alfombras, bolsas con comida, hornillo a gas, colchonetas, etc. Les encanta ir a la playa en familia, y eso incluye, además de padres e hijos, a los abuelos, tíos, primos, sobrinos, etc. Nos asombra lo limpio que queda todo después de semejante despliegue; se diría que no queda rastro de su paso. Sólo las papeleras rebosantes delatan la movida.
Al anochecer paseamos por Mahébourg donde hay una tranquilidad pasmosa, ni el mar emite el mínimo sonido.
Cenamos en un restaurante que tiene el mismo nombre que una conocida canción de Brassens: Les Copains d'Abord.

1 de diciembre, lunes

Antes de visitar la Isla de las Garcetas, nos acercamos hasta el centro de Mahébourg para ver el colorido mercado local. A mi me apasionan los mercados, eso de conocer frutas y hortalizas diferentes a las nuestras me abre un nuevo mundo de olores y sabores, incluso me causa desazón no disponer de tiempo para probarlo todo y conocer cómo los emplean en la cocina.
Por lo visto, lo que más venden a los turistas es vainilla porque en todos los puestos te la ofrecen, también unas cajitas con
Mercado diario de Mahébourg
unos polvos de color amarillo intenso que ellos llaman azafrán y que en realidad son polvos de cúrcuma, un rizoma parecido al jengibre que es el componente esencial del curry y que también se utiliza en la industria agroalimentaria para dar color a la mantequilla, la margarina, el queso, los licores, etc. En los puestos del mercado venden chou-chou, la calabaza pâtisson, lalo, margose o pepino salvaje, y también frutas como la bergamota, corossol, fruta del pan, jamalac, naranja de Mauricio, guayaba, fruta de la pasión, pomelo chino, etc.
La fruta estrella en esta época es, a juzgar por la cantidad, el litchi, lo venden en los márgenes de las carreteras, en los mercados, en las playas, en cualquier sitio y nunca nos faltará una bolsita con litchis en todos nuestros recorridos en coche. Su precio para los lugareños es de 1 rupia/unidad, o sea, 40 litchis por un euro, aunque en los lugares turísticos los despachan hasta cuatro veces más caro.
Al sacar el coche del aparcamiento cometo la torpeza de meterme por una calle que lleva directamente a los puestos del mercado, lo que hace que tenga que cruzarlo con el coche. Debido a este imprevisto, nos presentamos 15 minutos tarde al embarcadero de punta Jerome, junto al hotel Preskil, desde donde sale la lancha hacia la Isla de las Garcetas. Cuando llegamos no hay nadie, ¿habrá zarpado ya? Qué va, al de pocos minutos, una lancha se acerca deslizándose suavemente por la laguna (así le llaman al trozo de mar entre los arrecifes de coral y la costa). Esperamos hasta las 10:30 por si viene alguien más y zarpamos hacia la Isla de las Garcetas. Como nadie más se ha presentado tenemos una guía para nosotros solos.
Esta pequeña isla de 26 hectáreas de extensión se declaró reserva natural en 1965 para salvar los últimos vestigios de bosque costero endémico. También se ha introducido especies de animales como la tortuga gigante de Aldabra (originaria del atolón Aldabra de las Seychelles) o la paloma rosa, de la que veremos un solo ejemplar en libertad en la isla.
Cuando Gerald Durell visitó la isla en 1975 sólo quedaban 35 ejemplares de la paloma rosa. Para protegerlas, capturaron unas parejas, huevos y polluelos y las criaron en cautividad. Actualmente, el número de palomas rosas se estima en unos 320, aunque los macacos, ratas y mangostas siguen haciendo estragos en sus huevos y polluelos. Afortunadamente, en la Isla de las Garcetas están seguras, no tienen depredadores.
En el diminuto museo se puede ver reproducciones de animales extintos: el red tail, el loro azul, el famoso dodo...
Caracoles de Mauricio
Nos enseñan un ejemplar de tortuga de Aldabra, que beben por la nariz y viven unos doscientos años. La tortuga de Rodríguez, al igual que la de Mauricio, se extinguió, ya que las utilizaron como comida en las largas travesías marítimas; eran capaces de sobrevivir seis meses sin comer.
El último dodo fue visto en 1681; la carne de dodo no era comestible pero sus huevos fueron destruidos por animales introducidos por el hombre: ratas, perros, monos y mangostas. Parecida suerte corrió el Red Rail y el solitario de Rodríguez.
Recogemos a una pareja de la policía cuando les preguntamos por el camino a la planta azucarera de Rose Belle, al llegar la encontramos en demolición. Nos comentan que existe otra llamada Savanne aunque no es visitable. Seguimos hasta Curepipe donde caminamos un rato por el jardín botánico, un lugar muy agradable, y después subimos hasta el cráter Trou aux Cerfs, muy concurrido, con gente paseando y haciendo deporte. En el césped bien cortado del perímetro del cráter vemos muchos caracoles enormes; la concha es tan dura que aguanta el peso de una persona. Compara en la foto el tamaño del caracol con un pie del 40.
Las carreteras en Mauricio son buenas pero la señalización es escasa, y cuando llegas a una glorieta y la giras entera y no ves una sola señal te dan ganas de comprar una brújula. Te aseguro que el próximo viaje no me pilla sin una.

