LA CUEVA  DE  ADULAM

 

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados,  y  yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga [Mt.11: 28-30].

Este pasaje de los Evangelios ha sido y continuará siendo de aliento y seguridad a muchos.  A  todos aquellos que nos hemos allegado al dador de todo bien y todo don perfecto. He comenzado citando estas palabras del Señor Jesús ya que son una confirmación a la palabra que estaremos compartiendo. 

Vamos a estar viendo en el capítulo 22 de 1ra. de Samuel parte de lo sucedido a David cuando tuvo que huir del rey Saúl.  Se nos dice que David huyó a la cueva de Adulam . . .

Adulam significa: refugio; además - justicia del pueblo.  Nuestro refugio es el Dios de Jacob [Salmo 32:7].  David ciertamente se refugió en un lugar  físico cercano a Jerusalén, pero  su verdadero refugio  estaba en Jehová su Dios. Sabemos por la palabra que David es un tipo de Cristo.  Fue ungido, escogido por Dios para reinar sobre su pueblo [1S.16: 12-13]. Así habló Samuel sobre David:  Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón,  al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo [1 Samuel 13:14].

David representa al gobierno, al orden, al reino de Dios en su pueblo que es Jesús el Cristo, el Ungido del Padre y Rey de Reyes por los siglos de los siglos [Is. 61:1; Lc. 4:18; Jn. 12:15; Ap. 11:15]

El rey Saúl, que perseguía a David para matarle, representa al gobierno, al orden del hombre en el pueblo de Dios.  El fue puesto por  rey  sobre Israel porque el pueblo pidió rey.  Querían, al igual que vemos hoy día en una buena porción del pueblo de Dios, ser igual a las demás naciones de la tierra que eran gobernadas por reyes.  No les bastaba ni les basta el gobierno de Dios sobre ellos  [1 Samuel caps. 8 y 9].


En la cueva de Adulam  se allegó a David su familia.  Sus hermanos y toda la casa de su padre [1Samuel 22:1].  Ellos también se sentían perseguidos, abatidos por las asechanzas de Saúl contra David. 

Así también se han allegado y seguirán allegándose a Cristo en Adulam toda la casa de su Padre.  Aquella parte de su pueblo que por causa de amarle, servirle y hacer su voluntad también son perseguidos  y  abatidos  por  "Saúl"  y  sus  seguidores. Los que de una forma u otra han  tenido  que  salir  huyendo  del  orden carnal y  mundano  que  el  gobierno  del  hombre  nos  ha  querido imponer no  solo  en nuestra  vida  personal  de  relación  con  Dios  sino en  la vida corporal de la familia de Dios. 

 

El Señor Jesús describió a su  familia  como  aquéllos  que  hacen  la voluntad de Dios [Marcos 3:32-35]. Todos los que nos hemos ido allegando a Adulam en busca  de  refugio hemos llegado cargados,  cansados,  abatidos.  En Adulam estamos disfrutando de la  paz  prometida,  del  descanso para nuestras almas. Nuestro anhelo como parte de la familia del Padre de nuestro Señor Jesucristo, que es también nuestro Padre, es hacer su voluntad.  (Amén!

Y se juntaron con él todos los afligidos y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho  jefe de ellos;  y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

[1 Samuel 22:2].

Hace  un momento  mencionamos  los pasajes de Isaías 61:1 y de Lucas 4: 18. )Podemos ver la relación del pasaje de Samuel con estas palabras? : Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. 


Verdaderamente que  Adulam  no tan solo  es nuestro   Refugio  sino tal como dice su otro significado, es la verdadera Justicia para el pueblo de Dios.  Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia [Salmo 103:].

El  remanente  fiel que se allegó a David en Adulam formaron su ejército. Tomaron a David por jefe.  Así también tiene que suceder con los que nos hemos allegado a Cristo en Adulam.  Ya no nos gobernamos. 

(Ahora tenemos jefe!  Formamos parte del ejército vencedor  de "David". 

