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POUBELLICATION 13, Editorial. Susana Kaplan, Tres formulaciones de la metonimia en la obra de Lacan Miriam Pedernera, Del Borde Adrian Ortiz, Apertura e inconsistencias en los seminarios de Jacques Lacan. La escritura de una palabra Marta Iturriza, Las categorias de identidades como instrumentos de regimenes regulativos Adrian Ortiz, El lenguaje de la angustia Leo Bersani, El cuerpo freudiano Etienne Balibar, EGO SUM Teresa de Lauretis, Cuando las lesbianas no eran mujeres Mauro Cabral, Cuando digo intersex Marta Iturriza, Entrevista de la Revista WIMB LU de Costa Rica. Nestor Luis Cordero, Un ensayo de interpretacion del Parmenides de Platon (A proposito de la 'octava hipotesis' y del gran Otro de Lacan).

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EDITORIAL Nuestra epoca aparece marcada por la dominancia del discurso de la ciencia y el discurso religioso. Una de sus consecuencias es un Estado que pretende controlar hasta los menores resquicios de la consciencia y el cuerpo al tiempo que lleva los procesos de segregacion a limites insospechados. Las diferencias son tratadas de forma cada vez mas dura. La inclinacion generalizada parece intentar resolver las diferencias por la via del genocidio y el exterminio. Como volvernos sobre esta situacion desde las posibilidaddes abiertas por el discurso analitico? Las perspectivas son tan poco claras, en primer termino para los psicoanalistas, que llevan a James Strachey a entender El malestar en la Cultura, un texto clave de Freud a este respecto, como 'una obra sociologica'. Las posibilidades de extravio en este campo son proporcionales a la dificultad de situar y practicar una extraterritorialidad que desde la invencion del discurso analitico marco distancia de la Ciencia y la Universidad. Al modo de la atopia de Socrates respecto de la polis griega. Esto puede ubicarse en lo que dice Freud pero tambien desde donde lo dice. Por ejemplo en su posicion respecto del discurso religioso. Totem y Tabu, El malestar en la Cultura, asi como las Advertencias Preliminares del Moises y el monoteismo o el prologo a la edicion hebrea de Totem y Tabu, dan testimonio de eso. Como desplegar su intento, repetido, insistente y enigmatico de situar la religion como un objeto privilegiado de la 'ciencia analitica'? El discurso analitico se vuelve sobre el lazo del sujeto con su semejante de un modo muy diferente del que instituye la religion. A este respecto Freud dice cosas dificiles de asimilar: como ser que el discurso religioso opera mediante la 'fijacion a un infantilismo psiquico y la insercion en un delirio de masas', que en ultimo termino exige una 'sumision incondicional'. Dejemos que nos oriente el desconcierto que Strachey atribuye al lector de Freud: "Algunos lectores podrian experimentar sorpresa frente a ... la excentricidad ..." "A que seria atribuible tal excentricidad? Sin dudar, a las circunstancias en las que fue redactada la obra". No. La excentricidad, la extraterritorialidad no tienen que ver con las singulares circunstancias en que coloco el nazismo aleman austriaco a Freud. El hecho de que el psicoanalisis aparezca 'sin hogar' es un rasgo estructural. Lacan en su "Proposicion de octubre de 1967 sobre el analista de la Ecole" afirma que la "singularidad de esta institucion [la analitica] respecto de la ensenanza universitaria ... fue una buena proteccion en la historia frente a ese primer intento de segregacion social en gran escala que fue el nazismo". Lo cual, entendemos, remarca la posicion "extraterritorial" del discurso analitico. Esta constituye una referencia reiterada en el antecedente de la Proposicion de octubre de 1967, es decir, el escrito "Situacion del psicoanalista y formacion del psicoanalista en 1956". Es interesante tambien considerar los modos y los tiempos en los que Lacan se va colocando respecto de esta territorialidad analitica. Primero la critica, senalando que en ocasiones sirve de excusa a ciertas inconsistencias manifiestas del discurso analitico. Luego pasara a hablar de "nuestra extraterritorialidad". Practicarla no significa ni falta de logica ni silencio; tampoco prescindencia. Es el intento de encontrar una via en la que el decir guarde relacion con la singular ectopia que aspira contruir el discurso analitico respecto de los otros discursos.

########################################### Trabajo escrito como respuesta a afirmaciones de Eric Laurent sobre la "psicosis" de Wittgenstein en un curso de doctorado sobre la angustia en la Facultad de Psicologia de la UBA. Creo que este tipo de afirmaciones tienen su origen en otras tantas del tipo la 'psicosis' de Joyce, etc. Es un modo de practicar el psicoanalisis. Es un modo de leer. No era necesario el psicoanalisis para decir este tipo de cosas. Bastaria leer las afirmaciones de Jung sobre el Ulisses de Joyce para entender que es un modo muy 'psiquiatrico' de leer lo que otro dice o escribe, ya que antes y mas que leer, califica, denomina, cosifica, es decir, diagnostica. ########################################## El lenguaje de la angustia Adrian Ortiz adrortiz@yahoo.com 23 de marzo del 2005 El lenguaje de la angustia Introducción Hay diversos modos de plantear y aproximarse al tema de la angustia. Los hay psicológicos, médicos, neurofisiológicos, etc. La especificidad del psicoanálisis pasa por concebir que el tramado de lenguaje constituye el marco y el objeto mismo de la angustia. Para interrogar tal tramado es preciso interrogar diversas concepciones del lenguaje. Dentro de ellas la de Wittgenstein nos parece ejemplar. Especialmente la que se desprende de Investigaciones filosóficas. Al mismo tiempo la obscuridad y la densidad tal construcción hace necesario seguirla paso a paso, minuciosamente, tratando de interrogar aquello que de ella podría servirnos para pensar nuestro objeto, la angustia. Desarrollo La particularidad de la concepción de la angustia en el discurso del psicoanálisis radica en la afirmación, punto de partida de toda su concepción y por tanto de su abordaje y tratamiento, de que la angustia está inextrincablemente tramada por y con la estructura del lenguaje. En esto se funda su diferencia con otros approachs de la angustia, médicos, psicológicos o filosóficos. Por ejemplo en una concepción neurofisiológica como la de Antonio Damasio las emociones son entendidas en conexión y en tanto expresión representación y regulación del cuerpo. Luego lo fundamental en todo planteo psicoanalítico del problema de la angustia es la concepción del lenguaje que pone en juego ya que la misma es determinante de la concepción de la angustia. El artículo de Gloria Origgi y Dan Sperber “Que es lo que la pragmática puede aportar al estudio de la evolución del lenguaje? Pone el acento en la importancia de oponer al clásico modelo del código y la codificción el aporte de un modelo que considere la dimensión pragmática del lenguaje, la cual esta en conexión con “la capacidad de cada uno de representarse los estados mentales de otro”. La intencionalidad es fundamental en este abordaje. Es el punto que también enfatiza Colin McGinn en su crítica de la concepción de la emoción del libro de Antonio Damasio “Joy, sorrow and the feeling brain” . McGinn afirma respecto de esta: “Tengo dos cosas para decir sobre esta teoría: no es original y es falsa”. No es original, porque que en el fondo se basa en la teoria de las emociones forjada por William James y Carl G. Lange. Y es falsa dado que porque “La teoria James-Lange falla porque ignora lo que los filósofos llaman la intencionalidad de la emoción”. Entonces McGinn y Origgi y Sperber hablan de codificación, decodificación, intencionalidad. ¿Alcanzan estas dimensiones del lenguaje para dar cuenta de la emoción de la que tratamos, la angustia? Evidentemente no. Me pareció útil entonces intentar precisar una posible concepción de la angustia en Wittgenstein, a partir de una interpretación de la teoria del lenguaje practicada en Philosophische Untersuchungen, Investigaciones filosóficas . Partamos de 244. Wittgenstein se pregunta “¿Cómo se relacionan beziehen sich las palabras Worte con las sensaciones Empfindungen?” Las sensaciones a las que refiere Wittgenstein son del orden del dolor Schmerz. Lo cual se podría pensar que se encuentra muy lejos de la angustia. Pero confiemos en que para Wittgenstein ambos se encuentran ligados a partir de afirmaciones como la de 303 cuando preguntándose sobre las posibilidades de dudar del dolor del otro las asimile al afirmar “ ¡Pruébese una vez –en un caso real- a dudar de la angustia Angst o del dolor Schmerz, de otro!”. Luego empezemos con la pregunta por la relación de la palabra nombre con la sensación, teniendo en mente que ‘sensación’ puede ser entendida, como hipótesis al menos, como afecto, como angustia. Al respecto nos interesa el juego entre la denominación y lo denominado, entre el objeto y su nombre. Aqui es donde tendremos ocasión de observar que Wittgenstein tomará como referencia a discutir la teoria que al respecto elaborara San Agustín. Teoría con la que estaba familiarizado y utiliza en numerosas ocasiones el Dr Jacques Lacan. Tal es la importancia de esta referencia que justamente las Investigaciones filosóficas se abren con una cita de San Agustín de la que Wittgenstein extrae la siguiente conclusión: 1. “A mi entender, de estas palabras obtenemos una determinada representación de la esencia del lenguaje humano. Concretamente esta: Las palabras del lenguaje nombran objetos – las proposiciones son combinaciones de estos nombres. En esta representación del lenguaje encontramos las raíces de la idea siguiente: cada palabra tiene una significación Bedeutung. Esta significación está coordinada con la palabra. Es el objeto por el que está la palabra.” San Agustín piensa que la esencia de la estructura del lenguaje gira alrededor de la coordinación de la palabra y el objeto, el nombre y lo nombrado. Para Wittgenstein tal teoría es un tanto simplista ya que pasa por alto algo para él fundamental. No deja de tener valor pero no nos sirve para entender el aspecto de la estructura del lenguaje que Wittgenstein intenta desentrantildear: la relación del lenguaje con las sensaciones. En 38 afirma que “El nombrar aparece como una extrantildea conexión de una palabra con un objeto”. Cuando uno piensa en esta perspectiva se extravía. “Pues los problemas filosóficos surgen cuando el lenguaje ‘hace agua’ ”. En este punto critica la teoria de Russell de los nombres propios. 39. “Y del mismo modo podemos decir esta palabra ‘este’ al objeto, dirigirle la palabra –un uso extrantildeo de esta palabra que probablemente únicamente suceda al filosofar”. Luego “este” no es ningún nombre propio aunque para Bertrand Russell en algún momento haya resultado así. Recordemos que es justamente esto lo que moverá a Sir Alan Gardiner a escribir su librito sobre los nombres propios . Entonces los problemas del filosofar para Wittgenstein estan ligados a que 38. “Esto está conectado con la concepción del nombrar como un por así decirlo proceso oculto. Nombrar aparece como una extrantildea ligazón entre una palabra y un objeto”. Esos errores del filosofar son los que, según Wittgenstein, extravían a San Agustín. Dado que, 31 “... describe el apredizaje del lenguaje humano como si el nintildeo llegase a un país extrantildeo y no entendiese el lenguaje del país; esto es, como si ya tuviese un lenguaje, sólo que no ese”. Es decir, para él San Agustín se ocupa de un grado segundo del lenguaje, cuando la estructura del lenguaje ya está funcionando a pleno, mientras que a Wittgenstein como a nosotros, nos interesa cómo funciona la construcción de tan compleja estructura. Wittgenstein agregará más tarde que quienes esto afirman , 257, “Cuando se dice ‘El ha dado un nombre a la sensación’ , se olvida que tienen que haberse organizado un montón de cosas en el lenguaje para que el mero nombrar tenga un sentido”. Prestaremos especial atención al modo de construir la relación nombre – sensación porque el mismo es fundamental en la conceción del lenguaje que propone Wittgenstein y de acuerdo a nuestra hipótesis es determinante de la naturaleza de la angustia que él propone. Si el modelo de Wittgenstein no se construye sobre la base del modelo denominación denominado, nombre, objeto ¿de qué modo se construye? Sobre la base del llamado juego del lenguaje. Es a través de la construcción de un juego de lenguaje que se anuda el nombre al objeto. Es mediante tales juegos de lenguaje que un nintildeo aprende su lengua materna. ¿Consiste esto en aprender en primer término a nombrar o en aprender los nombres? Por ejemplo de sus afectos, entre ellos la angustia? No. 15 “¿Nombrar algo es semejante a colocar una etiqueta sobre una cosa?”. No. 30. “La definición ostensiva explica el uso –la significación- de la palabra cuando ya está claro qué papel debe jugar en general la palabra en el lenguaje”. Es claro que esto es equivalente al argumento sobre los nombres propios, esto es, las explicaciones sobre el nombrar y los nombres propios resultan de un modo de concebir el funcionamiento del lenguaje. ¿Los ‘juegos de lenguaje’ suponen reglas y su formulación correspondiente? 31. “... también esta explicación le ensentildea el uso de la pieza sólo porque, como podríamos decir, ya estaba preparado el lugar en que se colocaría.” Saber el nombre de las piezas del ajedrez no significa saber jugar al ajedrez, lo que a su vez en su totalidad no es equivalente a la sumatoria de las reglas que están planteadas en este juego. Ni es por la aprehensión de las reglas que se accede al juego. Y entonces 37. ¿Qué es la relación entre el nombre y lo nombrado? –Entonces ¿cual es? ¡Mira el juego de lenguaje u otro distinto!” La significación Bedeutung de un nombre de una palabra es su uso Gebrauch en el lenguaje. Y su uso está determinado por el conjunto de juegos de lenguaje en el cual participa. A partir de esto Wittgenstein discute tanto la idea agustiniana como la idea platónica de relación entre los nombres y lo simple, presente en el Teeto. 49. Wittgenstein distingue entre nombrar y describir. Dice que “el nombrar Nennen es una preparación para la descripción Beschreibung. Nombrar no es aún en absoluto una jugada en el juego del lenguaje. Al nombrar una cosa todavía no se ha hecho nada.” 55. Esto que el nombre expresa, y sin lo cual no tendría ninguna significación Bedeutung, es un paradigma usado en el juego de lenguaje en conexion con el nombre. La articulación nombre objeto es efectuada en esta concepción del lenguaje por medio del juego de lenguaje. ¿Y qué es eso? 65. “Aquí nos chocamos con la gran cuestión que yace detrás de todas estas consideraciones –Pues se me podría objetar entonces: ‘!Te la haces fácil!, vos hablás de todos los juegos de lenguaje posibles, pero no has dicho nada en ningún lado acerca de qué es lo esencial de los juegos de lenguaje y por tanto del lenguaje.” Lo esencial de los juegos de lenguaje constituye en esta concepción la esencia del lenguaje. La pregunta por lo que caracteriza a los juegos de lenguaje, pensada en términos de lo que tienen en común, es como pensar que todo aquello que se llama juego tiene algo en común. Antes que a esto Wittgenstein llama a: ¡No pienses, mira.! De acuerdo con esto en primer término se trata de mirar, observar, describir cómo se aprende la significación de las palabras. El dar cuenta del modo cómo se aprende la aplicación, por ejemplo, de la palabra dolor, de la palabra angustia, dice mucho acerca de la materialidad de la angustia misma. Entonces parte de que en primer término el nintildeo siente dolor y grita, interroga la relación del dolor y su denominación, la palabra o las palabras o la estructura de palabras que refieren a él. Estudiando esa relación encuentra malentendidos que conciernen al uso de las palabras, al modo como entendemos emplearlas. Y una tendencia equívoca como pocas: la tendencia a pensar en términos de suponer un intermediario entre los signos proposicionales y los hechos. 96, “El pensar, el lenguaje, nos aparece entonces como el peculiar correlato o figura del mundo”. Esto sería uno de esos 'embrujos' que sufre nuestro entendimiento por parte de los modos de entender nuestro lenguaje. Una de las tantas ilusiones gramaticales a las que estamos inclinados. Allí es donde entra a tallar la filosofia. 124, “La filosofia no puede en modo alguno interferir con el uso efectivo del lenguaje; puede a la postre solamente describirlo.” No se trata de que la filosofia invente un lenguaje perfecto. Y entonces, ¿cómo sería la descripción del dolor? lo cual, sostenemos nosotros, tiene una homologia con la descripción de la angustia. Otra vez interrogar el lazo del nombre y lo simple. 244. “¿Cómo se establece el lazo entre el nombre y lo nombrado? La pregunta es la misma que ¿Cómo aprende un hombre la significación de los nombres para las sensaciones?” Por ejemplo de la palabra “Dolor” Schmerz Un nintildeo se ha lastimado y grita. Luego los adultos le hablan y le suministran exclamaciones y más tarde proposiciones. Ellos le ensentildean al nintildeo un nuevo comportamiento de dolor. ¿Significa esto que la palabra Wort dolor Schmerz tiene como significación el grito? “Al contrario la puesta en palabras del dolor reemplaza al gritar, no es su descripción.” El lenguaje despliega, sustituye, complejizandola, la sutil y compacta estructura del grito. 245. “¿Cómo puedo yo quererme interponer con el lenguaje entre la exteriorización del dolor y el dolor?” Allí Wittgenstein indica cuál es a su entender la primera inclinación del filosofar, es decir, del extravio: concebir que el lenguaje es algo que se interpone, intermedia entre la expresión del dolor y el dolor. Sostenemos que en esto radica una parte de la riqueza y el aporte de Wittgenstein a la cuestión de la angustia, al mostrar que el dolor se constituye como tal por el lenguaje. Pero que al mismo tiempo que lo constituye no lo reemplaza. En este punto surge la cuestión del lenguaje privado que terminara mostrando que si bien el dolor, esto es, la angustia, está pasada por el lenguaje, está constituida por el lenguaje, sin embargo eso no excluye, no hace de la angustia una nada Nichts, aunque del modo de concebirla hace al mismo tiempo que no sea un algo Etwas. La riqueza radica en que el problema del que se ocupa Wittgenstein es de los problemas que surgen debido a “la tentación de usar determinado modo de expresión”. Esa tentación, esa inclinación es uno de los modos que hacen que el sujeto se extravíe respecto de sus afectos, y en particular respecto de la angustia. ¿Cómo es que uno puede hablar a otro de algo que aparece como tan íntimo, tan singular, tan subjetivo? Es posible la comunicación de tal experiencia subjetiva porque aunque está ligada a la singularidad absoluta de un afecto al mismo tiempo está tramada por la estructura del lenguaje y es esa modalidad el principio que hace posible que se pueda hablar de eso a otro quien puede entender de qué se trata. Eso es posible en la medida en que las sensaciones, los afectos, están ligados a las palabras de sensaciones que a su vez están ligadas a las exteriorizaciones de las sensaciones. El problema del lenguaje privado radica en 272. “Lo esencial de la vivencia privada no es verdaderamente que cada uno posea su propio ejemplar sino que nadie sabe si el otro tiene esto también u otra cosa.” ¿Cómo saber de qué está hablando el otro? La referencia fundamental es el paradigma del lenguaje. Y de acuerdo a ese paradigma 293. “Si se construye la gramática de la expresión de la sensación según el modelo de ‘objeto y designación’ entonces el objeto cae fuera de consideración por irrelevante”. Claro que, observando todo lo anterior, que es cómo Wittgenstein piensa previamente la estructura del juego de lenguaje, determinante de un modo de pensar la relación objeto designación, objeto, nombre. ¿Y cuál es la cuestión para que uno crea lo contrario, es decir en la consistencia del lenguaje privado? Una tendencia gramatical. Una inclinación gramatical donde no se trata de hechos sino de cuestiones gramaticales que conforman una especie de ‘modismo gramatical’ modos de hablar como quien dice modos de sentir, o modos de concebir los sentimientos, o los afectos, o la angustia. Pero y entonces el interlocutor de Wittgenstein, al modo del que inventa Freud, le dice algo que se le ha reprochado al Dr Lacan. 296 “Sí pero con todo hay un Algo que acompantildea mi expresión de dolor! Y a causa de la cual la hago. Y ese algo es lo que es importante –y terrible-” A lo cual agregará 304 “Pero admitirás entonces que hay una diferencia entre conducta de dolor con dolor y conducta de dolor sin dolor. ¿Admitirlo? ¡Qué diferencia podría ser más grande?” “Y sin embargo llegas una y otra vez al resultado de que la sensación es una Nada Nichts. De ningún modo. La sensación no es un Algo Etwas pero tampoco es una Nada Nichts.” Sólo se trata de rechazar una determinada inclinación gramatical, que, por supuesto, no tiene meras consecuencias o alcances gramaticales. Se trata de romper radicalmente “con la idea de que el lenguaje funciona siempre de un sólo modo, sirviendo a un mismo fin: transferir pensamientos ... sean estos dolores, lo bueno y lo malo o lo que fuese...” 317 “Desorientador paralelo: ¡El grito, una expresión del dolor –la proposición una expresión del pensar! “Como si el fin de la proposición fuese dejar saber a uno cómo se siente otro...” No se trata de expresar un dolor. No se trata de que uno hace saber al otro. No se trata del aspecto intencional, comunicacional del lenguaje. Se trata del problema del pensar, el lenguaje, el dolor o la angustia. ¿Qué relación se teje entre ellos? Si la hubiere. Hay un 'esfuerzo' por plantear las cosas como si se tratase de hallar la expresión justa para un pensamiento. Hay la inclinación a pensar que hay alli algo ya antes de que eso halle expresión. Lo que es determinante de la inclinación a pensar que para Wittgenstein el dolor, la angustia es nada. Y sin embargo él es quien en primer término se encarga de examinar toda la cuestión para desnudar en este sector una determinada inclinación ‘gramatical’, determinante de un modo de concebirla, de ‘sentirla’ que va en contra de la trama de su estructura. SINTESIS. CONCLUSIONES Para el psicoanálisis la angustia esta determinada por la estructura del lenguaje. Pero las concepciones acerca de la estructura del lenguaje son múltiples. Lo cual hace necesario un trabajo para intentar precisar tal o cual concepción o los aspectos que de ellas pueden servir para el tratamiento de un objeto como la angustia. Nuestro trabajo constituye un intento parcial y limitado de precisar dentro de una concepción en particular, la de Wittgenstein, en sus Investigaciones Filosóficas, lo que a nuestro entender tiene de prometedor y enriquecedor su concepción del lenguaje en relación con el tratamiento de los afectos, por tanto de la angustia. El punto de partida y cruce fundamental lo constituye el modo en que las distintas concepciones tratan lo que a su entender es la esencia del lenguaje. Allí vimos que la cuestión del nombre y el nombrar ocupa un lugar privilegiado. Allí también el planteo de Wittgenstein es innovador y se diferencia nítidamente de otros abordajes insoslayables, el de San Agustín, Platón, Russell, Gardiner. La innovación radica en que la nominación es hecha depender de lo que denomina juego de lenguaje. Desarrollando extensamente el paradigma del dolor. Paradigma del cual es posible aprovechar muchas cosas, sino todas, para pensar la angustia. BIBLIOGRAFIA 1 McGinn, C. “Fear Factor”, The New York Review of Books Review, New York, 23 february. Late Edition - Final , Section 7 , Column 1 , Page 11 2 Gardiner, A. Theory of proper names, Teoria de los nombres propios, traducción castellana, Poubellication , Buenos Aires, ed. Sedimentos, 1990,1991, 2003, 1, 2, 11. 3 Hacking, I. “Minding the Brain”, The New York Review of books, New York, Vol. 51, Number 11, june 24, 2004. 4 Laurent, E. “Le comité castration”, Ornicar?, Paris, Nº 16, automne 1978, pp. 38-46. 5 Orrigii, G. y Sperber, D. “Qu’est-ce que la pragmatique peut apporter à l’étude de l’évolution du langage?”. Internet, site, www.interdisciplines.org 6 Wittgenstein, L. Investigaciones filosóficas, Ed. Crítica, Barcelona, 1988.. ################################################ Trabajo presentado en el Encuentro convocado en noviembre de 2005, en Paris, por la Asociation Oedipe INTRODUCCIÓN Les voy a proponer examinar tres versiones: la versión estenográfica (VS), la versión de la Association lacanienne internationale (ALI) y la versión que Jacques-Alain Miller estableció para las Ediciones du Seuil (VJAM) de la sesión del 06 06 1956 del seminario “Las psicosis y las estructuras freudianas”, a fin de poner en evidencia ciertos problemas planteados por los seminarios de Jacques Lacan. Mostraremos a través de este estudio de solamente dos puntos, que este trabajo crítico no podrá ser hecho posible más que por la formación de un nuevo grupo Bourbaki ad hoc. Adoptaremos como perspectiva general la afirmación de Lacan en el seminario Encore, VS, del 05 05 1973: “... ce que je vous énonce ne peut toujours que rester jusqu'à un certain point ouvert, ce n'est pas mon privilège, les choses chaque année restent ouvertes sur un certain nombre de points en suspens. Ça sera d'ailleurs ce sur quoi aujourd'hui j'aurai amplement à m'étendre”. Es decir, una de las particularidades de los seminarios es abrir un cierto número de puntos que permanecen en suspenso. Pero agreguemos que algunas veces estos puntos permanecen abiertos y en suspenso y otras devienen un agujero que favorecen un viraje hacia la inconsistente lógica y o discursiva. Delimitar, puntuar, hacer un mapa de estas inconsistencias permanece, para nosotros, como una cuestión fundamental en lo concerniente a los seminarios de Jacques Lacan (pero también respecto de los dichos, escritos y actos de Sigmund Freud, así como respecto al discurso psicoanalítico mismo). I UN ANTECEDENTE, LA ESCRITURA POR PLATON DE LA PALABRA DE SOCRATES Creo que podemos aprender mucho de lo que llamaría la articulación Platon Socrate. Sentildealaré al menos cuatro puntos. En primer lugar. Los diálogos platónicos no son obras de doctrina sino de método; ellos forman a un público al obligarlo a seguir el movimiento dialéctico del diálogo, más que a adquirir un concepto o una doctrina. En segundo lugar. En todos los diálogos hay un cruce, una tensión entre los diálogos que Socrates mantenia en las calles, con no importa quien, y con los personajes, y la escritura que Platon hace de eso. Hay tensión entre ambos pero no anulación de uno por el otro. En tercer lugar. La cuestión de la escritura. En el Protágoras, así también como en el Fedro, hay una afirmación fuerte sobre los problemas del texto escrito. Hay una cierta defensa del poder de la palabra. La fragilidad, la instantaneidad de la palabra, constituye al mismo tiempo, su virtud. Al evaporarse rápidamente deja detrás solamente un esqueleto que exige la reconstrucción de un camino del que no hay ya más que restos, migajas por aquí y por allá. En cuarto lugar. La verdad en estado naciente. En algunos de los diálogos platónicos pero especialmente en El Banquete, y en el Protágoras, está acentuada la distinción entre episteme y orthodoxa. Este último es un saber verdadero, real, pero del que no podemos dar razones. Que es lo que por el contrario caracteriza a la epistheme. Pero en los diálogos nosotros podemos seguir un delicado equilibrio que marca que en ninguna ocasión es posible pasar la ortho doxa enteramente en términos de saber articulado, epistheme. Nos precipitaremos a decir que todos estos temas participan de los problemas que nos proponen los seminarios de Lacan. Fue Alexandre koyré el primero en afirmar que los diálogos platónicos no eran de doctrina sino de método. Que en un cierto sentido, desde el punto de vista de la doctrina, desde el punto de vista del saber articulado, estos diálogos no permitían arribar a nada. Y esto se relaciona con el doble movimiento de puesta en cuestión, al mismo tiempo, del saber de Socrates y del saber del otro como primer movimiento de todos los diálogos. Es un método de hacer agujero en la arena. Es su modo de abrir la cuestión. Cuando el diálogo alcanza ese doble movimiento, Socrates se va, se reduce a silencio, hace mutis. Los puntos donde se produce esa retracción, es decir, allí donde el texto deja la cuestión abierta, son fundamentales. Hacer un mapa de estos puntos en los diálogos de Socrates es importante y necesario para nuestro trabajo. Y la cuestión por excelencia a proseguir creo que es la cuestión de la verdad y el saber. El Protágoras se abre y se cierra sobre una cuestión: ¿la verdad, la arethé, es ensentildeable o no? Al comienzo nos encontramos con Socrates sosteniendo la imposibilidad de ensentildearla, y a Gorgias sosteniendo la posibilidad de ensentildearla. La maestria del texto se ejercita en la transmisión no de una doctrina sino en el movimiento de inversión, aunque incompleta, de las posiciones del comienzo a propósito de una compleja relación entre la verdad, la arethé, y el saber, la epistheme. En la Introducción al Protágoras, Notice, pag. 3 ed. Belles Lettres, leemos: “Este carácter totalmente socrático de la discusión, sin ninguna mezcla de platonismo...” La nota revela que el autor analiza, sopesa, tiene en cuenta, en la trama de cada uno de los diálogos la articulación Platon, Socrate. En El Banquete la misma cosa, se trata de la interrogación de la estructura del saber. Cuando Socrates obtiene del otro, para el caso, Agathon, la confesión de su no saber “Digamos que no sabía lo que decía...” pasa la palabra a Diotima. Es lo que pasa con Gorgias en el Protágoras. Cuando el diálogo concluye él sabe solamente que no sabía como antes y Socrates otro tanto, las dos posiciones han variado. Es en esa transfrmación que reside la estructura misma del diálogo. Diría que Lacan nos da algunas ensentildeanzas sobre la manera de abordar sus propios seminarios si seguimos de cerca el modo, la perspectiva desde la cual aborda la lectura e interpretación de los diálogos platónicos y no es un azar que ellos formen parte de la trama de sus seminarios desde el comienzo. II LA SÉANCE DEL 06 06 1956 Cuando Jacques Lacan realiza esta sesión, él ya había hecho seis seminarios, teniendo en cuenta los seminarios que había dictado en su consultorio, planteados sobre los casos clínicos de Freud: Dora, El hombre de los lobos y el hombre de las ratas y los seminarios públicos Los escritos técnicos de Freud, El moi en la teoria y en la técnica analitica y este sobre El caso Schreber. En el seminario sobre el moi Lacan definía el objeto de su trabajo: “Los resultados a los cuáles hemos arribado serán integrados casi completamente en la nueva fase en la que nosotros retomamos la teoría de Freud, que continua siendo nuestro hilo conductor: no olviden que lo que seguimos aquí es un seminario de textos”. El punto de partida de estos seminarios son entonces los textos de Freud. Pero se trata de un seminario muy particular dado que la elección de los casos de Freud se ha hecho a partir de la suposición de que en estos textos se encuentra la única posibilidad de acceso a la clínica de Freud. Y es a partir de esto que Lacan se afana en este tiempo en reabrir la posibilidad de acceso a la experiencia freudiana. Para esto toma como punto de partida de su seminario el texto de Schreber, al que considera el texto freudiano por excelencia sobre las psicosis. Y esto no porque se preste más o menos a una interpretación freudiana sino porque este texto ES freudiano. Toma las a Memorias no como un texto teórico sino como aquello que presenta el real verdaderamente en juego en la fenomenologia de las psicosis. Considera que este texto wittgensteniamente muestra la estructura del delirio. Por ejemplo las voces: “... se puede decir que detrás de estas voces otras voces están aquí que se expresan con ciertas fórmulas sorprendentes entre las cuáles hay algunas que ya les he indicado, otras que les voy a dar hoy.” (VALI. La versión VJAM de alguna manera resume esto: “Entonces, detrás de estas voces, otras voces están aquí, las que se expresan con fórmulas sorprendentes”. Gira alrededor de una fórmula: “ Es fehlt uns die Hauptgedanken”, “Ahora nos falta el pensamiento principal”, incluso la “Gesinnung”. A la traducción standard de Gesinnung por “sentimiento”, “disposición”, Lacan objeta que en esta ocasión podría también querer significar “convicción” o incluso “fé”. Y que en “Gesinnung se trata de algo que debemos a todo hombre de bien, incluso al más negro pecador...” “Es bien de la fé que se trata aquí, buena fé mínima que implica el hecho de que reconocemos la existencia del Otro” (VALI, p. 456). La versión VJAM: “Es bien de la fe que se trata, de la buena fe mínima implicada por el reconocimiento del otro”. De una versión a la otra hay, como mínimo, esta diferencia Autre/autre. A este respecto es muy extrantildeo, y muy problemático para una práctica psicoanalitica de las psicosis lo que agregará en “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”: “Es sobre este punto que Midas, un día legiferando sobre la indicación de un psicoanálisis se expresa en estos términos ‘es claro que un psicoanálisis no es posible más que con un sujeto para quien hay otro'. Y Midas atraviesa el puente ida y vuelta tomándolo por un terreno plano. ¿Cómo podría ser de otro modo puesto qu él no sabía que ahí estaba el punto de cruce?” Solamente que allí no hay ningún cruce porque no hay sujeto, psicótico o no en quien falte ni la dimensión del Otro o del otro ni el reconocimiento de la misma, ni la Spaltung del sujeto o el objeto a, etc, etc. Pero continuemos, (VS pag.4) “Nosotros vamos mucho más lejos, en tal momento de sus alucinaciones donde nosotros encontramos la expresión verdaderamente muy singular: ... [i] Nosotros subrayamos y ponemos en negrita los puntos suspensivos. ‘Con mi consentimiento algo debe ser'. No es la solución. No es algo extremadamente fácil de traducir. Es una palabra rara, es una palabra, diría yo, después de consultar a personas que entienden de eso, he arribado a la noción de que se trata de nada menos que de lo que he llamado la palabra de base. Es verdaderamente la clave. Es quizás algo que se aproxima a la solución. Sobre todo es la clavija última, la palabra de base...”. Lo que daría “la solución”, falta. Entonces hay una continuación. “Si nos detenemos en estas cosas muy brevemente, les indico en qué me parece el relieve esencial, a saber, lo que yo he llamado la última vez esta migración del sentido, o este recule del sentido, esta huida del sentido sobre un plano que el sujeto es llevado a situar como un segundo plano.”. Justo en el momento del surgimiento de “la palabra base” hay este viraje hacia esta cuestión respecto del sentido. Es que él “... tiene por naturaleza hurtarse, incluso acusarse como algo que se hurta, pero que él, sería ese sentido extremadamente pleno, un sentido del límite, y como de alguna manera aspirando por su huida, su hurtamiento y por la continuación que, si el sujeto experimenta, daría el corazón, el centro, una especie de ombligo de todo el fenómeno delirante...”. Pero justamente la idea freudiana de ombligo en cierto sentido se opone a la idea de un solo centro, de una cláve única y última. Es decir, que en el momento de dar la palabra clave, la clave última, la palabra de base que daría el todo del fenómeno delirante desde su perspectiva, en el texto freudiano paradigmático del fenómeno delirante, Schreber, ese término justamente se evapora, se va, se deliza y Lacan con él. La cuestión misma de alguna manera se evapora en la medida en que el borramiento, el agujero, el vacío que queda en su lugar (pero que no está indicado como tal, lo que habría quizas contribuido a hacerlo remarcar para el lector) es ocupado y obturado por la predominancia de lo que sigue: el texto de Racine, Athalie, el texto de Victor Hugo, Booz endormi, y después de Saussure, Pichon y Damourette et tutti quanti. Pero la condición de tal proliferación es la desaparición de la cuestión. Allí, justo allí donde Lacan anuncia que aplicará y hará funcionar su tesis sobre las psicosis por relación al texto freudiano por antonomasia, Schreber, aparece un agujero que amenaza ser ocultado por un conjunto de referencias que dirían el todo sobre la cuestión. Pero ¿lo dicen? Porque el problema del que se trata concierne el conjunto del fenómeno delirante. Y en lo que sigue, muchas cosas pueden comprenderse en lo concerniente a la estructura del significante pero no en lo tocante al fenómeno delirante. Por otra parte, lo que ocupa el lugar de los tres puntos suspensivos, lo que será retomado, remarcado y amplificado en los Ecrits, y elevado a la categoria de Vorstellungsrepräsentanz del conjunto del trabajo del seminario es la cuestión de la Verwerfung de un significante primordial, principalmente el del nombre del padre o luego el de los nombres del padre. Pero creo que con ello la particularidad del abordaje de Lacan de las psicosis se pierde y no será retomado ni destacado en el texto de 1966 “D'une question préliminaire à tout traitement possible de la psychose”, lo que contribuirá a extraviar al público de Lacan al respecto. En este Escrito él anuncia triunfal que la aplicación de su tesis sobre las psicosis pasa por ... la relación entre la estructura del significante y la operación de Verwerfung de un significante primordial. Esto permitirá completar una tríada Verleugnung, Verneinung y Verwerfung que terminará siendo propuesta en el sentido de tres mecanismos supuestamente específicos de los tres cuadros en los que una psicopatologia psicoanalítica pretenderá encuadrar el todo de la clínica psicoanalítica. Mientras que la clínica freudiana ha sido contemporánea del tiempo de una cierta proliferación clínica. Tiempos en los que el psicoanáliis aún estaba lejos de la pretención loca de reducción de una inagotable variedad clínica a la pobreza franciscana de tres cuadros donde todo debe distribuirse. De todas maneras, Lacan remarca que el fenómeno tiene dos vertientes una concierne a la estructura del significante y la otra al sentido. Sobre este punto él produce algo que engloba las dos dimensiones. Del lado del sentido habría una “... migración del sentido, recule del sentido o hurtamiento de sentido sobre un plano que el sujeto es llevado a situar como un segundo plano”. Pero por otro lado habría “... dos modos, dos estilos, dos alcances alucinatorios en tanto que ella concierne al sujeto, ese estilo por otra parte problemático, esta suerte de escanción, de interrupción que juega sobre la propiedad del significante como tal”. El sentido, que por naturaleza tiende a sentildealarse incluso como algo que se hurta per que al mismo tiempo es un sentido extremadamente pleno, un sentido del límite “... y como de alguna manera aspirando por medio de su huida, su hurtamiento y que la prosecución que, si el sujeto experimente, daría el corazón, el centro, una especie de ombligo”. Tenemos entonces una descripción del fenómeno delirante que se encarna verdaderamente en el movimiento mismo del seminario. Es necesario seguirlo en todos sus detalles y dimensiones. En la (VS): “... el estilo apuntado, alucinatorio, en tanto que concierne al sujeto, ese estilo por otra parte problemático, esta especie de escanción, de interrupción que juega sobre la propiedad del significante como tal, es una especie de forma,implícita en el texto de la interrogación que el sujeto sufre de algún modo en el sentido más pleno del término”. En ese punto Lacan se vuelve sobre su público y le demanda: “En lo concerniente a esta decripción fenomenológica, ella no tiene otra cosa, intenten de extraer de eso algo, el máximo”. ¿De qué se trata? De extraer de la descripción “una explicación”, “de encontrar un mecanismo”. Podemos ver que de alguna manera, la descripción fenomenológica se pliega sobre el objeto, hay aquí una aspiración que se efectua sobre el sujeto pero al mismo tiempo se ejerce sobre el movimiento del seminario, justamente donde se produce un pliegue de una cosa sobre la otra, acá donde hay fusión del saber y el objeto, aparece una operación psicopatológica que debemos disolver si queremos relanzar la práctica psicoanalítica con las psicosis. Debemos aprender de estos movimientos. El trabajo crítico sobre los seminarios debe hacer lugar a las idas y vueltas de los seminarios, debe permitir ese juego que alberga la posibilidad de cambios de las interpretaciones, de las teorizaciones. Nuestra referencia podrían ser los casos de Freud. Ellos permiten particularmente esas idas y vueltas que creo los seminarios de Lacan deben permitir también. Deben primordialmente conservar esas marcas que permiten las diferentes posibilidades de pensar y practicar las cuestiones sobre las cuáles ellos versan y sobre las cuáles abren. III Las estructuras freudianas de las psicosis En “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” Lacan afirma que una cierta insistencia sobre ir más allá de Freud, es decir sobre el tratamiento de las psicosis en este preciso momento “... es tan estúpido como echar los bofes en los remos cuando el navío está clavado en la arena”. Para Lacan este era precisamente el estado de cosas con respecto del paso de Freud, es lo que lo decide a abordar la práctica de estos seminarios. En el caso de las psicosis él parte de una suposición: “Un medio siglo de freudismo aplicado a la psicosis deja el problema aún a repensar, dicho de otro modo en el statu quo ante”. ¿Pero cuál es la situación hoy con la práctica psicoanalítica sobre las psicosis, despues de cien antildeos de freudismo y cincuenta antildeos de lacanismo? Constatamos que estamos de nuevo con el navio encallado en la arena. Si queremos reabrir el problema debemos recorrer de nuevo la cadena Lacan Freud. Es lo que me propongo hacer trabajando sobre este seminario de Lacan. Afirmo que la nueva detención en la práctica analítica de las psicosis está ligada al estado en el cual ha dejado las cosas este seminario que nos proponemos considerar como la última de las tentativas de Lacan por hacer avanzar las cosas un paso. Sin olvidar que jamas las retomará en su conjunto, salvo en algunos puntos de detalle. Veamos “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”. En primer lugar Schreber está planteado como algo “... a proponer para introducirse en la fenomenologia de la psicosis...” Es este quien le ha suministrado la base “...de un análisis de estructura ... en nuestro seminario del antildeo 1955-1956 sobre las estructuras freudianas de las psicosis...”. ¿Pero qué quiere decir la expresión “las estructuras freudianas de las psicosis” ¿Es que alguien ha dicho algo por relación a estas estructuras? ¿O ha escrito sobre los que ellas quieren decir? Esto no sólo no intervendrá ni en el título de la versión du Seuil sino que quizas peor, no forma parte ni de las preocupaciones ni de los desarrollos de los que practican psicoanalíticamente las psicosis. Mientras que este podría ser uno de los puntos centrales si nosotros leemos allí el designio de Lacan de buscar de dar las razones del paso que viene de hacer, es decir, podría ser una explicción del misterio por el cual su práctica psiquiátrica de la paranoia lo ha conducido a Freud. A partir de aquí él lo atribuirá a la existencia de “las estructuras freudianas de las psicosis”. Es evidente que el Ecrit correspondiente ha jugado un rol fundamental en la desviacion de la cuestión de “las estructuras freudianas de las psicosis” y su substitución por la cuestión de la Verwerfung del/los significante/s primordial/es. Hacer surgir esta cuestión, tal problema, en toda su dimensión será a lo que quiero consagrarme aquí, intentando contribuir desde acá al trabajo crítico a efectuar sobre los seminarios de Lacan. El análisis del malentendido que constituye la Verwerfung en el abordaje de las psicosis lo hemos abordado ya en un artículo de POUBELLICATION nº 12 “Verwerfung, malentendido Lacan Freud sobre las psicosis”. A pesar de la desviación que induce su Escrito, en este texto nosotros podemos aprender del modo en el que Lacan plantea las cosas, pag. 536: “La relación entre el significante y el sujeto ... se encuentra ... en el aspecto de los fenómenos si, viniendo de la experiencia de Freud, uno sabe el punto al que ella conduce”. Es decir, la condición de eso es que viniendo de la experiencia de Freud uno sepa adonde conduce. Luego, la perspectiva general pasa por saber adonde conduce la experiencia de Freud. Pero para saberlo debemos poner en claro qué quiere decir la experiencia de Freud y establecer la relación entre esta experiencia y la práctica de Lacan al respecto. En primer término Lacan habla de la degradación del psicoanálisis. La consecuencia: no se comprende ya lo que quiere decir la experiencia freudiana. Por otra parte ella ha sido desplazada por ciertas preocupaciones de los psicoanalistas de hoy, el moi, las relaciones de objeto, el aquí y ahora de la transferencia, etc, etc. Tal degradación está tambièn causada por la particular relación de esta praxis con una verdad en estado naciente. Una verdad que rompe sus lazos con el saber que sin embargo ella engendra. Cuando este saber se vuelve independiente de la verdad que sin embargo lo causa, los extravíos comienzan. Y Lacan piensa que era esto lo que había ocurrido con el psicoanálisis. La via abierta por Freud se había cerrado de nuevo y el punto de acceso escogido por Lacan era, según él, la única clínica existente: los casos de Freud. Mientras que nosotros no hagamos algo con la experiencia de Freud no habrá otra clínica que ella, no podremos hablar de otra clínica. La reducción del psicoanálisis a una técnica es paralela al hecho de que hemos perdido el ancla, la perspectica sobre la cuestión. Es decir, el psicoanálisis se ha degradado en una técnica porque no se comprende ya cómo leer Freud. Uno de los problemas de la escritura de la palabra de Lacan, esto es de sus seminarios, pasa por la falta de la perspectiva desde donde Lacan entendia leer a Freud. Es a partir de esto que la articulación Lacan Freud deviene fundamental. En el caso del seminario del que nos ocupamos Las psicosis y las estructuras freudianas, poner a prueba el trabajo crítico pasa por el hecho de interrogar si las versiones que circulan conducen o descaminan de la afirmación sobre la existencia de estructuras freudianas de las psicosis. Creo que es un hecho reconocido por todos que el Escrito Lacan desplaza esta cuestión fundamental. Podemos considerar la relación entre los Ecrits y los seminarios alrededor de este tipo de desplazamientos. Yo distinguiría mi posición de la que enunciado en 1985 por Jacques-Alain Miller en la página 33 de una Plaqueta: “...yo considero que la guía de la lectura de Lacan son sus escritos” y luego, en la pag. 34 “ [los seminarios] sin el centro del Lacan escrito, creo que es una vía peligrosa y quizas vana”. Por el contrario nosotros afirmamos que muchas vías, y en algunos casos fundamentales, que Lacan desarrolla en los seminarios, no son retomadas en sus puntos principales en los escritos, como es el caso de la cuestión de la que hablamos en este seminario que analizamos en detalle En el recentramiento necesario de la transmisión de los seminarios de Lacan lo que llamaremos “la articulación Lacan Freud”es fundamental, especialmente para el trabajo sobre los seminarios. Nuestra posición: Lacan, lector de Freud. Lacan ha escogido hacer que su voz sea el resonador de la experiencia freudiana, que su voz contribuya a hacer resonar, a reabrir la posibilidad de practicar tal experiencia. El se somete a la alienación que supone el hecho de pasar por el desfiladero de los significantes del Otro, en la ocurrencia Freud. Lacan concibe así la posibilidad de su propia entrada, en el hecho de reabrir la posibilidad de acceso a esta experiencia. Lacan es el nombre de una práctica de lectura de Freud. La posibilidad de su actualidad reside completamente en el hecho de encontrar y hacer visible, legible, el discurso freudiano. En el hecho de lograr encontrar “su lógica”, “su matemática”. Esto es lo que significa para nosotros la articulación Lacan / Freud en términos de repetición; no de freudo-lacanismo, no desplazamiento de Freud. No hay Lacan sin Freud. Y los puntos donde nosotros encontramos derrapes, como en el caso particular de las psicosis, nos obligan a recorrer de nuevo los dichos, los escritos y los actos de Lacan y de Freud, y otros también, si queremos modificar lo que obtura la práctica psicoanalítica de las psicosis. El cierre del psicoanálisis no está solamente causado por los problemas provocados por el modo de recepción y escucha de la experiencia de Freud. Contribuye a ello el hecho de que no es posible “poner en el claro” el discurso y la práctica analítica por mucho tiempo. Al evaporarse llaman a una nueva reapertura y con ella a nuevas derivas. Es la materia misma de esta verdad que habita la práctica analítica lo que es como un relámpago, como decía Shakespeare: ....momentary as a sound. Momentánea como un eco Swift as a shadow, short as any dream Fugaz como una sombra, breve como todo suentildeo Brief as the lighting in the colling night rápida como un relámpago en noche obscura That, in a spleen, unfolds heaven and Earth que bruscamente ilumina cielo y tierra And ere a man hath power to say “behold!” Y antes que el hombre diga Mira! The jaw of darkness do devour it up; las tinieblas la devoran con sus fauces So quick bright thing come to confusion [ii] A midsummer night's dream, Act One, page 220. Complete Works of W.Shakespeare, HarperCollinsPublishers. . Así de rápido las cosas brillantes viran hacia la confusión. Resumen, Abstract Apertura e inconsistencias en los seminarios de Jacques Lacan La escritura de una palabra Se trata de plantear el problema de los seminarios de Lacan en términos de los problemas de la escritura de una palabra. Un antecedente que podría ser útil: la escritura por Platon de los diálogos de Socrates. Es aquí que cobra importancia la observación de quien establece el Protágoras para la edición francesa de Belles Lettres sobre el balance existente en él entre teoría platónica y diálogo socrático. Esta cuestión podría ser abordada también en Lacan en términos del juego entre Escritos y seminarios.Es muy claro que algunas cuestiones fundamentales concernientes a los seminarios no son retomadas por los Escritos. Y en el caso al que nos consagraremos son desviadas hacia otras direcciones. Es lo que le sucede a “las estructuras freudianas de las psicosis” por relación a la Verwerfung de un signifiante primordial. I Un antecedente griego. Una posible relación de nuestros problemas con los que surgen de la escritura por Platon de los diálogos de Socrates. Especialmente a propósito del problema de la relación verdad, areté, saber, episthe,e, verdad naciente y saber, ortho doxa y epistheme. II Sesión del 06 06 1956 Análisis de esta sesión del seminario Las estructuras freudianas de las psicosis. Los puntos abiertos, las inconsistencias, los puntos fuertes, incluso su degradación. III Las estructuras freudianas de las psicosis La escritura de una palabra. Relación Ecrits, seminarios. Lo que causa los seminarios: intentar seguir el paso de Freud reabriendo la experiencia la que dio lugar. Las estructuras que supone. La degradaciónen una técnica por la falta de la perspectiva desde donde Lacan nos propone leer a Freud. Adrian Ortiz -------------------------------------------------------------------------------- i Nosotros subrayamos y ponemos en negrita los puntos suspensivos. ii A midsummer night's dream, Act One, page 220. Complete Works of W.Shakespeare, HarperCollinsPublishers. Email a la lista lacan-freud@yahoogroups.com a propósito de la historia del psicoanálisis en la Argentina. Para una historia del psicoanálisis en la Argentina puede venir bien ver a la distancia cómo fue la entrada del psicoanálisis en la Universidad y al mismo tiempo qué ideas tenían sobre la ensentildeanza del psicoanálisis en la Universidad y la formación del analista aquellos analistas de la APA que asumieron la responsabilidad de las primeras cátedras. Es importante contrastarlas con las líneas desarrolladas por los psicólogos formados en ellas o a partir de ellas y también con las perspectivas promovidas y causadas respecto de la formación del analista por Oscar Masotta y la escuela producto de su ensentildeanza. Saludos Buenos Aires, Adrian Ortiz. Acta Psiquiát. Psicol. Arg. 1962. 