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<= o:p>
Informe Personal de Contacto
Físico
Desierto
de Chilca, febrero del 2001
“El
encuentro físico se producirá a su tiempo,
y
será como cuando dos amigos se encuentran
en un
mismo camino, caminando”
OSSIM
Introducción
No será nada fácil plas=
mar en
estas líneas una experiencia tan intensa, bella y profunda, que me
permitiese compartir nuevamente con nuestros Hermanos Mayores de la
Misión RAHMA.
He reflexionado mucho todos estos mes=
es
que han transcurrido desde que viviese aquel encuentro programado en Chilca
(feb, 24), comprendiendo que lo más importante no es afrontar un
encuentro cercano en sí, sino el poder comprenderlo, reflexionar en =
su
mensaje, y por encima de todo saber transmitirlo adecuadamente.
A diferencia de otras ocasiones, en q=
ue tuve
la maravillosa oportunidad de encontrarme con ellos físicamente, en =
esta
nueva experiencia les acompañé en un viaje extraordinario a b=
ordo
de una de sus naves. Aunque esto suene increíble, formaba parte de un
proceso de contacto que veníamos preparando desde agosto de 1997, cu=
ando
en un encuentro cercano con el Guía Antarel, los Hermanos Mayores me
invitaron por primera vez a acompañarlos.
Finalmente, el 24 de febrero de este
año, luego de seguir un intenso proceso de preparación y
comprensión de la invitación, viví la experiencia
más profunda. Y no está de más decir, que en verdad, el
contacto y enseñanza de semejante vivencia está destinado a la
Misión toda.
En el presente informe he procurado d=
ar a
conocer esta experiencia en todos sus detalles, esperando que el mensaje pu=
eda
llegar de una forma clara y transparente. He sentido compartir los momentos
más importantes antes, durante y después del contacto, ya que=
en
todo momento me sentí representando a mucha gente, y pienso que todo=
lo
que recibí y comprendí, debe llegar como una herramienta
útil de entendimiento y reflexión a otros hermanos que
están comprometidos con la Misión.
Espero que mi testimonio ¾uno de tantos¾,=
y
más aún el mensaje que se desprende de este nuevo encuentro
cercano con nuestros Hermanos Mayores, toque aquel punto de luz del caminan=
te
RAHMA. Aquella fuente de energía o fuerza superior que nos ha manten=
ido
todos estos años en el camino, con nuestros errores y aciertos, con
nuestras pruebas y aprendizajes, logrando reconocernos ante el contacto como
siempre sostuvieron los Guías: “como
cuando dos amigos se encuentran en un mismo camino, caminando...”
Los pormenores del contacto
El 31 de diciembre del 2000 era la fe=
cha
propicia &=
frac34;según las comunicaciones¾ para asistir al desierto de Chilca y vivir un nuevo
encuentro cercano.
Aprovechando que el 25 de diciembre
iría al Pueblo de Chilca llevando unos juguetes que recolectamos en =
Lima
para los niños, decidí marchar al desierto en una salida pers=
onal
de preparación, por lo que contraté una movilidad que me llev=
ase
hasta la Base Militar que se encuentra próxima a la quebrada que
empleamos para acampar. De allí continuaría a pie.
Nunca había estado tantos
días solo en el desierto. La experiencia fue extraordinaria. En aquel
silencio cósmico, en noches abiertas y despejadas, que en diversas
oportunidades me permitieron contemplar el desplazamiento de las naves a gr=
an
altura, describiendo Zig-Zags y cruzándose otras veces, sentí=
no
sólo la presencia de los Guías, sino de Dios mismo. Aquel cie=
lo
nocturno era muy especial, creando el ambiente idóneo para
interiorizarme en la invitación que me hiciesen llegar nuestros Herm=
anos
Mayores.
El día 30, ya me encontraba
acompañado de mis buenos amigos de los grupos de Lima que estaban al
tanto de la invitación: Hans Baumann, Lida Martell, Magaly
Fernández y Jhon Abanto.