2 de diciembre, martes

Nos dirigimos a La Vanille, pero antes pasamos por Le Souffleur. La carretera cruza grandes extensiones de caña de azúcar y luego, al tomar un desvío, se transforma en pista de tierra. En nuestro camino hacia el mar atravesamos un bosque de casuarinas donde corren riachuelos cristalinos llenos de ova y las papayas y mangos cuelgan de los árboles. Corriendo paralela a un muro de piedra creemos ver una mangosta, ¿o ha sido un lagarto enorme? Al llegar a la costa, vemos que aquí no hay barrera de coral que proteja el litoral y las olas chocan con violencia contra las negras rocas volcánicas y lanzan la espuma hacia el cielo. Dicen que cuando el géiser ruge es señal de mal tiempo. Hoy está bien callado, tanto que no lo encontramos ni vivo ni muerto.
Tortugas de Aldabra en La Vanille
La Vanille Réserve des Mascareignes fue en su origen un criadero de cocodrilos del Nilo, traídos de Madagascar en 1985, y con el tiempo se ha transformado en una reserva natural. Aquí puedes encontrar ranas toro, jabalíes, murciélagos dorados, carpas chinas, tilapias, anguilas, monos, tortugas radiata y de Aldabra. El insectarium alberga miles de insectos disecados de todo el mundo, en particular mariposas.
La brocheta de cocodrilo con arroz especiado que me sirven en Le Crocodile Affamé está bien jugosa, sin embargo, mi mujer no corre la misma suerte con las chuletas de cocodrilo, muy pasadas y casi secas.
El guía informativo que nos acompaña no nos aporta gran cosa, poco más que suministrarnos comida para echar a los peces y cacahuetes para los monos, ya ves tú, como si fuéramos niños.
Los cocodrilos del Nilo se sacrifican cuando alcanzan los cinco años, es cuando su piel es más fina y está intacta, sin rastro de las heridas que son visibles en los adultos, que se fajan por la comida y por las hembras. En la tienda venden cinturones y bolsos de cocodrilo y avestruz a precios poco populares.
Salimos de La Vanille a eso de las cinco con idea de alojarnos en algún lugar del suroeste. En Gris-Gris se ven unos magníficos chalés y la playa es fabulosa aunque al no estar protegida por la barrera de coral el oleaje es algo virulento.
La carretera que discurre entre Souillac hasta Baie du Cap cruza por parajes de gran belleza: mar de aguas cristalinas, kilómetros de playas solitarias de arena blanca, bosques de casuarinas y montes con árboles de espeso follaje y riachuelos. Y precisamente, en este paraíso casi deshabitado será la única zona de la isla, junto con Port Louis, donde veremos chabolas que indican extrema pobreza.
Hasta Flic en Flac apenas hay alojamientos, exceptuando los lujosos hoteles de Le Morne, poco aptos para nuestra forma de turismo itinerante. Ya de noche, llegamos a Flic en Flac donde nos alojamos a regañadientes en un bungalow del hotel Klondike. En Flic en Flac hay, sin duda, mejores opciones que el Klondike, pero es de noche y no tenemos más ganas de seguir buscando ya que algunos alojamientos tienen la recepción cerrada. Nunca hay que escoger el alojamiento con prisas y para evitarlo, lo mejor es buscarlo de día. De los errores se aprende.

