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Una delgada línea de amor

Escuchó atentamente el trinar de los pájaros, llenando la mañana. Se sintió débil. Débil y completamente torpe. ¿Sería acaso porque Gokuh, el que lo había apoyado, que había sido su compañero, se había marchado para siempre?

-No es posible.- se repitió a sí mismo.

Pensó en los solos que estarían sin sus habituales deslices que hacía que todos sonrieran aún en las situaciones más críticas. Su humor era el que levantava el ánimo; Gokuh siempre había sido un hombre feliz.

Dejó esos pensamientos de lado. Se quitó la pijama y se puso unos shorts y una playera sin mangas, dejando la ropa sucia regada por el suelo.

Abandonó su habitación. Aún se sentía torper. Bajó las escaleras rápidamente, tirando algunas cosas a su paso.

-¡Diablos! -dijo lentamente.

Llegó, al fin, con algún esfuerzo al jardín; se encaminó a la piscina. Se quitó la playera. La miró tendida en el suelo: "Capsule Corporation" se podía leer. Esa era su lujosa prisión de donde no podía salir solo, sin compañía.

Se dejó caer intencionalmente a la piscina, pensando que refrescaría sus pensamientos. Sabía que no debía hacerlo. Recorrió la piscina rápidamente, descargando su furia, desesperación y soledad contra el agua.

-¡Trunks! ¡¿Qué haces?! -la voz de Bulma rompió la calma reinante.

-¿Qué pasa? -contestó Trunks.

-¿Podrías venir, cariño? El desayuno está listo -con sólo pensar en ello, Trunks salió del agua.

Retiró su cabello de la cara colocándolo hacia atrás. Se sentía mejor, fresco y vigoroso. Recogió la playera tirada con tranquilidad.

Entró aún mojado en la casa.

-¡Trunks! ¡Sécate inmediatamente! Ya sabes que no me gusta que hagas eso. -dijo Bulma. -Y por favor, apresúrate que vamos a desayunar juntos. -terminó de decir.

Entró en su recámara. Se sentía incómodo, sin privacidad. Justo cuando pensaba en sus asuntos, tenían que interrumpirlo. ¡Nadie lo entendía!

-¿Qué haces?

"De nuevo me interrumpen" pensó Trunks. Volteó rápidamente y deseó no haber formulado ese pensamiento al darse cuenta que quien le hablaba no era otro que su padre, Vegeta.

-Nada... -respondió bastante fastidiado.

-Bulma dice que bajes ahora mismo -dijo Vegeta todavía más fastidiado que Trunks.

-¿Y si no quiero? -contestó desafiante Trunks.

No necesitó decir nada más. Vegeta lo tomó del cabello y lo llevó arrastrando hasta la cocina mientras Trunks trataba de soltarse.

Después del desayuno, Bulma llamó a la puerta de la recámara de Trunks. No recibió respuesta. Abrió cuidadosamente la puerta temiendo lo peor.

Trunks se encontraba recostado en su cama, con las manos detrás de la cabeza, mirando el vuelo de una linda mariposa a través de las ventanas. Estaba enojado con su padre por ser tan condenadamente insensible. Era domingo, su último día de descanso antes de ir a la escuela de nuevo. Últimamente se había fijado mucho en una linda amiga de su hermana Bra. Esperaba con ansia volver a verla.

Bulma cerró la puerta silenciosamente.


Continuará el capítulo 1..... si quieren y les gusta hasta ahorita.

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El Reencuentro


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