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TEMA: LA CLASE OBRERA EN AMERICA LATINA

La tradición artesanal anterior a la independencia se mantiene en América Latina durante la mitad del siglo XIX. Esto hará que las primeras organizaciones gremiales surjan como sociedades de apoyo mutuo. Destaquemos que en el continente prevalecían las actividades primarias.

En 1850 en Chile, un grupo de obreros intelectuales organizó una sociedad; (La Igualdad). Sus inspiradores, Francisco Bilbao y Santiago Arcos. Poco después le sigue la sociedad de tipo manual; a ella le integran algunos patrones, pero tiene la importancia de ser la precursora del tipo de organización que en Chile se llamaron "Manuales". En una década se duplicaron. Después de 1880 se desarrolla en el norte la economía del Salitre, que será por varios años, la principal actividad económica del país. Allí se concentra gran cantidad de obreros. En 1890, la acción de los rancheros que transportaban el salitre a Iqique, realizó la primera huelga general. El éxito corona al movimiento. Las empresas deben acceder a los reclamos. En pagar los jornales en plata. Pero no faltó la represión y los signos de una situación explosiva en el norte del país.

Esta situación culminó con un movimiento que marcó una etapa de proletariado chileno. En 1907 se produjo la huelga obrera de Iquique, que culminó con la comuna de aquel lugar. Los obreros se habían movilizado contra la desocupación y por revindicaciones específicas de tipo sindical, aumentos de salarios, la reforma de las pulperías, la protección en el trabajo, etc. El movimiento terminó con la masacre de los obreros en la plaza Santa María, donde se habían congregado con sus familias. Dos mil fue el número de muertos. Esta derrota forma parte del avance de los grupos obreros. Los pasos siguientes serán la fundación del partido socialista, en 1912 y la formación de la federación obrera de Chile (FOCH), en 1919. Esta, junto a las revindicaciones sindicales de la época, hace suyos los protocolos del manuscrito comunista. En todo este proceso tendrá gran valor la acción de Luis Emilio Recabarren, uno de los precursores más importantes de la organización obrera y del pensamiento socialista en el continente.

En la Argentina aparecen también a partir de mediados del siglo XIX, organizaciones del mismo tipo que agrupan a tipógrafos, ferroviarios, sastres, zapateros, etc. En 1890 se crea la federación obrera, que publica un periódico, el obrero, en ese mismo año se forma un comité internacional obrero y se resuelve festejar el 1º de mayo como fecha de lucha del proletariado mundial. Un año antes un delegado argentino había concurrido a la fundación de la segunda internacional. Este hecho no es extraño si tenemos en cuenta las características del proletariado en la Argentina, constituido por gran cantidad de inmigrantes europeos llegados en esos años, formados en el ambiente socialista y anarquista de la Europa del fin de siglo.

A principio del siglo hay dos centrales obreras en Argentina: la federación obrera en manos de los anarquistas y la unión general de trabajadores, que nuclea a los trabajadores socialistas. En 1890 se funda el partido socialista. La diferencia entre estos dos es clara, se definen por su rechazo o aceptación de lucha política.

Entre los socialistas la idea del marxismo sólo se manifiesta de manera muy genérica. Su elaboración se producirá después de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa. Las luchas del movimiento obrero fueron importantes durante este período. Tanto fue que la burguesía debió elaborar y aprobar la ley de residencia, con el fin de expulsar a los extranjeros indeseables. En 1909 la FORA y la UGT organizaron actos para el 1º de mayo. La represión fue violenta: 12 obreros muertos y más de cien heridos. Poco más tarde un joven anarquista, Radowjky mató al jefe de la policía (coronel) Ramón Falcón, responsable de la masacre. El gobierno decretó el estado de sitio y fomentó la formación de grupos civiles armados, para-policiales, que llevan adelante todo tipo de ataques contra los locales y dirigentes gremiales.

El movimiento obrero en Argentina tuvo características marcadamente diferentes con respecto de los demás países, tanto por su estructura como por el origen emigrante de sus componentes. Así lo verifican las publicaciones más importantes de la época: La Vanguardia (socialista) y La Protesta (anarquista).

En México aparecen desde épocas tempranas diversos periódicos socializantes, "El Socialista", "La Comuna", "La Huelga", todos en la década de 1870. También en esos años se da el intento más serio de formar un grupo obrero. El gran círculo de obreros, el cual será antecedente de la casa del obrero mundial, fundada, ya en el siglo XX. Las luchas del proletariado mexicano cumplen una etapa importante con las huelgas de 1902-1906, son las huelgas de Cananea y de Río Blanco, la primera la realizan los mineros y la segunda los textiles, pero ambos son parte importante de la lucha contra el régimen dictatorial de Porfirio Díaz. La represión fue violenta. En la huelga de Cananea en el norte las tropas norteamericanas entraron al territorio mexicano, en defensa de las empresas cuyos capitales eran norteamericanos.

