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7 de abril, viernes
Egipto no presenta dificultades al viajero independiente, sin embargo, los paquetes que ofrecen las agencias de viaje son muy cómodos
y los precios muy ajustados, así que nos decidimos por un viaje organizado.
Aterrizamos en Assuán con algo de retraso, pero tranquilos, estamos de vacaciones -no pasa nada- como dice nuestro guía Yasser, un egiptólogo que trabaja en plan autónomo, domina el español a la perfección, es un tipo honesto, controlador,
con su punto de gracia cuando habla y sobre todo, poseedor de una paciencia infinita. Su tic favorito es: "No pasa nada"; cantinela que repite
cien veces al día ante cualquier contratiempo. Desde el aeropuerto a la motonave vemos, a las orillas de la carretera, varias fotos del actual
presidente Mohammed Hosni Mubarak. La gente le llama con cierto retintín "el guapo", porque a pesar de sus 78 años,
le siguen representando en las fotos como si fuera un chaval.
Un autobús nos conduce hasta nuestra motonave, la Nile Crown II, abarloada en el muelle. Hay tal aglomeración de motonaves
en el muelle que fondean unas pegadas a otras, y cada vez que salimos o entramos tenemos que cruzar las que están más
cercanas al muelle, lo que también nos permite fisgar el interior de las demás. Esta motonave fue inaugurada en el 2003 y no
está nada mal, de las mejores que hemos visto. A pesar de lo avanzado de la hora, el servicio de cena nos espera. Por lo que veo, la inmensa mayoría del pasaje
somos españoles aunque también hay algún que otro europeo.
Yasser nos informa de las actividades para mañana, algunos les toca levantarse a las 2:30 para coger el autobús a Abú Simbel, nosotros
nos inclinamos por viajar en avión pero todas las plazas están reservadas, habrá que esperar al próximo viernes.
8 de abril, sábado
Temprano, un autobús nos conduce a la primera visita del viaje: el obelisco inacabado. Yasser nos pone al día en todo lo
referente a los obeliscos: "Antes que nada, debéis saber que casi todos
los obeliscos del mundo son egipcios, no importa donde estén. Actualmente hay obeliscos egipcios en el Central Park de New York, en Florencia, en Roma,
en el Vaticano, en Estambul, en París, en Londres, etc.
El más antiguo en servicio se remonta al 1950 a.C. Por regla general se erigían en los templos para rendir culto al dios solar RA.
El obelisco que nos ocupa hubiera sido el mayor jamás construido si no se hubiera desechado por una grieta que no paso el control de
calidad. Hubiera pesado nada menos que 1160 ton y una longitud de 42 m, fue encargado
por la faraona Hatshepsut. ¿Y cómo demonios pudieron mover semejantes pesos? Pues con trineos de madera que deslizaban sobre
barro húmedo y mucha gente para tirar de él, unos dicen que esclavos, otros que personal a sueldo. No utilizaban ruedas ya que éstas
se hundían en la arena. Luego, una barca y el Nilo facilitaban en gran medida la tarea del transporte. En torno a la técnica necesaria para
la carga y descarga en los barcos, el traslado y el izado de los obeliscos todavía hay muchas incógnitas. Lo cierto es que los egipcios los
construían, los trasladaban y los izaban hace 4000 años con sus rudimentarias herramientas."
Visitamos la presa de Assúan. Yasser nos habla de las ventajas que ha traído la construcción de la presa: estabilización del abastecimiento de agua,
eliminación de las inundaciones, posibilidad de regar los campos durante todo el año, etc. Pero también tiene sus inconvenientes: ahora el
limo ya no nutre las tierras, las arenas comen cada vez más terreno a los palmerales del Nilo y se saliniza la tierra.
La construcción de la presa afectó también a la pesca de la sardina en todo el Mediterráneo oriental. Dicen que
también ha cambiado el clima; llovió una vez y como las casas de los nubios son de adobe, muchos se quedaron sin ellas.
Por supuesto, tuvieron que salvar unos cuantos templos de las aguas, entre ellos el templo de Debod, que fue
trasladado piedra a piedra al madrileño parque del oeste en recompensa
por nuestra aportación en la salvación de los templos que iban a ser sumergidos por el lago Nasser.
Visitamos también una tienda de perfumes. Nos obsequian con té o carcadé, a elegir. El carcadé
es una infusión que se prepara con las flores secas del hibisco. Dicen que tiene fama por sus
propiedades estomacales, lo cierto es que a mi me sienta genial y repito.
En la tienda aprendemos las propiedades terapéuticas de algunas flores y árboles, por ejemplo: el aceite del sándalo
se utiliza para tratar el acné, el catarro y es el aceite natural del masaje. La lavanda es relajante, elimina dolores de cabeza y es repelente de insectos.
La flor de loto mezclada con grasa de hipopótamo es lo que utilizaban en el antiguo Egipto como protección solar.
Regresamos al Nile Crown II. Justo a su popa, en el embarcadero, zarpan las falúas que nos llevan a dar un placentero paseo por el Nilo.
Las falúas se propulsan por el viento, cuando no sopla tienen que echar mano de un remo rudimentario demasiado pesado aunque efectivo.