Te invito  a  que  juntos  nos  identifiquemos  con este ejército, que aunque quizá no muy grande en número [David  tenía  como  cuatrocientos  hombres],  pero  gigante  en el deseo  de  hacer  la voluntad de nuestro Dios y Padre. 

Conozcamos a los refugiados en Adulam . . .

 

Los afligidos

 

)Quiénes son los afligidos?  Los que están en aflicción, en tristeza. 

Me preocupa grandemente escuchar a ciertos sectores del pueblo de Dios proclamar que la aflicción no es para nosotros.  Que no tenemos necesidad de padecer ni de entristecernos.  Que solo debemos manifestar gozo. 

(Gloria al Señor por el gozo fruto de su Espíritu! [Gálatas 5: 22]. 

Pero (Gloria al Señor  también  porque él  no  se ha olvidado del clamor de los afligidos de su pueblo! [Salmo 9:12].  Pueblo que hemos podido recibir y entender lo dicho por nuestro Señor Jesucristo:  De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo [Juan 16: 20]. 

El Señor Jesucristo nos enseñó que el discípulo no es más que su maestro, ni el siervo que su Señor [Mateo 10: 24]. 


Si alguien nos dió ejemplo de sufrimiento, de aflicción fue nuestro Maestro, nuestro Señor.  Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos [Hebreos 2: 10; Isaías 53]. 

Y cabe preguntarnos: )Y nosotros, acaso somos más que nuestro Salvador que no tenemos que padecer aflicción?

El  apóstol  Pablo  decía que en él abundaban  las aflicciones de Cristo.  Así  también abundaba por el mismo Cristo su consolación [2 Co. 1: 5, 6]. Añade Pablo en  Colosenses 1:24 que  las  aflicciones de Cristo  que  él  padecía  eran  por  su  cuerpo que es la iglesia.

)No es motivo de aflicción el ver la condición  espiritual de  gran  parte de la iglesia del Señor?  )Muy en especial de aquellos que piensan que no es de ellos el padecer?  En ocasiones me dan la impresión que ya estuvieran saciados.  Que son muy autosuficientes. 

(Oh, Señor, que  entendamos  que  no hay nada comparable a  reconocer la necesidad de ampararnos al abrigo del Altísimo para así experimentar lo que es morar bajo  la  sombra  del  Omnipotente! [Sal. 91: 1].  Entonces entenderemos a cabalidad lo que es decir:  (Todo lo puedo en Cristo que me fortalece! [Filipenses 4: 13]. 

El apóstol Pablo entendió  ésto a la  perfección - por eso se allegó a  la cueva  de  Adulam.  El  Señor era  su  fortaleza, su refugio  y  su justicia. Había sido advertido por medio de Ananías: porque yo le mostraré  cuanto le es necesario  padecer  por mi nombre [Hechos 9: 10-16].

Si queremos  ver parte de  todo  lo que tuvo que padecer Pablo leamos en 2da de Corintios 6: 3-10; 11: 20-33.  Desde  mala fama hasta azotes, cárcel y desnudez.

Verguenza nos debe  dar  cuando nos  molestamos  cuando  hablan  mal  de nosotros por causa de servir al Señor. 

Le decía  el  apóstol  Pablo a  Timoteo  que  participara y soportara  las  aflicciones  del  evangelio  [2 Ti. 1: 8; 4: 5]. 


)Estamos  dispuestos  en verdad a soportar aflicciones por causa del evangelio? Porque ciertamente todos los que quieren vivir piadosamente  en Cristo  Jesús  padecerán  persecución  [2 Timoteo 3:12].   El Señor mismo nos advirtió que seríamos perseguidos  y  aborrecidos aún por nuestra propia familia  por  causa  de su nombre  [Lc. 21: 12-19; Mt. 10: 34-36].  Y los enemigos del hombre serán los de su casa.

 

En  el  libro de Lamentaciones  vemos  otro aspecto de la aflicción.  En el capítulo 3: 31 al 33, se nos dice que el Señor mismo provoca en nosotros aflicción y tristeza.  No voluntariamente, sino con propósito para nuestras vidas.  Y  si aflige  también se compadece según la  multitud de  sus  misericordias  [v.32]. 

