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Que noche tan delgada  nos detiene, opuestos,

del lado turbio de los sueños.

 

 Si estamos de regreso de un tiempo sin linderos

con el miedo entrañado y un árbol, extranjero:

 

sitiado en el invierno, dejando caer los días

entre el desamparo; de ese humilde arte

de sola permanencia.

 

Ahora nos miramos frente a un día más extenso

 ante el temor de, a pulso, abolir la distancia

o bien ensimismarla, dejarla en sus secretos.

 

 Tú y yo que del hielo huimos, cuerda

 para jugar del viento, podemos sucedernos.

 

Dilapidar el alma, hasta la luz; abrirla.

Para lograr que este silencio desde el dolor,

 se vuelva magnolia sonámbula de besos.

 

 

 

 

Libro El Elegido…primer poema.

 

 

 

Autora:

Ma. Lucero Zavala Robles

 

 


 

Leonelnerk