8. Pag. 56 CONFERENCIAS Clase inaugural de la cátedra de psicoanálisis José BLEGER Como sucede en todo el mundo, también en nuestro país la formación de psicoanalistas está a cargo del Instituto de Psicoanalisis, que es una organización totalmente privada en el sentido de que no forma parte o no depende de ninguna estructura u organismo estatal. Y al hacerme cargo hoy en los hechos, de esta primera cátedra universitaria de Psicoanálisis la primera en el país con este nombre tengo que plantear y resolver algunos interrogantes totalmente involucrados en la índole de la materia. En primer lugar se plantea el problema de qué ensentildear. La respuesta parece obvia, pero por razones que ya veremos, no se puede ensentildear en la Universidad lo mismo y en igual forma en que se hace en los institutos de psicoanálisis. El qué ensentildear está en relación con la índole de la materia y con los objetivos que se persigan. Veámoslo más detenidamente. Índole de la materia. El psicoanálisis se halla unido estrecha y básicamente a la fuente de donde emergió: la terapéutica, en la que se da su feliz coincidencia con la investigación. Ambas, terapéutica e investigación, son inseparables en el psicoanálisis, que en su totalidad sólo tiene sentido pleno como una praxis en la que se enriquecen recíprocamente la teoría y la práctica, la técnica y sus resultados. La teoría es permanentemente verificada en sus resultados sobre el objeto de estudio y continuamente modificada y perfeccionada en el campo de trabajo. Esto es lo que corresponde a lo que se ha dado en llamar psicoanálisis clínico y es función privativa del psicoanalista. De su campo de trabajo derivan conocimientos que pueden ser aplicados por especialistas de otras ramas científicas a sus campos específicos; esto es lo que se denomina psicoanálisis aplicado. Este también enriquece el psicoanálisis porque de su desarrollo derivan sugerencias según la adecuación que se halle en la aplicación a otros campos de los conocimientos psicoanalíticos. Así, se puede citar el caso de la aplicación del psicoanálisis a la antropología, sociología y psicología social, que han redundado de maneras muy diferentes sobre distintos tópicos de psicoanálisis. El psicoanálisis aplicado tiene un campo muy vasto, tanto como el de la psicología en general. El psicólogo es el que trabaja en el campo especifico de la relación interpersonal en cualquier actividad o quehacer del hombre. La psicología es un oficio, un quehacer que puede enriquecerse con el psicoanálisis aplicado. No existen fenómenos a los que se deba aplicar o que sean privativos del psicoanálisis o de una comprensión psicoanalítica, en oposición a otros fenómenos que serían privativos de otras corrientes o escuelas psicológicas. Hablar de "casos psicoanalíticos" como se oye decir con cierta frecuencia, entendiendo por ello la existencia de fenómenos privativos de ser comprendidos o explicados por el psicoanálisis, es un error grosero en el que no se debe incurrir, tanto como el hablar de "caso adleriano" o "caso junguiano". El hombre interviene en todo y en este sentido no hay actividad en la que no pueda o deba intervenir la psicología o, mejor dicho, el psicólogo, que puede ampliar e integrar su comprensión, su pensamiento y su operancia con el psicoanálisis aplicado. Si hemos reconocido en el psicoanálisis dos direcciones o dos campos de trabajo, podemos volver a nuestra pregunta inicial de qué ensentildear en la Universidad, porque presuntivamente podriamos elegir uno o bien ambos. Sin embargo, ello no depende de nuestra decisión sino de los instrumentos que podemos utilizar en la Universidad, para lo cual debemos pasar a conocer cómo se forma un psicoanalista. La formación del psicoanalista. El Instituto de Psicoanálisis es el que forma psicoanalistas con preparación para ejercer el psicoanálisis clínico, y ya hemos visto que no se puede aplicar el psicoanálisis sin investigar. Esta formación es lenta y difícil; exige fundamentalmente que el candidato se someta él mismo a un tratamiento psicoanalítico con un psicoanalista didáctico y además la concurrencia y aprobación de tres antildeos de seminarios con el control de su práctica psicoanalítica en un mínimo de cien horas. Después de aprobadas todas estas exigencias, con un trabaja científico, el candidato ingresa como miembro adherente de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Evidentemente, todo esto no puede ser llevado a cabo en la Universidad, y por lo tanta, el objetivo de la ensentildeanza del psicóanálisis en la cátedra universitaria no puede ser, de ninguna manera, la formación dé psicoanalistas. Qué ensentildear en la Universidad. Por el examen de la índole de la materia (su carácter de teoría, técnica, práctica e investigación) y por las exigencias planteadas para ser psicoanalista, el problema de qué ensentildear en la Universidad llega a una encrucijada. Si sostengo por un lado que no hay plena comprensión y asimilación del psicoanálisis con la sola información teórica, por otro lado me veo limitado por el hecho de que otra cosa distinta no se puede realizar en el ámbito universitaria. Es este planteamiento el que tenemos que responder en la mejor forma posible. Por una parte, con el curso de psicoanálisis a mi cargo no serán ustedes psicoanalistas. Si se sugiere que tendremos que atenernos a desarrollar una información de lo que es el psicoanálisis, responderemos que ello es indispensable pero que no resuelve el problema. Y no lo resuelve porque la formación del psicólogo exige el manejo dé la psicología no como un conocimiento humanístico sino como oficio. Y no podemos ni debemos reducir el psicoanálisis a una psicología escolástica. La cátedra no debe usarse como una popularización del psicoanálisis en el sentido de simplificarlo para que se lo conozca y repita ciegamente. Planteadas así las cosas, estamos a primera vista en un callejón sin salida. Sin embargo, reconsiderando los planteamientos, nos damos cuenta que son ellos los que nos han inducido a esta carencia de perspectivas. Ha ocurrido otra vez lo que ya indicaba Sócrates: el que contesta es el que interroga, en el sentido de que el tipo de interrogante y la manera de plantearlo implica los tipos de respuestas y las limitaciones de las mismas. El punto crucial está en haber planteado la información de una manera muy formal. Y esto por una razón muy sencilla: en psicoanálisis la información es de por sí operante y podemos recurrir a medios que tiendan a que sea lo más operante posible. ¿Qué quiere decir que la información es operante? Esto quiere decir que es posible lograr, al suministrar la información, una modificación de la manera de trabajar y pensar del psicólogo y en términos más generales una modificación de su personalidad, en grado variable. únicamente en esta amplitud de la información se habrá, logrado el aprendizaje del psicoanálisis aplicado. Tenemos ahora una respuesta a la pregunta de qué ensentildear en la Universidad: una información del psicoanálisis suministrada en tal forma que opere al máximo sobre el esquema referencial del estudiante. La información. Esta debe cubrir todos los aspectos del psicoanálisis: historia, técnica, teoría, la formación del psicoanalista, la extensión del psicoanálisis aplicado y sus perspectivas; su desarrollo y disidencias, sus planteamientos y la problemática que involucra, sus puntos firmes y sólidos tanto como sus aspectos aún no resueltos. Por otra parte, y muy estrechamente ligado a todo esto, aprender y ensentildear debe consistir en reexaminar y no sólo repetir; problematizar y hacer sentir la información como algo vivo, en movimiento y en continua creación. Siguiendo opiniones de Enrique J. Pichon Riviére, estudiaremos lo actual del psicoanálisis como punto de partida y como lo más esencial. Esto no quiere decir que los aspectos históricos serán menospreciados en la información De ninguna manera, porque consideramos que estudiar el desarrollo histórico de una disciplina científica tiene una función normativa, pero justamente la tiene en su grado máximo cuando la historia es reconsiderada en función de los resultados últimos en que ha devenido. Lo que vamos a ensentildear tampoco será lo elemental. Fundamentalmente porque este último concepto es engantildeoso. Si bien es cierto que es necesario graduar la administración y asimilación de la información, no es menos cierto que se debe conservar su nivel más alto y su grado de complejidad e inclusive de oscuridad, si lo hay; lo "elemental" es una ficción con la que se subvierte la realidad rica y compleja, que nunca es elemental, y además se cercena o limita la posibilidad de crear inquietudes en el estudiante. Conservaremos un alto nivel en la información porque esto es lo más real; no ahorraremos la complejidad de los hechos ni aminoraremos lo que se ignora o no está bien comprobado. El pensar dinámico. Dijimos que la información es operante y que haremos todo lo posible para que lo sea en el grado máximo. Tataremos que no sólo se obtenga una información sino que se sea capaz de utilizarla, que se incorpore en el esquema referencial del estudiante. Dijimos que sólo de esta manera se aprenderá psicoanálisis aplicado. Insito en este aspecto porque la psicologia no es materia de lucubración. Para ser psicólogo es necesario asimilar la psicologia como oficio y trabajar con ella en un campo concreto de la realidad. Cada vez debe ser menos frecuente el fenómeno insólito de que una información enciclopédica –en el mejor de los casos- está a la par de una total desvinculación de toda práctica, o bien ligada a un empirismo grosero. En psicolo- gía hay por lo general gran distancia entre lo que se formula y lo que se aplica. Ya felizmente hemos superado, en psicología, la etapa de las teorías y especulaciones elaboradas fuera del campo de trabajo. Sea cual fuere el campo en que trabaja el psicólogo, éste puede beneficiarse con el psicoanálisis aplicado y can el pensamiento dinámico. ¿Qué significa incorporar un pensar dinámico o psicoanalítico? Sumariamente podemos decir que significa: 1) actuar y pensar en el nivel humano de todo lo que se estudia; en el hombre como mediador o actor de todo, absolutamente de todo; 2) tener en cuenta el carácter significativo de la conducta; 3) enfocar permanentemente al ser humano y su conducta como un proceso en permanente interjuego con el medio cultural, en el que el hombre construye la cultura y en esta tarea se construye a sí mismo; 4) el estudio de la conducta en sus motivaciones, objeto y finalidades; 5) comprender el vínculo de los fenómenos psicológicos con la vida real y concreta, en sus complicadas interacciones; y 6) abrir la comprensión y la sensibilidad para todas las facetas de la vida humana con sus problemas y conflictos. Cómo ensentildear. El qué ensentildear debe ser integrado con el cómo ensentildear, si no seríamos posibles de las mismas críticas que hemos formulado a los psicólogos especialistas en exégesis bibliográficas, desvinculados de toda práctica. En primer lugar, hay que ensentildear elabo rando contradicciones y sintetizando fragmentos. Quiero evitar de toda manera la abe rración que con frecuencia he visto en estudiantes y profesionales que "saben" tanto psicoanálisis como conductismo, neopsicoanálisis, gestalt, reflexologia, etc., etc., pero todo separado entre sí y aplicando una vez una cosa y otra vez otra. De esta manera se refleja individualmente el caos de los tex tos de psicología y de la psicología misma. Hay que integrar la información. Esto no es tarea fácil pero hay que intentarlo. Pensamos que se está delineando una psicología moderna que sintetiza conocimientos provenientes de distintos campos o de distintas corrientes y que resuelve muchas falsas antinomias ubicando cada cuerpo de teoría en función de la parte de la realidad que ha tomado y en función de la forma en que lo ha estudiado. La inquietud intelectual de los estudiantes es un buen fermento para movilizar las estereotipias o la rutina de los profesores. La capacidad y la inquiétud por investigar dependen en gran proporción de que se reavive o retenga en cierta proporción el asombro. la inquietud y la ansiedad del adolescente. Hay que reconocer, para ello, que con el curso de los antildeos se alejan las inquietudes del adolescente frente al mundo desconocido. pero no porque se havan resuelto los grandes interrogantes que se plantea el adolescente frente a lo desconocido. Sintetizar no es injertar, no es borrar diferpncias. no es ocultar contradicciones ni es conciliación; es reelaborar los conocimientos de manera operativa; es abrir la problemática y avivar los puntos en contradicción, les examinar, revisar conocimientos de un campo con las hipótesis extraídas de otros. Por ello, vamos a reconsiderar algunos problemas de la psicologia académica, como el de la atención, memoria, juicio, etc., tanto como vamos a reconsiderar el psicoanálisis en función de los puntos de vista extraídos de la gestalt, el conductismo, la fenomenologia. Como está implícito en lo dicho sostenemos que todo lo que se ensentildea debe ser al mismo tiempo objeto de la investigación mientras se ensentildea. La única manera viva y completa de ensentildear es la de investigar y aprender mientras se ensentildea. Las estereotipias del pensamiento y de información son tan nocivas para el estudiante como para el profesor. Posiblemente peor para este último. La elaboración que postulamos no es por otra parte una tarea únicamente de elucidación y confrontación teórica; sólo podrá alcanzarse en una tarea completa, teórica y práctica. Para ello y por muchos motivos es imprescindible que el psicólogo haga trabajo de campo (en cualquier especialidad), sustente la teoría que sustentare. La psicología como especulación pura no es tarea del psicólogo como tal. Basándonos en todas estas consideraciones, dedicaremos el tiempo disponible tanto a la teoría como a la práctica, Trataremos en lo posible de evitar el error de que los trabajos prácticos estén integrados por comentarios de textos. Las clases serán tanto teóricas como prácticas, porque si no se fomenta una dicotomía que perturba el aprendizaje. Utilizaremos material clínico, entrevistas de todo tipo, material de propaganda, cuentos para nintildeos, material literario, sociológico, antropológico, chistes, material gráfico y pictórico, etc. En la ensentildeanza y el aprendizaje (ambos deben ser partes de un mismo proceso) hay que preguntar y preguntarse tanto como hay que estimular a que se pregunte. No hay aprendizaje en la pasividad. Tampoco hay aprendizaje fuera de la relación interpersonal. No hay por qué exigirse conocer la respuestas a todas las preguntas; la investigación tiene el punto de partida en el momento en que se es capaz de decir "no sé". Lo que el profesor debe exigirse es el manejo de las técnicas del pensar individual y de grupo por las cuales se puede abrir el camino a las respuestas. No es mi intención referirme ni a la metodología de las ciencias ni a problemas de didáctica ni a psicología del pensar. Lo que quiero dejar comprendido es que debemos trabajar todos porque no es solamente asimilación de datos o de una materia lo que Es exigible en la cátedra universitaria, sino también y fundamentalmente, el aprender a problematizar, abrir interrogantes y pensar en la forma de solucionarlos. El pensar es el eje de la investigación y de una praxis racional. La burocracia instalada en el pensamiento se llama rutina y esterilidad. Hay ansiedades y defensas ligadas al proceso del conocimiento y al objeto del conocimiento; hay también una patología del conocer y del pensar que distorsiona, bloquea y esteriliza. De todo esto también nos ocuparemos en el desarrollo de la materia. Análisis profano y análisis silvestre. De lo que hemos expuesto hasta aquí, podemos resumir, una de las conclusiones fundamentales: en la Universidad sólo podemos ensentildear psicoanálisis aplicado. Y a ta1 efecto, hemos puntualizado qué entendemos por psicoanálisis aplicado . Si el psicoanálisis, como disciplina, puede dividirse en clínico y aplicado, es necesario también que definamos lo que es análisis profano y análisis silvestre. El primero es aquel ejercido por personas de correcta y completa formación, pero ajenas a la profesión médica. Este problema es no solamente un problema de carácter legal, pero cuya discusión no toca a la ensentildeanza que se imparte en la Universidad, porque ya hemos definido claramente que hasta ahora, y seguramente por mucho tiempo aún, los psicoanalistas se forman única y exclusivamente en los institutos de psicoanálisis. El análisis silvestre es la utilización terapéutica del psicoanálisis por personas no preparadas técnica y teóricamente para hacerlo, sean éstos médicos o no. Para el psicoanálisis éste es un problema más serio que el análisis profano. De todo lo dicho se infiere fácilmente que la ensentildeanza de la materia a mi cargo no tiende a formar de ustedes ni psicoanalistas profanos ni psicoanalistas silvestres. Se trata de enriquecer el campo de trabajo del psicólogo con el manejo del psicoanálisis aplicado que incluye en forma indispensable como ya lo hemos sentildealado un pensamiento dinámico. A continuación va el texto del plan de mi tesis de doctorado sobre las psicosis. Plan de Tesis Título El modo de construcción de las estructuras freudianas de las psicosis y su relación con ciertas consistencias e inconsistencias del discurso psicoanalítico. (Considerado desde la decisión colectiva de construir el paradigma del campo analítico a partir de un solo ‘caso’ ‘historial’, tomando como punto de partida las "Memorias de un enfermo de los nervios" de Daniel Paul Schreber. Introducción Nuestro problema: la construcción psicoanalítica de las psicosis en su relación con ciertas consistencias e inconsistencias del discurso analítico, tanto en su versión freudiana como lacaneana. El título de nuestra investigación parte de la suposición que ha habido una construcción psicoanalítica de un objeto singular, las psicosis. Construcción a la que intentaremos seguir en sus alternativas y modalidades. ¿Por donde la abordaremos? Por lo que hipotetizamos constituye una decisión discursiva: construirla a partir de un único caso: el caso Schreber. No se trata de criticar dicha decisión, sino de seguir las diversas alternativas del modo en que colectivamente el discurso analítico ha decidido y elegido construir su objeto, así como examinar sus consecuencias. La misma puede ser contrastada con ciertas tendencias dentro del discurso psiquiátrico a optar sólo por aquello que pueda leerse del abordaje del mayor número posible de casos estadísticamente establecidos. En ese punto el psicoanálisis privilegia el abordaje en el detalle y la profundidad de un caso. A esos dos aspectos por ejemplo Jacques Lacan intenta aunarlos en muchos lugares de su Tesis (lo cual a nuestro entender revela su posición, a caballo aún, en ese momento, entre ambos discursos. Cuestión a la que no creemos ajena a los problemas de su abordaje, o sea a las particularidades de su contribución al forjamiento del objeto de nuestro estudio) en la pag. 285 de la misma expresa: "Estos hechos [los referidos a las psicosis paranoicas] demandan ser clasificados y juzgados sobre la base de datos estadísticos. Aunque estos no serán válidos más que si un estudio muy riguroso de cada caso concreto permite agruparlos con precision en un cierto número de situaciones reaccionales típicas". Los autores analíticos que han abordado el tema de nuestra tesis con anterioridad, en general, lo han hecho sólo por el costado del empentildeo en probar o poner a prueba tal o cual sector de la teoría o de la clínica general o de detalle propuestas por Lacan o por Freud, sin considerar la posibilidad de que las contradicciones en la teoría y en la clínica con las psicosis pudiesen antes bien ser interrogadas en tanto signos de que el campo en su conjunto no termina de solidificarse, de consolidarse. Y que esto debido no tanto a problemas o cuestiones relativas a las bondades o defectos de las diversas interpretaciones o doctrinas existentes como a ciertas consistencias o inconsistencias de la estructura del discurso. Por lo cual el estado de la cuestión en la literatura hasta el momento se limita a determinaciones parciales de lo que tal o cual autor considera es la doctrina y la clínica psicoanalítica respecto de las psicosis pero no hay literatura específica centrada en lo que nos proponemos trabajar, esto es, la relación entre los problemas en el establecimiento de esa supuesta doctrina y clínica psicoanalítica respecto de las psicosis y las consistencias o inconsistencias del discurso analítico. Tomaremos como signos de estas últimas a todas contradicciones, a las incongruencias existentes en el campo psicoanalítico de las psicosis. Y desde este perspectiva examinaremos los sucesivos cambios y variaciones en las formulaciones tanto de Freud como de Lacan, así como las de sus alumnos y discípulos. Observando al mismo tiempo sus modos de 'presentar', de 'pasar' y de reaccionar ante ellos. Así es como vemos que en innumerables ocasiones han optado por pasarlos en el mayor de los silencios. A veces disimulados entre una edición y otra; o entre una traducción y otra. Otras en medio de indisimulables molestias. Lo cual contribuyó, en ciertos casos, a constituir una modalidad de construcción de historia que contradice abiertamente la concepción de historia propuesta por el campo analítico mismo. Pretendemos que es un signo privilegiado de inconsistencia discursiva el que ciertas consecuencias fuerzen a un discurso a ir en contra de las tesis que el mismo propone. Esta tensión uno puede seguirla en Freud por ejemplo en los detalles de construcción del historial freudiano incluido en Nuevas Observaciones sobre las Neuropsicosis de defensa. Como mostraremos más adelante en detalle, Freud publicó el caso clínico que incluye en este artículo sin incluir una nota (que agregarán 28 antildeos más tarde, sólo en la versión inglesa posterior a la de 1924) donde aparece claramente que el tratamiento terminó en un fracaso tal que por sí sólo ponía en cuestión las premisas en las que el mismo se había basado. Pese a eso Freud dejó circular en ese estado su artículo. Encontrando éste ecos en otros que lo tomaron al pie de la letra (ver la referencia al mismo que hace Jung en “Psicologia de la demencia precoz”) como si hubiese abierto en ese punto una vía cierta y posible de conceptualización y tratamiento de las psicosis. En este sentido observaremos una serie de cuestiones semejantes a las vicisitudes sufridas por aquello que Freud coloca como caso princeps del psicoanálisis: el caso Anna O., Bertha Pappenheim. Breuer publica con Freud este historial en la primera edición alemana de "Estudios sobre la histeria", presentándolo como el caso princeps y exitoso del tratamiento catártico, el que a su vez es presentado por Freud como el ilustre comienzo del método analítico. En el mismo momento que Breuer cierra el 'exitoso' historial, enviará a su paciente a ser internada en un Sanatorio acompantildeada de un informe que la presenta como una psicosis histérica incurable. Tal vez estos avatares no son ajenos al hecho de que el caso fuese sacado durante casi cincuenta antildeos de "Estudios sobre la histeria", al menos en las ediciones alemanas, francesa, castellana. Signos semejantes encontramos en el modo de conducirse de Lacan respecto de los cambios y transformaciones de su propio abordaje. Paradigma de lo cual es la expresión de su molestia e incomodidad respecto de la republicación y difusión de su tesis de doctorado "De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad". Lo expresa en la contratapa de la misma: "Tesis publicada no sin reticencia. Al pretextar que la ensentildeanza pasa por el rodeo del decir a medias la verdad. Agregando: a condición de que rectificado el error, éste demuestre lo necesario de su vuelta. Que este texto no lo imponga, justificaria la reticencia". Sus reticencias explícitamente tienen que ver con lo califica de 'error', el que a su entender, para que la republicación se justificara, debería mostrar un estatuto de necesario. Esto tiene que ver con que ya ha denunciado aquello que había colocado como fundamento de su tesis: el desarrollo de una ciencia asentada, fundada sobre las relaciones de comprensión como eje del análisis de los fenómenos de la personalidad. Intentaremos mostrar que importa en cuanto a la consistencia de un discurso no sólo lo que éste afirma sino cómo se posicionan, especialmente los que abren el surco del discurso pero también discípulos y alumnos, frente al 'error', o al 'fracaso' de determinadas posiciones planteadas. En este caso entonces algunas de las inconsistencias tienen relación con el modo resultante de construcción de la historia del objeto por parte de los instauradores de discursividad en el campo analítico, y esto en particular es posible constatarlo en la construcción de Freud, de Lacan, sus discípulos o sus alumnos. I. Freud El inventor del inconsciente, esto es, Sigmund Freud, desde el comienzo de su recorrido se interesó en las psicosis, especialmente en la paranoia. Las huellas de tal interés se pueden pesquizar a lo largo de su recorrido y en diversos lugares de su obra. Dentro de la cual podemos marcar, como hipótesis provisoria, tres etapas. Una primera en lo que encontramos en la escritura privada del psicoanálisis, esto es, la correspondencia Freud-Fließ, por ejemplo en el Manuscrito H, agregado a la carta 53 del 24/01/1895, pag. 108, donde Freud conceptúa que "...la paranoia crónica en su forma clásica es un modo patológico de la defensa, como la histeria, la neurosis obsesiva y la confusión alucinatoria.". A esa defensa ¿cómo imaginaba Freud, en ese momento, atacarla?, pag. 109, "restituyendo en su derecho el recuerdo de aquella escena". ¿Por qué fracasó en su intento respecto del caso que comenta? "¡Defensa! Eso se discernía claramente. Ella no quería que se lo recordaran y en consecuencia lo había reprimido voluntariamente." "La defensa era de todo punto indudable ... Pero ¿dónde residía, a su entender, lo peculiar de la defensa paranoica?" En la transformación de 'un reproche interno'; un 'juicio sobre ella había sido trasladado hacia afuera". "La paranoia tiene, por lo tanto, el propósito de combatir una representación 'inconciliable' con el yo por la vía de proyectar al mundo exterior el sumario de la causa". Lo cual se trataría de un "abuso del mecanismo de proyección a los fines de la defensa." Se ven aquí los términos fundamentales de los que parte Freud en la consideración de la paranoia: defensa, proyección, representación intolerable, represión, ausencia de recuerdo. En 1894, en Observaciones sobre las Neuropsicosis de defensa Freud considera el problema de las mismas en términos de una contradicción, pag. 170, "entre su yo y la representación intolerable" que lleva "a diversas reacciones patológicas que produjeron, bien una histeria, bien una representación obsesiva o una psicosis alucinatoria." Razonamiento que parece equiparar el mecanismo de la histeria, la neurosis obsesiva y la psicosis alucinatorias. Aunque en el apartado III, pag. 175, expresa que en el caso de la histeria y la neurosis obsesiva "la representación, si bien aislada y debilitada, permanecía en la consciencia." "Pero hay aún otra forma de la defensa mucho más enérgica y eficaz, consistente en que el yo rechaza verwirft la representación intolerable conjuntamente con su afecto y se conduce como si la representación no hubiese llegado jamás a él. En el momento en que esto es conseguido sucumbe el sujeto a una psicosis que hemos de calificar de 'locura alucinatoria'". Esto plantearía la posibilidad de que en las psicosis se consiguiera lo que antes planteó como imposible en el campo de la histeria, pag. 171, "la labor que el yo se plantea de considerar como non arrivée la representacion intolerable es directamente insoluble para él: ni la huella mnémica ni el afecto a ella inherente pueden ser hechos desaparecer una vez surgidos. Pero hay algo que puede considerarse equivalente a la solución deseada y es lograr debilitar la representación de que se trata...". Una vez planteado el caso que va a considerar expresa que, pag. 176, "... Puede por tanto decirse que el yo ha rechazado Hervorhebung, la representación intolerable por medio de la huida a la psicosis." Luego "... el yo se separa de la representación intolerable, pero ésta se halla inseparablemente unida a un trozo de la realidad y al desligarse de ella el yo se desliga también, total o parcialmente, de la realidad." Desligamiento o pérdida de la relación con la realidad o con un sector de la misma es justamente lo que constituirá uno de los centros de su perspectiva de análisis del problema en "Neurosis y psicosis" de 1923. Cosa que en 1924, en "La pérdida de la realidad en las neurosis y psicosis" desmentirá como específico de las psicosis al afirmar que, pag. 2745, "toda neurosis perturba en algún modo la relación del enfermo con la realidad". Continuando con "Observaciones...". Afirmará allí que hay "tres formas de defensa" a las que corresponden a "tres formas de enfermedad". Habla incluso de "psicosis de defensa". Como vemos los términos con los que piensa Freud las psicosis siguen siendo básicamente los mismos que en la Correspondencia con Fliess: defensa o represión frente a una representación intolerable, a lo que agrega el desligamiento de la realidad. En términos generales se mantiene una unidad, una continuidad, entre histeria neurosis obsesiva y psicosis alucinatoria sobre la base de que la piedra angular de las mismas es la defensa. Dos antildeos más tarde, en 1896, escribe Nuevas aportaciones sobre las neuropsicosis de defensa. A este trabajo lo vamos a considerar como el paradigma anterior, sobre la paranoia, respecto de aquel que Freud presentará en el caso Schreber. Lo consideramos fundamental para explorar esto desde una perspectiva nueva, ya que la mayoría, si no todos, los investigadores anteriores se centran en la afirmación, lugar común de la literatura analítica actual, que Freud consideraba que su método no era apto para ser aplicado a las psicosis. Esto desde los más antiguos hasta los más modernos. Desde los freudianos a los lacaneanos. Conclusión a la que llegan sin analizar a fondo el por qué, las razones y las consecuencias del pasaje de la concepción de “Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa” donde Freud proponía una teoría al tiempo que una praxis concreta que, pensaba en ese momento, curaría las psicosis, a la concepción que exhibe a posteriori. Es decir que para nosotros este artículo es el antecedente principal desde donde pensar las diferencias del salto fundamental en el recorrido de Freud respecto del problema que nos ocupa. También nos servirá como ejemplo de las virtudes y defectos de los historiales freudianos. Las vicisitudes teóricas y clínicas se pueden seguir minuciosamente en los avatares de las notas, los agregados, los cambios, las diferencias entre las distintas versiones y traducciones del artículo. En "Nuevas Observaciones sobre las neuropsicosis de defensa" retoma de su artículo anterior, pag. 286., que lo reunido bajo el nombre de " 'neuropsicosis de defensa', la histeria, las representaciones obsesivas y algunos casos de psicosis alucinatoria aguda, akuter halluzinatorischer Zwangsvorstellungen", "...son un producto del mecanismo psíquico de la defensa (inconsciente), surgiendo, por tanto, a consecuencia de la tentativa de reprimir una representación intolerable, penosamente opuesta al yo del enfermo". Agrega que "Los resultados obtenidos en estos dos últimos antildeos de trabajo han robustecido mi inclinación a considerar a la defensa Abwehr [o represión, Verdrängung como en diversos lugares del artículo va a usar equívocamente] como el nódulo del mecanismo psíquico de las mencionadas neurosis...". Vuelve a calificar a la paranoia como una neurosis de defensa surgida de, pag. 293, "...la represión de recuerdos penosos y siendo determinada la forma de sus síntomas por el contenido de lo reprimido. Peculiar a la paranoia sería un mecanismo especial de la represión...". Entrando en su caso expresa que "...la bondad del Dr Breuer me permitió someter al psicoanálisis, con un fin terapéutico, el caso de una mujer de 32 antildeos, muy inteligente, cuya enfermedad había de dignosticarse de paranoia crónica. Dice apresurarse a comunicar los datos adquiridos en este análisis para intentar que estas observaciones muevan a algún psiquiatra a incorporar "el factor de la defensa" a la, pag. 393., "actualmente muy viva discusión sobre la naturaleza y mecanismo psíquico de la paranoia". Expone entonces su "Análisis de un caso de paranoia crónica" chronischer Paranoia. En 1924 agrega una nota donde corrige su diagnóstico por el de Dementia paranoides (casualmente la misma corrección diagnóstica que efectua ,también a posteriori, respecto del caso Schreber, cosa importante cuando analicemos el curso clínicamente semejante de ambos casos). Pero hete aquí que... sucede algo que creemos, merece un trabajo en detalle. En la edición de 1968 de la Editorial Biblioteca Nueva, traducción de Lopez Ballesteros, Tomo I, en el punto III de este artículo hay sólo una nota, la que citamos unas líneas arriba, en la que Freud cambia el diagnóstico del caso. En la edición de la misma editorial pero de 1973, en la página 293 justo luego de esa nota, quien está a cargo de la edición, el Dr. Jacobo Numhauser Tognola agrega: "Sin embargo en nota B, página 296, Freud la diagnostica de 'Dementia praecox'". Pero resulta que en esa edición dicha página no contiene ninguna nota B!!!. En la edición alemana de las Gesammelte Werke hay sólo dos notas, una la ya mencionada y otra, en la página 398 que agrega (sin poner fecha del agregado de esta nota por lo que hay que suponer que fue agregada entre 1922 y 1924 o a posteriori): "Als späterhn eine Exazerbation die ohnehin spärlichen Erfolge der Behandlung aufhob, sah sie die anstóßigen Bilder fremder Genitalien nicht wieder, sondern hatte die Idee, die Fremden sähen ihre Genitalien, sobald sie sich hinter ihr befänden." "Cuando más tarde una exacerbación canceló aufhob el hasta allí mesquino resultado de la cura, no volvió a ver las chocantes imágenes de genitales ajenos sino que tuvo la idea que los extrantildeos veían sus genitales tan pronto se encontraban detrás de ella." En la edición castellana de Amorrortu, Tomo III, pag. 180, Strachey dice: 'El siguiente agregado aparece, con fecha de 1922, en la edición inglesa de 1924 (cf. supra, pag. 160). No se ha incluido en ninguna de las ediciones en alemán y no se ha encontrado ningún manuscrito en alemán correspondiente.' Y agrega la siguiente nota (inexistente sabemos ya, en todas las ediciones en alemán y en la versión de Lopez Ballesteros, al menos en la de 1968, y faltante, por un error aparentemente atribuible a la composición gráfica, en la de 1973): "El relato fragmentario de este análisis que damos en el texto fue escrito mientras la paciente aún se hallaba en tratamiento. Al poco tiempo su dolencia se agravó tanto que este debió ser interrumpido. La enferma fue internada en una institución, donde tuvo un período de graves alucinaciones, con todos los signos de la dementia praecox (Un comentario de los editores de la versión inglesa de 1924 aclara que la primitiva nota del original alemán correspondía a este período) Sin embargo, contrariando todas las expectativas se recuperó y pudo retornar a su hogar, tuvo otro hijo perfectamente sano y durante un largo plazo (12 a 15 antildeos) fue capaz de cumplir con sus obligaciones de manera satisfactoria. Se afirmó que la única sentildeal de su anterior psicosis era que eludía la compantildeía de todos sus parientes, ya fueran de su propia familia o de la de su marido. Al término de este lapso, afectada por cambios muy adversos en sus circunstancias de vida, enfermó nuevamente. Su marido había quedado incapacitado para el trabajo y los parientes que ella había evitado se vieron obligados a acudir en sostén de la familia. La paciente fue otra vez internada en un establecimiento y allí murió poco más tarde, a raíz de una neumonia de rápido desenlace." De acuerdo a los criterios de Kraepelin el curso clínico del caso, por otra parte casi un calco del de Schreber, este debe calificarse de dementia paranoides. Entonces tenemos que esta nota, agregada sólo en algunas ediciones, al menos casi treinta antildeos más tarde, aclara que el tratamiento que pretendía curar la paranoia, partiendo de la hipótesis que esta se fundaba en la defensa o la represión de ciertos recuerdos intolerables había terminado en un completo y rotundo fracaso!. Las vicisitudes de las notas, las ediciones y las traducciones nos parecen que hacen al problema en juego, tanto en cuanto a las modalidades del forjamiento de un objeto singular como a la historia del mismo: las psicosis en el campo analítico. Encontraremos aquí ciertos elementos en común con ciertas vicisitudes de la transmisión del llamado caso Anna O., Bertha Pappenheim, en el seno del campo analítico. Tanto de la construcción del caso en sí como en la construcción de la historia del caso efectuada a través de artículos, comentarios, seminarios y libros escritos por Freud, Jones, Lacan, Safouan y otros. Jung en el cap. 1 “Estudio crítico de opiniones teóricas sobre la psicologia de la demencia precoz” en su “Psicologia de la demencia precoz”, en la pag. 29, dice: “En 1896 Freud analizó una enfermedad paranoica, una de las formas paranoides de la demencia precoz según Kraepelin, y demostró como sus síntomas están determinados exactamente de acuerdo con el esquema de los mecanismos de transformación de la histeria. Freud dijo que también la paranoia o grupos de enfermedades pertenecientes a la paranoia, es una neuropsicosis de defensa, es decir que surge, al igual que la histeria y las ideas obsesivas, de la represión de recuerdos penosos y que sus síntomas son determinados por el contenido de la represión. En vista del significado de gran alcance de una hipótesis tal, vale la pena profundizar más este análisis clásico de Freud”. Y pasa a citar el caso de Freud. Para concluir: “Aquí Freud abre un camino para la comprensión del tono emocional inadecuado en la demencia precoz”. A nuestro entender la consideración de si abre o no un camino sólo puede partir del reconocimiento abierto, público, franco del fracaso rotundo en que terminó el tratamiento. Sólo tomando como punto de partida tal reconocimiento puede revisarse, criticarse, analizarse de que se trata el objeto, el procedimiento y sus circunstancias. Hacia el final de este trabajo, de 1906, Jung marca desde el comienzo sus diferencias con Freud, que veremos se mantuvieron firmes como el hierro hasta el final (Y de las que Freud se ocupará particularmente en otro de sus trabajos fundamentales para nuestra cuestión: "Introducción al narcisismo"). Dice: “debemos suponer que la disposición para el origen de la demencia precoz es muy diferente de la de la histeria. Si se me permite una conjetura sólo hipotética, se podría desarrollar el siguiente pensamiento: el complejo histerogénico produce síntomas reparables, mientras que el afecto de la demencia precoz favorece la aparición de anomalías en el metabolismo (¿toxinas?) que dantildean el cerebro en una forma más o menos irreparable.” Más adelante citaremos el lugar donde Bleuler se revela la fuente de inspiración de este comentario de Jung. Pero vayamos al salto, aquí ubicamos la segunda etapa en su producción respecto de las psicosis, que se produce en la construcción freudiana al calor del encuentro con Jung, y la llamada escuela de Zürich, ya que es allí que produce, y en esto hay acuerdo general entre freudianos y lacaneanos, su obra princeps sobre el tema "Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente (Schreber)". El primer contacto epistolar se produce alrededor de 1906 a raíz del envío por parte de Jung de sus “Estudios asociativos diagnósticos” y el correspondiente agradecimiento de Freud. En la carta 22 de la correspondencia Freud-Jung, aproximadamente entre el 14 y el 22 de abril de 1907 Freud escribe a Jung algo que titula, pag. 74,: “Algunos puntos de vista teóricos sobre la paranoia”, donde resume su concepción hasta el momento. Habremos de compararlos con lo que produce al final del encuentro con Jung, con el objetivo de apreciar el salto producido en sus posiciones. En 1907 Freud considera que hay un “modo de represión y de retorno característico de la paranoia”, del que hay que dar cuenta a partir de poder “explicar la proyección”. Esto es “¿Cuál es la condición para que un proceso interior, emocionalmente catectizado sea proyectado hacia fuera?”. Parte de la pulsión sexual “originalmente autoerótica” que más adelante “confiere a las representaciones de recuerdo de objetos catexia libidinal, amor al objeto”. “En la paranoia le es retirada la libido al objeto, una inversión de ellos es el duelo en el que le es retirado el objeto a la libido.” Freud agrega que “...es probable que la ocupaciòn retirada del objeto haya retornado al Yo, es decir, que se haya hecho autoerótica. Por ello el yo paranoide está hipercatexizado, es egoista, ávido de grandezas.” Y además habría ‘percepción endógenas de la retirada libidinal”. Contrapone, compara la paranoia con la histeria afirmando en definitiva, y en esto mantiene continuidad con sus hipótesis de 1894, que “... en las psiconeurosis se trata,por regla general, de una defensa fracasada. La de la paranoia es la que parece fracasar con más seguridad...” En general Freud trata el tema en términos de la transformación de las representaciones en percepciones cuya acentuación las transforma en alucinaciones. “El delirio es una creencia o convicción enla realidad, surgida de la libido.” Concluye Freud afirmando que “La proyección es una clase de represión”. La proyección sería entonces la buscada particularidad de la represión en la paranoia. El modo como se realizaría la misma. En la carta 23 del 21 de abril de 1907 Freud le dice a Jung: “Ya veo que usted está más próximo a la idea de aplicar la regresión al autoerotismo con respecto a la demencia precoz.” Agrega: “...estoy asombrado de que la regresión al autoerotismo, en sus casos, prevalezca de modo tan tremendo.” “La demencia correspondería al logro de esta regresión, la paranoia al fracaso de la misma, esto es, al retorno de la libido a partir de las percepciones.” Y dice cual sería su deseo en este punto de la discusión: “Daría cualquier cosa por dejar plantdo mi negocio y poder estudiar con usted esta forma de psiconeurosis, que es ciertamente la más demostrativa y comprehensible (está hablando de la esquizofrenia) ...”. Termina sentildealando lo que en este período considera lo fundamental respecto del objeto que nos ocupa: “Cuando Bleuler y usted hayan reconocido la teoría de la libido...”. Lo que como veremos en sus escritos posteriores, Introducción al narcisismo y el caso Schreber, nunca se producirá. Es a la teoría de la libido a la que Freud convertirá en la base desde donde pensará a las psicosis y desde donde seguirá construyendo el objeto de nuestro estudio: la estructura freudiana de las psicosis. La base será la estructura libidinal y la naturaleza sexual de la misma. Luego agregará algunas otras precisiones. Por ejemplo en la carta 70 del 17 de febrero de 1908 le informa a Jung: “He tenido algnos casos de paranoia en la consulta y puedo comunicarle un secreto....Por lo general se trataba de un desprendimiento de la libido a partir del componente homosexual...”. Con esto pasa analizar sus casos, pero también lo sucedido en su lazo con Fliess. De quien dice “Mi amigo de entonces, Fliess, ha desarrollado una hermosa paranoia, una vez que se desprendió de una no escasa inclinación hacia mí.” De aquí dice haber extraido el secreto que comunica a su interlocutor. “A él, es decir, a su comportamiento, le tengo que agradecer esta Idea.” Y podríamos leer todo el resto de la correspondencia entre Freud Jung a la luz de los problemas en el establecimiento y transmisión del problema de la concepción de la libido de Freud. Casi cuatro antildeos después de comenzados los intercambios, en la carta 170, del 25 de diciembre de 1909 sigue machacando Jung: “Me doy cuenta de que mis dificultades en la cuestión de la libido...”. Antes, en la carta 165 del 30/11/1909-02/12/1909 le decía: “... me gustaría extraerle a usted una definición de la libido. Hasta ahora no he logrdo obtener ninguna que sea satisfactoria hasta cierto punto.” Los problemas en la transmisión del concepto que Freud considera central en este período a su principal interlocutor no sólo dicen de las diferencias entre las posiciones de ambos sino también dice de los problemas que tiene la formulación del mismo. Habremos de seguir de cerca la trabajosa construcción del mismo. Desde este punto considerará el caso de Daniel Paul Schreber cuyas Memorias le sentildeala Jung a Freud, según cuenta el mismo Jung en “Simbolos de transformación”, 1952, “El caso fue elaborado en su tiempo de modo muy insuficiente por Freud, cuya atención llamé sobre el mismo”. El 24 de septiembre de 1910 desde Roma en la carta 212, Freud le informa que “Diversas notas científicas que me traje se han unido para formar un trabajo sobre paranoia (es decir el caso Schreber), al cual le falta aún el final, suponiendo todo un avance hacia el esclarecimiento del mecanismo y la elección de neurosis.” Luego prosigue el 01 de octubre de 1910: “En Sicilia (donde había estado con Ferenczi) no leí ni la mitad del libro (de Schreber) pero el misterio está claro. La reducción al complejo nucleart resulta fácil.” “Se demuestra así de nuevo lo que hemos visto en su tiempo en Zurich en tantos casos paranoides, que los paranoicos fracasan en la tarea de evitar la preocupaciòn de sus inclinaciones homosexuales. Con ello se habría alcanzado la conexión con la teoría. En esta teoría he avanzado un trecho durante el viaje, que quiero comprobar ahora en la historia clínica de Schreber y en algunas otras publicaciones sobre paranoia...En todo caso surgirá un estudio sobre Schreber y las gentes podrán creer que he establecido la teoría a partir del libro. Participo de su entusiasmo por Schreber, es una especie de revelación.” “Tras una lectura repetida quiza sea posible resolver las diversas y encantadoras fantasías...”. El 31 de octubre de ese antildeo agrega: “...el complejo de castración es más que evidente.” Luego “La colosal importancia de la homosexualidad con respecto a la paranoia es confirmada por la fantasía central de castración, etc, etc. Sigo esperando noticias de nuestro Paul Daniel de Stegmann.” Se ve entonces los pasos que va dando en la construcción de su posición respecto de las psicosis. Resalta la importancia de la homosexualidad, trata de reducir y ubicar el complejo nuclear, el complejo de edipo y el complejo de castración. En esta última cita aparece la referencia al Dr. Arnold Georg Stegmann médico forense y psiquiatra de Dresden a quien Freud pidió datos adicionales sobre Schreber que utilizó en su trabajo sobre el mismo pero curiosamente se empentildea en afirmar que se basó exclusivamente en los datos aportados por las Memorias. En la version de editorial Amorrortu del caso Schreber, pag. 44, en la nota 11 Freud dice: “Debo el conocimiento de la edad que Schreber tenía cuando contrajo la enfermedad a una amable comunicación de sus parientes recogida para mí por el Dr Stegmann de Dresde. Aparte de este dato, en este ensayo no me he valido de otras noticias que las que surgen del propio texto de las Memorias.” Tan rotundas afirmaciones son un poco descolocadas por la afirmación que a continuación realiza Strachey: “ Sabemos que Freud obtuvo del Dr Stegmann ciertos datos que no consignó en la publicación”. Eso también forma parte del modo de construcción de la historia del caso. Finalmente en la carta 223 del 03 de diciembre de 1910 consigna: “Tengo completo a Schreber y será un orgullo para mí llevarle el manuscrito a Munich. Desde luego, no me gusta mi trabajo, si bien ha de dejarse a otros que digan esto. Sin embargo, destacan con evidencia algunos puntos. Otros fragmentos de la especulación sobre la paranoia he de dejarlos para un ulterior trabajo." Ya sabemos la opinión de Jung sobre el trabajo: "muy insuficiente”. Freud alegará en la carta 225 del 18 de diciembre de 1910: “El Schreber no está bien acabado desde el punto de vista formal, en realidad está realizado tan sólo rápidamente, ya que mis circunstancias de tiempo y energías no hacían posible otra cosa, pero contiene algunos aspectos interesantes y plantea el golpe más atrevido contra la +++ psiquiatria desde su 'Demencia precoz' ". Recordemos que es el libro donde Jung retomaba tal cual el caso de Freud de "Nuevas Observaciones". Agrega un elemento muy importante respecto a su posición subjetiva durante la escritura del caso: “En contraposición con anteriores trabajos, esta vez carezco en absoluto de juicio acerca de la excelencia íntima, debido a la lucha con complejos íntimos (Fliess) que ha tenido lugar durante el mismo.” Freud escribe sobre la paranoia sobre el trasfondo de la paranoica relación establecida con Fliess, claro que cuidándose mucho de que el costado paranoico ecaiga exclusivamente del lado de Fliess. Resumamos entonces lo que produce en este segundo período: centramiento de la cuestión en la evolución libidinal, el narcisismo, el orden sexual, la referencia a la libido homosexual, pensando siempre que es posible leer a la paranoia desde el complejo nuclear, esto es, el edipo en su articulación con el complejo de castración. Un poco como colofón de la carta del 22 de enero de 1911 a Jung aparecen las cuestiones que Freud tiene en la cabeza como fundamentales en este período, es decir, desde donde está pensando todo, especialmente la paranoia y a Schreber: “Me alegraría mucho si plantase usted allí (en las Mythologicis) la bandera de la libido y la represión para volver luego como conquistador victorioso a nuestra tierra materna de la medicina.” A partir de ello volverá incidentalemente sobre la cuestión, por ejemplo en "Une neurosis demoníaca del siglo XVII" o la Lección XXVI "Die Libidotheorie und der Narzißmus" "La teoría de la libido y el narcisismo" (de Lecciones de Introducción al psicoanálisis 1915-1916), pero siempre tendrá (y en esto hay un acuerdo general entre los psicoanalistas de las distintas escuelas) a dicho escrito como su referencia principal. Una de las novedades de la tercera y última producción freudiana respecto de nuestro objeto será la referencia al nucleo de verdad que encierra el delirio. Hipótesis con la cual Freud leerá ciertos casos y cuestiones psicopatológicas como todo aquello referido a los movimientos ascendentes en su época referidos a la “Massenpsychologie” cosa que consignará, además de “Psicologia de las masas y análisis del yo” en su “Moises y la religión monoteista”. En este último artículo la religión podríamos pensar que de ser pensada como una práctica neurótica obsesiva pasa a ser examinada como construyendose a partir de un fundamento que encuentra semejanzas con la construcciónd delirante. Y es en ese punto que Freud introducirá la referencia a, pag. 3246, Tomo III, ed. B. Nueva, "el núcleo de verdad histórica oculto tras ellas ("...las tradiciones referidas a la figura heroica de Moisés"). Precisando más adelante, pag. 3319, "También nosotros creemos que éste [el argumento religioso] contiene la verdad, pero no la verdad material sino la histórica". Nos ocuparemos en detalle de todas las operaciones a las que en esta construcción Freud apela. Sólo digamos que como resultado del conjunto Freud postula que surge de las particulares operaciones un efecto del discurso religioso: un recuerdo deformado que, pag. 3320, "tiene carácter compulsivo, simple,mente debe ser creída. En la medida en que alcanza su deformación, cabe designarla como delirio; en la medida en que alberga el retorno de lo reprimido, debe considerarla como verdad. También el delirio psiquiátrico aloja una partícula de verdad, y la convicción del enfermo se expande desde esta verdad hacia toda la envoltura delirante." Esta es la concepción del tercer y último período del paso freudiano respecto de las psicosis y es forjada a la luz del modo en que opera el discurso religioso y la formación de masas. En cada uno de estos momentos de desarrollo del discurso Freud contará con un determinado interlocutor. En el primer período, el de la escritura privada, será Wilhelm Fließ. En el período intermedio y fundamental será primordialmente Jung. Esto se puede apreciar en el trabajo de este último “Psicologia de la demencia precoz” en donde al tiempo que presenta su versión del trabajo con un caso de esquizofrenia retoma en paralelo el caso que expone Freud en "Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa". Asimismo se puede seguir esto en la correspondencia Freud-Jung y en numerosos artículos de uno y otro. Consideramos que no hay posibilidad de entender la cosntrucción del "caso Schreber" sin un análisis y un establecimiento nítido, y paso a paso, de la construcción e incluso la interrupción / ruptura del diálogo Freud-Jung. En el tercer período Freud tendrá como interlocutores (con un brusco cambio respecto del tenor de la interlocución) con Ferenczi, con Abraham y con Jones. Es obvio que importa tanto establecer las concepciones de las que parte y contra las cuáles construye su posición, las posiciones a las que llega, como el contexto y la interlocución en el marco de la cual se producen. Un primer punto entonces de la investigación girará alrededor del modo en que Freud construyó su posición. Sus antecedentes y sus consecuencias, los pasos, los saltos, las diferencias, las contradicciones, sus apoyos, sus interlocuciones. Contra qué y contra quien se construyeron cada uno de los pasos que fue dando. Lo que se transmitió, esto es, lo que fue retomado por otros (ya sean psicoanalistas o en otros campos de la ciencia o el saber). Lo que quedó deshechado. Lo que fue desmentido por los desarrollos y experiencias posteriores. Lo que queda aún sin verificación ni confirmación. Algunas de las preguntas que nos guiarán y a las que necesariamente debemos dar respuesta serán: ¿Cuáles eran los conceptos teóricos y clínicos respecto a la paranoia imperantes en su época, en su medio? ¿Cuáles fueron las primeras modificaciones que aportó a ellos? ¿Desde esas primeras posiciones cómo fue pasando a las que sostuvo a posteriori? ¿Cuáles fueron las causas de tales pasajes? ¿Cuáles fueron las cuestiones, teóricas y clínicas, que le quedaron por resolver? ¿De cuáles de entre ellas él estaba al tanto? ¿Cuáles le escaparon y nosotros sentildealaríamos como fundamentales? La concepción freudiana no se sostiene ni se puede clarificar sin que queden firmemente establecidos su concepto de defensa, de proyección, de sistema de identificaciones, de estructura del yo, de represión y represión primaria, de la pulsión y la estructura libidinal, de complejo de edipo, castración y falo, función del padre. I.Lacan El otro gran instaurador de discursividad en el campo psicoanalítico, Jacques Lacan, expresó que su experiencia con las psicosis, y en especial la paranoia , causa de su tesis doctoral, lo llevó a 'los umbrales del psicoanálisis'. En el seminario del 16 de noviembre de 1955 decía: "... al final de la observación del caso Schreber, que es el texto principal de su doctrina en lo concerniente a las psicosis...". En relación con este juicio respecto de la obra de Freud en cuanto a las psicosis, en el seminario del 05 de enero de 1966 retitulaba su propio seminario sobre las estructuras freudianas de las psicosis de 1955-1956 en ese sentido al afirmar: "... al nivel de mi Seminario sobre el Presidente Schreber". Esto, a nuestro entender ratifica nuestra hipótesis de que el punto por el que Lacan elige intervenir es a partir del intento de establecer las estructuras freudianas de la psicosis a partir de un trabajo de interpretación y construcción sobre la apoyatura fundamental de tales estructuras, el artículo sobre Schreber. Repetición que implicará un nuevo giro en torno a las psicosis forjadas por el discurso analítico En la presentación de una traducción francesa de las Memorias de Schreber Lacan expresa: “Digamos que el texto de Schreber es un gran texto freudiano, en el sentido en que más allá que sea Freud quien lo esclarezca, pone a la luz la pertinencia de las categorías que Freud ha forjado...”