3 de diciembre, miércoles

Esta mañana paseamos tranquilamente por la playa de Flic en Flac para familiarizarnos con el pueblo. Las playas con arena de coral tienen su cara y su cruz: la cara es que no cogen temperatura y se puede andar descalzo tranquilamente, a pesar de los 32 º C habituales al mediodía. La cruz: que las orillas contienen diminutos restos de coral que, aunque no llegan a clavarse, molestan al andar con los pies descalzos.
La playa de Flic en Flac es larga y como todas en Mauricio, muy poco concurrida entre semana. Vemos como un grupo de turistas salen del hotel con su guía y éste los lleva caminado hasta un determinado punto y les señala un lugar para ver los peces en los arrecifes de coral, allí mismo, a menos de cincuenta metros, no hace falta ni ir en lancha. En la playa no se escucha ni el murmullo del agua, ya que la barrera de coral rompe las olas y convierte la franja de mar entre la barrera y la costa en una laguna de aguas mansas, sobre todo, en marea baja.
Los pescadores nativos nunca faltan en las orillas de la laguna o a lo lejos, sobre la barrera de coral. Recorren las orillas con perseverancia, armados con su caña de bambú sin anillas o con cañas más convencionales y modernas.
Flic en Flac
Al regresar, atravesamos por el centro del pueblo, muy tranquilo y orientado al turismo. De vuelta al hotel nos ponemos las aletas y gafas y... al agua. La temperatura del mar es tibia, casi caliente. Ando despacio, con el agua en mis rodillas, examinando todo a mi alrededor. La primera criatura que diviso es una holoturia o babosa de mar, muy apreciado en Asia por sus supuestas propiedades afrodisíacas. Entre las escasas manchas de vegetación se observan unos gusanos larguísimos (sinucta muculata), que mi mujer confundía con las cuerdas trenzadas de los amarres de las lanchas, pero no, si los observamos de cerca con las gafas se aprecia que se mueven muy lentamente, siempre entre la vegetación del fondo arenoso; miden como 1,5 m. de largo y 2 cm. de diámetro y como sufro de una ligera fobia a todo lo que se parezca a una serpiente, no me gusta su presencia. Por desgracia, en las cercanías del hotel Klondike no hay corales y el suelo es arenoso, así que casi no se ven peces, eso sí, gusanos, erizos y holoturias, a mansalva.
Al regresar al bungalow nos encontramos con el jardinero que nos ha cogido nada menos que ocho mangos de los árboles del jardín del hotel. Seguimos toda la tarde en la playa y en mi segundo buceo con las gafas veo algunos peces diminutos de un azul fosforescente y pequeños cardúmenes de peces plateados y alargados. Al atardecer, descubro bajo una roca de la orilla, un número de peces desproporcionado para la profundidad del lugar y vigilando bajo una roca sumergida en el agua, una pequeña morena al acecho.

4 de diciembre, jueves

Volvemos al sur para visitar la catarata y las Tierras Coloreadas de Chamarel. ¿Y cuál es la explicación de estos colores?, ¿no será que han pintado la tierra para atraer a los turistas? Veamos lo que dicen los carteles: "Este fenómeno natural se debe a la descomposición de los basaltos. El clima húmedo y caluroso ayuda a la descomposición del basalto en arcilla. Como resultado de la hidrólisis (ataque químico de los minerales por el agua), los elementos solubles como el ácido silícico y los cationes son lavados, dejando una gran composición de hierro y aluminio que constituye un suelo ferralítico.
Tierras coloreadas de Chamarel
El sesquióxido de hierro es de color rojizo mientras que los sesquióxidos de aluminio varían entre el azul y el azul violáceo. La mayor parte de los pigmentos naturales son minerales corrientes, son los mismos que componían la paleta de las pinturas rupestres. Lo que es extraordinario es la presencia de todos estos minerales en un mismo espacio."
Ya que hemos llegado hasta aquí nos acercamos también hasta el Valle de los Colores cercano a Souillac, Pero antes recorremos la playa de Gris-Gris, y descubrimos al fondo, unos peces como de un palmo, tomando el sol sobre las rocas. Saltan de piedra en piedra con una precisión increíble.
Comemos dos pequeñas langostas en uno de los restaurantes cercanos al aparcamiento de la playa, el Escales des Isles. Mal.
Al igual que en Chamarel, en el Valle de los Colores también se produce el fenómeno de las tierras coloreadas, aunque son menos vistosas, el aliciente está en una pequeña granja con animales: patos, cabras, tortugas de Aldabra, faisanes, etc., y también las tres cataratas que se forman al discurrir de un río. Subiendo un camino se llega a una atalaya con una vista magnífica, desde aquí vemos volar, al atardecer, a varios murciélagos dorados, grandes como halcones. Al regresar a la entrada del parque los vemos mejor, cuelgan de dos árboles, contamos hasta once murciélagos. Menos mal que sólo se alimentan de fruta porque tienen una cabeza de aspecto realmente amenazador.

5 de diciembre, viernes

Hoy abandonamos Flic en Flac para ir más al norte, pero antes, visitamos el Casela Bird Park. Este santuario de pájaros exóticos contiene más de 140 especies de diferentes partes del mundo y algunas, endémicas de Mauricio, como la paloma rosa. El parque contiene también riachuelos y lagos donde se pueden ver peces chinos, tilapias y otros. El lugar resulta muy agradable de recorrer y finaliza con algunos primates, ciervos y un tigre de bengala. El punto negativo es que apenas contiene explicaciones sobre los animales, el nombre y basta.
Dejamos el parque a las 13:30 y tardamos dos horas en llegar hasta Grand Baie, la autovía pasa casi por el centro de Port Louis y el tráfico es intenso cerca de la capital.
Grand Baie es el centro turístico con mayor número de servicios de la isla: hoteles, restaurantes, tiendas, grandes

