LA  CONQUISTA  DE  LA  TIERRA

 

Es la tierra de Canaán. . .  Prometida  por  Jehová  Dios a Abram  [Gn. 12:1-7]; que fue Abraham.  Dada en herencia a su descendencia, a Isaac. Y  a  Jacob, que fue Israel [Gn. 35:10],  y  todas sus familias.  Esta  tierra había  que  conquistarla.  Estaba habitada por pueblos fuertes, razas de gigantes muchos de ellos.  Pero Dios había prometido que los destruiría [Dt. 9: 3].  Sabemos que el pueblo de Israel llegó a Canaán  desde  Egipto donde estuvo cautivo por  400  años  para  que se cumpliera lo dicho por Jehová en Génesis 15:13.  La tierra fue repartida, el pueblo la poseyó y la habitó y "Jehová les dio reposo alrededor conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos los enemigos pudo hacerles frente porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos" [ Josué 21:43,44].  Pero quedaron unas naciones que no fueron destruidas. [Josué 23:4-5]. Se les advirtió por Josué  que  no se  mezclaran  con ellas sino  que  las arrojaran de la tierra.  Porque si se unían a ellas, Jehová Dios no arrojaría  más  a estas naciones delante de ellos, sino que les serían por lazo,  por tropiezo,  por azote para sus costados y por espinas para sus ojos [Josué 23: 12, 13].

Quizá te estés preguntando el por qué recordar esta historia que ya conoces.  Es que hay propósito del Señor para nuestras vidas, en lo individual, y como iglesia. Porque todo lo sucedido al pueblo de Israel en lo natural, sucedió para nuestro ejemplo.

[1 Co.10: 6].  )Qué  significa  para  nosotros  hoy,  como  iglesia,   la  conquista  de esas naciones?   Veamos . . .

 

EL REPOSO PROMETIDO

 

En  los capítulos 3 y 4 de Hebreos vemos como el pueblo de Israel que salió de Egipto no pudo entrar a la tierra  prometida  por su desobediencia e incredulidad. Solo entraron Caleb y Josué que "fueron perfectos en pos de Jehová" [Nm. 32: 11,12]. El reposo prometido al pueblo [He. 3:11], es solo ejemplo del verdadero reposo.  Queda un reposo para el pueblo de Dios.

"Procuremos pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia" [He. 4: 9-11].


Ese reposo, esa tierra prometida para nosotros, es Cristo, a quien hemos llegado desde "Egipto", que significa entre otras cosas: "adversario", "opresión", "negrura", "angustia".

Egipto representa todo envolvimiento con el mundo,  las obras de las tinieblas, o el orden del hombre en nuestra vida.  No sé de que "Egipto" te ha sacado el Señor para llevarte a El, a su reposo.  O si aún  estás morando en algún "Egipto" que tiene tu vida rodeada de la esclavitud de la opresión, angustia, oscuridad, adversidad . . .

Te diré que a mí el Señor me sacó del "Egipto" de la "religiosidad" donde estuve en cautividad por las tradiciones y el orden del hombre dentro de la iglesia. Como consecuencia  terminé  envolviéndome  en el mundo de donde también me sacó el Señor para llevarme a El.

Ese reposo, esa tierra prometida que es Cristo, es el reino de los cielos que ya se ha acercado a nosotros [Mateo 3:2].  El Señor Jesucristo nos dice en Mateo 11:12: "Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia y los valientes lo arrebatan".

)Cómo es posible ésto si se supone que ese reino es nuestro reposo?

Es que para los que nos hemos allegado a Cristo, nuestro reposo,  y  hemos  comenzado  a  disfrutar  de  la  vida  en el reino de los cielos, aquí en el presente, sabemos que ésto conlleva  una lucha continua.  Lucha que libramos reposando en el Señor. . .

Dentro de nuestra tierra prometida, en el Reino, hay también "naciones" que conquistar. )Cómo vamos a hacerlo?  El mismo Señor me mostró la respuesta. Está en el libro de Jueces . . .

 

Judá subirá primero

 

"Aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo:  )Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos?