La noche del 31, precisamente la
“fecha del contacto”, que había sido auspiciada por clar=
os
avistamientos programados por las comunicaciones, a la hora señalada=
¾las 12:00 p.m.¾ =
hizo
su aparición en un cielo cubierto de niebla un objeto alargado, con
forma de puro, emitiendo poderosos fogonazos de luz plateada. La niebla se
disipó en torno a él y vimos al aparato sorprendidos, en todos
sus detalles. Incluso Hans llegó a observar un disco metálico
cerca de la presunta nave nodriza. Era impresionante.
Mientras todos intercambiábamos
opiniones en medio de la algarabía que se armó ante semejante
avistamiento, personalmente no atiné a alejarme del grupo en direcci=
ón
al cerro “Los Anillos de Saturno” ¾llamado así por su apariencia¾, donde, según los mensajes, allí
abordaría la nave.
Mi actitud frente al posible contacto=
me
invitó a reflexionar. Como en otras ocasiones, me encontraba con que=
mi
preparación personal era insuficiente. Pero finalmente había
comprendido en qué dirección debía orientar mis pasos.=
Pienso que no sólo debí
orientar mi preparación a mantener un estado sensible y sutil,
premeditadamente logrado a través del ayuno y las valiosas
prácticas que desarrollamos en los grupos de contacto. Había
olvidado liberar mis esquemas mentales sobre el encuentro cercano anunciado=
, un
error importante teniendo en cuenta que ya en diferentes ocasiones hab&iacu=
te;a
enfrentado experiencias de contacto físico, donde aprendí que=
el fluir =
con
ellos y verlos como amigos ¾p=
orque
realmente lo son¾ y no como “extraterrestresR=
21;,
me permitiría estrechar lazos con mayor conciencia y naturalidad. A =
esto
debo añadir, como una reflexión personal, que al tratarse de =
una
experiencia diferente, donde no sólo los vería, sino que
¡abordaría una de sus naves!, había creado en mí
gran expectativa. En verdad me resultaba increíble hallarme a puerta=
s de
tan extraordinaria vivencia. El mensaje era claro: Tenía que aquieta=
r mi
mente, y dejarme fluir como en otras ocasiones.
La nave se marchó lentamente.
Retrocedió por donde vino, ocultándose entre la niebla en un
cuadro de película. Al día siguiente, uno de los militares que
estuvo de guardia en la Base Chilca, sin que le comentáramos nada af=
irmó
haber visto el mismo objeto sobre la quebrada. Fue una lección para
nosotros esta salida a terreno.
Cuando tomamos el bus en la carretera
panamericana que nos llevaría a Lima, pensaba en la importancia y
objetivo del contacto. Antes de abandonar el desierto, los Guías nos
dijeron en una recepción de comunicación simultánea, q=
ue
las condiciones para afrontar la experiencia seguían óptimas =
en
los siguientes tres meses.
Habría que prepararse.<=
span
lang=3DES-HN style=3D'mso-ansi-language:ES-HN'>
La invitación y el objetivo del encuentro
físico
Según los mensajes, esta
experiencia me permitiría entrevistarme nuevamente con Joaquí=
n (Joaquel),
miembro del Consejo de los 12 Menores, quien habría abandonado su
estancia en la Base Azul del Alto Paititi para permanecer temporalmente en una b=
ase
orbital de la Confederación, ubicada detrás de la Luna, antes=
de
su retorno a Morlen.
La invitación, más
allá de afinar mi preparación personal, como sería el
hecho de conocer el interior de sus naves o sus bases en nuestro Sistema So=
lar ¾con el objetivo de familiarizarme más con ellos y=
el
programa de contacto¾ procuraba acercarnos las claves
necesarias para comprender el momento que actualmente vive la Misión
RAHMA, los logros alcanzados, y todo aquello que aún podría e=
star
pendiente para la consecución de los objetivos. Es más, en es=
ta
experiencia, Joaquín ofrecería informaciones esclarecedoras s=
obre
su propia persona y función dentro de la Misión.
