El burro que crecía y crecía
Cuento Mexicano.
Cuando
yo era chica, en la comunidad no se hacían fiestas, así que nos íbamos adonde
sabíamos que habría un baile. Nos juntábamos varias muchachas y un grupo de
morros, siempre salíamos como unos quince.
Una
de esas veces en que regresábamos de una comunidad cercana, veníamos enojadas
con los muchachos, porque éstos no nos esperaban, iban adelante caminando
solos.
—¡Camínenle
rápido o aquí las dejamos! —nos dijeron y se adelantaron.
Iban
rezongando que estaban cansados y se turnaban para subirse a papuchi, uno
encima de otro.
Luego
de un rato, uno de los morros que se encuentra un animal perdido.
—¡Miren...
un burro! —les dijo.
—¡No
salimos de ningún apuro! Ojalá cupiéramos todos —le contestó uno.
—Por
eso no hay problema, nos iremos turnando y así todos descansaremos aunque sea
poquito.
Todos
querían subirse, discutían que si primero uno, luego otro...
Total
que el burro se echó a caminar muy rápido.
—Ya
sé —dijo uno de los muchachos— los primeros que alcancen al animal serán quienes lo monten.
Así
lo hicieron, corrieron tras el burro y conforme llegaban se trepaban al animal,
fueron brincando hasta que todos estuvieron trepados.
El
que subió al último miró que ya iban como doce muchachos y todavía había lugar
para más.
—¡Este
burro está muy largo! —gritó asustado.
Los
demás voltearon a verse y se encontraron montados en un burro muy largo, que
crecía y crecía. Del miedo que les entró pegaron un brinco y en ese momento el
burro desapareció.
Desde
entonces, seguimos yendo a los bailes, pero ya no regresamos a pie, buscamos
quien nos dé raid.
Fin.