Playa de Grand Baie. Buena arena y sombra pero mal para nadar, demasiadas lanchas

supermercados, deportes náuticos, etc. Si llegas como nosotros, a las 15:30, te encontrarás casi todo cerrado, incluyendo la mayor parte de los restaurantes. Buscando un poco damos con uno abierto: L'ìmpasse, donde comemos un poco de pasta. Recorremos los alrededores de la playa y nos acercamos a dos pequeños puestos donde los pescadores venden los peces del día. Una magnífica langosta espinosa de 2 Kg. la venden por 30 €/Kg. Nos quedamos con la copla.
La playa de Pereybère nos parece fantástica y tranquila, así que nos alojamos justo enfrente. Después de un ligero regateo, nos quedamos con un apartamento de unos 50 m², con dos habitaciones, bañera de hidromasaje y cocina bien equipada. Sólo tiene una pega: que no dispone de vistas al mar. Como curiosidad: una de las normas para bañarse en la pequeña piscina de estos apartamentos es haber comido hace más de una hora.¿Te suena?
Para refrescarnos, nos acercamos a la playa y al poco tiempo se sitúa junto a nosotros una familia de indios musulmanes: padre, madre, hijos, hermana y abuelos. Siempre choca la diferencia en los bañadores entre hombres y mujeres, ellas se meten al agua con abundante ropa, en la abuela he contado hasta tres capas, y ellos, con un bañador del tipo olímpico muy finito que lo marca todo. Y a veinte metros, un poco apartada, una turista en top-less, algo poco habitual en las playas públicas de Mauricio.
Seguimos en la playa hasta la puesta del sol. Aunque anochece a las ocho, mucha gente se queda hasta mucho más tarde dada la claridad de la noche. Dentro de dos días será luna llena.
Cenamos una pizza decente en Don Camillo, siempre de bote en bote.

6 de diciembre, sábado

Aunque madrugamos a las 6:30 para ver rayar el día, nos quedamos con las ganas, amanece antes, a las 6:00. De todas formas, damos un paseo por la orilla. A estas horas, ya nos encontramos con tres turistas que van directos a remojarse a la laguna. Los pescadores también son tempraneros, ya andan mojando sus trebejos. Vemos chalés estupendos, de diseño, sin ningún tipo de vallado, pero eso sí, con unos discretos carteles que advierten que se trata de
Centro de Port Louis
una propiedad privada y que no se debe traspasar.
Después de desayunar y darnos un baño en la playa, salimos para las 11:30 hacia Port Louis y tardamos casi hora y media hasta que aparcamos en Le Caudan. El mercado central es un hervidero de gente, muchos vendedores vociferantes y calor y humedad, una locura. La mezquita está en plena actividad y no nos dejan visitarla hasta las 14:00.
Después de comer en Le Captain, visitamos el museo del Penique Azul, el mejor de Mauricio, aunque yo salgo medio aturdido por la cantidad de información que encierra; merece una visita mucho más prolongada que la hora que le dedicamos. El museo contiene dos de los sellos más valorados del mundo, emitidos en 1847, y deben su alta cotización a un error de impresión. La carta original y los dos sellos fueron vendidos por 3,8 millones de dólares en 1993 y aquí se exhiben iluminados 10 min. cada hora, para proteger su color.