Teniendo en cuenta, que según =
los
primeros mensajes de la Misión Joaquín fue designado por ARCH=
ER
del Consejo de los 24 Ancianos, para seleccionar espíritus potenciales que
más tarde participarían en un programa de contacto llamado =
span>Sol en la Tierra
o Misión RAHMA, y que a él se le darían las llaves par=
a la
entrega definitiva del Libro de los de las Vestiduras Blancas, era má=
;s
que importante vivir un encuentro directo con el anciano Maestro. Ya en 1998
había tenido la oportunidad de conocerle en un contacto en Marcahuas=
i de
San Juan de Iris, donde se me habló de la importancia de conectar en=
claves
de marcado significado para la Misión, y que no habían sido
visitados antes por los grupos. Entre ellos Joaquín mencionó =
la
Sierra del Roncador en el Brasil ¾en
agosto del 2000 los grupos del Uruguay realizaron la primera expedici&oacut=
e;n¾ y el desierto de Gobi en la Mongolia, donde hace miles =
de
años se estableció por primera vez la Hermandad Blanca. El vi=
aje
a Gobi sería el más importante para la Misión.<=
span
lang=3DES-HN style=3D'mso-ansi-language:ES-HN'>
A pesar que mantuvimos un prudente
silencio para enfrentar con responsabilidad esta invitación a un nue=
vo
encuentro físico, me llevé más de una sorpresa al
comprobar que otros miembros de los grupos habían recibido
información precisa sobre ello. Hallándome en Uruguay, en una
bella salida de trabajo en Punta de Yeguas, Alejandro Szabo compartió
conmigo una extraordinaria confirmación: En las comunicaciones=
que
había recibido, el mismísimo Joaquín afirmaba que
abandonaría la Base Azul para volver a Morlen, y por si esto fuera p=
oco,
en el mensaje el Maestro advertía que entraría nuevamente en
contacto directo conmigo: “En Chilca o en
Marcahuasi, las condiciones así lo permiten”.
En febrero me encontraba en los EE.UU.
compartiendo con los grupos de Miami y San José de California,
difundiendo el mensaje de fondo del contacto, en especial las profundas
experiencias y enseñanzas que ha significado el encuentro y enlace c=
on
la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores.
Fue en Miami que los Guías a
través de una comunicación recalcaron la vigencia de la
invitación y su importancia:
“El
Plan se halla en su justo proceso. De ello hablará el amado Maestro
Joaquín. Chilca es un buen lugar. Está preparado. Fines de
febrero, inicios de marzo. En esta ocasión vendrás solo y
estarás con nosotros para comprobar una vez más los alcances =
de
la Misión y las labores pendientes que los involucran”.
(Alcir y Guías de RAHMA
Misión, 3 de febrero del 2001).
La fecha definitiva del contacto la
recibiría en un trabajo de irradiación al pie del Monte Shast=
a.
En la práctica, donde todo el grupo se sintió acompaña=
do
por proyecciones de la Hermandad Blanca, como si estuviesen abrazánd=
onos
y compartiendo su amor, tuve una fuerte visión donde se me mostraba =
la
fecha del encuentro: “24 de febrero”. Inmediatamente despu&eacu=
te;s,
me vería caminando en el desierto de Chilca, solo, en direcció=
;n a
la cordillera. Cuando observé, y sentí con fuerza estas
imágenes, mis pensamientos me asaltaron: “Entonces iré
solo. Pero me gustaría que un grupo de apoyo se encontrase en el
desierto para apoyar la experiencia”.
Al volver a Lima, la confirmaci&oacut=
e;n
no tardaría en aparecer.
