MAS SABIOS QUE LOS SABIOS

 

¿Qué significa ser sabio?  He escuchado muchos significados.  Los he resumido así: saber usar el conocimiento con entendimiento, inteligencia, cordura, prudencia.  El apóstol Santiago nos lo describe diciendo:  Quién es sabio y entendido entre vosotros?  Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre [Stg. 3:13].

 

Las Escrituras nos muestran dos clases de sabiduría.  La de este mundo,  que  es  "terrenal,  animal,  diabólica" [Stg. 3:15].  El apóstol Pablo, citando al profeta Isaías, nos dice que Dios destruirá la sabiduría de los sabios y desechará el entendimiento de los entendidos [1Co. 1:19].  Es de los sabios de este mundo de los que nos habla el Señor.  De los que son sabios en su propia opinión.  Los que creen que su caminar es recto  y no saben que éste les lleva a la muerte [Pr. 16:2].  Necios les llama el Señor [Proverbios 12:15].

No es de esta sabiduría humana que estaremos haciéndote partícipe.  Es de la sabiduría que es de lo alto, que es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía" [Stg. 3:17].  Es la sabiduría que el sabio Salomón nos exhorta a adquirir.  La que viene de la boca de Jehová y que nos hace ser bienaventurados [Pr. 2:6;  3:13;  4:5 -7 ]. Es la sabiduría de Dios, que es Cristo mismo siendo manifestado. 

"Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios [1Co. 1:24]. 

Es esta la verdadera sabiduría, la que ciertamente necesitamos para ser más sabios que los sabios de este mundo.  Y si alguno está falto de ella, "pídala a Dios, el cual dá a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada" [Santiago 1:5].

¡Sea Dios despertando nuestros oídos espirituales para que oigamos y hablemos como los verdaderos sabios! [Isaías 50: 4-5].  ¡Amén!

 

"Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y  las mismas son más sabias que los sabios: 

. las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida; . los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra;

. las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas;

. la araña  que atrapas  con  la mano,  y  está  en palacios de rey"  [Pr. 30:24 - 28].

 

Cada cosa que nuestro Dios señala en su palabra tiene un propósito para con nosotros  sus hijos.  Este pasaje del libro de los Proverbios no es diferente. Estos animales, su significado y su comportamiento, nos hablan de la sabiduría "de lo alto" que nos hace ser más sabios que los sabios.  Veamos cuánto podemos aprender por medio de ellos . . .

 

Las Hormigas

 

"Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento" [Proverbios 6: 6-8].

Es algo bien interesante el estudio del comportamiento de las hormigas. Este es tan organizado y complicado que se ha comparado al del ser humano. Se conocen más de dos mil especies de hormigas.  De cada una de ellas podemos aprender algo. Nos limitaremos a algunas características generales que puedan ayudarnos en el propósito de la enseñanza. 

 

Lo dice el pasaje de Proverbios - no son fuertes.  Su fortaleza está en la unidad.  Trabajan, colaboran juntas para hacer sus casas, para cargar la comida [mucho más pesada que ellas],  para defenderse de los que les atacan.

¡Cuánto tenemos que aprender en ésto! Si como pueblo de  Dios  pensáramos  y actuáramos  reconociendo que somos un solo cuerpo y que somos colaboradores de Dios cada  uno  funcionando  en  lo  que  el  Espíritu nos  dirija, ¡que diferente sería la vida en comunidad de la iglesia del Señor!  Reconozcamos que somos un pueblo no fuerte. Que necesitamos ayuda de la impartición de fortaleza que nos viene de Dios para entonces  ser fuertes  y poder  sostenernos  los  unos a los otros en nuestras debilidades con el poder que viene de Cristo Jesús Señor nuestro. 

El apóstol Pablo decía que cuando era débil entonces era fuerte.  Se gloriaba y se gozaba en sus debilidades [1 Corintios 12: 9-10]. 

Al igual que Moisés, se sostenía como viendo al Invisible [Hebreos11:27].

Las hormigas preparan su comida en el verano.  En el tiempo de la siega - en el  tiempo  de  abundancia.  Así  tienen  provisión  para  el  invierno.

De la misma forma hemos de hacer nosotros.  El alimento de la Palabra  de Dios  ha  de  ser guardado  en  nuestro  corazón  para que de  esa  abundancia  de  su  sabiduría  hable  nuestra  boca [Mateo 12:34-36]. 