7 de diciembre, domingo

El norte de la isla disfruta de más horas de sol que el sur y por esa razón concentra el 60% del turismo de la isla. El paisaje interior norteño es de llanura, mucho más civilizado que el salvaje sur. Las guías dicen que las playas son también más bonitas en el norte pero eso es muy difícil decirlo.
Playa de Mont Choisy en domingo
Nuestra idea esta mañana es visitar el aquarium de Trou aux Biches (Rincón de las Ciervas) pero nos presentamos a las 9 y abren a las 10, así que aprovechamos esa hora para ver el templo hindú Maheswarnath, el más importante de la isla. Cuando llegamos lo encontramos vacío y con aspecto algo desangelado. Hay unas pocas representaciones de dioses del hinduismo: rodeando a la diosa guerrera Durga se representa a Sailputri, Brahmcharini, Kushmunda, Skandhamata, Katiyani, Kalrattri, Shidheedatri, etc. El ficus religioso de la entrada es impresionante.
Desde el aparcamiento del aquarium, al otro lado de la carretera, vemos una mangosta intentando subir la tapia de un hotel, el animal lo intenta varias veces y finalmente desiste.
La visita al aquarium es muy recomendable porque se ven muchos peces difíciles de encontrar durante nuestros buceos diarios, por ejemplo: el pez piedra, de aspecto realmente temible, es el pez más venenosos del mundo; su veneno es tan potente como el de una cobra. Es improbable que te pique, pero si ocurre, debes meter inmediatamente la pierna en agua muy caliente, por encima de los 40º C, a esa temperatura el veneno se descompone. Lo siguiente es buscar un médico que te inocule el antídoto, que sólo se fabrica en Australia. Dicen que el dolor es tan grande que las víctimas suelen pedir la amputación del pie afectado. Los japoneses se lo comen crudo con wasabi, y es bastante caro en Japón.
Otros peces que puedes ver en el aquarium son: el pez cirujano, el falso pez piedra, el pez payaso, la langosta espinosa, la langosta zapatilla o santiaguiño, el pez mariposa, el pez ballesta Picasso, los tímidos peces dardos de fuego, etc. La estrella del aquarium es un tanque de 15 m de largo con tiburones, tortugas, morenas enormes y muchos peces más.
En Mont Choisy nos topamos con el Festival Internacional Criollo. El festival no podía tener mejor ubicación, sobre una extensa arboleda al lado de la playa han delimitado una zona para aparcar los coches y unos fornidos guardias de seguridad controlan el acceso, que es gratis. Cuando llegamos se celebra un pase de modelos sobre un gran escenario. Bajo unas grandes carpas blancas se establecen los puestos con productos artesanales, textiles y gastronómicos. Nuestra sección favorita es
¡Todos al festival criollo de Mont Choisy!
la de comestibles. Como andamos con el estómago vacío, tomamos unos fritos como aperitivos que están fantásticos, especiados a tope. Unas abuelitas venden unas mermeladas caseras que están de vicio, sobre todo la de mango. Y fíjate en los ingredientes: mango, banana, manzana, leche de coco, azúcar de caña, mantequilla y... ¡güisqui! ¡Toma ya, vaya con las abuelitas!
Paralelamente, dentro del Festival Internacional Criollo, se celebra un gran konser el próximo sábado desde las 6 de la tarde hasta las 6 h de la mañana del domingo en Les Salines, en Port Louis. ¿Qué quiénes tocan? pues lo mejorcito del sega mauriciano: OSB, Cassiya, Zot Sa, Ravanne sans Frontière, Alain Ramanisum, Menwar, Dalon, Wilson Felix, GEDA Music, Eric Carter, Croos Breed Supersoul, Rico Claire, Nathalie Couty, Linzy Bacbotte,Jean Marc Voicy, Cabaret Créol, Benjam, Lindigo y Mnyan.
Quizá más interesante que el sega sea el seggae, mezcla de sega y reggae, ritmo inventado por Joseph Reginald Topize "Kaya", que ha vendido más de 400000 albumes de sus discos. La trágica historia de Kaya es que el 16 de febrero de 1999 se celebró un concierto gratuito en favor de la despenalización de las drogas blandas y dos días después, Kaya fue arrestado imputado de fumar hierba (gandia) durante el concierto. El caso es que el día 21 murió en su celda. Tenía 38 años. Tras su muerte se produjeron muchos disturbios callejeros y otro famoso músico mauriciano, Berger Agathe, fue abatido por la policía de un disparo. Obras de Kaya se pueden encontrar en cualquier tienda de discos de Port Louis y también están disponibles en las redes de intercambio de Internet.

8 de diciembre, lunes

Nos levantamos tarde y nos vamos a visitar el museo La Aventura del Azúcar, aledaño al jardín botánico de Pamplemousses, El museo se localiza en la antigua azucarera Beau Plan, cerrada en 1999.
El termómetro del coche marca 32º C a las 11 de la mañana.
Pescados y mariscos del día en la playa de Grand Baie
Este museo cuenta la historia de la introducción de la caña de azúcar en Mauricio y su proceso de fabricación a través de videos y otras instalaciones. Aproximadamente, el 60% del azúcar natural que se consume en el mundo viene de la caña de azúcar y el resto de la remolacha azucarera (sobre todo en Europa). Se aprende algunas cosas, como que el color blanco del azúcar refinado no es natural sino que se consigue oxidándolo con S0. A ver que dicen los carteles: "Durante la Edad Media el azúcar era muy raro en Occidente mientras que los árabes ya lo fabricaban y lo empleaban en sus postres. En la corte veneciana, durante el siglo XVI, el azúcar era parte esencial de la pompa veneciana, se empleaba en adornos efímeros, por ejemplo, en julio de 1574, en el Palacio de las Dogues, para agasajar a Enrique III, el orfebre Sansovino talló en azúcar todos los elementos de una mesa: manteles, servilletas, platos, cuchillos, tenedores, pan..."
Al regresar a Perybere, nos detenemos en el puesto de pescado de la playa de Grand Baie y compramos dos langostas vivas de 800 grs. a 25 €/Kg. Son tan baratas que se nos olvida hasta regatear. Hervidas en infusión van a estar de chuparse los dedos. Fíjate en el colorido de los pescados, ¿no son alucinantes? Los santiaguiños también nos llaman, pero no tenemos experiencia en su preparación y no sé si seríamos capaces de romper semejante blindaje sin las herramientas adecuadas. Luego pasamos por el U-super, similar a cualquier Carrefour europeo, donde compramos algunas provisiones para nuestro apartamento, principalmente fruta.