Los orígenes del movimiento obrero son similares en los demás países. De la modesta mutualidad pasó a la reivindicación colectiva. Esto trae como consecuencia las resistencias y huelgas. Represión y maduración. Formación ideológica y nuevas organizaciones. Se puede decir, que el período que llega hasta la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa es el período de estructuración como clase del proletariado de América Latina y de la aparición de su primera organización sindical y política.

 

LA REVOLUCION RUSA

La desocupación del imperio zarista se expresó en diferentes niveles. Pero desde un punto de vista social se verificó en dos acontecimientos importantes: la liberación de los siervos, que aunque parcial, era un síntoma de la crisis de la sociedad autocrática, basada en la servidumbre; la revolución de 1905 vio nacer al Soviet, órgano de poder constituido por obreros campesinos y soldados, que surgió espontáneamente de la lucha de las clases explotadas. Esta experiencia será recogida a nivel organizativa por Lenin y madurará con la revolución de 1917.

La Revolución Rusa de 1917 se produce, fundamentalmente, en dos etapas. La primera a partir de febrero, está constituida por la caída del zarismo y del gobierno provincial; un reformista moderado, Kerenski. La segunda en octubre corresponde al momento en que los Bolcheviques obtienen mayoría en el Soviet y conquistan el poder para la revolución socialista. De febrero a octubre se da una dualidad de poderes. Esa dualidad no es estable. En diversos momentos busca diferenciarse.

En julio, por ejemplo, sobre la base de prueba de fuerza, la derecha quiere que el Soviet salga a la calle para reprimir violentamente en las condiciones elegidas por ellas. Los Bolcheviques, conscientes de esto, retroceden tácticamente. El razonamiento de Lenin es simple: minoría en el Soviet y la garantía de triunfo pasaba por la conquista de la representación como expresión de la aceptación mayorista por las masas de la política revolucionaria socialista.

Por fin en septiembre los Bolcheviques consiguieron obtener la mayoría en el Soviet y a partir de allí el objetivo cambia; se pasa a organizar las condiciones para la insurrección y la toma del poder. El camino ya de la dualidad de poderes al poder del Soviet. En 1917 Lenin y los Bolcheviques aplicaron las concepciones estratégicas y tácticas del marxismo. La unión que se produjo entonces entre la teoría y la práctica revolucionaria quedó como una lección histórica. La Revolución Rusa rompe la estructura del absolutismo y liquida simultáneamente la base precapitalista y capitalista del país. Sus primeras medidas son significativas: se aprueba la de paz (Rusia sale a la guerra mundial, la guerra imperialista que llenaba a los pueblos de masacre, en beneficio de los dueños del capital). La abolición de latifundios y la nacionalización de la tierra (a partir de allí se promoverá la planificación total de la economía y el colectivismo). Se establece el control obrero de la producción, se forman comités de fábricas y se eliminan a la anarquía de la producción fabril a la planificación social (el objetivo de la producción pasa a ser social y no función de los intereses del capital invertido), se disuelve a la asamblea constituyente y se aprueban los principios de la comuna de París (jornal no mayor que el de un obrero para todo funcionario y revocabilidad de mandato por parte de los representantes en cualquier momento); se forma el Ejército Rojo sobre la concepción del "pueblo en armas" que sustituye al ejército burgués profesional. La revolución socialista en Rusia y sus realizaciones posteriores se proyectan en el mundo contemporáneo como un hecho irreversible y de importancia capital. A partir de ella ya no se dividirá el mundo, en capitalista y precapitalista. La clase obrera comienza a disputar a la burguesía, y el socialismo al capitalismo, la conducción de la humanidad.

 

DE LA SEGUNDA A LA TERCERA INTERNACIONAL

En 1888 diversas organizaciones confluyen en una iniciativa cuyo objetivo es recordar el centenario de la Toma de la Bastilla.

Con tal motivo se reúnen en París, entre los días 14-21 de julio, dos congresos que se postulan como representativos de las calesas obreras. Uno de ellos, el convocado por el partido obrero de Guede en la Sala Pétrulle, es el que da origen a la Segunda Internacional. Después de dieciséis años se reúnen delegados de veintitrés países. La euforia y la resolución de la nueva Internacional están presentes en las palabras de Lafargue: "Todos nosotros somos hermanos, tenemos más enemigos que el capital privado, sea Prusiano, Inglés o Chino". Dada la resistencia de los obreros alemanes se demora la puesta en marcha de la Internacional, pero poco después bajo la guía de Engles. Se consigue superar las diferencias.