 

En el tiempo de  "invierno",  de frío, de oscuridad, de  necesidad,  hemos  de  tener  provisión  no  solo  para  suplir nuestra  necesidad  espiritual  sino también  la de otros.  "Jehová el Señor me dió lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado. . ." [Isaías 50:4].

Las hormigas tienen antenas.  Estas están en sus cabezas.  Tienen como  función  el  detectar  olores y  encontrar comida.  También para  comunicarse  con  otras  hormigas.  A  los hijos de Dios se nos ha dado algo que podemos llamar "antenas" espirituales.  Estas también están en nuestra Cabeza, que es Cristo [Ef. 1:22; 4:15].  Es el discernimiento que nos es dado por el Espíritu para poder entender, juzgar una cosa de otra.  Para detectar lo que "huele" a Cristo y lo que no "huele" a Cristo.  Para  encontrar  en  las  Escrituras  comida,  palabra  revelada  por el  Espíritu, para  comunicarla  a  otras  "hormigas"  miembros  del pueblo de Dios.

Hay una variedad de hormigas que se les ha dado el nombre de "honey ants".  Buscan la miel, se llenan de ella y luego la dejan salir de ellas para alimentar muy en especial a las hormigas más jóvenes. 

¡Señor que grande necesidad hay de esta variedad de hormigas en tu pueblo!  Que te busquen, se llenen de tí y otros puedan chupar  tu  miel,  tu palabra, a  través  de  ellos! 

"E hizo que chupase miel de la peña." [Deutoronomio 32:13].

 

Hay otra variedad de hormigas que se le conoce como "fire ants" [hormigas de fuego].  Aquí en Puerto Rico les llamamos hormigas bravas.  Tienen un aguijón que al  picar  penetra  y  deja la  marca.

"Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor" [Ec. 12:11].  Cuando nuestro Pastor, el Señor Jesucristo, habla  por  medio  de  sus  maestros,  la palabra que sale de sus bocas es sabiduría de lo Alto.  Esta penetra hasta lo más profundo de aquél que la escucha.  Si no sucede así es porque algo está mal.  Es que hemos hablado por nuestra cuenta, no inspirados por el Espíritu.  La palabra que hablemos tiene que ¡aguijonear! y dejar para siempre la marca del fuego del Espíritu.

"Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén!"

[1 Pedro 4:11].

La  más  común  de  las  hormigas  es  la  que  desde  niña conocí como las "bobas".  Abundan en todo lugar.  Se suben a nuestras casas.  Entre ellas hay las que se conocen como "obreras".  Estas que se pasan laborando, buscando comida, construyendo sus casas. Van de un lado para otro.  ¿Te has fijado?  Caminan en fila y cuando las atacamos se desbandan, no saben qué hacer.  Es esta una descripción del pueblo de Dios, en términos  generales.  Se esfuerzan y laboran hasta el cansancio, hacen lo que se le asigna.  Trabajan  en lo que han  conocido  para  la edificación de la casa de Dios, que es su iglesia.  Se comunican, se sostienen unos a otros.  Aman al Señor y se aman unos a otros. En fin, funcionan en casi todo.  Pero algo les falta.  No "pican".  Su decir y su obrar no impacta, no penetra, no deja marca . . . no aguijonean.  No son "hormigas de fuego".  Les  falta la impartición del fuego del poder de Dios [Hechos 1:8]. 

Es que falta sobre ellos la unción del Altísimo que les hará manifestar la sabiduría de Dios con todo el poder del Espíritu.  Es por eso que cuando son atacadas no saben qué hacer ni a dónde ir. 

¡Señor derrama de tu unción  sobre tu pueblo que esté en esta condición!

 

Hay otra clase de hormigas que son destructivas.  En su aguijón llevan un veneno que puede ser mortal.  Lo inyectan cuando pican.  Atacan todo lo que encuentran.  Esta variedad  de "hormigas"  la hay también en el pueblo de Dios. Son los que inyectan el veneno de la discordia entre los hermanos.  A estos el Señor les dice que él les aborrece [Pr. 6:16-19].  El veneno que sale de sus bocas es mortal.  Generalmente va dirigido a los que han procurado y adquirido la sabiduría de lo Alto.  Su veneno maldice, difama, mata.  ¿El antídoto contra ese veneno?  Bendecir, soportar  en  amor, rogar  por  aquéllos  que  nos  desean el mal [1Co. 4: 9-13]. 