9 de diciembre, martes

Por fin nos acercamos al Jardín Botánico de Pamplemousses, de fácil acceso desde la autovía y bien
La espinosa Victoria Amazónica, estrella del Jardín Botánico de Pamplemousses
señalizado. Es inevitable contratar un guía si se quiere aprovechar la visita ya que no existe ningún tipo de folleto explicativo. Nuestro guía chapurrea, al menos, alemán, inglés, francés y español, es grandote, barrigón, rebosa energía y parece un tren escoba: a todo turista que encuentra en el camino se lo endosa al grupo, total, que empieza la visita con nosotros dos y termina el recorrido con una docena de turistas detrás suyo.
A lo largo de una hora, y a toda velocidad, vemos las palmeras pierna de la suegra, las de pata de elefante, un baobad enorme, el árbol del anacardo o nuez de caju, lotos rosas y blancos, mimosa, ficus religiosos, alamanda, plantas trepadoras, cala, palmeras cola de pez, la palma helicóptero cuyas hojas tienen un tacto como de plástico, la vacua, cuyas hojas crecen en espiral, manzana de agua, el árbol pimenta acris cuyas hojas huelen a canela, clavo, pimienta y nuez moscada, palmera botella, árbol del clavo, árbol de la canela, árbol de la nuez moscada, la trepadora filodendro, árbol salchicha, árbol de la sangre, árbol del alcanfor, el talipot de Shri Lanka, árbol pata de elefante de México, el fankipani, klusia, la rosa de la porcelana, árbol de la caoba, Terminalia, bambú, etc.
No cabe duda de que los nenúfares Victoria Amazónica son las estrellas del jardín, muy utilizados en decoración de estanques, llaman la atención por sus espinas, que sirven para defenderse; las gallinas de agua que nadan entre ellas extreman la precaución cuando suben a sus hojas. Si te fijas, en el lecho de los riachuelos que atraviesan los jardines descubrirás también cangrejos de río. Tampoco aquí faltan las tortugas de Aldabra, peces tilapia y una reducida manada de ciervos.

10 de diciembre, miércoles

Después de un estupendo desayuno con productos de la tierra, dejamos, con cierta pena, Pereybère, y nos dirigimos hacia Trou d'Eau Douce, vía Pamplemousses.
Pescador en Trou d'Eau Douce
Nos alojamos en el Cilaos Beach Resort, un sencillo apartamento de una habitación con magnífica terraza y vistas al mar. La playa enfrente del Cilaos es estrecha y solitaria, tan sólo frecuentada por los esquilmadores del coral, chavales que andan sobre el coral que queda al descubierto en marea baja y lo golpean con palos o grandes piedras para llevarse sacos enteros de no sé muy bien qué, quizá algún cangrejo o trozos de coral para vender, el caso es que el destrozo es enorme.
Los corales de enfrente son fabulosos para ver peces. Llueve por primera vez en 10 días. Aprovecho para bucear entre los corales, la marea está baja y apenas cubre metro y medio.
A la noche nos acercamos hasta el hotel Le Saint Gèran en Belle Mare para cenar en uno de sus restaurantes, el Spoon des Îles, del cocinero vasco-francés Alain Ducasse. El postre de mango marinado en lima y zumo de fruta de la pasión resulta lo mejor. Alain Ducasse fue de los primeros en emplear la técnica de cocer los alimentos a muy bajas temperaturas durante largo tiempo. La alta cocina le debe mucho a este magnífico cocinero.

11 de diciembre, jueves

Vaya nochecita, la luz se ha ido y con este calor y sin aire acondicionado, apenas he dormido, encima dos mosquitos me han picado, ¡qué tragedia!
Pez ballesta Picasso
El día de hoy nos lo vamos a tomar de descanso total, así que nos hemos puesto dos tumbonas a la sombra sobre el césped, un libro para leer y venga... a vivir, que son dos días. Luego nos hemos calzado las patas de rana y la máscara y hala... a disfrutar del maravilloso mundo del coral. En ese momento la marea estaba alta y la superficie de la laguna se ondulaba con el flujo y reflujo de la marea, así que hay que tener cuidado con acercarse demasiado al coral ya que las olas te pueden empujar contra él. He visto cuatro peces ballesta Picasso, uno bien grande.
Lo que no se puede hacer es meterse al agua sin camiseta y quedarse dos horas viendo peces. Tengo pintado en el culo el negativo del tanga. Menos mal que mi mujer es precavida y ha traído todo tipo de cremas reparadoras. Afortunadamente, la cosa no pasa de ser una quemadura leve, de primer grado, ya sabes, enrojecimiento de la piel y un ligero dolor al tocar, lo típico.
Para comer, nos hemos acercado al restaurante Le Four Chanel y seguidamente a Belle Mare a ver las tiendas de ropa. Al menos aquí, están abiertas a la hora de comer, pero ¿quién es capaz de comprar jerséis de lana con este calor?
La televisión programa muchos videos de cantantes de sega y todos están filmados con el mismo patrón: el o la cantante al borde del mar, con un fondo de piedras negras sobre arena blanca y varias bailarinas moviendo sus faldas en una danza característica. Pues mira por donde, mientras nos rascamos la barriguita sobre una tumbona, aparecen, tras la valla del Cilaos, tres personas con una cámara, una cantante bien robusta y tres bailarinas con faldas de volantes. El video lo han grabado en apenas una hora, la canción para el play back salía de un pequeño reproductor de cassettes y, eso sí, todos han sudado de lo lindo, ya que el sol pegaba fuerte.
La visita de esta tarde a los corales ha sido memorable; la marea baja es perfecta para ver los peces, el mar no se mueve y no existe el peligro de que una ola te empuje contra los corales y te arañes la piel. Cuando salía de mi buceo superficial, andando hacia atrás, ya sabes, por las aletas, veo un pez que sale disparado de la arena y corre a refugiarse entre los huecos de una pequeña roca. ¿Será un pez piedra? Apenas cubre medio metro, me pongo las gafas de buceo para verlo mejor y... ¡sorpresa!, nada menos que un pez escorpión de unos 12 cm. ¡Dios mío, qué cerca he andado de la muerte!
Cenamos en Symon's.

