ZAQUEO

 

Hace unos años fui invitada a predicar a cierta iglesia. Tal como  acostumbro, pregunté al Señor qué palabra  quería traer a su pueblo en aquel lugar. Me dijo el Señor: AHáblales de Zaqueo@. Recuerdo que le contesté: "Señor, de esa palabra se ha hablado bastante". 

AHáblales de Zaqueo@ volvió y me dijo el Señor.

Le respondí:  "Está bien Señor, lo que tú digas". . .

Mientras leía y estudiaba el pasaje bíblico me fui dando cuenta del propósito del Señor.  Quería él  hablar a mi vida a través del personaje de Zaqueo.  Solo así podría hablar a otros. Y es que así tiene que ser. Para poder dar palabra de Dios, El tiene que impartirla y hacerla vida primero a quien la ha de dar.

Es mucho lo que he aprendido a través del personaje de Zaqueo.  Se ha convertido en uno de mis personajes bíblicos favoritos. Por la gracia del Señor he podido compartir esta palabra con una buena porción de su pueblo. Hoy deseo compartirla contigo.  Quiera el Señor impartirla a tu vida como lo ha hecho conmigo. Sean abiertos nuestros oídos espirituales para poder escuchar todo lo que el Espíritu quiere decirnos a través de Zaqueo.

 

El  Publicano . . . El  Rico

 

En Lucas 19: 1 al 10, se nos narra la historia sobre un hombre residente en Jericó cuyo nombre era Zaqueo.  Este nombre es la versión griega para el hebreo Zacarías. Se nos dice que era jefe  de  los  publicanos  en  su ciudad.  Y que era rico.  


El publicano era un empleado público encargado  de  la  recolección de los impuestos para el imperio romano, que gobernaba en aquella región. Había recaudadores principales y subalternos.  Zaqueo parece ser que era de los primeros ya que se dice era jefe de ellos. Entre  los  judíos, el nombre y oficio de publicano era muy odioso.  No soportaban que los  romanos les impusieran tributos. A los de su propia nación que aceptaban dicho cargo, [como Zaqueo] se les veía mal. Los rechazaban.  Ya no los consideraban como parte de ellos [Mateo 18:17].

Estas personas acostumbraban cobrar más de lo debido y la diferencia la cogían para ellos. Por consecuencia, muchos se volvían ricos.  Es por esto que cuando algunos de ellos vinieron a donde Juan el Bautista para ser bautizados,  y le dijeron:  Maestro, )qué haremos?  El les dijo:  No exijáis más de lo que está ordenado  [Lucas 3: 12-13].  Bajo el ministerio de Juan y del Señor Jesucristo, muchos de ellos vinieron al arrepentimiento [incluyendo a Zaqueo].

Es esta la razón por la cual el mismo Señor les dijo a los principales sacerdotes y a los ancianos del pueblo de Israel en Jerusalén, que los publícanos y las rameras que habían creído a El, iban delante de ellos al Reino de Dios [Mt. 21:23-32]. El mismo Mateo [Leví], fue un publicano llamado por el Señor Jesús a ser parte de los doce apóstoles [Lucas 5: 27-30].

 

Zaqueo  - El APublicano"

 

Zaqueo representa a parte del pueblo de Dios, muy en especial al pueblo del tiempo presente.  En el tiempo de Zaqueo, el pueblo estaba bajo dos gobiernos.  El establecido por Dios a través de la Ley y los profetas, y el impuesto por los extranjeros que les habían conquistado - los romanos.

 

El pueblo de Dios - su Iglesia, continúa en la misma condición. Tiene el gobierno de Dios, con Cristo como cabeza  [Ef. 1:22, Col. 1: 18].  El gobierno para la iglesia está claramente establecido por el mismo Señor en su palabra, bajo los ministerios universales y locales [Hechos 2:42-27; Ef. 4:4-16; 1 Ti. Cap. 3; Tito 1:9].


Desgraciadamente, tenemos que admitir que en gran parte, la Iglesia está gobernada también por un gobierno "extraño" que le ha conquistado e impuesto sus leyes.  Es el gobierno del hombre, con su mente carnal como cabeza.  El orden que el hombre ha establecido para la iglesia podrá ser parecido a la Ley de Dios, pero no es el orden establecido por la Palabra.

Esto, sin dejar de mencionar al sector del pueblo de Dios que en lo natural, aún sigue bajo el gobierno de Roma.

