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Emanuel Gómez
En las comunidades de los Chimalapas hay un movimiento agrario por
la recuperación del territorio que ha sido invadido desde
Chiapas, con impunidad de los gobiernos estatales y federal. Esta
lucha agraria también incluye un modelo alternativo de conservación
y desarrollo, que se conoce como Reserva Ecológica Campesina.
A continuación se explica el proceso actual de este modelo
ecológico. La lucha de las comunidades
indígenas de los Chimalapas es tan antigua como el poblamiento
en esta zona. Las comunidades originarias, de lengua zoque de Oaxaca,
resistieron junto con los zapotecos, mixes y huaves del Istmo de
Tehuantepec a la colonia española. En 1687, después
de una gran rebelión en Tehuantepec, los zoques compraron
a la corona sus tierras pagando por ellas en jícaras llenas
de oro. En lengua zoque, este hecho histórico es recordado
con el nombre de Chimalapa que significa Jícara de Oro, recordando
cuando los zoques obtuvieron sus títulos virreinales, por
un total cercano a las 900 000 hectáreas. Sin embargo, estos
títulos nunca han sido respetados por las compañías
cafetaleras, ganaderas y madereras, que han saqueado los recursos
naturales y provocado graves conflictos sociales.
Es hasta 1967, cuando el gobierno mexicano reconoce el territorio
zoque, ocurriendo el primer despojo agrario, pues el presidente
Gustavo Díaz Ordaz expide dos decretos presidenciales por
un total de 594 000 hectáreas. De esta manera se legaliza
el despojo de casi 300 000 hectáreas por parte de fincas
cafetaleras y ganaderas. Por esa entonces el gobierno federal promovía
la colonización de las selvas del sureste de México,
desde Chiapas hasta Veracruz, pasando por Oaxaca.
Actualmente hay conflicto agrario muy grave con la colonia ganadera
Cuauhtémoc, beneficiada por este despojo a las tierras comunales
zoques. Se ha levantado un juicio agrario pero ha resultado perjudicial
a los zoques por el detalle de que el decreto de la colonia Cuauhtémoc
es anterior al decreto de los Chimalapas.En 1998 y nuevamente en
el 2001 estalló el conflicto con la colonia Cuauhtémoc.
En 1998 se detuvieron a madereros y colonos, la policía del
estado y el Ejército presionaron para dejarles en libertad.
En el 2001, los comuneros chimas estaban trazando una brecha para
delimitar sus tierras conforme a la resolución presidencial,
pero los colonos de la Cuauhtémoc los detuvieron y enviaron
a la cárcel de Matías Romero. Los chimas bloquearon
la carretera transístmica y desalojaron la cárcel,
liberando a sus compañeros.
Este tipo de movimientos se han repetido en todas las comunidades
que están en la fronteras de los Chimalapas con otros municipios
de Oaxaca, Veracruz y Chiapas, deteniendo la invasión agraria
y el saqueo de los recursos naturales. La propuesta que se hizo
en esa entonces era recuperar 13000 hectáreas invadidas y
destruidas por los colonos de la Cuauhtémoc, para declararlas
como reserva ecológica campesina. Esta propuesta se ha repetido
desde 1996 en la mayoría de las comunidades que presentan
conflicto agrario. Los antecedentes de los conflictos datan de más
de 30 años. Otro grave conflicto es con el estado de Chiapas.
En la frontera con Chiapas, desde 1940 se instalaron madereros provenientes
de Michoacán, que destruyeron miles de hectáreas de
selva virgen, provocando además el conflicto con Oaxaca,
pues los aserraderos eran controlados desde Cintalapa, Chiapas y
saqueaban los bosques de Chimalapas, Oaxaca.
En 1971 los comuneros zoques y sus aliados que vivían en
la frontera, contando con el apoyo solidario de los peones de los
aserraderos, expulsaron a los madereros y detuvieron por diez años
la invasión agraria organizada por el gobierno chiapaneco
y federal.
En 1991 los comuneros de los Chimalapas inician un proceso de reconciliación
agraria de campesino a campesino, por lo que se invita a los ejidatarios
chiapanecos a reconocer que estaban invadiendo tierras de Oaxaca.
Algunos ejidos aceptaron convertirse en comuneros, pero el gobierno
de Patrocinio González Garrido presionó a la mayoría
de los ejidatarios para seguir siendo parte de Chiapas pese a que
se estaba violando la constitución misma del estado.
Una vez que Patrocinio fue electo secretario de Gobernación,
legalizó el despojo de los Chimalapas al presentar un mapa
de Chiapas en el que su frontera con Oaxaca se recorría abarcando
120 000 hectáreas de los Chimalapas como si fueran parte
de Oaxaca. Al mismo tiempo se promovió un proyecto carretero
que uniera Chiapas con Veracruz cruzando la selva Zoque, lo que
movilizó a las comunidades y organizaciones ecologistas.
Para 1994, ante la guerra que estalló en Chiapas, Pablo Salazar
Mendiguchía, por esa entonces secretario de Gobierno, reconoció
que la colonia ganadera San Isidro La Gringa estaba invadiendo Oaxaca,
se indemnizó a los colonos, y se regresaron esas tierras
a los comuneros zoques de los Chimalapas.
El acuerdo era que en las tierras recuperadas se declararía
Zona de Reserva Ecológica Campesina, administrada por los
propios comuneros como un modelo de desarrollo hecho por las propias
comunidades. Se acordó que la asesoría técnica,
agrícola y ecológica sería con la organización
civil Maderas del Pueblo AC. Sin embargo, Maderas del Pueblo se
retiró pronto de La Gringa por haber creado falsas expectativas
de desarrollo en la comunidad. Se logró, sin embargo, hacer
un plan de manejo comunitario de la zona de reserva ecológica
campesina.