12 de diciembre, viernes

Toda la espalda me arde, espero que las cremas que me aplica mi mujer me alivien el dolor lo antes posible.
Visitamos de nuevo Port Louis y nos metemos otra vez en el mercado; compramos algunos cedés de sega y seggae y ¡como no!, unas docenas de litchis.
El museo de Ciencias Naturales necesita una remodelación urgente, aún así, resulta interesante. Los animales están disecados y han perdido su color natural, tienen un aspecto lastimoso. Algunos peces depredadores son realmente amenazadores, ¡qué dientes! También se muestra un pez cocodrilo pescado con red a 300 m de profundidad. Dentro de una vitrina se puede ver una recreación del solitario de Rodríguez y el único esqueleto de dodo completo que existe en el mundo, encontrado en 1865 en la fosa común de La Mare aux Songes, en Blue Baie.
Mientras visitamos el museo cae una buena tromba de agua. En el kiosco del parque una chica canta sega con dos bailarinas.
Comemos en la Flor Muricien y nos marchamos hacia Moka para ver la casa Eureka, bastante deteriorada y sin explicaciones. Visitamos las tiendas de Floreal pero no encontramos nada de interés.
Volvemos al hotel y al atardecer, entre dos luces, damos una vuelta por la orilla y las rocas; vemos varias holoturias y una morena pequeña al borde de la orilla.
Cenamos otra vez en Les Terrases du Lagon. Hoy hay luna llena y sopla una ligera brisa.
¡Madre mía, qué vacaciones...!

13 de diciembre, sábado

Otro magnífico día aunque en el cielo se observan unas pocas nubes aisladas de un blanco resplandeciente que cuando cubren el Sol, hasta se agradecen. Dejamos Trou d'Eau Douce y conducimos suavemente hacia nuestro destino final en Mahébourg. Los mauricianos al volante son bastante prudentes y pacientes, salvo los taxistas, y en general la conducción es muy relajada, de hecho, mi velocidad de crucero habitual, fuera de las autovías, suele ser de 50 Km/h, y no es debido a las condiciones del pavimento, que es bueno, sino a que las carreteras son estrechas, sin arcén, y como los obstáculos son frecuentes, mejor viajar despacio pero seguro.
A las afueras de Trou d'Eau Douce hay un magnífico resort World Class Sanctuary bien custodiado: el Anahita, un exceso de lujo y exclusividad.
Lugareños pescando pececillos
Nos acercamos hasta su entrada para intentar visitarlo pero es en vano, sólo permiten el paso a los propietarios o a quienes hayan concertado una cita interesándose por la compra o el alquiler de alguna casa. El hotel Four Seasons Golf se encuentra en el interior.
Como no tenemos prisa y además casi no hay tráfico, nos detenemos en cuanto algo nos llama la atención. En un pequeño pueblo, conversamos con unos chavales que pescan sobre un murete. Ahora disfrutan de las vacaciones de verano y hasta el 2 de enero no retoman las clases. El pueblo está muy arreglado y limpio y dispone de un paseo junto al mar con unos jardines muy aparentes.
Buscando una destilería de esencias pasamos junto a un río de aguas cristalinas donde desde el puente distinguimos pececillos y una anguila escondiéndose entre la hojarasca del lecho.
Seguimos avanzando sin prisas, extasiados por la belleza del paisaje, verde y lujurioso.
A la entrada de otro pueblo nos topamos con un accidente reciente: un camión cargado de caña de azúcar ha volcado en el arcén y ha derribado un poste eléctrico y los cables cuelgan a poca distancia del asfalto. Para que pasemos, un operario levanta los cables con un palo improvisado.
Al llegar a Mahébourg nos parece una ciudad en toda regla, con tiendas, gasolineras, el mercado, restaurantes, la estación de autobuses, el paseo marítimo, en fin, una señora ciudad. En el mercado nos aborda un pescador de langostas que quiere vendernos unos collares de coral. Para pescar las langostas introduce erizos troceados en jaulas que hace descender unos 10 m. Las jaulas se sumergen al atardecer y se retiran por la mañana. De collares de coral no queremos saber nada, mejor que lo dejen tranquilo y no lo exploten tanto.
Por fin, compramos un paquete de 30 vainas de vainilla al precio de 250 rupias (6,25 €); según el vendedor, la mejor manera de conservar la vainilla durante meses es introducir las vainas en un bote lleno de azúcar.
Comemos un cocido de salchichas, elaboradas por el propio chef de Les Copains d'Abord.
Después nos instalamos en el Aubergue Aquarella y de allí nos acercamos hasta el césped sombreado de Blue Baie a pasar la tarde. El lugar es fantástico porque hay abundante sombra y una zona protegida para el baño donde chapotean infinidad de chavales. Como todos los fines de semana, hay bastante gente, mayormente indios con toda la familia a cuestas.
El autor sobre el césped de Blue Baie
Desde la playa del hotel Blue Lagoon se ven manchas oscuras que delatan el coral y encima, a medio metro de la orilla veo un pez cofre de buen tamaño, así que agarro las aletas y la máscara y me dispongo a disfrutar por última vez de los arrecifes coralinos. Los corales empiezan a diez metros de la orilla y mayormente son del tipo “asta de ciervo” y “setas superpuestas”. En el coral de "asta de ciervo" hay un pez territorial que amaga ataques, totalmente inofensivo pero es gracioso cuando miras al coral y ves decenas de ellos mirándote fijamente. En esta zona, los peces son más grandes que en otros sitios, seguramente porque la profundidad es algo mayor que en otros lugares donde me he sumergido. Se ven muchos salmonetes y peces, el más grande visto hasta ahora, de unos dos kilos. Consciente de que se trata de mi última visita a los corales, apuro el tiempo hasta que veo a lo lejos a mi mujer en la playa haciendo gestos que claramente indican que ¡ya está bien, me tienes abandonada!
Esta noche cae una fina lluvia en Mehébourg, igual que cuando llegamos. Cenamos en Les Copains d'abord, como casi siempre, los intentos de conseguir un pescado y una carne poco hechos son en vano.