En las orillas, los pescadores golpean el agua con sus palos para espantar los peces hacia las redes de trasmallo. Pescan tilapias, percas, lisas, peces serpientes, etc.
Cerca, sobre una colina, se divisa el mausoleo de Aga Khan, millonario asiduo de las revistas del corazón. A la altura del mausoleo del Aga
Khan los que quieren hacer la visita al poblado nubio continúan en otra falúa. La visita resulta un tanto "turística",
te ofrecen carcadé, shisha (pipa árabe), te puedes hacer un tatuaje con henna y luego un paseo por el pueblo en camello. El personal regresa algo agobiado por el calor que ha pasado,
particularmente durante el paseo en camello. Mi mujer y yo hemos preferido pasar las horas centrales del día leyendo un poco en la habitación, que con el aire
acondicionado se está de miedo.
Cuando el calor remite salimos a la calle, hoy es sábado y todo está abierto. Hay muchas tiendas de especies, casi todas tienen los mismos productos,
parecen franquicias: canela en palo, menta, anís, té, jacaranda, azafrán, orégano, hibisco, comino, etc.
Regresamos al barco para continuar navegando rumbo Kom-Ombo. Llegamos al atardecer. El número de motonaves atracadas en el muelle es
impresionante. Los turistas somos legión. Este templo lo construyeron los ptolomeos (griegos) en el siglo II a.C. y lo continuaron los romanos.
Las paredes del templo están plagadas de jeroglíficos y dibujos, algunos muy peculiares, como la descripción del instrumental quirúrgico.
Por cierto, ¿sabéis cómo se lee un jeroglífico? Pues hay múltiples posibilidades:
de izquierda a derecha, de derecha a izquierda o de arriba abajo, los signos siempre miran hacia el inicio de la frase.
A ningún guía se le olvida explicar lo de las uniones de las piedras de los templos mediante maderas en forma de colas de milano.
El nilómetro es un pozo que los sacerdotes utilizaban para conocer el nivel de crecida del Nilo y fijar los impuestos en función de ese nivel. Aquí hay uno en perfecto estado.
De vuelta en la motonave, nos dicen que hoy toca cena con cierto toque oriental y se agradece. La comida del barco es para
mi gusto bastante aceptable, no tiene la variedad de platos de un bufé de un cinco estrellas pero todo está bien cocinado. Todas las comidas son bufé y
hay carne, pescado, arroz, tomates asados, patatas, varias sopas, pasta, huevos. En la parte de ensaladas hay donde escoger: tomate, pepino,
zanahoria rayada, aceitunas, queso feta y otros, varios tipos de ensaladas preparadas, etc. La sección de postres es la más llamativa y siempre
hay cantidad de tartas de chocolate, fresa, de manzana, dulces de miel y almendras, pastelillos. Como frutas siempre hay naranjas, plátanos,
guayaba, manzana, melón, sandía y mandarinas. Comida mediterránea en definitiva.
9 de abril, domingo
El despertador suena a las 5:30. A las 6:30 ya subimos al autobús que nos conduce en pocos minutos desde Esna hasta el templo de
Edfú, el mejor conservado de todo Egipto, aunque claro, tampoco tiene demasiados años, data del 237 a.C. y no fue un
faraón egipcio sino los ptolomeos (griegos, compañeros de Alejandro Magno) quienes lo construyeron. Eso sí, fueron listos,
construyeron los templos al gusto egipcio, para contentar al pueblo y a los sacerdotes (los sacerdotes estaban muy vinculados al poder,
de ellos copiaron los cristianos su jerarquía.)
Este templo está consagrado a Horus, dios halcón, padre y protector de los faraones. Horus es el hijo del dios Osiris y
la diosa Isis (madre perfecta).
Cuando los faraones fallecían iban a encontrarse con el dios padre Osiris, dios de los muertos.
En la sala hipóstila (principal) me llama la atención lo derechas que están las columnas, como velas, y lo bien que están
conservadas las figuras de las paredes, ¿la razón?, que durante siglos, este y otros muchos templos, han estado sepultados por el limo del Nilo y la arena
del desierto, en concreto, este templo se desenterró en 1860. Así, los relieves superiores están muy deteriorados, porque después
los utilizaron como vivienda y la parte inferior quedó intacta porque quedó enterrada por la arena.
¿Y por qué se abandonaron por completo? Pues porque después de los griegos, Egipto se cristianizó, y estos templos
"paganos" quedaron olvidados y fueron pasto de las arenas del desierto.
Como se ve en la foto de arriba a la derecha, el templo está atestado de gente, como el metro en hora punta. Cuesta un horror llegar hasta
el barquito sagrado, que por cierto, es una copia, el original está en el Louvre.
Para las 9 ya estamos de regreso en el barco. Subimos a la cubierta superior y tomamos el sol mientras esperamos
a cruzar la esclusa, dicen que nos toca pasarla a las 2 de la mañana. Esto de pasar la esclusa nos hace perder prácticamente
un día, pero es lo que hay, ya están empezando las obras de otro canal para dividir por dos el tiempo de espera.
