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 Libros De Puerto Rico
por Juan Martinez Capo

 
Héctor J. Martell Morales y Cirilo Toro Vargas, El Turno (Cuentos); San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña, Serie Literatura Hoy, 1981, 115 páginas; ilustraciones: Jorge Luis Morales Torres.

El principal interés de esta colección conjunta de cuentos, la primera de ambos jóvenes autores, es que se ha escrito con un propósito estilístico deliberado: el de la concisión y la naturalidad en la expresión, que puede o no lograrse en los resultados finales, pero que viene a ser un experimento digno de atención.  "Nos interesa - dicen Héctor J. Martell Morales y Cirilo Toro Vargas en un epílogo que titulan "Nuestro turno" - la expresión breve y sencilla, que parezca espontánea y que dé la sensación de naturalidad; poner de relieve unas situaciones en particular.  Como en una toma de acercamiento, enfocamos un hecho y le damos toda la atención, presentándolo en forma descriptiva y sin ningún tipo de enjuiciamiento o evaluación de nuestra parte.  Trabajamos a base de efectos; presentamos particularidades para lograrlos".

La aspiración a la brevedad y la sencillez siempre es una buena norma expresiva; lo que llama la atención en estos escritores es su meta adicional de mantenerse en calidad de espectadores, describiendo solamente, sin envolvimiento de su parte.  Martell y Toro Vargas, co-directores de la revista "Creación" han optado por una organización donde sus personalidades literarias individuales quedan sumergidas en el conjunto; aunque hay un índice donde los cuentos se separan por autor, al presentarse éstos en el texto se entremezclan, sin que en la página de título se identifique al autor.  Esto en modo alguno facilita la tarea del lector que va con cierto ánimo crítico.

Podría decirse que la temática central va dirigida a la protesta social, aunque haya algunos cuentos de intención irónico-humorística y hasta alguno de entronque "literario".  La justicia social en la temática de los invasores de terrenos, dentro de la vida de un obrero de refinería, por ejemplo, es el asunto de "Juan era su nombre", de Toro Vargas; en "Camino", Martell enfoca un día en el trayecto vital de un marginado; el desempleo que lleva a la delincuencia es otro asunto del mismo autor en "El robo"; en "Burocracia", Toro va al ambiente de la oficina donde distribuyen los cupones; en "El sustento", Martell enfoca el asunto del hambre extrema que trataron Matías González García en "El convite del compadre Baltazar" o Emilio S. Belaval en "Santiguá de santigüero".  Son algunos de los enfoques de la protesta social en el conjunto.

El relato de intención irónico-humorística, por otro lado, se representa precisamente con el primer cuento, "Carrera", de Martell, donde el motivo de la carrera desenfrenada del protagonista por el pueblo se sugiere al final sorpresivamente, Toro Vargas intenta otro remate sorpresivo de índole irónica en "Miedo".  El comentario irónico es también base de "El abrigo", de Toro, donde se explora la presencia de un lujoso abrigo de visón en el trópico.

Martell Morales, por otra parte, utiliza el título kafkiano de "Metamorfosis" en el único cuento de raíz literaria en el cual el desarrollo, que va a la confusión de vida y literatura, tiene también cierta intención humorística.

En el epílogo "Nuestro turno", los autores señalan que "más que usar simbolismos, preferimos ser directos".   Este lenguaje "directo" no siempre es la norma.   El principio de "Manicomio", de Toro Vargas, por ejemplo, se acerca peligrosamente al desbordamiento retórico:

"Con célere desgano y frialdad metálica se abrió la portezuela.  La neutraledad colectiva se perdió tangente al anonimato y atravesó miradas furtivas y provocó tímidos roces bien o mal intencionados.  Mundos exteriores imperturbables de interiores derrumbados, absortos en sus propios y únicos pensamientos, clavaron sus ojos en el tablero aferrándose al repentino recelo mutuo por la brusca espera del destino inmediato..."

Puede notarse a veces un afán de hacer "literatura" que no concuerda con la meta de sencillez y naturalidad, como en este pasaje del mismo autor en "Realidad".

"Estima que su vida ha sido acuñada sin disponer de fondos para respaldarla.  Por eso se considera una mala inversión.  La propiedad mueble de su corporeidad revela un alto porcentaje de contribuciones sin ningún efecto marginal y en detrimento de su unicidad..."

Toro Vargas y Martell tienen una intención ética que exponen explícitamente; en cuanto a los lectores, dicen que "en el fondo buscamos que reflexionen, que modifiquen actitudes, que no sean los mismos al finalizar la lectura".   Esto se les hace difícil con la norma expresada anteriomente de no enjuiciar o evaluar.   Sin embargo, la intención editorial es por momentos patente, como en "Camino", donde Martell remata así el relato:  "Sigue su camino por la única ruta que le permite el sistema que le han legado sus antecesores y que sus contemporáneos señalan".

Como en el cuento con arranque kafkiano, hay ejemplos de experimentación temática o expresiva, como en el uso de los paraísos artificiales en "El Olimpo", de Toro Vargas; de la psicología de masas en "Los Golpes", de Martell, o del monólogo, en "Advertencia", del mismo autor.

Aunque muchos de estos relatos caen más del lado de la estampa que del cuento, y aunque en ellos la temática principal de justicia social no ofrece novedad en comparación con su uso por las generaciones anteriores, "El Turno" trae una propuesta expresiva que, cúmplase o no en la práctica, merece atención.  Es lo que piden los autores:  "nuestro turno".


Tomado de El Mundo, 31 de enero de 1982, p. 5C.

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Dr. Cirilo Toro Vargas
Publicado en el Internet:  12 de octubre de 2000.