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AGRESIÓNEN EL HOGARSólo entre 2002 y 2003, 246 mujeres han sido asesinadas por sus compañeros de vida, con pistolas, cuchillos y en el peor de los casos producto de fuertes palizas, según los datos recabados por la organización CEMUJER. |
La llamaremos Elisa. Tiene 26 años, un hijo de un año, dos meses de embarazo y mucho miedo. Estuvo a punto de morir el domingo 11 de mayo su pareja intentó matarla con el cordón de la secadora de cabello.
Y esa no fue la primera vez. Durante los cinco años de convivencia con él, esta mujer menuda, estuvo a punto de ser asesinada por su compañero, quien la golpeaba hasta el cansancio.
"Si yo tenía relaciones sexuales y hacía lo que quería, no me golpeaba; si no, me rompía la ropa y me dejaba bajo llave. Nunca pude escapar porque si lo intentaba me decía que me iba a matar a mí y a mi hijo", ralata.
Elisa nunca había contado a nadie lo que sucedía, porque él siempre la golpeaba en lugares no visibles: las piernas y el estómago, nunca la cara.
Sin familia a quien acudir siempre se sintió desamparada y atada a su agresor.
Sin embargo, el 11 de mayo, luego de que él la golpeara a patadas e intentara matarla, entendió que era el momento. Abandonó la vivienda que compartía con él y acudió a solicitar medidas de protección en los juzgados. Ahora él no puede acercarse a ella porque va preso.
Elisa aún tiene miedo, es cierto, pero está convencida de no regresar con él. "Ya no lo perdono. Si lo hago otra vez, quizá me mate", dice.
Violencia sin Límites.
Elisa sobrevivió; muchas no lo logran. Según CEMUJER, al menos 238 fallecieron el año pasado a manos de sus esposos o compañeros de vida, asesinadas con armas blancas, pistolas o vapuleadas.
La División de Servicios Juveniles y Familia de la Policía Nacional Cívil reporta 56 fallecidas a manos de esposos, ex esposos, novios y compañeros de vida, atacadas con machetes, puñales, armas de fuego y hasta piedras durante el 2002.
Los datos se extienden a todo el país. En San Miguel, una joven de 19 años fue muerta a tiros por su compañero de vida; en San Salvador se reportó la muerte de tres mujeres por disparos de arma de fuego y una falleció luego de recibir una fuerte paliza.
La muerte es sólo un desencadenante, porque todas sufrieron antes ataques con alambres para electricidad, fueron amarradas con lazos y amenazadas con machetes u obligadas a tener relaciones sexuales mientras el marido sostenía una pistola en su rostro.
Fuente:
Edición Especial: "Perfil de la Mujer Salvadoreña",
El Diario de
Hoy, Viernes 30 de mayo de 2003.
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