Por los altavoces suena algo de música árabe pachanguera, la calidad de sonido de todas las canciones que he escuchado en el viaje
es espantosa. Parece que no hay un sólo estudio de grabación decente en todo Egipto.
Antes de comer, nos damos un masaje. El masajista es un chico joven muy simpático con aire algo aburrido, no parece
que tenga demasiado trabajo y mejor para él porque cuando me quejo de mi tendinitis en la muñeca me enseña
unos bultos en sus muñecas que al parecer son consecuencia de su actividad profesional, ¿bolsas sinoviales?. No lo sé, quizá.
Después de comer ya no subimos a cubierta, en las horas centrales del día es mejor quedarse bajo el aire acondicionado del barco, fuera, el calor no te deja ni respirar, no
quiero ni pensar lo que será esto en agosto.
A eso de las cinco, el calor remite y ya se puede salir a pasear. Como único punto de interés de Esna, Yasser no remite al templo del dios alfarero, muy cerca del muelle.
Para llegar a él pasamos por una corta calle comercial donde los algunos vendedores nos ofrecen sus mercancías
de una manera demasiado... agresiva, diría yo. Literalmente, te plantan las galabeyas (túnicas tradicionales egipcias) en las narices. Es
imposible acercarse a mirar nada sin que el comerciante te agobie. De todas formas, las mercancías son poco interesantes,
meras fruslerías para turistas. Sin embargo, no todos son de mi opinión, muchos regresan al barco llenos de bolsas. La compra estrella es, sin duda, las
chilabas de fantasía para lucirla la "Noche de la Galabeya" del barco, hay una auténtica fiebre por comprar esta prenda.
En este cruce de calles del templo, hay varias tiendas
de telares y paramos un rato, mientras decidimos que camino tomar, observamos la escena de una turista que se
prueba una galabeya. Comprobamos al instante porque a este pueblo le llaman el pueblo de los "tocólogos". Mi mujer
también me advirtió de ello ayer noche cuando al entrar en una tienda de especies y perfumes, el comerciante le ofreció
pintarle los ojos al estilo del país y encontró excesiva familiaridad en su proximidad.
Seguimos adelante por las callejuelas no comerciales y vemos mucha basura y suciedad. Los niños nos siguen, pidiéndonos
un euro, es la cantinela que todo el mundo repite. La gente por aquí es poco amistosa,
a mi mujer, unos críos le tiran piedras a los pies y cuando entramos en el patio de un bar, encontramos alrededor
de una larga mesa a hombres entretenidos en un juego de mesa. Cuando perciben nuestra presencia sus ademanes son
claramente despectivos, sobre todo la gente mayor. Optamos por desaparecer del lugar deprisa.
Ahora atravesamos una calle comercial "genuina"; para los lugareños, vamos. El estado de las casas, de todo en general, es lamentable. Me fijo
en que en este pueblo no hay una sola casa o poste de la luz que esté derecho. Sólo los minaretes están tiesos como velas y, por cierto, decorados
con luces de colores parpadeantes que parecen talmente reclamo de discotecas.
Cuando pasamos de nuevo por la calle comercial, camino del barco, el vendedor de la foto de arriba me tira de la mano con fuerza para llevarme a su tienda. No opongo
resistencia porque no quiero poner mala cara, pero creo que esta agresividad no es buena.
Esta noche es la Fiesta de la galabeya y en el comedor hay una luz tenue y tarta de cumpleaños. Quien más quien
menos ha tenido el humor de vestirse con alguna chilaba para la ocasión. Los hombres se les nota que van de postizo, muchos jeques
árabes en el comedor, las mujeres en general han metido más horas al disfraz y al maquillaje porque no les falta detalle.
10 de abril, lunes
¡Ah, cómo me gusta madrugar!, me recuerda mis tiempos de pescador de truchas.
Amanecemos atracados en Luxor, la antigua Tebas. Somos el primer grupo en llegar al templo de Hatshepsut, famosa por ser la primera mujer faraona. Yasser
nos centra en la historia: "Era hija de faraones y se casó con su hermanastro. A su muerte asumió las funciones de faraona por encima
de su hijo bastardo. A pesar de que su reinado significó una época de prosperidad, muchos no tragaron que una mujer fuera regente,
así que a su muerte, borraron su imagen de los templos y destruyeron sus estatuas." A mi este templo me dice poco, ¿será porque
está "demasido" reconstruido?. Otro dato: aquí fue la matanza de varias decenas de turistas en noviembre de 1997.
Volvemos al autobús para dirigirnos hacia un plato fuerte del viaje: el Valle de los Reyes. Aunque llegamos temprano
al lugar, el número de autobuses aparcados
excede cualquier previsión. Algunos grupos de turistas llegan a lomos de burros, es otra opción, bastante divertida, por cierto.
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Si echas una ojeada a las áridas montañas, da la sensación de que cada palmo de tierra ha sido removido y así debe ser, porque llevan 62 tumbas
encontradas y la foto de la derecha muestra las excavaciones actuales de una nueva tumba. Los dos tipos acuclillados están cribando
cada cesto de tierra que sacan de la galería.