 

Bajo el gobierno del hombre en la Iglesia hallamos al "Zaqueo" del tiempo presente, servidor del orden "extraño". Asalariados - que aunque son parte del pueblo parece que no lo fueran.  Obedecen primero a la ley del hombre que a la Ley de Dios.  Algunos de ellos haciendo la misma labor del Zaqueo de la historia.  Robándole al pueblo para su propio beneficio.  )Te está fuerte esta palabra?  Esto lo estamos viendo. Se ve mayormente en los grandes ministerios, pero a nivel de iglesia local también vemos "publicanos" en función.  No es de extrañar también que le estén robando a Dios lo que a El pertenece. 

El Señor lo dice en Malaquías 3: 7-10: 

)En qué te hemos robado?  En vuestros diezmos y ofrendas.  Los diezmos y las ofrendas son los únicos medios establecidos por el gobierno de Dios para suplir a las necesidades de su pueblo [Mateo 23:23; He. 7:1-28; 1 Ti. 5: 17-18; 1 Tes. 5: 12-13; 1 Co. 16:2; Ro. 15: 26-28]

Todo medio que tenga la iglesia para obtener dinero que no sea el bíblico,  pertenece y ha sido impuesto por el gobierno "extraño".

 

Se acercaban a Jesús todos los publícanos y pecadores para oírle,  y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo:

Este a los pecadores  recibe,  y  con ellos come  [Lucas 15:1].


(Esta palabra me llena de gozo!  El saber que hay esperanza para los "Zaqueos", "publícanos" del tiempo presente.  Ellos también pueden acercarse al Señor Jesús.  Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí:  y al que a mí viene, no le echo fuera [Juan 6:37 ].Porque no he venido a llamar justos, sino pecadores al arrepentimiento  [Mateo 9:13].

Muchos "publicanos" están viniendo al  arrepentimiento. Estos al igual que  los del tiempo de Zaqueo irán delante de los "religiosos" de este tiempo que vivimos,  al reino de Dios.  (Gracias Señor!

 

Zaqueo  -  El ARico"

 

Así le dice el Señor a la iglesia de Laodicea,  representativa de la iglesia del tiempo que vivimos:  Porque tú dices:  Yo soy rico, y me he engrandecido y de ninguna cosa tengo necesidad y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego, y desnudo [Ap. 3:17].

Así como el Zaqueo de la historia, hay mucho "rico" en la iglesia del Señor hoy día.  No solo abunda la riqueza  material en  ella [en términos generales] sino que es muy "rica" en conocimiento humano.  Piensan que no les falta nada, pero es todo lo contrario.  Sus riquezas son como las que habla Santiago 5:2-3. Están podridas, comidas de polilla. Su oro y su plata están enmohecidos.  Me habla mucho esto.  Porque al oro y a la plata no les da moho.  El moho es una clase de  hongo que se  forma  sobre  los metales  y  los corroe.  De la única forma que el oro y la plata pueden corroerse es cuando son  mezclados con otros metales. 

Me muestra esto que Santiago nos habla de imitación de lo genuino - o de mezcla con lo genuino.  En la Escritura, el oro y la plata representan las cosas que pertenecen a Dios - que es la riqueza genuina, verdadera.  Mía es la  plata,  y  mío  es  el  oro,  dice  Jehová  de  los  ejércitos [Hageo 2:8]. 


Eso es precisamente lo que está sucediendo hoy en la iglesia.  Hay mucha mezcla de la verdadera riqueza con la falsa riqueza.  No nos debe extrañar pues el resultado de corrupción que vemos a nuestro alrededor.

No os hagáis  tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan [Mateo 6: 19-20].  Zaqueo había acumulado riquezas, tesoros en la tierra.  Pero sabía, reconocía, que le faltaba algo. Ese algo era Jesús.   Procuraba ver quien era  El,  pero no podía.  Algo se lo impedía. Así también hay "Zaqueos" en nuestro tiempo, que saben les falta ese algo.  También procuran ver quien es Jesús.  Tampoco pueden. Hay ciertos impedimentos. . .

 

La  Multitud

 

Este hombre, Zaqueo, era parte del pueblo de Dios.  De hecho, al final de la historia, el Señor le llama hijo de Abraham.  El nombre de Zaqueo significa:  puro, limpio, transparente.  (Que tremendo!