 

Algunas  de  estas  "hormigas" son  parte de  la  semilla  de la cizaña  que  ha  sembrado  el  enemigo  en  el  campo  de  trigo del Señor [Mateo 13: 24-30].  Otros, aunque quizá sean hormigas de Dios,  no  están sometidas a El,  han dado lugar al diablo [Stg.4:7] y se han dejado usar por este contra otros hermanos. Para eso  tenemos el discernimiento [las antenas]. ¿Recuerdas? Para detectar, captar cuando alguna llamada "hormiga" no viene a nosotros de parte del Dios  Altísimo.

 

Me  ha  llamado  sobremanera  la  atención  el  significado  de "hormiga":  estar circuncidado. Somos "hormigas" de Dios: "En él fuistes circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión  de  Cristo" [Col. 2:11].  En nosotros "la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra [Romanos 2:29]. Nuestra  naturaleza carnal es cortada con la espada del Espíritu que es  la  palabra  viva de Dios [Ef. 6:17],  y echada fuera, para que  sea  vista  la  naturaleza  de  Dios  en  nosotros - la espiritual.  Esta  es  la  que  en  nosotros  manifiesta  la  sabiduría  de  lo  Alto.  La que nos hace ser más sabios que los sabios de este mundo.

"Ve a la hormiga  mira sus caminos,  y sé sabio . . . " [Proverbios 6:6].

 

Los Conejos

 

"Los conejos, pueblo nada esforzado y ponen su casa en la piedra" [Proverbios 30:26].

Al igual que las hormigas, sucede con los conejos.  Hay diferentes variedades de estos animales.  El mencionado en este pasaje es uno que hace su casa en las hendiduras, en los huecos de las rocas, muy en especial en las montañas altas.  Este animal aunque es de la familia de los que escarban para hacer sus casas,  no puede hacerlo.  Se lo impiden sus patitas con uñas planas y redondeadas.  Los conejos también son animales muy débiles, no tienen mucha fuerza.  Estos en particular, se esconden en los huecos de las rocas para protegerse de los animales salvajes y de las aves de rapiña.

 

¡Qué  maravilloso!  El  término hebreo  para  este  conejo  de Proverbios es "shaffan," que significa:  tesoro, algo de mucho valor. 

¿Qué nos dice Jehová Dios en Exodo 19:5?:  "Ahora pues, si diéreis oído a mi voz, y guardáreis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos..."

¿Que dijimos al principio de esta enseñanza? ¡Que el Señor despierte nuestros oidos espirituales para que oigamos como los sabios! [Is. 50:4].  Hay que dar  oído a  la voz  de  Dios y  cumplir  con  lo  que  El  ha dicho.  Entonces seremos  sus tesoros,  sus  "conejitos"  amados.

Es  bien  importante  recordar  que somos  sus  tesoros  porque  el que es su tesoro amado, el que tiene todo el valor, su hijo Jesucristo,  mora  en  nosotros.   Es el tesoro en vasos de barro que nos habla el apóstol  Pablo en 2da. de Corintios 4:7.

 

Te  mencioné que esta especie de conejo hace de los huecos en las rocas su habitación,  muy  en  especial  en las montañas altas y  rocosas donde pueden hallar refugio.  Creo que todos los hijos de Dios sabemos lo que significa la roca para nosotros. 

Es la Piedra angular, nuestro fundamento, probada, preciosa [Isaías 28:16].  Es Cristo mismo, "piedra de donde fuimos cortados... arrancados" [Is.51:1].  Y es allí en esa Piedra donde nos corresponde edificar nuestra casa.  Descenderá lluvia, vendrán ríos, soplarán vientos y golpearán nuestra morada pero ésta no caerá porque está fundada sobre la Roca [Mateo 7: 24, 25]. 

Los sabios de este mundo no saben que hay esta clase de "vivienda".  Una casa que está situada en las alturas celestiales [Efesios 2:6].  En la misma presencia de Dios.  Donde moramos con el Alto y Sublime  que  habita  en la altura y la santidad [Isaías 57:15].  Una casa que es nuestro refugio.  Allí no podrá causarnos mal ningún  "animal salvaje"  ni  "ave de rapiña".  Entendamos por esto que ningún ataque del  enemigo  podrá  alcanzarnos  ni  dañarnos  porque estamos refugiados en la Roca de  los siglos .