Y Jehová respondió:  Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos. Y Judá dijo a Simeón su hermano:  Sube conmigo al territorio que se me ha adjudicado, y peleemos contra el cananeo, y  yo también iré contigo al tuyo.  Y Simeón fue con él"  [Jueces1:1-3]. En el verso 5 dice que derrotaron al cananeo y al ferezeo.


Judá significa "alabaré a Jehová" [Gn. 29:35]. Quiere decir esto, que en toda batalla que libremos, ya sea contra esas "naciones", o contra toda circunstancia que tengamos que enfrentarnos, "Judá", la  alabanza a nuestro Dios, ha de subir primero.  Judá le pidió a Simeón que subiera junto con él a conquistar, a vencer. . .

Simeón significa "oír con diligencia".   )Qué quiere decir esto?

Que la alabanza debe subir acompañada del oír diligentemente, poniendo toda nuestra atención a lo que nos dice el Señor.  En medio de la alabanza Dios nos ha de hablar para dar dirección. (El nos ha de llevar a vencer!

Pueblo de Dios que anda derrotado es porque  no le alaba. Ni tampoco le escucha.

No tiene tiempo. Se la pasa en continua queja.

(Levántate,  alaba a tu Dios y apréstate para la batalla, hay mucho que conquistar!

 

LAS  NACIONES

 

En Jueces 3:5 se mencionan por nombre:  cananeos, heteos, amorreos, ferezeos,  heveos  y  jebuseos. Con ellas probaría Jehová a los hijos de Israel, a los que no habían conocido todas las guerras de  Canaán. El  linaje  de  Israel  sería  probado  para  ver  que  obedecieran los mandamientos [Jueces 3:1-4].

En ese linaje entramos nosotros.  Ciertamente también somos  hijos  de  la promesa hecha a Abraham [Ro. 9:4-8; Ef. 3:4-6].   Injertados estamos en el  Israel  natural [Ro. 11:13-25].  No olvidemos que "de ambos pueblos El hizo uno,  derribando la pared  intermedia  de  separación" [Ef. 2:14].

Así que esas "naciones" han sido dejadas en medio nuestro para que conozcamos la guerra contra ellas, las conquistemos y arrojemos fuera de nosotros. Todas descienden de Canaán, que fue hijo de Cam, que lo fue de Noé [Gn.5:32; 9:18].  Canaán  fue  maldito y destinado por su abuelo Noé a ser siervo de sus hermanos [Gn. 9:25-27].  Así mismo bendijo a Sem, de donde desciende Abraham padre de los israelitas [Gn. 11:26]. Entendemos [en parte] por esto, el por qué esas naciones descendientes de Canaán debían ser conquistadas por los hijos de Israel.

 

Otra razón la encontramos en Deutoronomio 18: 10 al 14. Por la idolatría y hechicería que practicaban estas naciones, habrían de ser echadas de delante del pueblo de Dios. Para que no practicaran las cosas abominables en las que estaban envueltas.


Razas de gigantes eran muchas de  ellas. Gigante significa: "causar el caer", "dividir", "perecer". Con  estas  naciones  se  unió Israel y sus hijos se casaron con las hijas de ellos [Jueces 3:6]. 

Así continúa siendo. La iglesia se ha "casado" con esas "naciones". 

Me ha mostrado el Señor que ellas representan condiciones que están presentes en medio de su pueblo. Conozcamos a esas "naciones."

 

Cananeos

 

Canaán significa: "lugar o ciudad de mercadeo".  El  cananeo  persistía  en  habitar en la tierra prometida [Jueces 1:27-29]. 

Y aún persiste en habitar en medio del pueblo de Dios.

El Señor está demandando de nosotros que hagamos lo mismo que El hizo en aquella ocasión cuando llegó al templo en Jerusalén, y se encontró que éste estaba lleno de mercaderes que allí comerciaban.  El celo de su casa le consumía.  Cogió un fuete y comenzó a echarles fuera [Mateo 21:12-13].

La casa de Dios, su templo, su iglesia, está llena de mercaderes. . . de "cananeos".  )Por qué no estamos haciendo lo mismo que hizo el Señor? 