El  salmista  dice:  conforme a tu fidelidad me afligiste [Salmo 119: 75]. Hay una tristeza  que es  según  Dios  que  nos  lleva  al  arrepentimiento  de todo  aquello  que hacemos  o  decimos  que no está en su voluntad y de lo cual El no se agrada.  Esta tristeza que pone Dios no es como la tristeza que es según el mundo.  Esta nos lleva a la muerte [2 Co. 7: 8-11]. De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden  sus  almas  al  fiel Creador,  y  hagan el bien.  [1 Pedro 4:19].

 

En  el  original  hebreo  el  término afligido significa: defensa, lugar  alto,  torre,  refugio.  Llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo  [Salmo 61:1-3].  David había vivido lo que expresó en este salmo. 

He entendido que la aflicción y la tristeza causada por nuestro Señor es nuestra defensa, nuestra torre fuerte de refugio.  Es provisión suya para atraernos a El - a la cueva de Adulam.  Donde encontraremos el descanso prometido para nuestras almas. 


Mas  el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayais padecido un poco de tiempo, el mismo os perfeccione, afirme, fortalezca, y establezca.  A  El sea la gloria  y  el imperio  por  los siglos de los siglos.  Amén  [1 Pedro 5: 10-11].

 

Los endeudados

 

Endeudado es todo aquel que debe algo, que tiene una obligación que pagar.  Entre los allegados a David  en  Adulam  había  quienes  estaban  endeudados.  No  sabemos  exactamente  qué clase de deudas tenían aquellos hombres de la casa del padre de David.  No que se nos diga que así fuera, pero podemos imaginarnos que algunos podrían estar agradecidos a David por algún favor y deseaban pagarle con su apoyo. 

O quizá otros tenían ciertas deudas a pagar por lo cual estaban siendo perseguidos.

Y en cuanto a nosotros - )Quiénes somos los endeudados?  Es posible  que entre  los  allegados del  pueblo  de  Dios  a  "Adulam" haya  algunos que se  sientan  agradecidos  a  Dios  por algún  favor de El recibido y piensen que necesitan pagarle de alguna forma.  El salmista decía: )Qué pagaré a Jehová por todos los beneficios para conmigo?  El mismo se respondió a la pregunta.  Tomaré la  copa  de  salvación  e  invocaré  el  nombre  de Jehová.  Ahora pagaré mis  votos a Jehová delante de todo su pueblo [Salmo 116: 12-14]. 

En el Antiguo Testamento se nos dice que había la costumbre de ofrecer votos [promesas] a Dios.  Moisés dió algunas leyes para reglamentar la práctica de los votos [Dt. 23: 21-23]. Cuando haces voto a Jehová no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará de tí,  y  sería  pecado en tí [v.21]. 


En  el  Nuevo  Testamento  tenemos  el ejemplo  de  Ananías y Safira su  mujer  que  prometieron  a  Dios  y  no  cumplieron  plenamente  con  su  promesa.  Le  mintieron  a  Dios  y  como  consecuencia murieron [Hechos 5: 1-11].  Ya lo había advertido el Señor:  Cuando a  Dios  haces promesa, no tardes en cumplirla; porque El no se complace en los insensatos.  Cumple lo que prometes.  Mejor es  que  no prometas  y  no  que  prometas  y  no  cumplas [Ec. 5: 1-6]. 

Las promesas que hacemos a Dios son ofrendas voluntarias que deseamos presentar.  Si las hacemos, que no sea con el ánimo de pagarle por favores, beneficios,  bendiciones recibidas.  Nada hay de lo que podamos  tener  en nuestra  vida  natural  con  que  podamos  pagarle  a Dios.  Muy en especial  por la  salvación  tan grande  que nos  ha  dado  en  su  Hijo Jesucristo.  Pues  la  salvación es don,  regalo  de  Dios.  Por su  gran  amor y  por  su  gran  misericordia  nos  ha salvado y  dado vida eterna [Juan 3: 16; Tito 3: 5; 1Pedro 1: 3-4].