14 de diciembre, domingo

Nos levantamos pronto, a las ocho tenemos que estar en el aeropuerto. Mientras aguardamos a que sirvan el desayuno nos sentamos en la orilla para recibir los primeros rayos de sol de la mañana. Cientos de pequeños peces saltan al unísono en la laguna, quieta como una tabla.
Al cruzar Mahébourg ya se advierte gran actividad, a pesar de la hora temprana, hay largas colas para comprar pan y mucha gente por la calle.
Abandonamos esta isla con gran pena porque cada segundo lo hemos disfrutado como si estuviéramos flotando en un sueño. Luz, calor, sabor, el color azul luminoso de la laguna y la maravillosa arena blanca seguro permanecerá por mucho tiempo en nuestro recuerdo. Como destino desde el frío invierno europeo no tiene parangón. Apostaría a que no ha sido la última vez que pisamos esta isla, aunque... hmmm… Reunión suena menos que Mauricio pero... tampoco debe estar mal. Ya veremos...

Luz crepuscular en la playa de Pereybère

Datos económicos del viaje:

Aviones:
29 nov: Bilbao-Paris (13:25-15:00) AF5961 y Paris-Mauricio (20:15-11:55) MK047
14 dic: Mauricio-Paris (09:55-17:20) MK040 y Paris-Bilbao (20:25-22:05) AF5962
Precio total: 1266,27 € (la tarifa más barata si andas listo es de 1000 €).
Alquiler de coche: un Toyota Corolla con car-hire-mauritius.com, 585 € por 14 días. Este precio incluye un seguro a todo riesgo sin franquicia de 5 €/día.
Hoteles: (precios por habitación y noche)
En Mahébourg: Auberge Aquarella, a 95 € (2 noches) y otra a 75 € (1 noche), con desayuno.
En Flic en Flac: bungalow en el Hotel Klondike, con desayuno y cena, 100 € (3 noches).
En Pereybère: Pereybère Hotel & Appartements. Sólo alojamiento: 60 € (5 noches).
En Trou d'Eau Douce: Cilaos Beach Resort. Sólo alojamiento: 55 € (3 noches).
Gasto total en alojamiento: 1030 €
Alimentación (por persona) :
Gasto medio en restaurantes por cada comida (almuerzo o cena): 15,33 € (excluyendo la cena en Le Spoon des îles)
Cena en Le Spoon des îles: 87 €
Gasto total en comida por persona: 404,54 € (supermercado, restaurantes, etc)
Entradas (por persona):
Isla de las garcetas: 20 €
Casela Nature & Leisure Park: 6,5 €
Zoo La Vanille: 6 €
Museo sellos de Port louis: 4,5 €
Tierras coloreadas: 2,5 €
Valle de los colores: 3,75 €
Aventura del azúcar: ? €
Jardín Botánico Pamplemousses: 2.5 €
Guía de Pamplemousses: 1.25 €
Gasto total en entradas: 50 €

Resumen de gastos por persona:
Aviones: 1266.27 €
Alquiler de coche: 292.5 €
Alojamiento: 515 €
Manutención: 404 €
Entradas: 50 €
Total: 2528

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