. Ese es uno de los sentidos de 'las estructuras freudianas de las psicosis'. La construcción de Freud encuentraría su confirmación en la estructura que revelan las Memorias de Schreber, revelación por la cual pasan a ser un texto freudiano. Hay un objeto en juego, las psicosis, que adquieren, o mejor encarnan, una estructura freudiana por efecto no tanto del modo en que Freud las encara como por lo que su estructura pone de manifiesto. Se entiende entonces en qué sentido hay tomar al pie de la letra la declaración de Lacan que su experiencia con las psicosis lo llevó a Freud, a ‘los umbrales del psicoanálisis’. Su experiencia con las psicosis lo habría ubicado en el umbral de la dimensión que Freud abrió respecto de ellas. Pero en su primera etapa Lacan desarrolló una serie de artículos sobre las psicosis que ponían el acento en otra dimensión. Como lo hacía su época y aquellos con los que se había formado como psiquiatra, sobre el lenguaje pero desde la perspectiva de la búsqueda de la determinación del ‘estilo’ particular del lenguaje, ese 'manierismo' lingüístico, que los psiquiatras de la época creían y buscaban captar en el discurso de las psicosis. En esa perspectiva se inscriben Schizographie", "Motifs du crime paranoïaque de les soeurs Papin", las presentaciones de trabajos y enfermos en la AMP. Vamos a ver que pueden seguirse las variaciones vía los cambios en la referencia linguística en la que Lacan toma apoyo. En Schizographie, 1931, pag. 516, expresa: “...nosotros aqui seguimos las divisiones de las funciones del lenguaje que Head ha dado a partir de datos puramente clínicos (la referencia es Head, "Aphasia and kinders disorders of speech", Cambridge, University Press, 1926.)”. Referencia compartida con Ey y otros psiquiatras de la época, a partir de la cual y con la cual se analizan tanto los fenómenos afásicos como los psicóticos. En el paso siguiente Lacan denunciará esta orientación en la que sin embargo abrevó mientras forjaba su acceso a las proximidades del discurso analítico. A esa aproximación es posible seguirla en sus idas y vueltas a partir de "Proposiciones sobre la causalidad psíquica", escrito de la presentación a Bonneval del 28 de septiembre de 1946. Lacan discute allí un artículo publicado en L'Encephale de 1936 por Ey y Julien Rouart titulado "Essai d'application des principes de Jackson à une conception dynamique de la neuro-psychiatrie" y de esa crítica podemos extraer ciertos principios para aplicársela a Lacan mismo en cuanto a sus propias proposiciones, esto es su intento de aplicar primero las teorías de Head sobre las afasias y luego las de Jakobson. A la luz del modo singular como Lacan se ubica respecto de esta cuestión, viendo si consigue o no salirse del paralelismo psicofísico que critica en los otros colegas, juzgaremos como aporta esto a la posibilidad de segregación o no de un nítido posicionamiento del discurso analítico sobre las psicosis. Por el momento digamos que de la concepción de Head extrae la “integración orgánica de cuatro funciones a las cuáles corresponden cuatro órdenes de perturbaciones efectivamente disociadas por la clínica: 1) perturbaciones verbales o formales de la palabra hablada o escrita; 2) perturbaciones nominales o de sentido de las palabras empleadas, es decir, de la nomenclatura; 3) perturbaciones gramaticales o de la construcción sintáctica; 4) perturbaciones semánticas o de la organización general del sentido de la frase. Con este aparato analizará el caso que ha expuesto hasta allí. Analizará extensamente los escritos de la paciente. Escritos espontáneos y producidos bajo demanda. Pero siempre buscando principalmente lo que él mismo indica en la página 514: “En fin, esta carta (de la paciente) verdadera ‘arte poética’ donde la enferma esboza su estilo”. Es eso lo que se busca: encontrar los signos de un estilo y las perturbaciones eran clasificadas de acuerdo a las teorías de Head. Decíamos que los puntos de diferencia pueden seguirse vía la transformación de aquello que funciona como referencia. En el seminario de 1955-56, sobre estructuras freudianas de las psicosis ya apelará a las construcciones de Roman Jakobson tomando eje sus artículos sobre las particularidades de la estructura del verbo ruso y los dos tipos de afasia. Este seminario, al que podemos pensar en general como su seminario sobre Schreber, consistirá en el análisis del libro de Schreber utilizando estas categorías. El problema de las afasias puede ser tomado como una de las posibles entradas importantes a nuestro problema, ya que también para Freud, podemos plantear esto como hipótesis a probar, constituyó de algún su punto de pasaje entre su trabajo neurológico y su trabajo analítico propiamente dicho. Para esto habremos de examinar ciertos aspectos de su trabajo sobre las afasias para ver si consigue o no cruzar allí esta especie de Rubicon discursivo. Luego Lacan escribe su tesis "De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad", en 1932, que reconoce la impronta y la influencia tanto de sus maestros, algunos de ellos contribuyentes fundamentales de la psiquiatría francesa, así como la de algunos referentes de la psiquiatría alemana, principalmente Jaspers y su psicologia centrada en las relaciones de comprensión. Y en 1933 publica "Le problème du style et les motifs du crime paranoïaque. A propos des soeurs Papin". Dentro de este mismo período pero en 1938 escribe otro artículo fundamental: "Les complexes familiaux". Recordemos también que "Proposiciones sobre la causalidad psíquica" es de 1946. En todos ellos sigue cabalgando a dos aguas, entre el discurso de la psiquiatria y el del psicoanálisis. En "El problema del estilo y los motivos del crimen paranoico" dice desde donde piensa aportar al problema del estilo, pag. 66, "Ahora bien, nos parece que el sentido tomado en nuestros días por la investigación psiquiátrica ofrece a estos problemas datos nuevos. Nosotros hemos mostrado el carácter muy concreto de estos datos en los análisis de detalle efectuado sobre los escritos de los locos." Con lo que muestra cuan en continuidad se encuentra este período, con el escrito de referencia que, entendemos nosotros, es Schizographie. Y para afirmar el puente con su Tesis, que sin embargo está datada posteriormente, 1933, expresa, pag. 67, "Se puede concebir a la experiecia vivida paranoica y a la concepción del mundo que ella engendra, como una sintaxis original que contribuye a afirmar, por los lazos de comprensión que le son propios, la comunidad humana." He allí expresado el lazo que cree encontrar entre el estilo y sus famosas relaciones de comprensión, base fundamental de los fenómenos que lo ocupan en ese momento, y que luego repudiará del modo más vehemente, los fenómenos de la personalidad. A este período de Lacan, preparatorio podríamos decir, introductorio para él al discurso analítico, podríamos caracterizarlo por la notable impronta de una lucha entre dos discursos, la psiquiatria y el psicoanálisis. La Tesis consituye una muestra acabada de esto. Formulada desde una concepción psiquiátrica, la consideración como central de los fenómenos de la personalidad (recordemos, a modo de consideración de ciertas distancias y diferencias, lo que dice Freud a Jung en su carta 40, el 27 de agosto de 1907, es decir unos 50 antildeos antes, pag. 118, "no acierto entender lo que quiere decir 'personalidad' ") abordados, conformados desde las relaciones de comprensión. A nuestro entender la afirmación de Lacan que la publicación de su Tesis se justificaría en tanto el error se mostrara necesario no es consistente. Por el contrario entendemos que sería consistente la demostración de que más allá, o pesar de los puntos de referencia y los objetivos con los que se formuló, hubo la producción de un resto, generado, segregado que no es reductible a los puntos de referencia y objetivos propuestos. Eso es lo que hay que tratar de establecer. Desde esa perspectiva vamos a examinar tanto en esa pugna entre los dos discursos en Lacan en su tesis, como la lucha alrededor del paralelismo psicofísico y los intentos de aplicación neuropsiquiátrica de ciertas tesis linguísticas por ejemplo en su modo de aproximarse a las afasias. En su artículo "Los complejos familiares" esta disputa es legible a la luz de ciertos extravíos en sus afirmaciones sobre Freud, por ejemplo sobre la función del padre o el edipo. Es decir, en ese caso importan no tanto sus afirmaciones, que algunas veces constituyen un desaguisado completo, sino el modo como es trabajado y como se deja o no trabajar por las estructuras del discurso freudiano, el que por momentos se le resiste y respecto del cual a todas luces no termina de poder afirmarse. De cualquier manera el salto en su concepción de las psicosis lo dará en 1955-1956 al desarrollar un seminario "Las psicosis y las estructuras freudianas". Del cual reescribirá las dos primeras partes para sus Ecrits: "D'une question préliminaire à tout traitement possible de la psychose", "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” que también conservará su centro de gravedad en el caso Schreber. A posteriori su posición dará un tercer giro a partir de considerar las psicosis primero desde una perspectiva topológica y luego nodal, de lo que dará cuenta en diversos seminarios, escritos y conferencias pero, sostenemos, conservando siempre en su mira y volviendo en cada uno de sus giros, lo que implica que los tenía como norte, a sus desarrollos sobre Schreber. El hilo rojo que nos guiará en todo nuestro estudio será las diversas modalidades de la estructura del lenguaje a la luz de la cual son consideradas las cuestiones atinentes a las psicosis. Desde aquí podríamos ver en perspectiva el modo como son juzgadas las cuestiones referidas por ejemplo a las llamadas alucinaciones verbales, primero desde la concepción que comparte con sus maestros en psiquiatria, luego desde las concepciones con las que piensa a nivel del seminario de 1955-56 y finalmente las que posee a partir de la introducción de consideraciones topológicas y nodales. El paradigma será, en primer término, por ejemplo la consideración, desde esta distintas perspectivas, de las frases interrumpidas de Schreber. Es a la luz del detalle de estos pequentildeos paradigmas que podremos concluir del conjunto si ha habido o no allí una forma de consideración específicamente psicoanalítica de los mismos. Y recién a partir de ello si es posible deducir entonces algún modo singular de intervención. Paralelamente a esas transformaciones veremos que su interlocución irá variando. Desde sus maestros en psiquiatria, de Clerembault, Claude, Heuyer, Guiraud, el grupo de la Asociation Médico-Psychologique (AMP), Jaspers, Kretschmer. A Ey, el grupo de l’Evolution psychiatrique para luego pasar a interlocutar con los psicoanalistas de su época, especialmente a partir de lo que ellos escriben, analistas de Francia y anglosajones, Bouvet, Nacht, Lebovici, Klein, Bion, Nunberg, Melitta Mildberg, Lowenstein, Kris, Hartman. Para finalmente, por elección propia y por decisiones que lo privan de su habitual público analítico, tendrá como interlocutores a un conjunto de topólogos, matemáticos, y analistas en vías de formación. El segundo punto de la investigación girará entonces en torno a cómo Lacan construyó su posición. El salto que va desde su producción en el marco del discurso psiquiátrico a cuando pasó a formarse como psicoanalista vía una práctica de lectura de Freud. En primer término entonces consideraremos sus escritos psiquiátricos, sus intervenciones en la Asociation Médico-Psychologique, en el grupo L'Evolution psychiatrique, sus presentaciones de enfermos, etc. Luego lo que produjo, mientras comenzaba a formarse como analista y recién empezaba a leer Freud (sin terminar de orientarse aún en el conjunto de esa vasta y compleja construcción, de la cual dirá más tarde que en su estructura de laberinto una gata no podría reencontrar sus gatitos) la tesis, les complexes familiaux. Después cuando desarrolló el seminario Las psicosis y las estructuras freudianas y el escrito "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis". Y finalmente los últimos desarrollos: especialmente seminarios como RSI (1974-1975), Le sinthome (1975-1976), À l'insu de l'une bévue qui s’aile à mourre" (1976-1977) y su último escrito L'etourdit (1972). No es posible entender la posición de Lacan sin pasar por el modo en que va construyendo en distintos momentos, su concepción de la estructura del lenguaje, de la Verwerfung o forclusión, del punto de capiton, la función paterna ligada a lo que llamó la función de los Nombres-del-Padre, la ligazón entre función del padre y estructura del edipo y como juega desde allí la función del falo, la estructura de los tres registros RSI, la noción de sínthoma, función y estructura del Otro, la noción de goce, etc. Una vez establecidas las respectivas posiciones de Freud y de Lacan, es importante cruzarlas, compararlas, confrontarlas, en sus semejanzas, en sus diferencias, tratando tanto de seguir el hilo teórico como estando atento a que el modo en cada uno concibe la cuestión tendrá consecuencias en el momento de determinar y explicitar los modos de intervención clínica que se desprenden de cada una de sus concepciones. Una de las diferencias veremos que pasa por el hecho de que el modo de Freud está muy centrado en la búsqueda de encontrar, mediante ciertas interpretaciones, un sentido que haga inteligible la estructura de las psicosis. Lo cual a mi entender tendrá una consecuencia clínica fundamental en el modo en que sus discípulos entenderan cuál el centro de la intervención analítica respecto de las psicosis, que para ellos pasará por la interpretación y particularmente la interpretación de la transferencia. Este es un punto de diferencia máxima con la clínica que propondremos. Para nosotros la transferencia es una guía fundamental para la determinación de la posición subjetiva, donde está el sujeto, donde está el Otro, donde están los semejantes, etc, etc pero la misma no debe, bajo ningún pretexto y de ningún modo, ser interpretada. La principal indicación clínica será que se debe partir de la abstinencia absoluta a interpretar y muchos menos interpretar la transferencia. La concepción de Lacan es de otro tipo, ‘estructural’ podríamos llamarla. En tanto busca pensar la estructura de las psicosis en relación a la estructura del lenguaje (la que Lacan tiene en cada uno de los momentos en que se vuelve sobre ella). Para Lacan no se trata tanto de dar una interpretación que vuelve inteligible las psicosis como de dar cuenta de la estructura del lenguaje que permita dar cuenta de la modalidad y calidad de cuestiones en juego. Y sin embargo a nuestro entender hay algo que incluso en ese plano no termina de franquear, signo de ello es el sentido de ciertas afirmaciones suyas en su seminario sobre las estructuras freudianas de las psicosis (1955-1956) ponían en duda que las psicosis fuesen, como la neurosis, estrictamente un hecho de lenguaje. Ese es el punto para nosotros fundamental, y que nos disponemos a examinar en detalle. Dado que recorre como un hilo rojo todo el abordaje del campo analítico, psiquiátrico y psicológico de las psicosis. En el seminario del 14 de diciembre de 1955, en la pag. 73 de la versión Miller du Seuil, en la pag. 3 de ese seminario, en la versión francesa stenografiada, Lacan expresa (después de haber anunciado cuál será su método a propósito del presidente Schreber): “...nosotros no decimos que la psicosis tenga la misma etiologia que la neurosis, no decimos incluso que ella es como la neurosis un puro y simple hecho de lenguaje, lejos de ello, pero...”. A esta posición de Lacan la tomaremos como signo de cierta inconsistencia suya en el forjamiento del objeto. Puesto que como ya hemos dicho lo fundamental de su intento es hacer pasar la estructura de la psicosis por la estructura del lenguaje. Y en ese punto hay algo de la estructura de las mismas que le queda fuera de lo que él mismo enuncia como su intención primera, lo cual no dejará de tener consecuencias sobre el objeto generado. Ya Bleuler en su “Störung der Assoziationsspannung ein Elementar-symptom der Schizophrenien” “Perturbaciones de la tensión asociativa un síntoma elemental de la esquizofrenia” decía (en esto abreva la posición que Jung enuncia en Psicologia de la demencia precoz) que no sabía si el problema se trataba de un problema tóxico, anatómico o molecular aunque a su entender se ajustaba más a los puntos de vista de ese momento una teoría tóxica. Pensemos que alredor de esta cuestión de las toxinas justamente gira el debate Freud Jung sobre la esquizofrenia o dementia praecox pero también sobre la estructura de la libido. III. Discípulos, alumnos, epígonos. A su vez tanto Freud como Lacan han contado y cuentan con discípulos, alumnos, epigonos. Todos ellos han seguido y sostenido la apuesta primera, y fundante, de sus maestros respecto al privilegio, en el campo de la estructura freudiana de las psicosis, del 'caso' Schreber. Podríamos decir que en general hay dos tipos de alumnos o discípulos: unos que intervienen a nivel de la orientación general que Freud y Lacan han dado a la cuestión de las psicosis. Otros, admitiéndolas, a veces dándolas por sentado sin interrogar sus razones, desarrollan aspectos parciales o de detalle, en general confirmatorios de esas orientaciones. Dentro de los discípulos y alumnos habría que hacer una diferencia entre los 'jefes de escuela' al estilo de Jean Allouch respecto de la ecole lacanienne de psychanalyse, o Jacques-Alain Miller respecto a la ecole de la Cause freudienne y aquellos que ubicándose dentro de estas 'suborientaciones generales' tratan de desarrollar o probar tal o cual aspecto o la orientación en su conjunto. Entre ellos encontramos, en la ecole lacanienne de psychanalyse, a Albert Fontain, Anne Marie Ringenbach, Erik Porge, Phillipe Julien, Mayette Viltard, etc; en la ecole de la Cause freudienne, a Francoise Sauvignat, Jean-Claude Maleval, Eric Laurent, Paul Bercherie, Roland Broca, etc. Los 'jefes de escuela' freudianos serían Melanie Klein, Harry Stack Sullivan, Frieda Reichman-Fromm por ejemplo; mientras los que desarrollan aspectos parciales: Franz Baumeyer, Maurits Katan, Philip Kitay, William Niederland, etc. En ciertos casos las orientaciones de los jefes de escuela cristalizan en modo tal que se habla de ‘escuela’ americana, argentina, francesa, anglosajona, etc. Vamos a ver que 'los jefes de escuela' se ocupan principalmente de encontrar en los instauradores de discursividad las grandes líneas generales en las cuales ubicar sus desarrollos. En ese mismo sentido muchas veces trabaja Lacan respecto a Freud, especialmente al comienzo de su recorrido. El paradigma de este tipo de trabajo es lo que sucede con la famosa Verwerfung traducida primero por rechazo rejet y luego por forclusión y que a entender de Lacan sería una de las marcas características de las psicosis. Tal vez como una moda, pero también podríamos entenderlo como efecto de la búsqueda reiterada y hasta ahora infructuosa, de un principio que no se termina de encontrar, y que debería servir para reorientar el campo en su conjunto, cada escuela 'descubre' en distintos momentos tal o cual aspecto 'fundamental y atrás de ello encolumna lecturas, interpretaciones y prácticas: tanto puede ser "una nueva reorientación" o "el empuje a la mujer" o "la redistribución del goce" o "la deslocalización del goce" o "la hipótesis continuista o discontinuista" o "la función secretario" o “clínica del enigma” las que 'estacionalmente' son reemplazadas por otra palabra / concepto clave como si fuese una moda. Pero la repetición del movimiento habla de algo que insiste en no quedar bien ubicado por lo que periódicamente se intenta fijarlo en algún lugar. La ecole de la Cause freudienne por ejemplo va a plantear como gran eje una oposición entre los desarrollos lacanianos sobre las psicosis que ponen el acento en la estructura del significante y aquellos que acentúan la función del goce. Lo cual constituye un modo de pensar la psicosis, pero fundamentalmente un intento de reorganizar la lectura y la orientación respecto de la obra de Lacan en su conjunto. En otro momento entre la hipótesis continuista y la discontinuista. Esto es algo que se repite desde Freud: los cambios, los saltos en las posiciones respecto a las psicosis tienen que ver con los momento de transformación en el desarrollo del discurso. La ecole lacanienne de psychanalyse, por boca de Jean Allouch en su libro "Margritte ou l'Aimée de Lacan", llega a cuestionar la interpretación principal de la tesis de doctorado de Lacan tomando como referencia otra orientación que Lacan mismo coloca allí bajo la aleatoria forma de una nota al pie. Otra diferencia a establecer entre los que han trabajado el historial es entre las razones de quienes se limitan en las construcciones o hipótesis a los datos que prácticamente suministra Schreber mismo en sus Memorias, es la elección de Freud o Lacan, y otros que ponen grandes esfuerzos en la ampliación de los datos biográficos disponibles. Al respecto veremos que el primer aporte importante a la ampliación de los datos existentes es el de Franz Baumeyer; quien en ocasión de dirigir un Hospital en la zona donde estuvo internado Schreber, aportó una serie de detalles inéditos biográficos y clínicos. Por esa brecha se colaron numerosos autores. Recien en 1986 habrá un nuevo impulso de este orden de cosas con los aportes de Han Israëls en primer término y luego seguido por Daniel Devreese y Julien Quackelbeen, que aportarán nuevos escritos, notas inéditas de Schreber, y sobre Schreber. Se verá si estos arrojarán nuevas luces, o sombras. En principio apuntan especialmente a las circunstancias de la tercera y definitiva internación de Schreber (sobre la que en general se carecían de datos concretos y singulares) a partir de lo cual se vuelve para confirmar o rechazar las interpetaciones o hipótesis anteriores. Entonces tenemos quienes aportan datos concretos, sobre la biografía, la familia, las internaciones, los dictámenes médicos, legales, etc. Quienes aportan o cuestiones tal o cual interpretación parcial o de conjunto. Y también quienes se meten con las lineas de orientación general que tomaron y sentaron los instauradores de discursividad. El tercer punto de la investigación girará alrededor del establecimiento de los desarrollos de discípulos y alumnos de Freud y de Lacan, en todos sus niveles; tanto los que inciden sobre la orientación general como los que refieren a aspectos parciales o detalles o sobre determinadas interpretaciones e hipótesis o aquellos que reclaman a necesidad de contar con nuevos datos para estar en condiciones de confirmar o rectificar las hipótesis planteadas. El punto principal a destacar y subrayar es que a pesar de todos los desarrollos de Freud, de Lacan, de los discípulos y alumnos de ambos, y luego de 100 antildeos de práctica analítica con las psicosis, no hay un acuerdo general y consistente, dentro del propio campo, y en campo discursivos vecinos, sobre si se hay o no una concepción psicoanalítica singular/particular sobre las psicosis y, en caso de afirmarlo cuáles serían sus bases fundamentales. Para reexaminar esto es que hemos elegido efectuar nuestro estudio analizando en primer término las vicisitudes de la construcción del caso paradigmático para a la luz de dicha construcción juzgar sobre ciertas consistencias o inconsistencias del discurso analítico. I. A Escuela Freudiana. I. A. 1. Escuela Inglesa. I. A. 1. 1 Melanie Klein. Melanie Klein podríamos decir que es la 'jefa de escuela' freudiana que abre nuevas posibilidades para la teorización y la clínica freudiana de las psicosis en particular en Inglaterra pero también en Norteamérica y otros lugares. Para citar sólo algunos de sus innumerables artículos dedicados total o parcialmente al tema tomaremos como referencia en particular dos: "La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo" y "La psicoterapia de las psicosis", ambos de 1930 y figuran en "Contribuciones al Psicoanálisis". Su práctica con nintildeos y su teorización acerca de las etapas tempranas del desarrollo mental (haciendo particular énfasis en las etapas primeras del desarrollo libidinal, el complejo de edipo y el superyó temprano) inmediatamente tiene repercusión sobre una serie de practicantes que a partir de sus desarrollos hacen contribuciones particulares (es el caso de Herbert Rosenfeld sobre quien a posteriori haremos una referencia particular). En su artículo "La psicoterapia de las psicosis", pag. 223, dice que "los criterios diagnósticos de los psiquiatras... se centran principalmente alrededor de un punto especial: la relación con la realidad." Lo cual por otra parte es una referencia para Freud mismo en un momento de su obra, 1924, Neurosis y Psicosis, donde afirma que la psicosis consiste en un conflicto entre el yo y el mundo exterior. Como si tal relación fuera algo que fuera de suyo. Cuando en realidad según Klein se trata de entender la complejidad de los elementos que intervienen en tal relación. Es allí donde hará jugar la profundidad de su práctica en el análisis de nintildeos partiendo de la idea que "la realidad externa es principalmente un reflejo de la vida pulsional del propio nintildeo", y que la misma presenta una serie de fases de cuyo atravesamiento o fijación depende el establecimiento de tal o cual relación con la realidad. En su artículo "La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo" precisará que, pag. 210, "Entonces el simbolismo no sólo constituye el fundamento de toda fantasía y sublimación sino que sobre él se construye también la relación del sujeto con el mundo exterior y con la realidad en general". Entonces a su entender se trata de perseguir el desarrollo del símbolo en el nintildeo. Para lo cual apelará particularmente a que "En la técnica del juego que sigue las representaciones simbólicas del nintildeo y que da acceso a su angustia y sentimientos de culpa, podemos, en gran parte, prescindir de las asociaciones verbales. Pero esta técnica no se limita al análisis de los juegos del nintildeo. Podemos extraer material (como tenemos que hacer en nintildeos con inhibición del juego) del simbolismo revelado por detalles de su comportamiento en general". Estas modificaciones técnicas serán ampliamente aplicadas a la práctica psicoanalítica con las psicosis. Su opinión de que "la esquizofrenia plenamente desarrollada es más común -y especialmente la aparición de rasgos esquizofrénicos es un fenómeno mucho más general- en la infancia de lo que se supone generalmente" la llevará a concluir que "el concepto de esquizofrenia en particular y el de psicosis en general que aparecen en la infancia debe ser ampliado". Es decir sus desarrollos intentarán modificar el concepto tanto de esquizofrenia como de psicosis vigente en el discurso psiquiátrico pero especialmente el imperante en el campo analítico, lo que marcará muchos aspectos de su obra e impactará sobre otros analistas. Su obra se centrará en las tempranas etapas del desarrollo libidinal, el complejo de edipo y el superyo. Acentuará la importancia de dos fases en el desarrollo libidinal, la base esquizoparanoide y la fase depresiva y la importancia de la fragmentación y la identificación proyectiva. Es desde aquí que abrirá su obra un amplio campo a la práctica con las psicosis. I. A. 1. 2 Herbert Rosenfeld. Creemos que Herbert Rosenfeld constituye uno de los ejemplos más representativos de la escuela freudiana inglesa en la construcción de la concepcion psicoanalítica de las psicosis. En un artículo de 1952 "Observaciones sobre el psicoanálisis del conflicto del superyo en un paciente esquizofrénico agudo", publicado en "Estados Psisóticos", coloca un apartado dedicado a lo que titula "La controversia sobre la aproximación psicoanalítica a pacientes esquizofrénicos", allí trata de sintetizar hasta ese momento la controversia planteada en el campo analítico de las psicosis. Plantea una posición que repetirá a lo largo de su obra. Partiendo de que, pag. 77, "...psicoteraeutas con teorias diferentes y técnicas igualmente distintas sostienen haber tenido éxito tratando casos agudos de enfermedad esuizofrénica". A menos que nos encontremos con lo que comenta Lacan que comenta Ida Macalpine "... en suma los psicoanalistas afirman encontrarse en condiciones de curar la psicosis en todos aquellos casos en que no se trata de una psicosis, se trata de entender esta aparente contradicción. Contrasta Rosenfeld su teoría y su técnica (originada principalmente en las posiciones de Melanie Klein) especialmente con la corriente americana. Afirma haber hallado que, pag. 78, "...el método psicoanalítico puede utilizarse tanto en la fase aguda como en la crónica de la enfermdad... sin cambio importante alguno en la técnica...". En cambio "...si se emplea un método no analítico de fuerte sugestión o de apoyo (que es lo que dice aplican los psicoanalistas americanos) en la fase aguda se halla que en la fase crónica el psicoanálisis es por demás difícil y su éxito final puede verse perjudicado." Afirma rotundamente en esta controversia que "La mayoría de los psicoanalistas norteamericanos que se han ocupado de la esquizofrenia, por ejemplo Harry Stack Sullivan, Frieda Fromm-Reichmann, Federn, Knight, Wexler, Eissler y Rosen, han cambiado su método de aproximación tan considerablemente que ya no puede seguir llamándose psicoanálisis." A diferencia de ellos encuentra forma de hacer frente a las singularidades de los tratamientos de psicóticos partiendo del hecho, pag. 79, "...que los problemas técnicos que surgen en el análisis de psicóticos agudos son similares a los que se hallan en el análisis de nintildeos pequentildeos." De ese modo responde a una cuestión fundamental: las modificaciones en el método analítico a partir de un modo de considerar los problemas que surgen en el tratamiento analítico de las psicosis. Eso que lleva a Frieda Fromm-Reichmann a expresar en su "Problemas básicos en la psicoterapia de la esquizofrenia", pag. 398, "Utilizo deliberadamente la expresión psicoterapia orientada psicoanalíticamente y no simplemente psicoanálisis porque para el tratamiento de los psicóticos se necesitan modificaciones de la clásica técnica psicoanalítica". O sea que la posición de Rosenfeld responde a un modo de afrontar un problema: que puestos frente a los problemas planteados por la práctica analítica con las psicosis un gran número de analistas se ven precisados de modificar la técnica. Lo cual implica manifestar en los hechos que encuentran que hay algo en ese campo de problemas que no puede ser procesado con lo que se entiende hasta allí por psicoanálisis. ¿Cuáles son esas modificaciones? A juicio de Rosenfeld, pag. 78, "el fomento de la transferencia positiva a la ve que se evita la negativa. Asimismo nos ha prevenido contra la interpretación del material inconsciente. Este es uno de los problemas que va a dividir aguas, el uso de la interpretación en la práctica con las psicosis, que hay que entender que en el campo freudiano, y en gran medida en el campo lacaniano supone fundamentalmente la interpretación de transferencia. Lacan también interviene en esta polémica afirmando en su escrito "Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis", Ecrits, pag. 545, que Macalpine "...termina designando en la incertidumbre del psicótico respecto de su propio sexo, el punto sensible adonde debe llevar la interpretación del analista, oponiendo los felices efectos de esta interpretación a los catastróficos, en efecto constantemente observados, en los psicóticos, de toda sugestión en el sentido del reconocimiento de una homosexualidad latente." Punto álgido: polémica por el uso de la interpretación, en particular de la interpretación de la transferencia, en la práctica de la psicosis. Algunos analistas afirman que su uso les es esencial, mientras otros afirman que ese uso es el responsable de efectos catastróficos en los pacientes. Polémica por ciertas maniobras en la relación transferencial a la que también Lacan responsabilizará por el desencadenamiento de ciertas psicosis. En su seminario del 16 de noviembre de 1955 afirmaba, pp. 24, "...es a una cierta manera de manejar la relación analítica que consiste en autentificar el imaginario, substituyendo el reconocimiento sobre el plano simbólico por el reconocimiento sobre el plano imaginario a lo que es preciso atribuir los casos bien conocidos de desencadenamiento muy rápido de un delirio más o menos persistente, y algunas veces definitivo. El hecho que un análisis puede desencadenar desde sus primeros momentos una psicosis, es ien conocido, pero nunca nadie ha explicado por qué. Evidentemente es función de las disposiciones del sujeto pero también de un manejo imprudente de la relación de objeto." Otro punto de inconsistencia, una cierta forma de manejo de la relación transferencial, vía la interpretación de la transferencia, que para algunos analistas es imprescindible para la cura, para otros es la causa del desencadenamiento de ciertas psicosis. Para Rosenfeld los mismos problemas que a otros analistas lleva a cambiar la técnica a su entender, pag. 79, " ... los problemas técnicos que surgen en el análisis de psicóticos agudos son similares a los que se hallan en el análisis de nintildeos pequentildeos" y por tanto son afrontables "mediante un método que conserva los rasgos esenciales del psicoanálisis". La diferencia simplemente radica en que, pag. 80, " ... en el análisis de psicóticos se desarrolla lo que podría denominarse una 'psicosis de transferencia'". La única variación tal vez sea que Rosenfeld "Nunca invito a un paciente esquizofrénico a acostarse en el diván psicoanalítico". Por lo demás apunta a que habría cierta uniformidad de opiniones en que a pesar de diferentes técnicas para muchos analistas el tratamiento apunta a, pag. 83, "la modificación del superyo". I. A. 2. Escuela Americana. I. A. 2. 1 Harry Stack Sullivan Hemos seleccionado estos dos autores por ser lo que más influencia han tenido sobre el conjunto de practicantes con las psicosis en Norteamérica. lo cual no implica descuidar a otros muy importantes como Paul Federn sino marcar con esta selección un orden de importancia. Estos dos autores son los que a nuestro entender, tiene una importancia capital pero no constituyen lo único existente en el campo. De Sullivan, dice Bryce Boyer en “Desarrollo histórico de la terapia psicoanalítica de la esquizofrenia: Contribuciones de los discípulos de Freud”, pag. 120, “Aunque la teoría de la personalidad de Sullivan se aparta bruscamente de la de Freud con respecto a la terapia, sus concepciones fueron muy influyentes en la conformación de los procedimientos de los analistas que concordaban más con las ideas freudianas”. Para luego agregar, pag. 123: “Como la obra de Melanie Klein, la de Harry Stack Sullivan y la de Frieda Fromm-Reichmann influyeron en las técnicas empleadas por la gran mayoria de los terapeutas dinámicos y psicoanalistas. Esto no implica que los psicoanalistas que las utillizan concuerden con las orientaciones teóricas en las que dichas técnicas se fundamentaron originariamente”. Por ejemplo Bryce Boyer piensa que, pag. 122: “...el trabajo de Sullivan con psicóticos era muy intuitivo y evidentemente eficaz; estimuló mucho interés y optimismo en los psicoterapeutas y el presente autor opina que esta es su contribución cardinal”. Es evidente que se intenta acentuar las cuestiones técnicas y disminuir o borrar los fundamentos teóricos en los que por ejemplo Sullivan fundaba sus técnicas. Lo que si es claro es que Sullivan privilegiaba el establecimiento de un contato significativo con el paciente por encima de cualquier otra cosa. Obviamente estaba totalmente en contra de la opinión de que los esquizofrénicos son inabordables o incapaces de establecer lazos transferenciales. Daba importancia a la persona y personalidad real del terapeuta. Ponía en un segundo plano las cuestiones referidas a la sexualidad, complejo de edipo. No promovía el uso de la asociación libre. Utilizaba movimientos, vocalizaciones, preguntas e interpretaciones mínimamente. Por ejemplo prácticamente su primía las preguntas del tipo por qué? Opinaba que los pacientes tendían a interpretarla como una acusación. Entonces mínima interpretación, mínima intervención, principal objetivo establecimiento de un lazo transferencial en general de signo positivo. A pesar de las afirmaciones de Bryce Boyer es interesante notar que Sullivan hace una serie de desarrollos muy interesantes respecto de la estructura del lenguaje, los que oportunamente serán puestos en relación con los de Freud y Lacan para confrontar con la perspectiva principal desde la cual tomaremos nuestro objeto. Por ejemplo en “El lenguaje de la esquizofrenia”, pag. 21 expresa que “... es extremadamente importante el estudio de la manera en que el lenguaje es adquirido”. “Bien pronto...uno debe actuar con el término ‘yo’”. El aprendisaje, la adquisición y el uso del lenguaje atantildee a “obtener lo que deseamos” y “ evitar lo que no deseamos”. Y al sentimiento de seguridad entre nuestros congéneres”. Según Sullivan, pag. 25, “Las peculiaridades de la conducta del lenguaje en el esquizofrénico se originan en su extrema necesidad de un sentimiento de seguridad personal”. “las operaciones del lenguaje como pensamientos son bastante diferentes, profundamente diferentes funfamentalmente de las operaciones del lenguaje como comiunicación y como puros mecanismos usados en el trato con los demás”. ¿Cómo concibe el desarrollo del lenguaje? Otra sorpresa: “...el lenguaje cmienza como una actividad completamente autística.” Y luego:, pag. 28, “Las vicisitudes de nuestra posterior carrera académica a menudo nos convencen de que el lenguaje y el pensamiento están íntimamente relacionados”. Con una sutileza muy de Wittgenstein sobre este asunto. Aunque bien Lacan podría acordar con la siguiente afirmación: “Desde que nosotros somos psiquiatras clínicos, nuestra materia son las vicisitudes del lenguaje en las manos de los esquizofrénicos.” Cómo salido del seminario de Lacan de 1955-56 expresa, pag. 30,: “Yo diagnostico la esquizofrenia por ciertos tipos de perturbación del habla...”. Es decir, la posición de Sullivan no puede entenderse de ninguna manera como tiende a afirmarlo Bryce Boyer como la de un intuitivo, eficaz y pragmático sin ninguna formación ni rigor teórico. Por el contrario es imposible considerar cada una de sus decisiones clínicas sin relación a determinadas posiciones teóricas, claro que estas en muchos casos difieren enormemente de las consideradas y aceptadas como ‘ortodoxas’ en su momento. Y sin embargo su pertinencia analítica se ve y se puede evaluar en la enorme repercusión que tuvieron sus intervenciones sobre innumerables analista, de diversas corrientes que practicaban con las psicosis. I. A. 2. 2 Frieda Fromm-Reichmann En la nota agregada a la publicación póstuma de “Problemas básicos en la psicoterapia de la esquizofrenia”, pag. 398, se dice: “...en Chesnut Lodge trabajó y vivió hasta sumuerte. Allí conoció a Harry Stack Sullivan y desde entonces se estableció entre ambos una estrecha y fecunda amistad.” Ese lazo iba bastante más allá de una coincidencia amistosa. Fundamentalmente coincidían en que para afrontar las reacciones esquizofrénicas tenían que modificar la técnica psicoanalìtica. Como lo dice expresamente en el artículo mencionado, pag. 398, “Utilizo deliberadamente la expresión psicoterapia orientada psicoanalìticamente y no simplemente psicoanálisis, porque para el tratamiento de los psicóticos se necesitan modificaciones de la clásica técnica psicoanalítica”. Y sin embargo es claro, al menos a nuestro entender, que su obra, como la de Sullivan no deja de contribuir a forjar ese objeto al que nombramos como las estructuras freudianas o psicoanalìticas de las psicosis. En el caso de Frieda Fromm-Reichmann sin embargo como dice Bryce Boyer, pag. 123, “su conceptualización y su dinámica concuerdan mucho más que las de Sullivan con las hipótesis freudianas correspondientes al desarrollo de la personalidad.” Enfatiza la cuestión de la interpretación, la transferencia, la contratransferencia, la supradeterminación de los síntomas psicóticos, su equiparacintildeon con la articulación de los elementos de un suentildeo. Propugna integrar el enfoque analítico con la necesidad de ”... más estudios sociológicos de los factores ambientales de importancia.” Dice que se necesitan entrevistas, películas, ayuda de linguistas y kinesistas. La teoría de la semántica y la comunicación también pueden ser de valor”. Por el contrario expresa, pag. 403, “que en los últimos antildeos ha disminuido el interés de los psicoterapeutas por interpretar el contenido de las manifestaciones esquizofrénicas.” La interpretación, el timing de la misma, están condicionadas a lo mismo que privilegiaba Sullivan, el cálculo sobre la relación entre el médico y el paciente y la capacidad del paciente de asimilar la interpretación. Podríamos sintetizar sus recomendaciones respecto “del psiquiatra que desea aprender a hacer psicoterapia con pacientes esquizofrénicos” ,pag. 405, “Debiera estar dotado de una fina sensibilidad para captar los significados tanto ocultos como evidentes de la comunicación humana y al mismo tiempo tener una concepción modesta de sus limitaciones.” Pero como vemos estamos en terreno conocido al seguirla en el énfasis puesto en el establecimiento del lazo transferencial, poniendo atención máxima allí en las estructuras del lenguaje y la comunicación. I. A. 2. 3 Paul Federn Otro importante contribuyente al aporte americano a la construcción del objeto de nuestro estudio es Paul Federn. Sólo inicialemos su posición diciendo que fue uno de los primeros discípulos de Freud, formando parte del grupo que participaba de las famosas 'Reuniones de los miércoles' en el consultorio de Freud y que con el tiempo fundadores la Sociedad Vienesa de Psicoanálisis. Al comentar en "Psicoanálisis de las psicosis", pag. 140, que "El propio Bleuler fue el primero en declarar que el hospital Burghölzli pudo dar de alta a un triple número de casos desde que todo su personal médica había empezado a tratarlos sobre las bases más profundas de la comprensión freudiana." Agrega sorprendentemente: "Pero estos pacientes no fueron sometidos a un verdadero psicoanálisis y yo creo que esta fue una de las razones de su mejoría." Un psicoanalista afirma que la razón de la mejoria de los pacientes psicóticos es que no fueron sometidos a un verdadero psicoanálisis!!!. Es que, a su entender, como agrega en la pag. 141, "... no se justifica emplear el mismo método psicoanalítico que con los neuróticos." Conclusión que parece uno de los puntos que unifican a aquellos analistas que efectuaron su práctica con las psicosis en Norteamérica, y es lo que los opone abiertamente a muchos de los que efectuaron la suya en Inglaterra, en general ligados a la práctica y teoría kleinianas o influenciados por ellos, como la escuela argentina, particularmente Angel Garma y Enrique Pichon-Rivière. El reproche de Rosenfeld que lo que practicaba la escuela americana no podía llamarse psicoanálisis está referido a cuestiones como las que Federn enuncia como condiciones indispensables para el tratamiento, pag. 144: "...establecimiento de una transferencia positiva; interrupción del tratamiento cuando la transferencia se vuelve negativa; auxilio de una asistente femenina; ayuda y supervisión psíquica prolongada en las pospsicosis luego del tratamiento; manejo del problema sexual." Respecto de la transferencia dice, pag. 165., "Yo fui uno de los primeros en oponerme al dogma de que 'no hay transferencia en la psicosis'. En la actualidad, muchos psicoanalistas norteamericanos han hecho incapié en la transferencia de rutina." De cualquier manera Federn respecto a la 'técnica' expresa, pag. 145.: "Muchos de nosotros hemos obtenido buenos resultados con modificaciones justificadas en la técnica." No obstante lo cual a su entender, pag. 158, "El método que aquí auspiciamos no es una mera psicoterapia basada en los conocimientos psicoanalíticos, es un genuino psicoanálisis." En tanto en él habría, "aplicación de los puntos de vista tópico, económico y dinámico a la par que se utiliza la asociación libre y se bordan la transferencia y las resistencias." Cosas que para un Rosenfeld no son suficientes para definir un tratamiento como un genuino psicoanálisis. Claro que de cualquier manera hay que seguir, y luego lo haremos en detalle, las consecuencias que tienen las innumerables transformaciones teóricas y técnicas que su propuesta implica. III. 2. Escuela lacaneana 2. 1. ecole de la Cause freudienne. 'jefe de escuela', orientación general: 1. 1 Jacques-Alain Miller trabajadores de detalle: 1. 2 Jean-Claude Maleval 1. 3 Francois Sauvagnat 1. 4 Jean Jacques Gorog 1. 5 Eric Laurent El criterio de selección de estos autores dentro de un marco mucho más amplio dentro de cada escuela obedece a criterios de selección que pretendemos fundados en la prioridad otorgada a quienes han aportado a la construcción de una posición de escuela respecto de la cuestión. Y asimismo han tenido cierta repercusión fuera de la misma, en el campo analítico lacaneano más general. 1. 1 Jacques-Alain Miller Su lugar de 'jefe de escuela' lo ocupa principalmente a partir del sostenimiento durante casi 25 antildeos de preguntas del tipo de las que formula a Lacan el 05 de enero de 1977 con motivo del comienzo de la ensentildeanza en la Section clinique: "Ouverture de la section clinique", Ornicar n° 9, Paris, avril 1977, pag. 12, "¿La clínica de las neurosis y la clínica de las psicosis necesitan ellas de las mismas categorías, de los mismos signos? ¿Puede una clínica de las psicosis, según vos, tomar su punto de partida de una proposición como: 'el significante representa al sujeto para otro significante', con lo que se sigue el objeto a? $, a, S1, S2, esos términos son apropiados para la clínica de psicótico?." Lacan le contesta algo que por ejemplo la ecole lacanienne de psychanalyse se empentildea en desconocer (y que indica, a mi entender, lo descaminada que se encuentra respecto de una lectura, de una práctica de lectura de Freud): "La paranoia, quiero decir, la psicosis, es para Freud absolutamente fundamental. La psicosis es aquello delante de lo cual un analista no debe recular en ningún caso. Miller insiste: "¡es que en la paranoia, el significante representa al sujeto para otro significante?". Lacan insiste a su vez, "En la paranoia el significante representa a un sujeto para otro significante". Miller lo acosa "Y vos podes situar allí 'fading', objeto a...? Lacan se extenua: Exactamente. Miller como desconfiando: Eso habría que mostrarlo. Lacan cansado ya: "Seguramente que eso habría que mostrarlo, es verdad, pero no lo mostraré esta noche". Desde ese momento, y por distintos caminos, Miller ha dado miles de vueltas en torno de esa posible diferencia. Por ejemplo en 1982, y con motivo de una conferencia en Bruselas, "Psicosis y Psicoanálisis", traducida al castellano por ed. Manantial, Buenos Aires, en 1991, la perseguirá preguntando por 'Esquizofrenia y paranoia'. No es que en ese momento tenga demasiado dominio del tema, y esa es una de las razones que nos hacen citarlo, porque iremos viendo a partir de ello cómo va desplegando sus preguntas, su ignorancia y su saber alrededor de la cuestión a lo largo del tiempo. Como lo confiesa en la pag. 7, "mi embarazo me hizo proponer este tema". "...hoy no podría más que darles algunos puntos de referencia con los que espero poder orientarme en el tema." Es decir, este es el momento en que en medio de la obscuridad y la falta de referencias teóricas y clínicas trata de encontrar una orientación. Lo que va a plantear son "algunos puntos de referencia preliminares, que el antildeo que viene podríamos desarrollar...". Este punto a su entender hay que tocarlo "con la idea de seccionar las adherencias que retienen a la clínica analítica en la clínica psiquiátrica". Lo cual podría ser tomado como un reconocimiento de la ausencia de una neta segregación, respecto de las psicosis, del discurso analítico. Miller busca entonces ahondar en la historia de la delimitación de la demencia precoz o esquizofrenia como modo peculiar de deslindar el discurso analítico del psiquiátrico. Es en esa dirección que sitúa al antildeo 1911 como "completamente capital en la historia de la psiquiatría y en la historia del psicoanálisis; el antildeo 1911, en el que aparecen a la vez el libro de Bleuler "Demencia precoz o el grupo de las esquizofrenias", el libro de Jung sobre la libido ["Transformación y símbolos de la libido"] y el texto de Freud sobre Schreber. Puede decirse que es en esa fecha que se produce la inflexión que hoy todavía nos ocupa, en ese debate paranoia y esquizofrenia." Entonces, en relación a lo que interesa a nuestro estudio, Miller propone entrar por la diferencia esquizofrenia y paranoia para ver si hay o no delimitación, segregación, singularidad de cada uno de estos dos discursos, analítico y psiquiátrico respecto de la cuestión. Es un lugar común plantear durante una buena cantidad de tiempo en el campo lacaneano que la paranoia era La psicosis para el psicoanálisis. Lacan en su Tesis. El Miller de este momento (veremos que luego transforma su posición respecto de la esquizofrenia). Porge por ejemplo en "La presentación deenfermos, pag. 171, parte sentildealando "La rareza del diagnóstico de esquizofrenia [en las presentaciones de enfermos de Lacan]." Luego agrega: "Esto no es fortuito y refleja la poca afinidad que el psicoanálisis tiene con la esquizofrenia desde Freud, contrariamente a la psiquiatria anglosajona. Esa poca afinidad, que Lacan no desmintió, [y termina con una ensalada de palabras incomprensible] tiene relación con el hecho de que la semiologia de la esquizofrenia reposa principalmente sobre una evaluación demasiado intersubjetiva de los trastornos por parte del psiquiatra." Con las claves anteriormente mencionadas Miller propone avanzar sobre Schreber. Según él, Freud antes de Schreber no había diferenciado aún "los dos mecanismos en juego, objetivo que fue el trabajo de su Schreber en 1911". Dice entonces: "Tenemos [en Schreber] un texto fundamental de Freud...Es un texto que enuncia su clínica de la paranoia y de la esquizofrenia." Podríamos decir que con estas claves también nos invita a leer Lacan. Una hipótesis posible es que Lacan oscila entre la posición que asume en el seminario de 1955-56 sobre las estructuras freudianas de las psicosis donde acentúa, con Freud, la función de la paranoia, cosa que explicita en la "Apertura de la sección clínica". En el otro extremo estaría su último escrito, L'etourdit, donde habrá una puesta en relieve de la esquizofrenia en sus relaciones al lazo social. De donde ciertas especificaciones del tipo: el esquizofrénico no está fuera del lenguaje, está fuera del discurso, podrían servir para indicar que la modalidad de construcción de la frontera, el límite, el borde entre paranoia y esquizofrenia es una cantera muy rica donde interrogar las relaciones, el mutuo envolvimiento o la posible segregación entre discurso analítico y discurso psiquiátrico. Tomando esto como mínimo punto de partida analizaremos las propuestas de Miller arrancando desde las que formula en 1984 en "Montré à Prémontré", a su seminario de 1987-1988 sobre "Clínica diferencial de las psicosis", o su artículo sobre "La psicosis en el texto de Lacan". Vamos a poner como límite extremo su propuesta de una clínica enigmática o irónica como propone desde el título de su artículo en la pag. 7 de "El enigma y la psicosis". A. 2 ecole lacanienne de psychanalyse. 'jefe de escuela', orientación general 2. 1 Jean Allouch trabajadores de detalle 2.2 Albert Fontaine 2.3 Anne-Marie Ringenbach 2.4 Erik Porge 2.5 Philippe Julien A. 2. 