Deseo  narrarte una  experiencia  que tuve hace unos años por medio  de la cual aprendí mucho con relación al acto de ofrendar.  Era esta una persona  a quien su hermano le  había  estado  predicando a Cristo y le instaba  una  y otra vez a que le recibiera en su vida.  Ella deseaba hacerlo pero decía que no podía.  Algo se lo impedía.  Una noche su hermano la llevó a nuestra casa.  Quería que oráramos por ella.  Le miré a los ojos y pude ver en su mirada cuánta opresión tenía y la atadura que le envolvía.  Todo lo que hicimos fue decir:  "Oye diablo,  esta vida quiere  recibir a Cristo y tú no eres quién para impedírselo.  Así que en el nombre de Jesús te ordeno que la dejes libre".  (En ese instante ella fue libre!  Pudo recibir a Cristo en su vida.  Levantó sus brazos y comenzó a alabar a Dios.  (Gloria a Cristo! 


Al otro día se presentó a nuestra casa con un cuadro grandísimo.  Era una copia de una pintura de un arreglo floral.  Me dijo: "Te traigo este cuadro porque es lo mejor que tengo en mi casa y quiero regalártelo por lo que hiciste anoche".  Al principio yo no quería aceptar el obsequio del cuadro, que aún conservo en una pared de mi casa.  Traté de explicarle que Dios no espera recompensa o pago alguno por su obra en nuestras vidas.  Ella insistía en que lo aceptara pues estaba demasiado agradecida con Dios y conmigo.  Por mi mente quizá pasó la idea que ella quería pagarle a Dios por su salvación.  Yo  estaba equivocada.  No era así.  Sin ella saberlo estaba siendo de instrumento en manos del Señor para conmigo. Necesitaba yo aprender a recibir.  También a ser canal de bendición para aquellos que quieren ser obedientes a Dios al ofrendar. 

Diezmamos  y  ofrendamos no porque querramos pagarle a Dios por sus beneficios para con nosotros.  Lo  hacemos en obediencia a lo que  El  ha dicho en su palabra.  El  diezmo de  todo  lo  recibido le pertenece a Dios [Gn. 14: 20; 28:22; He. 7: 2, 5, 9].   Dios mismo nos ha  dicho que  el no  diezmar y  ofrendar  es  como  si   le  robáramos  lo que a El le pertenece.  Vosotros me habéis robado y dijisteis: )En qué te hemos robado?  En vuestros diezmos y ofrendas [Malaquías 3: 8-10].

 

Algo más que aprendí aquel día por medio de esta experiencia es que a  Dios le  ofrendamos  lo mejor  que tenemos.  "Este cuadro es lo mejor que tengo en mi casa". 

)Qué es lo mejor que tenemos en nuestra casa, en nuestra vida?  Lo que hemos recibido del Padre.  El  don  inefable [2 Co. 9: 15] - su  hijo Jesucristo.  Lo ofrendamos en  alabanza  y adoración al Padre.  Es ofrenda agradable a Dios [He. 13: 15, 16]. 

Así que ofrezcamos siempre a Dios por medio de El, sacrificio de alabanza es decir,  fruto de labios que confiesen su nombre.  (Aleluya!

 

Hay  unas  deudas a pagar por nosotros los que somos parte de la familia de Dios.  El apóstol Pablo nos hace claro en Romanos 13: 7 y 8 que paguemos a todos lo que debemos.  Al  que tributo, tributo; al  que  impuesto, impuesto.  Y nos añade el apóstol otra clase de deuda a pagar:  Al que respeto,  respeto; y al que honra, honra.  En el verso 8 nos dice que no le debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros porque el  que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 


(Tremenda deuda la que tenemos!  La de cumplir con lo ordenado por el Señor Jesucristo en Juan 13: 34:  Un mandamiento nuevo os doy:  que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.  Aún a nuestros enemigos, a los que nos aborrecen, nos ultrajan, y persiguen  debemos  amar.  Es  la  deuda  que  tenemos  con  ellos.  Y en ese amor hacia ellos va el pagarle con bendición y no con maldición.  Y para completar el pago de la deuda nos corresponde orar por ellos [Mateo 5: 44; Ro. 12: 17; 1 Tes. 5:15]. 