"Zaqueo" - quizá has sido, o  estés siendo utilizado por el gobierno del hombre para su  propio   beneficio.  Has sido su servidor.  Pero en ti está escondida la pureza, la limpieza, la transparencia de Cristo Jesús. El anhelo de ver quien es Jesús está en ti. Pero al igual que el Zaqueo de la historia, hay algo que te lo impide.  Es la "multitud" que interviene. La "multitud" asfixia al "Zaqueo" del tiempo presente.  )De qué se compone la multitud? De gente, de hombres [hablando en el sentido genérico]. Volvemos a encontrarnos con la intervención del "hombre."  Este no deja que Jesús sea visto y conocido como El lo desea. (En cuantos lugares de la iglesia del Señor cuesta trabajo ver la presencia de Jesús!  Lo  tienen tan escondido entre la "multitud", que los que anhelan ver quien es El, conocerle, no pueden. 


La  Estatura

 

La estatura de Zaqueo también le impedía ver a Jesús.  Era muy pequeño, y esto, unido a la multitud a su alrededor lo desesperaba. La "estatura" del "Zaqueo" actual  también es impedimento para que pueda ver quien es Jesús.  Es muy corta.  Hablamos de su estatura espiritual.  Está en esa condición por el mismo envolvimiento que ha tenido con el orden del hombre en la casa de Dios. Su crecimiento no ha sido normal.

Ciertamente no es el del Señor Jesús.  Este crecimiento es en sabiduría, y en estatura, y en gracia para con Dios  y  los  hombres  [Lc. 2:52].  Zaqueo se dio cuenta que para ver a Jesús iba a tener que salir corriendo de en medio de la multitud y buscar un lugar alto donde pudiera compensar su falta de estatura.  Se subió a lo mas alto que encontró - un árbol  sicómoro. Ahora sí podría ver a Jesús. El iba a pasar por allí . . .

El  Sicómoro

 

El árbol sicómoro abundaba en la Palestina. Era conocido como la higuera silvestre. Al igual que la higuera, es un árbol que se caracteriza por la abundancia de hojas que tiene.

La higuera era un árbol muy apreciado en el pueblo de Israel.  Era símbolo de paz y abundancia  [1 Reyes. 4:25; Mi. 4:4].  Acostumbraban sembrarlo en los jardines y muy especial en los viñedos para aprovechar su sombra.

Por el contrario, el sicómoro no era tan apreciado. No era sembrado, crecía silvestre. Estos árboles eran muy parecidos.  Se podían  confundir fácilmente.  El sicómoro, como la higuera, echa sus  hojas antes del  fruto.  El higo,  que  es su fruto, es  diferente.  El de la higuera  es  de  mucho  mejor sabor y calidad  que  el  del  sicómoro.


Muchos hemos estado saliendo del orden del hombre en la iglesia.  Lo hemos tenido que hacer corriendo.  Nuestro anhelo ha sido ver quien es Jesús.  El anhelo es grande.  Pero más grande puede ser el peligro que corremos al buscar a donde "subirnos" para  poder ver a Jesús.  Puede suceder que nos subamos al primer "sicómoro" que veamos.

)Qué significa para nosotros el sicómoro? Este árbol me habla de todo aquello que vemos dentro de la iglesia [hablando de nuevo en términos generales],  incluyendo al llamado "mover del Espíritu", que pueda tener apariencia  de lo  real. El sicómoro se parece a la higuera pero no lo es. 

Hay diversos "sicómoros" hoy dentro de la Iglesia del Señor. A ellos acuden a subirse muchos de los "Zaqueos" que  están en búsqueda de un lugar alto desde donde puedan ver a Jesús. Te aseguro que nunca podrás ver al verdadero Jesús desde esos "sicómoros".  Podría mencionarte muchos de ellos. Me limitaré a algunos.

Está el "sicómoro" del conocimiento humano con todas sus ramificaciones: la filosofía, la psicología, la sociología, la cultura...

Todo esto pretende  sustituir  al verdadero  conocimiento - el  de Dios.

Tenemos  al  "sicómoro"  del  positivismo  mental,  que tergiversa  la  palabra de fe. )Y qué me dices de la mal llamada "prosperidad"? 

Hay  una verdadera prosperidad que Dios ha prometido a su pueblo.  Pero no es la que nos hace pedir para nuestros deleites [Stg. 4:3]. 