1 Jean Allouch Jean Allouch ha asumido un rol respecto de su grupo, como diría nuestro Roberto Arlt, por "prepotencia de trabajo". Sosteniendo un trabajo al que vamos a tomar por el sesgo de lo afirmado en febrero de 1982, "Du discord parnaoiaque", luego en octubre de 1986, "Ustedes están al corriente, hay una transferencia psicótica"; en abril del 1987, "Tres faciunt insaniam", y en octubre de 1987 "Paranoisation?". a lo cual vamos a poner como límite, arbitrario por cierto, y culminación, su trabajo su "Marguerite ou l'Aimée de Lacan". Pero el artículo fundamental respecto de los que nos interesa es, sin duda, "Vous êtes au courant, il y a un transfert psychotique", "Ustedes están al corriente, hay una transferencia psicótica". Littoral n° 21, pp. 89-110. En ocasión de explicitar una fórmula, pag. 90,: "el neurótico transfiere, el psicótico plantea transferencialmente." Allouch enuncia su tesis. Tesis a la que vamos a atribuir valor fundante de una posición de escuela. Sostenemos que de allí va a derivar, con sus virtudes y defectos, la posición de la ecole lacanienne de psychanalyse respecto de nuestro objeto. Esta es la tesisde Allouch: "Esta fórmula conjuga, en un cortocircuito, la puesta a la luz de la transferencia en Freud y un enunciado retomado de la lectura lacaniana de Schreber. Se espera de este cortocircuito la cristalización de una cierta disparidad. Intentemos explicitarla." Allí está el todo de su posición: se busca, se trabaja en función de la suposición de una disparidad, de un cortocircuito Freud, Lacan. Nuestra posición difiere de ella en el punto de partida y en los fundamentos. Para nosotros entre Freud y Lacan hay un orden de diferencia pero la misma sólo es pensable desde el concepto de la repetición. Con ello explicitamos otros de los criterios de selección de los escritos y producción entre otros muchos de los de Jacques-Alain Miller, de Jean Allouch y sus respectivos grupos; y es que a nuestro entender ambos lideran dos de las tres posibilidades de posicionamiento respecto del problema que nos ocupa. Posicionamiento que no ha admitido, hasta el momento, más que tres variaciones. Una de ellas busca encontrar y producir, y trabaja, partiendo de la base de la suposición de una continuidad Freud, Lacan, posición por la que generalmente opta la ecole de la Cause freudienne. Otra busca producir un cortocircuito Freud Lacan, tensando todo lo que puede la disparidad entre ellos. Una tercera, en la que nos ubicamos, trata de pensar la diferencia por el sesgo de la repetición tomada en el sentido dado al concepto por el campo analítico, particularmente a partir del desarrollo de Lacan en su seminario de 1963-1964, "Los conceptos fundamentales del psicoanálisis". Veamos en detalle el punto de partida de Jean Allouch. Parte de ubicar la puesta a la luz del concepto freudiano de transferencia, pag. 91, "en los alrededores de 1912". Y dice que, extrantildeamente, no es en el tiempo en que tal concepto se desprende sino "en simultaneidad con la elaboración del complejo de edipo, que el concepto freudiano de la transferencia excluye la existencia de una transferencia psicótica". Esta es la afirmación donde elige hacer descansar toda su posición: a su entender la posición freudiana respecto de la transferencia excluye la transferencia psicótica. Aunque a renglón seguido expresa que esto a sus ojos constituye "el más neto reconocimiento de su especificidad". Aquí empiezan las contradicciones en las que, a nuestro entender, se enreda esta posición de escuela: ¿exclusión que implica el más neto reconocimiento?. Desde esta contradictoria afirmación pasa a intentar desarrollar sus puntos de vista a partir de una cita de Freud de "Esquema del psicoanálisis", 1923-24: "...Se empieza a comprender -en Norteamérica, mejor quizá que en ningún otro lado- que sólo el estudio psicoanalítico de las neurosis puede procurar la preparación necesaria para una comprensión de la psicosis, y que el psicoanálisis está llamado a hacer posible, en el porvenir una psiquiatría científica...". Allouch acentúa que pareciera que Freud hiciera del estudio psicoanalítico de las neurosis la condición sine qua non de la comprensión de las psicosis. Pero "Sea como sea resta que este abordaje de las psicosis a partir de las neurosis ha tenido como efecto la erección de un muro cuasi infranqueable respecto del cual psicoanálisis y psicosis no se encuentran del mismo lado". Es alrededor de esta afirmación que quisiéramos centrarnos. El abordaje freudiano de las psicosis habría erigido 'un muro infranqueable' entre psicoanálisis y psicosis. Tal contrasentido es contradicho inmemdiatamente por el mismo autor, quien se apresura a decir, pag. 92, "Sin embargo no se puede decir que esta demarcación discriminante haya sido efectuada de manera que desde sus primeros pasos el abordaje psicoanalítico de las psicosis se haya encontrado largamente hipotecado por ello." ¿En qué quedamos? Si la afirmación de Allouch que 'el abordaje freudiano de las psicosis" levantó "un muro cuasi infranqueable", de ser cierta, ¿no debería haber hipotecado, impedido, bloqueado, imposibilitado, desalentado todo abordaje de las mismas a partir de este campo? La riqueza, la complejidad, la multitud de abordajes de las psicosis en el campo freudiano es tan amplia que por sí sola refuta las premisas a este respecto de Allouch y su escuela. Pero creemos que su posición no sólo es incorrecta respecto a Freud sino también a Lacan. Porque esta escuela entiende que 'ha sido necesario Lacan' para rectificar este muro cuasi infranqueable y la exclusión a la que supuestamente ha dado lugar el abordaje freudiano de las psicosis. El hecho que sea incorrecta no quiere decir que sea descartable así como así. Nos parece muy enriquecedora en otros aspectos y de todos modos es interesante seguirla en sus desarrollos porque al fin y al cabo se ha constituido como otros de los modos de abordaje y construcción lacaneano de nuestro objeto. Por ejemplo, en la pag. 93, hace una certera caracterización general de los términos en los cuáles a su entender Lacan sitúa el problema de las psicosis a través de citar, haciendo al mismo tiempo un establecimiento particular del seminario del 04 de julio de 1956 (versión muy diferente que a su vez marca las falencias, errores y deslizamientos graves de la versión Miller du Seuil del mismo seminario): "Este delirio (el schreberiano) he querido mostrarles que se esclarecía en todos sus fenómenos, incluso creo poder decir en su dinámica muy esencialmente considerada como una perturbación de la relación al Otro sin duda, y como tal, entonces ligada a un mecanismo transferencial". Es decir, el enfoque de Lacan intenta situar el problema de las psicosis en término de las particularidades de la estructura del sujeto en juego, que, obviamente refiere al lugar del Otro y el otro semejante. Es una lástima que Allouch no recuerde en ese mismo momento que es de lo que habla Freud en su caso Schreber. Se trata de la perturbación de Schreber respecto del Otro, lugar soportado por el Profesor Flechsig, lugar interferido por el orden de los fenómenos transferenciales, función del padre, etc, etc. En cambio para Allouch Lacan plantea las cosas de otro modo en la medida que, a diferencia de Freud, que tomaría según su planteo, exclusivamente en las neurosis, pag. 105, "Lacan toma apoyo sin decirlo, sobre la psicosis". "Porque él ha inaugurado su vía estudiando la psicosis, Lacan puede problematizar la transferencia de otro modo que a la moda psicótica..." "Es planteandola con la psicosis que Lacan la posiciona de otro modo que a la moda de la psicosis." Qué forma extrantildea de leer! El estudio de la psicosis, como punto de partida parece abrir a Lacan otra vía de acceso a lo real! Lacan mismo declara sin embargo que el trabajo y su reflexión sobre las psicosis lo llevaron a Freud. Algunos de los problemas planteados por las psicosis parecen haberlo llevado a buscar abrirlos con la doctrina freudiana. Son, sostenemos, las estructuras freudianas las que iluminaron la práctica de Lacan con las psicosis. Plan de trabajo y Metodologia En principio dedicaré aproximadamente un cuatrimestre a cada uno de los tres puntos principales esbozados. Por lo que estimo que en un antildeo esta tesis estará lista, al menos una primer versión escrita en su totalidad. La aproximación a nuestro problema será efectuada a partir de los textos enunciados en la bibliografía y todos aquellos que aún iremos agregando a ella a partir de lsa exposiciones y las observaciones y críticas que vayamos recolectando. La práctica de lectura de la misma será acompantildeada de una interrogación simultánea no sólo de su lógica y estructura, sino poniéndola a prueba con el material clínico. El material clínico del consultorio y el proveniente de los trabajos institucionales, en Hospitales e Instititución (principalmente a partir de nuestra práctica en IFIL (Instituto para la Función Integral del Lenguaje). Así como a partir del abundante material clínico reunido en la parte específica de la bibliografía, especialmente las tesis doctorales francesas mencionadas en ella. Al mismo tiempo pondremos a prueba nuestras hipótesis y conclusiones en entrevistas e intercambios con determinadas personalidades del campo específico, al tiempo que trataremos de participar de todas las instancias de formación posible a nuestro alcance en el país y en el extranjero. Asimismo tenemos pensado abrir algunas instancias de exposición de los pasos y progresos efectuados al respecto mediante la realización de charlas, presentación en Jornadas y Talleres y Seminarios como para ir poniendo progresivamente a prueba en el diálogo e intercambio con otros, cada una de las formulaciones a las que vayamos arribando. Toda la bibliografía que adjuntamos está en nuestro poder y ya la hemos trabajado en una primera instancia. Por supuesto que aún nos falta pasar varias veces sobre ella, profundizando y dando desarrollo y forma acabada a cada uno de los puntos enunciados. A esta tarea estimamos que la podremos realizar en un tiempo mínimo de un antildeo. Lic. Adrian Ortiz Buenos Aires, 12/03/2002.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1) Schreber, Paul Denkwürdigkeiten eines Nervenkranken. Verlag Ullstein, 1973, Frankfurt am Maim. "Memorias de un enfermo de los nervios", ed. Lohlé, Buenos Aires, 1980, Traducción de Ramón Alcalde. 2) Lacan, Jacques: Tesis: De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad. 1932. Ed. du Seuil, Paris, collection Points, 1980. Versión Castellana, ed. Siglo XXI. 3) Sigmund Freud: Nuevas aportaciones a las psiconeurosis de defensa (1896). 4) Karl Gustav Jung "Psicologia de la demencia precoz". 5) Sigmund Freud, Joseph Breuer "Estudios sobre la histeria". 6) Simund Freud Correspondencia Freud-Fliess. 7) Sigmund Freud "Observaciones sobre las Neuropsicosis de defensa". 8) Sigmund Freud "Neurosis y psicosis" 9) Simund Freud "La pérdida de realidad en las neurosis y psicosis" 10) Karl Gustav Jung "Estudio crítico de opiniones teóricas sobre la psicologia de la demencia precoz". 11) Sigmund Freud "Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente (Schreber) 12) Karl Gustav Jung "Estudios asociativos diagnósticos" 13) Sigmund Freud "Correspondencia Freud-Jung" 14) Karl Gustav Jung "Símbolos de transformación" 15) Sigmund Freud "Una neurosis demoníaca del siglo XVII" 16) Sigmund Freud "Lecciones de Introducción al psicoanálisis" (1915-1916) 17) Sigmund Freud "Psicologia de las masas y análisis del yo" 18) Sigmund Freud "Moises y la religión monoteista" 19) Melanie Klein "La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo" 20) Melanie Klein "La psicoterapia de las psicosis" 21) Melanie Klein "Contribuciones al Psicoanalisis" 22) Herbert Rosenfeld "Estados psicóticos" 23) Herbert Rosenfeld "La controversia sobre la aproximación psicoanlítica a pacientes esquizofrénicos 24) Jacques Lacan Seminario Las estructuras freudianas de las psicosis. Seminario 16/11/1955 25) L. Bryce Boyer "Desarrollo histórico de la terapia psicoanalítica" 26) Kasanin y otros El lenguaje de la esquizofrenia". 27) Paul Duquenne Traducción francesa de las "Memorias" de Paul Schreber 28) Jacques Lacan Schizographie 29) Jacques Lacan "Motifs du crime paranoïaque de les soeurs Papin" 30) Head "Aphasia and kinders disorders of speech" 31) Jacques Lacan "Propos sur la causalité psychique" 32) Henri Ey y Julien Rouart "Essai d'application des principes de Jackson à une conception dynamique de la neuro-psychiatrie". 33) Jacques Lacan "Les complexe familiaux" 34) Jacques Lacan "D'une question préliminaire à tout traitement posible de la psychose 35) Jacques Lacan RSI Séminaire 1974-1975 36) Jacques Lacan Le sinthome Séminaire 1975-1976 37) Jacques Lacan À l'insu de l'une bévue qui s'aile à mourre, Séminaire 1976-1977 38) Jacques Lacan "L'étourdit" 39) Eugen Bleuler "Störung der Assoziationsspannung ein Elementar-symptom der Schizophrenien". 40) Jacques Lacan "Ouverture de la section clinique" 41) Jacques-Alain Miller "Esquizofrenia y paranoia", Conferencia, Bruselas 1982. 42) Eugen Bleuler "Demencia precoz. 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La 'argentinisation' de la que habla Jean Allouch, y ahora re-toma Jacques-Alain Miller, como la calamidad de la conception del primero acerca de un acto analítico sin ética, tal vez forman parte del trasfondo, de los fundamentos de su posición y especialmente de su posición sobre el discurso analítico en Buenos Aires, al que piensan que habría que destruir para poder instalar la correcta, es decir, la única y verdadera posición analítica, que por supuesto, como los bebés, vienen de Paris. Allouch y la ecole lacanienne todavía no se enteraron de que el discurso analítico, oh la la la, no los esperó para funcionar en Buenos Aires. Miller, más astuto, más político, primero quiso borrarlo del mapa, intentando borrar en primer término la transmisión Masotta (recordar el paradigma de ello intentando hacer aparecer su versión del seminario Los conceptos fundamentales del psicoanalisis, en traducción de Diana Rabinovitch como la primera versión castellana del mismo) y recien después optó por tratar de no ir contra. Ahora sus discípulos argentinos, pienso en Germán García, afirman que Masotta si viviera sería Milleriano. Y la prueba de ello, afirman, es que la mayoría de los discípulos de Masotta están con la mundial psicoanalítica, la AMP (por favor no confundir con la internacional analítica, la IPA). Cuando se podría leer o que Masotta no tuvo discípulos, o que algunos de estos no pudieron superar el estadío discursivo de la necesidad del líder, como cualquier otra banal horda política. ¿Acaso en otra variante de lo mismo, una porción importante de sus "discípulos", en el Benjadorazo, liderados por Benjamin-Isidoro, con argumentos jurídico político y de votos, no le robó la escuela y las publicaciones fundadas en su transmisión discursiva? En esta encrucijada del discurso analítico, una de las cuestiones que estimo más apremiantes es saber si este campo de discurso podrá generar otro lazo que el generado por la política, que hoy por hoy es el dominante en dicho campo. a seguir. Otra vuelta de tuerca sobre los últimos detellos entre la IPA, la internacional psicoanalítica vs la AMP, la mundial psicoanalítica. Disputas por un mercado en bancarrota, en medio de la bancarrota del discurso analítico. El supuesto motivo: la formación analítica. El detonante: la opinión, siempre sostenida por la IPA, sobre el déficit de la formación lacaniana del analista. La cuestión discursiva: el deslizamiento constante y la falta de consistencia sobre: ¿qué es al acto analítico? luego ¿en qué consistiría la formación analítica? luego ¿en qué consiste el lazo entre analistas? En primer término en la toma en consideración del repetido fracaso al respecto, tanto de Freud como de Lacan.Fracaso estrepitoso tanto del tríptico de la IPA, seminarios, análisis de control y análisis personal, como de los dispositivos de la cada vez más virtual, y por momentos imposible escuela lacaniana, y todas sus tecnologias, pase, jury, seminarios, etc, etc. A falta de encarar esos problemas de discurso, vemos entre medio, acorde a la época, fuegos de artificio. Causados por el reparto del queso, digo el mercado, cada vez más pequentildeo y los ratones, perdón, los analistas, cada vez siendo más y con más hambre. Y con menos hambre de discurso. De eso, anoréxicos. Su pasión, es decir, lo que los calienta, como a los políticos, sólo el poder, esto es, cuántos y que numerosos atados, paquetes de gente consiguen anudar. La ética del discurso analítico? Hay uno que dice calamité! . El discurso analítico? Bien gracias, tal vez en otra oportunidad. a seguir. Guère d'école, guerre d'écoles Jean Allouch Dans son article « La grosse colère du gendre de Lacan » ( Libé du 7 septembre 2001) , Éric Favereau pose la question : « Que comprendre à ce nouvel épisode de la guerre entre lacaniens pur jus et freudiens arc-boutés ? Question d'autant plus vive qu'il semble y avoir là beaucoup de bruit pour pas grand-chose, ni rien de bien neuf : ce n'est pas la première fois qu'on entend ou lit, en provenance d'un membre de l'International Psychoanalytic Association (IPA) une dénonciation outrée du manque de sérieux des lacaniens. Quiconque aura été une seule fois immergé dans les pénibles délices d'une scène de ménage, ou aura, enfant, subi la colère d'un parent, aura pu s'apercevoir que le lieu d 'une dispute n'est pas nécessairement celui où se niche son enjeu. Partons donc de la dispute, et tentons de dénicher l'enjeu. Dans sa Lettre à l'opinion éclairée, Jacques-Alain Miller répond : « [...] la formation lacanienne, pour être moins formaliste que celle de l'Internationale, est d'autant plus exigeante », écrit-il. Formule à laquelle on peut souscrire, surtout si l'on n'ignore pas, comme d'ailleurs les membres eux-mêmes de cette Internationale le disent et l'écrivent noir sur blanc, que cet ensemble de règles inapplicables et d'ailleurs inappliquées, censées garantir la formation du psychanalyste, joue fort souvent à rebours de ce en quoi consiste essentiellement cette formation, à savoir la propre analyse du futur psychanalyste. L'enjeu de l'actuel débat serait-il là ? Ou dans la conquête d 'un marché ? Mais ces enjeux sont permanents (au moins depuis 1963, date de la séparation du mouvement lacanien d'avec l'IPA), lancinants, et l'on ne voit pas, s'il s'agissait seulement d'eux, qu'ils puissent produire la vivacité ni l'actualité du présent affrontement. Sans donc négliger ces registres, je voudrais tenter d'indiquer que l'affaire est aussi, en sous-sol, de doctrine, même si ce terme est aujourd'hui connoté plutôt péjorativement. Car c'est d'elle que dépendent les modalités de la formation. L'article de Libé met en avant le statut de Jacques-Alain Miller, « gendre de Lacan ». Et la lettre de Miller ne méconnaît pas la dimension familiale de l'affaire. Il y est explicitement question, certes de lui comme gendre, mais aussi de son frère, de sa belle-mère, de ses petits-enfants. La liste eût pu être plus longue, mais elle suffit pour que nous nous posions la question : qu'est-ce que l'instance familiale vient donc faire s'agissant de conflits entre écoles psychanalytiques ? A priori, on ne voit pas ! On peut noter cependant que cette incongruité n'est pas une spécialité lacanienne. Freud confiait l'IPA à sa fille Anna, et Gilbert Diatkine, auteur du récent coup de patte contre les lacaniens auquel Miller vient de réagir, est lui-même fils d'un psychanalyste (si ceci a un sens), et se trouvait, il y a peu, apprécié à ce titre par Miller. Ajoutons que ces derniers temps les lecteurs de Libé et d'autres journaux ont pu mesurer, à quel point des psychanalystes de tous bords prenaient parti dans le débat sur le mariage gay et lesbien, ou sur la possibilité pour les gays et lesbiennes d'élever des enfants, en défendant la figure la plus traditionnelle de la famille. Comme si bon nombre de leurs analysants n'en avaient pas pâti ! La famille, l'idéologie familiale, pèse d'un poids énorme sur la psychanalyse, laquelle ne parvient toujours pas à véritablement s'ébrouer. Ainsi Lacan, après avoir dissout l'École freudienne qu'il avait, avec quelques autres, fondée, se résolut-il à confier à sa famille la survie de son enseignement. Il le fit, faute d'élèves, et il n'est pas exclu d'accréditer le constat de cette absence d'élèves dignes de ce nom sans pour autant s'inscrire dans la décision qui s'ensuivit. Cette décision se laisse identifier comme la mise en place d'une transmission épiclère ou, en termes juifs, d'un lévirat. C'est à ce titre qu'un gendre de Lacan a sa place dans l'histoire du mouvement lacanien. Mais cette place, selon la logique du lévirat, a un prix : s'annuler soi-même, renoncer à faire œuvre personnelle, ou, dit dans les termes actuels de Jacques-Alain Miller, ceux qui l'ont tant frappé dans un article du Canard enchaîné, « se cacher ». Un autre prix étant le gel du bien-fonds familial (ici : l'enseignement de Lacan), qui ne peut être remis en circulation qu'avec et que par le fils que le gendre donne à son beau-père (de là l'absence, parfaitement logique même si elle fait pousser les hauts cris, d'une version critique des séminaires et autres écrits de Lacan). Miller a parfaitement joué le jeu. Il est touchant, émouvant, qu'il souligne, lui, la date des vingt ans de la mort de Lacan, tandis que les lacaniens, oublieux de cette mort, célébraient il y a peu l'anniversaire de sa naissance. « Je veux bien, écrit-il dans cette lettre où il prend acte du vingtième anniversaire du décès de Lacan, être le gendre de Lacan pour l'éternité, et que l'on réduise les travaux qui consument mes jours à lui avoir donné une descendance ». Telle est en effet l'exigence du lévirat. Mais justement, le voici aujourd'hui se dégageant de cette position et de cette fonction, disant : « ça suffit ». Celui que Lacan avait accueilli comme un prince de l'université reçoit le refus, signé M. Denis (qu'on lise !), de publier son droit de réponse comme un baiser le réveillant : « M. Denis m'a retiré le dernier grain de mon avoine, je suis mort. Voici que je renais, autre que je n'étais. Le baiser d'une princesse, d'un crapaud, fit un prince charmant ». L'événement est là. Un bouchon a sauté ; une emprise familiale cède. Et la véritable bagarre, celle entre « lacaniens pur jus et freudiens arc-boutés », revient, comme il se doit, à l'ordre du jour. Quelle bagarre ? Celle qui doit bien avoir lieu, comme a bien dû avoir lieu la victoire des newtoniens sur la physique aristotélicienne (la France a résisté un siècle !), celle qui restait sous le boisseau également du fait d'un freudo-lacanisme dominant la scène analytique depuis vingt ans, celle qui oppose, à la pensée essentiellement dualiste de Freud (une pensée du conflit), la pensée fondamentalement ternaire de Lacan (son paradigme symbolique imaginaire réel, à partir duquel étaient traités par lui et doivent être traités par ses élèves l'ensemble des problèmes qui se posent à la psychanalyse). Tel est le « contentieux historique qui fait partage depuis bientôt cinquante ans » (Miller), exactement depuis 1953, moment où Lacan invente son ternaire. La psychanalyse a, sur ce point, à se déterminer. Saluons que Jacques-Alain Miller prenne désormais sa part à ce combat. * Psychanalyste. Dernier livre paru : Le sexe du maître, Paris, Exils, 2000. POCA ESCUELA, GUERRA DE ESCUELAS En su artículo "La gran cólera del yerno de Lacan" (Liberation del 07/09/2001), Éric Favereau plantea la pregunta: ¿qué entender de este nuevo episodio de la guerra entre lacaneanos pur jus y freudianos arc-boutés? Pregunta tanto más viva cuanto que parece haber aquí mucho ruido por poca cosa y nada demasiado nuevo: no es la primera vez que se escucha o lee, proveniente de un miembro de la International Psychoanalytic Association (IPA) una denuncia extrema de la falta de seriedad de los lacaneanos. ¿La cuestión del debate actual estaría aquí? ¿O en la conquista de un mercado? Pero estas cuestiones son permanentes, obsesivas (al menos desde 1963, fecha de la separación del movimientolacaneano con la IPA) y no se ve, si sólo se tratase de ellas, por qué provocarían la vivacidad o la actualidad del presente enfrentamiento. Entonces sin descuidar estos registros quisiera intentar indicar que el asunto es también, bajo cuerda, de doctrina, incluso si este término hoy está connotado más bien peyorativamente. Porque es de ella que dependen las modalidades de la formación. Cualquiera que haya estado aunque sea sólo una vez en las penosas delicias de una escena conyugal, o habrá, en tanto nintildeo, sufrido la cólera de un padre, habrá podido darse cuenta que el lugar de una disputa no necesariamente es aquel en el que se basa tal cuestión. Partamos entonces de la disputa y tentemos de descubrir lo que está en juego. En su "Carta a la opinión esclarecida"Jacques-Alain Miller responde: "[...] la formación lacaneana, por ser menos formalista que la de la International, es tanto más exigente", escribe. Fórmula a la que uno podría subscribir, especialmente si no se ignora que, como por otra parte los miembros mismos de esta Internacional lo dicen y lo escriben negro sobre blanco, este conjunto de reglas inaplicables y por otra parte inaplicadas, reputadas garantir la formación del psicoanalista, muy frecuentemente juegan en contra de aquello en lo que consiste esencialmente esta formación, a saber, el propio análisis del futuro psicoanalista. El artículo de Liberation pone por delante el estatuto de Jacques-Alain Miller "yerno de Lacan". Y la carta de Miller no desconoce la dimensión familiar del affaire. Explícitamente allí es cuestión ciertamente de él como yerno pero también de su hermano, de su suegra, de sus hijos. La lista podría haber sido más larga, pero basta para que plantiemos la cuestión: ¿a qué viene la instancia familiar tratándose de conflictos entre escuelas psicoanalíticas? A priori no se ve! Sin embargo se puede notar que esta incongruencia no es una especialidad lacaniana. Freud confió la IPA a su hija Anna, y Gilbert Diatkine, autor del reciente patadón contra los lacaneanos, al cual Miller viene de reaccionar, es él mismo hijo de un psicoanalista (si eso tuviese algún sentido) y era, hasta hace poco tiempo, apreciado a tal título por Miller. Agreguemos que estos últimos tiempos los lectores de Liberation y otros periódicos han podido mensurar hasta qué punto los psicoanalistas de todos lados tomaron partido en el debate sobre el matrimonio gay y lesbiano, o sobre la posibilidad para los gays y lesbianas de criar nintildeos, defendiendo la figura más tradicional de la familia. Cómo si un buen número de sus analizantes no hubiesen padecido justamente eso! La familia, la ideologia familiar, pesa con un peso enorme sobre el psicoanálisis, el cual no siempre llega verdaderamente a librarse. Así Lacan, después de haber disuelto la Ecole freudienne de Paris que él había fundado con algunos otros, se resuelve a confiar a su familia la supervivencia de su ensentildeanza. Lo hizo, a falta de alumnos, y no está excluido acreditar esta ausencia de alumnos dignos de ese nombre sin por tanto inscribirse en la decisión que siguió. Esta decisión se deja identificar como la puesta en acto de una transmisión epiclère o, en términos judios, de un levirato. Es a este título que un yerno de Lacan tiene su lugar en la historia del movimiento lacaneano. Pero este lugar, según la lógica del levirato, tiene su precio: anularse a sí mismo, renunciar a hacer obra personal, o, dicho en los términos actuales de Jacques-Alain Miller, los que lo han golpeado tanto en un artículo de Le canard enchaîné, a 'ocultarse' (se cacher). Otro precio es el gel de los bienes inmuebles bien-fonds familiares (aquí: la ensentildeanza de Lacan), que no puede ser puesta en circulación más que con y por el hijo que el yerno da a su suegro (de allí la ausencia, perfectamente lógica, aún si nos hace chillar, deuna versión crítica de los seminarios y otros escritos de Lacan). Miller ha jugado perfectamente el juego. Es sorprendente, conmovedor que él sentildeale, él, la fecha de los veinte antildeos de la muerte de Lacan, mientras que los lacaneanos olvidados de esta muerte, celebraron hace poco el aniversario de su nacimiento. "Yo quiero bien, escribe en esta carta donde toma nota del veinte aniversario del deceso de Lacan, ser el yerno de Lacan para toda la eternidad, y que se reduzcan los trabajos que consumen mis días a haberle dado una descendencia". Tal es en efecto, la exigencia del levirato. Pero justamente, he aquí que hoy lo vemos desprenderse de esta posición y de esta función diciendo: "ya basta". Este, a quien Lacan había acogido como un príncipe de la universidad recibe el rehusamiento, firmado M. Denis (que se lea eso!) a publicar su derecho a respuesta como un baiser reirguiéndolo: "M. Denis me ha retirado el último grano de mi avena, estoy muerto. He aquí que renazco, otro del que era. El besador le baiser de una princesa, de un sapo, a príncipe encantador". El suceso actual está aquí. Un botón saltó, una empresa familiar cede. Y el verdadero cruce entre "lacanianos pur jus y freudianos arc-bouté" vuelve, como se debe, a la orden del día. ¿Qué cruce? El que debe tener lugar, como ha debido tener lugar la victoria de los newtonianos sobre la física aristotélica (la Francia ha resistido un siglo!), el cruce que permanecia soterrado igualmente por el hecho de un freudo-lacanismo dominando la escena analítica desde hace veinte antildeos, que opone al pensamiento esencialmente dualista de Freud (un pensamiento del conflicto) el pensamiento esencialmente ternario de Lacan (su paradigma simbólico imaginario real, a partir del cual fueron tratados por él y a partir del cual deben ser tratados por sus alumnos el conjunto de problemas que se plantean en/al psicoanálisis) Tal es el "contexto histórico que compartimos desde hace cncuenta antildeos" (Miller), exactamente desde 1953, momento en le cual Lacan inventa su ternario. El psicoanálisis tiene, sobre este punto, que determinarse. Saludamos que jacques-Alain Miller tome de aquí en mas su parte en este combate. Jean Allouch. Psicoanalista. Ültimo libro aparecido "El sexo del amo, Paris", Exils,2000. Comentaire de Pascale Camus-Walter à cet article de Jean Allouch (Sur la liste Lutecium.fr) Cher Jean Allouch, J'ai lu avec attention votre texte pour Libé sur Miller. Je constate que vous mettez toujours en correspondance la passation au gendre avec la notion de lévirat. Je ne sais pas si ce que j'ai dit récemment sur cette liste à propos du lévirat vous a paru insignifiant, mais je me permets d'insister: dans le cas de Lacan et Miller, utiliser le terme de lévirat est un glissement symbolique dont je vous demande la signification à vos yeux? Le point de jonction que vous opérez entre le lévirat et l'épiclère est le suivant: A Athènes, l'épiclère était obligée de se marier avec le plus proche parent (hors de l'inceste). Cette situation se rapproche en effet du lévirat juif qui est l'obligation pour une épouse de se remarier et de procréer avec le frère du défunt. Raccorder l'épiclère et le lévirat sur cette articulation du "pont athénien" me semble une manoeuvre un peu étrange. En fait, en Grèce Antique, une fille épiclère, fille unique sans être héritière, s'ajoute en quelque sorte à l'héritage . Si la fille épiclère est mariée, ses fils sont considérés comme les fils du grand-père maternel et recueillent la succession. Si la fille épiclère n'est pas mariée, le père dispose d'elle par testament et adopte, comme fils et héritier, son futur gendre. A défaut de testament, la succession échoit au plus proche parent qui doit épouser la jeune fille. En principe, l'héritier s'il est déjà marié, l'épiclère s'il est sans enfants, doivent divorcer. Dans la pratique, l'héritier est tenu simplement de doter la jeune fille. Voila. J'ai déjà souligné la goujaterie des participants qui ne répondent pas. Mais je ne désespère pas de trouver des lecteurs éclairés, c'est pourquoi je continue à écrire. Pascale Camus-Walter / Strasbourg * camwal@noos.fr COMENTARIO DE PASCAL CAMUS AL ARTÍCULO DE JEAN ALLOUCH (Sobre la lista Lutecium.fr) Estimado Jean Allouch He leido con atención su texto para Liberation sobre Miller Constato que ud siempre pone en correspondencia el pase la passation al yerno con la noción de levirato. No sé si lo que dije recientemente sobre esta lista a propósito del levirato le ha parecido insignificante pero me permito insistir en el caso de Lacan y Miller. Utilizar el término levirato constituye un deslizamiento simbólico del que le demando la significación que tiene para usted. El punto de conjunción que usted opera entre el levirato y el eplicère es el siguiente: En Atenas el epiclère estaba obligado a casarse con el pariente más próximo (fuera del incesto) Esta situación, en efecto, se aproxima al levirato judio que constituye la obligación para una esposa de volverse a casar y procrear con el hermano del difunto. Aproximar el epiclère y el levirato sobre esta articulación del "puente ateniense" me parece una maniobra un poco extrantildea. En efecto, en la Grecia Antigua, una hija epiclère, hija única sin ser heredera, se agrega, de alguna manera a la herencia. Si la hija epiclère está casada, sus hijos son considerados como los hijos del abuelo materno y reciben la sucesión. Si la hija epiclère no está casada, el padre dispone de ella por testamento y adopta, como hijoy heredero a su futuro yerno. A falta de testamento, la sucesión va al más próximo pariente que debe esposar a la hija. En principio el heredero, si está ya casado, y el epiclère no tiene hijos, tienen que divorciarse. En la práctica, el heredero simplemente tiene que dotar a la hija. He aquí. He subrayado la falta de politesse de los participantes que no responden. Pero no desespero de encontrar lectores esclarecidos, por lo que continuo escribiendo. Pascale Camus-Walter / Strasbourg * camwal@noos.fr Réponse de Jean Allouch Chère Pascale Camus-Walter, Tout d'abord merci de votre lecture attentive et de vos critiques. Je ne vous avais, en effet, pas répondu à l'époque, pensant, peut-être à tort, que vous n'aviez pas lu "Gel", l'article qui avait été mentionné (l'avez-vous lu depuis?) et qui, je crois, comporte une explicitation de l'usage a minima que j'y fais de la figure de la transmission épiclère. Je n'y mentionnais pas le lévirat, comme je viens de le faire pour attirer un peu l'oreille de quelques uns. Mon propos n'était pas une étude comparative de ces deux modes de transmission dans leur proximité et leurs différences, dans leurs diverses formes, leurs richesses et leurs subtilités que vous connaissez si bien ; il ne l'est toujours pas. Le lien fait par Lacan au moment de la dissolution de l'EFP (mais ça remontait à plus loin, avant de se cristalliser à ce moment-là) entre échec de l'école et transmission familiale me semble difficilement contestable historiquement. Et c'est là déjà un premier trait qui fait songer à la transmission épiclère : l'absence d'une transmission "normale" faute d'héritier (en l'occurrence d'élève, la transmission, si transmission il devait y avoir, ayant son lieu élu dans l'école), à quoi vient répondre la mise en place d'un dispositif d'exception, mais devant ramener les choses dans l'usage commun (autrement dit dans l'école, s'il s'agit bien d'un enseignement) après une génération. J'ai ainsi pu, en convoquant la transmission épiclère, donner corps, consistance, à la co-présence d'un certain nombre d'autres traits auxquels nous avions affaire (notamment le célèbre "ne compter pour rien", ou encore le "quand je dis je, mon je est celui de Lacan" de Jacques-Alain Miller, phrases folles s'il en est, mais qui ne le sont plus du tout référées à l'épiclérat), mais aussi accueillir en ce lieu d'autres traits survenus par la suite à commencer par l'absence d'un rapport critique à Lacan, ce qui est le moins qu'on puisse attendre d'un élève. Je ne prétends pas que cette bijection fonctionne en tous points, qu'il n'y a pas quelques traits de la transmission épiclère qui ne se retrouvent pas dans la mise en place de ce qui a suivi la dissolution, ni que tout ce qui fut fait depuis par ceux qui se sont trouvés ainsi regroupés se laisse aisément ranger dans la transmission épiclère. Et là s'inscrivent vos remarques, justes en effet. Simplement, cet éclairage, partiel, me semblait non négligeable, surtout comparé au silence qui, sur tout ceci, régnait. Une des vertus de ce travail (si je puis me permettre) fut en effet de souligner la responsabilité de Lacan en cette affaire, ceci en un moment où pratiquement tous les caciques de l'ancienne école (aujourd'hui patrons de diverses maisons) criaient haro sur le baudet Miller, et fermaient les yeux sur ce qu'avait fait Lacan à cet endroit. De là l'abstention de l'école lacanienne à participer à certains rassemblements d'institutions psychanalytique (comme on dit), rassemblements fondés sur l'exclusion d'au-moins-un, à savoir Miller (je n'invente pas : ce fut écrit noir sur blanc dans le texte fondateur d'un de ces rassemblements). Si la référence à la transmission épiclère a pu servir à ce que quelques uns se refusent à participer à cette curée, elle n'aura pas été tout à fait inutile à mon avis. Peut-être lui accorderez-vous cela. L'article paraît aujourd'hui dans Libé. Je ne regrette pas de l'avoir proposé sur Lutecium, car vous serez ainsi en mesure de remarquer, outre les réécritures qui sont d'usage, la suppression de la parenthèse après : "...fils de psychanalyste (si ceci a un sens)". Vous remerciant encore de vos remarques, je vous laisse méditer ce geste. Manifestement, ça grippe encore à cet endroit du psychanalyste géniteur. Votre, Jean Allouch jallouch@noos.fr RESPUESTA DE JEAN ALLOUCH Estimado Pascale Camus-Walter, Antes que nada gracias por su lectura atenta y sus críticas. En efecto, no le he respondido en ese momento, pensando, quizas equivocadamente, que ud. no había leído "Gel", el artículo que había sido mencionado (¿lo ha leído después?) y que, creo, comporta una explicitación del uso de mínima que hacía allí de la figura de la transmisión epiclère. No mencionaba allí el levirato, como vengo de hacerlo para llamar un poco la oreja de algunos. Mi intención no era un estudio comparativo de estos dos modos de transmisión en su proximidad y en sus diferencias, en sus diversas formas, sus riquezas y sus sutilidades, que usted conoce bien, eso no siempre ocurre. El lazo establecido por Lacan, en el momento de la disolución de la EFP (pero eso se remontaba más lejos, antes de que cristalizara en ese momento) entre el fracaso de la escuela y la transmisión familiar, me parece difícilmente discutible históricamente. Y es ya este un rasgo que hace pensar en la transmisión epiclère: ausencia de una transmisión "normal" a falta de heredero (en la ocasión, de alumno, la transmisión, si debiera haberla, teniendo su lugar elegido en la escuela) a lo que viene a responder la puesta en práctica de un dispositivo de excepción pero debiendo llevar las cosas al uso común (dicho de otro modo en la escuela, se trata de una ensentildeanza) respecto de una generación. Así he podido dar cuerpo, convocando a la transmisión epiclère a la co-presencia de un cierto número de otros rasgos con los que teníamos que vernoslas (especialmente el célebre 'no contar para nada' de Jacques-Alain Miller, frases locas si las hay pero que no lo son del todo referidas al epiclerato) pero también acogiendo en ese lugar a otros rasgos sobrevenidos a continuación, comenzando por la ausencia de una relación crítica con Lacan, que es lo menos que se puede esperar de un alumno. No pretendo que esta biyección funcione en todos los puntos, que no haya algunos rasgos de la transmisión epiclère que no se reencuentren en la puesta que siguió a la disolución, ni que todo lo que fue hecho después por los que se han encontrado reagrupados de ese modo se deje acomodar en la transmisión epiclère. Y aquí se inscriben vuestras observaciones, en efecto justas. Simplemente esta aclaración, parcial me parecía a no descuidar, sobre todo comparado al silencio que reinaba sobre todo esto Una de las virtudes de este trabajo (si puedo permitirme decirlo) fue en efecto subrayar la responsabilidad de Lacan en este asunto. Y esto en un momento en que prácticamente todos los caciques de la antigua escuela (hoy patrones de diversas casas) gritaban haro sobre el baudet Miller y cerraban los ojos sobre lo que había hecho Lacan a este respecto. De allí la abstención de la ecole lacanienne a participar de ciertos agrupamientos de instituciones psicoanalíticas (como se dice) agrupamientos fundados sobre la base de la exclusión del al-menos-uno, a saber, Miller (no invento, esto fue escrito blanco sobre negro en el texto fundador de uno de estos reagrupamientos). Si la referencia a la transmisión epiclère ha podido servir para que algunos se rehusasen a participar de esta curée, a mi entender ella no habrá sido totalmente inútil. Quizas acordará con esto. El artículo aparecerá hoy en Liberation. No lamento haberlo propuesto antes sobre Lutecium porque usted estará en condiciones de observar, más allá de las reescrituras que son de uso, la supresión del paréntesis después de: "...hijo de psicoanalista (si eso tiene un sentido)". Agradeciendole aún sus observaciones, le dejo meditar en ese gesto. Manifiestamente eso grippe aún en el costado analista genitor. Votre, Jean Allouch jallouch@noos.fr lacan-freud@sorengo.com Una lectura de un reportaje a Allouch En Pagina12 del 27/07/2000 hubo un artículo de Elena Jabif titulado 'Últimos días de la gran oreja idolatrada' y el jueves 17/08/200 un reportaje y un pequentildeo escrito de Jean Allouch. Creo que es preciso atender a la lógica que subtiende a estos artículos. Allouch critica el artículo de Jabif sin criticar la enunciación del mismo. A su entender tal artículo se funda en algo que él mismo sostiene y transmite: la suposición de un valor de ensentildeanza y transmisión, en el campo del discurso analítico, al anecdotario francoparisino sobre Jacques Lacan. El artículo de Jabif apunta a poner en discusión, a partir de anécdotas sobre Lacan, los problemas de la práctica de la idealización del analista por parte de éste y de sus analizantes. El problema es que para ello toma la misma via que Allouch tomó, e intenta difundir, especialmente en su excecrable libro sobre las 2345 anécdotas, chusmerio, ocurrencias y tonteras de Jacques Lacan. No es un problema interesarse o recoger los chismes sobre Lacan. Hubo periodistas que incluso fueron a hurgar en el tacho de basura de Lacan para a partir de ello deducir vaya a saber qué. La cuestión es creeer que es posible discutir, como lo practican Jabif y Allouch, sobre la idealización del analista desde la anécdota. Allouch no critica el hecho de que se apele, en relación con este tipo de problemas, al anecdotario franco parisino, simplemente dice que la anécdota no es cierta, para colmo por medio de la expresión más pura de la yo-cracia (la famosa je-cratie) 'yo estuve allí y les puedo decir como fueron verdaderamente las cosas'. Hace unos antildeos en una presentación de enfermos del Borda un paciente se quejaba de que una analista después de 10 antildeos le había dado malos consejos respecto de la relación con las mujeres ya que no había podido llegar a nada con una de ellas. Quien hacía la presentación clínica le dijo con justeza: ud. se queja de los malos consejos de su analista no del hecho de que ella se haya autorizado a darle consejos. El hecho de dar consejos es un problema en la conducción de un análisis. El hecho de discutir problemas de la formación del analista mediante anécdotas es el problema. No que la anécdota sea o no cierta. Una segunda cuestión, hace a la relación del discurso del psicoanálisis y en particular el de Lacan a propósito de una constatación: hay algo de la cuestión sexual que no pasó, no pasa, no termina de pasar por el consultorio analítico. Allouch recomienda: ' Lo primero que se puede hacer desde el psicoanálisis es estudiar todo eso y ver de lo que se trata'. El reconocimiento va en el mismo sentido que cuando Lacan expresaba que el psicoanálisis había fracasado en generar una nueva perversión, una nueva erótica. Lacan Freud list, lacan-freud@sorengo.com; Poubellication, psychoanalytical revue; Questions cliniques, cuestiones clínicas; Proposicion lacaneana, una práctica de ensentildeanza; Cuestiones de escuela en el campo analítico; lectures, papers, opinions about psychoanalytical discourse Email a la lista lacan-freud@sorengo.com a propósito de la historia del psicoanálisis en la Argentina. Para una historia del psicoanálisis en la Argentina puede venir bien ver a la distancia cómo fue la entrada del psicoanálisis en la Universidad y al mismo tiempo qué ideas tenían sobre la ensentildeanza del psicoanálisis en la Universidad y la formación del analista aquellos analistas de la APA que asumieron la responsabilidad de las primeras cátedras. Es importante contrastarlas con las líneas desarrolladas por los psicólogos formados en ellas o a partir de ellas y también con las perspectivas promovidas y causadas respecto de la formación del analista por Oscar Masotta y la escuela producto de su ensentildeanza. Saludos Buenos Aires, Adrian Ortiz. Acta Psiquiát. Psicol. Arg. 1962. 8. Pag. 56 CONFERENCIAS Clase inaugural de la cátedra de psicoanálisis José BLEGER Como sucede en todo el mundo, también en nuestro país la formación de psicoanalistas está a cargo del Instituto de Psicoanalisis, que es una organización totalmente privada en el sentido de que no forma parte o no depende de ninguna estructura u organismo estatal. Y al hacerme cargo hoy en los hechos, de esta primera cátedra universitaria de Psicoanálisis la primera en el país con este nombre tengo que plantear y resolver algunos interrogantes totalmente involucrados en la índole de la materia. En primer lugar se plantea el problema de qué ensentildear. La respuesta parece obvia, pero por razones que ya veremos, no se puede ensentildear en la Universidad lo mismo y en igual forma en que se hace en los institutos de psicoanálisis. El qué ensentildear está en relación con la índole de la materia y con los objetivos que se persigan. Veámoslo más detenidamente. Índole de la materia. El psicoanálisis se halla unido estrecha y básicamente a la fuente de donde emergió: la terapéutica, en la que se da su feliz coincidencia con la investigación. Ambas, terapéutica e investigación, son inseparables en el psicoanálisis, que en su totalidad sólo tiene sentido pleno como una praxis en la que se enriquecen recíprocamente la teoría y la práctica, la técnica y sus resultados. La teoría es permanentemente verificada en sus resultados sobre el objeto de estudio y continuamente modificada y perfeccionada en el campo de trabajo. Esto es lo que corresponde a lo que se ha dado en llamar psicoanálisis clínico y es función privativa del psicoanalista. De su campo de trabajo derivan conocimientos que pueden ser aplicados por especialistas de otras ramas científicas a sus campos específicos; esto es lo que se denomina psicoanálisis aplicado. Este también enriquece el psicoanálisis porque de su desarrollo derivan sugerencias según la adecuación que se halle en la aplicación a otros campos de los conocimientos psicoanalíticos. Así, se puede citar el caso de la aplicación del psicoanálisis a la antropología, sociología y psicología social, que han redundado de maneras muy diferentes sobre distintos tópicos de psicoanálisis. El psicoanálisis aplicado tiene un campo muy vasto, tanto como el de la psicología en general. El psicólogo es el que trabaja en el campo especifico de la relación interpersonal en cualquier actividad o quehacer del hombre. La psicología es un oficio, un quehacer que puede enriquecerse con el psicoanálisis aplicado. No existen fenómenos a los que se deba aplicar o que sean privativos del psicoanálisis o de una comprensión psicoanalítica, en oposición a otros fenómenos que serían privativos de otras corrientes o escuelas psicológicas. Hablar de "casos psicoanalíticos" como se oye decir con cierta frecuencia, entendiendo por ello la existencia de fenómenos privativos de ser comprendidos o explicados por el psicoanálisis, es un error grosero en el que no se debe incurrir, tanto como el hablar de "caso adleriano" o "caso junguiano". El hombre interviene en todo y en este sentido no hay actividad en la que no pueda o deba intervenir la psicología o, mejor dicho, el psicólogo, que puede ampliar e integrar su comprensión, su pensamiento y su operancia con el psicoanálisis aplicado. Si hemos reconocido en el psicoanálisis dos direcciones o dos campos de trabajo, podemos volver a nuestra pregunta inicial de qué ensentildear en la Universidad, porque presuntivamente podriamos elegir uno o bien ambos. Sin embargo, ello no depende de nuestra decisión sino de los instrumentos que podemos utilizar en la Universidad, para lo cual debemos pasar a conocer cómo se forma un psicoanalista. La formación del psicoanalista. El Instituto de Psicoanálisis es el que forma psicoanalistas con preparación para ejercer el psicoanálisis clínico, y ya hemos visto que no se puede aplicar el psicoanálisis sin investigar. Esta formación es lenta y difícil; exige fundamentalmente que el candidato se someta él mismo a un tratamiento psicoanalítico con un psicoanalista didáctico y además la concurrencia y aprobación de tres antildeos de seminarios con el control de su práctica psicoanalítica en un mínimo de cien horas. Después de aprobadas todas estas exigencias, con un trabaja científico, el candidato ingresa como miembro adherente de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Evidentemente, todo esto no puede ser llevado a cabo en la Universidad, y por lo tanta, el objetivo de la ensentildeanza del psicóanálisis en la cátedra universitaria no puede ser, de ninguna manera, la formación dé psicoanalistas. Qué ensentildear en la Universidad. Por el examen de la índole de la materia (su carácter de teoría, técnica, práctica e investigación) y por las exigencias planteadas para ser psicoanalista, el problema de qué ensentildear en la Universidad llega a una encrucijada. Si sostengo por un lado que no hay plena comprensión y asimilación del psicoanálisis con la sola información teórica, por otro lado me veo limitado por el hecho de que otra cosa distinta no se puede realizar en el ámbito universitaria. Es este planteamiento el que tenemos que responder en la mejor forma posible. Por una parte, con el curso de psicoanálisis a mi cargo no serán ustedes psicoanalistas. Si se sugiere que tendremos que atenernos a desarrollar una información de lo que es el psicoanálisis, responderemos que ello es indispensable pero que no resuelve el problema. Y no lo resuelve porque la formación del psicólogo exige el manejo dé la psicología no como un conocimiento humanístico sino como oficio. Y no podemos ni debemos reducir el psicoanálisis a una psicología escolástica. La cátedra no debe usarse como una popularización del psicoanálisis en el sentido de simplificarlo para que se lo conozca y repita ciegamente. Planteadas así las cosas, estamos a primera vista en un callejón sin salida. Sin embargo, reconsiderando los planteamientos, nos damos cuenta que son ellos los que nos han inducido a esta carencia de perspectivas. Ha ocurrido otra vez lo que ya indicaba Sócrates: el que contesta es el que interroga, en el sentido de que el tipo de interrogante y la manera de plantearlo implica los tipos de respuestas y las limitaciones de las mismas. El punto crucial está en haber planteado la información de una manera muy formal. Y esto por una razón muy sencilla: en psicoanálisis la información es de por sí operante y podemos recurrir a medios que tiendan a que sea lo más operante posible. ¿Qué quiere decir que la información es operante? Esto quiere decir que es posible lograr, al suministrar la información, una modificación de la manera de trabajar y pensar del psicólogo y en términos más generales una modificación de su personalidad, en grado variable. únicamente en esta amplitud de la información se habrá, logrado el aprendizaje del psicoanálisis aplicado. Tenemos ahora una respuesta a la pregunta de qué ensentildear en la Universidad: una información del psicoanálisis suministrada en tal forma que opere al máximo sobre el esquema referencial del estudiante. La información. Esta debe cubrir todos los aspectos del psicoanálisis: historia, técnica, teoría, la formación del psicoanalista, la extensión del psicoanálisis aplicado y sus perspectivas; su desarrollo y disidencias, sus planteamientos y la problemática que involucra, sus puntos firmes y sólidos tanto como sus aspectos aún no resueltos. Por otra parte, y muy estrechamente ligado a todo esto, aprender y ensentildear debe consistir en reexaminar y no sólo repetir; problematizar y hacer sentir la información como algo vivo, en movimiento y en continua creación. Siguiendo opiniones de Enrique J. Pichon Riviére, estudiaremos lo actual del psicoanálisis como punto de partida y como lo más esencial. Esto no quiere decir que los aspectos históricos serán menospreciados en la información De ninguna manera, porque consideramos que estudiar el desarrollo histórico de una disciplina científica tiene una función normativa, pero justamente la tiene en su grado máximo cuando la historia es reconsiderada en función de los resultados últimos en que ha devenido. Lo que vamos a ensentildear tampoco será lo elemental. Fundamentalmente porque este último concepto es engantildeoso. Si bien es cierto que es necesario graduar la administración y asimilación de la información, no es menos cierto que se debe conservar su nivel más alto y su grado de complejidad e inclusive de oscuridad, si lo hay; lo "elemental" es una ficción con la que se subvierte la realidad rica y compleja, que nunca es elemental, y además se cercena o limita la posibilidad de crear inquietudes en el estudiante. Conservaremos un alto nivel en la información porque esto es lo más real; no ahorraremos la complejidad de los hechos ni aminoraremos lo que se ignora o no está bien comprobado. El pensar dinámico. Dijimos que la información es operante y que haremos todo lo posible para que lo sea en el grado máximo. Tataremos que no sólo se obtenga una información sino que se sea capaz de utilizarla, que se incorpore en el esquema referencial del estudiante. Dijimos que sólo de esta manera se aprenderá psicoanálisis aplicado. Insito en este aspecto porque la psicologia no es materia de lucubración. Para ser psicólogo es necesario asimilar la psicologia como oficio y trabajar con ella en un campo concreto de la realidad. Cada vez debe ser menos frecuente el fenómeno insólito de que una información enciclopédica –en el mejor de los casos- está a la par de una total desvinculación de toda práctica, o bien ligada a un empirismo grosero. En psicolo- gía hay por lo general gran distancia entre lo que se formula y lo que se aplica. Ya felizmente hemos superado, en psicología, la etapa de las teorías y especulaciones elaboradas fuera del campo de trabajo. Sea cual fuere el campo en que trabaja el psicólogo, éste puede beneficiarse con el psicoanálisis aplicado y can el pensamiento dinámico. ¿Qué significa incorporar un pensar dinámico o psicoanalítico? Sumariamente podemos decir que significa: 1) actuar y pensar en el nivel humano de todo lo que se estudia; en el hombre como mediador o actor de todo, absolutamente de todo; 2) tener en cuenta el carácter significativo de la conducta; 3) enfocar permanentemente al ser humano y su conducta como un proceso en permanente interjuego con el medio cultural, en el que el hombre construye la cultura y en esta tarea se construye a sí mismo; 4) el estudio de la conducta en sus motivaciones, objeto y finalidades; 5) comprender el vínculo de los fenómenos psicológicos con la vida real y concreta, en sus complicadas interacciones; y 6) abrir la comprensión y la sensibilidad para todas las facetas de la vida humana con sus problemas y conflictos. Cómo ensentildear. El qué ensentildear debe ser integrado con el cómo ensentildear, si no seríamos posibles de las mismas críticas que hemos formulado a los psicólogos especialistas en exégesis bibliográficas, desvinculados de toda práctica. En primer lugar, hay que ensentildear elabo rando contradicciones y sintetizando fragmentos. Quiero evitar de toda manera la abe rración que con frecuencia he visto en estudiantes y profesionales que "saben" tanto psicoanálisis como conductismo, neopsicoanálisis, gestalt, reflexologia, etc., etc., pero todo separado entre sí y aplicando una vez una cosa y otra vez otra. De esta manera se refleja individualmente el caos de los tex tos de psicología y de la psicología misma. Hay que integrar la información. Esto no es tarea fácil pero hay que intentarlo. Pensamos que se está delineando una psicología moderna que sintetiza conocimientos provenientes de distintos campos o de distintas corrientes y que resuelve muchas falsas antinomias ubicando cada cuerpo de teoría en función de la parte de la realidad que ha tomado y en función de la forma en que lo ha estudiado. La inquietud intelectual de los estudiantes es un buen fermento para movilizar las estereotipias o la rutina de los profesores. La capacidad y la inquiétud por investigar dependen en gran proporción de que se reavive o retenga en cierta proporción el asombro. la inquietud y la ansiedad del adolescente. Hay que reconocer, para ello, que con el curso de los