Me inclino a pensar que no se hace por ignorancia. Porque hemos pensado que eso es normal dentro de la iglesia. Todos lo hacen. Y se ha dejado por mal necesario. Así también creía yo. Hasta el día que el Señor me sacó de la ignorancia.

Muchas veces he escuchado,  cuando  se  habla del pasaje que hemos mencionado, que  si  el  Señor  viniera  haría  lo mismo  en  su  iglesia . Es que el Señor está aquí, en nosotros, (somos parte de Cristo! El nos dio el ejemplo.  (Es hora de comenzar a echar a los "cananeos"!, a los mercaderes, de su templo - individual y corporalmente.


La ignorancia que envuelve al pueblo de Dios es por falta de enseñanza. En la Escritura encontramos solo dos medios de recoger dinero para las necesidades materiales de los ministerios y el pueblo de Dios.  Estos son los diezmos y las ofrendas. El Señor ha prometido  bendición  hasta  que  sobreabunde  si damos como El  nos ha enseñado [Malaquías 3:10].  Pero como no se hace, la bendición  no llega.  Es entonces  que  recurrimos al "cananeo".   El sí sabe cómo recoger dinero. Y comenzamos a imitarle. 

Nos mezclamos, nos "casamos" con el "cananeo",  y éste es el fruto que vemos:

Ventas de toda clase, y todo tipo de actividades para obtener dinero. Tales como: verbenas, conciertos, espectáculos teatrales, juegos de azar como lo son el bingo y las rifas, radio y  telemaratones, inversiones. Si  continuamos  no  acabamos.   Hasta  de  retiros  "espirituales" participé cuyo  propósito  principal  era  el  beneficio  económico. 

El otro día pasé por frente a un lugar de reunión del pueblo de Dios.  No podía creer lo que allí vi.  Un rótulo que decía:  Pulguero Cristiano.  Todo un "flea market" dentro de la casa de Dios. Para fondos "pro-templo". 

Hay pueblo de Dios en competencia a ver quién construye el "templo" más grande. Y el verdadero templo, la iglesia, los hijos de Dios [1 Co. 3:16, 19; Efesios  2:20,21] desfalleciendo porque  no  hay  el tiempo para atenderle.

 

Deseo aclarar que no estamos en contra del alquiler, compra y construcción de edificios para ser usados por el pueblo de Dios. Con tal que se haga con los medios que el Señor provea a través de las ofrendas de su pueblo. No comprometiendo a éste a envolverse en pedidos de dinero y actividades de las cuales no se agrada Dios.

 

A los cananeos, Israel los hizo tributarios [Jueces 1:30]. Cuando esto sucede,  los  contribuyentes  se  sienten  con  derecho  a  opinar y a participar en las decisiones del gobierno.  Lo mismo  sucede en el pueblo de Dios. En ciertos sectores del pueblo de Dios vemos a "cananeos" formando parte del gobierno de la iglesia.  Tomando decisiones, administrando ésta como un negocio más.  (Dios tenga misericordia!

Yo fuí víctima del "cananeo". Caí bajo su engaño.  Mientras estuve mezclada con esta "nación", creí que hacía la gran cosa.  Doy gracias a Dios que me abrió el entendimiento.  Como lo ha hecho y continúa haciendo  con muchos más.

Ruego al Señor  que si tú también estás siendo víctima de esta "nación", El te haga entender esta palabra.  Pues no estamos llamados a ser sus víctimas, sino a  conquistarla y a arrojarla de nuestra vida. Solo recuerda como le has de vencer. (Alaba a tu Dios y escúchale!  El te ha de dirigir en la batalla.   (Despierta, pueblo de Dios!


 

Heteos

 

Eran descendientes de Het, hijo de Canaán [Gn. 10:15]. Su nombre significa: "atemorizar", "aterrorizar", "desalentar". El "heteo" es un "gigante" que nos va a hacer caer - si le dejamos. Su tarea dentro de la iglesia es sembrar el desaliento, el temor y el terror.  No conocen la palabra en 1ra de Juan 4:18 donde dice que en el amor no hay temor.  Tampoco se han enterado los "heteos" de lo que dice el salmista:  "Busqué  a Jehová y El me oyó, y me libró de todos mis temores"  [Salmo 34:4]. 