Este plan consiste en dibujar en un mapa la comunidad, sus tierras,
bosques y aguas, y acordar en asamblea cómo se va a trabajar
cada ecosistema, cómo se va a cuidar el nacimiento de los
ríos, cuáles áreas serán para agricultura,
cuales para conservación y cuales para obtener madera. Incluso
se hizo un reglamento comunitario para cuidar la pesca y caza, prohibir
las quemas agrícolas sustituyendo el roza-tumba-quema por
el roza-tumba-pica, complementando con abono orgánico.
En esto consiste la reserva ecológica campesina de La Gringa,
modelo que ha servido a las otras comunidades para pensar en su
propia reserva comunitaria. Es importante destacar que lo alternativo
de este modelo es que primero se busca la solución de los
conflictos agrarios, luego se hace un ordenamiento territorial de
todas las actividades humanas.
El proyecto de Maderas del Pueblo era extender este modelo de reserva
ecológica campesina para todas las comunidades de los Chimalapas,
pero no fue posible por que cada comunidad tiene su propio proceso,
sus propios problemas. Además las autoridades federales,
sobre todo las de la Semarnap, en lugar de reconocer este trabajo
de las comunidades y darles apoyo, presionaba para que aceptaran
el decretode reserva de la biósfera.
El 12 de octubre de 1996, cuando se llevaba a cabo el primer Congreso
Nacional Indígena en la Ciudad de México, en los Chimalapas
se llevó a cabo un Foro ecológico y comunal en el
que muchas organizaciones sociales de México y otros países
manifestaron su apoyo a la reserva ecológica campesina
y su rechazo a la reserva de la biósfera.
En 1998 estalló una grave crisis en los Chimalapas. En abril
sucedió un conflicto con la colonia Cuauhtémoc que
casi acaba en enfrentamiento. Para mayo, los incendios forestales
eran incontrolables y fue hasta julio que cayeron las primeras lluvias
y lograron apagar el incendio, que dañó 210 000 hectáreas,
la tercera parte del territorio. Se comprobó que gran parte
de los incendios habían sido provocados por quemas agrícolas
de los ejidatarios invasores. Y ni así se les castigó,
por le contrario, en 1999 el gobernador interino de Chiapas, Roberto
Albores Guillén, manifestó su apoyo a los campesinos
chiapanecos que invadían Oaxaca y hasta acusó a los
chimas de ¡invasión!
Siendo imposible continuar con su trabajo, la ONG Maderas del Pueblo
abandonó los Chimalapas en el año 2000, desgastada
por los conflictos agrarios, los incendios, el debate con el gobierno
y por la falta de acuerdos para extender el modelo de reserva ecológica
en otras comunidades.
A partir de entonces las comunidades han continuado su movimiento
en defensa del territorio, deteniendo la invasión agraria,
la tala clandestina. Ahora los chimas hablan del proyecto de reserva
ecológica campesina a su modo, sin ONG.
Está claro para las comunidades que primero se debe resolver
el conflicto agrario, y en las tierras recuperadas iniciar proyectos
alternativos de conservación, decididos por las propias comunidades.
Sin embargo, con el
gobierno de Vicente Fox hay nuevos proyectos para los Chimalapas
y nuevas amenazas para las comunidades. Particularmente el Plan
Puebla Panamá localiza en los Chimalapas un lugar estratégico
para las carreteras que pretenden comunicar Chiapas con Veracruz
y Oaxaca, los corredores biológicos, las industrias y las
ciudades.
El Plan Puebla Panamá busca el crecimiento de todas las ciudades
e industrias en el sureste, por lo que nuevos conflictos surgirán
para los campesinos, desplazados de sus tierras. En los Chimalapas
se espera, por tanto, más presión y nuevas invasiones.
Además se está planeando que los corredores biológicos
y las reservas de la biósfera incluyan centros de bioprospección,
en los que se busquen nuevas plantas para la ingeniería genética,
pendientes de ser patentadas e industrializadas (biopiratería).
Por su parte, las comunidades se organizan y aplican la ley agraria,
la ley ecológica y la autonomía. Se requiere un control
del territorio pero no por policías, militares y conservacionistas,
sino por las propias comunidades, con su propios sistema de guardabosques
o topiles, con equipo para prevenir incendios y buscando la solcuión
de los conflictos agrarios.
Las comunidades de la zona oriente se organizan en el 2001 como
asociación civil Chimalapas Unidos en Defensa de la
Etnia y la Biodiversidad. Esta Organización no gubernamental
es diferente a las demás, pues está hecha y gobernada
por las propias comunidades, a través de su concejo de autoridades
y ancianos.
Los ancianos presiden las asambleas y deciden el ordenamiento territorial,
se reglamentan las actividades en la comunidad, la pesca, la caza,
la ganadería, la tala de madera. Sin recursos, sin tanto
protagonismo como con Maderas del Pueblo, que alguna vez incluso
llegó a ser parte del conflicto con el gobierno. Sin prisas,
a ritmo de comunidad, en su propio lenguaje.
Recuperar el territorio, los recursos naturales y la cultura indígena,
son los sueños de los chimalapas, y en eso invierten toda
su energía. En esos sueños se basa el movimiento agrario
y el rechazo a la reserva de la biósfera, soñando
con la reserva ecológica campesina como un modelo alternativo,
sin autoritarismo, con la ley propia de las comunidades.
más información sobre chimalapas:
http://www.geocities.com/chimalapasmx/
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