Todos estos enterramientos pertenecen al Imperio nuevo, el más antiguo data del 1530 a.C.
La entrada permite la visita de tres tumbas, a escoger. Yasser nos recomienda entrar en la de Ramsés III,
Ramsés VI y Meremptah. Me sorprende el colorido y la densidad de los dibujos, no hay centímetro cuadrado
sin trabajar. Está claro que creían profundamente en el "viaje al otro mundo".
La visita a la tumba de Tutankhamón es facultativa. A pesar de que no fue un faraón importante es probablemente el más famoso
porque su tumba, a pesar de dos intentos de saqueo, se encontró intacta con miles de
objetos y tesoros de incalculable valor. Murió a los 18 años, tras sólo 9 años de reinado.
¿Quién no ha oído hablar de la maldición de Tutankhamón, escrita en el interior de la tumba?: "la
muerte golpeará a quien perturbe el sueño del faraón..." Nada menos que 26 personas murieron relacionadas con el descubrimiento
de la momia, se barajan varias teorías: que si el guano de los murciélagos, que si ciertos hongos, que si polvos venenosos,
etc. La explicación es más prosaica: Carnavon adjudicó la exclusiva del descubrimiento a la conocida revista "The Times" y la competencia
se inventó lo de la maldición para alimentar sus páginas.
La verdad es que la galería es muy pequeña y casi desnuda de pinturas. Lo que a todos se nos pasa por la cabeza
es que si un faraón sin importancia como Tutankhamón le enterraron con semejante tesoro, ¿qué no habría en las tumbas de faraones
importantes que reinaron durante mucho más tiempo? Bufff...
¿Y quien asaltaba las tumbas, si se puede saber? Pues muchas veces eran ladrones y otras, los propios faraones entrantes, porque se han encontrado
objetos de faraones anteriores en las tumbas de otros. Lógico, ¿no?
Dejamos el Valle de los Reyes a las 9:30 y visitamos Medinet Habu, uno de los templos que más me ha gustado por la riqueza de las
escenas de guerra y lo bien conservados que están los grabados. Al lado del templo hay un hotel donde el escritor Terenci Moix vivió durante
algún tiempo. Los restos de Terenci fueron inhumados cerca de aquí, en Deir el-Medina o valle de los artesanos.
Muy cerca están situados los colosos de Memmón, son los restos visibles del templo funerario de Amenhotep III, alrededor de ellos
están excavando y ya se ven algunos muros de piedra saliendo a la luz.
A las 12:30 volvemos al barco para almorzar y para las 15:00 ya estamos de nuevo en el autobús dispuestos
a visitar el que fue el templo más importante de Egipto: el templo de Karnak, en
Luxor. Este es otro que también quedó sepultado por la arena durante 1000 años. Lo más impresionante son las 134 columnas de
la sala hipóstila, según Yasser todavía no se comprende la técnica utilizada para levantarlas ya que están muy pegadas unas
a otras, se sospecha que se empleaba arena para ir subiendo en altura. El templo es muy interesante porque está repleto
de estatuas, obeliscos, patios, pilonos, etc. Karnak recoge 1500 años de historia, aquí metió mano, entre otros, Ramsés II, III y
IV, Seti II, Tutmosis II y III, Hatshepsut, Amenofis III y hasta el emperador romano Constantino quien se llevo
un obelisco de 32 m de altura al circo Máximo de Roma. Junto al lago sagrado se encuentra el escarabajo, que simboliza
el sol naciente. Y si das 7 vueltas al susodicho, volverás a Egipto, seguro, palabra de escarabajo.
Y seguimos, ¡vaya día! , a ver el templo de Luxor, cerquita del de Karnak. Este templo se descubrió
en 1881 y también estaba cubierto por la arena del desierto. El obelisco que falta de la entrada es el que está actualmente
en la Plaza de la Concordia de Paris.
Y por si fuera poco, todavía nos queda una visita más, la tienda de papiros. Como siempre,
te adornan la visita con una demostración cultural de cómo
se elabora un papiro. Los egipcios fueron los primeros en utilizar el papiro, antes de escribía en piedra, en
piel de animales, etc. Nos muestran la planta del papiro y hacen una demostración rápida: primero, lo cortan en láminas,
lo meten en agua y lo prensan junto con otras láminas... y ya está. Ahora a comprar, que es la clave de la felicidad.
Cuando llegamos a nuestra habitación del Nile Crown II, casi todas las noches, los
encargados de la limpieza de las habitaciones, nos dejan sobre la cama alguna figura hecha con las toallas: un mono, unos cisnes, un niño, etc, y hoy tenemos
un cocodrilo. Mi mujer dice que mejor que limpiaran más, hay pelos detrás de la puerta del baño que nos acompañan desde Assuán, ¡y no son nuestros!
Hoy han salido muchos turistas y entran otros. A nosotros nos cambian de mesa y nos reúnen con otros "veteranos", resultan ser
cuatro parejas de Vasconia que no han tenido suficiente con las actividades de hoy y han contratado un viaje nocturno hasta Luxor
en calesa, seguro que se divertirán.