 


No podemos dejar de señalar el peligro de la moda.  )Te preguntas que es esto?  La moda es todo aquello que es de uso pasajero y que generalmente copiamos de alguien.  En otras palabras, se tiende a  imitar lo que se oye decir o hacer a otros, especialmente si viene de afuera.  Y si algo es lo último que se estila dentro de la iglesia, pues allá vamos. Porque hay que verlo  todo.  Y si nos gusta algún "sicómoro" que allí veamos, a eso nos subimos. Algunos de estos "sicómoros" son "lugares" muy atractivos. Con mucha "acción".  Se hacen cosas agradables a la vista humana. Pero que no son agradables a la vista de Dios.

Examinadlo todo, retened lo bueno  [1 Tes. 5:21].

)Por qué es que en ocasiones terminamos subiendo a esos "sicómoros"? 

El salir del orden tradicional no nos garantiza que entraremos  inmediatamente  en  el  orden bíblico. Tardaremos un poco en llegar allí.  Nuestra mente carnal, hasta cierto punto, aún nos domina.  La estatura espiritual todavía está algo corta  y no podemos discernir  completamente entre lo  genuino y lo falso.  El "sicómoro" nos ha tenido apariencia de lo de arriba - de lo espiritual.  Y  tal como Zaqueo,  hemos  escuchado  que  Jesús  pasa  por  allí.

Ciertamente Jesús  pasa  cerca  de  los  "sicómoros".  El sabe que allí hay "Zaqueos" que están escondidos entre las "hojas".  Las hojas en la Escritura nos hablan de lo perecedero  [1 Co. 3:12].  Están allí, pero anhelantes de ver y conocer quien es Jesús. Lo precioso de todo esto es saber que también en esos lugares de "sicómoro" el Señor  busca a los suyos.

 

La Orden de Descender

 

Cuando Jesús llegó a aquel lugar mirando hacia arriba, le vio y le dijo:  Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 

Entonces él descendió  aprisa,  y le  recibió gozoso  [Lucas 19:5-6].


Zaqueo procuraba ver a Jesús,  pero  él  fue  visto  primero  por Jesús. Así continúa siendo.  El nos conoce. Sabe quienes son los "Zaqueos" cuyos corazones arden por conocerle.  No importa  que  estemos entre  el "follaje" de un "sicómoro".   Allí  El nos ve. Y nos manda a bajar. Pero tiene que ser aprisa.  No hay tiempo que perder.  Esto no es cuestión de decirle al Señor: AEspérate, dame tiempo para pensarlo. Estoy muy cómodo aquí en esta enramada. Fíjate, si desde aquí puedo verte cuando pasas.@  En el acomodo que podamos tener en cualquiera sea el "sicómoro" que nos hayamos subido, podemos desarrollar cierta altivez. Ya estamos "arriba".  Hemos salido de lo “tradicional”. Tenemos libertad para alabar al Señor, nos movemos en los dones del Espíritu.  Ya llegamos.  No lo creas así. Aún falta mucho por llegar. . .

)Te digo algo más?  Muchas veces en ese lugar donde hemos encontrado un "sicómoro" a donde subirnos, estamos haciendo lo mismo que hacíamos en el lugar de donde tuvimos que salir corriendo.  Solo que quizá ahora ya no estamos dentro de un Amarco@ denominacional.

 

El descender  denota  humillación.   Al   humilde  el  Señor  lo  mira  de cerca. Al altivo, de lejos [Salmo 138:6].  Si acaso estás acomodado [a] en la  enramada de algún Asicómoro@, el  Señor Jesús  te  dice:  Desciende,  y  hazlo  como  Zaqueo - con  gozo.  Mira que  lo  que  quiero  es  venir  a  posar en tu casa para que me  conozcas realmente.  Quiero ser el dueño absoluto de tu casa - de tu vida.  Puede que digas:  Es que ya soy salvo [a]. Tengo el Espíritu Santo.  Sí, está bien, pero es que hay mucho más que El tiene para ti. Quiere  hacerte  el  Señor  entender  lo  que significa  el  que  juntamente con El nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús  [Ef. 2:6]. (Este es el verdadero lugar alto!  No te conformes con solo poder verlo pasar por tu lado. 

(Desciende!  de  esa imitación  de  altura  y  (ascenderás! con Cristo a los lugares celestiales.  (Aleluya!