(No es fácil!  Así nos  decía  un  hermano  en  estos  días  el cual  está  siendo  perseguido en su trabajo.  (Seguro que no es fácil!  No por nosotros mismos.  Pero si dejamos que sea el que mora en nosotros,  el Manso  y  Humilde de corazón,  el que haga la obra a través nuestro,  entonces la carga de la deuda se  hace  fácil y ligera.

 

Quiero decirte que aún las deudas que podamos tener en lo material,  deben  ser  llevadas a  nuestro  "Adulam,"  a  nuestro  Refugio.  En  los  tiempos  que vivimos  no  es  fácil el poder librarse  de  tener alguna  obligación  financiera.  Dios sabe que es así.  No es que no nos endeudemos.  Pero si tenemos la necesidad de hacerlo, tengamos muy en  cuenta la responsabilidad y la obligación de pagar.  Te puedo asegurar  por experiencia propia  y de otros, que si  aún  estas  deudas tenemos delante del Señor,  El se encargará de  ellas  y  proveerá  como solo  El  puede hacerlo,  en caso de que por alguna razón  meritoria  no  podamos  cumplir.  (Gracias Señor!

 

No  quería  mencionar lo que voy a decir,  pero debo hacerlo. 


Es una preocupación que tengo y que sé comparten muchos en el pueblo de Dios.  Me he preguntado una y otra vez qué necesidad tienen hermanos de  la  iglesia  del  Señor de estarse envolviendo en tremendas deudas para contribuir a la construcción de templos gigantescos.  Sé de algunos que han hecho préstamos y que hasta han hipotecado sus casas para poder contribuir. No es que queramos criticar o juzgar.  Algunos dicen  que tienen la dirección de Dios para hacerlo.  Es de ellos el responder al Señor por sus acciones.  Pero en estos días he escuchado a un pastor decir algo que me tiene más que preocupada.  Ha dicho  este  hermano  que  hay  la necesidad de  construir  estos grandes templos porque estamos viviendo el gran  avivamiento  de  los  tiempos  finales.  Tiempo  en  que  se han de convertir muchas almas y necesitan espacio para acomodar todas las personas que se han de congregar en los templos.  Añade este hermano  que toda esta cosecha de  almas  es porque el Señor ya pronto viene por su Iglesia y su pueblo  se  irá  con  El.  Dicen los  que asi enseñan  que esto  puede suceder en cualquier momento.

No vamos a abundar sobre este tema , solo te exhortamos a que leas y medites bajo la dirección del Espíritu de Dios el capítulo 24 de Mateo.  Dios te dé la revelación necesaria para que puedas ver lo que el mismo Señor Jesús dice sobre su venida y el fin.

Si  esto  es  asi, que  en  cualquier  momento  la  iglesia se  irá  para el cielo, me pregunto: )qué hacen ciertos sectores del pueblo de Dios ocupando tanto tiempo en actividades de ventas, radio y telemaratones y pedidos de dinero?  Todo para edificar  templos y otras facilidades en lugar de ocuparse primeramente de la edificación de las vidas que se convierten al Señor,  del  verdadero edificio y templo del Dios vivo que es su iglesia [1Corintios 3:9 y 16]. Tal como hemos dicho en otras enseñanzas, no estamos en contra de la construcción, alquiler o compra de edificios para el uso del pueblo de Dios.  Con tal que se haga en la forma establecida por Dios  - por medio de las ofrendas de su pueblo.

 

Otra pregunta que constantemente me hacía me la contestó este hermano pastor precisamente en el día de ayer cuando le escuchaba y le veía en su programa de televisión. )Y lo que han construído,  de quién será? La  respuesta  de  este  pastor: "Todo se  lo  vamos a dejar de regalo al anticristo".   