antildeos se alejan las inquietudes del adolescente frente al mundo desconocido. pero no porque se havan resuelto los grandes interrogantes que se plantea el adolescente frente a lo desconocido. Sintetizar no es injertar, no es borrar diferpncias. no es ocultar contradicciones ni es conciliación; es reelaborar los conocimientos de manera operativa; es abrir la problemática y avivar los puntos en contradicción, les examinar, revisar conocimientos de un campo con las hipótesis extraídas de otros. Por ello, vamos a reconsiderar algunos problemas de la psicologia académica, como el de la atención, memoria, juicio, etc., tanto como vamos a reconsiderar el psicoanálisis en función de los puntos de vista extraídos de la gestalt, el conductismo, la fenomenologia. Como está implícito en lo dicho sostenemos que todo lo que se ensentildea debe ser al mismo tiempo objeto de la investigación mientras se ensentildea. La única manera viva y completa de ensentildear es la de investigar y aprender mientras se ensentildea. Las estereotipias del pensamiento y de información son tan nocivas para el estudiante como para el profesor. Posiblemente peor para este último. La elaboración que postulamos no es por otra parte una tarea únicamente de elucidación y confrontación teórica; sólo podrá alcanzarse en una tarea completa, teórica y práctica. Para ello y por muchos motivos es imprescindible que el psicólogo haga trabajo de campo (en cualquier especialidad), sustente la teoría que sustentare. La psicología como especulación pura no es tarea del psicólogo como tal. Basándonos en todas estas consideraciones, dedicaremos el tiempo disponible tanto a la teoría como a la práctica, Trataremos en lo posible de evitar el error de que los trabajos prácticos estén integrados por comentarios de textos. Las clases serán tanto teóricas como prácticas, porque si no se fomenta una dicotomía que perturba el aprendizaje. Utilizaremos material clínico, entrevistas de todo tipo, material de propaganda, cuentos para nintildeos, material literario, sociológico, antropológico, chistes, material gráfico y pictórico, etc. En la ensentildeanza y el aprendizaje (ambos deben ser partes de un mismo proceso) hay que preguntar y preguntarse tanto como hay que estimular a que se pregunte. No hay aprendizaje en la pasividad. Tampoco hay aprendizaje fuera de la relación interpersonal. No hay por qué exigirse conocer la respuestas a todas las preguntas; la investigación tiene el punto de partida en el momento en que se es capaz de decir "no sé". Lo que el profesor debe exigirse es el manejo de las técnicas del pensar individual y de grupo por las cuales se puede abrir el camino a las respuestas. No es mi intención referirme ni a la metodología de las ciencias ni a problemas de didáctica ni a psicología del pensar. Lo que quiero dejar comprendido es que debemos trabajar todos porque no es solamente asimilación de datos o de una materia lo que Es exigible en la cátedra universitaria, sino también y fundamentalmente, el aprender a problematizar, abrir interrogantes y pensar en la forma de solucionarlos. El pensar es el eje de la investigación y de una praxis racional. La burocracia instalada en el pensamiento se llama rutina y esterilidad. Hay ansiedades y defensas ligadas al proceso del conocimiento y al objeto del conocimiento; hay también una patología del conocer y del pensar que distorsiona, bloquea y esteriliza. De todo esto también nos ocuparemos en el desarrollo de la materia. Análisis profano y análisis silvestre. De lo que hemos expuesto hasta aquí, podemos resumir, una de las conclusiones fundamentales: en la Universidad sólo podemos ensentildear psicoanálisis aplicado. Y a ta1 efecto, hemos puntualizado qué entendemos por psicoanálisis aplicado . Si el psicoanálisis, como disciplina, puede dividirse en clínico y aplicado, es necesario también que definamos lo que es análisis profano y análisis silvestre. El primero es aquel ejercido por personas de correcta y completa formación, pero ajenas a la profesión médica. Este problema es no solamente un problema de carácter legal, pero cuya discusión no toca a la ensentildeanza que se imparte en la Universidad, porque ya hemos definido claramente que hasta ahora, y seguramente por mucho tiempo aún, los psicoanalistas se forman única y exclusivamente en los institutos de psicoanálisis. El análisis silvestre es la utilización terapéutica del psicoanálisis por personas no preparadas técnica y teóricamente para hacerlo, sean éstos médicos o no. Para el psicoanálisis éste es un problema más serio que el análisis profano. De todo lo dicho se infiere fácilmente que la ensentildeanza de la materia a mi cargo no tiende a formar de ustedes ni psicoanalistas profanos ni psicoanalistas silvestres. Se trata de enriquecer el campo de trabajo del psicólogo con el manejo del psicoanálisis aplicado que incluye en forma indispensable como ya lo hemos sentildealado un pensamiento dinámico. A continuación va el texto del plan de mi tesis de doctorado sobre las psicosis. Plan de Tesis Título El modo de construcción de las estructuras freudianas de las psicosis y su relación con ciertas consistencias e inconsistencias del discurso psicoanalítico. (Considerado desde la decisión colectiva de construir el paradigma del campo analítico a partir de un solo ‘caso’ ‘historial’, tomando como punto de partida las "Memorias de un enfermo de los nervios" de Daniel Paul Schreber. Introducción Nuestro problema: la construcción psicoanalítica de las psicosis en su relación con ciertas consistencias e inconsistencias del discurso analítico, tanto en su versión freudiana como lacaneana. El título de nuestra investigación parte de la suposición que ha habido una construcción psicoanalítica de un objeto singular, las psicosis. Construcción a la que intentaremos seguir en sus alternativas y modalidades. ¿Por donde la abordaremos? Por lo que hipotetizamos constituye una decisión discursiva: construirla a partir de un único caso: el caso Schreber. No se trata de criticar dicha decisión, sino de seguir las diversas alternativas del modo en que colectivamente el discurso analítico ha decidido y elegido construir su objeto, así como examinar sus consecuencias. La misma puede ser contrastada con ciertas tendencias dentro del discurso psiquiátrico a optar sólo por aquello que pueda leerse del abordaje del mayor número posible de casos estadísticamente establecidos. En ese punto el psicoanálisis privilegia el abordaje en el detalle y la profundidad de un caso. A esos dos aspectos por ejemplo Jacques Lacan intenta aunarlos en muchos lugares de su Tesis (lo cual a nuestro entender revela su posición, a caballo aún, en ese momento, entre ambos discursos. Cuestión a la que no creemos ajena a los problemas de su abordaje, o sea a las particularidades de su contribución al forjamiento del objeto de nuestro estudio) en la pag. 285 de la misma expresa: "Estos hechos [los referidos a las psicosis paranoicas] demandan ser clasificados y juzgados sobre la base de datos estadísticos. Aunque estos no serán válidos más que si un estudio muy riguroso de cada caso concreto permite agruparlos con precision en un cierto número de situaciones reaccionales típicas". Los autores analíticos que han abordado el tema de nuestra tesis con anterioridad, en general, lo han hecho sólo por el costado del empentildeo en probar o poner a prueba tal o cual sector de la teoría o de la clínica general o de detalle propuestas por Lacan o por Freud, sin considerar la posibilidad de que las contradicciones en la teoría y en la clínica con las psicosis pudiesen antes bien ser interrogadas en tanto signos de que el campo en su conjunto no termina de solidificarse, de consolidarse. Y que esto debido no tanto a problemas o cuestiones relativas a las bondades o defectos de las diversas interpretaciones o doctrinas existentes como a ciertas consistencias o inconsistencias de la estructura del discurso. Por lo cual el estado de la cuestión en la literatura hasta el momento se limita a determinaciones parciales de lo que tal o cual autor considera es la doctrina y la clínica psicoanalítica respecto de las psicosis pero no hay literatura específica centrada en lo que nos proponemos trabajar, esto es, la relación entre los problemas en el establecimiento de esa supuesta doctrina y clínica psicoanalítica respecto de las psicosis y las consistencias o inconsistencias del discurso analítico. Tomaremos como signos de estas últimas a todas contradicciones, a las incongruencias existentes en el campo psicoanalítico de las psicosis. Y desde este perspectiva examinaremos los sucesivos cambios y variaciones en las formulaciones tanto de Freud como de Lacan, así como las de sus alumnos y discípulos. Observando al mismo tiempo sus modos de 'presentar', de 'pasar' y de reaccionar ante ellos. Así es como vemos que en innumerables ocasiones han optado por pasarlos en el mayor de los silencios. A veces disimulados entre una edición y otra; o entre una traducción y otra. Otras en medio de indisimulables molestias. Lo cual contribuyó, en ciertos casos, a constituir una modalidad de construcción de historia que contradice abiertamente la concepción de historia propuesta por el campo analítico mismo. Pretendemos que es un signo privilegiado de inconsistencia discursiva el que ciertas consecuencias fuerzen a un discurso a ir en contra de las tesis que el mismo propone. Esta tensión uno puede seguirla en Freud por ejemplo en los detalles de construcción del historial freudiano incluido en Nuevas Observaciones sobre las Neuropsicosis de defensa. Como mostraremos más adelante en detalle, Freud publicó el caso clínico que incluye en este artículo sin incluir una nota (que agregarán 28 antildeos más tarde, sólo en la versión inglesa posterior a la de 1924) donde aparece claramente que el tratamiento terminó en un fracaso tal que por sí sólo ponía en cuestión las premisas en las que el mismo se había basado. Pese a eso Freud dejó circular en ese estado su artículo. Encontrando éste ecos en otros que lo tomaron al pie de la letra (ver la referencia al mismo que hace Jung en “Psicologia de la demencia precoz”) como si hubiese abierto en ese punto una vía cierta y posible de conceptualización y tratamiento de las psicosis. En este sentido observaremos una serie de cuestiones semejantes a las vicisitudes sufridas por aquello que Freud coloca como caso princeps del psicoanálisis: el caso Anna O., Bertha Pappenheim. Breuer publica con Freud este historial en la primera edición alemana de "Estudios sobre la histeria", presentándolo como el caso princeps y exitoso del tratamiento catártico, el que a su vez es presentado por Freud como el ilustre comienzo del método analítico. En el mismo momento que Breuer cierra el 'exitoso' historial, enviará a su paciente a ser internada en un Sanatorio acompantildeada de un informe que la presenta como una psicosis histérica incurable. Tal vez estos avatares no son ajenos al hecho de que el caso fuese sacado durante casi cincuenta antildeos de "Estudios sobre la histeria", al menos en las ediciones alemanas, francesa, castellana. Signos semejantes encontramos en el modo de conducirse de Lacan respecto de los cambios y transformaciones de su propio abordaje. Paradigma de lo cual es la expresión de su molestia e incomodidad respecto de la republicación y difusión de su tesis de doctorado "De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad". Lo expresa en la contratapa de la misma: "Tesis publicada no sin reticencia. Al pretextar que la ensentildeanza pasa por el rodeo del decir a medias la verdad. Agregando: a condición de que rectificado el error, éste demuestre lo necesario de su vuelta. Que este texto no lo imponga, justificaria la reticencia". Sus reticencias explícitamente tienen que ver con lo califica de 'error', el que a su entender, para que la republicación se justificara, debería mostrar un estatuto de necesario. Esto tiene que ver con que ya ha denunciado aquello que había colocado como fundamento de su tesis: el desarrollo de una ciencia asentada, fundada sobre las relaciones de comprensión como eje del análisis de los fenómenos de la personalidad. Intentaremos mostrar que importa en cuanto a la consistencia de un discurso no sólo lo que éste afirma sino cómo se posicionan, especialmente los que abren el surco del discurso pero también discípulos y alumnos, frente al 'error', o al 'fracaso' de determinadas posiciones planteadas. En este caso entonces algunas de las inconsistencias tienen relación con el modo resultante de construcción de la historia del objeto por parte de los instauradores de discursividad en el campo analítico, y esto en particular es posible constatarlo en la construcción de Freud, de Lacan, sus discípulos o sus alumnos. I. Freud El inventor del inconsciente, esto es, Sigmund Freud, desde el comienzo de su recorrido se interesó en las psicosis, especialmente en la paranoia. Las huellas de tal interés se pueden pesquizar a lo largo de su recorrido y en diversos lugares de su obra. Dentro de la cual podemos marcar, como hipótesis provisoria, tres etapas. Una primera en lo que encontramos en la escritura privada del psicoanálisis, esto es, la correspondencia Freud-Fließ, por ejemplo en el Manuscrito H, agregado a la carta 53 del 24/01/1895, pag. 108, donde Freud conceptúa que "...la paranoia crónica en su forma clásica es un modo patológico de la defensa, como la histeria, la neurosis obsesiva y la confusión alucinatoria.". A esa defensa ¿cómo imaginaba Freud, en ese momento, atacarla?, pag. 109, "restituyendo en su derecho el recuerdo de aquella escena". ¿Por qué fracasó en su intento respecto del caso que comenta? "¡Defensa! Eso se discernía claramente. Ella no quería que se lo recordaran y en consecuencia lo había reprimido voluntariamente." "La defensa era de todo punto indudable ... Pero ¿dónde residía, a su entender, lo peculiar de la defensa paranoica?" En la transformación de 'un reproche interno'; un 'juicio sobre ella había sido trasladado hacia afuera". "La paranoia tiene, por lo tanto, el propósito de combatir una representación 'inconciliable' con el yo por la vía de proyectar al mundo exterior el sumario de la causa". Lo cual se trataría de un "abuso del mecanismo de proyección a los fines de la defensa." Se ven aquí los términos fundamentales de los que parte Freud en la consideración de la paranoia: defensa, proyección, representación intolerable, represión, ausencia de recuerdo. En 1894, en Observaciones sobre las Neuropsicosis de defensa Freud considera el problema de las mismas en términos de una contradicción, pag. 170, "entre su yo y la representación intolerable" que lleva "a diversas reacciones patológicas que produjeron, bien una histeria, bien una representación obsesiva o una psicosis alucinatoria." Razonamiento que parece equiparar el mecanismo de la histeria, la neurosis obsesiva y la psicosis alucinatorias. Aunque en el apartado III, pag. 175, expresa que en el caso de la histeria y la neurosis obsesiva "la representación, si bien aislada y debilitada, permanecía en la consciencia." "Pero hay aún otra forma de la defensa mucho más enérgica y eficaz, consistente en que el yo rechaza verwirft la representación intolerable conjuntamente con su afecto y se conduce como si la representación no hubiese llegado jamás a él. En el momento en que esto es conseguido sucumbe el sujeto a una psicosis que hemos de calificar de 'locura alucinatoria'". Esto plantearía la posibilidad de que en las psicosis se consiguiera lo que antes planteó como imposible en el campo de la histeria, pag. 171, "la labor que el yo se plantea de considerar como non arrivée la representacion intolerable es directamente insoluble para él: ni la huella mnémica ni el afecto a ella inherente pueden ser hechos desaparecer una vez surgidos. Pero hay algo que puede considerarse equivalente a la solución deseada y es lograr debilitar la representación de que se trata...". Una vez planteado el caso que va a considerar expresa que, pag. 176, "... Puede por tanto decirse que el yo ha rechazado Hervorhebung, la representación intolerable por medio de la huida a la psicosis." Luego "... el yo se separa de la representación intolerable, pero ésta se halla inseparablemente unida a un trozo de la realidad y al desligarse de ella el yo se desliga también, total o parcialmente, de la realidad." Desligamiento o pérdida de la relación con la realidad o con un sector de la misma es justamente lo que constituirá uno de los centros de su perspectiva de análisis del problema en "Neurosis y psicosis" de 1923. Cosa que en 1924, en "La pérdida de la realidad en las neurosis y psicosis" desmentirá como específico de las psicosis al afirmar que, pag. 2745, "toda neurosis perturba en algún modo la relación del enfermo con la realidad". Continuando con "Observaciones...". Afirmará allí que hay "tres formas de defensa" a las que corresponden a "tres formas de enfermedad". Habla incluso de "psicosis de defensa". Como vemos los términos con los que piensa Freud las psicosis siguen siendo básicamente los mismos que en la Correspondencia con Fliess: defensa o represión frente a una representación intolerable, a lo que agrega el desligamiento de la realidad. En términos generales se mantiene una unidad, una continuidad, entre histeria neurosis obsesiva y psicosis alucinatoria sobre la base de que la piedra angular de las mismas es la defensa. Dos antildeos más tarde, en 1896, escribe Nuevas aportaciones sobre las neuropsicosis de defensa. A este trabajo lo vamos a considerar como el paradigma anterior, sobre la paranoia, respecto de aquel que Freud presentará en el caso Schreber. Lo consideramos fundamental para explorar esto desde una perspectiva nueva, ya que la mayoría, si no todos, los investigadores anteriores se centran en la afirmación, lugar común de la literatura analítica actual, que Freud consideraba que su método no era apto para ser aplicado a las psicosis. Esto desde los más antiguos hasta los más modernos. Desde los freudianos a los lacaneanos. Conclusión a la que llegan sin analizar a fondo el por qué, las razones y las consecuencias del pasaje de la concepción de “Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa” donde Freud proponía una teoría al tiempo que una praxis concreta que, pensaba en ese momento, curaría las psicosis, a la concepción que exhibe a posteriori. Es decir que para nosotros este artículo es el antecedente principal desde donde pensar las diferencias del salto fundamental en el recorrido de Freud respecto del problema que nos ocupa. También nos servirá como ejemplo de las virtudes y defectos de los historiales freudianos. Las vicisitudes teóricas y clínicas se pueden seguir minuciosamente en los avatares de las notas, los agregados, los cambios, las diferencias entre las distintas versiones y traducciones del artículo. En "Nuevas Observaciones sobre las neuropsicosis de defensa" retoma de su artículo anterior, pag. 286., que lo reunido bajo el nombre de " 'neuropsicosis de defensa', la histeria, las representaciones obsesivas y algunos casos de psicosis alucinatoria aguda, akuter halluzinatorischer Zwangsvorstellungen", "...son un producto del mecanismo psíquico de la defensa (inconsciente), surgiendo, por tanto, a consecuencia de la tentativa de reprimir una representación intolerable, penosamente opuesta al yo del enfermo". Agrega que "Los resultados obtenidos en estos dos últimos antildeos de trabajo han robustecido mi inclinación a considerar a la defensa Abwehr [o represión, Verdrängung como en diversos lugares del artículo va a usar equívocamente] como el nódulo del mecanismo psíquico de las mencionadas neurosis...". Vuelve a calificar a la paranoia como una neurosis de defensa surgida de, pag. 293, "...la represión de recuerdos penosos y siendo determinada la forma de sus síntomas por el contenido de lo reprimido. Peculiar a la paranoia sería un mecanismo especial de la represión...". Entrando en su caso expresa que "...la bondad del Dr Breuer me permitió someter al psicoanálisis, con un fin terapéutico, el caso de una mujer de 32 antildeos, muy inteligente, cuya enfermedad había de dignosticarse de paranoia crónica. Dice apresurarse a comunicar los datos adquiridos en este análisis para intentar que estas observaciones muevan a algún psiquiatra a incorporar "el factor de la defensa" a la, pag. 393., "actualmente muy viva discusión sobre la naturaleza y mecanismo psíquico de la paranoia". Expone entonces su "Análisis de un caso de paranoia crónica" chronischer Paranoia. En 1924 agrega una nota donde corrige su diagnóstico por el de Dementia paranoides (casualmente la misma corrección diagnóstica que efectua ,también a posteriori, respecto del caso Schreber, cosa importante cuando analicemos el curso clínicamente semejante de ambos casos). Pero hete aquí que... sucede algo que creemos, merece un trabajo en detalle. En la edición de 1968 de la Editorial Biblioteca Nueva, traducción de Lopez Ballesteros, Tomo I, en el punto III de este artículo hay sólo una nota, la que citamos unas líneas arriba, en la que Freud cambia el diagnóstico del caso. En la edición de la misma editorial pero de 1973, en la página 293 justo luego de esa nota, quien está a cargo de la edición, el Dr. Jacobo Numhauser Tognola agrega: "Sin embargo en nota B, página 296, Freud la diagnostica de 'Dementia praecox'". Pero resulta que en esa edición dicha página no contiene ninguna nota B!!!. En la edición alemana de las Gesammelte Werke hay sólo dos notas, una la ya mencionada y otra, en la página 398 que agrega (sin poner fecha del agregado de esta nota por lo que hay que suponer que fue agregada entre 1922 y 1924 o a posteriori): "Als späterhn eine Exazerbation die ohnehin spärlichen Erfolge der Behandlung aufhob, sah sie die anstóßigen Bilder fremder Genitalien nicht wieder, sondern hatte die Idee, die Fremden sähen ihre Genitalien, sobald sie sich hinter ihr befänden." "Cuando más tarde una exacerbación canceló aufhob el hasta allí mesquino resultado de la cura, no volvió a ver las chocantes imágenes de genitales ajenos sino que tuvo la idea que los extrantildeos veían sus genitales tan pronto se encontraban detrás de ella." En la edición castellana de Amorrortu, Tomo III, pag. 180, Strachey dice: 'El siguiente agregado aparece, con fecha de 1922, en la edición inglesa de 1924 (cf. supra, pag. 160). No se ha incluido en ninguna de las ediciones en alemán y no se ha encontrado ningún manuscrito en alemán correspondiente.' Y agrega la siguiente nota (inexistente sabemos ya, en todas las ediciones en alemán y en la versión de Lopez Ballesteros, al menos en la de 1968, y faltante, por un error aparentemente atribuible a la composición gráfica, en la de 1973): "El relato fragmentario de este análisis que damos en el texto fue escrito mientras la paciente aún se hallaba en tratamiento. Al poco tiempo su dolencia se agravó tanto que este debió ser interrumpido. La enferma fue internada en una institución, donde tuvo un período de graves alucinaciones, con todos los signos de la dementia praecox (Un comentario de los editores de la versión inglesa de 1924 aclara que la primitiva nota del original alemán correspondía a este período) Sin embargo, contrariando todas las expectativas se recuperó y pudo retornar a su hogar, tuvo otro hijo perfectamente sano y durante un largo plazo (12 a 15 antildeos) fue capaz de cumplir con sus obligaciones de manera satisfactoria. Se afirmó que la única sentildeal de su anterior psicosis era que eludía la compantildeía de todos sus parientes, ya fueran de su propia familia o de la de su marido. Al término de este lapso, afectada por cambios muy adversos en sus circunstancias de vida, enfermó nuevamente. Su marido había quedado incapacitado para el trabajo y los parientes que ella había evitado se vieron obligados a acudir en sostén de la familia. La paciente fue otra vez internada en un establecimiento y allí murió poco más tarde, a raíz de una neumonia de rápido desenlace." De acuerdo a los criterios de Kraepelin el curso clínico del caso, por otra parte casi un calco del de Schreber, este debe calificarse de dementia paranoides. Entonces tenemos que esta nota, agregada sólo en algunas ediciones, al menos casi treinta antildeos más tarde, aclara que el tratamiento que pretendía curar la paranoia, partiendo de la hipótesis que esta se fundaba en la defensa o la represión de ciertos recuerdos intolerables había terminado en un completo y rotundo fracaso!. Las vicisitudes de las notas, las ediciones y las traducciones nos parecen que hacen al problema en juego, tanto en cuanto a las modalidades del forjamiento de un objeto singular como a la historia del mismo: las psicosis en el campo analítico. Encontraremos aquí ciertos elementos en común con ciertas vicisitudes de la transmisión del llamado caso Anna O., Bertha Pappenheim, en el seno del campo analítico. Tanto de la construcción del caso en sí como en la construcción de la historia del caso efectuada a través de artículos, comentarios, seminarios y libros escritos por Freud, Jones, Lacan, Safouan y otros. Jung en el cap. 1 “Estudio crítico de opiniones teóricas sobre la psicologia de la demencia precoz” en su “Psicologia de la demencia precoz”, en la pag. 29, dice: “En 1896 Freud analizó una enfermedad paranoica, una de las formas paranoides de la demencia precoz según Kraepelin, y demostró como sus síntomas están determinados exactamente de acuerdo con el esquema de los mecanismos de transformación de la histeria. Freud dijo que también la paranoia o grupos de enfermedades pertenecientes a la paranoia, es una neuropsicosis de defensa, es decir que surge, al igual que la histeria y las ideas obsesivas, de la represión de recuerdos penosos y que sus síntomas son determinados por el contenido de la represión. En vista del significado de gran alcance de una hipótesis tal, vale la pena profundizar más este análisis clásico de Freud”. Y pasa a citar el caso de Freud. Para concluir: “Aquí Freud abre un camino para la comprensión del tono emocional inadecuado en la demencia precoz”. A nuestro entender la consideración de si abre o no un camino sólo puede partir del reconocimiento abierto, público, franco del fracaso rotundo en que terminó el tratamiento. Sólo tomando como punto de partida tal reconocimiento puede revisarse, criticarse, analizarse de que se trata el objeto, el procedimiento y sus circunstancias. Hacia el final de este trabajo, de 1906, Jung marca desde el comienzo sus diferencias con Freud, que veremos se mantuvieron firmes como el hierro hasta el final (Y de las que Freud se ocupará particularmente en otro de sus trabajos fundamentales para nuestra cuestión: "Introducción al narcisismo"). Dice: “debemos suponer que la disposición para el origen de la demencia precoz es muy diferente de la de la histeria. Si se me permite una conjetura sólo hipotética, se podría desarrollar el siguiente pensamiento: el complejo histerogénico produce síntomas reparables, mientras que el afecto de la demencia precoz favorece la aparición de anomalías en el metabolismo (¿toxinas?) que dantildean el cerebro en una forma más o menos irreparable.” Más adelante citaremos el lugar donde Bleuler se revela la fuente de inspiración de este comentario de Jung. Pero vayamos al salto, aquí ubicamos la segunda etapa en su producción respecto de las psicosis, que se produce en la construcción freudiana al calor del encuentro con Jung, y la llamada escuela de Zürich, ya que es allí que produce, y en esto hay acuerdo general entre freudianos y lacaneanos, su obra princeps sobre el tema "Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente (Schreber)". El primer contacto epistolar se produce alrededor de 1906 a raíz del envío por parte de Jung de sus “Estudios asociativos diagnósticos” y el correspondiente agradecimiento de Freud. En la carta 22 de la correspondencia Freud-Jung, aproximadamente entre el 14 y el 22 de abril de 1907 Freud escribe a Jung algo que titula, pag. 74,: “Algunos puntos de vista teóricos sobre la paranoia”, donde resume su concepción hasta el momento. Habremos de compararlos con lo que produce al final del encuentro con Jung, con el objetivo de apreciar el salto producido en sus posiciones. En 1907 Freud considera que hay un “modo de represión y de retorno característico de la paranoia”, del que hay que dar cuenta a partir de poder “explicar la proyección”. Esto es “¿Cuál es la condición para que un proceso interior, emocionalmente catectizado sea proyectado hacia fuera?”. Parte de la pulsión sexual “originalmente autoerótica” que más adelante “confiere a las representaciones de recuerdo de objetos catexia libidinal, amor al objeto”. “En la paranoia le es retirada la libido al objeto, una inversión de ellos es el duelo en el que le es retirado el objeto a la libido.” Freud agrega que “...es probable que la ocupaciòn retirada del objeto haya retornado al Yo, es decir, que se haya hecho autoerótica. Por ello el yo paranoide está hipercatexizado, es egoista, ávido de grandezas.” Y además habría ‘percepción endógenas de la retirada libidinal”. Contrapone, compara la paranoia con la histeria afirmando en definitiva, y en esto mantiene continuidad con sus hipótesis de 1894, que “... en las psiconeurosis se trata,por regla general, de una defensa fracasada. La de la paranoia es la que parece fracasar con más seguridad...” En general Freud trata el tema en términos de la transformación de las representaciones en percepciones cuya acentuación las transforma en alucinaciones. “El delirio es una creencia o convicción enla realidad, surgida de la libido.” Concluye Freud afirmando que “La proyección es una clase de represión”. La proyección sería entonces la buscada particularidad de la represión en la paranoia. El modo como se realizaría la misma. En la carta 23 del 21 de abril de 1907 Freud le dice a Jung: “Ya veo que usted está más próximo a la idea de aplicar la regresión al autoerotismo con respecto a la demencia precoz.” Agrega: “...estoy asombrado de que la regresión al autoerotismo, en sus casos, prevalezca de modo tan tremendo.” “La demencia correspondería al logro de esta regresión, la paranoia al fracaso de la misma, esto es, al retorno de la libido a partir de las percepciones.” Y dice cual sería su deseo en este punto de la discusión: “Daría cualquier cosa por dejar plantdo mi negocio y poder estudiar con usted esta forma de psiconeurosis, que es ciertamente la más demostrativa y comprehensible (está hablando de la esquizofrenia) ...”. Termina sentildealando lo que en este período considera lo fundamental respecto del objeto que nos ocupa: “Cuando Bleuler y usted hayan reconocido la teoría de la libido...”. Lo que como veremos en sus escritos posteriores, Introducción al narcisismo y el caso Schreber, nunca se producirá. Es a la teoría de la libido a la que Freud convertirá en la base desde donde pensará a las psicosis y desde donde seguirá construyendo el objeto de nuestro estudio: la estructura freudiana de las psicosis. La base será la estructura libidinal y la naturaleza sexual de la misma. Luego agregará algunas otras precisiones. Por ejemplo en la carta 70 del 17 de febrero de 1908 le informa a Jung: “He tenido algnos casos de paranoia en la consulta y puedo comunicarle un secreto....Por lo general se trataba de un desprendimiento de la libido a partir del componente homosexual...”. Con esto pasa analizar sus casos, pero también lo sucedido en su lazo con Fliess. De quien dice “Mi amigo de entonces, Fliess, ha desarrollado una hermosa paranoia, una vez que se desprendió de una no escasa inclinación hacia mí.” De aquí dice haber extraido el secreto que comunica a su interlocutor. “A él, es decir, a su comportamiento, le tengo que agradecer esta Idea.” Y podríamos leer todo el resto de la correspondencia entre Freud Jung a la luz de los problemas en el establecimiento y transmisión del problema de la concepción de la libido de Freud. Casi cuatro antildeos después de comenzados los intercambios, en la carta 170, del 25 de diciembre de 1909 sigue machacando Jung: “Me doy cuenta de que mis dificultades en la cuestión de la libido...”. Antes, en la carta 165 del 30/11/1909-02/12/1909 le decía: “... me gustaría extraerle a usted una definición de la libido. Hasta ahora no he logrdo obtener ninguna que sea satisfactoria hasta cierto punto.” Los problemas en la transmisión del concepto que Freud considera central en este período a su principal interlocutor no sólo dicen de las diferencias entre las posiciones de ambos sino también dice de los problemas que tiene la formulación del mismo. Habremos de seguir de cerca la trabajosa construcción del mismo. Desde este punto considerará el caso de Daniel Paul Schreber cuyas Memorias le sentildeala Jung a Freud, según cuenta el mismo Jung en “Simbolos de transformación”, 1952, “El caso fue elaborado en su tiempo de modo muy insuficiente por Freud, cuya atención llamé sobre el mismo”. El 24 de septiembre de 1910 desde Roma en la carta 212, Freud le informa que “Diversas notas científicas que me traje se han unido para formar un trabajo sobre paranoia (es decir el caso Schreber), al cual le falta aún el final, suponiendo todo un avance hacia el esclarecimiento del mecanismo y la elección de neurosis.” Luego prosigue el 01 de octubre de 1910: “En Sicilia (donde había estado con Ferenczi) no leí ni la mitad del libro (de Schreber) pero el misterio está claro. La reducción al complejo nucleart resulta fácil.” “Se demuestra así de nuevo lo que hemos visto en su tiempo en Zurich en tantos casos paranoides, que los paranoicos fracasan en la tarea de evitar la preocupaciòn de sus inclinaciones homosexuales. Con ello se habría alcanzado la conexión con la teoría. En esta teoría he avanzado un trecho durante el viaje, que quiero comprobar ahora en la historia clínica de Schreber y en algunas otras publicaciones sobre paranoia...En todo caso surgirá un estudio sobre Schreber y las gentes podrán creer que he establecido la teoría a partir del libro. Participo de su entusiasmo por Schreber, es una especie de revelación.” “Tras una lectura repetida quiza sea posible resolver las diversas y encantadoras fantasías...”. El 31 de octubre de ese antildeo agrega: “...el complejo de castración es más que evidente.” Luego “La colosal importancia de la homosexualidad con respecto a la paranoia es confirmada por la fantasía central de castración, etc, etc. Sigo esperando noticias de nuestro Paul Daniel de Stegmann.” Se ve entonces los pasos que va dando en la construcción de su posición respecto de las psicosis. Resalta la importancia de la homosexualidad, trata de reducir y ubicar el complejo nuclear, el complejo de edipo y el complejo de castración. En esta última cita aparece la referencia al Dr. Arnold Georg Stegmann médico forense y psiquiatra de Dresden a quien Freud pidió datos adicionales sobre Schreber que utilizó en su trabajo sobre el mismo pero curiosamente se empentildea en afirmar que se basó exclusivamente en los datos aportados por las Memorias. En la version de editorial Amorrortu del caso Schreber, pag. 44, en la nota 11 Freud dice: “Debo el conocimiento de la edad que Schreber tenía cuando contrajo la enfermedad a una amable comunicación de sus parientes recogida para mí por el Dr Stegmann de Dresde. Aparte de este dato, en este ensayo no me he valido de otras noticias que las que surgen del propio texto de las Memorias.” Tan rotundas afirmaciones son un poco descolocadas por la afirmación que a continuación realiza Strachey: “ Sabemos que Freud obtuvo del Dr Stegmann ciertos datos que no consignó en la publicación”. Eso también forma parte del modo de construcción de la historia del caso. Finalmente en la carta 223 del 03 de diciembre de 1910 consigna: “Tengo completo a Schreber y será un orgullo para mí llevarle el manuscrito a Munich. Desde luego, no me gusta mi trabajo, si bien ha de dejarse a otros que digan esto. Sin embargo, destacan con evidencia algunos puntos. Otros fragmentos de la especulación sobre la paranoia he de dejarlos para un ulterior trabajo." Ya sabemos la opinión de Jung sobre el trabajo: "muy insuficiente”. Freud alegará en la carta 225 del 18 de diciembre de 1910: “El Schreber no está bien acabado desde el punto de vista formal, en realidad está realizado tan sólo rápidamente, ya que mis circunstancias de tiempo y energías no hacían posible otra cosa, pero contiene algunos aspectos interesantes y plantea el golpe más atrevido contra la +++ psiquiatria desde su 'Demencia precoz' ". Recordemos que es el libro donde Jung retomaba tal cual el caso de Freud de "Nuevas Observaciones". Agrega un elemento muy importante respecto a su posición subjetiva durante la escritura del caso: “En contraposición con anteriores trabajos, esta vez carezco en absoluto de juicio acerca de la excelencia íntima, debido a la lucha con complejos íntimos (Fliess) que ha tenido lugar durante el mismo.” Freud escribe sobre la paranoia sobre el trasfondo de la paranoica relación establecida con Fliess, claro que cuidándose mucho de que el costado paranoico ecaiga exclusivamente del lado de Fliess. Resumamos entonces lo que produce en este segundo período: centramiento de la cuestión en la evolución libidinal, el narcisismo, el orden sexual, la referencia a la libido homosexual, pensando siempre que es posible leer a la paranoia desde el complejo nuclear, esto es, el edipo en su articulación con el complejo de castración. Un poco como colofón de la carta del 22 de enero de 1911 a Jung aparecen las cuestiones que Freud tiene en la cabeza como fundamentales en este período, es decir, desde donde está pensando todo, especialmente la paranoia y a Schreber: “Me alegraría mucho si plantase usted allí (en las Mythologicis) la bandera de la libido y la represión para volver luego como conquistador victorioso a nuestra tierra materna de la medicina.” A partir de ello volverá incidentalemente sobre la cuestión, por ejemplo en "Une neurosis demoníaca del siglo XVII" o la Lección XXVI "Die Libidotheorie und der Narzißmus" "La teoría de la libido y el narcisismo" (de Lecciones de Introducción al psicoanálisis 1915-1916), pero siempre tendrá (y en esto hay un acuerdo general entre los psicoanalistas de las distintas escuelas) a dicho escrito como su referencia principal. Una de las novedades de la tercera y última producción freudiana respecto de nuestro objeto será la referencia al nucleo de verdad que encierra el delirio. Hipótesis con la cual Freud leerá ciertos casos y cuestiones psicopatológicas como todo aquello referido a los movimientos ascendentes en su época referidos a la “Massenpsychologie” cosa que consignará, además de “Psicologia de las masas y análisis del yo” en su “Moises y la religión monoteista”. En este último artículo la religión podríamos pensar que de ser pensada como una práctica neurótica obsesiva pasa a ser examinada como construyendose a partir de un fundamento que encuentra semejanzas con la construcciónd delirante. Y es en ese punto que Freud introducirá la referencia a, pag. 3246, Tomo III, ed. B. Nueva, "el núcleo de verdad histórica oculto tras ellas ("...las tradiciones referidas a la figura heroica de Moisés"). Precisando más adelante, pag. 3319, "También nosotros creemos que éste [el argumento religioso] contiene la verdad, pero no la verdad material sino la histórica". Nos ocuparemos en detalle de todas las operaciones a las que en esta construcción Freud apela. Sólo digamos que como resultado del conjunto Freud postula que surge de las particulares operaciones un efecto del discurso religioso: un recuerdo deformado que, pag. 3320, "tiene carácter compulsivo, simple,mente debe ser creída. En la medida en que alcanza su deformación, cabe designarla como delirio; en la medida en que alberga el retorno de lo reprimido, debe considerarla como verdad. También el delirio psiquiátrico aloja una partícula de verdad, y la convicción del enfermo se expande desde esta verdad hacia toda la envoltura delirante." Esta es la concepción del tercer y último período del paso freudiano respecto de las psicosis y es forjada a la luz del modo en que opera el discurso religioso y la formación de masas. En cada uno de estos momentos de desarrollo del discurso Freud contará con un determinado interlocutor. En el primer período, el de la escritura privada, será Wilhelm Fließ. En el período intermedio y fundamental será primordialmente Jung. Esto se puede apreciar en el trabajo de este último “Psicologia de la demencia precoz” en donde al tiempo que presenta su versión del trabajo con un caso de esquizofrenia retoma en paralelo el caso que expone Freud en "Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa". Asimismo se puede seguir esto en la correspondencia Freud-Jung y en numerosos artículos de uno y otro. Consideramos que no hay posibilidad de entender la cosntrucción del "caso Schreber" sin un análisis y un establecimiento nítido, y paso a paso, de la construcción e incluso la interrupción / ruptura del diálogo Freud-Jung. En el tercer período Freud tendrá como interlocutores (con un brusco cambio respecto del tenor de la interlocución) con Ferenczi, con Abraham y con Jones. Es obvio que importa tanto establecer las concepciones de las que parte y contra las cuáles construye su posición, las posiciones a las que llega, como el contexto y la interlocución en el marco de la cual se producen. Un primer punto entonces de la investigación girará alrededor del modo en que Freud construyó su posición. Sus antecedentes y sus consecuencias, los pasos, los saltos, las diferencias, las contradicciones, sus apoyos, sus interlocuciones. Contra qué y contra quien se construyeron cada uno de los pasos que fue dando. Lo que se transmitió, esto es, lo que fue retomado por otros (ya sean psicoanalistas o en otros campos de la ciencia o el saber). Lo que quedó deshechado. Lo que fue desmentido por los desarrollos y experiencias posteriores. Lo que queda aún sin verificación ni confirmación. Algunas de las preguntas que nos guiarán y a las que necesariamente debemos dar respuesta serán: ¿Cuáles eran los conceptos teóricos y clínicos respecto a la paranoia imperantes en su época, en su medio? ¿Cuáles fueron las primeras modificaciones que aportó a ellos? ¿Desde esas primeras posiciones cómo fue pasando a las que sostuvo a posteriori? ¿Cuáles fueron las causas de tales pasajes? ¿Cuáles fueron las cuestiones, teóricas y clínicas, que le quedaron por resolver? ¿De cuáles de entre ellas él estaba al tanto? ¿Cuáles le escaparon y nosotros sentildealaríamos como fundamentales? La concepción freudiana no se sostiene ni se puede clarificar sin que queden firmemente establecidos su concepto de defensa, de proyección, de sistema de identificaciones, de estructura del yo, de represión y represión primaria, de la pulsión y la estructura libidinal, de complejo de edipo, castración y falo, función del padre. I.Lacan El otro gran instaurador de discursividad en el campo psicoanalítico, Jacques Lacan, expresó que su experiencia con las psicosis, y en especial la paranoia , causa de su tesis doctoral, lo llevó a 'los umbrales del psicoanálisis'. En el seminario del 16 de noviembre de 1955 decía: "... al final de la observación del caso Schreber, que es el texto principal de su doctrina en lo concerniente a las psicosis...". En relación con este juicio respecto de la obra de Freud en cuanto a las psicosis, en el seminario del 05 de enero de 1966 retitulaba su propio seminario sobre las estructuras freudianas de las psicosis de 1955-1956 en ese sentido al afirmar: "... al nivel de mi Seminario sobre el Presidente Schreber". Esto, a nuestro entender ratifica nuestra hipótesis de que el punto por el que Lacan elige intervenir es a partir del intento de establecer las estructuras freudianas de la psicosis a partir de un trabajo de interpretación y construcción sobre la apoyatura fundamental de tales estructuras, el artículo sobre Schreber. Repetición que implicará un nuevo giro en torno a las psicosis forjadas por el discurso analítico En la presentación de una traducción francesa de las Memorias de Schreber Lacan expresa: “Digamos que el texto de Schreber es un gran texto freudiano, en el sentido en que más allá que sea Freud quien lo esclarezca, pone a la luz la pertinencia de las categorías que Freud ha forjado...”. Ese es uno de los sentidos de 'las estructuras freudianas de las psicosis'. La construcción de Freud encuentraría su confirmación en la estructura que revelan las Memorias de Schreber, revelación por la cual pasan a ser un texto freudiano. Hay un objeto en juego, las psicosis, que adquieren, o mejor encarnan, una estructura freudiana por efecto no tanto del modo en que Freud las encara como por lo que su estructura pone de manifiesto. Se entiende entonces en qué sentido hay tomar al pie de la letra la declaración de Lacan que su experiencia con las psicosis lo llevó a Freud, a ‘los umbrales del psicoanálisis’. Su experiencia con las psicosis lo habría ubicado en el umbral de la dimensión que Freud abrió respecto de ellas. Pero en su primera etapa Lacan desarrolló una serie de artículos sobre las psicosis que ponían el acento en otra dimensión. Como lo hacía su época y aquellos con los que se había formado como psiquiatra, sobre el lenguaje pero desde la perspectiva de la búsqueda de la determinación del ‘estilo’ particular del lenguaje, ese 'manierismo' lingüístico, que los psiquiatras de la época creían y buscaban captar en el discurso de las psicosis. En esa perspectiva se inscriben Schizographie", "Motifs du crime paranoïaque de les soeurs Papin", las presentaciones de trabajos y enfermos en la AMP. Vamos a ver que pueden seguirse las variaciones vía los cambios en la referencia linguística en la que Lacan toma apoyo. En Schizographie, 1931, pag. 516, expresa: “...nosotros aqui seguimos las divisiones de las funciones del lenguaje que Head ha dado a partir de datos puramente clínicos (la referencia es Head, "Aphasia and kinders disorders of speech", Cambridge, University Press, 1926.)”. Referencia compartida con Ey y otros psiquiatras de la época, a partir de la cual y con la cual se analizan tanto los fenómenos afásicos como los psicóticos. En el paso siguiente Lacan denunciará esta orientación en la que sin embargo abrevó mientras forjaba su acceso a las proximidades del discurso analítico. A esa aproximación es posible seguirla en sus idas y vueltas a partir de "Proposiciones sobre la causalidad psíquica", escrito de la presentación a Bonneval del 28 de septiembre de 1946. Lacan discute allí un artículo publicado en L'Encephale de 1936 por Ey y Julien Rouart titulado "Essai d'application des principes de Jackson à une conception dynamique de la neuro-psychiatrie" y de esa crítica podemos extraer ciertos principios para aplicársela a Lacan mismo en cuanto a sus propias proposiciones, esto es su intento de aplicar primero las teorías de Head sobre las afasias y luego las de Jakobson. A la luz del modo singular como Lacan se ubica respecto de esta cuestión, viendo si consigue o no salirse del paralelismo psicofísico que critica en los otros colegas, juzgaremos como aporta esto a la posibilidad de segregación o no de un nítido posicionamiento del discurso analítico sobre las psicosis. Por el momento digamos que de la concepción de Head extrae la “integración orgánica de cuatro funciones a las cuáles corresponden cuatro órdenes de perturbaciones efectivamente disociadas por la clínica: 1) perturbaciones verbales o formales de la palabra hablada o escrita; 2) perturbaciones nominales o de sentido de las palabras empleadas, es decir, de la nomenclatura; 3) perturbaciones gramaticales o de la construcción sintáctica; 4) perturbaciones semánticas o de la organización general del sentido de la frase. Con este aparato analizará el caso que ha expuesto hasta allí. Analizará extensamente los escritos de la paciente. Escritos espontáneos y producidos bajo demanda. Pero siempre buscando principalmente lo que él mismo indica en la página 514: “En fin, esta carta (de la paciente) verdadera ‘arte poética’ donde la enferma esboza su estilo”. Es eso lo que se busca: encontrar los signos de un estilo y las perturbaciones eran clasificadas de acuerdo a las teorías de Head. Decíamos que los puntos de diferencia pueden seguirse vía la transformación de aquello que funciona como referencia. En el seminario de 1955-56, sobre estructuras freudianas de las psicosis ya apelará a las construcciones de Roman Jakobson tomando eje sus artículos sobre las particularidades de la estructura del verbo ruso y los dos tipos de afasia. Este seminario, al que podemos pensar en general como su seminario sobre Schreber, consistirá en el análisis del libro de Schreber utilizando estas categorías. El problema de las afasias puede ser tomado como una de las posibles entradas importantes a nuestro problema, ya que también para Freud, podemos plantear esto como hipótesis a probar, constituyó de algún su punto de pasaje entre su trabajo neurológico y su trabajo analítico propiamente dicho. Para esto habremos de examinar ciertos aspectos de su trabajo sobre las afasias para ver si consigue o no cruzar allí esta especie de Rubicon discursivo. Luego Lacan escribe su tesis "De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad", en 1932, que reconoce la impronta y la influencia tanto de sus maestros, algunos de ellos contribuyentes fundamentales de la psiquiatría francesa, así como la de algunos referentes de la psiquiatría alemana, principalmente Jaspers y su psicologia centrada en las relaciones de comprensión. Y en 1933 publica "Le problème du style et les motifs du crime paranoïaque. A propos des soeurs Papin". Dentro de este mismo período pero en 1938 escribe otro artículo fundamental: "Les complexes familiaux". Recordemos también que "Proposiciones sobre la causalidad psíquica" es de 1946. En todos ellos sigue cabalgando a dos aguas, entre el discurso de la psiquiatria y el del psicoanálisis. En "El problema del estilo y los motivos del crimen paranoico" dice desde donde piensa aportar al problema del estilo, pag. 66, "Ahora bien, nos parece que el sentido tomado en nuestros días por la investigación psiquiátrica ofrece a estos problemas datos nuevos. Nosotros hemos mostrado el carácter muy concreto de estos datos en los análisis de detalle efectuado sobre los escritos de los locos." Con lo que muestra cuan en continuidad se encuentra este período, con el escrito de referencia que, entendemos nosotros, es Schizographie. Y para afirmar el puente con su Tesis, que sin embargo está datada posteriormente, 1933, expresa, pag. 67, "Se puede concebir a la experiecia vivida paranoica y a la concepción del mundo que ella engendra, como una sintaxis original que contribuye a afirmar, por los lazos de comprensión que le son propios, la comunidad humana." He allí expresado el lazo que cree encontrar entre el estilo y sus famosas relaciones de comprensión, base fundamental de los fenómenos que lo ocupan en ese momento, y que luego repudiará del modo más vehemente, los fenómenos de la personalidad. A este período de Lacan, preparatorio podríamos decir, introductorio para él al discurso analítico, podríamos caracterizarlo por la notable impronta de una lucha entre dos discursos, la psiquiatria y el psicoanálisis. La Tesis consituye una muestra acabada de esto. Formulada desde una concepción psiquiátrica, la consideración como central de los fenómenos de la personalidad (recordemos, a modo de consideración de ciertas distancias y diferencias, lo que dice Freud a Jung en su carta 40, el 27 de agosto de 1907, es decir unos 50 antildeos antes, pag. 118, "no acierto entender lo que quiere decir 'personalidad' ") abordados, conformados desde las relaciones de comprensión. A nuestro entender la afirmación de Lacan que la publicación de su Tesis se justificaría en tanto el error se mostrara necesario no es consistente. Por el contrario entendemos que sería consistente la demostración de que más allá, o pesar de los puntos de referencia y los objetivos con los que se formuló, hubo la producción de un resto, generado, segregado que no es reductible a los puntos de referencia y objetivos propuestos. Eso es lo que hay que tratar de establecer. Desde esa perspectiva vamos a examinar tanto en esa pugna entre los dos discursos en Lacan en su tesis, como la lucha alrededor del paralelismo psicofísico y los intentos de aplicación neuropsiquiátrica de ciertas tesis linguísticas por ejemplo en su modo de aproximarse a las afasias. En su artículo "Los complejos familiares" esta disputa es legible a la luz de ciertos extravíos en sus afirmaciones sobre Freud, por ejemplo sobre la función del padre o el edipo. Es decir, en ese caso importan no tanto sus afirmaciones, que algunas veces constituyen un desaguisado completo, sino el modo como es trabajado y como se deja o no trabajar por las estructuras del discurso freudiano, el que por momentos se le resiste y respecto del cual a todas luces no termina de poder afirmarse. De cualquier manera el salto en su concepción de las psicosis lo dará en 1955-1956 al desarrollar un seminario "Las psicosis y las estructuras freudianas". Del cual reescribirá las dos primeras partes para sus Ecrits: "D'une question préliminaire à tout traitement possible de la psychose", "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” que también conservará su centro de gravedad en el caso Schreber. A posteriori su posición dará un tercer giro a partir de considerar las psicosis primero desde una perspectiva topológica y luego nodal, de lo que dará cuenta en diversos seminarios, escritos y conferencias pero, sostenemos, conservando siempre en su mira y volviendo en cada uno de sus giros, lo que implica que los tenía como norte, a sus desarrollos sobre Schreber. El hilo rojo que nos guiará en todo nuestro estudio será las diversas modalidades de la estructura del lenguaje a la luz de la cual son consideradas las cuestiones atinentes a las psicosis. Desde aquí podríamos ver en perspectiva el modo como son juzgadas las cuestiones referidas por ejemplo a las llamadas alucinaciones verbales, primero desde la concepción que comparte con sus maestros en psiquiatria, luego desde las concepciones con las que piensa a nivel del seminario de 1955-56 y finalmente las que posee a partir de la introducción de consideraciones topológicas y nodales. El paradigma será, en primer término, por ejemplo la consideración, desde esta distintas perspectivas, de las frases interrumpidas de Schreber. Es a la luz del detalle de estos pequentildeos paradigmas que podremos concluir del conjunto si ha habido o no allí una forma de consideración específicamente psicoanalítica de los mismos. Y recién a partir de ello si es posible deducir entonces algún modo singular de intervención. Paralelamente a esas transformaciones veremos que su interlocución irá variando. Desde sus maestros en psiquiatria, de Clerembault, Claude, Heuyer, Guiraud, el grupo de la Asociation Médico-Psychologique (AMP), Jaspers, Kretschmer. A Ey, el grupo de l’Evolution psychiatrique para luego pasar a interlocutar con los psicoanalistas de su época, especialmente a partir de lo que ellos escriben, analistas de Francia y anglosajones, Bouvet, Nacht, Lebovici, Klein, Bion, Nunberg, Melitta Mildberg, Lowenstein, Kris, Hartman. Para finalmente, por elección propia y por decisiones que lo privan de su habitual público analítico, tendrá como interlocutores a un conjunto de topólogos, matemáticos, y analistas en vías de formación. El segundo punto de la investigación girará entonces en torno a cómo Lacan construyó su posición. El salto que va desde su producción en el marco del discurso psiquiátrico a cuando pasó a formarse como psicoanalista vía una práctica de lectura de Freud. En primer término entonces consideraremos sus escritos psiquiátricos, sus intervenciones en la Asociation Médico-Psychologique, en el grupo L'Evolution psychiatrique, sus presentaciones de enfermos, etc. Luego lo que produjo, mientras comenzaba a formarse como analista y recién empezaba a leer Freud (sin terminar de orientarse aún en el conjunto de esa vasta y compleja construcción, de la cual dirá más tarde que en su estructura de laberinto una gata no podría reencontrar sus gatitos) la tesis, les complexes familiaux. Después cuando desarrolló el seminario Las psicosis y las estructuras freudianas y el escrito "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis". Y finalmente los últimos desarrollos: especialmente seminarios como RSI (1974-1975), Le sinthome (1975-1976), À l'insu de l'une bévue qui s’aile à mourre" (1976-1977) y su último escrito L'etourdit (1972). No es posible entender la posición de Lacan sin pasar por el modo en que va construyendo en distintos momentos, su concepción de la estructura del lenguaje, de la Verwerfung o forclusión, del punto de capiton, la función paterna ligada a lo que llamó la función de los Nombres-del-Padre, la ligazón entre función del padre y estructura del edipo y como juega desde allí la función del falo, la estructura de los tres registros RSI, la noción de sínthoma, función y estructura del Otro, la noción de goce, etc. Una vez establecidas las respectivas posiciones de Freud y de Lacan, es importante cruzarlas, compararlas, confrontarlas, en sus semejanzas, en sus diferencias, tratando tanto de seguir el hilo teórico como estando atento a que el modo en cada uno concibe la cuestión tendrá consecuencias en el momento de determinar y explicitar los modos de intervención clínica que se desprenden de cada una de sus concepciones. Una de las diferencias veremos que pasa por el hecho de que el modo de Freud está muy centrado en la búsqueda de encontrar, mediante ciertas interpretaciones, un sentido que haga inteligible la estructura de las psicosis. Lo cual a mi entender tendrá una consecuencia clínica fundamental en el modo en que sus discípulos entenderan cuál el centro de la intervención analítica respecto de las psicosis, que para ellos pasará por la interpretación y particularmente la interpretación de la transferencia. Este es un punto de diferencia máxima con la clínica que propondremos. Para nosotros la transferencia es una guía fundamental para la determinación de la posición subjetiva, donde está el sujeto, donde está el Otro, donde están los semejantes, etc, etc pero la misma no debe, bajo ningún pretexto y de ningún modo, ser interpretada. La principal indicación clínica será que se debe partir de la abstinencia absoluta a interpretar y muchos menos interpretar la transferencia. La concepción de Lacan es de otro tipo, ‘estructural’ podríamos llamarla. En tanto busca pensar la estructura de las psicosis en relación a la estructura del lenguaje (la que Lacan tiene en cada uno de los momentos en que se vuelve sobre ella). Para Lacan no se trata tanto de dar una interpretación que vuelve inteligible las psicosis como de dar cuenta de la estructura del lenguaje que permita dar cuenta de la modalidad y calidad de cuestiones en juego. Y sin embargo a nuestro entender hay algo que incluso en ese plano no termina de franquear, signo de ello es el sentido de ciertas afirmaciones suyas en su seminario sobre las estructuras freudianas de las psicosis (1955-1956) ponían en duda que las psicosis fuesen, como la neurosis, estrictamente un hecho de lenguaje. Ese es el punto para nosotros fundamental, y que nos disponemos a examinar en detalle. Dado que recorre como un hilo rojo todo el abordaje del campo analítico, psiquiátrico y psicológico de las psicosis. En el seminario del 14 de diciembre de 1955, en la pag. 73 de la versión Miller du Seuil, en la pag. 3 de ese seminario, en la versión francesa stenografiada, Lacan expresa (después de haber anunciado cuál será su método a propósito del presidente Schreber): “...nosotros no decimos que la psicosis tenga la misma etiologia que la neurosis, no decimos incluso que ella es como la neurosis un puro y simple hecho de lenguaje, lejos de ello, pero...”