El "heteo" es el "mercader" del miedo, del terror. . .   Miedo, terror, al diablo,  como si el que mora en nosotros  no  fuera  más  poderoso [1Juan 4:4].

Miedo a lo que el hombre nos pueda hacer, como si no supiéramos  en quién  hemos  confiado [He. 13:6].

Miedo a ciertos alimentos. "Y mandaran abstenerse de alimentos que Dios creó"

[1 Ti. 4:1-5].  Quieren someternos a "preceptos tales como no manejes, ni gustes, ni aún toques (en conformidad a mandamientos de doctrinas de hombres)" [Col. 2:20-22].  Los "heteos" no conocen lo que es animar, ni alentar a los de poco ánimo, ni sostener a los débiles [1 Ts. 5:11,14]. Ya te lo habíamos mencionado, lo de este "gigante" es hacernos caer. (No se lo permitamos! (Arrojemos de nuestra vida al "heteo"!  Es piedra de tropiezo. (Cobre aliento nuestro corazón!   (Señor, espíritu de valentía sobre tu pueblo!

 

 Amorreos

 

Descendientes de Emer, cuarto hijo de Canaán [Gn.30:16]. Su nombre significa: "publicidad", "prominencia". Es en esto que ellos "mercadean" dentro del pueblo de Dios.  Es preciso  ver  como está el "amorreo" habitando en medio nuestro . . .

Los amorreos eran idólatras.  Los rasgos más abominables de la idolatría en la historia del pueblo de Israel se debieron a la influencia de los amorreos, tal como vemos en  1ra de  Reyes 21:26 y 2da de  Reyes 21:11.  Y así sigue siendo. 

El "amorreo",  la publicidad, sigue creando ídolos dentro de la iglesia. (Como aman la publicidad y que se les reconozca,  los que son producto del "amorreo"! 


La idolatría que hemos estado viendo hacia ciertos ministerios y movimientos en la iglesia,  viene  como consecuencia  del  envolvimiento  con  el "amorreo". La gente  se deslumbra ante los ministerios, en especial los televisivos.  Algunos de ellos han caído en pecado. Comenzaron por el Espíritu y terminaron por la carne. Otros simplemente solo buscaban la gloria de los hombres. No les bastó el reconocimiento de su Dios.  "Mercadearon" su ministerio,  haciéndose de grandes fortunas engañando al pueblo que le suplía con sus ofrendas. 

Esto no solo sucede entre los "grandes" del pueblo de Dios.  Se ve también a nivel de iglesia local. Tengamos mucho cuidado en creernos "importantes" o "indispensables"  dentro de la iglesia, y comencemos a "publicarlo" con nuestros hechos y palabras.  He visto hermanos que cuando tienen bastante conocimiento en el Señor, ya no reciben palabra del hermano que comienza. (Que esto no nos suceda!

También hemos de cuidarnos de no poner nuestra mirada y confianza en aquéllos que se creen "importantes" - son "amorreos" que buscan reconocimiento y  prominencia  dentro  de  la iglesia.  Son los sabios en su propia opinión que nos menciona  Proverbios 3:7.

Los  verdaderos siervos del Señor, son como su líder Jesucristo. Este no se publica ni se anuncia como lo hacen otros. El  "no gritará, ni alzará su voz, ni  la  hará  oír  en  las  calles" [Isaías 42:2]. (Se darán a conocer porque otros podrán ver la gloria de Dios manifestada en ellos!  Pero ni aún en éstos pongamos nuestra mirada. Posémosla "en Jesús el autor y consumador de la fe"  [He. 12:2]. 

 

No prestemos atención al "amorreo".  Va a querer que busquemos gloria de hombres. No permitamos a este "gigante" que venza sobre nosotros.  El es el que tiene que ser vencido. (Vayamos contra el "amorreo". (El Señor nos ha concedido la victoria!

 

Ferezeos

 

Aunque  en  Génesis 10:17-19  no  se  menciona  a  los ferezeos  como descendientes de Canaán,    se  menciona  como  que habitaban esa tierra cuando Jehová se la prometió a Abraham [Gn. 15:18 -21]. 


