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Apoyar a las zonas más atrasadas es el compromiso. Cambio estructural en la economía

 

Un artículo del Dr Xavier Gamboa Villafranca

 

Referencia Bibliográfica:

Gamboa Villafranca, Xavier:  “Apoyar a las zonas más Atrasadas es el Compromiso. - Cambio estructural en la economía”, Excelsior, Sección Metropolitana.   27 de agosto de 1987.  México, DF. México.

 

 

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Según el PND, de 1983 a 1988, el gobierno aplicará con todo y crisis, una política económica que enfatizará en los aspectos sociales y redistributivos del crecimiento del país. Una parte de este gran compromiso asumido en mayo de 1983, se traduce en el de apoyar a las zonas más desfavorecidas, tanto del campo como de las ciudades, como medio para que, durante el sexenio, se empezara a cambiar la estructura de la economía nacional.

 

De mayo de 1983 a septiembre de 1986, el gobierno federal tuvo que dar una auténtica lucha por cumplir a este compromiso particular. Abarcó múltiples frentes, pero en nuestra opinión sobresalen dos, en la etapa junio-diciembre de 1983.

 

a) El combate por lograr que los programas emergentes gubernamentales de empleo directo, en regiones rurales y áreas urbanas marginadas, tuvieran el mayor sustento político posible:

 

b) La batalla por legitimar al máximo los planteamientos y acciones del gobierno federal, tendientes a que, en estas zonas sumamente pauperizadas, operaran con urgencia mecanismos del sector público que garantizan el que sus habitantes fueran abastecidos –a bajo precio y/o por auto producción- de bienes y servicios básicos.

 

En ambos terrenos, los funcionarios de alto rango del ejecutivo federal cosecharon rápidamente el apoyo de aquellas de sus dependencias que ya venían operando en estas regiones y zonas desfavorecidad, entre otras razones porque les representaba objetivamente la oportunidad de fortalecerse y de aumentar su peso específicamente en la estructura burocrática global. Además ante la ausencia de discrepancias de fondo, negociaron ágilmente la venia y la promesa de participación activa de las instancias subregionales y estatales de la estructura sectorial y territorial del PRI, así como de organizaciones simpatizantes y aliadas de ellas. Incluso lograron el apoyo de agrupaciones políticas y organizaciones político-gremiales y populares de izquierda, en virtud de que, a los ojos de sus dirigentes, aparecía el contenido de ambos tipos de programas como deseable.

 

En este último caso hubo un condicionamiento que a la postre redundaría en el fortalecimiento de las acciones concretas orientadas en esta doble dirección: que los mecanismos específicos que el régimen operara para crear empleos y para dar abasto en estas zonas pauperizadas, manifestaran estar basadas en verdaderos procesos democráticos. Ello fue incorporado a la esencia de los planteamientos, lo que determinó que las acciones planeadas por distribuidora (Diconsa) y por el Comité Técnico del Programa de Empleo Rural (Cotoperi), por ejemplo se fundamentaran en concepciones profundamente participativas y democráticas. La creación y operación de centros populares de abasto Conasupo (Cepac’s) y de tiendas campesinas, tendrían irreversiblemente este sello.

 

Con la fuerza así aglutinada pudieron los timoneles económicos de la administración neutralizar las presiones de fracciones y grupos de la burocracia federal, estatal y municipal, que percibían que estos programas tenían más de negativo que de positivo. Para su gusto implicaban una excesiva coordinación intragubernamental. Significaban además una aceleración demasiado fuerte en la formulación y ejecución de acciones. Y sobre todo pensaban que se extramilitaban en la negociación que demandaban, para que actores  sociales  ubicados fuera  del gobierno  efectivamente  se apropiaran de su conducción y para que supuestos  beneficiarios lo fueran en la realidad.

 

Ciertamente  el gobierno logró que su voluntad política de apoyar  a las zonas más desfavorecidas durante  la crisis tuviera  alguna operacionalización en la etapa que va de principios de 1984 a finales de ese mismo año. Pudo urgir exitosamente  a cada dependencia  y prácticamente  a todo organismo descentralizado para que, al menos formalmente, se auto programaran de manera que su acción redundara en el apoyo al propósito de crear empleos en estas regiones mientras el sector privado no lo hiciera y para que sus habitantes tuvieran acceso a los mínimos indispensables de satisfactores . Hubo incluso, programas globales de apoyo a estas zonas, destacando el programa de desarrollo rural integral de las mixtecas oaxaqueñas alta y baja 1984-1988, aunque más a título de experiencia  piloto. La pesada maquinaria burocrática, durante esta etapa, se articuló internamente para iniciar su actuación en la dirección deseada.

 

Con consenso social recogido en torno al contenido básico de los dos tipos de programas, y con una maquinaria gubernamental avanzada ya hacia el apoyo a las áreas más pobres del país, el ejecutivo federal y su equipo de colaboradores  estuvieron  en posibilidad de sacudirse  las presiones en contra que hicieron sentir fracciones del capital privado durante 1985 y hasta junio de 1987. Señalaron insistentemente sus líderes que había incongruencia cuando, en tanto que por un lado el gobierno  no reducía el presupuesto global, por el otro éste continuaba la canalización de gasto social hacia zonas que no tenían viabilidad económica.

 

La defensa fue recia. El régimen contra argumentó, bajo la premisa de que los recursos orientados a las regiones más expoliadas del país eran, ante todo, inversiones y, después, generadores de empleo directo. El acuerdo a que finalmente se llegó consistió en que el gobierno operaría estos programas sin descuidar su carácter dual –inversión productiva y beneficio social- y enfatizando en la eficiencia  en su operación. Se hizo una concesión en aspectos de forma, pero quedó claro que estos continuarían, conforme a los propósitos de cambio estructural de la acción gubernamental, explicitados en el plan nacional de desarrollo 1983-1988. no se dio marcha atrás, ni en su concepción de fondo, ni en los aspectos esenciales de su existencia y dinámica.

 

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