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MANIK: Revista Electrónica de Relaciones Internacionales

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RESCATANDO NUESTRAS TRADICIONES

Octubre 12: la hispanidad a discusión


Gerardo Blas Segura*


Día de la Raza, de la hispanidad, del encuentro de dos culturas, del choque de civilizaciones; del descubrimiento de un continente o de su invención. Como cada 12 de octubre, replican las campanas, sea para festejar, sea para ponerse de duelo. ¿Qué es lo que se habría de festejar? La respuesta siempre genera polémica. ¿Festejar la llegada de los europeos y de la “civilización”? ¿O lamentar la imposición cultural y el genocidio? Lo cierto es que una fecha como ésta debe servir no sólo para reflexionar sobre nuestro pasado, sino para tratar de reconciliarnos con él; también para repensar en nuestro presente y contribuir en la construcción de un futuro.

Más allá de la discusión histórica un hecho es evidente: nuestros países continúan siendo un conjunto de naciones que se resisten a aprovechar las grandes ventajas de contar con una cultura y un idioma en común. Pertenecemos a una región en la que resalta absurdamente la enorme indiferencia y desconfianza mutuas. Parece que la convivencia con el vecino es más problemática mientras más nos parece. Y qué decir de la gran brecha que existe entre nuestros países y España.

La herencia hispánica común existe. Éste es un hecho innegable. La crítica acerca de la forma en que se llegó a poseer esta herencia si bien no debe hacerse a un lado, sí debe separarse en aras de construir un proyecto de comunidad. En todo caso, se trata de no repetir los errores del pasado.

La cuestión sería aprovechar las ventajas de compartir esta herencia cultural hispánica. Buscar alternativas para países que, por otro lado, también comparten el subdesarrollo, que tienen problemas económicos, políticos y sociales análogos. Sin duda es una ventaja el poder reunirse en diversos eventos internacionales, hablar el mismo idioma (ya sea porque es el materno o porque es la lingua franca de los pueblos indios) y compartir algunos reclamos políticos y económicos frente a las fuerzas hegemónicas globales; esta comunidad de cultura y de intereses debería dar un enorme peso a las posiciones originadas o sustentadas en la realidad hispanoamericana.

Se trata de no perder la oportunidad que nos brinda el hecho de pertenecer a una gran cultura, aunque existan, claro está, diferencias regionales importantes. Alfonso Reyes escribió un día: “Si el orbe hispano de ambos mundos no llega a pesar sobre la tierra en proporción con las dimensiones territoriales que cubre, si el habla en lengua española no llega a representar nunca una ventaja en las letras como en el comercio, nuestro ejemplo será más vergonzoso de ineptitud que pueda ofrecer la raza humana”. Naturalmente, cada uno de nosotros, desde el lugar en que se encuentra puede contribuir a que la cultura hispánica tenga una mayor presencia en el mundo. Si la Unión Europea, a pesar de todo, pasó de ser un sueño inconcebible a convertirse en una realidad concreta, ¿qué falta para poder dar contenido y potencia a este conjunto de países que comparten la hispanidad?

* Gerardo Blas Segura es Profesor del Departamento de Estudios Sociales y Relaciones Internacionales del ITESM – CEM



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