Según algunos  estudiosos de la historia del pueblo  de Israel,  es probable que los ferezeos fueran de origen heteo.  Su nombre significa :"ciudad sin murallas". 

Y también eran gigantes. . .

 

(Mucho cuidado con los "ferezeos"!  Son los que pretenden que la iglesia esté "abierta" a todo. Que seamos una ciudad  sin murallas como lo son ellos.

Te van a hablar en esta forma:  No podemos cerrarnos, por eso es que la iglesia está estancada.  Tenemos que atemperarnos a las corrientes modernas. Hay que confraternizar, relacionarnos con la sociedad que nos rodea pues somos una de sus instituciones. Todo esto y mucho más he escuchado decir al "ferezeo". 

Este "gigante" tiene dividido al  pueblo de Dios con su "venta" de ideas y  filosofías ajenas a la palabra de Dios.  Hay quienes han caído con su prédica en lugar de ir a las Escrituras para que comprueben si lo que dicen es la verdad.  La iglesia del Señor no es una ciudad sin murallas, es un "huerto cerrado" [Cantares 4:12].  La ciudad de Dios, su iglesia,  es  la  viña que El sembró y la cercó de vallado  [Mateo 21:33].

La iglesia no es una institución de  la sociedad. Es un organismo  vivo,  es  el Cuerpo  de Cristo, con El como cabeza [Ef. 1:22; Col.1:18]. 

Es la casa de Dios [1 Timoteo 3:15], donde  El  vive,  individual  y  corporalmente.  Si nos acercamos  a la sociedad que nos  rodea no es para participar de sus obras  sino a hacerles  partícipe de lo que  de  Dios hemos  recibido.

"Conviértanse ellos a ti,  y tu no te conviertas a ellos" [Jer. 15:19]. 

Por atemperarnos a las corrientes modernas es que ha entrado a nosotros todo envolvimiento con el mundo.  Por esta razón también ha surgido el llamado movimiento ecuménico dentro de la iglesia. Ecuménico significa: "de todos los habitantes de la tierra".  Una de las cosas que este movimiento promueve es el orar por la paz del mundo.  En esto la iglesia se ha unido con toda clase de gentes y creencias religiosas que adoran a otros dioses,  uniéndonos en yugo desigual con ellos [2 Corintios 6:14-18].

Déjame decirte que el Señor  no nos manda a orar por el "mundo". El no lo hizo [Juan 17:  9].  Menos nos manda a orar por la paz del "mundo". Allí nunca habrá  verdadera  paz, que es la que da el Señor [Juan 14:27]. 

Nos pide el Señor que oremos  por  la paz  de  Jerusalén  [Salmo 122:6], que es  su iglesia.


Pueblo de Dios, (alerta!, no podemos ser ciudad de Dios y no estar amurallada. El  Señor  mismo  es nuestro muro [Zacarías 2:5].

(Cuidado que dejemos alguna abertura en esa muralla y esté entrando algo que no apruebe el Señor! "Examinadlo todo, retened lo bueno" [1 Ts. 5:21.

 

                                                                Heveos

 

También descendientes de Canaán [Gn. 10:17; I Cr. 1:5].  Su nombre significa: "revivir", "restaurar", "dador de vida". Me llama mucho la atención que éstas son características del mismo Señor.  Esto me habla de imitación. Este pueblo,  junto con los amorreos eran los más idólatras de todos.  Al igual que todo pueblo que no descendía de Abraham, eran incircuncisos.

)Quiénes son los "heveos" en nuestras congregaciones? Son los "incircuncisos de corazón", que no han dejado que la espada del Espíritu, la Palabra de Dios, corte toda la "carne" alrededor de sus corazones. Son  los  "carnales"  que  quieren  traer  "vida"  a  la iglesia por medio de las obras de la carne. Ellos solo saben imitar la obra del Espíritu de Dios.  La única forma de traer vida, dar vida a la iglesia es a través de quien es la vida - Jesucristo el Señor [Juan 4:10; 10:10].