. A esta posición de Lacan la tomaremos como signo de cierta inconsistencia suya en el forjamiento del objeto. Puesto que como ya hemos dicho lo fundamental de su intento es hacer pasar la estructura de la psicosis por la estructura del lenguaje. Y en ese punto hay algo de la estructura de las mismas que le queda fuera de lo que él mismo enuncia como su intención primera, lo cual no dejará de tener consecuencias sobre el objeto generado. Ya Bleuler en su “Störung der Assoziationsspannung ein Elementar-symptom der Schizophrenien” “Perturbaciones de la tensión asociativa un síntoma elemental de la esquizofrenia” decía (en esto abreva la posición que Jung enuncia en Psicologia de la demencia precoz) que no sabía si el problema se trataba de un problema tóxico, anatómico o molecular aunque a su entender se ajustaba más a los puntos de vista de ese momento una teoría tóxica. Pensemos que alredor de esta cuestión de las toxinas justamente gira el debate Freud Jung sobre la esquizofrenia o dementia praecox pero también sobre la estructura de la libido. III. Discípulos, alumnos, epígonos. A su vez tanto Freud como Lacan han contado y cuentan con discípulos, alumnos, epigonos. Todos ellos han seguido y sostenido la apuesta primera, y fundante, de sus maestros respecto al privilegio, en el campo de la estructura freudiana de las psicosis, del 'caso' Schreber. Podríamos decir que en general hay dos tipos de alumnos o discípulos: unos que intervienen a nivel de la orientación general que Freud y Lacan han dado a la cuestión de las psicosis. Otros, admitiéndolas, a veces dándolas por sentado sin interrogar sus razones, desarrollan aspectos parciales o de detalle, en general confirmatorios de esas orientaciones. Dentro de los discípulos y alumnos habría que hacer una diferencia entre los 'jefes de escuela' al estilo de Jean Allouch respecto de la ecole lacanienne de psychanalyse, o Jacques-Alain Miller respecto a la ecole de la Cause freudienne y aquellos que ubicándose dentro de estas 'suborientaciones generales' tratan de desarrollar o probar tal o cual aspecto o la orientación en su conjunto. Entre ellos encontramos, en la ecole lacanienne de psychanalyse, a Albert Fontain, Anne Marie Ringenbach, Erik Porge, Phillipe Julien, Mayette Viltard, etc; en la ecole de la Cause freudienne, a Francoise Sauvignat, Jean-Claude Maleval, Eric Laurent, Paul Bercherie, Roland Broca, etc. Los 'jefes de escuela' freudianos serían Melanie Klein, Harry Stack Sullivan, Frieda Reichman-Fromm por ejemplo; mientras los que desarrollan aspectos parciales: Franz Baumeyer, Maurits Katan, Philip Kitay, William Niederland, etc. En ciertos casos las orientaciones de los jefes de escuela cristalizan en modo tal que se habla de ‘escuela’ americana, argentina, francesa, anglosajona, etc. Vamos a ver que 'los jefes de escuela' se ocupan principalmente de encontrar en los instauradores de discursividad las grandes líneas generales en las cuales ubicar sus desarrollos. En ese mismo sentido muchas veces trabaja Lacan respecto a Freud, especialmente al comienzo de su recorrido. El paradigma de este tipo de trabajo es lo que sucede con la famosa Verwerfung traducida primero por rechazo rejet y luego por forclusión y que a entender de Lacan sería una de las marcas características de las psicosis. Tal vez como una moda, pero también podríamos entenderlo como efecto de la búsqueda reiterada y hasta ahora infructuosa, de un principio que no se termina de encontrar, y que debería servir para reorientar el campo en su conjunto, cada escuela 'descubre' en distintos momentos tal o cual aspecto 'fundamental y atrás de ello encolumna lecturas, interpretaciones y prácticas: tanto puede ser "una nueva reorientación" o "el empuje a la mujer" o "la redistribución del goce" o "la deslocalización del goce" o "la hipótesis continuista o discontinuista" o "la función secretario" o “clínica del enigma” las que 'estacionalmente' son reemplazadas por otra palabra / concepto clave como si fuese una moda. Pero la repetición del movimiento habla de algo que insiste en no quedar bien ubicado por lo que periódicamente se intenta fijarlo en algún lugar. La ecole de la Cause freudienne por ejemplo va a plantear como gran eje una oposición entre los desarrollos lacanianos sobre las psicosis que ponen el acento en la estructura del significante y aquellos que acentúan la función del goce. Lo cual constituye un modo de pensar la psicosis, pero fundamentalmente un intento de reorganizar la lectura y la orientación respecto de la obra de Lacan en su conjunto. En otro momento entre la hipótesis continuista y la discontinuista. Esto es algo que se repite desde Freud: los cambios, los saltos en las posiciones respecto a las psicosis tienen que ver con los momento de transformación en el desarrollo del discurso. La ecole lacanienne de psychanalyse, por boca de Jean Allouch en su libro "Margritte ou l'Aimée de Lacan", llega a cuestionar la interpretación principal de la tesis de doctorado de Lacan tomando como referencia otra orientación que Lacan mismo coloca allí bajo la aleatoria forma de una nota al pie. Otra diferencia a establecer entre los que han trabajado el historial es entre las razones de quienes se limitan en las construcciones o hipótesis a los datos que prácticamente suministra Schreber mismo en sus Memorias, es la elección de Freud o Lacan, y otros que ponen grandes esfuerzos en la ampliación de los datos biográficos disponibles. Al respecto veremos que el primer aporte importante a la ampliación de los datos existentes es el de Franz Baumeyer; quien en ocasión de dirigir un Hospital en la zona donde estuvo internado Schreber, aportó una serie de detalles inéditos biográficos y clínicos. Por esa brecha se colaron numerosos autores. Recien en 1986 habrá un nuevo impulso de este orden de cosas con los aportes de Han Israëls en primer término y luego seguido por Daniel Devreese y Julien Quackelbeen, que aportarán nuevos escritos, notas inéditas de Schreber, y sobre Schreber. Se verá si estos arrojarán nuevas luces, o sombras. En principio apuntan especialmente a las circunstancias de la tercera y definitiva internación de Schreber (sobre la que en general se carecían de datos concretos y singulares) a partir de lo cual se vuelve para confirmar o rechazar las interpetaciones o hipótesis anteriores. Entonces tenemos quienes aportan datos concretos, sobre la biografía, la familia, las internaciones, los dictámenes médicos, legales, etc. Quienes aportan o cuestiones tal o cual interpretación parcial o de conjunto. Y también quienes se meten con las lineas de orientación general que tomaron y sentaron los instauradores de discursividad. El tercer punto de la investigación girará alrededor del establecimiento de los desarrollos de discípulos y alumnos de Freud y de Lacan, en todos sus niveles; tanto los que inciden sobre la orientación general como los que refieren a aspectos parciales o detalles o sobre determinadas interpretaciones e hipótesis o aquellos que reclaman a necesidad de contar con nuevos datos para estar en condiciones de confirmar o rectificar las hipótesis planteadas. El punto principal a destacar y subrayar es que a pesar de todos los desarrollos de Freud, de Lacan, de los discípulos y alumnos de ambos, y luego de 100 antildeos de práctica analítica con las psicosis, no hay un acuerdo general y consistente, dentro del propio campo, y en campo discursivos vecinos, sobre si se hay o no una concepción psicoanalítica singular/particular sobre las psicosis y, en caso de afirmarlo cuáles serían sus bases fundamentales. Para reexaminar esto es que hemos elegido efectuar nuestro estudio analizando en primer término las vicisitudes de la construcción del caso paradigmático para a la luz de dicha construcción juzgar sobre ciertas consistencias o inconsistencias del discurso analítico. I. A Escuela Freudiana. I. A. 1. Escuela Inglesa. I. A. 1. 1 Melanie Klein. Melanie Klein podríamos decir que es la 'jefa de escuela' freudiana que abre nuevas posibilidades para la teorización y la clínica freudiana de las psicosis en particular en Inglaterra pero también en Norteamérica y otros lugares. Para citar sólo algunos de sus innumerables artículos dedicados total o parcialmente al tema tomaremos como referencia en particular dos: "La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo" y "La psicoterapia de las psicosis", ambos de 1930 y figuran en "Contribuciones al Psicoanálisis". Su práctica con nintildeos y su teorización acerca de las etapas tempranas del desarrollo mental (haciendo particular énfasis en las etapas primeras del desarrollo libidinal, el complejo de edipo y el superyó temprano) inmediatamente tiene repercusión sobre una serie de practicantes que a partir de sus desarrollos hacen contribuciones particulares (es el caso de Herbert Rosenfeld sobre quien a posteriori haremos una referencia particular). En su artículo "La psicoterapia de las psicosis", pag. 223, dice que "los criterios diagnósticos de los psiquiatras... se centran principalmente alrededor de un punto especial: la relación con la realidad." Lo cual por otra parte es una referencia para Freud mismo en un momento de su obra, 1924, Neurosis y Psicosis, donde afirma que la psicosis consiste en un conflicto entre el yo y el mundo exterior. Como si tal relación fuera algo que fuera de suyo. Cuando en realidad según Klein se trata de entender la complejidad de los elementos que intervienen en tal relación. Es allí donde hará jugar la profundidad de su práctica en el análisis de nintildeos partiendo de la idea que "la realidad externa es principalmente un reflejo de la vida pulsional del propio nintildeo", y que la misma presenta una serie de fases de cuyo atravesamiento o fijación depende el establecimiento de tal o cual relación con la realidad. En su artículo "La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo" precisará que, pag. 210, "Entonces el simbolismo no sólo constituye el fundamento de toda fantasía y sublimación sino que sobre él se construye también la relación del sujeto con el mundo exterior y con la realidad en general". Entonces a su entender se trata de perseguir el desarrollo del símbolo en el nintildeo. Para lo cual apelará particularmente a que "En la técnica del juego que sigue las representaciones simbólicas del nintildeo y que da acceso a su angustia y sentimientos de culpa, podemos, en gran parte, prescindir de las asociaciones verbales. Pero esta técnica no se limita al análisis de los juegos del nintildeo. Podemos extraer material (como tenemos que hacer en nintildeos con inhibición del juego) del simbolismo revelado por detalles de su comportamiento en general". Estas modificaciones técnicas serán ampliamente aplicadas a la práctica psicoanalítica con las psicosis. Su opinión de que "la esquizofrenia plenamente desarrollada es más común -y especialmente la aparición de rasgos esquizofrénicos es un fenómeno mucho más general- en la infancia de lo que se supone generalmente" la llevará a concluir que "el concepto de esquizofrenia en particular y el de psicosis en general que aparecen en la infancia debe ser ampliado". Es decir sus desarrollos intentarán modificar el concepto tanto de esquizofrenia como de psicosis vigente en el discurso psiquiátrico pero especialmente el imperante en el campo analítico, lo que marcará muchos aspectos de su obra e impactará sobre otros analistas. Su obra se centrará en las tempranas etapas del desarrollo libidinal, el complejo de edipo y el superyo. Acentuará la importancia de dos fases en el desarrollo libidinal, la base esquizoparanoide y la fase depresiva y la importancia de la fragmentación y la identificación proyectiva. Es desde aquí que abrirá su obra un amplio campo a la práctica con las psicosis. I. A. 1. 2 Herbert Rosenfeld. Creemos que Herbert Rosenfeld constituye uno de los ejemplos más representativos de la escuela freudiana inglesa en la construcción de la concepcion psicoanalítica de las psicosis. En un artículo de 1952 "Observaciones sobre el psicoanálisis del conflicto del superyo en un paciente esquizofrénico agudo", publicado en "Estados Psisóticos", coloca un apartado dedicado a lo que titula "La controversia sobre la aproximación psicoanalítica a pacientes esquizofrénicos", allí trata de sintetizar hasta ese momento la controversia planteada en el campo analítico de las psicosis. Plantea una posición que repetirá a lo largo de su obra. Partiendo de que, pag. 77, "...psicoteraeutas con teorias diferentes y técnicas igualmente distintas sostienen haber tenido éxito tratando casos agudos de enfermedad esuizofrénica". A menos que nos encontremos con lo que comenta Lacan que comenta Ida Macalpine "... en suma los psicoanalistas afirman encontrarse en condiciones de curar la psicosis en todos aquellos casos en que no se trata de una psicosis, se trata de entender esta aparente contradicción. Contrasta Rosenfeld su teoría y su técnica (originada principalmente en las posiciones de Melanie Klein) especialmente con la corriente americana. Afirma haber hallado que, pag. 78, "...el método psicoanalítico puede utilizarse tanto en la fase aguda como en la crónica de la enfermdad... sin cambio importante alguno en la técnica...". En cambio "...si se emplea un método no analítico de fuerte sugestión o de apoyo (que es lo que dice aplican los psicoanalistas americanos) en la fase aguda se halla que en la fase crónica el psicoanálisis es por demás difícil y su éxito final puede verse perjudicado." Afirma rotundamente en esta controversia que "La mayoría de los psicoanalistas norteamericanos que se han ocupado de la esquizofrenia, por ejemplo Harry Stack Sullivan, Frieda Fromm-Reichmann, Federn, Knight, Wexler, Eissler y Rosen, han cambiado su método de aproximación tan considerablemente que ya no puede seguir llamándose psicoanálisis." A diferencia de ellos encuentra forma de hacer frente a las singularidades de los tratamientos de psicóticos partiendo del hecho, pag. 79, "...que los problemas técnicos que surgen en el análisis de psicóticos agudos son similares a los que se hallan en el análisis de nintildeos pequentildeos." De ese modo responde a una cuestión fundamental: las modificaciones en el método analítico a partir de un modo de considerar los problemas que surgen en el tratamiento analítico de las psicosis. Eso que lleva a Frieda Fromm-Reichmann a expresar en su "Problemas básicos en la psicoterapia de la esquizofrenia", pag. 398, "Utilizo deliberadamente la expresión psicoterapia orientada psicoanalíticamente y no simplemente psicoanálisis porque para el tratamiento de los psicóticos se necesitan modificaciones de la clásica técnica psicoanalítica". O sea que la posición de Rosenfeld responde a un modo de afrontar un problema: que puestos frente a los problemas planteados por la práctica analítica con las psicosis un gran número de analistas se ven precisados de modificar la técnica. Lo cual implica manifestar en los hechos que encuentran que hay algo en ese campo de problemas que no puede ser procesado con lo que se entiende hasta allí por psicoanálisis. ¿Cuáles son esas modificaciones? A juicio de Rosenfeld, pag. 78, "el fomento de la transferencia positiva a la ve que se evita la negativa. Asimismo nos ha prevenido contra la interpretación del material inconsciente. Este es uno de los problemas que va a dividir aguas, el uso de la interpretación en la práctica con las psicosis, que hay que entender que en el campo freudiano, y en gran medida en el campo lacaniano supone fundamentalmente la interpretación de transferencia. Lacan también interviene en esta polémica afirmando en su escrito "Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis", Ecrits, pag. 545, que Macalpine "...termina designando en la incertidumbre del psicótico respecto de su propio sexo, el punto sensible adonde debe llevar la interpretación del analista, oponiendo los felices efectos de esta interpretación a los catastróficos, en efecto constantemente observados, en los psicóticos, de toda sugestión en el sentido del reconocimiento de una homosexualidad latente." Punto álgido: polémica por el uso de la interpretación, en particular de la interpretación de la transferencia, en la práctica de la psicosis. Algunos analistas afirman que su uso les es esencial, mientras otros afirman que ese uso es el responsable de efectos catastróficos en los pacientes. Polémica por ciertas maniobras en la relación transferencial a la que también Lacan responsabilizará por el desencadenamiento de ciertas psicosis. En su seminario del 16 de noviembre de 1955 afirmaba, pp. 24, "...es a una cierta manera de manejar la relación analítica que consiste en autentificar el imaginario, substituyendo el reconocimiento sobre el plano simbólico por el reconocimiento sobre el plano imaginario a lo que es preciso atribuir los casos bien conocidos de desencadenamiento muy rápido de un delirio más o menos persistente, y algunas veces definitivo. El hecho que un análisis puede desencadenar desde sus primeros momentos una psicosis, es ien conocido, pero nunca nadie ha explicado por qué. Evidentemente es función de las disposiciones del sujeto pero también de un manejo imprudente de la relación de objeto." Otro punto de inconsistencia, una cierta forma de manejo de la relación transferencial, vía la interpretación de la transferencia, que para algunos analistas es imprescindible para la cura, para otros es la causa del desencadenamiento de ciertas psicosis. Para Rosenfeld los mismos problemas que a otros analistas lleva a cambiar la técnica a su entender, pag. 79, " ... los problemas técnicos que surgen en el análisis de psicóticos agudos son similares a los que se hallan en el análisis de nintildeos pequentildeos" y por tanto son afrontables "mediante un método que conserva los rasgos esenciales del psicoanálisis". La diferencia simplemente radica en que, pag. 80, " ... en el análisis de psicóticos se desarrolla lo que podría denominarse una 'psicosis de transferencia'". La única variación tal vez sea que Rosenfeld "Nunca invito a un paciente esquizofrénico a acostarse en el diván psicoanalítico". Por lo demás apunta a que habría cierta uniformidad de opiniones en que a pesar de diferentes técnicas para muchos analistas el tratamiento apunta a, pag. 83, "la modificación del superyo". I. A. 2. Escuela Americana. I. A. 2. 1 Harry Stack Sullivan Hemos seleccionado estos dos autores por ser lo que más influencia han tenido sobre el conjunto de practicantes con las psicosis en Norteamérica. lo cual no implica descuidar a otros muy importantes como Paul Federn sino marcar con esta selección un orden de importancia. Estos dos autores son los que a nuestro entender, tiene una importancia capital pero no constituyen lo único existente en el campo. De Sullivan, dice Bryce Boyer en “Desarrollo histórico de la terapia psicoanalítica de la esquizofrenia: Contribuciones de los discípulos de Freud”, pag. 120, “Aunque la teoría de la personalidad de Sullivan se aparta bruscamente de la de Freud con respecto a la terapia, sus concepciones fueron muy influyentes en la conformación de los procedimientos de los analistas que concordaban más con las ideas freudianas”. Para luego agregar, pag. 123: “Como la obra de Melanie Klein, la de Harry Stack Sullivan y la de Frieda Fromm-Reichmann influyeron en las técnicas empleadas por la gran mayoria de los terapeutas dinámicos y psicoanalistas. Esto no implica que los psicoanalistas que las utillizan concuerden con las orientaciones teóricas en las que dichas técnicas se fundamentaron originariamente”. Por ejemplo Bryce Boyer piensa que, pag. 122: “...el trabajo de Sullivan con psicóticos era muy intuitivo y evidentemente eficaz; estimuló mucho interés y optimismo en los psicoterapeutas y el presente autor opina que esta es su contribución cardinal”. Es evidente que se intenta acentuar las cuestiones técnicas y disminuir o borrar los fundamentos teóricos en los que por ejemplo Sullivan fundaba sus técnicas. Lo que si es claro es que Sullivan privilegiaba el establecimiento de un contato significativo con el paciente por encima de cualquier otra cosa. Obviamente estaba totalmente en contra de la opinión de que los esquizofrénicos son inabordables o incapaces de establecer lazos transferenciales. Daba importancia a la persona y personalidad real del terapeuta. Ponía en un segundo plano las cuestiones referidas a la sexualidad, complejo de edipo. No promovía el uso de la asociación libre. Utilizaba movimientos, vocalizaciones, preguntas e interpretaciones mínimamente. Por ejemplo prácticamente su primía las preguntas del tipo por qué? Opinaba que los pacientes tendían a interpretarla como una acusación. Entonces mínima interpretación, mínima intervención, principal objetivo establecimiento de un lazo transferencial en general de signo positivo. A pesar de las afirmaciones de Bryce Boyer es interesante notar que Sullivan hace una serie de desarrollos muy interesantes respecto de la estructura del lenguaje, los que oportunamente serán puestos en relación con los de Freud y Lacan para confrontar con la perspectiva principal desde la cual tomaremos nuestro objeto. Por ejemplo en “El lenguaje de la esquizofrenia”, pag. 21 expresa que “... es extremadamente importante el estudio de la manera en que el lenguaje es adquirido”. “Bien pronto...uno debe actuar con el término ‘yo’”. El aprendisaje, la adquisición y el uso del lenguaje atantildee a “obtener lo que deseamos” y “ evitar lo que no deseamos”. Y al sentimiento de seguridad entre nuestros congéneres”. Según Sullivan, pag. 25, “Las peculiaridades de la conducta del lenguaje en el esquizofrénico se originan en su extrema necesidad de un sentimiento de seguridad personal”. “las operaciones del lenguaje como pensamientos son bastante diferentes, profundamente diferentes funfamentalmente de las operaciones del lenguaje como comiunicación y como puros mecanismos usados en el trato con los demás”. ¿Cómo concibe el desarrollo del lenguaje? Otra sorpresa: “...el lenguaje cmienza como una actividad completamente autística.” Y luego:, pag. 28, “Las vicisitudes de nuestra posterior carrera académica a menudo nos convencen de que el lenguaje y el pensamiento están íntimamente relacionados”. Con una sutileza muy de Wittgenstein sobre este asunto. Aunque bien Lacan podría acordar con la siguiente afirmación: “Desde que nosotros somos psiquiatras clínicos, nuestra materia son las vicisitudes del lenguaje en las manos de los esquizofrénicos.” Cómo salido del seminario de Lacan de 1955-56 expresa, pag. 30,: “Yo diagnostico la esquizofrenia por ciertos tipos de perturbación del habla...”. Es decir, la posición de Sullivan no puede entenderse de ninguna manera como tiende a afirmarlo Bryce Boyer como la de un intuitivo, eficaz y pragmático sin ninguna formación ni rigor teórico. Por el contrario es imposible considerar cada una de sus decisiones clínicas sin relación a determinadas posiciones teóricas, claro que estas en muchos casos difieren enormemente de las consideradas y aceptadas como ‘ortodoxas’ en su momento. Y sin embargo su pertinencia analítica se ve y se puede evaluar en la enorme repercusión que tuvieron sus intervenciones sobre innumerables analista, de diversas corrientes que practicaban con las psicosis. I. A. 2. 2 Frieda Fromm-Reichmann En la nota agregada a la publicación póstuma de “Problemas básicos en la psicoterapia de la esquizofrenia”, pag. 398, se dice: “...en Chesnut Lodge trabajó y vivió hasta sumuerte. Allí conoció a Harry Stack Sullivan y desde entonces se estableció entre ambos una estrecha y fecunda amistad.” Ese lazo iba bastante más allá de una coincidencia amistosa. Fundamentalmente coincidían en que para afrontar las reacciones esquizofrénicas tenían que modificar la técnica psicoanalìtica. Como lo dice expresamente en el artículo mencionado, pag. 398, “Utilizo deliberadamente la expresión psicoterapia orientada psicoanalìticamente y no simplemente psicoanálisis, porque para el tratamiento de los psicóticos se necesitan modificaciones de la clásica técnica psicoanalítica”. Y sin embargo es claro, al menos a nuestro entender, que su obra, como la de Sullivan no deja de contribuir a forjar ese objeto al que nombramos como las estructuras freudianas o psicoanalìticas de las psicosis. En el caso de Frieda Fromm-Reichmann sin embargo como dice Bryce Boyer, pag. 123, “su conceptualización y su dinámica concuerdan mucho más que las de Sullivan con las hipótesis freudianas correspondientes al desarrollo de la personalidad.” Enfatiza la cuestión de la interpretación, la transferencia, la contratransferencia, la supradeterminación de los síntomas psicóticos, su equiparacintildeon con la articulación de los elementos de un suentildeo. Propugna integrar el enfoque analítico con la necesidad de ”... más estudios sociológicos de los factores ambientales de importancia.” Dice que se necesitan entrevistas, películas, ayuda de linguistas y kinesistas. La teoría de la semántica y la comunicación también pueden ser de valor”. Por el contrario expresa, pag. 403, “que en los últimos antildeos ha disminuido el interés de los psicoterapeutas por interpretar el contenido de las manifestaciones esquizofrénicas.” La interpretación, el timing de la misma, están condicionadas a lo mismo que privilegiaba Sullivan, el cálculo sobre la relación entre el médico y el paciente y la capacidad del paciente de asimilar la interpretación. Podríamos sintetizar sus recomendaciones respecto “del psiquiatra que desea aprender a hacer psicoterapia con pacientes esquizofrénicos” ,pag. 405, “Debiera estar dotado de una fina sensibilidad para captar los significados tanto ocultos como evidentes de la comunicación humana y al mismo tiempo tener una concepción modesta de sus limitaciones.” Pero como vemos estamos en terreno conocido al seguirla en el énfasis puesto en el establecimiento del lazo transferencial, poniendo atención máxima allí en las estructuras del lenguaje y la comunicación. I. A. 2. 3 Paul Federn Otro importante contribuyente al aporte americano a la construcción del objeto de nuestro estudio es Paul Federn. Sólo inicialemos su posición diciendo que fue uno de los primeros discípulos de Freud, formando parte del grupo que participaba de las famosas 'Reuniones de los miércoles' en el consultorio de Freud y que con el tiempo fundadores la Sociedad Vienesa de Psicoanálisis. Al comentar en "Psicoanálisis de las psicosis", pag. 140, que "El propio Bleuler fue el primero en declarar que el hospital Burghölzli pudo dar de alta a un triple número de casos desde que todo su personal médica había empezado a tratarlos sobre las bases más profundas de la comprensión freudiana." Agrega sorprendentemente: "Pero estos pacientes no fueron sometidos a un verdadero psicoanálisis y yo creo que esta fue una de las razones de su mejoría." Un psicoanalista afirma que la razón de la mejoria de los pacientes psicóticos es que no fueron sometidos a un verdadero psicoanálisis!!!. Es que, a su entender, como agrega en la pag. 141, "... no se justifica emplear el mismo método psicoanalítico que con los neuróticos." Conclusión que parece uno de los puntos que unifican a aquellos analistas que efectuaron su práctica con las psicosis en Norteamérica, y es lo que los opone abiertamente a muchos de los que efectuaron la suya en Inglaterra, en general ligados a la práctica y teoría kleinianas o influenciados por ellos, como la escuela argentina, particularmente Angel Garma y Enrique Pichon-Rivière. El reproche de Rosenfeld que lo que practicaba la escuela americana no podía llamarse psicoanálisis está referido a cuestiones como las que Federn enuncia como condiciones indispensables para el tratamiento, pag. 144: "...establecimiento de una transferencia positiva; interrupción del tratamiento cuando la transferencia se vuelve negativa; auxilio de una asistente femenina; ayuda y supervisión psíquica prolongada en las pospsicosis luego del tratamiento; manejo del problema sexual." Respecto de la transferencia dice, pag. 165., "Yo fui uno de los primeros en oponerme al dogma de que 'no hay transferencia en la psicosis'. En la actualidad, muchos psicoanalistas norteamericanos han hecho incapié en la transferencia de rutina." De cualquier manera Federn respecto a la 'técnica' expresa, pag. 145.: "Muchos de nosotros hemos obtenido buenos resultados con modificaciones justificadas en la técnica." No obstante lo cual a su entender, pag. 158, "El método que aquí auspiciamos no es una mera psicoterapia basada en los conocimientos psicoanalíticos, es un genuino psicoanálisis." En tanto en él habría, "aplicación de los puntos de vista tópico, económico y dinámico a la par que se utiliza la asociación libre y se bordan la transferencia y las resistencias." Cosas que para un Rosenfeld no son suficientes para definir un tratamiento como un genuino psicoanálisis. Claro que de cualquier manera hay que seguir, y luego lo haremos en detalle, las consecuencias que tienen las innumerables transformaciones teóricas y técnicas que su propuesta implica. III. 2. Escuela lacaneana 2. 1. ecole de la Cause freudienne. 'jefe de escuela', orientación general: 1. 1 Jacques-Alain Miller trabajadores de detalle: 1. 2 Jean-Claude Maleval 1. 3 Francois Sauvagnat 1. 4 Jean Jacques Gorog 1. 5 Eric Laurent El criterio de selección de estos autores dentro de un marco mucho más amplio dentro de cada escuela obedece a criterios de selección que pretendemos fundados en la prioridad otorgada a quienes han aportado a la construcción de una posición de escuela respecto de la cuestión. Y asimismo han tenido cierta repercusión fuera de la misma, en el campo analítico lacaneano más general. 1. 1 Jacques-Alain Miller Su lugar de 'jefe de escuela' lo ocupa principalmente a partir del sostenimiento durante casi 25 antildeos de preguntas del tipo de las que formula a Lacan el 05 de enero de 1977 con motivo del comienzo de la ensentildeanza en la Section clinique: "Ouverture de la section clinique", Ornicar n° 9, Paris, avril 1977, pag. 12, "¿La clínica de las neurosis y la clínica de las psicosis necesitan ellas de las mismas categorías, de los mismos signos? ¿Puede una clínica de las psicosis, según vos, tomar su punto de partida de una proposición como: 'el significante representa al sujeto para otro significante', con lo que se sigue el objeto a? $, a, S1, S2, esos términos son apropiados para la clínica de psicótico?." Lacan le contesta algo que por ejemplo la ecole lacanienne de psychanalyse se empentildea en desconocer (y que indica, a mi entender, lo descaminada que se encuentra respecto de una lectura, de una práctica de lectura de Freud): "La paranoia, quiero decir, la psicosis, es para Freud absolutamente fundamental. La psicosis es aquello delante de lo cual un analista no debe recular en ningún caso. Miller insiste: "¡es que en la paranoia, el significante representa al sujeto para otro significante?". Lacan insiste a su vez, "En la paranoia el significante representa a un sujeto para otro significante". Miller lo acosa "Y vos podes situar allí 'fading', objeto a...? Lacan se extenua: Exactamente. Miller como desconfiando: Eso habría que mostrarlo. Lacan cansado ya: "Seguramente que eso habría que mostrarlo, es verdad, pero no lo mostraré esta noche". Desde ese momento, y por distintos caminos, Miller ha dado miles de vueltas en torno de esa posible diferencia. Por ejemplo en 1982, y con motivo de una conferencia en Bruselas, "Psicosis y Psicoanálisis", traducida al castellano por ed. Manantial, Buenos Aires, en 1991, la perseguirá preguntando por 'Esquizofrenia y paranoia'. No es que en ese momento tenga demasiado dominio del tema, y esa es una de las razones que nos hacen citarlo, porque iremos viendo a partir de ello cómo va desplegando sus preguntas, su ignorancia y su saber alrededor de la cuestión a lo largo del tiempo. Como lo confiesa en la pag. 7, "mi embarazo me hizo proponer este tema". "...hoy no podría más que darles algunos puntos de referencia con los que espero poder orientarme en el tema." Es decir, este es el momento en que en medio de la obscuridad y la falta de referencias teóricas y clínicas trata de encontrar una orientación. Lo que va a plantear son "algunos puntos de referencia preliminares, que el antildeo que viene podríamos desarrollar...". Este punto a su entender hay que tocarlo "con la idea de seccionar las adherencias que retienen a la clínica analítica en la clínica psiquiátrica". Lo cual podría ser tomado como un reconocimiento de la ausencia de una neta segregación, respecto de las psicosis, del discurso analítico. Miller busca entonces ahondar en la historia de la delimitación de la demencia precoz o esquizofrenia como modo peculiar de deslindar el discurso analítico del psiquiátrico. Es en esa dirección que sitúa al antildeo 1911 como "completamente capital en la historia de la psiquiatría y en la historia del psicoanálisis; el antildeo 1911, en el que aparecen a la vez el libro de Bleuler "Demencia precoz o el grupo de las esquizofrenias", el libro de Jung sobre la libido ["Transformación y símbolos de la libido"] y el texto de Freud sobre Schreber. Puede decirse que es en esa fecha que se produce la inflexión que hoy todavía nos ocupa, en ese debate paranoia y esquizofrenia." Entonces, en relación a lo que interesa a nuestro estudio, Miller propone entrar por la diferencia esquizofrenia y paranoia para ver si hay o no delimitación, segregación, singularidad de cada uno de estos dos discursos, analítico y psiquiátrico respecto de la cuestión. Es un lugar común plantear durante una buena cantidad de tiempo en el campo lacaneano que la paranoia era La psicosis para el psicoanálisis. Lacan en su Tesis. El Miller de este momento (veremos que luego transforma su posición respecto de la esquizofrenia). Porge por ejemplo en "La presentación deenfermos, pag. 171, parte sentildealando "La rareza del diagnóstico de esquizofrenia [en las presentaciones de enfermos de Lacan]." Luego agrega: "Esto no es fortuito y refleja la poca afinidad que el psicoanálisis tiene con la esquizofrenia desde Freud, contrariamente a la psiquiatria anglosajona. Esa poca afinidad, que Lacan no desmintió, [y termina con una ensalada de palabras incomprensible] tiene relación con el hecho de que la semiologia de la esquizofrenia reposa principalmente sobre una evaluación demasiado intersubjetiva de los trastornos por parte del psiquiatra." Con las claves anteriormente mencionadas Miller propone avanzar sobre Schreber. Según él, Freud antes de Schreber no había diferenciado aún "los dos mecanismos en juego, objetivo que fue el trabajo de su Schreber en 1911". Dice entonces: "Tenemos [en Schreber] un texto fundamental de Freud...Es un texto que enuncia su clínica de la paranoia y de la esquizofrenia." Podríamos decir que con estas claves también nos invita a leer Lacan. Una hipótesis posible es que Lacan oscila entre la posición que asume en el seminario de 1955-56 sobre las estructuras freudianas de las psicosis donde acentúa, con Freud, la función de la paranoia, cosa que explicita en la "Apertura de la sección clínica". En el otro extremo estaría su último escrito, L'etourdit, donde habrá una puesta en relieve de la esquizofrenia en sus relaciones al lazo social. De donde ciertas especificaciones del tipo: el esquizofrénico no está fuera del lenguaje, está fuera del discurso, podrían servir para indicar que la modalidad de construcción de la frontera, el límite, el borde entre paranoia y esquizofrenia es una cantera muy rica donde interrogar las relaciones, el mutuo envolvimiento o la posible segregación entre discurso analítico y discurso psiquiátrico. Tomando esto como mínimo punto de partida analizaremos las propuestas de Miller arrancando desde las que formula en 1984 en "Montré à Prémontré", a su seminario de 1987-1988 sobre "Clínica diferencial de las psicosis", o su artículo sobre "La psicosis en el texto de Lacan". Vamos a poner como límite extremo su propuesta de una clínica enigmática o irónica como propone desde el título de su artículo en la pag. 7 de "El enigma y la psicosis". A. 2 ecole lacanienne de psychanalyse. 'jefe de escuela', orientación general 2. 1 Jean Allouch trabajadores de detalle 2.2 Albert Fontaine 2.3 Anne-Marie Ringenbach 2.4 Erik Porge 2.5 Philippe Julien A. 2. 1 Jean Allouch Jean Allouch ha asumido un rol respecto de su grupo, como diría nuestro Roberto Arlt, por "prepotencia de trabajo". Sosteniendo un trabajo al que vamos a tomar por el sesgo de lo afirmado en febrero de 1982, "Du discord parnaoiaque", luego en octubre de 1986, "Ustedes están al corriente, hay una transferencia psicótica"; en abril del 1987, "Tres faciunt insaniam", y en octubre de 1987 "Paranoisation?". a lo cual vamos a poner como límite, arbitrario por cierto, y culminación, su trabajo su "Marguerite ou l'Aimée de Lacan". Pero el artículo fundamental respecto de los que nos interesa es, sin duda, "Vous êtes au courant, il y a un transfert psychotique", "Ustedes están al corriente, hay una transferencia psicótica". Littoral n° 21, pp. 89-110. En ocasión de explicitar una fórmula, pag. 90,: "el neurótico transfiere, el psicótico plantea transferencialmente." Allouch enuncia su tesis. Tesis a la que vamos a atribuir valor fundante de una posición de escuela. Sostenemos que de allí va a derivar, con sus virtudes y defectos, la posición de la ecole lacanienne de psychanalyse respecto de nuestro objeto. Esta es la tesisde Allouch: "Esta fórmula conjuga, en un cortocircuito, la puesta a la luz de la transferencia en Freud y un enunciado retomado de la lectura lacaniana de Schreber. Se espera de este cortocircuito la cristalización de una cierta disparidad. Intentemos explicitarla." Allí está el todo de su posición: se busca, se trabaja en función de la suposición de una disparidad, de un cortocircuito Freud, Lacan. Nuestra posición difiere de ella en el punto de partida y en los fundamentos. Para nosotros entre Freud y Lacan hay un orden de diferencia pero la misma sólo es pensable desde el concepto de la repetición. Con ello explicitamos otros de los criterios de selección de los escritos y producción entre otros muchos de los de Jacques-Alain Miller, de Jean Allouch y sus respectivos grupos; y es que a nuestro entender ambos lideran dos de las tres posibilidades de posicionamiento respecto del problema que nos ocupa. Posicionamiento que no ha admitido, hasta el momento, más que tres variaciones. Una de ellas busca encontrar y producir, y trabaja, partiendo de la base de la suposición de una continuidad Freud, Lacan, posición por la que generalmente opta la ecole de la Cause freudienne. Otra busca producir un cortocircuito Freud Lacan, tensando todo lo que puede la disparidad entre ellos. Una tercera, en la que nos ubicamos, trata de pensar la diferencia por el sesgo de la repetición tomada en el sentido dado al concepto por el campo analítico, particularmente a partir del desarrollo de Lacan en su seminario de 1963-1964, "Los conceptos fundamentales del psicoanálisis". Veamos en detalle el punto de partida de Jean Allouch. Parte de ubicar la puesta a la luz del concepto freudiano de transferencia, pag. 91, "en los alrededores de 1912". Y dice que, extrantildeamente, no es en el tiempo en que tal concepto se desprende sino "en simultaneidad con la elaboración del complejo de edipo, que el concepto freudiano de la transferencia excluye la existencia de una transferencia psicótica". Esta es la afirmación donde elige hacer descansar toda su posición: a su entender la posición freudiana respecto de la transferencia excluye la transferencia psicótica. Aunque a renglón seguido expresa que esto a sus ojos constituye "el más neto reconocimiento de su especificidad". Aquí empiezan las contradicciones en las que, a nuestro entender, se enreda esta posición de escuela: ¿exclusión que implica el más neto reconocimiento?. Desde esta contradictoria afirmación pasa a intentar desarrollar sus puntos de vista a partir de una cita de Freud de "Esquema del psicoanálisis", 1923-24: "...Se empieza a comprender -en Norteamérica, mejor quizá que en ningún otro lado- que sólo el estudio psicoanalítico de las neurosis puede procurar la preparación necesaria para una comprensión de la psicosis, y que el psicoanálisis está llamado a hacer posible, en el porvenir una psiquiatría científica...". Allouch acentúa que pareciera que Freud hiciera del estudio psicoanalítico de las neurosis la condición sine qua non de la comprensión de las psicosis. Pero "Sea como sea resta que este abordaje de las psicosis a partir de las neurosis ha tenido como efecto la erección de un muro cuasi infranqueable respecto del cual psicoanálisis y psicosis no se encuentran del mismo lado". Es alrededor de esta afirmación que quisiéramos centrarnos. El abordaje freudiano de las psicosis habría erigido 'un muro infranqueable' entre psicoanálisis y psicosis. Tal contrasentido es contradicho inmemdiatamente por el mismo autor, quien se apresura a decir, pag. 92, "Sin embargo no se puede decir que esta demarcación discriminante haya sido efectuada de manera que desde sus primeros pasos el abordaje psicoanalítico de las psicosis se haya encontrado largamente hipotecado por ello." ¿En qué quedamos? Si la afirmación de Allouch que 'el abordaje freudiano de las psicosis" levantó "un muro cuasi infranqueable", de ser cierta, ¿no debería haber hipotecado, impedido, bloqueado, imposibilitado, desalentado todo abordaje de las mismas a partir de este campo? La riqueza, la complejidad, la multitud de abordajes de las psicosis en el campo freudiano es tan amplia que por sí sola refuta las premisas a este respecto de Allouch y su escuela. Pero creemos que su posición no sólo es incorrecta respecto a Freud sino también a Lacan. Porque esta escuela entiende que 'ha sido necesario Lacan' para rectificar este muro cuasi infranqueable y la exclusión a la que supuestamente ha dado lugar el abordaje freudiano de las psicosis. El hecho que sea incorrecta no quiere decir que sea descartable así como así. Nos parece muy enriquecedora en otros aspectos y de todos modos es interesante seguirla en sus desarrollos porque al fin y al cabo se ha constituido como otros de los modos de abordaje y construcción lacaneano de nuestro objeto. Por ejemplo, en la pag. 93, hace una certera caracterización general de los términos en los cuáles a su entender Lacan sitúa el problema de las psicosis a través de citar, haciendo al mismo tiempo un establecimiento particular del seminario del 04 de julio de 1956 (versión muy diferente que a su vez marca las falencias, errores y deslizamientos graves de la versión Miller du Seuil del mismo seminario): "Este delirio (el schreberiano) he querido mostrarles que se esclarecía en todos sus fenómenos, incluso creo poder decir en su dinámica muy esencialmente considerada como una perturbación de la relación al Otro sin duda, y como tal, entonces ligada a un mecanismo transferencial". Es decir, el enfoque de Lacan intenta situar el problema de las psicosis en término de las particularidades de la estructura del sujeto en juego, que, obviamente refiere al lugar del Otro y el otro semejante. Es una lástima que Allouch no recuerde en ese mismo momento que es de lo que habla Freud en su caso Schreber. Se trata de la perturbación de Schreber respecto del Otro, lugar soportado por el Profesor Flechsig, lugar interferido por el orden de los fenómenos transferenciales, función del padre, etc, etc. En cambio para Allouch Lacan plantea las cosas de otro modo en la medida que, a diferencia de Freud, que tomaría según su planteo, exclusivamente en las neurosis, pag. 105, "Lacan toma apoyo sin decirlo, sobre la psicosis". "Porque él ha inaugurado su vía estudiando la psicosis, Lacan puede problematizar la transferencia de otro modo que a la moda psicótica..." "Es planteandola con la psicosis que Lacan la posiciona de otro modo que a la moda de la psicosis." Qué forma extrantildea de leer! El estudio de la psicosis, como punto de partida parece abrir a Lacan otra vía de acceso a lo real! Lacan mismo declara sin embargo que el trabajo y su reflexión sobre las psicosis lo llevaron a Freud. Algunos de los problemas planteados por las psicosis parecen haberlo llevado a buscar abrirlos con la doctrina freudiana. Son, sostenemos, las estructuras freudianas las que iluminaron la práctica de Lacan con las psicosis. Plan de trabajo y Metodologia En principio dedicaré aproximadamente un cuatrimestre a cada uno de los tres puntos principales esbozados. Por lo que estimo que en un antildeo esta tesis estará lista, al menos una primer versión escrita en su totalidad. La aproximación a nuestro problema será efectuada a partir de los textos enunciados en la bibliografía y todos aquellos que aún iremos agregando a ella a partir de lsa exposiciones y las observaciones y críticas que vayamos recolectando. La práctica de lectura de la misma será acompantildeada de una interrogación simultánea no sólo de su lógica y estructura, sino poniéndola a prueba con el material clínico. El material clínico del consultorio y el proveniente de los trabajos institucionales, en Hospitales e Instititución (principalmente a partir de nuestra práctica en IFIL (Instituto para la Función Integral del Lenguaje). Así como a partir del abundante material clínico reunido en la parte específica de la bibliografía, especialmente las tesis doctorales francesas mencionadas en ella. Al mismo tiempo pondremos a prueba nuestras hipótesis y conclusiones en entrevistas e intercambios con determinadas personalidades del campo específico, al tiempo que trataremos de participar de todas las instancias de formación posible a nuestro alcance en el país y en el extranjero. Asimismo tenemos pensado abrir algunas instancias de exposición de los pasos y progresos efectuados al respecto mediante la realización de charlas, presentación en Jornadas y Talleres y Seminarios como para ir poniendo progresivamente a prueba en el diálogo e intercambio con otros, cada una de las formulaciones a las que vayamos arribando. Toda la bibliografía que adjuntamos está en nuestro poder y ya la hemos trabajado en una primera instancia. Por supuesto que aún nos falta pasar varias veces sobre ella, profundizando y dando desarrollo y forma acabada a cada uno de los puntos enunciados. A esta tarea estimamos que la podremos realizar en un tiempo mínimo de un antildeo. Lic. Adrian Ortiz Buenos Aires, 12/03/2002.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1) Schreber, Paul Denkwürdigkeiten eines Nervenkranken. Verlag Ullstein, 1973, Frankfurt am Maim. "Memorias de un enfermo de los nervios", ed. 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Lettres de Miller Article d'Allouch emails de Pascale Camus-Walter emails a la lista lacan-freud@sorengo.com

¿No es increíble escuchar términos tan caros a Jean Allouch como 'argentinisation' en boca de Jacques-Alain Miller? ¿Quien diría que éste afirmaría sobre la "argentinisation de la psychanalyse française"?. La peste en el psicoanálisis actual, hay que decirlo, es argentina. Es la desagradable impresión que tienen los viajeros franceses, vayan donde vayan, sea a Israel o a Centroamérica, a Australia o Burundi se encuentran en las instituciones analíticas, o fuera de ellas, a analistas argentinos. Y muchos de ellos para colmo formados por Oscar Masotta o por aquellos formados por él o afectados por dicha transmisión. La 'argentinisation' de la que habla Jean Allouch, y ahora re-toma Jacques-Alain Miller, como la calamidad de la conception del primero acerca de un acto analítico sin ética, tal vez forman parte del trasfondo, de los fundamentos de su posición y especialmente de su posición sobre el discurso analítico en Buenos Aires, al que piensan que habría que destruir para poder instalar la correcta, es decir, la única y verdadera posición analítica, que por supuesto, como los bebés, vienen de Paris. Allouch y la ecole lacanienne todavía no se enteraron de que el discurso analítico, oh la la la, no los esperó para funcionar en Buenos Aires. Miller, más astuto, más político, primero quiso borrarlo del mapa, intentando borrar en primer término la transmisión Masotta (recordar el paradigma de ello intentando hacer aparecer su versión del seminario Los conceptos fundamentales del psicoanalisis, en traducción de Diana Rabinovitch como la primera versión castellana del mismo) y recien después optó por tratar de no ir contra. Ahora sus discípulos argentinos, pienso en Germán García, afirman que Masotta si viviera sería Milleriano. Y la prueba de ello, afirman, es que la mayoría de los discípulos de Masotta están con la mundial psicoanalítica, la AMP (por favor no confundir con la internacional analítica, la IPA). Cuando se podría leer o que Masotta no tuvo discípulos, o que algunos de estos no pudieron superar el estadío discursivo de la necesidad del líder, como cualquier otra banal horda política. ¿Acaso en otra variante de lo mismo, una porción importante de sus "discípulos", en el Benjadorazo, liderados por Benjamin-Isidoro, con argumentos jurídico político y de votos, no le robó la escuela y las publicaciones fundadas en su transmisión discursiva? En esta encrucijada del discurso analítico, una de las cuestiones que estimo más apremiantes es saber si este campo de discurso podrá generar otro lazo que el generado por la política, que hoy por hoy es el dominante en dicho campo. a seguir.