Es una lástima que no hayamos tenido tiempo para visitar Luxor, ya que parece más moderna que Esna o Assuán.
11 de abril, martes
Hoy visitamos Dendera. Lily (mujer hermosa) es nuestra guía. Mientras esperamos la formación del convoy
(hoy iremos escoltados) charlamos con ella sobre aspectos de la vida diaria: dice que el negro es el color tradicional
del velo, que es una protección para la mujer, no es una obligación en Egipto. Está mal visto que las
mujeres pasen tiempo fuera del hogar, por eso trabajan tan pocas.
Ella misma no puede ser guía en
el barco.¿Qué dirían de ella las vecinas? ¡Durmiendo fuera de casa!. Pero eso sí, el hombre siempre tiene la última palabra: ¡sí, cariño! Ella
también tiene una pregunta para nosotros: -¿Por qué las españolas tienen tan pocos hijos?
-Pues porque la vida está muy "achuchá"-le responde una chica-. Salen caros, maja.
Lily debe haber sido maestra, porque nos examina como si estuvieramos en la escuela:
-¿Quién es la diosa de la guerra?
-Sekmet- responde el sabihondo de turno.
-¿Y quién es Anubis?
- El dios de la momificación- respondemos todos casi al unísono. Ese lo sabemos bien.
-¿Qué significa Luxor?- en esta nos ha pillado-, ciudad de los palacios.
-¿Y Karnak?-ni idea-, ciudad protegida.
Y sigue:
-¿Qué sigifica Nefertiti?
- La guapa que llega-responde otra vez el listo del grupo.
-¿Cómo se representa a Ra, dios del sol? -esa es fácil-, con dos largas plumas sobre la cabeza.
Los 70 km. que nos separan de Dendera se hacen entretenidos porque vemos como viven en los pequeños pueblos. Hay mucha basura
acumulada en cualquier rincón, ¿por qué no la queman, al menos? Algunas casas no tienen más que las paredes y como techo dos hojas
de palmera, y por supuesto, ni agua ni luz eléctrica. Los canales que toman agua del Nilo son una verdadera cloaca. Ante este panorama
no es de estrañar que El Cairo concentre un porcentaje de población tan elevado.
Llegamos a Dendera. La construcción del templo comenzó con los ptolomeos y terminó con los romanos, data del siglo I a.C. y está
consagrado a la diosa Hathor, diosa del amor y de la música.
Las caras de los dioses están todas picadas, al parecer, los intolerantes cristianos no aceptaban más deidad que la
suya. Esta es una de las razones del éxito del cristianismo: su beligerancia con las demás religiones.
Este templo ya cuenta con gárgolas, para ahuyentar a los malos espíritus y con puertas falsas, para despistar a los ladrones.
En el techo figuran los símbolos del zodiaco, otro invento egipcio.
A la salida del templo, observo a dos grupos de adolescentes, uno de chicas (las de la foto de arriba) y otro de chicos, no se mezclan, se hablan
a una distancia de cuatro o cinco metros, es muy gracioso, así se comprende que luego de mayores estén tan salidos.
Por la tarde visitamos las tumbas de los nobles y de los artesanos. Esta visita es facultativa y prescindible.
Llegamos al barco a tiempo de presenciar un atardecer mágico. A estas horas, multitud de falúas con turistas navegan
por el Nilo, se deslizan despacio y en silencio, aprovechando la poca brisa que sopla. Una de ellas tiene verdaderos problemas
para sobrepasar nuestro barco y atracar en el muelle, han de echar mano de los remos y aún así, si no es por la ayuda de
las tres rubias que les acompañan lo habrían pasado mal, ¿o era esto lo que querían, que les ayudaran a remar para tener a esas
extranjeras un poco más cerca? Hmmm, no sé, no sé...
12 de abril, miércoles
Desde el amanecer ya tenemos el barco rodeado de vendedores de chilabas. En cuanto abres el ventanal de la habitación, ¡zasss!,
te entra una chilaba por la ventana. No desaprovechan ninguna ocasión, ¡y qué puntería! Incluso durante el desayuno no paran de
comprometerte a través de las ventanas, si les miras estás pérdido, te empiezan a enseñar túnicas y no paran.
Después de desayunar, subimos a cubierta a tomar el sol y leer un poco. Hoy pasamos la esclusa de nuevo, así que
va a ser un día relajado, sin visitas programadas en todo el día. De repente, empiezan a llover chilabas sobre cubierta. Esta gente no desfallece,
y el caso es que venden, ya lo creo que sí, además, la gente le está cogiendo gusto a regatear.
Hoy pasamos la esclusa a las 15:30 y navegamos hacia Esna. Estos desplazamientos en la motonave me resultan sumamente
placenteros: te agarras una hamaca a la sombra, la orientas hacia la orilla que tengas más cercana, te mercas una caipiriña
o cualquier refresco y te pones a leer "Sinuhé, el egipcio", por ejemplo. El panorama siempre es el mismo, a ambos lados del Nilo, seiscientos metros
de palmerales y campos cultivados y más allá, desierto, todo arena. Cautivador.