 

He visto,  he vivido lo que es el "heveo" queriendo traer "vida" a la iglesia.  Sé lo que es querer congraciarse con el pueblo lleno del Espíritu trayendo "campañas" que "avivan" al  pueblo unos días y luego  vuelven a la misma  mortandad de las tradiciones.  )Que cómo sé ésto?  Porque  yo fuí  también  una "hevea".  Creí  que  con  todas  las "obras" que hacía,  podría  "revivir"  mi vida  y  la  de  la  iglesia. (Hasta  el  día que  fui  conquistada!  Fue  entonces  que aprendí  del Señor  que  su  vida solo vendrá a nosotros por  una  impartición  real del  Espíritu  de Dios.

(Hay mucha imitación en la iglesia!  Cuando la obra  del  Espíritu  Santo  es  una  realidad,  cuando  es  genuina,  lo primero  que  vemos es  arrepentimiento  de  corazón  de  haber  hecho  lo  que  no  agrada al Señor.  (Hay  verdadera  conversión  al  Dios vivo!  (Señor, discernimiento  a  tu pueblo  para que podamos reconocerlo cuando le veamos! (Que no seamos engañados más por este "incircunciso" disfrazado  de espiritual!  (Vamos  a  la  conquista  del  "heveo"! 

 

 Jebuseos


 

Su nombre significa: "estar contaminado".  Descienden del tercer hijo de Canaán [Gn. 10:6; I Cr. 1:14].  Habitaban  en  Jerusalén,  que  se conoció  como  Jebus [Josué 18:28].  Esta era su ciudad principal.  Y lo sigue siendo. . .

"Jerusalén",  la ciudad  de Dios, su iglesia, aún  cuenta entre sus moradores con el "jebuseo". Su presencia es sinónimo de contaminación. Contaminar quiere decir: dañar, ensuciar, pervertir [cambiar el bien por el mal]. 

"Jerusalén", la iglesia del Señor ha sido y continúa siendo contaminada, dañada, pervertida con aquellos que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno  malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo [Isaías 5:20].

Contaminados estamos por:

El "cananeo", la mercadería o el comercio  como  medio de recoger dinero; 

El "heteo", el miedo y el desaliento; 

El "amorreo", la publicidad y prominencia; 

El "ferezeo", la apertura a todo tipo de  creencias y de ideas ajenas a la Palabra de Dios;

El "heveo", la imitación en la carne de la obra del Espíritu Santo. 

Todos en una forma u otra son agentes "contaminantes". Mercaderes que buscan convertir al pueblo de Dios en su "clientela".

 

Jehová prometió que destruiría esas naciones, y lo hizo mientras el pueblo obedeció.  Una vez dejó de hacerlo, éstas comenzaron a ser por lazo, tropiezo, azote a los costados y espinas para los ojos de los hijos de Israel . . .

(Por tanto tiempo ha sido igual para la iglesia del Señor!

Por la desobediencia al habernos mezclado con esas "naciones".

)Hay esperanza para el pueblo de Dios?  (Sí que la hay!  Sobre todo tiene que haber humillación y arrepentimiento de corazón de haber estado haciendo lo que no debimos.  La decisión es de cada uno de nosotros  como  hijos  de  Dios. Obedecemos y  las  arrojamos  fuera  de nuestras  vidas,  o  seguirán  esas  "naciones"  en  medio  nuestro siendo azotes,  tropiezo a nuestra vida de relación con el Señor.


La tierra prometida, la que fluye leche y miel.  Tierra que bebe las aguas de la lluvia del cielo. Tierra que Dios cuida  [Deutoronomio 11:8-12].  Es nuestra esa tierra. (Es la vida en el Reino! Nos la ha dado nuestro Dios para atesorarla. Todo lo que habita en ella que Dios nos haya mandado a sacar, hagámozlo. Quien lo va a hacer es el Señor en nosotros.  La obra sigue siendo suya.  Seamos obedientes. El Padre se agrada en ello. . .  Con "Judá" y "Simeón" subiendo primero a la batalla . . . y con Jehová Dios dando la orden delante de su ejército, (somos más que vencedores! . . .  (Gracias Señor!  (La gloria es para ti!  (Amén!

 

Nidia Nadina Seda

a 24 de junio del 1994