Otra vuelta de tuerca sobre los últimos detellos entre la IPA, la internacional psicoanalítica vs la AMP, la mundial psicoanalítica. Disputas por un mercado en bancarrota, en medio de la bancarrota del discurso analítico. El supuesto motivo: la formación analítica. El detonante: la opinión, siempre sostenida por la IPA, sobre el déficit de la formación lacaniana del analista. La cuestión discursiva: el deslizamiento constante y la falta de consistencia sobre: ¿qué es al acto analítico? luego ¿en qué consistiría la formación analítica? luego ¿en qué consiste el lazo entre analistas? En primer término en la toma en consideración del repetido fracaso al respecto, tanto de Freud como de Lacan.Fracaso estrepitoso tanto del tríptico de la IPA, seminarios, análisis de control y análisis personal, como de los dispositivos de la cada vez más virtual, y por momentos imposible escuela lacaniana, y todas sus tecnologias, pase, jury, seminarios, etc, etc. A falta de encarar esos problemas de discurso, vemos entre medio, acorde a la época, fuegos de artificio. Causados por el reparto del queso, digo el mercado, cada vez más pequeño y los ratones, perdón, los analistas, cada vez siendo más y con más hambre. Y con menos hambre de discurso. De eso, anoréxicos. Su pasión, es decir, lo que los calienta, como a los políticos, sólo el poder, esto es, cuántos y que numerosos atados, paquetes de gente consiguen anudar. La ética del discurso analítico? Hay uno que dice calamité! . El discurso analítico? Bien gracias, tal vez en otra oportunidad. a seguir.

Guère d'école, guerre d'écoles Jean Allouch Dans son article « La grosse colère du gendre de Lacan » ( Libé du 7 septembre 2001) , Éric Favereau pose la question : « Que comprendre à ce nouvel épisode de la guerre entre lacaniens pur jus et freudiens arc-boutés ? Question d'autant plus vive qu'il semble y avoir là beaucoup de bruit pour pas grand-chose, ni rien de bien neuf : ce n'est pas la première fois qu'on entend ou lit, en provenance d'un membre de l'International Psychoanalytic Association (IPA) une dénonciation outrée du manque de sérieux des lacaniens. Quiconque aura été une seule fois immergé dans les pénibles délices d'une scène de ménage, ou aura, enfant, subi la colère d'un parent, aura pu s'apercevoir que le lieu d 'une dispute n'est pas nécessairement celui où se niche son enjeu. Partons donc de la dispute, et tentons de dénicher l'enjeu. Dans sa Lettre à l'opinion éclairée, Jacques-Alain Miller répond : « [...] la formation lacanienne, pour être moins formaliste que celle de l'Internationale, est d'autant plus exigeante », écrit-il. Formule à laquelle on peut souscrire, surtout si l'on n'ignore pas, comme d'ailleurs les membres eux-mêmes de cette Internationale le disent et l'écrivent noir sur blanc, que cet ensemble de règles inapplicables et d'ailleurs inappliquées, censées garantir la formation du psychanalyste, joue fort souvent à rebours de ce en quoi consiste essentiellement cette formation, à savoir la propre analyse du futur psychanalyste. L'enjeu de l'actuel débat serait-il là ? Ou dans la conquête d 'un marché ? Mais ces enjeux sont permanents (au moins depuis 1963, date de la séparation du mouvement lacanien d'avec l'IPA), lancinants, et l'on ne voit pas, s'il s'agissait seulement d'eux, qu'ils puissent produire la vivacité ni l'actualité du présent affrontement. Sans donc négliger ces registres, je voudrais tenter d'indiquer que l'affaire est aussi, en sous-sol, de doctrine, même si ce terme est aujourd'hui connoté plutôt péjorativement. Car c'est d'elle que dépendent les modalités de la formation. L'article de Libé met en avant le statut de Jacques-Alain Miller, « gendre de Lacan ». Et la lettre de Miller ne méconnaît pas la dimension familiale de l'affaire. Il y est explicitement question, certes de lui comme gendre, mais aussi de son frère, de sa belle-mère, de ses petits-enfants. La liste eût pu être plus longue, mais elle suffit pour que nous nous posions la question : qu'est-ce que l'instance familiale vient donc faire s'agissant de conflits entre écoles psychanalytiques ? A priori, on ne voit pas ! On peut noter cependant que cette incongruité n'est pas une spécialité lacanienne. Freud confiait l'IPA à sa fille Anna, et Gilbert Diatkine, auteur du récent coup de patte contre les lacaniens auquel Miller vient de réagir, est lui-même fils d'un psychanalyste (si ceci a un sens), et se trouvait, il y a peu, apprécié à ce titre par Miller. Ajoutons que ces derniers temps les lecteurs de Libé et d'autres journaux ont pu mesurer, à quel point des psychanalystes de tous bords prenaient parti dans le débat sur le mariage gay et lesbien, ou sur la possibilité pour les gays et lesbiennes d'élever des enfants, en défendant la figure la plus traditionnelle de la famille. Comme si bon nombre de leurs analysants n'en avaient pas pâti ! La famille, l'idéologie familiale, pèse d'un poids énorme sur la psychanalyse, laquelle ne parvient toujours pas à véritablement s'ébrouer. Ainsi Lacan, après avoir dissout l'École freudienne qu'il avait, avec quelques autres, fondée, se résolut-il à confier à sa famille la survie de son enseignement. Il le fit, faute d'élèves, et il n'est pas exclu d'accréditer le constat de cette absence d'élèves dignes de ce nom sans pour autant s'inscrire dans la décision qui s'ensuivit. Cette décision se laisse identifier comme la mise en place d'une transmission épiclère ou, en termes juifs, d'un lévirat. C'est à ce titre qu'un gendre de Lacan a sa place dans l'histoire du mouvement lacanien. Mais cette place, selon la logique du lévirat, a un prix : s'annuler soi-même, renoncer à faire œuvre personnelle, ou, dit dans les termes actuels de Jacques-Alain Miller, ceux qui l'ont tant frappé dans un article du Canard enchaîné, « se cacher ». Un autre prix étant le gel du bien-fonds familial (ici : l'enseignement de Lacan), qui ne peut être remis en circulation qu'avec et que par le fils que le gendre donne à son beau-père (de là l'absence, parfaitement logique même si elle fait pousser les hauts cris, d'une version critique des séminaires et autres écrits de Lacan). Miller a parfaitement joué le jeu. Il est touchant, émouvant, qu'il souligne, lui, la date des vingt ans de la mort de Lacan, tandis que les lacaniens, oublieux de cette mort, célébraient il y a peu l'anniversaire de sa naissance. « Je veux bien, écrit-il dans cette lettre où il prend acte du vingtième anniversaire du décès de Lacan, être le gendre de Lacan pour l'éternité, et que l'on réduise les travaux qui consument mes jours à lui avoir donné une descendance ». Telle est en effet l'exigence du lévirat. Mais justement, le voici aujourd'hui se dégageant de cette position et de cette fonction, disant : « ça suffit ». Celui que Lacan avait accueilli comme un prince de l'université reçoit le refus, signé M. Denis (qu'on lise !), de publier son droit de réponse comme un baiser le réveillant : « M. Denis m'a retiré le dernier grain de mon avoine, je suis mort. Voici que je renais, autre que je n'étais. Le baiser d'une princesse, d'un crapaud, fit un prince charmant ». L'événement est là. Un bouchon a sauté ; une emprise familiale cède. Et la véritable bagarre, celle entre « lacaniens pur jus et freudiens arc-boutés », revient, comme il se doit, à l'ordre du jour. Quelle bagarre ? Celle qui doit bien avoir lieu, comme a bien dû avoir lieu la victoire des newtoniens sur la physique aristotélicienne (la France a résisté un siècle !), celle qui restait sous le boisseau également du fait d'un freudo-lacanisme dominant la scène analytique depuis vingt ans, celle qui oppose, à la pensée essentiellement dualiste de Freud (une pensée du conflit), la pensée fondamentalement ternaire de Lacan (son paradigme symbolique imaginaire réel, à partir duquel étaient traités par lui et doivent être traités par ses élèves l'ensemble des problèmes qui se posent à la psychanalyse). Tel est le « contentieux historique qui fait partage depuis bientôt cinquante ans » (Miller), exactement depuis 1953, moment où Lacan invente son ternaire. La psychanalyse a, sur ce point, à se déterminer. Saluons que Jacques-Alain Miller prenne désormais sa part à ce combat. * Psychanalyste. Dernier livre paru : Le sexe du maître, Paris, Exils, 2000. POCA ESCUELA, GUERRA DE ESCUELAS En su artículo "La gran cólera del yerno de Lacan" (Liberation del 07/09/2001), Éric Favereau plantea la pregunta: ¿qué entender de este nuevo episodio de la guerra entre lacaneanos pur jus y freudianos arc-boutés? Pregunta tanto más viva cuanto que parece haber aquí mucho ruido por poca cosa y nada demasiado nuevo: no es la primera vez que se escucha o lee, proveniente de un miembro de la International Psychoanalytic Association (IPA) una denuncia extrema de la falta de seriedad de los lacaneanos. ¿La cuestión del debate actual estaría aquí? ¿O en la conquista de un mercado? Pero estas cuestiones son permanentes, obsesivas (al menos desde 1963, fecha de la separación del movimientolacaneano con la IPA) y no se ve, si sólo se tratase de ellas, por qué provocarían la vivacidad o la actualidad del presente enfrentamiento. Entonces sin descuidar estos registros quisiera intentar indicar que el asunto es también, bajo cuerda, de doctrina, incluso si este término hoy está connotado más bien peyorativamente. Porque es de ella que dependen las modalidades de la formación. Cualquiera que haya estado aunque sea sólo una vez en las penosas delicias de una escena conyugal, o habrá, en tanto niño, sufrido la cólera de un padre, habrá podido darse cuenta que el lugar de una disputa no necesariamente es aquel en el que se basa tal cuestión. Partamos entonces de la disputa y tentemos de descubrir lo que está en juego. En su "Carta a la opinión esclarecida"Jacques-Alain Miller responde: "[...] la formación lacaneana, por ser menos formalista que la de la International, es tanto más exigente", escribe. Fórmula a la que uno podría subscribir, especialmente si no se ignora que, como por otra parte los miembros mismos de esta Internacional lo dicen y lo escriben negro sobre blanco, este conjunto de reglas inaplicables y por otra parte inaplicadas, reputadas garantir la formación del psicoanalista, muy frecuentemente juegan en contra de aquello en lo que consiste esencialmente esta formación, a saber, el propio análisis del futuro psicoanalista. El artículo de Liberation pone por delante el estatuto de Jacques-Alain Miller "yerno de Lacan". Y la carta de Miller no desconoce la dimensión familiar del affaire. Explícitamente allí es cuestión ciertamente de él como yerno pero también de su hermano, de su suegra, de sus hijos. La lista podría haber sido más larga, pero basta para que plantiemos la cuestión: ¿a qué viene la instancia familiar tratándose de conflictos entre escuelas psicoanalíticas? A priori no se ve! Sin embargo se puede notar que esta incongruencia no es una especialidad lacaniana. Freud confió la IPA a su hija Anna, y Gilbert Diatkine, autor del reciente patadón contra los lacaneanos, al cual Miller viene de reaccionar, es él mismo hijo de un psicoanalista (si eso tuviese algún sentido) y era, hasta hace poco tiempo, apreciado a tal título por Miller. Agreguemos que estos últimos tiempos los lectores de Liberation y otros periódicos han podido mensurar hasta qué punto los psicoanalistas de todos lados tomaron partido en el debate sobre el matrimonio gay y lesbiano, o sobre la posibilidad para los gays y lesbianas de criar niños, defendiendo la figura más tradicional de la familia. Cómo si un buen número de sus analizantes no hubiesen padecido justamente eso! La familia, la ideologia familiar, pesa con un peso enorme sobre el psicoanálisis, el cual no siempre llega verdaderamente a librarse. Así Lacan, después de haber disuelto la Ecole freudienne de Paris que él había fundado con algunos otros, se resuelve a confiar a su familia la supervivencia de su enseñanza. Lo hizo, a falta de alumnos, y no está excluido acreditar esta ausencia de alumnos dignos de ese nombre sin por tanto inscribirse en la decisión que siguió. Esta decisión se deja identificar como la puesta en acto de una transmisión epiclère o, en términos judios, de un levirato. Es a este título que un yerno de Lacan tiene su lugar en la historia del movimiento lacaneano. Pero este lugar, según la lógica del levirato, tiene su precio: anularse a sí mismo, renunciar a hacer obra personal, o, dicho en los términos actuales de Jacques-Alain Miller, los que lo han golpeado tanto en un artículo de Le canard enchaîné, a 'ocultarse' (se cacher). Otro precio es el gel de los bienes inmuebles bien-fonds familiares (aquí: la enseñanza de Lacan), que no puede ser puesta en circulación más que con y por el hijo que el yerno da a su suegro (de allí la ausencia, perfectamente lógica, aún si nos hace chillar, deuna versión crítica de los seminarios y otros escritos de Lacan). Miller ha jugado perfectamente el juego. Es sorprendente, conmovedor que él señale, él, la fecha de los veinte años de la muerte de Lacan, mientras que los lacaneanos olvidados de esta muerte, celebraron hace poco el aniversario de su nacimiento. "Yo quiero bien, escribe en esta carta donde toma nota del veinte aniversario del deceso de Lacan, ser el yerno de Lacan para toda la eternidad, y que se reduzcan los trabajos que consumen mis días a haberle dado una descendencia". Tal es en efecto, la exigencia del levirato. Pero justamente, he aquí que hoy lo vemos desprenderse de esta posición y de esta función diciendo: "ya basta". Este, a quien Lacan había acogido como un príncipe de la universidad recibe el rehusamiento, firmado M. Denis (que se lea eso!) a publicar su derecho a respuesta como un baiser reirguiéndolo: "M. Denis me ha retirado el último grano de mi avena, estoy muerto. He aquí que renazco, otro del que era. El besador le baiser de una princesa, de un sapo, a príncipe encantador". El suceso actual está aquí. Un botón saltó, una empresa familiar cede. Y el verdadero cruce entre "lacanianos pur jus y freudianos arc-bouté" vuelve, como se debe, a la orden del día. ¿Qué cruce? El que debe tener lugar, como ha debido tener lugar la victoria de los newtonianos sobre la física aristotélica (la Francia ha resistido un siglo!), el cruce que permanecia soterrado igualmente por el hecho de un freudo-lacanismo dominando la escena analítica desde hace veinte años, que opone al pensamiento esencialmente dualista de Freud (un pensamiento del conflicto) el pensamiento esencialmente ternario de Lacan (su paradigma simbólico imaginario real, a partir del cual fueron tratados por él y a partir del cual deben ser tratados por sus alumnos el conjunto de problemas que se plantean en/al psicoanálisis) Tal es el "contexto histórico que compartimos desde hace cncuenta años" (Miller), exactamente desde 1953, momento en le cual Lacan inventa su ternario. El psicoanálisis tiene, sobre este punto, que determinarse. Saludamos que jacques-Alain Miller tome de aquí en mas su parte en este combate. Jean Allouch. Psicoanalista. Ültimo libro aparecido "El sexo del amo, Paris", Exils,2000.

Comentaire de Pascale Camus-Walter à cet article de Jean Allouch (Sur la liste Lutecium.fr) Cher Jean Allouch, J'ai lu avec attention votre texte pour Libé sur Miller. Je constate que vous mettez toujours en correspondance la passation au gendre avec la notion de lévirat. Je ne sais pas si ce que j'ai dit récemment sur cette liste à propos du lévirat vous a paru insignifiant, mais je me permets d'insister: dans le cas de Lacan et Miller, utiliser le terme de lévirat est un glissement symbolique dont je vous demande la signification à vos yeux? Le point de jonction que vous opérez entre le lévirat et l'épiclère est le suivant: A Athènes, l'épiclère était obligée de se marier avec le plus proche parent (hors de l'inceste). Cette situation se rapproche en effet du lévirat juif qui est l'obligation pour une épouse de se remarier et de procréer avec le frère du défunt. Raccorder l'épiclère et le lévirat sur cette articulation du "pont athénien" me semble une manoeuvre un peu étrange. En fait, en Grèce Antique, une fille épiclère, fille unique sans être héritière, s'ajoute en quelque sorte à l'héritage . Si la fille épiclère est mariée, ses fils sont considérés comme les fils du grand-père maternel et recueillent la succession. Si la fille épiclère n'est pas mariée, le père dispose d'elle par testament et adopte, comme fils et héritier, son futur gendre. A défaut de testament, la succession échoit au plus proche parent qui doit épouser la jeune fille. En principe, l'héritier s'il est déjà marié, l'épiclère s'il est sans enfants, doivent divorcer. Dans la pratique, l'héritier est tenu simplement de doter la jeune fille. Voila. J'ai déjà souligné la goujaterie des participants qui ne répondent pas. Mais je ne désespère pas de trouver des lecteurs éclairés, c'est pourquoi je continue à écrire. Pascale Camus-Walter / Strasbourg * camwal@noos.fr COMENTARIO DE PASCAL CAMUS AL ARTÍCULO DE JEAN ALLOUCH (Sobre la lista Lutecium.fr) Estimado Jean Allouch He leido con atención su texto para Liberation sobre Miller Constato que ud siempre pone en correspondencia el pase la passation al yerno con la noción de levirato. No sé si lo que dije recientemente sobre esta lista a propósito del levirato le ha parecido insignificante pero me permito insistir en el caso de Lacan y Miller. Utilizar el término levirato constituye un deslizamiento simbólico del que le demando la significación que tiene para usted. El punto de conjunción que usted opera entre el levirato y el eplicère es el siguiente: En Atenas el epiclère estaba obligado a casarse con el pariente más próximo (fuera del incesto) Esta situación, en efecto, se aproxima al levirato judio que constituye la obligación para una esposa de volverse a casar y procrear con el hermano del difunto. Aproximar el epiclère y el levirato sobre esta articulación del "puente ateniense" me parece una maniobra un poco extraña. En efecto, en la Grecia Antigua, una hija epiclère, hija única sin ser heredera, se agrega, de alguna manera a la herencia. Si la hija epiclère está casada, sus hijos son considerados como los hijos del abuelo materno y reciben la sucesión. Si la hija epiclère no está casada, el padre dispone de ella por testamento y adopta, como hijoy heredero a su futuro yerno. A falta de testamento, la sucesión va al más próximo pariente que debe esposar a la hija. En principio el heredero, si está ya casado, y el epiclère no tiene hijos, tienen que divorciarse. En la práctica, el heredero simplemente tiene que dotar a la hija. He aquí. He subrayado la falta de politesse de los participantes que no responden. Pero no desespero de encontrar lectores esclarecidos, por lo que continuo escribiendo. Pascale Camus-Walter / Strasbourg * camwal@noos.fr

Réponse de Jean Allouch Chère Pascale Camus-Walter, Tout d'abord merci de votre lecture attentive et de vos critiques. Je ne vous avais, en effet, pas répondu à l'époque, pensant, peut-être à tort, que vous n'aviez pas lu "Gel", l'article qui avait été mentionné (l'avez-vous lu depuis?) et qui, je crois, comporte une explicitation de l'usage a minima que j'y fais de la figure de la transmission épiclère. Je n'y mentionnais pas le lévirat, comme je viens de le faire pour attirer un peu l'oreille de quelques uns. Mon propos n'était pas une étude comparative de ces deux modes de transmission dans leur proximité et leurs différences, dans leurs diverses formes, leurs richesses et leurs subtilités que vous connaissez si bien ; il ne l'est toujours pas. Le lien fait par Lacan au moment de la dissolution de l'EFP (mais ça remontait à plus loin, avant de se cristalliser à ce moment-là) entre échec de l'école et transmission familiale me semble difficilement contestable historiquement. Et c'est là déjà un premier trait qui fait songer à la transmission épiclère : l'absence d'une transmission "normale" faute d'héritier (en l'occurrence d'élève, la transmission, si transmission il devait y avoir, ayant son lieu élu dans l'école), à quoi vient répondre la mise en place d'un dispositif d'exception, mais devant ramener les choses dans l'usage commun (autrement dit dans l'école, s'il s'agit bien d'un enseignement) après une génération. J'ai ainsi pu, en convoquant la transmission épiclère, donner corps, consistance, à la co-présence d'un certain nombre d'autres traits auxquels nous avions affaire (notamment le célèbre "ne compter pour rien", ou encore le "quand je dis je, mon je est celui de Lacan" de Jacques-Alain Miller, phrases folles s'il en est, mais qui ne le sont plus du tout référées à l'épiclérat), mais aussi accueillir en ce lieu d'autres traits survenus par la suite à commencer par l'absence d'un rapport critique à Lacan, ce qui est le moins qu'on puisse attendre d'un élève. Je ne prétends pas que cette bijection fonctionne en tous points, qu'il n'y a pas quelques traits de la transmission épiclère qui ne se retrouvent pas dans la mise en place de ce qui a suivi la dissolution, ni que tout ce qui fut fait depuis par ceux qui se sont trouvés ainsi regroupés se laisse aisément ranger dans la transmission épiclère. Et là s'inscrivent vos remarques, justes en effet. Simplement, cet éclairage, partiel, me semblait non négligeable, surtout comparé au silence qui, sur tout ceci, régnait. Une des vertus de ce travail (si je puis me permettre) fut en effet de souligner la responsabilité de Lacan en cette affaire, ceci en un moment où pratiquement tous les caciques de l'ancienne école (aujourd'hui patrons de diverses maisons) criaient haro sur le baudet Miller, et fermaient les yeux sur ce qu'avait fait Lacan à cet endroit. De là l'abstention de l'école lacanienne à participer à certains rassemblements d'institutions psychanalytique (comme on dit), rassemblements fondés sur l'exclusion d'au-moins-un, à savoir Miller (je n'invente pas : ce fut écrit noir sur blanc dans le texte fondateur d'un de ces rassemblements). Si la référence à la transmission épiclère a pu servir à ce que quelques uns se refusent à participer à cette curée, elle n'aura pas été tout à fait inutile à mon avis. Peut-être lui accorderez-vous cela. L'article paraît aujourd'hui dans Libé. Je ne regrette pas de l'avoir proposé sur Lutecium, car vous serez ainsi en mesure de remarquer, outre les réécritures qui sont d'usage, la suppression de la parenthèse après : "...fils de psychanalyste (si ceci a un sens)". Vous remerciant encore de vos remarques, je vous laisse méditer ce geste. Manifestement, ça grippe encore à cet endroit du psychanalyste géniteur. Votre, Jean Allouch jallouch@noos.fr RESPUESTA DE JEAN ALLOUCH Estimado Pascale Camus-Walter, Antes que nada gracias por su lectura atenta y sus críticas. En efecto, no le he respondido en ese momento, pensando, quizas equivocadamente, que ud. no había leído "Gel", el artículo que había sido mencionado (¿lo ha leído después?) y que, creo, comporta una explicitación del uso de mínima que hacía allí de la figura de la transmisión epiclère. No mencionaba allí el levirato, como vengo de hacerlo para llamar un poco la oreja de algunos. Mi intención no era un estudio comparativo de estos dos modos de transmisión en su proximidad y en sus diferencias, en sus diversas formas, sus riquezas y sus sutilidades, que usted conoce bien, eso no siempre ocurre. El lazo establecido por Lacan, en el momento de la disolución de la EFP (pero eso se remontaba más lejos, antes de que cristalizara en ese momento) entre el fracaso de la escuela y la transmisión familiar, me parece difícilmente discutible históricamente. Y es ya este un rasgo que hace pensar en la transmisión epiclère: ausencia de una transmisión "normal" a falta de heredero (en la ocasión, de alumno, la transmisión, si debiera haberla, teniendo su lugar elegido en la escuela) a lo que viene a responder la puesta en práctica de un dispositivo de excepción pero debiendo llevar las cosas al uso común (dicho de otro modo en la escuela, se trata de una enseñanza) respecto de una generación. Así he podido dar cuerpo, convocando a la transmisión epiclère a la co-presencia de un cierto número de otros rasgos con los que teníamos que vernoslas (especialmente el célebre 'no contar para nada' de Jacques-Alain Miller, frases locas si las hay pero que no lo son del todo referidas al epiclerato) pero también acogiendo en ese lugar a otros rasgos sobrevenidos a continuación, comenzando por la ausencia de una relación crítica con Lacan, que es lo menos que se puede esperar de un alumno. No pretendo que esta biyección funcione en todos los puntos, que no haya algunos rasgos de la transmisión epiclère que no se reencuentren en la puesta que siguió a la disolución, ni que todo lo que fue hecho después por los que se han encontrado reagrupados de ese modo se deje acomodar en la transmisión epiclère. Y aquí se inscriben vuestras observaciones, en efecto justas. Simplemente esta aclaración, parcial me parecía a no descuidar, sobre todo comparado al silencio que reinaba sobre todo esto Una de las virtudes de este trabajo (si puedo permitirme decirlo) fue en efecto subrayar la responsabilidad de Lacan en este asunto. Y esto en un momento en que prácticamente todos los caciques de la antigua escuela (hoy patrones de diversas casas) gritaban haro sobre el baudet Miller y cerraban los ojos sobre lo que había hecho Lacan a este respecto. De allí la abstención de la ecole lacanienne a participar de ciertos agrupamientos de instituciones psicoanalíticas (como se dice) agrupamientos fundados sobre la base de la exclusión del al-menos-uno, a saber, Miller (no invento, esto fue escrito blanco sobre negro en el texto fundador de uno de estos reagrupamientos). Si la referencia a la transmisión epiclère ha podido servir para que algunos se rehusasen a participar de esta curée, a mi entender ella no habrá sido totalmente inútil. Quizas acordará con esto. El artículo aparecerá hoy en Liberation. No lamento haberlo propuesto antes sobre Lutecium porque usted estará en condiciones de observar, más allá de las reescrituras que son de uso, la supresión del paréntesis después de: "...hijo de psicoanalista (si eso tiene un sentido)". Agradeciendole aún sus observaciones, le dejo meditar en ese gesto. Manifiestamente eso grippe aún en el costado analista genitor. Votre, Jean Allouch jallouch@noos.fr

lacan-freud@sorengo.com Una lectura de un reportaje a Allouch En Pagina12 del 27/07/2000 hubo un artículo de Elena Jabif titulado 'Últimos días de la gran oreja idolatrada' y el jueves 17/08/200 un reportaje y un pequeño escrito de Jean Allouch. Creo que es preciso atender a la lógica que subtiende a estos artículos. Allouch critica el artículo de Jabif sin criticar la enunciación del mismo. A su entender tal artículo se funda en algo que él mismo sostiene y transmite: la suposición de un valor de enseñanza y transmisión, en el campo del discurso analítico, al anecdotario francoparisino sobre Jacques Lacan. El artículo de Jabif apunta a poner en discusión, a partir de anécdotas sobre Lacan, los problemas de la práctica de la idealización del analista por parte de éste y de sus analizantes. El problema es que para ello toma la misma via que Allouch tomó, e intenta difundir, especialmente en su excecrable libro sobre las 2345 anécdotas, chusmerio, ocurrencias y tonteras de Jacques Lacan. No es un problema interesarse o recoger los chismes sobre Lacan. Hubo periodistas que incluso fueron a hurgar en el tacho de basura de Lacan para a partir de ello deducir vaya a saber qué. La cuestión es creeer que es posible discutir, como lo practican Jabif y Allouch, sobre la idealización del analista desde la anécdota. Allouch no critica el hecho de que se apele, en relación con este tipo de problemas, al anecdotario franco parisino, simplemente dice que la anécdota no es cierta, para colmo por medio de la expresión más pura de la yo-cracia (la famosa je-cratie) 'yo estuve allí y les puedo decir como fueron verdaderamente las cosas'. Hace unos años en una presentación de enfermos del Borda un paciente se quejaba de que una analista después de 10 años le había dado malos consejos respecto de la relación con las mujeres ya que no había podido llegar a nada con una de ellas. Quien hacía la presentación clínica le dijo con justeza: ud. se queja de los malos consejos de su analista no del hecho de que ella se haya autorizado a darle consejos. El hecho de dar consejos es un problema en la conducción de un análisis. El hecho de discutir problemas de la formación del analista mediante anécdotas es el problema. No que la anécdota sea o no cierta. Una segunda cuestión, hace a la relación del discurso del psicoanálisis y en particular el de Lacan a propósito de una constatación: hay algo de la cuestión sexual que no pasó, no pasa, no termina de pasar por el consultorio analítico. Allouch recomienda: ' Lo primero que se puede hacer desde el psicoanálisis es estudiar todo eso y ver de lo que se trata'. El reconocimiento va en el mismo sentido que cuando Lacan expresaba que el psicoanálisis había fracasado en generar una nueva perversión, una nueva erótica. Sin embargo esa nueva erótica no esperó al psicoanálisis, está en acto, buscando sus cauces allí por donde efectúa su deriva. Pero a renglón seguido de decir Allouch esto y agregar luego 'Ahora existen estudios sobre la historia de la sexualidad que no existían en los tiempos de Freud y de Lacan...', dice que sin embargo '...todos esos problemas actuales fueron estudiados ya por Lacan mucho antes de que fueran planteados por los gays o las lesbianas'. O sea, por un lado hay un reconocimiento que algo del orden sexual no pasó por el discurso analítico, ni lleva sus marcas, incluso por momentos fue construido, entre otros por gays y lesbianas, contra él, pero por el otro se pretende afirmar que 'ya mucho antes que... Lacan había estudiado aquello...' de lo que de alguna manera no tenía la menor idea. Allouch termina diciendo que: "Las variaciones mismas de diferentes tipos de sexualidad valen como prueba o confirmación de la proposición de Lacan que dce que 'no hay relación sexual' ". Es decir, aquello en lo que el discurso analítico fracasó estrepitosamente, tal vez por lo mismo que el repetido fracaso del psicoanálisis respecto de las psicosis, porque así como las cuestiones sexuales tampoco la locura transita por los consultorios analíticos, termina siendo tratado como aquello que confirma lo que, por múltiples razones, lo desconoce absolutamente. Se ve cuál es uno de los problemas, que a algo de lo que Freud y Lacan colocaban en los fundamentos del discurso analítico, locura y sexualidad, el dispositivo analítico no termina de construir el modo de hacerlos pasar por el consultorio.

Lista de los trabajos sobre Sex and Gender del Dr. Robert J. Stoller, en el site de la Fundación Stoller, redactada por Dave Lee www.stoller-fundation.org

Notes on Foucault." Psychoanalytic Review, 1996 Feb, v83 (n1):11-20. Abstract: Presents R. J. Stoller's notes as stimulated by the writings of M. Foucault (1977-1984). In reference to these writings, it is suggested that without the clinical viewpoint and clinical experience, and without the desire and capacity to study individuals' subjectivity, then the social sciences, and history, as a search for truth, come to naught. An editor's introduction to Stoller's notes is included. (PsycINFO Database Copyright 1996 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------------ Robert J. Stoller and I.S. Levine, Coming attractions: the making of an x-rated video. New Haven: Yale University Press, 1993. ------------------ "Hooray for love" in Theodore Shapiro, Robert N. Emde (Eds.), Affect: Psychoanalytic perspectives. International Universities Press: Madison (CT), 1992, p. 413-437. ------------- Abstract: Note the details of the affects/scripts that underlie our words "romance," "love," and "erotic excitement"; link them to a description of masculinity and femininity different from that used in classical analytic theory... in order to examine an aspect of the concept "love," a fragment from the report of a woman of our culture in a painful love affair is placed next to a fragment from a Sambia (New Guinea) woman; as we would expect, untender, unempathic, unpleasant, and dangerous qualities--in the form of memories and scripts--immediately appear amid the tender emotions; the roots of these unloving affects can be found in the forces that, transcending cultures, create gender identity in males and females, and give us hints as to why love is often so unloving. -------------- "Gender Identity Development and Prognosis: A Summary" is Dr. Stoller's contribution to a chapter entitled "Psychobiological endowment and developmental interactions." in New approaches to mental health from birth to adolescence. The child in the family: The Yearbook of the International Association for Child and Adolescent Psychiatry and Allied Professions, Vol. 9.; Yale University Press: New Haven, 1992, p. 66-102. Dr. Stoller explains how gender identity develops and summarizes what happens to people who manifest gender disorders. --------- "A different view of oedipal conflict." in Stanley I. Greenspan, George H. Pollock (Eds.), The course of life, Vol. 3: Middle and late childhood. International Universities Press: Madison (CT), 1991, p. 95-113. From the beginning of his work to the end, no subject more persistently occupied Freud than that of the origins, development, and maintenance of masculinity and femininity; data have emerged that amplify and modify his theories on this subject; review his positions and compare them with recent ideas... newer biological data; newer psychological data; the oedipal conflict; primary femininity; primary masculinity; transsexualism; female transsexualism; implications for normative behavior. ----------- "Hooray for love." Journal of the American Psychoanalytic Association, 1991, v39:413-437. Abstract: Examines an aspect of the concept of love through a fragment from the report of a woman of Western culture compared with a fragment from a Sambia (New Guinea) woman. Untender, unempathic, unpleasant, and dangerous qualities (in the form of memories and scripts) appear amid the tender emotions. The roots of these unloving affects can be found in the forces that, transcending cultures, create gender identity in males and females, and provide clues as to why love is often so unloving. (PsycINFO Database Copyright 1992 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- "Eros and polis: What is this thing called love?" Journal of the American Psychoanalytic Association, 1991, v39 (n4):1065-1102. Abstract: Examines moral issues relating to erotic desire from the viewpoints of four philosophies: moral philosophy, Marxism, feminism, and psychoanalysis. The essay is built up from two books, R. Scruton's Sexual Desire (1986) and A. Soble's Pornography (1986). It is a comparison of two ways to measure human nature: the intellectual (philosophy) and the clinical (psychoanalysis). (PsycINFO Database Copyright 1992 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- Pain and passion: A psychoanalyst explores the world of S & M. Plenum Press: New York, 1991. A preeminent psychoanalyst explores the world of consensual S & M (sadism and masochism). An expert on the dynamics of perversion and erotic excitement, Dr. Stoller sets out on an expedition to the S & M community of West Hollywood. We meet the highly articulate Ron, who serves as a guide to the fetishes and bizarre practices of both casual and devoted proponents of sadomasochism. We are introduced to Marilyn and Claudelle, two warmly opinionated entrepreneurs of a B & D (bondage and discipline) establishment. The arcane business of S & M videos is documented by Merlin, an enthusiastic producer of pornography. Most interesting are Dr. Stoller's provocative questions to these denizens of the S & M world and his engaging musings on their answers.... Like an anthropologist in New Guinea, Dr. Stoller observes the customs of these natives. He studies them in his quest for insight into the perplexing question of why some people associate pain and humiliation with intense erotic desire. Thus his journey is not only external, but internal--into the meaning and boundaries of the term perversion and its place within the psyche. He investigates how the theater of the imagination is moved into the real world's reverberating complexity. In the course of this journey, Dr. Stoller changes his views, first referring to these S & M practitioners as specimens and then perceiving them, in their ambiguities and contradictions, as human beings. By joining Dr. Stoller, we find not only nuances in the meanings of consensual sadomasochism but larger implications of what being human means. [Hay traducción castellana, Ed. Manantial, Dolor y Pasión.] --------- "The term 'perversion'" in Gerald I. Fogel, Wayne A. Myers (Eds.), Perversions and near-perversions in clinical practice. New psychoanalytic perspectives. Yale University Press: New Haven, 1991, p. 36-56. The first thesis is this: what are called "the perversions" are not entities but simply behaviors in which all kinds of folks indulge; the second issue: are perversions clear-cut diagnoses whose practitioners look much the same clinically, express the same dynamics, and emerge from the same etiologic factors. Dr. Stoller finds that categories, especially traditional psychoanalytic ones, are altogether useless, that it is essentially impossible to classify perversions into discrete syndromes; perversions are not entities ...but are rather "behaviors in clear diagnostic distinctions between the so-called normal and abnormal, Stoller nevertheless has some criteria that distinguish a perversion per se from what he calls a variant; he also finds certain dynamic and structural factors that are always present in perversity, though he stresses strongly and repeatedly that these factors do not compose the whole person and that people who share these characteristics and behaviors are not necessarily alike in all ways; he emphasizes the attempt to repair a core trauma, the conversion of trauma to triumph, the replacement of spontaneity with a habitual fantasy scenario, and the invariable presence of risk, mystery, sin (the wish to harm and control), and subversion--an antisocial and anti-authoritarian factor... having described the limitations (and sins) of psychoanalytic categorizing, especially in the realms of diagnosis, etiology, and prognosis (psychoanalysis is a "moral order trying to transform itself into ...a science"), Stoller provides his own multifactorial schema for understanding the etiology of perversion. -------------- Porn: Myths for the twentieth century. Yale University Press: New Haven, 1991. Bill, Merlin, Happy, and Kay are among the porn-film performers and producers who tell their stories to Dr. Robert J. Stoller in this psychodynamic ethnography of adult heterosexual pornography. Their engrossing accounts reveal in rich detail not only the inner workings of "the Industry" and the fantasies and motivation of its participants but also the relation between this most denigrated of occupations and "normal" human erotic behavior and attitudes.... Consistently nonjudgmental about the material he presents, Dr. Stoller nevertheless draws provocative conclusions about porn, its practitioners, and its effects on society. Everyone at work on a porn production, he says, uses it as a vehicle for unloading his or her rage against something--mores, institutions, laws, parents, females, or males. According to Dr. Stoller, pornography does not exist only to degrade women, there is no reliable evidence that it increases the frequency of rape, and (with the exception of child porn) it does little harm. Pornography, says Dr. Stoller, seems more the result of our changing society than a cause of change; it reflects, more than influences, our values and mores.... This work is an outstanding contribution to the psychoanalytic exploration of the erotic and to the exploration of mass culture from the psychoanalytic perspective. -------------- "The sense of femaleness." in Claudia Zanardi (Ed.), Essential papers on the psychology of women. New York University Press, New York, 1990, p. 278-289. I think it can be shown that the sense of being a female develops out of the same roots (parental attitudes and ascription of sex, genitalia, and a biological force) as does the sense of being a male and that this core gender identity persists throughout life as unalterably in women as in men... if this is correct, there is good reason to question Freud's remark about women: 'their sexual life is regularly divided into two phases, of which the first has a masculine character, while only the second is specifically feminine'... if we were to design an experiment to help us understand the development of the sense of femaleness, we should want to study several types of patients: 1, females without vaginas but otherwise biologically normal; 2, females who are biologically neuter but whose external genitalia at birth looked normal so that no doubt was raised in their parents' minds as to the sex of the infant; 3, females biologically normal except for masculinization of their external genitalia (but with vaginas) who were reared unequivocally as girls; 4, females who are biologically normal except for masculinization of their external genitalia (but with vaginas) who were reared unequivocally as boys; 5, females who are biologically normal but without a clitoris. ---------------- Gilbert H. Herdt & Robert J. Stoller, Intimate communications: Erotics and the study of culture. Columbia University Press: New York, 1990. Abstract: Erotics, the study of sexual excitement, is still largely neglected in anthropology, the study of culture. Likewise, though a wealth of new anthropological material on gender has appeared in recent years, little attention has been paid to gender identity. "Intimate Communications: Erotics and the Study of Culture" is the first systematic effort to explore and interpret, with a few individuals examined in depth, the intimate communications surrounding erotics and gender identity. This is a dialogic work that emphasizes the need for exact descriptions of people's statements, feelings, and fantasies, focused on the Sambia of Papua New Guinea.... "Intimate Communications" uses the ethnographic methods of the anthropologist, informed by the ideas of the psychoanalyst. Gilbert Herdt has worked in the field among the Sambia during three extensive and many additional field trips. On the third trip he was joined by Albert J. Stoller, a psychiatrist, who helped Herdt to focus interviews via the clinical theories of the psychiatrist/psychoanalyst. This is the first collaboration between an anthropologist and a psychoanalyst in years, and the only one to study erotics and gender.... Using data from individual interviews with the Sambia, Herdt and Stoller also address issues of subjectivity in this kind of ethnographic research. The authors argue that all human research involves the personality and culture processes of the investigator in constructing and interpreting human lives, and they point to clinical issues, such as transference and countertransference, that shape such interpretations. "Intimate Communications" suggests that this perspective is crucial in understanding the development and maintenance of gender identity and erotic life. ------------- Kenneth M. Colby, Peter M. Colby & Robert J. Stoller, "Dialogues in natural language with GURU, a psychologic inference engine." Philosophical Psychology, 1990, v3 (n2-3):171-186. Abstract: Developed a computer program (GURU) with the capacity to simulate human conversation in colloquial natural language. The purpose was to construct a psychologic inference "engine" that might enhance introspective self-awareness by delivering inferences about a user based on what is said in interactive dialogs about the closest opposite-sex relation. The psychologic inferences offered represent the authors' simulations of common sense psychology responses to expected user-input expressions. The heuristics of the natural language processor and its relation to output responses are described. (PsycINFO Database Copyright 1991 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------- "Consensual sadomasochistic perversions." in Harold P. Blum, Edward M. Weinshel, F. Robert Rodman (Eds.), The psychoanalytic core: Essays in honor of Leo Rangell, M.D.. International Universities Press, Madison (CT), 1989, p. 265-282. By adding ...ethnographic, nonpsychoanalytic-treatment-derived data to what psychoanalysts now think on this subject (sadomasochism), ...we can in time come to better explanations and to useful ideas for treatment... the sadomasochistic perversions; techniques; modes and roles; settings; anatomy; dynamics... are the people mentally ill?... a few moral issues... the question of a universal sensual-in-the-flesh masochism; the influence of culture in causing "false perversion"; sadomasochism, altered states of consciousness, and strong religions... etiology. -------------- "Asthetik der Erotik. / Erotic aesthetics: Every detail counts." (Trans F. Pfafflin). Zeitschrift fuer Sexualforschung, 1988 Dec, v1 (n4):351-364. Abstract: Discusses the notion that all matters of taste or preference, including artistic judgments and sexual preferences, fall within the realm of aesthetics. Several case examples illustrate that erotic aberrations (including necrophilia, prostitution, pedophilia, and masochism) are the result of aesthetic choices based on nuances and details. (PsycINFO Database Copyright 1991 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------- Kenneth Mark Colby & Robert J. Stoller, Cognitive science and psychoanalysis. Lawrence Erlbaum Assoc.: Hillsdale (NJ), 1988. We wish, in this book, to think through some relations between two fields that are concerned with the mind--cognitive science and psychoanalysis. We intend to examine how they might be connected and contribute to one another.... We are biased. We view cognitive science as a new, promising, lively field, full of novel concepts and methods about the mind, whereas psychoanalysis is and thinks of itself (at least four days of the week) as being in the doldrums. In this volume, we examine that difference in enthusiasm to show why it exists, what its effects are, and what we guess the future might hold. In regard to the theory of psychoanalysis, we take the position that it is not, as often alleged, a totally dead duck.... In arguing that psychoanalysis is not a science, we shall show that few scholars studying this question get to the bottom of the issues. Instead, they start accepting, as do psychoanalytic theorists, that the reports of what happens in psychoanalytic treatment--the primary source of the data--are factual, and then they lay out their interpretations of the significance of facts for theory. We, on the other hand, question the status of the facts.... We limit the dimensions of this study. First, we leave out much of what cognitive science and psychoanalysis are about, for example, how each performs its daily work or how their inquirers deal with computational systems or psychoanalytic patients. Second, we are concerned mainly with improving ways to model the mind, a conceptual rather than an empirical task.... Our purpose is not to discuss plans for inventing replicas of a person, such as a machine that learns, plays chess like a human, speaks, understands language, thinks, or desires. We are considering only computational models that will simulate aspects of mind sufficiently for us, by continuously improving the model, to understand more accurately how the mind works. -------------- "Patients' responses to their own case reports." Journal of the American Psychoanalytic Association, 1988, v36 (n2):371-391. Abstract: Suggests that analysts would do better ethically and scientifically if, throughout the process of writing and publication, they let their patients review their reports of them. Patients' responses to participating in writing reports about them and to already-written reports are discussed. (PsycINFO Database Copyright 1988 American Psychological Assn, all rights reserved). -------------- "Pornography: Daydreams to cure humiliation." in Donald L. Nathanson (Ed.), The many faces of shame. Guilford Press, New York, 1987, p. 292-307. The work offers the idea of a "humiliation index"; if you assign, on a scale of 1 to 10, the intrinsic embarrassment value of the thing exposed (an unzippered fly means much more to an adolescent than revelation of his academic grades); and multiply that number by the value assigned (the degree of cathexis on a similar scale) to the person before whom one's secret is revealed, you will derive the humiliation index for the situation in question... the degree of humiliation encrypted in the pornographic scenes described herein suggests that the persons before whom the transvestite has been embarrassed, reduced, or ridiculed must be of the highest importance; what makes sexual daydreams so compelling for their authors is that constant repetition allows a temporary, fantasized reduction in the severity of the shame experience... daydreams and humiliation: published pornography; live pornography. ------------ "Perversion and the desire to harm." in Raphael Stern (Ed.), Theories of the unconscious and theories of the self. Analytic Press: Hillsdale (NJ), 1987, p. 221-234. This study presents a number of conclusions ...what specific piece of any individual's erotic behavior is not a perversion... trauma and humiliation. ------------ Observing the erotic imagination New Haven: Yale University Press, 1985. Robert J. Stoller & Gilbert H. Herdt, "Theories of origins of male homosexuality: A cross-cultural look." Archives of General Psychiatry, 1985 Apr, v42 (n4):399-404. Abstract: Presents data from an anthropological study of an isolated Eastern Highlands New Guinea tribe, the Sambia, to test the behaviorist hypothesis that repeated pleasurable homoerotic experiences cause homosexuality. Although prepubertal Sambia boys and youths are coercively required to indulge in exclusively homosexual--homosocial and homoerotic--activities. Sambia men are almost always heterosexual. The case history of a Sambia man who was not heterosexual is presented to show that analytic theory, not learning theory, accounts for his homosexuality. (PsycINFO Database Copyright 1985 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------- "The heterogeneous homosexual." International Journal of Psychoanalytic Psychotherapy, 1985-86, v11:175-181. Abstract: Comments on S. A. Leavy's article proposing that the appearance of disorder in male homosexuality follows from distortions imposed on the personality during development. The present author questions whether analysts can test their ideas on the origins and dynamics of homosexuality and move from clinical speculation to demonstration. It is argued that homosexuals are not part of a class, but constitute an etiologic constellation of origins. (PsycINFO Database Copyright 1987 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------- Presentations of gender. Yale University Press; New Haven, 1985. Examines gender development by reporting on Dr. Stoller's psychoanalysis of families with markedly feminine young boys. These children, he found, shared the experience of excessive and prolonged closeness with the mother plus abandonment by a distant, passive father. By studying families who had these characteristics to greater and lesser degrees, Dr. Stoller arrives at a broader understanding of the development of gender identity in "ordinary" men and women. His findings lead to modifications of Freud's theories on the development of sexuality. Dr. Stoller also outlines an approach for investigating attributes of personality that draws on the "natural experiments" of human genetics/hormonal disorders, non-treatment evaluations of family members, psychoanalytic treatment, psychoanalytic theory, and ethnography. ---------------- "La perversion y el deseo de dañar." (Trans B. J. Capandeguy) (Perversion and the desire to hurt.). Revista Uruguaya de Psicoanalisis, (1985) (n64):5-38. Abstract: Examines whether or not perversion really exists based on diagnostic sources, and defines the concept according to Freudian psychoanalytic theory. Fetishes are described. The psychodynamics of perversion are explored, with emphasis on sex differences. (PsycINFO Database Copyright 1987 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------ "Psychiatry's mind-brain dialectic, or the Mona Lisa has no eyebrows." American Journal of Psychiatry, 1984 Apr, v141 (n4):554-558. Abstract: Argues that the development of more scientific psychiatric treatments has tended to make clinicians less sensitive to issues related to empathy and insight. Sensitivity to subtle nonverbal communication is vital to diagnosis and treatment, but many psychiatrists lack the skills or the interest to attend to such communication. K. A. Nakdimen's discussion of the physiognomic basis of sexual stereotyping is cited as an illustration of the importance of the many sources available for a science of human observation. The treatment of a pedophiliac illustrates how empathy and sensitivity to the feelings of the patient are necessary to the development of insight and therapeutic progress. It is concluded that psychiatric practice needs to provide a balance between scientific methods and sensitivity to emotional nuances. (PsycINFO Database Copyright 1984 American Psychological Assn, all rights reserved). -------------- "Erotic vomiting." Archives of Sexual Behavior, 1982 Aug, v11 (n4):361-365. Abstract: Presents case material on three women who engaged in erotic vomiting. It is argued that even behavior as rare or bizarre as erotic vomiting can have its reasons, is somehow motivated, is not random, and is ultimately explicable. (PsycINFO Database Copyright 1983 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- "Transvestism in women." Archives of Sexual Behavior, 1982 Apr, v11 (n2):99-115. Abstract: Presents three cases of a previously undefined condition--fetishistic cross-dressing in women. The outstanding common feature found in each woman is a powerful masculinity present since childhood, but no full answer is available yet to the question why these masculine women use men's garments for erotic excitement. Transvestism in women is compared with other types of cross-dressing in women and--in more detail--with transvestism in men. Fetishism is less demanding in the woman and is not the necessary or preferred means of gratification as it is in the typical transvestite male. It is hypothesized that an object becomes a fetish when it stands for meanings that are unconscious. If the text becomes conscious, the fetish no longer causes excitement. (PsycINFO Database Copyright 1982 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- Robert J. Stoller & Gilbert H. Herdt, "The development of masculinity: A cross-cultural contribution." Journal of the American Psychoanalytic Association, 1982, v30 (n1):29-59. Abstract: Examined, using data from a Stone Age New Guinea culture, two hypotheses regarding the development of masculinity: (1) A prolonged