"Porque has puesto a Jehová que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación"  [Salmo 91:9].

El que ha procurado y ha ido adquiriendo la sabiduría de lo alto es el que camina  en justicia  y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho [soborno], el que tapa sus oídos para no oir propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; Este  habitará  en  las  alturas; fortaleza  de  rocas  será  su  lugar de refugio; se le dará pan,  y  sus  aguas  serán seguras" [Isaías 33: 15, 16].

 

Hay otros conejos, que son los más comunes.  Generalmente tienen dueños.  Estos los protegen de los ataques de otros animales  poniéndolos  dentro de jaulas.  En el pueblo de Dios también hay conejos enjaulados.  Yo estuve metida en una "jaula" por muchos años. Cuando vivimos enjaulados  no nos  percatamos  que  dentro de  la  familia de Dios hay quienes no lo están.  Que hay otros que han hecho su morada en la Roca  donde  se  les  da el verdadero pan y sus aguas ciertamente son seguras [Isaías 33:16].  No es agua contaminada la que toman.  Esta brota del manantial de la Roca donde están refugiados.

Hay una gran parte del pueblo de Dios que vive en las "jaulas" de las costumbres y tradiciones religiosas que el hombre le ha enseñado.  Son cautivos de esas circunstancias.  La enseñanza que reciben no es pan fresco.  Se conforman con el pan viejo.   Corren el peligro de tomar agua [la palabra de Dios  contaminada  con  "agua" mundana,  pensamiento carnal producto de la mente humana]. 

Es esta  la "hierba" mustia  que  muchos  "conejitos"  de  Dios reciben.

Estos "conejitos" tienen sus dueños, que son los que los han metido en las "jaulas".  Sus dueños no han entendido plenamente que los  "conejitos"  de Dios tienen un solo dueño - Jesucristo el Señor.  Estos "dueños" tienen diferentes nombres.  Muchas veces son los nombres de cada denominación y concilio a los que pertenecen los miembros del pueblo de Dios.  Sus "conejitos" no tienen completa libertad de salir a comer comida fresca y de proclamar cual David:  "Jehová es mi roca y mi fortaleza y mi libertador" [Salmo 18:2].

 

¿Has podido ver cuando se le abre la jaula a los conejos?  De momento se sienten cohibidos de salir.  No están acostumbrados a la libertad.  Les gusta estar en la jaula.  Allí no pasan por el trabajo de buscar comida.  Se la llevan a la jaula y se la comen aunque ésta sea vieja y mustia.  Una vez se atreven a saltar fuera de la jaula parecen enloquecer.  No saben a donde ir ni qué hacer.  Hasta que encuentran un pasto fresco.  Allí posan y comen hasta más no poder.  Como son conejos domésticos, ya acostumbrados a la jaula, cuando comen, vuelven a ella.  Esto lo pude observar de niña con conejos que teníamos en casa.

 

Así también sucede con los que hemos estado enjaulados.  Cuando se nos abre la puerta no sabemos qué hacer.  ¡Es tanto lo que hay fuera de la jaula que no habíamos conocido ni participado!  ¡Muy en especial la abundancia que encontramos de la verdadera agua y comida!  Al principio, luego de haber probado el "pasto" fresco, nos volvemos a la "jaula".  No conocemos otro lugar.  Pero según continuamos probando el "pasto" fresco, el verdadero pan y el agua no contaminada ya no deseamos regresar a la "jaula".  Al orden carnal y mundano de las tradiciones religiosas. ¡Tan solo anhelamos volvernos cada vez más a la provisión de la sabiduría de lo alto!

Quiero  advertirte  que  fuera  de las jaulas  también  hay  pan  viejo y agua contaminada.  Hay mucha imitación de "frescura". Esta imitación viene de personas que han salido de las "jaulas" tradicionales y que siguen haciendo lo mismo.  No se podían sujetar a sus dueños.  Tampoco  se sujetan al Dueño  y  Señor de la iglesia.  Se convierten también en dueños y pretenden enseñorearse  de los  "conejitos"  que  vienen  a  comer  a  través de ellos.

