Paraguas
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Paraguas


Ambos se encontraban frente a la pantalla de cine disfrutando de las imágenes que estallaban en sus ojos, eran colores compartidos que quizás en los dos hacían surgir los mismos recuerdos y aspiraciones.

En fin, el chiste es que ambos estaban allí, sentados e impasibles, como si fuera de esa estela de colores no hubiese nada, como si aquella proyección fuese única, sin percatarse que afuera llovía y que los personajes de esa otra función corrían y se escondían debajo de cualquier saliente para cubrirse de las punzantes gotas.

No, ellos no percibían esa otra realidad, pero cuando el aroma de Carmina comenzó a desplazarse y su estela colmo el lugar en que estaba sentado Simón, en ese instante como retumbando de una pesadilla que hacia rato era expectante tranquilidad pero que Simón en ese momento la penso terrorífica e inútil al no notar antes, que a unas pocas sillas se encontraba la visión que había tenido desde su infancia, que sentada con pose de gala en aquel cine tercer mundista se encontraba la imagen de Carmina,de cabello negro, carnosos labios y mirada contemplativa (esa mirada de guru con los párpados a medio abrir o cerrar)entonces fue que ella sintió súbitamente que el hombre que siempre se encontraba dos o quizás tres pasos delante, ese ser al que siempre intentaba apreciar pero que la distancia le impedía contemplar la mirada serena y continente que ella intuía se encontraba a su lado.

El se hallaba a su costado, no la miraba porque tenia los ojos cerrados y la cabeza un poco levantada de forma que su nariz estaba suspendida en dirección de Carmina, pero él la disfrutaba, no con las pupilas sino con los sentidos condensados y ella lo apreciaba

pero más que verlo lo sentía

lo palpaba en sus centros

en sus pliegues

en sus contornos

y a el, su aroma llegaba y rozaba entre sus memorias, no, no las curaba pero si las hacia hermosas, casi perfectas, y el calor que en sus vértices se producía comenzaba a encenderlos, se incendiaban, y se podía adivinar que los demás no escuchaban la alarma porque seguían con la misma cara cotidiana de tedio, entonces súbitamente la puerta de emergencia de lado derecho al abrirse crugió y por ella entro un hombre tocando armonía en su flauta, el sonido continuaba inalcanzable para la audiencia, pero para Simón y Carmina gemía en lo mas intimo de sus anhelos y esperanzas.

Al flautista le siguió una mujer con el vientre de 7 meses , poseedora de la belleza que solo las mujeres con interior de doble vida pueden presumir, ella por su parte cargaba un tambor que hacia retumbar las almas de Simón y Carmina al compás de una caótica armonía, Simón y Carmina estaban extasiados, explotaban y se volvían a integrar, nunca igual, aumentados, siempre mejorados, y recogían las pequeñas alegrías que la audiencia había desperdiciado, y tiraban de entre sus poros las injusticias que los habían obligado hasta ese momento contemplar las lunas llenas a solas.

Después un tercero entro, un viejo de boina verde y cabello aperlado, de mirada alegre y sonrisa innegable y con el porte de un adolescente acariciaba una mandolina y dos o quizás tres pasos detrás entro una mujer con piel de años pero mirada de eternidad, sus labios eran del rosa más puro y se podían adivinar que habían sido besados interminablemente, ella al mismo ritmo tocaba el arpa que tenia sostenida entre sus brazos,y asi fue que se adelanto los dos o quizas tres pasos que la separaban de viejo sumiendose en una contemplación mutua, eso fue lo que origino que Simön y Carmina comenzaran a salpicar de lagrimas todo el escenario, se retorcían de dicha, se dislocaan en una felicidad nunca antes mostrada tanto que comenzaron a flotar sobre las butacas, entonce fue que el flautista y el viejo de la mandolina dejaron de lado sus instrumentos, pero sin embargo, la melodía continuaba en ambos y la seguían interpretando, entonces sostuvieron a Simón por la espalda mientras que la mujer del tambor y la dama con arpa lo repetían con carmina, y fue un silencio eterno, un silencio agudo y profundamente intenso, ni tan solo el roce de los ansiosos zapatos de la audiencia se escuchaban, no se percibían los estornudos ni garrasperas de los ausentes a esa visión celestial, Simón y Carmina flotaban juntos por la nada y los reflejos temblorosos del proyector los iluminaba, y se fueron acercando poco a poco, hasta que los metros se mutaron en centímetros, en milímetros y después en tacto, en roces, hasta que ambos se evaporaron en aromas que la audiencia apenas podía degustar.

Entonces, repentinamente, sobre la tela que sostiene las luces del proyector se dibujaron tres letras que decian: "FIN". Y las luces se prendieron y Simón y Carmina cayeron sobre sus asientos mezclándose las cuatro almas en sus adentros, y como quien despierta de un sueño extasiante, lo olvidaron todo.

La audiencia comenzó a salir por la puerta y ellos como siervos siguiendo a la manada huyeron también.

ya afuera del cine sintieron las gotas de agua,Simón y Camina se dijeron livianos y mientras las demás personas corrían a refugiarse para Simón y Carmina las gotas eran una caricia,una memoria.

Súbitamente, recordando un sueño olvidado hacia años, ambos voltearon a tiempo, El se hallaba a su costado, no la miraba porque tenia los ojos cerrados y la cabeza un poco levantada de forma que su nariz estaba suspendida en dirección de Carmina, pero él la disfrutaba, no con las pupilas sino con los sentidos condensados y ella lo apreciaba

pero más que verlo lo sentía

lo palpaba en sus centros

en sus pliegues

en sus contornos

Entonces volvieron a aparecer tres letras, ¡SÍ CARAJO! Esas que iluminan toda proyección por mala que sea y nuevamente las personas salieron formadas encontrándose con el agua, pero esta vez, todos, absolutamente todos sacaron de entre sus bolsos un paraguas,

menos yo.

Texto: Ferjo Bejarle

Imagenes:

1.- Calendario de la Lotería Nacional. 1934.
Retrato de mujer. Armando Drechslen.
Colección Lotería Nacional.

2.- Mascara de Santiago. Danza de Santiagueros
Autor desconocido
Sierra de Puebla
Madera tallada y policromada 22X20 cm
Colección Rafael Coronel.

carrozaVerso dado