Atracamos en Esna a las 19:00. Salimos después de cenar a tomar un té y unas cervezas en
una terraza y poco más. Parece un día perdido pero ya te digo, sólo por ver el paisaje de los palmerales a ambos lados del Nilo ya vale la
pena el viaje.
13 de abril, jueves
Visitamos de nuevo el templo de Edfú. Yasser me da un pase torero a mi pregunta: ¿Por qué en las representaciones de las paredes, algunos
dioses están sentados y otros de pié? Si alguien lo sabe que me responda.
Yasser nos cuenta que: "El cristianismo fue bien aceptado en Egipto por su parecido con la religión de los faraones. Los primeros cristianos adoptaron
gran parte del culto a Isis asimilándola a la Virgen María. Su función maternal y las imagenes de la Virgen María y el Niño
están inspiradas en el culto a Isis. También los cristianos copiaron de los sacerdotes egipcios su jerarquía. Los faraones eran hijos del dios
Horus, igual que Cristo, hijo del dios cristiano y como ellos, tenía naturaleza humana y divina y también resucitaba, como los faraones. Además,
los cristianos tienen a su Lucifer, como los egipcios tienen los dioses malos. En fin, los paralelismo son innumerables."
Mientras nosotros nos apelotonamos alrededor del guía para escucharle, los grupos de japos cuentan con tecnología punta. Cada uno lleva un receptor y unos auriculares y reciben las explicaciones
del guía vía radiofrecuencia. Así no pierden palabra y pueden incluso escuhar al guía mientras mariposean. Fantástico.
Volvemos al barco y a las 17 salimos hacia Kon Ombo, esta vez vemos el templo con menos aglomeraciones que en la visita anterior.
14 de abril, viernes
Nos despiertan a las 2:30 para visitar Abu Simbel, el famoso templo salvado de las aguas de la presa de Assuán.
Aunque vamos en avión no nos libramos del madrugón. Encima nos dan una cajita de cartón con el desayuno que es un
incordio, mejor meter su contenido en una mochila. Ramsés II construyó Abú Simbel en sólo 25 años, se
notaba que era un faraón de peso. De tanto peso que se inmortalizó en la entrada del templo junto con otros tres dioses:
Amón, Ra y Ptah. Llegamos con las primeras luces del alba y de los primeros. Hace algo
de fresco todavía. A pocos metros, encontramos el templo de su mujer, Nefertari. Esta claro que las mujeres
tenían su importancia en la cultura egipcia.
Preguntamos si podemos visitar la montaña artificial por dentro y nos responden que hace cinco años que no se permite.
Regresamos a Assuán a las 8:00 para empalmar con el resto de las visitas. Tomamos una barca hasta la isla Agilkia, para ver otro templo salvado de las aguas, el templo de Philae, dedicado a la diosa Isis.
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Una vez en Assuán, damos otra vuelta por la calle principal, donde se mezclan tiendas actuales, de amplias cristaleras con
otras que parecen salidas de algún cuento de "Las mil y una noches". En una pecera conservan en sal unos enormes y llamativos peces, supongo que será alguna especie depredadora del Nilo o del lago Nasser.
Apurando el tiempo, nos acercamos en taxi hasta el hotel Old Cataract, donde se dice que Agatha Christie escribió gran parte de
su famosa novela "Muerte en el Nilo". Las terrazas que dan a la isla Elefantina tienen una vista fabulosa.
Este hotel fue construido por Thomas Cook, el promotor de viajes.
Y se acabo el fantástico crucero por el Nilo, ahora ... ¡a por El Cairo! En 45 minutos de
vuelo nos plantamos en la capital. La vista nocturna desde la ventanilla del avión es espectacular.
Imagínate la extensión de la tercera ciudad más poblada del mundo, con casi 20 millones de habitantes; la sucesión
de luces allá abajo es interminable. Todo un espectáculo.
Aterrizamos a las 21:30, con 27 ºC. Los españoles somos legión, calculo unos doscientos. Antes de recoger las maletas nos
da la bienvenida el representante de Royal, Willy, el sarasa más divertido que he visto en mi vida, todo un showman, sólo con mirarle a la cara ya sabes
que te vas a desternillar. Además, se ha mordido la lengua en un costado y habla raro. Se sube sobre
un altillo y a grito pelado nos alecciona sobre los peligros de la gran ciudad. Me rio tanto que me lloran los ojos.
Nos alojamos al borde del Nilo en un verdadero cinco estrellas: el hotel Conrad. Lo primero es pasar por el restaurante,
que se hace tarde y van a cerrrar. Generalmente, yo me acuerdo más de los hoteles por sus restaurantes que por las
habitaciones y el de este es bastante bueno, la proximidad del Mediterráneo se deja sentir en los platos.
15 de abril, sábado
Por fin, llegó el día de ver las ansiadas pirámides de Giza. Desde la autopista y a pesar de la calima se divisan desde muy lejos, ahí están, desafiando al tiempo,
el símbolo de la eternidad. Impresionan desde lejos y aún más cuando estás a sus pies.