Necesitamos la dirección clara y exacta del Espíritu de Dios para divisar  y hallar  los  lugares  frescos  de  delicados  pastos  donde El nos hace descansar [Salmos 23:2].

 

Las Langostas

 

"Las langostas, que no tienen rey y salen todas por cuadrillas"

[Proverbios 30:27].

La langosta es el insecto que más se menciona en la Biblia.  Este animal se caracteriza porque arrasa con toda vegetación.  Su presencia en la Escritura se destaca por haber sido una de las diez plagas de Egipto [Exodo10: 4-6]. Las langostas eran empleadas por Dios como instrumento de juicio [Dt. 28: 38 - 42]

El pasaje de Joel 1:4; 2:25, describe etapas de desarrollo de este insecto.  Desde la oruga,  que  es  el  estado  primero  de  gusano hasta  la  langosta que es  el  estado  de  adulto.

Cuando vuelan lo hacen juntas.  Son como nubes, cuando pasan por un lugar éste se oscurece  pues  lo  cubren  con  el  enjambre que forman. Como dice el pasaje de Proverbios: "Salen por cuadrillas."  ¡Con cuanta razón el profeta Joel las describe como un ejército! [Joel 2:25].  Es el gran ejército del Dios vivo el que describe Joel.  "Mi gran ejército que envié contra vosotros" [Joel 2:25].  Es pueblo fuerte, dispuesto para la batalla. Delante de él, temerán los pueblos..."Y  Jehova  dará  su  orden  delante  de su ejército" [Joel 2:1-11].

El  significado  de langosta es: "estar en autoridad".  Ciertamente el  ejército de las "langostas" del Señor actúa, va a la batalla con la autoridad que nos viene de arriba.  También somos y seremos instrumento  de juicio  sobre esta  tierra.  Hemos  de  arrasar  con todo lo que se opone a Dios y a la sana doctrina de su evangelio [Ts. 2:4; I Ti. 1:10].  Esa es la orden de Jehová delante de su ejército [Joel 2:11]. 

"Nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra  huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales" [Ef. 6:12].   A este ejército opositor, y a todo lo que representa, es al que hemos de arrasar. 

¿Nuestras armas?  Las  armas  de la luz y de la justicia, del  poder  y  la autoridad de Dios [Ro. 13:12; 2 Co  6:7; Ef. 6: 11-17]. 

 

Los que pertenecemos al ejército de Dios, al igual que lo describe Joel,  tenemos diferentes  etapas  de  desarrollo.  La oruga  es  el cristiano acabado de nacer [Juan 3:3].  El significado de oruga es "devorar".

¡Cómo devoran la leche los bebés recién nacidos!  Ya lo dice el apóstol Pedro: "Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcais para salvación..." [1 P. 2:2].

La leche espiritual representa el alimento  de  la  palabra  de  Dios dada  en forma  sencilla  para  los  que aún  no pueden entender  las  profundidades  de  ésta.

 

El saltón es el próximo periodo de desarrollo del soldado cristiano.  Ya el Señor ha ido creciendo en él.  Eso mismo significa el término saltón:  "crecer, aumentar".  Podemos decir que ésta es la etapa de "hijitos"  que menciona 1ra de Juan 2:12, 13c.  Es el tiempo de conocer a Dios como Padre, como proveedor, como dador.  Es pueblo que aún solo desea leche.  "Os dí a beber leche, y no vianda porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía..."  Aún les queda  bastante  carnalidad  en  su comportamiento [1Co. 3: 1- 4].

 

El revoltón es ya la langosta desarrollada pero aún pequeña.  Su nombre significa: "devorador".  Esta es la "langosta" joven en el Señor.  Ya se atreve a "arrasar" bajo la autoridad de lo alto, a enfrentarse y vencer al enemigo.  Son fuertes, la palabra de Dios permanece en ellos [1 Juan 2:13b]; 14b. Son los soldados ya adiestrados y capacitados para la batalla.