No podía creer lo que estaba escuchando.  Señor, )será posible que tal cosa se le esté enseñando a tu pueblo?  ¿Quiere decir  que  mientras  los  hermanos se endeudan  innecesariamente,  se  esfuerzan   más  allá  de  lo debido,  contribuyen  hasta  más no  poder,  con  su  tiempo  y  su dinero,  deben  saber que todo su esfuerzo y su contribución es  para  regalárselo  al  anticristo y  no  como  ofrenda  a  su  Señor? 

(Dios tenga misericordia!  Me  perdonen  los  hermanos  que están siendo enseñados así, si es que alguno se haya podido sentir ofendido.  Pido al Señor que a la luz de su palabra seamos iluminados  y  podamos  ver  la  verdadera  voluntad  de  Dios  para con nuestras vidas. En tu luz veremos la luz [Salmo 36:9b].

 

Los amargados de espíritu

 

En el original la palabra aquí usada por amargura es:  descontento.  Contento quiere decir estar satisfecho, alegre, conforme.  Así que  los amargados  de espíritu de alguna forma no están experimentando esto.  En términos  generales  se  encuentran  apesadumbrados,  molestos,  inconformes,  insatisfechos.  Muchas veces  hasta  con ellos  mismos y  con  las circunstancias  que les  rodean.

)Con qué estaban descontentos los que se allegaron a David en Adulam? Ya hemos mencionado la posibilidad de que se encontraran,  al igual que David,  perseguidos por Saúl..  Si leemos la historia de Saúl nos podremos dar cuenta de lo que les estaba molestando.  Vemos en el capítulo 8 de 1ra de de Samuel  las advertencias de Dios para el pueblo si él accedía a darles el rey que ellos pedían.  No iba  a ser  una  vida  muy  fácil  la que  les   esperaba.  Al correr del tiempo y más aún cuando Saúl se dió cuenta que Dios había escogido a David  para  reinar  sobre  su pueblo, la vida del pueblo de Israel se vió muy afectada.  Saúl  se había vuelto desobediente a Dios por lo que fue desechado para gobernar [cap. 15].  Estaban siendo  gobernados  por  un rey  que  ya  no se  dejaba  guiar  por Jehová Dios.


)No  es  lo  mismo  que sufrimos  hoy  en  día  con  buena  parte  de los que han sido puestos por líderes en la iglesia del Señor?  Puestos  porque  el pueblo los ha querido.  No porque Dios mismo los haya puesto al frente como líderes para su pueblo.  Para muchos en la familia de Dios esto es motivo de insatisfacción, de pesadumbre.  No están contentos con lo que ven a su alrededor.  Esto  en  gran  parte es la razón  del  allegarnos a nuestro "Adulam".  A  refugiarnos  con  "David",  con  Jesucristo,  el  verdadero líder,  el Rey  que  el  Padre ha puesto sobre su pueblo.

Es  lo  mismo  que  te mencionamos cuando hablamos de la aflicción  que  nos causa  ver la condición  espiritual  en  que  se encuentra gran parte del pueblo de Dios. Situación que principalmente  se debe a los  líderes  auto impuestos o los puestos por el  pueblo sin haber tenido un genuino llamado de Dios. 

El Señor los describe como guías  ciegos,  insensatos  y  necios,  además  de  hipócritas. Se refería  el Señor  Jesús  a  los  fariseos  y  escribas - los "religiosos" de la época.  Así  también hay  hoy "fariseos" y "escribas"  modernos,  líderes del  pueblo de  Dios que  hablan  pero  no  viven  en  la voluntad de Dios [Mt. 23: 13-36].  Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes...  y los pastores mismos no saben  entender;  todos  ellos siguen  sus  propios  caminos  [Isaías 56:10a, 11b]. 

(Gloria a Dios  por  los  verdaderos   representantes de "David",  ministros del Señor conforme al corazón de Dios que  aún guían a su pueblo por el verdadero camino y no por sus propios caminos! 