La entrada a la Gran Piramide de Keops está limitada
a 110 personas al día, así que nos contentamos con visitar la de Kefrén. Entramos por una galería donde se avanza
agachado y encima, a medio camino no hay iluminación, me imagino que para darle más emoción. Hay gente que después
de recorrer tres metros se da media vuelta. Dentro hace calor. En la cámara funeraria encontramos un sencillo sarcófago poco atractivo.
La visita me parece prescindible pero una vez que estás aquí, ya sabes, no todos los días tienes la oportunidad de penetrar en una pirámide.
Según Yasser, los burros, con su afición a caerse en los pozos, han descubierto más tesoros que los arqueólogos.
Visitamos el museo de la barca de la pirámide de Keops. Es alucinante, al lado de la pirámide de Keops encontraron dos barcas desmontadas,
nada menos que de 44 m de larga. ¿Y para qué entierran una barca de estas dimensiones? Pues no te lo pierdas,
son para que el alma del faraón navegue por las rutas celestiales. La barca se muestra montada en el museo y vale la pena verla, tardaron 10 años en montarla.
Nos subimos a un pequeño montículo para hacer unas fotos. Me quedo asombrado al descubrir en el suelo un
profundo pozo de metro y medio de diámetro sin ningún tipo de protección ni señalización, vamos, que tienes un
despiste y te matas. Incomprensible.
Se ha calculado que si la pirámide de Keops se construyó en 20 años el ritmo de colocación de bloques fue de uno cada dos minutos.
Cerca de las pirámides también se encuentra la Esfinge, 2500 a.C., que dicen que es el retrato del faraón Kefrén. Originalmente estaba pintada en rojo y azul.
Al lado de las pirámides están montando un inmenso escenario para la representación de Aida, de Verdi. Esta ópera se estrenó en El Cairo en 1871 y tiene que ponerte el vello de punta escuchar la Marcha Triunfal del II acto con las 3 pirámides de fondo.
La tarde la tenemos libre pero hemos preferido contratar una excursión para ver el Cairo desde el bús, el recorrido pasa por el barrio de los fatimitas,
el mercado de Moski, la ciudad de los muertos, etc.
El ajetreo nocturno de algunos barrios comerciales es apabullante, existen
calles enteras dedicadas a la venta de teléfonos móviles, en otras venden sólo electrodomésticos, etc. Todas las aceras y el centro
de la calle está tomado, el maremagnum de personas y tráfico es tremendo. Desde el autobús se está a salvo de esa inmensa vorágine, pero es como verlo por la televisión,
lo ves pero no lo vives. Visitamos también la Madrasa de Barkuk.
Paramos en una tienda de zumos naturales para tomar un zumo de fagfagima, mezcla
de mango, guayaba y fresa. Luego damos una vuelta nocturna en falúa, muy corta, porque apenas se mueve, no hay viento.
Por cierto, a quien le guste la comida de la India, el restaurante del hotel-palacio Mena House está considerado como uno de los mejores
del mundo, así que ya sabéis.
El recorrido nocturno no ha estado mal, pero he echado en falta esa tensión que sientes cuando viajas por tu cuenta y riesgo, sale más barato y es más divertido.
16 de abril, domingo
Por fin, toca el turno al Museo Egipcio de El Cairo. Como era de esperar hay
más gente de la deseable. Lo importante es no perderse. Todos juntitos apelotonados
alrededor del guía porque si no, no oyes nada.
La estrella del museo es, como no, el ajuar funerario
de Tutankhamón. ¿Sabías que los primeros muebles conocidos son egipcios? ¿Sabías que los niños egipcios
ya tenían juguetes en forma de pájaro (o avioneta) que volaban? ¿Qué ya utilizaban los boomerangs?
Vemos lo típico: el escriva sentado, el alcalde del pueblo,
las estatuas de los príncipes Rahotep y Nofret, los bustos del faraón Akhenatón, etc.
Sobre la historia de Akhenatón, "el hereje", hace mucho hincapié nuestro guía:"Akenatón (1353 a.C., 1335 a.C.) fue un faraón
muy peculiar, se casó con Nefertiti cuando esta tenía 12 años, hija del Rey de Mitani. Fomentó el culto a Atón (el sol), eliminó a la casta de los
sacerdotes y a los demás dioses (la idea del monoteísmo ya rondaba en el aire en países aledaños). Estableció el matrimonio
monógamo, cambió el idealismo en el arte por el realismo.
Abandonó toda pompa y vestía con sencillez, dedicó el
dinero para construir viviendas para el pueblo, creo la primera colonia para trabajadores del mundo, disolvió el ejército, repartió
las tierras, que antes estaban en manos de los sacerdotes, entre los labradores. Impuso impuestos a los ricos. Demasiadas
reformas en poco tiempo.¿Consecuencias? La guerra civil ¿Cómo terminó? Pues envenenado por su propio médico. Uno
de sus hijos fue, probablemente, Tutankhamón, que también murió prematuramente, ¿asesinado quizás?."
Una curiosidad: en las estatuas equestres: si las cuatro patas del caballo tocan el suelo significa que el jinete murió de causa natural,
si son sólo tres patas, murió en combate, y con dos, fue mártir.
Dicen que van a construir un nuevo museo, desde luego, lo está pidiendo a gritos, la librería del museo es minúscula.
