Imputado aceptó
los cargos
El
Instituto de Medicina Legal
encontró traumas severos en las
víctimas y recomendó un tratamiento para la familia.
Los
argumentos abandonaron a Estanislao Benítez. El jornalero, de 40 años
de edad, acusado de violar a cuatro de sus hijas y agredir sexualmente a
otra, sólo encontró una frase para justificar sus actos: “Un mal espíritu
me guiaba”.
Durante una entrevista en el Instituto de Medicina
Legal el imputado aceptó los cargos. Con esas pruebas, el Juzgado de
Instrucción de San Marcos ordenó la apertura a juicio.
Benítez enfrentará una vista pública en el
Tribunal Tercero de Sentencia por los delitos de violación agravada,
violación en menor incapaz y agresión sexual agravada en menor o
incapaz.
El imputado abusaba de las menores cuando su
esposa salía a una iglesia evangélica, en el cantón El Morro, de
Santiago Texacuangos.
Confeso
Benítez fue denunciado en abril de 2002, luego de
que su hija Margarita R., de 13 años, quedó embarazada. El imputado
aceptó la paternidad y dijo a su esposa que “a cualquiera le pasaba
eso”.
Un examen de ADN descartó la paternidad del
procesado. La menor amplió su entrevista y dijo que mantenía
relaciones consentidas con su hermano. Sin embargo, la Fiscalía no
modificó la acusación.
“Lo excluye de la paternidad, pero no del delito
de violación”, dice uno de los argumentos fiscales anexados al
expediente judicial.
Benítez inició los abusos de sus hijas en 1991,
cuando la mayor de ellas tenía siete años de edad. Aunque las víctimas
relataron los hechos a su madre, ésta nunca lo denunció por temor a
las amenazas.
"Deben
someterse a un proc eso de atención familiar y social".
Leticia de
Orellana. Vigilancia CSSP.
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"Deben
saber que ellas no valen
menos por el problema que han tenido".
Doris Montenegro. CEMUJER.
Urgen
tratamiento para víctimas.
Depresión,
ansiedad, trastornos emocionales y conducta de pseudomadurez. Ésos son
algunos de los problemas que encontró el Instituto de Medicina Legal en
la salud mental de una mujer y cuatro menores violadas y agredidas por
su padre.
“Presentan un trastorno por experiencia traumática”,
dice el informe de los peritos que, al mismo tiempo, recomienda un
tratamiento psicológico urgente para la recuperación social y
familiar.
Las menores relataron que, cuando se encontraban
solas, su padre les agarraba las manos y les tocaba sus genitales. Los
expertos determinaron que en el caso de Margarita B. R., de seis años,
esa experiencia le provocó trastornos en el lenguaje.
La presidenta de la Junta de Vigilancia de
Psicología del Consejo Superior de Salud Pública, Leticia Calderón de
Orellana, consideró que el primer paso es trabajar por la autoestima de
las víctimas.
“Deberían haber medidas legales para la atención
al grupo familiar. La estabilidad emocional es importante para que se
desenvuelvan en el medio”, dijo.
Doris Montenegro, psicóloga del Instituto de
Estudios de la Mujer (CEMUJER), pidió más protagonismo de las
autoridades locales para lograr la reinserción de las víctimas de
abuso sexual.
“El problema no es cuánto tiempo ha pasado del
hecho, el problema es hasta cuándo se les va a ayudar. El Estado mismo
debe dar esa ayuda”, consideró.
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