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EL HELECHO DEL HECHO
EN EL LECHO
(FABULOSA FÁBULA FÁCIL)
Gerardo Ribeiro
-¿Qué es una revista?, - dije.
- La respuesta está en el viento, - dijo.
(Converso con el Converso.)
Dije - Dijo dice: - El helecho del hecho en el lecho.
Di - Di dí: Respuesta dice a Pregunta que ella es su única patria y Pregunta, en su rubor, dice que andará por el decir como yo podría andar por tu cuerpo: Patroclo en nueva Troya causando envidia al sol.
Je - Jo dice, ahora: - Fabulosa fábula fácil.
Dice dice: Fiat lux. Es que el decir se cree que es el que dijo esto.
Intentemos otra vez:
- ¿Qué es una revista?
Una revista es un conjunto de pliegos de papel blanco sobre el que se derrama tinta negra.
Negro sobre Blanco, ¡no!: Blanco sobre Negro.
El que lee el Negro se queda de luto: tango del ojo viudo de Ella: la lengua absuelta: la lengua absorta: lector en cuarentena, es que ella anda pariendo.
El que lee el Blanco heredará el viento (porque una revista es el traer la discordia a la casa).
(La diferencia entre el rojo y el ojo es la r de rubicunda rabia rabiosa.)
Seguimos confusos, profusos y difusos. (Vamos bien).
-¿Qué es una revista?
No tengo ni la menor idea (prestablecida).
Quizás habría que preguntarse por su función (de medianoche).
Una revista sirve para hacer fuego, para encender al carbón.
También, una revista sirve para hacer fuego, para encender al ca (r)bón.
Si una revista es un fin en sí mismo (K. en K. tiembla ante la paráfrasis) no es ni fin ni principio. Una revista es una casa, una cama, un lecho. Un lecho conocido, un lecho que tiene huecos en donde uno se arrebuja, un hueco solidario en donde también ella cabe. Una revista es un lecho destendido, porque ahí se duerme, vive, odia, come, cose, coce y se coje del rabo a la palabra amante que me abandona. Una revista es un lecho solidario en donde el ojo viudo se vuelve lince.
Una revista es un hecho, o no es nada. Es un hecho. No es un proyecto, no es un deseo, nos es un tema para beber y babear. Es un hecho que encuentra su materialidad en su eterno desbarrancarse hacia el movimiento. La materialidad de una revista es el diálogo ¿con quién?
Una revista es un helecho. Es un organismo vivo. Habrá que hechar agua y ¡aguas! Si no hechamos choros: el decir nombra a la mirada y cuando dos se miran el mundo nace.
Al lecho solo se invita a los cuerpos deseados.
Esto cada vez se pone peor.
Y ahora con ustedes, queridos televidentes, una Fabulosa fábula fácil.
Había una vez unas vacas gordas y viejas. Estaban aburridas de tanto rumiar en silencio los viejos y gastados pastos. En la boca tenían, dándole y dándole vueltas, los mismo decires. Y se enfermaron por ello. El Doctor, que era el chango les dijo: Si no lo pueden tragar y así nutrirse, mejor declárense Sagradas y así los demás creerán que eso es bueno. Las vacas sagradas le hicieron caso al chango y llamaron a los corderos para el sacrificio. Al final del sacrificio los corderos se olvidaron de balar y comenzaron a mugir como las vacas. Los corderos sacrificales, enseñados por las vacas sagradas a su rumiar eterno, llamaron a los demás animales del bosque. Al final del día, casi todos los animales habían aprendido a mugir porque los habían enseñado a balar. Qué lindo. Pero en el bosque había unos lobitos descarriados y, cada vez que los corderos sacrificales balaban diciendo que eso era el mugido de las vacas sagradas, a ellos les ganaba la risa y se ponían a hacer sus cosas. Sus cosas suyas de ellos: ni mugen ni balan, nomás aúllan de hambre. Y desde ese día se pusieron a hacer su propia comida para no rumiar siempre lo mismo y para no ser corderos sacrificales.
¡Lo logramos! El fracaso es absoluto.
¿Qué es una revista?
Yo también como el ciego me ufano de lo que leo y no de lo que chorreo:
"La única manera de hacer una revista es que unos jóvenes amen y odien algo con pasión. Lo otro es una antología". Borges Dixit.
Bienaventurado el helecho vivo, porque de él será la sed para el agua.
Bienaventurado el hecho consumado, porque de él será la posibilidad.
Bienaventurado el lecho, porque de él será el espacio del amor que odia.
Bienaventurada Filofagia, porque de ella será el reino de la seducción antropofágica.
Bienvenidos, pues, al decir (lectura) de su tiempo, de su generación, de sus deseos.
Bienvenidos, pues, al Ponto, sin rosa de los vientos, desamarrados, con los ojos y oídos bien abiertos (es que hay que saber quién canta).
Lo que importa es el viaje, entonces, habrás comprendido lo que las Itacas significan.