Visitamos también la Mezquita de alabastro de Saladino.
Este Saladino expulsó a los cristianos de Jerusalem
y posteriormente luchó contra el sanguinario Ricardo Corazón de León. Murió en el 1193.
La visita al barrio copto también es interesante, les pillamos en misa. Las iglesias son pequeñas y no cabe un alfiler.
Los coptos o cristianos egipcios tienen dos ramas, los católicos y los ortodoxos. Los ortodoxos tienen su
propio Papa en Egipto y no son pocos, diez millones. Últimamente, con el auge de
los fundamentalistas islámicos, están teniendo problemas de convivencia con los musulmanes. Precisamente hoy han
asesinado a una persona en una iglesia copta en Alejandría.
Después de llenar la tripa en un comedero, nos acercan hasta el bazar de Jan el-Jalili. Mucho se habla de
este bazar, sin embargo, a mi me ha decepcionado mucho. El café de los espejos parece es buen sitio para descansar y ver pasar
a la gente. Veo pocas mercancías interesantes. Entre los turistas, la sisha o pipa de agua es la compra estrella, de lejos.
Para dar carpetazo al día, visitamos por nuestra cuenta el hotel Marriot, construido en un palacio del siglo XIX, para echar un
vistazo a sus tiendas y ver si encontramos algo más interesante que la mercancía de los bazares.
17 de abril, lunes
Desde nuestra terraza de la planta octava se ven de maravilla las azoteas de los bloques de pisos, están repletas de escombros y de suciedad.
Algunas reconvertidas en gallineros. El color gris impera en la lejanía. Desde esta altura, El Cairo transmite la sensación de ser una ciudad
asfixiante, de supervivencia difícil, poco considerada con sus habitantes.
En la entrada lateral del Conrad esperan aparcados dos coches de ensueño: un Rolls Royce con chofer y un Bentley
Continental GT de color rojo, seguramente pertenecen a alguno de los saudíes forrados de petrodólares que hemos visto en el hotel.
Los turistas andamos desperdigados, así que antes de poner rumbo a Sakkarah, pasamos por otros hoteles a recoger
al personal. Los que se alojan cerca de las pirámides tendrán una magnífica vista desde la ventana pero
cada mañana se chupan veinte minutos en taxi para reunirse con nosotros. En todos los hoteles existen controles, incluso miran
los bajos de los coches con espejos. A los turistas no, tranquilo, tenemos prioridad de paso, cuanto más blanco seas, menos controles pasas.
Conducir en El Cairo debe ser sumamente divertido, la regla es que no hay reglas, ni sentidos prohíbidas, los semáforos son un adorno
y las rayas del suelo invisibles, los coches cambían constantemente de carril y las distancias son muy, muy cortas. En un espacio para tres coches, aquí se meten cinco.
Yasser nos habla del egipto actual y de la situación de las mujeres:" Las mujeres en el antiguo Egipto estaban mejor consideradas que
en la actualidad, disfrutaban de todos los derechos relativos a la propiedad, podían comprar, vender y emprender acciones legales. Ahora, a la universidad ya van más mujeres que hombres pero todavía las conductas estereotipadas con relación a las
funciones de ambos sexos están muy arraigadas. Conseguir el divorcio para el hombre es fácil, para la mujer, un calvario.
Una tradición muy arraigada en Egipto es la ablación del clítoris, prohibida por el Ministro de Sanidad en 1996 pero que se sigue haciendo a todas
las mujeres, sean musulmanas, cristianas o ateas, y encima en casa... Muchos creen que la ablación del clítoris o la circuncisión son
prácticas propias de la religión musulmana, pero que va, tiene poco que ver con la religión, ya se practicaban en Egipto en el siglo IV a.C.,
mil años antes de que existiera el Corán."
Hoy nos dirijimos a 30 Km al suroesete de El Cairo, donde se encuentra la Pirámide escalonada de Sakkarah, del 2650 a.C., la construcción en piedra más antigua del mundo.
En realidad no es exactamente una pirámide sino seis mastabas superpuestas. De aquí parece que surgió la idea de las pirámides.
Esta es la única que contiene al faraón, a su mujer y a sus hijos.
Visitamos lo poco que queda de la antigua Menfis, que fue capital del antiguo Egipto, allá por el 3100 a.C.,
cuando Menes unificó en alto y bajo Egipto. A la estatua gigante del faraón Ramsés II le falta parte de las piernas, aún así mide 10 m. La conservan en posición horizontal en un sencillo edificio.
La visita comercial del día es una mega-tienda de alfombras. Lo primero es ver cómo las tejen. Algunos
chavales son realmente jóvenes y andan muy distraidos, no parece que tengan mucho trabajo. En el piso superior nos
esperan cientos de alfombras de todo tipo, tamaño y precio. Algunas son auténticas obras de arte y su precio va en consonancia, claro.
A las tres abandonamos el hotel. Se terminó este magnífico viaje, todo un clásico de los circuitos organizados. Por poner algún "pero" sólo mencionaría la impresionante afluencia de gente, consecuencia de lo popular del destino y de las fechas.
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