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Esta situación de autonomía y de no dependencia hacia los partidos políticos, nos ubicó desde el mismo inicio en un lugar de alto riesgo; sin embargo decidimos desarrollarnos y crecer a base de esfuerzo propio.
El entusiasmo de crear una instancia que pudiera ser propositiva y que su estrategia fundamental de desarrollo fuera la Negociación/Concertación, nos perfiló desde el inicio como una instancia atípica, encaminada a complementar el trabajo de otros Organismos hermanos y respetuosa de cualquiera idea política, opción sexual, religión, color, clase social, con la firme convicción que sólo así contribuiremos a la construcción de una Democracia Real.
En 1990, año del surgimiento de CEMUJER, ya existían algunos organismos no gubernamentales que luchaban por intereses específicos de las mujeres, fundamentalmente por la sobrevivencia de las mismas (necesidades básicas).
La guerra y los partidos políticos habían subsumido los intereses estratégicos de las mujeres tales como la descarada violación a sus derechos humanos y la discriminación de las mujeres en razón de su género.
El poder patriarcal se perfilaba desde entonces como el garante de los derechos humanos de las personas, obviando en todo momento que las mujeres somos humanas. Amenazante y burlón ante los tímidos pasos que las mujeres desde sus organizaciones y espacios diferentes comenzaban a caminar, el poder patriarcal intentó bloquear desde las propias estructuras partidarias, todo tipo de manifestación.
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