(Así  también nos ayude Dios en este propósito de ser guías con la visión del Altísimo!  Que nos dejemos guiar y guiemos a su pueblo bajo la dirección de su Espíritu.  (Amén!

 

Hay otra amargura de la que habla la Palabra que no es el descontento que Dios mismo pone en nosotros y que nos hace estar  inconformes con lo que vemos a nuestro alrededor que no es de su agrado. 


Esta otra amargura trae muerte.  Es  igual que la tristeza que es conforme al mundo.  Esta amargura causa rencor, contienda, ira.  Es el orden de "Saúl," el gobierno de la carne.  Esta amargura nace cuando dejamos que la naturaleza  terrenal  en  nosotros  aflore  y  nos domine.  El Señor nos dice por medio del apóstol  Pablo que hagamos morir lo terrenal en nosotros.  Los malos deseos, las pasiones desordenadas,  la ira, las palabras deshonestas.  Que nos  revistamos  del  nuevo  hombre,  de la nueva criatura en Cristo, de la naturaleza espiritual. [Ga. 5: 17-21; Ef. 4: 25-32; Col. 3: 5-14].  Nos dice más el  Espíritu  de Dios: Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la  gracia  de Dios;  que  brotando  alguna  raíz de amargura os estorbe, y por ella muchos sean contaminados. . . [Hebreos 12:15].

El rey Saúl envió a matar a los sacerdotes de Jehová: Porque también la mano de ellos está con David. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová  [1Samuel 22: 17).  Tuvo Saúl que enviar a su siervo principal,  Doeg,  cuyo nombre  significa  miedoso,  a matar a los sacerdotes de Jehová.

Así también hay muchos "Doeg", miedosos que siguiendo las órdenes de "Saúl" persiguen y "matan" a los sacerdotes del Dios Altísimo.  No se mata solo a filo de espada como fueron ultimados ellos.  Algunos han muerto y seguirán sufriendo  muerte  física  por  causa  de que  también  sus  manos han estado con "David".  Se mata también de palabra y de hecho. 

Nos  buscan  para  "matarnos"  porque  creen  que  al  hacerlo dejaremos de tener nuestras manos enyugadas a las de "David".  Que dejaremos de seguir al Cordero por  dondequiera que  va  [Ap. 14: 4].  Tratarán  pero  no  podrán  porque: Ninguna arma forjada contra tí prosperará y condenarás toda lengua que se levante contra en juicio [Is. 54: 17].


Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba  Abiatar,  escapó  y huyó  tras  David [1 Samuel 22: 20].

Abiatar, cuyo nombre entre otras cosas significa "descansado," también se allegó a David. David le dijo:  Quédate conmigo, no temas; quien buscare mi vida, buscará también la tuya; pues conmigo estarás a salvo [v.23]. 

Así también nos dice el Señor Jesús  a  todos  los que  nos  hemos allegado a  El.  A los afligidos, a los endeudados,  a  los  amargados de espiritu  y  a la  compañía de los "Abiatar":  Quédate conmigo, no temas; pues conmigo estarás a salvo.  Es mi vida que está en tí la que buscan para matar. (Refúgiate en mi!  (Unete a mi ejército vencedor! 

Vencedor sobre "Saúl", sobre el orden mundano y carnal que pretende gobernar la vida de mi pueblo.  Te haré vencedor,  también nos dice el Señor,  sobre  la naturaleza  carnal  que  pretende con su  obrar  ir  por encima  del obrar de mi Espíritu  en tu vida [Ga. 5: 16-26]. (Aleluya!

Si es que aún no te has allegado, (hazlo!, ven y vé la cueva de Adulam.  Unete allí a la gran familia del Padre de nuestro Rey y Señor Jesucristo y de nuestro Padre. 

(Adulam,  Refugio  y  Justicia  nuestra,  gracias te damos!  (Amén!

 

Nidia Nadina Seda

a 7 de febrero de 1997