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A medio Camino.

Entonces, ¿qué influye para no superar ese resago histórico? Iris Reyes, jefa de la División Educación para la Vida del MINED, refiere que ahora no existe un problema de discriminación en el acceso de la niña al sector educativo.

De hecho, el 50.2% participa en parvularia, el 50.5% en básica, el 51.5% en media y el 55% en superior. Aunque en términos de matrícula hay una tendencia mayoritaria de las menores; cuando las jóvenes llegan a la educación media la pirámide comienza a estrecharse.

En las zonas rurales ese edificio se reduce aún más. Paul Fino, coordinador del Programa de Capacitación y Actualización de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), comenta que allí, las niñas raras veces llegan a la educación media.

Un estudio de la Dirección de Educación Media de dicho Ministerio resaltó que dentro de las veinte causas de deserción escolar que afectan a las adolescentes se encuentran la necesidad de trabajar, las tareas domésticas, los problemas económicos, el embarazo, el acompañamiento y el matrimonio.

Un estudio de la Organización del Trabajo (OIT), realizado en las áreas rural y urbana del país y que fue presentado el 8 de abril de este año, refleja que de 444,831 niñas encuestadas, 32,168 dejaron la escuela porque necesitaban trabajar y 27,211 por causas del hogar.

Zoila Haydee Silva, jefa de la Unidad de Capacitación y Monitoreo del Instituto de Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), considera que por costumbre las familias suelen invertir más en los varones porque se piensa que ellos si van a ser productivos.

En cambio, a la niña se le deja en segundo plano y algunas veces se sacrifica su formación para que ayude a la mamá en los oficios domésticos. Ya en educación media y en las universidades deja truncada su carrera por un embarazo o por dedicarse a los hijos.

 

Los Obstáculos.

Cuando se indaga en el porqué las mujeres no se mantienen en los círculos académicos, dice Patricia Iraheta, coordinadora del Programa de Educación para la Equidad de Género de la Asociación de Mujeres por la Dignidad y la Vida (Las DIGNAS), las respuestas tienen que ver con  las desigualdades de sexo.

No se sienten identificadas con los contenidos educativos, debido a que no tienen mucho que ver con su vida práctica, son celadas por sus esposos y los horarios de las universidades no son congruentes con su responsabilidad familiar.

Otra de las situaciones que explica la desigualdad educativa entre los dos sexos, explica es que ellas son más susceptibles a caer e el alfabetismo en desuso, porque aunque hayan aprendido a leer y a escribir, su cotidianidad no les permite insertarse en el sistema laboral y hacer uso de su mínimo conocimiento.

El director del centro escolar caserío Bola de Monte, en Ahuachapán, Mauricio Quezada, detalla que la máxima aspiración de las estudiantes de ese lugar es llegar a sexto grado. Después no les queda más que ser madres y algunas viajan a San Salvador para trabajar como domésticas.

Un estudio cualitativo sobre Analfabetismo Femenino desarrollado por Las DIGNAS, demuestra que el no saber escribir y leer crea grandes limitaciones en la vida de las féminas. Las consultadas describieron algunas experiencias que tienen que ver con la búsqueda de un trabajo, la propiedad, los recursos y el acceso a la información.

"Una vez quería un empleo y me dijeron que necesitaba a alguien que pudiera leer", "A veces me ha tocado firmar para algún crédito y yo sin poder", " Se siente una bien humillada", fueron algunas expresiones de las entrevistadas.

 

 

 

 

 

Rotativo: El Diario de Hoy, Domingo 29  de junio de 2003.

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