and too gratifying mother-son symbiosis threatens a boy's chances of becoming masculine; and (2) to create masculinity, a boy must raise a psychic barrier against the urge to be merged with his mother. Data show that the hypothesized forces were present in the New Guineans as much as they are in Western society. (PsycINFO Database Copyright 1983 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------ "Introduction to The New Ego: Pitfalls in Current Thinking About Patients in Psychoanalysis." Psychoanalysis & Contemporary Thought, 1982, v5 (n4):501-548. Abstract: Presents a re-edited version of the introduction to N. Leites's 1971 publication. It is argued that this introduction gives direction to the ongoing program of self-examination and reformulation that is currently taking place in analytic theory. (PsycINFO Database Copyright 1984 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- "Problems with the term 'homosexuality.'" Hillside Journal of Clinical Psychiatry, 1980, v2 (n1):3-25. Abstract: Discusses the fact that the word "homosexuality" has been used in so many ways that, unless one clearly states how it is employed at a given moment, the surplus meanings stifle understanding. To help discover the truth embedded in behavior's disguises, five guidelines for observations are offered: (1) Different appearances may indicate different origins of behavior; (2) similar appearances may have similar origins; (3) different appearances may hide a similar origin; (4) similar appearances may have different origins; and (5) similar is not yet identical (the differences may be as crucial as the similarities). In order to avoid equating similarities, the use of the differential diagnosis is suggested. Transsexualism, intersexuality, transvestism, and gender-abberant homosexuality are discussed in terms of the differential diagnosis. (PsycINFO Database Copyright 1981 American Psychological Assn, all rights reserved). --------------- "Centerfold: An essay on excitement." Archives of General Psychiatry, 1979 Aug, v36 (n9):1019-1024. Abstract: A woman who poses for soft-core pornography reports that she has never felt she belonged to her body, that she is and wants only to be an erotic product manufactured by a team of specialists for the use of a viewing audience of males, and that she has no other material existence except in this form. She is, then, a fetish. Her success illustrates the hypothesis that erotic daydreams in pornography represent fantasies of revenge in which the consumer imagines he is degrading/dehumanizing women. (PsycINFO Database Copyright 1981 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- Sexual excitement: dynamics of erotic life. New York: Pantheon Books, 1979; Washington, DC: American Psychiatric Press, 1986. "A contribution to the study of gender identity: Follow-up." International Journal of Psycho-Analysis, 1979, v60 (n4):433-441. Abstract: Reports on follow-up studies (R. J. Stoller, 1964) of a hermaphroditic male raised from birth as a female because of normal female-appearing genitals. Despite unequivocal assignment to the female sex and the parents' wish that the child be feminine, "she" had been unswervingly masculine from infancy on. When diagnosed as a genetic and physiologic male at the age of 14 yrs in 1961, "she" immediately switched to a male role and has from then to now lived without neurosis and with professional and heterosexual success. Recent advances in hormonal chemistry have revealed the patient to have been under the influence, from fetal life on, of a rare sexual hormone enzyme defect that caused the anatomic hermaphroditism but nonetheless allowed for prenatal androgen priming of the brain. (French, German, & Spanish abstracts) (PsycINFO Database Copyright 1991 American Psychological Assn, all rights reserved). -------------- "Fathers of transsexual children." Journal of the American Psychoanalytic Association, 1979, v27 (n4):837-866. Abstract: Describes nine case studies of boys who suffered the presence of fathers unwilling or unable to function properly as fathers. Although this was only one factor in the final pathologic result, all the boys became markedly feminine. It is suggested that observations of the nontraumatic, nondramatic, necessary role that fathers play directly with their children (not just indirectly by influencing mothers) may enhance theories of early development. (PsycINFO Database Copyright 1981 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- "Primary femininity." in H. P. Blum (Ed.), Female psychology: Contemporary psychoanalytic views. New York: International Universities Press, 1977, pp. 59-78. Abstract: Examines the development of core gender identity in females, noting that in Freud's theory of the origin of femininity, there is a stage unaccounted for in the chronology of the little girl's development (i.e., the first months of life). It is suggested that the development of femininity can be divided into two phases, both of which lead to adult femininity, but each of which contributes in a different way. The first concerns a sense of female appearance, and the second, which is the result of oedipal conflict, concerns the psychological sense of femininity. (PsycINFO Database Copyright 1978 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------------- "Boyhood gender aberrations: Treatment issues." Journal of the American Psychoanalytic Association, 1978, v26 (n3):541-558. Abstract: Although it is not yet clear what boyhood behaviors indicate an adult homosexual outcome, femininity is one reliable marker. The earlier and greater the femininity, the more likely that it will be resistant to treatment in childhood or adult life. Once an evaluation has revealed that the femininity is intense, treatment should quickly begin and should, when possible, include both mother and father. If the boy is to become more masculine, his mother will have to allow and finally encourage him to separate from her, and his father will have to start serving as an adequate model for masculinity. (PsycINFO Database Copyright 1980 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------- "Two feminized male American Indians." Archives of Sexual Behavior, 1976 Nov, v5 (n6):529-538. Abstract: Describes two young adult American Indian males who wish to change sex. Both subjects appear to be anatomically normal; one is a monozygotic twin. In both cases, feminine identification began very early in life with early acceptance and positive reinforcement of the feminine behavior. The Subjects and the environment in which they live are contrasted with the anthropological literature published decades ago describing the unique Indian tribal role played by feminized males. (PsycINFO Database Copyright 1977 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------- "Sexual excitement." Archives of General Psychiatry, 1976 Aug, v33 (n8):899-909. Abstract: Attempts to define sexual excitement and the elements that produce it using an illustrative analogy. Sexual excitement depends on a scenario the person to be aroused has been writing since childhood. The story is an adventure, an autobiography disguised as fiction, in which the hero/heroine hides intrapsychic conflicts, mysteries, memories of traumatic events, and the resolution of these elements into a happy ending, best celebrated by orgasm. The function of the fantasy is to take these painful experiences and convert them to pleasure. In order to sharpen excitement, one introduces into the story elements of risk meant to prevent boredom and safety factors (subliminal signals to the storyteller that the risks are not truly dangerous). Sexual fantasy can be studied by means of a person's daydreams (including those elicited from magazines, books, plays, TV, movies, and pornography), masturbatory behavior, object choice, foreplay, techniques of intercourse, or postcoital behavior. (PsycINFO Database Copyright 1976 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- The transsexual experiment London: Hogarth Press and the Institute of Psycho-Analysis, 1975. ----------- Lawrence E. Newman & Robert J. Stoller, "Nontranssexual men who seek sex reassignment." American Journal of Psychiatry, 1974 Apr, v131 (n4):437-441. Abstract: Describes situations in which men other than those with true psychosexual inversion (e.g., transvestites, homosexuals, and schizophrenics) may seek sex-reassignment surgery for a variety of reasons related to individual psychopathology. It is stressed that, unlike transsexuals, these patients have a deep underlying attachment to their masculinity, and their desire for sex change is transitory. Thus it is important that the psychiatrist allow sufficient time to evaluate the stability of the patient's desire for surgery. (PsycINFO Database Copyright 1975 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- Perversion: the erotic form of hatred. New York: Pantheon Books, 1975; New York: Dell, 1976; Washington, DC: American Psychiatric Press, 1986; London: Karnac, 1986. ----------- "Symbiosis anxiety and the development of masculinity." Archives of General Psychiatry, 1974 Feb, v30 (n2):164-172. Abstract: Defines symbiosis anxiety as the fear that one may not escape from the primitive urge to merge again with mother. It is suggested that there is a stage at the beginning of life when both males and females feel as though they were a part of mother, thus establishing a feminine quality in identity. While helpful for the girl who is to become feminine, such fusion can threaten the boy's capacity for masculinity. Much of what a society calls masculinity may be, then, an attempt to keep separate from mother's attraction. Male transsexuality is discussed as an atraumatic phenomenon in which the boy remains identified with the mother. Patterns of mothering which result in transsexualism and in homosexuality are discussed. (PsycINFO Database Copyright 1974 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------- "Hostility and mystery in perversion." International Journal of Psycho-Analysis, 1974, v55 (n3):425-434. Abstract: Briefly reviews Freud's thesis that sexual aberration is a product of constitutional and "accidental" factors. Determinism and free will are mixed in the psychoanalytic theory of motivation, implying that perversion is a product of unconscious conflict. The anti-analytic theories of sexual aberration are grouped under four categories of argument: (a) genetics and constitution, (b) learning theory, (c) taxonomy, and (d) cultural relativity. One kind of deviant sexual behavior, variance, may be explained by these factors but only where hostility is not a central dynamic in the person; however, in perversion, the central dynamic is hostility--a triad of rage, fear, and revenge. The mechanism of the creation of perversion from the mystery of sexual difference is traced, with emphasis on the parental role in the development of hostility. Perversion, perversion mechanism, variance, and normality are objectified. (PsycINFO Database Copyright 1977 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- Robert J. Stoller & Howard J. Baker, "Two male transsexuals in one family." Archives of Sexual Behavior, 1973 Dec, v2 (n4):323-328. Abstract: Reports the case of a family in which two sons became transsexual (not merely homosexual or males with varying amounts of effeminacy). Both Subjects were similar in that they were perceived by their mother at birth and in infancy as being beautiful. In both cases, the mother established and maintained a very close physical relationship lasting for years, while the father, who might have interrupted the symbiosis and served as an object for masculine identification, was absent. This unique relationship is like those reported in previous studies to lead to male transsexualism for but one male child per family. (PsycINFO Database Copyright 1974 American Psychological Assn, all rights reserved). -------------- "A symposium: Should homosexuality be in the APA nomenclature?" American Journal of Psychiatry, 1973 Nov, v130 (n11):1207-1216. Abstract: Presents abstracts of seven papers presented at the 1973 meeting of the American Psychiatric Association (APA). Topics include: criteria for psychiatric diagnosis, homosexuality and cultural value systems, homosexuality as an adaptive consequence of disorder in psychosexual development, a report by a member of the Gay Liberation movement, findings from 15 yrs of clinical research on homosexuality, the question of whether to include heterosexuality in the APA nomenclature, and homosexuality as an irregular form of sexual behavior and sexual orientation disturbance as a psychiatric disorder. (PsycINFO Database Copyright 1974 American Psychological Assn, all rights reserved). --------- "Male transsexualism: Uneasiness." American Journal of Psychiatry, 1973 May, v130 (n5):536-539. Abstract: Discusses sex reassignment in men, noting that since 1953, when the procedures were first publicized, attitudes toward granting sex change have become increasingly liberal. A lack of knowledge has resulted concerning the number of men who have received hormonal or surgical treatment, the frequency of surgical and postoperative complications and of morbidity and mortality, the nature and frequency of psychiatric complications, and the percentage of those treated who have benefited. In the belief that sex reassignments should be restricted to the most feminine men, scrupulous follow-up studies and more careful consideration of requests for change are urged. (PsycINFO Database Copyright 1974 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- "Overview: The impact of new advances in sex research on psychoanalytic theory." American Journal of Psychiatry, 1973 Mar, v130 (n3):241-251. Abstract: Describes five concepts of sexuality that run through Freud's writings-bisexuality, infantile sexuality and Oedipus complex, libido theory, primacy of the penis, and conflict-and tests each against recent advances in sex research. A major consideration is that the function of cells in both sexes is female until androgens are added in fetal life. The unprofitableness of the libido theory as an explanation of neurotogenesis and the probability of conflict as the root cause of sexual deviance are discussed. For example, the conflict which a mother has handling the male child vis-a-vis the female child suggests that the heterosexual development of the male is more complex than Freud thought. Four forms of criticism of Freud's conflict theories are reviewed: organic, learning theory, statistical, and cultural. (PsycINFO Database Copyright 1973 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- "The male transsexual as 'experiment.'" International Journal of Psycho-Analysis, 1973, v54 (n2):215-225. Abstract: Discusses the early factors in the development of male transsexualism, focusing on studies and theories of early stages of infantile development in both normal and perverse people. The adult male transsexual is seen as having been feminine since earliest childhood. By age 3 or 4 he is already saying he wants to be a girl. As an adolescent, this person has already successfully passed as a woman. The etiology of this pattern in the early mother-child relationship is noted. Core gender identity and its relation to perversion is discussed. The relationship of fetishism to transsexualism is also considered. (PsycINFO Database Copyright 1975 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- Splitting: a case of female masculinity New York: Quadrangle, 1973; London: Hogarth, 1974. Abstract: Describes the treatment of a woman who used the process of "splitting" to preserve her self, her identity (e.g., by creating another personality). The origin of the Subject's belief that she had a functioning penis and of her disturbed gender identity is traced to childhood events and relationships. (PsycINFO Database Copyright 1974 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------ "Transsexualism and transvestism." Psychiatric Annals, 1971 Dec, v1 (n4):60-72. Abstract: Argues that while cross-dressing is characteristic of both transsexualism and transvestism, the two disorders are distinct, separate conditions with different clinical and etiological characteristics. The development of a typical transsexual male and female, the family dynamics, psychotherapy, and the implications of the sex-change procedures are described and discussed. Transvestism is distinguished from transsexuality in its development, characteristics, and etiology. The common finding of a cross-dressing trauma in the childhood of the transvestites is discussed. Biological etiology of the two disorders is considered. Research and theoretical problems in the study of transsexualism and transvestism are discussed. Some warnings about the sex-change operations are added. (PsycINFO Database Copyright 1973 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- Lawrence E. Newman & Robert J. Stoller, "The oedipal situation in male transexualism." British Journal of Medical Psychology, 1971 Nov, v44 (n4):295-303. Abstract: Notes the lack of oedipal conflict in very feminine (transsexual) boys where the femininity is established before the usual oedipal period. The case of an 8-yr-old boy, with the beginnings of an oedipal complex, is presented in which castration anxiety and increased masculine identity appeared through therapy. However, it is suggested that the treatment of boyhood transsexualism may lead to certain forms of homosexuality. (PsycINFO Database Copyright 1972 American Psychological Assn, all rights reserved). --------- "The term 'transvestism.'" Archives of General Psychiatry, 1971 Mar, v24 (n3):230-237. Abstract: Reports that current terminology in psychiatry has accepted "transvestism" not only as a term, but also as a diagnosis. A review is presented of clinical data on 60 males with behavior which is classified as "transvestism" as it is used in the literature. Seven groups of cross-dressers are distinguished and six case examples are presented. In each case, it is suggested that the term "transvestism" is wrongly being used as a diagnosis and not as a symptom of deeper-lying psychological disorders. (PsycINFO Database Copyright 1971 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- Lawrence E. Newman & Robert J. Stoller, "The bisexual identity of transsexuals: Two case examples." Archives of Sexual Behavior, 1971, v1 (n1):17-28. Abstract: Clinical data from two cases of male transsexualism, a child and an adult, illustrate the nature of the bisexuality typical of such patients. The first, an 8-yr-old boy whose desire to be a girl is seen in his constant dressing and acting like a girl, confirms in play therapy, storytelling, and drawings his fantasies of being a female. However, these fantasies are never free of the knowledge that he has a penis and a male identity as well. That this bisexuality persists into the transsexual's adulthood is exemplified in the fantasy life of the second case, a 30-yr-old operated male transsexual. The memory, "I was once a boy" never quite fades away; no matter how successully the passing as a women is managed, she cannot rid herself of the secret maleness. The belief in such patients that they are fundamentally female though possessed of an anatomically normal male body will persist through adulthood, unaltered by "sex change," by hormonal or surgical procedures, or by living successfully for years as a woman. This bisexuality is conscious, painful, and not assuaged by symptom formation, forgetting, or other defenses that would remove the conscious sense of having two sexes. In the child the unwanted sense of belonging to the male sex, which causes a disquieting undercurrent, can be used as the base upon which a more solid sense of masculinity can be built. Unfortunately, for the adult transsexual the balance of the "two-sexed" awareness cannot be tipped to a willingness to live as a man; despite treatment aimed at making them more manly, adult transsexuals retain their wish to be female and their secret knowledge that, after all the operations and female hormones, a male part remains untouched within. ---------- "Pornography and perversion." Archives of General Psychiatry, 1970, v22 (n6):490-499. Abstract: Discusses how pornography can help to "investigate the dynamics of perversions," including such forms as voyeurism, sadism, and masochism. Pornography is discussed as a form of behavior specific to each user, i.e., "a sadist will choose depictions of sadistic acts and a fetishistic transvestite depictions of acts of cross-dressing." The unconscious memory of past life history events finds conscious expression in particular pornographic materials. Thus "pornography for one person is not so for another with a different life history and psychodynamics." All forms "share in common the essential factor that the pornography will illustrate danger (humiliation, anxiety, fear, frustration) surmounted. In this sense all pornography contains the psychodynamics of perversion." Though much of it is aimed at heterosexual men, these forms still exist as "solutions to conflict, distress, frustration, and anger." The reactions of women to pornography are also discussed. (PsycINFO Database Copyright 1970 American Psychological Assn, all rights reserved). ----------- Howard J. Baker & Robert J. Stoller, "Can A Biological Force Contribute To Gender Identity?" American Journal of Psychiatry, 1968, v124 (n12):1653-1658. Abstract: Describes six persons, from a total of twenty-seven, who were raised as members of their assigned sex, but who felt that they belonged to the opposite sex. At puberty all developed some ort of cross-sex change, in effect confirming their earliest gender wishes. A possible explanation is that a biological force - a hidden hormonal or CNS aberration - exerted an effect upon gender identity development.(PsycINFO Database Copyright 1968 American Psychological Assn, all rights reserved). --------- Sex and gender; on the development of masculinity and femininity. New York: Science House, 1968; London: Hogarth / Institute of Psychoanalysis, 1968-1975; New York: J. Aronson, 1974-1976, 1974-75; London: Karnac, 1984, 1990. --------- Howard J. Baker & Robert J. Stoller, "Sexual Psychopathology in the Hypogonadal Male." Archives of General Psychiatry, 1968, v18 (n5):631-634. Abstract: Reviews and summarizes the literature to find support for the authors' theory "of a biological force as a contribution tot he development of gender identity." In a study of six males with hypogonadism, cross-gender manifestations and strong feminine identifications from childhood on were observed. Gender changes and perversions (e.g., sadomasochism, pedophilia, exhibitionsim, and homosexuality) associated with Kleinefelter's Syndrome are reported. Cross-gender behavior in transsexuals and hermaphrodites is discussed. Although no general conclusions are made, "a biological thrust toward strong expressions of femininity" is indicated in hypogonadal males. (PsycINFO Database Copyright 1968 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------ "A further contribution to the study of gender identity." International Journal of Psycho-Analysis, 1968, v49 (n2-3):364-369. Abstract: Discusses factors relating to the sources and development of gender identity, noting the effects of postnatal psychological experiences. Data from studies of little boys who became adult transsexuals, revealed that: (1) all their mothers had been so tomboyish as children that they were completely accepted by the boys, (2) their fathers were passive men with some effeminacy in childhood, (3) both parents permitted the child's effeminacy to develop, and (4) the mothers had extremely excessive physical contact with their infants until they were 5 or 6 yr. old. The case of a male, who was surgically converted to a female after a diagnosis of testicular feminization syndrome, revealed that, after years of observation, the initial feminization had occurred because she had been taking estrogens since puberty. Discussion by M. Heiman follows. (PsycINFO Database Copyright 1969 American Psychological Assn, all rights reserved). ------------ "The Sense of Femaleness." Psychoanalytic Quarterly, 1968, v37 (n1):42-55. Abstract: "It is possible that Freud's view of the development of femininity in women is incorrect. He looked upon femininity as a secondary, reparative stage always following upon an earlier awareness of genital inferiority and penis envy. It is suggested, however, that the earliest phase of women's femininity - the core of gender identification - is the simple acceptance of body ego, 'I am female.' Only later will this be covered over by penis envy, identification with males, and the other signs of femininity in disrepair with which analysts are so familiar. This core of femininity develops regardless of chromonomal state or anatomy of the genetalia so long as the parents have no doubt their infant is a female." (PsycINFO Database Copyright 1968 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- Sex and Gender. New York, N.Y.: Science House, 1968. Abstract: Considers sex a biological ascription whereas gender is the result of psychological factors. Data are presented on persons with cross-gender pathology including transvestism and transsexualism. Psychoanalytically oriented in the interests of better treatment of patients with gender disturbances. (PsycINFO Database Copyright 1968 American Psychological Assn, all rights reserved). --------- "The Intersexed Patient: Counsel and Management." in C. W. Wahl (Ed.), Sexual Problems: Diagnosis and Treatment in Medical Practice. New York: Free Press, 1967, pp. 149-162. --------- "Transvestites' Women." American Journal of Psychiatry, 1967, v124 (n3):333-339. Abstract: In describing the role of the significant woman in the life and deelopment of a male transvestite, three categories are suggested: the malicious male hater, the succorer, and the symbiote. It is pointed out, however, that the absence of an adequate model of masculinity is also an essential factor in the feminization of a man. (PsycINFO Database Copyright 1967 American Psychological Assn, all rights reserved). --------- "Etiological Factors in Male Transsexualism." Transactions of the New York Academy of Sciences, 1967, v29 (n4):431-434. Abstract: Common factors in three cases of infant transsexualism and one case of adult transsexualism are a mother who maintains physical contact with the child so intense as to inhibit development of concepts of separeate body boundaries between mother and child, and an absent or disintereted father. Mothers feel they want to compensate for feelings of distance from their own mothers. They have typically been very close tot heir fathers and have gone through a period of transvestism in late childhood without homosexuality or doubt of their own feminine identifications. (PsycINFO Database Copyright 1967 American Psychological Assn, all rights reserved). ---------- "The Mother's Contribution To Infantile Transvestic Behaviour." International Journal of Psycho-Analysis, 1966, v47 (n2-3):384-395. Abstract: On analyzing the mother of a very feminized boy, it was found that she had wished this marked femininity on her son and that he had complied without observable struggle before he was even one year old. The data suggest that his condition was not primarily the result of defenses raised to combat anxiety or depression during infancy, or of defenses against casteration anxiety in the phallic stage or faulty resolution of the Oedipal situation. (PsycINFO Database Copyright 1967 American Psychological Assn, all rights reserved).

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>De: MARLON CORTES Para: Asunto: [lacan-freud] investigacion sobre la sexualidad normal Fecha: Jueves, 04 de Mayo de 2000 04:02 p.m. ---------------------------------------------------------------------- Foro psicoanalítico destinado a la discusión de los fundamentos del discurso analítico a partir de los dichos y escritos de Lacan y de Fre ud. Forum psychanalytique destiné à la discussion du fondements du discours analytique autour des dits et écrits de Lacan y Freud Psychoanalytical Forum about Lacan's and Freud's discourses ---------------------------------------------------------------------- Hola, amigos de la red. estoy haciendo para la universidad una investigación sobre la sexualidad normal en el psicoanálisis. ¿Alguien me puede sugerir algún texto? Les agradecería. xxxxxxxxxxx Estimado Marlon: De lo que he leido ultimamente que tenga relación con el tema, recomendaría "El orden sexual", de Gerard Pommier, que me ha resultado muy interesante. Está editado -si no recuerdo mal- por Amorrortu Ed. Alejandro Manfred xxxxxxxxx Me sorprende que se pueda hacer una investigación en Psicoanalisis sobre una sexualidad "normal". Primero habria que definir que es "normal" y si esto se ajusta en alguna categoria para el psicoanálisis. Habria que plantear que en psicoanalisis se trata de el sujeto, del caso por caso, y en este caso no puede haber norma sino de particularidades. En todo caso se podria hablar de distintas estructuras, como norma. Del deseo neurotico como perverso... No se son puntas de discusión que te acerco para problematizar el tema de lo "normal" que en mi opinion no se ajusta a la etica del psicoanalisis. Andrea De Angelis xxxxxxxxxxxxxx Ola! Sexualidade Normal? existe? Na psicanálise constuma-se dizer que a sexualidade é perversa. O que faz relação é colocar o outro no lugar do objeto do desejo. Sendo a sexualidade o tema fundamental da psicanálise, este tema com certeza perpassa todos os textos. Abraços Mirian Giannella tradutora Fr<>Pt(Br), psicanalista http://sites.uol.com.br/giannell mailto: giannell@uol.com.br tel/fax: 881.3490 (junho: 3081.3490) São Paulo/SP/Brasil xxxxxxxxxxxxxxxxxx Creo que es un buen punto de partida para empezar a cambiar ideas, el punto sobre lo "normal" y vale mucho el encomillado que plantea Andrea, esto marca una linea divisoria de aguas entre discurso analítico y comunicación social, entre el objeto como perdido o el himno de la armonia de lo genital que destituye los conceptos freudianos de pulsión y a lo cual le dedicara explicitamente varios parrafos J.Lacan en "Dirección de la Cura". Ya Lacan en su retorno al texto freudiano, establece en el seminario 5 "Las formaciones del Inconciente", la sustancial diferencia entre normal y normativizante.A partir de esto el concepto de sexualidad no puede ir separado de la función Nombre del Padre,en relación a las distintas formas de normativización del deseo:Neurosis,Perversión,Psicosis, y por ende de como esa función Nombre del Padre ha ordenado, autorizado,sublimado; el goce de la Cosa, perdido pero que arma el montaje pulsional en la deriva de nunca volverlo a hallar y en eso causa a un Sujeto dividido por su objeto "a", y con el imposible de inscribir la sexualidad y la muerte. Néstor Ricardo Erlejman xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Continuando con lo dicho por Nestor Erjelman, creo que habria que hacer una distincion entre la problematica de muerte y sexualidad: La sexualidad queda inscripta en el aparato, como falico-castrado, no hay representantedel genital femenino el el Icc; mientras que la muerte no tiene representacion, es decir no es representable por el sujeto nadie puede dar cuenta de esa experiencia(aunque Victor Sueiro se empeñe en sostener lo contrario). Lo cual se presentan dos planos diferentesm, que merecen ser distinguidos. Diego Visintini xxxxxxxxxxxxxxxxxxx Estimado Marlon: Lacan tiene unos aportes preciosos sobre el tema especialmente en el seminario 20, Aún. Podría recomendarte también Maternidad y Sexo, de Marie Langer, aunque éste libro apunta específicamente a la sexualidad Femenina. Desde la psicología creo que puedes encontrar algunas cosas sobre la sexualidad normal, especialmente desde la psicología gringa, pero no creo que encuentres algo desde el psicoanálisis. Bueno espero que nos cuentes tus conclusiones, cuando llegues a ellas. Mucha suerte. Adriana Zapata D. ----------------------------- xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Hola, Andrea. Creo (vana fe) en que lo que vos sugerís sobre lo normal de la sexualidad es verdad. En todo caso, tanto Freud como Lacan hablan de normalidad en el sujeto. Ejemplo: Lacan, en relación de objeto, explicando el caso de Juanito, habla de que el final del camino para alguien que se hace un análisis es optar por la heterosexualidad. Freud en "Nerviosidad cultural" hace una contraposición entre lo perverso y lo normal. Incluso, trata de explicar la homosexualidad como algo que "no es normal". En fin, sigamos discutiendo. En todo caso, yo sigo leyendo, y sigo compartiendo por esta lista. Marlon Cortes xxxxxxxxxxxxxxxxxx Con permiso: Me permito introducir una cuestión al respecto sobre elplanteo del fin del análisis, si bien podría ser la heterosexualidad, si avanzamos en las conceptualizaciones veremos que dice que Juanito podrá alcanzar la heterosexualidad pero dificilmente una posición sexuada viril. Por eso me parece oportuno el aporte que alguien hiciera sobre la cuestión de la sexuación que si bien en el Seminario 20 es ubicable , lo viene trabajando desde del 14 en adelante. En relación a lo de normal o no normal, también en ese mismo seminario (al que se refieren sobre Juanito) J.Lacan advierte que no se debe tomar a la perversión como una contracara de la nerosis. Bueno me parece piola seguir debatiendo estos temas. Néstor R.Erlejman Buenos Aires xxxxxxxxxxxxxxxxxxx Considero que podríamos preguntarnos, si el psicoanálisis se plantea el tema de la "normalidad". Por mi parte pienso que son tantas las "corrientes" que se autodemoninan psicoanálisis, que no es posible contestar. Si pienso en el nombre de la lista (lacan-freud) coincido con la referencia de Néstor. Pero creo que varios psicoanalistas pueden responder como Balint por ejemplo y sus sucesores. Pero lo normal es un significante de peso dentro del imaginario común, (si lo hay?).Si el psicoanálisis da cuenta de una sexualidad normal, por ende daría hablaría de una " normalidad"? normalidad como finalidad?, creo que también varios psicoanalistas apuntan a eso, pero aquí adhiero a la posición de Andrea que se encuentra dentro de la ética el tratamiento de lo normal. Loretta. Lorena Zaldivar xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Algunas otras cuestiones: 1º) Creo que el concepto de particularidad es aristotélico y se mide en el par dialéctico universal-particular, en el psicoanálisis entiendo se trata de la singularidad en el universo de la falta. 2º) La cuestión de la normalidad como finalidad, es el tema que con mayor fuerza debate J.Lacan en Direccion de la Cura(insisto), y donde critica ese "Himno de la armonía de lo genital", avanzando en su formula "No hay relación sexual", u otra manera de nominar lo imposible del todo(en el cual lo particular daria quizas cuenta de un significante universal) 3º) Creo que el descubrimiento freudiano le da al sujeto justamente la posibilidad no de una normalidad,sino de que a partir de que no hay saber de la sexualidad para ningún sujeto, pues es una de las disyunciones básicas, un sujeto sin saber, un no saber de la sexualidad estructural que marca la división original del sujeto. Bueno, es un poco tarde y me agradaria seguir con esto....... Néstor R.Erlejman Buenos Aires TE.: 48220351 xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Estimado Marlon: Te diría que el tema de la sexualidad es algo fundamental en psicoanálisis, pero lo que me parece que justamente el mismo trastoca es el de normalidad, se contradice de entrada. Es como decir que la realidad existe para el psicoanálisis, como lo que todos entendemos por realidad. Para Freud la realidad es psíquica. En relación a la sexualidad es algo muy complejo, por ejemplo: cuando pensamos en un niño siempre recuerdo a Freud y su concepto de perverso polimorfo. Te recomiendo el seminario 20 de Lacan: Encore (mal traducido por: Aún). Ahí podes ver como la anatomía no es el destino, y como las posiciones en relación a la sexualidad están totalmente trastocadas y dependen de su relación con lo fálico, con el Nombre del Padre y por ende de la castración. Otro texto de Pommier, aunque bastante complejo es "La excepción femenina" de Alianza Editorial. Suerte . Paola Behetti xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Creo que hay muchas cuestiones que se pueden desprender de este debate, una es: - actualmente algunos analistas están intentando trabajar algunos conceptos donde el psicoanálisis hace agua, uno, creo que es el caso de las perversiones, hay analistas, sobretodo en París, que están tomando referentes para su producción como Leo Bersani, quien cuestiona y analiza la teoría gay contemporánea, los trabajos de Foucault, etc.. Saludos. Paola Behetti PD: Alguien vio la película francesa "Romance"? Me gustaría comentarla. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Soy docente de la Universidad de Buenos Aires, en la Cátedra de Salud Mental de la Facultad de Medicina. En ella trabajamos con los alumnos el tema de lo normal y lo patológico desde un punto de vista psicoanalítico. Todos los años llegamos a la misma conclusión: Lo "normal" (como opuesto a lo patológico) está en relación a "poder elegir". Saludos de Fernán fernansm@arnet.com.ar fdsm@uol.com.ar fernan@freudian.com xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Estimados ane-a-listes (analistas): Que interesante la disparidad de criterios sobre lo normal, la normalidad y la sexualidad normal que provocó una inocente pregunta, lo que demuestra que el psicoanálisis para entrar en la ciudad no debe hacer oidos sordos al lenguaje cotidiano. Con respecto a la anatomía como destino, Freud dice que: " para la mujer" la anatomía es el destino, ahora, si comenzamos a lacanear... las cosas se complican. Con respecto a Encore: me encanta que Lacan pusiera este nombre a su seminario: el término que las mujeres en Francia usan en la cama para pedir más. Por lo tanto debería traducirse como: Más. (Si?) Es lindo ver como con las lecturas se identifican rapidamente las bandas del psicoanálisis: vg. Pommier. Muchos saludos. Francisco Abelenda. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Hoy como desde hace tiempo, conviene echar una mirada al libro de Canghilhem: "Lo normal y lo patológico" que si bien no se centra en el punto de vista psicoanalítico, si proporciona bases firmes para pensar que el problema de la normalidad es complejo y que la norma o la media estadísitica no definen a la salud. Por otro lado, me parece a mí que Freud no escibió un texto tal como: "La normalidad en el psicoanálisis" por razones obvias, aunque el: "amar y trabajar..." como sinónimo de salud mental señalado por el profesor tiende a orientar. Me parece que es Pascal quien decía que: "la normalidad no es más que la locura más extendida". Por otro lado, la cuestión de la capacidad de elección pude derivar de manera incómoda en la disputa sobre la Libertad y la Gracia Divina... ¡Cuidado! No me parece que pueda sostenerse hoy en día después de los "filósofos de la sospecha" (Freud, Marx, Nietzsche) que el hombre posee sin más una libertad de elección... menos después de Lacan y Focault. Lo que si se alcanzaría al final de un análisis es una cierta capacidad de visualizar las determinantes que hacen a nuestra historia y una actuación en consecuencia de esos hechos... un actuar advertido y ¿por qué no?: divertido. JULIO ORTEGA B. Instituto de Investigaciones Psicológicas. Universidad Veracruzana. México. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Hola Andrea! Yo también vi la película y me gustaría saber tus comentarios, ya que parece que los tienes. Lorena. Lorena Zaldivar Libertad... poder elegir...? Ilusiones del sujeto, sujetado a los significantes que no elige, de los que puede saber a traves de un analisis y trabajar con ellos, si hablamos de un sujeto neurotico. Normalidad podriamos decir en cuanto a norma, a nombre del padre que significa al deseo materno y conduce al sujeto, esa x, a traves de la carretera principal. Pero en psicoanalisis son inutiles los datos estadisticos, no interesan a su etica los porcentajes que hablarian de lo usual. El atravesamiento de un analisis no implica una vuelta atras, a un supuesto estado anterior a la neurosis, sino una linea hacia adelante, el surgimiento de un nuevo sujeto. Andrea Andrea De Angelis xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx ¿El concepto de PERVERSION en psicoanálisis no da cuenta de algo normal? >From: "Mirian Magda" >Reply-To: lacan-freud@sorengo.com >To: >Subject: [lacan-freud] Re: sexualidad normal >Date: Fri, 5 May 2000 17:04:09 +0000 > >---------------------------------------------------------------------- >Foro psicoanalítico destinado a la discusión de los fundamentos del >discurso analítico a partir de los dichos y escritos de Lacan y de Fre >ud. > >Forum psychanalytique destiné à la discussion du fondements du >discours analytique autour des dits et écrits de Lacan y Freud > >Psychoanalytical Forum about Lacan's and Freud's discourses >---------------------------------------------------------------------- > >Ola! > >Sexualidade Normal? existe? >Na psicanálise constuma-se dizer que a sexualidade é perversa. >O que faz relação é colocar o outro no lugar do objeto do desejo. >Sendo a sexualidade o tema fundamental da psicanálise, >este tema com certeza perpassa todos os textos. > >Abraços > >Mirian Giannella >tradutora Fr<>Pt(Br), psicanalista >http://sites.uol.com.br/giannell >mailto: giannell@uol.com.br >tel/fax: 881.3490 (junho: 3081.3490) >São Paulo/SP/Brasil Marlos Cortes xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Hola, soy Marlon, la persona que comenzó la discusión sobre lo normal en la sexualidad desde el psicoanálisis. ¿Existen preguntas ingenuas? No lo creo. Toda pregunta tiene atrás un saber, una intención, un deseo. Yo creo saber que en psicoanálisis no existe tal normalidad; sino, como dicen aquí en la red, opciones. Yo me pregunto: Uno puede optar por el incesto? De poder, sí se puede. La pregunta más exacta es: ¿La prohibición del incesto no marca de alguna forma una "normalidad"? No sé si soy claro con la pregunta que me estoy haciendo. Es verdad que es posible transgredir la ley del incesto. Eso trae sus consecuencias. En fin, sigo avanzando en la pregunta. No creo que haya avanzado en la respuesta, pero creo que gran parte de una buena investigación está en la formulación de la pregunta. Saludos, Marlon Marlon Cortes xxxxxxxxxxxxxxxxxx Hola, leí tu mail en la lista de psicoanálisis. creo que vos sos la persona que me puede ayudar más con bibliografía sobre ese gran problema de lo normal y lo patológico. Te agradecería una respuesta. Saludos, Marlon. >From: "Psic. Verónica Gallego" >Reply-To: lacan-freud@sorengo.com >To: lacan-freud@sorengo.com >Subject: [lacan-freud] Re: investigacion sobre la sexualidad normal >Date: Tue, 9 May 2000 14:35:40 +0000 >Hola Andrea. > >Te agradezco mucho tus intervenciones. Tan claras y tan poéticas. >De todas formas, creo que el discurso del primero que habló, el que abrió >con su >ingenua pregunta esta maravillosa dialéctica que se ha producido en el >grupo, >viene de otro lado que no es el del psicoanálisis, creo que de la >psicología. > >Verónica. > > >-- >Lic. Verónica Gallego Mengod. >Directora de Servicomune. >Coordinadora Asesoramiento Estudiantil. >Universidad Nueva Esparta. >Caracas, Venezuela xxxxxxxxxxxxxx No soy Andrea, me llamo Paola. Paola Behetti xxxxxxxxxxxxxxxxxx Que no haya preguntas ingenuas, habria que probarlo. Que toda pregunta suponga un saber, por supuesto (y colocar aquí un signo de admiración redoblaría la apuesta), no dejaría de ser necesario un analista que la escuche. En caso contrario, no estoy del todo seguro que toda pregunta suponga un saber. Repentinamente (Marlon) desperto la lista. No esta mal el fardo que le devolvieron a Marlon, que debe estar por demas contento. Normal /patologico, neuroticos/ perversos/psicoticos etc. ¿No les parece que eso está ya escrito? Pide tema de investigación y le devuelven textos. Yo creo que lo que mas habria que cuestionar es que lugar tiene una investigación en psicoanalisis. Aqui les dejo la inquietud. Guillermo Pujadas xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Ola! Marlon Cortez escreveu: ¿El concepto de PERVERSION en psicoanálisis no da cuenta de algo normal? É sim, bem interessante esta questão. É tão normal que se inventou leis e regras para contê-la. Desculpem-me se caio no político, mas estou interessada neste gancho. Até que ponto é normal o subjugamento do outro? É certo que vivemos uma sociedade perversa, que vivemos subjugados a uma ordem capitalista, de obter lucro encima da exploração do mais fraco/pobre/feminino, mas desenvolvemos alguma ética que não nos autoriza ultrapassar certos limites, o que aliás, deveria ser bem questionado: ultrapassar quais limites? É uma questão jurídica que gostaria de desenvolver no nosso contexto latino americano onde a corrupção e a exploração assola. Vemos tanta miséria, tanta exploração, tanta extorção, tantas mortes por quase nada, que ficamos nos perguntando se a ética do mercado é a do vale tudo? A do cada um por si e Deus por todos? Se não há objeto, é possível a relação entre dois sujeitos? As posiçoes se alternam de sujeito e objeto? Creio que aqui reside a dificuldade atual dos relacionamentos homem/mulher. Tudo depende do consentimento do outro, até onde o outro aguenta? O que implica a noção de sujeito, sujeito de um desejo perverso? O que não seria perverso? Manter a dignidade física, moral, de imagem do outro? Esperando ler ustedes, Buenas noches/dias Mirian Giannella tradutora Fr<>Pt, psicanalista http://sites.uol.com.br/giannell mailto: giannell@uol.com.br São Paulo/SP/Brasil ---------------------------------------------------------- xxxxxxxxxxxxxxxxx Ya que el debate se abrió en torno al tema de la sexualidad y la normalidad me parece que esta película aporta( no sin los rebusques típicos del cine francés) algunos elementos a pensar: Es posible que esta mujer cuando ama no goza, y si goza no ama? Si bien a partir de la "Degradación de la vida erótica" algo de esto sabemos con Freud (aunque no mucho en torno a la femineidad), creo que esta película pone de manifiesto magníficamente, la escisión entre ambas corrientes: la tierna y la erótica. Me gustaría saber que impresión les dejó esta película a los que la vieron. Saludos. Paola Behetti Montevideo- Uruguay. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Paola, estou apenas podendo saber o assunto, mas não acho o nome da fita (película). Não sei em que lugar, agora, Freud fala do conflito profundo da masculinidade, em que o "homem ama a mulher que não deseja e deseja a mulher que não ama". A corrente terna e a corrente erótica põe o homem perante a mãe e a mulher. Mas, não consigo imaginar isso na psique feminina, nem quando a mulher é homossexaul nem quando ela é heterossexual. Continuo me prolongando por prolongando Lacan afora (Seminário XX) e me servindo do modelo de Pascal: As mulheres têm um gozo que o gozo que nós (homens) temos não entende! Abraços att. jlcaon http://www.cle.cjb.net <> http://www.cotidiano.cjb.net <<<> To desmiss: UNSUBSCRIBE PSICOPATOLOGIA Jose Luis Caon xxxxxxxxxxxxxxxxx 1) No hay opciones. Con leer un poco a Freud uno se da cuenta de que nunca elige nada, bueno, por ahí uno elige la marca de cerillas que va a comprar, pero en lo importante no hay elección posible. Además no importa, porque como dice Lacan: "elijas lo que elijas... te arrepentirás." 2) Por supuesto que no hay preguntas inocentes, pero es verdad que dentro del mundillo del psicoanálisis todos se cuidan de hacer en general preguntas que creen conocer la respuesta y eso es un problema. Saludos. Francisco Abelenda Buenos Aires ----------------------------------------------------------- xxxxxxxxxxxxxxx ¿Investigación en psicoanálisis? Si no hubiera investigación en psicoanálisis sería una ciencia muerta. Los maestros del psicoanálisis lo que han hecho es investigar. La clínica es el mayor lugar de investigación. Los textos iluminan y pueden ser modificados con la práctica. Uno no hace clínica para demostrar que lo que dijeron Freud y Lacan es cierto. El lugar de la clínica es el lugar privilegiado que tienen (tenemos) los analistas para dejar hablar al sujeto, que es al fin de cuentas lo que se investiga en psicoanálisis. En cada análisis hay algo que se repite y algo que no. Las dos cosas es necesario investigarlas. Saludos, Marlon Marlon Cortes xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx ¿Hay investigación en psicoanálisis? Si no la hay, sería una ciencia muerta. Si el consultorio no se convierte en un lugar de investigación sobre eso que llamamos sujeto, el consultorio se convertiría en un negocio, lejos de lo que se pretende con el psicoanálisis. El pase, con su, a veces, consiguiente nominación AE debe dar cuenta de que el análisis es un saber vigente y en mutación constante. En los análisis hay algo que se repite y algo que no. Hay que saber lo que se repite, pero lo que no se repite debe dar cuenta de una articulación más para la teoría psicoanalítica. En un consultorio es donde uno constata la veracidad o no de la pregunta sobre la normalidad de la sexualidad. Saludos, Marlon Marlon Cortes xxxxxxxxxxxxxxxxxx No sé portugués pero algo entiendo de Mirian Magda: Ella introduce en la discusión algo fundamental: el límite. ¿Negar la normalidad es negar los límites? ¡Qué complejo!. Porque si algo aprende uno en su propio análisis son sus propios límites... y uno toma una posición ante el goce que le proporciona el pensar en la existencia de un Otro Absoluto que le garantice algo. ¿La norma es un límite? ¡Qué complejo!. ¿La ética es un límte? ¿La ética del psicoanálisis es un límite? ¿Para el analista, todo vale? ¿Cualquier intervención por parte del analista es tan válida como otra? No. No. No y no. Es verdad que el analizante dice todo lo que se le ocurra. El analista no se puede guiar por la misma ley. En un seminario en el que estuve el fin de semana pasado con Florencia Dassen pregunté: "Usted ha dicho que el analista no es neutral. De ahí concluyo que el analista es parcializado. Entonces, ¿hacia dónde se parcializa?" Ella me respondió algo así: "Se parcializa hacia hacer hablar al analizante" Y Lacan en "Dirección de la cura" dice: El analista debe ayudarle al analizante a seguir su propio deseo. No se vale todo. Del lado del analizante, todo se escucha en esa atención flotante de la que habla Freud. Del lado del analista, no todo vale. Vale lo que lleve al analizante a construir su propio deseo... y esto no es otra cosa sino las palabras precisas para hacerlo hablar, pues es en el lenguaje donde es posible rastrear eso que llaman deseo. Saludos, Marlon Mirian, gracias por tu aporte. Marlon Cortes No hay opciones? ¿Esto significa que hay destino? Saludos, Marlon >From: "Francisco J Abelenda" >Reply-To: lacan-freud@sorengo.com >To: lacan-freud@sorengo.com >Subject: [lacan-freud] Elijas lo que elijas.... >Date: Wed, 10 May 2000 15:27:16 +0000 > >1) No hay opciones. Con leer un poco a Freud uno se da cuenta de que nunca >elige >nada, bueno, por ahí uno elige la marca de cerillas que va a comprar, pero >en lo >importante no hay elección posible. Además no importa, porque como dice >Lacan: >"elijas lo que elijas... te arrepentirás." > >2) Por supuesto que no hay preguntas inocentes, pero es verdad que dentro >del >mundillo del psicoanálisis todos se cuidan de hacer en general preguntas >que >creen conocer la respuesta y eso es un problema. > >Saludos. > >Francisco Abelenda >Buenos Aires xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Como es una clínica que no se soporte en la relación con los maestros S.Freud Y J.Lacan No si el termino "si es cierto" es el más feliz, pero que sujeto existia antes que Freud lo formalizara, o bien quizás salvo que se este en posición de hacer un aporte que avance sobre ellos, quizás se trata de comunicar los halazgos que en la clínica de cada uno dan cuenta como diria J.Lacan, que el analista deberá esforzarse para que haya valido la pena que S.Freud haya existido. Estimo que a veces a fuerza de ser originales es riesgo es desanudarse de quienes instauraron una discursividad (siguiendo a Foucault) que nos permitió albergarnos. Es cierto que se solicitó bibliografía, y se armó un debate, creo que en el debate se fueron planteando algunos textos , pero creo que eso es lo rico de las diferencias se pongan en juego...hacen producir, intercambiar y no se trata de "bandas", ni tampoco de solitarios dueños de verdades absolutas Néstor R.Erlejman Buenos Aires xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx desuscribir Gabriela xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Que el problema de la sexualidad está en el corazón del discurso analítico creo que lo corrobora la reacción de la lista frente a la pertinencia de una pregunta. El modo como el analista se ubica frente a esta cuestión parece decisiva en cuanto a cómo entiende al análisis y cómo lo conduce. Creo que asistimos en nuestro tiempo a un reacomodamiento del sujeto respecto de tal cuestión, que no sólo en París es tema de debate, aunque sea indudable que de allí provengan las cigüeñas. Sí que el libro de Leo Bersani 'Homos' traducido en castellano por ed. Manantial puede ser un motivo para relanzar el revitalizador intercambio que está en curso en nuestra lista. Especialmente si la lectura de Bersani se acompaña al menos de algunas de sus referencias por ejemplo El inmoralista de Andre Gide, traducción de Julio Cortazar, el tomo 4. Sodoma y Gomorra de Marcel Proust, ed. Alianza, y Jean Genet, Pompas Fúnebres. Saludos Adrian Ortiz, Buenos Aires adrortiz@yahoo.com ortizadrian@hotmail.com adrianortiz@tutopia.com adrian52@netscape.net aortiz@psi.uba.ar http://www.angelfire.com/ok/AdrianOrtizPoube xxxxxxxxxxxxxxxxx ¿Un nuevo Sujeto? El surgimiento de un nuevo sujeto ¿no implica una vuelta al superhombre de Nietzche? Nombro esto para no entrar en las degradaciones nefastas que toda promesa de un ser nuevo trajo sobre esta tierra. El psicoanalisis es un discurso nuevo, pero no hay ninguna nueva invención del sujeto en ello. Guillermo Pujadas ----- Mensaje original ----- De: Andrea De Angelis Para: Enviado: Martes, 09 de Mayo de 2000 09:15 a.m. Asunto: [lacan-freud] Re: investigacion sobre la sexualidad normal ---------------------------------------------------------------------- Foro psicoanalítico destinado a la discusión de los fundamentos del discurso analítico a partir de los dichos y escritos de Lacan y de Fre ud. Forum psychanalytique destiné à la discussion du fondements du discours analytique autour des dits et écrits de Lacan y Freud Psychoanalytical Forum about Lacan's and Freud's discourses ---------------------------------------------------------------------- xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Libertad... poder elegir...? Ilusiones del sujeto, sujetado a los significantes que no elige, de los que puede saber a traves de un analisis y trabajar con ellos, si hablamos de un sujeto neurotico. Normalidad podriamos decir en cuanto a norma