El Resultado - La Murmuración

 

Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador [Lucas 19:7 ].  )Te puedes imaginar como estarían los chismosos?  Me imagino que los líderes serían los Areligiosos@. 

Los fariseos y los escribas, siempre dispuestos a criticar y a murmurar de todo lo que hacía y decía Jesús.  Así también podemos imaginarnos la crítica a Zaqueo.  )Y éste,  quien  se  cree  que es, porque Jesús ha venido a posar en su casa - ya no es pecador?  Al  Señor  Jesús  no  le  importó  la  crítica  y  las  murmuraciones.  A  Zaqueo  tampoco. 

)Por qué entonces  tiene  que importarnos  el  que  murmuren  de  nosotros?  Cuando descendemos y dejamos que Jesús venga a tomar posesión de nuestra vida, vamos a ser criticados, en ocasiones, perseguidos.  Sentiremos el rechazo. 

)De quienes?  De nuestros propios hermanos en la fe.  Muy en especial de algunos de los que están entre  dos  pensamientos, sirviéndole a Dios y también al hombre [1 Reyes 18:21].  No nos extrañe que entre los  murmuradores estén los que  han encontrado acomodo en algún "sicómoro" y se han conformado con solo ver pasar a Jesús.  Esto  no  nos autoriza a criticarles.  Si lo hacemos,  también eso es altivez de espíritu. Estamos llamados a bendecirles.

Bendecid a los que os persiguen.  [Romanos 12:14].

 

El Resultado – El Fruto

 


Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor:  He aquí Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguno se lo devuelvo cuadruplicado [Lucas 19:8].

)A cuantos pobres hemos defraudado?  )A  ninguno?  No es así . . .

Los pobres - los necesitados, no solo en lo material, sino en lo espiritual.  Cuando les defraudamos, les fallamos, lo hacemos también al Señor. Cuando suplimos a su necesidad, al Señor también lo hacemos.

Señor )cuando te vimos hambriento, y  te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? )y cuando te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te cubrimos?  )O cuando te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?  Y respondiendo el Rey les dirá.  De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos mas pequeños a mí lo hicisteis  [Mateo 25:35-40].

(Hay tanta necesidad a nuestro alrededor! Sobre todo, necesidad espiritual.  En lo que sea que hayamos defraudado, comencemos como Zaqueo, a recompensar por el daño causado.(Vamos a dar de lo que el Señor nos ha dado! Nunca creamos que es poco.  Es mucho  lo  que hemos recibido.

El  Señor ha dicho:  Dad  y  se  os dará  [Lucas 6:38]. 

De gracia recibisteis, dad de gracia  [Mateo 10:8].

En Zaqueo había habido arrepentimiento de corazón que le hizo comenzar a dar fruto.  El dar de lo recibido se llama: dar fruto.  Es así como nos hemos de dar a conocer  [Mateo 7:16].  Sabrán que Jesús,  la Salvación,  ha  venido  a  posar  en  nuestra  casa.  El  fruto  que demos sea Ahigo@ de buen sabor y buena calidad.  Fruto de "higuera" - de paz y abundancia.  Fruto de Cristo - agradable al Padre. No sea fruto de Asicómoro@ que nunca sabrá al verdadero Ahigo@. Sea fruto (genuino! 

No haya en él imitación ni mezcla.  (Glorioso resultado!


Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido  [Lucas 9:10]. Ciertamente  Zaqueo  estaba  perdido,  pero  la Salvación  le  halló,  y él  halló la Salvación. 

Aún hay  "Zaqueos" perdidos dentro del pueblo de Dios.  Los hay que son Apublicanos@ - al servicio del orden del hombre.  Y los hay que son Aricos@ en todo menos en la riqueza de Dios.  También están los Acortos@ de estatura espiritual.  Algunos ni siquiera  han nacido de nuevo.  Todos están perdidos.  No tienen en sus vidas la dirección única y perfecta del Espíritu de Dios.  Se gobiernan ellos mismos.  Es por eso que son llevados por doquiera por todo viento de doctrina  [Efesios 4:14]. El  Señor  es fiel y poderoso para sacarlos de la condición en que se encuentran. 

(Que  se dejen hallar por ti, Jesús y  sean  transformados  por  el poder del Espíritu Santo!  (Amén!

 

Nidia Nadina Seda

a 28 de marzo de 1995