 

La langosta adulta es el cristiano que ya ha adquirido madurez en el Señor.  Su nombre significa: "comérselo todo".  Son los que ya pueden digerir la "vianda", el alimento sólido de la palabra de Dios.  Se les ha dado entendimiento de ella para poder dar de comer a otros de lo que el Espíritu les ha enseñado a ellos.  Hablan y enseñan con la sabiduría de lo alto.  Se han comido y continúan comiéndose  toda  la  palabra  de  Dios.  Son  los  "oficiales" , los líderes del ejército de Dios.  Han llegado a la etapa de padres. . . Han conocido,  estan  teniendo  intimidad  con  el  " que es desde el  principio" [1 Juan 2:13a; 14a].

Al  contrario  de  lo  que  dice  Proverbios,  que  las  langostas  no tienen rey,  el  ejército de Dios sí tiene Rey.  ¡Se llama Jesucristo el Señor!   A ese líder es que los líderes están llamados a sujetarse  y  obedecer  para  poder ser  instrumentos  de dirección  al resto del pueblo de Dios...

Al igual que las hormigas, la unidad distingue a las langostas.  Actúan  juntas.  Un ejército  no puede  prevalecer  luchando cada cual por su lado.  Así mismo el ejército de Jehová Dios tiene que funcionar en la unidad del Espíritu.  Cada uno funcionando en lo que le corresponde pero en la unidad del cuerpo.  "Somos un cuerpo  en Cristo y todos miembros los unos de los otros" [Romanos 12:5]. 

Es en  la unidad del cuerpo que somos más que vencedores  en  aquél  que  ha  "vencido  al  mundo" [Juan 16:33; Ro. 8:37]. 

Pelearán contra nosotros pero no nos vencerán "porque yo estoy contigo, dice  Jehová,  para librarte" [ Jeremías 1:19].

 

Las langostas son plagas.  Al apóstol Pablo le llamaron plaga [Hechos 24:5].  ¡No podían resistir el poder y la autoridad que salía por su boca!  Cuando le acusaron de ser una plaga y le llevaron ante Félix,  el  gobernador de  Cesarea,  este se espantó y no quiso escuchar lo que Pablo decía  "acerca  de  la  justicia, del dominio propio y del juicio venidero" [Hechos 24:25].

¿A cuántos de nosotros nos ha sucedido lo mismo?  ¿Habrán pensado de nosotros como plagas?  ¿Queremos ser plagas?  No sé de  tí,  pero yo quiero serlo.  Plagas  que  arrasemos  al  igual que Pablo,  con el mensaje de la  justicia,  del  dominio propio  y  del juicio venidero.  Hay quienes se van a espantar y no querrán oirnos.  Pero también habrá los que dispondrán sus oidos para oir palabra de sabiduría de lo alto, que les hará ser más sabios que los sabios de este mundo.  ¡Aleluya!

 

La  Araña

 

"La araña que atrapas con la mano, y está en palacios de rey" [Proverbios 30:28].

Según  algunos  intérpretes de las Escrituras,  la  araña  aquí  mencionada  es la "casera",  la que comúnmente abunda en nuestras casas.  Tal como hay hormigas que llamamos "bobas" también hay arañas "bobas".  Hay otras clases de arañas.  No las mencionaremos a todas, pero sí hay una que aquí en Puerto Rico llamamos araña "pelúa".  Esta tiene una cubierta de pelo y pica.  Pertenece a la especie llamada "tarántula".  Hay unas arañas de este tipo cuya picada es venenosa.

Las arañas caseras y  de otras especies generan un fluido que al exponerse al aire se endurece.  Se convierte en un hilo de seda.  Con este hilo van tejiendo lo que conocemos como telaraña.  Esta viene a ser la casa de la araña.  Los hilos del tejido son elásticos y pegajosos.  Están preparados para que los insectos se adhieran a ellos sin que el tejido se rompa.  Los insectos son el alimento de las arañas.

El significado de araña es: "causar asombro, admiración".  Si estudiamos detenidamente el comportamiento de las arañas ciertamente es de asombrarnos ante la complejidad de este, tomando en cuenta lo pequeño y la fragilidad de este animal.  Es de compararse en algunos aspectos con el de las hormigas.

El profeta Isaías hablando por el Espíritu dijo de Cristo:  "Así asombrará  El  a  muchas  naciones;  los  reyes  cerrarán  ante El la boca porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oido"  [Is. 52:15].  Así que no era nada raro el que "se admiraran de su doctrina, porque su palabra era con autoridad"  

[Lucas 4:32]. 

