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Pinocho

Americano.

El país de los Búhos resultó ser el país de los Engañabobos, donde Pinocho Americano debió pagar cara su osadía.

 

Pues, señoras y señores, éste era… ¡Un red! -dirán en seguida mis lectores.

 

Pues no, nada de eso. Éste era un “arbusto” nacido en los jardines de una familia aristócrata de Massachussets, cuyo padre decidió hacer de él un magnífico muñeco de madera que supiera bailar, tirar a las armas y dar saltos mortales.

 

¿Qué nombre le pondré? - se preguntó-. Le llamaré Pinocho Americano. Este nombre le traerá fortuna. He conocido una familia de pinochos americanos y todos la pasaban muy bien.

 

Pinocho Americano recibió una esmerada educación. Asistió a la prestigiosa Universidad de Yale y llegó a obtener un máster en Administración de Empresas en Harvard.

 

Pero nuestro Pinocho Americano era en realidad un muñeco mediocre, como quedó evidenciado en la conversación que en una ocasión sostuvo con un grillo parlante.

 

-Dime grillo: ¿y tú quién eres?

 - Yo soy el grillo parlante y no me marcharé sin decirte antes una verdad como un templo: ¡Ay de los niños que se rebelan! Nada bueno puede sucederles en el mundo y pronto o tarde acabarán por arrepentirse amargamente.

 

-Como quiera, señor grillo, pero mañana al amanecer me marcho de aquí. Pues entre todos los oficios del mundo no hay más que uno que me guste.

-¿Y qué oficio es ese?

 -El de comer, beber, dormir, divertirme y hacer desde la mañana a la noche vida de político.

 

Efectivamente, tiempo después de aquel diálogo, nuestro Pinocho llegaría a adquirir fama por algunos pasajes políticamente incorrectos: apercibimiento de expulsión de Harvard por la mala conducta, afición al alcohol, arrestos por hurto y por conducir ebrio y una providencial alianza con otros muñecos

de madera que había conocido, llamados Powelllchinela, Cheneyquín y Rumsfinlina, el procaz Pinocho llegó a ocupar la presidencia de su nación.

 

Pinocho Americano sabía que por fin estaba en control del país más poderoso del mundo. Incluso poseía cinco monedas de oro que le permitirían realizar cualquier empresa en beneficio de su gente o de sus empobrecidos vecinos. Pero en lugar de escarmentar y volverse de sus malos caminos, prefirió escuchar los consejos de una zorra inglesa coja y un gato español ciego, quienes de manera taimada, le animaron a invertir sus monedas en el país de los Búhos, donde le aseguraron, existía el Campo de los Milagros, una especie de desierto, donde brota una sustancia negra y maravillosa, que le daría aún mayor fortuna y poder.

 

Aunque el grillo parlante, a quien Pinocho había aplastado con un madero en su anterior encuentro, le visitó una vez más para advertirle sobre los peligros que le aguardaban, el necio muñeco, la zorra y el gato se lanzaron a la conquista del país de los Búhos. Para ello fue necesario difundir una fabulosa historia, sobre la existencia de plagas y otros males en el Campo de los Milagros, que el trío de aventureros de marras se proponía combatir en favor de la humanidad. Semejante invención le costaría a Pinocho Americano el desmesurado crecimiento de su nariz, que como todos sabemos, es el ineludible signo que distingue a los mentirosos.

 

El país de los Búhos resultó ser el país de los Engañabobos, donde Pinocho Americano debió pagar su osadía. En su desventura se topó con bandoleros que no sólo le despojaron de sus monedas de oro, sino que le apalearon y le colgaron medio muerto de un árbol. Con el pasar del tiempo le tocaría hacer de perro guardián, pelear con una mar embravecida, ser frito en una sartén como pez y, antes de ser tragado por un inmenso dragón, ver cómo a su abultada nariz se sumaban las orejas , la cola y el rebuzno de un asno.

 

Conozco también la historia de otro Pinocho, el del cuentista infantil Carlo Colllodi, quien ante las abrumadoras consecuencias de sus equivocadas acciones y mentiras finalmente recapacita, se arrepiente y reconoce públicamente su error, lo que le vale la recompensa de convertirse en un niño de carne y hueso, y regresar al lado de su amado padre.

 

¿Qué sucederá con nuestro Pinocho Americano?

 

 

 

Fuente: Rotativo “El Diario de Hoy”, Sábado 12 de julio de 2003.

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