En agosto de 1891 se reúne en Bruselas un congreso que sella la unidad, incluso con los grupos que no habían participado en el congreso de la sala Pétrelle, y con ello triunfa la concepción estratégica y táctica del marxismo. Recordemos que en esta época ya existían partidos obreros de masas en los principales países de Europa. La Internacional surge ahora no sólo como arma como lucha ideológica; sin función práctica política, es decir, como herramienta para cambiar al mundo y no sólo para interpretarlo, tal como lo quería Marx; muerto en 1883. Pero faltaba todavía precisar táctica y estrategia.

Surge entonces dentro de la Segunda Internacional dos alas: la reformista y la revolucionario. Al mismo tiempo queda atrás la lucha contra los anarquistas y su supuesto absolutismo, aparece dentro del marxismo la tendencia llamada "revicionista".

Ella revisa el planteo ideológico en la medida que reniega de la lucha de clases. En un momento difícil para la Internacional, la línea marxista es fortalecida y ratificada cuando el partido socialista de Alemania resuelve en un congreso en 1903, condenar de la manera más enérgica las tendencias revisionistas que tienden a cambiar muestras tácticas, probadas y victoriosas, basadas en la lucha de clases. Dos años después la Revolución Rusa de 1905 crea a pesar de la derrota, un clima de euforia en los círculos obreros y bajo su influencia se posterga el enfrentamiento entre los revisionistas y los revolucionarios. El conflicto se vuelve a plantear ante la inminencia de la guerra mundial de 1914.

Es entonces cuando los revicionistas se pronuncian por el apoyo de la burguesía de sus países. Los socialistas alemanes son más alemanes que socialistas, o por lo menos son sus direcciones revisionistas, y lo mismo ocurre con los demás partidos. Sólo la social democracia Rusa bajo la dirección ideológica.

El resultado es la decisión entre una mayoría (Bolchevique) que mantiene la concepción de la lucha de clase y el internacionalismo proletario y una minoría (mencheviques) que se pliega a los proyectos bélicos de cada burguesía nacional. Sus diputados votan los créditos de guerra en los respectivos parlamentos. En pocos meses la guerra misma decide las direcciones indecisas; los intereses objetivos del proletariado alemán son defendidos por pequeños grupos internacionalistas y lo mismo pasa en Francia, Inglaterra y los demás países.

La Revolución Rusa dará al final del período la razón a la concepción leninista. El marxismo-leninismo se afianza. La crisis de la Segunda Internacional, que formalmente condenó al revisionismo, pero que claudicó de hecho y masivamente se hizo revisionista, va a estar en la base del planteo de Lenin quien en 1919 una vez terminada la guerra y con la garantía del triunfo revolucionario soviético promovió la creación de la Tercera Internacional con el objeto de reconstruir la internacional revolucionario. Con la guerra quedó sepultada la posición reformista, pero el proletariado europeo y mundial debió pagar por ello un duro precio: ser carne de cañón en la masacre interimperialista de 1914-1918. La nueva ala de ascenso revolucionario que comienza en 1917 estará marcada profundamente por Lenin y por la estrategia y táctica empleada en la Revolución Rusa. De ahí si vigencia e importancia en la historia de la clase obrera mundial.

 

CONCLUSION

La situación obrera en América Latina hasta mediados del siglo XIX era penosa, a nivel de esclavitud. La sobrexplotación patronal abarcaba hasta los niños. Apoyándose en la ignorancia y la miseria de los pueblos, que ellos mismos propinaban; los sometían a tareas inhumanas al límite de la herejía sin derecho a reclamo, ni protección. Los patrones y sus descendientes se arrogaban el derecho de abuso sexual a las mujeres que tenían bajo su dominio.

A partir de 1850 surgen las primeras organizaciones obreras en América Latina, estas se realizan en México, Chile y Argentina. Entre el fin del siglo pasado y comienzo del actual se vislumbra el advenimiento y el afianzamiento del sindicalismo que abogará por el tan deseado y justo derecho del trabajador, que había sido abasallado durante muchos años.

En Argentina se afianzó a partir de la llegada del gobierno del General Juan Domingo Perón, en 1945. Este hombre visionario, de sentimientos ecuánimes, culminó con la injusticia patronal, porque antes de su llegada al poder, había resabios de antiguos abusos patronales; años anteriores ya habían asomado algunos hombres con estas ideas, como H. Palacios y Juan B. Justo, pero se quedaron en la tibieza de los amagues o tal vez, estancado en los anaqueles de los políticos de turno.

La organización sindical fue para la sociedad mundial el paso fundamental para insertarse en los derechos de la justicia social y el final de la explotación del hombre por el hombre.

En la última década en Argentina, han ocurrido tratados que se desvían de aquellos principios de las conquistas obreras; por ejemplo, la Reforma Laboral.

 

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