El es el "Admirable" [Isaías 9:6], por lo que no es de extrañar que se  asombraran y continuemos asombrándonos de todo lo que viene de su boca y de sus hechos.

Nosotros  debemos  ser  motivo  de  asombro  para otros, pues  para Dios  también somos  sus  "arañas".  El  día de Pentecostés,  los que  escucharon  al  pueblo  allí  reunido hablar en lenguas "como de fuego", "estaban atónitos y maravillados" [Hechos 2: 1-8].

¡Sea el Admirable manifestándose por nuestros dichos y hechos para que cause el que otros digan: "Hoy hemos visto maravillas!" [Lucas 5:26].  Que cuando vean el denuedo [el valor, el ánimo] que nos mueve a proclamar las maravillas de Dios, al igual que sucedió con Pedro y Juan, reconozcan que hemos estado con el "Admirable", con Jesús. [Hechos 4:13].

 

Dice Proverbios que la araña "está en palacios de rey".  Se cuenta que los castillos y palacios de la antiguedad estaban llenos de telarañas. Pienso que quizá estaban muy altas para poder tumbarlas. Lo importante de esto es que sepamos que hay unas arañas de las llamadas caseras conocidas por "voladoras".  Estas se las ingenian para subir a lugares altos por medio de un "puente de suspensión"  que  ellas  mismas hacen con los hilos de seda que forman por el líquido que fluye de ellas.

En  nosotros  también hay esa provisión.  El fluir del Espíritu de Dios en nosotros forma el puente que es Cristo mismo,  que es el camino que nos lleva a las alturas celestiales,  a la presencia del Padre, al palacio del Rey.  Allí  en su palacio, en la casa del Rey, está  nuestra morada.  En esa "telaraña" que ha sido  edificada  con el fluir del Cristo, no solamente vivimos, sino que tenemos adherido a ella nuestro alimento - el de arriba, que solo se encuentra en el Palacio del Rey. ¡Gloria a Dios!

 

Me  ha  llamado  extremadamente  la  atención que  años  atrás [no sé si aún se hace en algún lugar], se usaban las telarañas para detener el sangrar de las heridas. ¡Que tremenda enseñanza tenemos por medio de esta antigua costumbre!  En la sangre está la vida. Así dice Levítico17:11].  Hay mucho pueblo de Dios que yace herido de muerte, desangrándose. ¡Se les vá la vida!.  ¡Cuanta falta tienen de que se le aplique la telaraña de Dios, que es Jesucristo!  Solo El detendrá la pérdida de la Vida de Dios  en su pueblo.

 

Las arañas de la especie "tarántula" no hacen telarañas.  Fabrican sus casas escarbando y haciendo túneles en la tierra.  Buscan su comida corriendo tras la presa.  La persiguen hasta atraparla.

También hay "tarántulas" dentro del pueblo de Dios.  Según hay hormigas venenosas,  también hay arañas venenosas.  Fíjate que no hacen su morada en la "telaraña" edificada en la altura de la casa del Rey.  Es que no pueden elevarse a las alturas.  De ellas  no sale  el fluir  del  Espíritu de Dios que  se  convierta en  puente que  les traslade a la  misma  presencia de Dios.  Viven abajo, en la tierra, adonde pertenecen.  Allí se esconden y salen a perseguir su presa.  A quien quieran atrapar y envenenar.  Tal como te dije con  las  hormigas venenosas, te repito con las arañas.  Son fruto de  la semilla de cizaña que sembró el enemigo en el campo de trigo del Señor,  que  es su iglesia [Mateo 13: 24-30]. 

¡Señor espíritu de valentía sobre tu pueblo para cuando tengamos que enfrentarnos a estas "tarántulas."!  ¡Amén!

 

La hormiga,  el conejo,  la langosta,  la araña. Cuatro cosas, cuatro animalitos que son de los más pequeños de la tierra y los mismos son más sabios que los sabios.  Como te habrás podido dar cuenta, cada uno de ellos representa en alguna forma a nosotros los hijos del Dios Altísimo.  Lo que aprendamos por medio de ellos va a depender de la  disposición  de  corazón  que  tengamos  para recibir la palabra.  Es mi oración que esta  te haya sido de edificación.  Damos la gloria a nuestro Dios que por su Espíritu nos enseña todas las cosas.  ¡Amén!

 

Nidia Nadina Seda

 

a 10 de marzo de 1996