Dentro de la política del Presidente Pedro Aguirre Cerda, se hallaba el propósito de galardonar a los artistas, en alguna forma, por la obra realizada durante su vida. Se debatió el tema en las universidades, en las sociedades literario-artísticas, en el Parlamento y en la calle. La idea cobró cuerpo, y ya iba a pasar al Congreso cuando falleció el Presidente.
Finalmente, luego de la muerte de Aguirre Cerda, se volvió a poner en tabla el punto. Los propulsores intelectuales del proyecto fueron, principalmente, Rubén Azócar, Manuel Rojas y Joaquín Edwards Bello; en el congreso los promotores fueron los parlamentarios Exequiel González Madariaga, Astolfo Tapia Moore, Eleodoro Domínguez y Julio Barrenechea. El debate duró poco pues casi no hubo oposición.
El 9 de noviembre de 1942 el Presidente de la República, Juan Antonio Ríos, promulgó la ley Nº7.368, Premio Nacional de Literatura. El premio iba a ser de $100. El primer laureado fue Augusto d'Halmar. Los jurados fueron el rector de la Universidad de Chile, un representante del Ministerio de Educación y uno de la Sociedad de Escritores de Chile. Corriendo el tiempo, junto con la inflación, el monto creció y se entregó la recompensa anualmente hasta 1972. Entonces, de acuerdo con el artículo 2º de la ley 17.595, publicada en el Diario Oficial del 8 de enero de 1972, en lo sucesivo "El Premio Nacional de Literatura se otorgará cada dos años, en forma indivisible, al escritor chileno cuya obra sea acreedora a esta distinción".
El artículo 7º de la ley mencionada especifica, además, que el otorgamiento del premio lleva anexo el derecho del agraciado (y de su viuda o hijos menores, en caso de fallecimiento del beneficiario) de percibir una pensión vitalicia de ocho sueldos vitales mensuales escala A del departamento de Santiago, después de cumplir cuarenta y cinco años de edad.
Fuente: "Diccionario de la Literatura Chilena" de Efraín Szmulewicz, 1984, Segunda Edición corregida y aumentada, Editorial Andrés Bello