El grupo de contacto de Miraflores =
¾con quienes me une una gran amistad¾, para mi sorpresa, había programado una salida al
desierto de Chilca para el sábado 24 de febrero. Lo más
inquietante es que recibieron una comunicación de Alcir,
donde se les decía que irían al desierto para apoyarme con sus
trabajos, ya que tendría un encuentro físico programado.
¡Realmente increíble!
Cuando Hans Baumann me comunicó=
; todo
esto, sin mayor duda y con una seguridad tan especial que brotaba de mi
corazón, decidí realizar finalmente la salida.
En el desierto de Chilca (24 de febrero 2001)
Eran
las 12:00 del mediodía cuando mis pasos se adentraban por la quebrad=
a de
Santo Domingo de los Olleros. Había dejado a mis espaldas el cerro
“IV Convención”, internándome según=
mi
intuición e indicaciones de los Guías en dirección est=
e,
es decir, hacia la cordillera.
El Sol era
aplastante. Un cielo azul con pocas nubes se mostraba como único
acompañante de mi caminata silenciosa.
Cuando
dejé atrás el cerro “Los Anillos de Saturn=
o”, una
extraña sensación se apoderó de mí. Era como si
alguien me estuviese abrazando, transmitiéndome amor y confianza.
Entonces un agradable olor a flores impregnó el lugar donde me halla=
ba,
emocionándome sin poder explicarme qué estaba sucediendo.
Respiré una magia singular allí, y cual sería mi impre=
sión
al comprobar que este paraje lo había observado en sueños poco
antes de la salida. ¿Me habían mostrado el lugar para que lo
reconociera? Sea como sea, el mismo coincidía con el punto de contac=
to
de la salida anterior (31 de diciembre del 2000), además que mi prop=
ia
intuición me decía sin titubear que aquel era el lugar.
Me
despojé de la mochila y tendí en el suelo la bolsa de dormir.
Sólo llevaba la bolsa, un abrigo, agua, una pequeña linterna =
y un
cuaderno de apuntes.
Pasé
el tiempo explorando al detalle la zona ¾no se
suele acampar allí¾ y luego
realizando las prácticas de relajación y meditación.
Durante el trabajo, procuré crear las condiciones para contactar con=
los
Guías y consultarles sobre la invitación. El mensaje no
tardó en llegar:
Sí,
escribe:
Nos
hallamos cerca. Estate atento a las 9:00 p.m.
Nada
debe inquietarte. Vemos que ya te encuentras listo para afrontar la
experiencia. Ahora podrás venir con nosotros.
Recuerda
que la verdadera preparación no halla su único cimiento en los
ejercicios y prácticas de meditación, sino en el autén=
tico
compromiso y entendimiento de la Misión, así como una correcta
actitud en armonía con el espíritu RAHMA.
Tu amor
y honesta entrega te han traído aquí, al margen de tus dudas,=
que
bien sabemos obedecen al esfuerzo que emprendes por ser objetivo y equilibr=
ado
frente al proceso. Pero será hoy y así ha sido dispuesto.
Estás
listo Nordac, para que una vez más des un paso importante en
representación de muchos.
Amor y
Luz,
ANTAREL
(24 feb. 6:15 p.m.)
El
mensaje llegó con una claridad especial. Como si estuviesen muy cerc=
a.
Luego
de reflexionar en el contenido del mensaje, abandoné la zona del
campamento en dirección al cerro “Los Anillos de Saturno”=
;,
como volviendo por el camino. Así, ascendí el cerro y baj&eac=
ute;
a la explanada que se extiende tras él. Entonces observé a una
persona acercarse.
Después
de la primera sorpresa, identifiqué a Hans Baumann. Sabía que
él y los muchachos acamparían en otro sector del desierto para
apoyar la experiencia, sin embargo me llamó mucho la atención
hallarle de pronto en medio de la nada.
¾Sabía que te iba a encontrar ¾se expresaba contento en la medida que nos
dábamos un abrazo.
¾¿Qué haces aquí?
¿Qué te animó a venir? ¾repuse.
¾Tenía muchas ganas de verte antes de la exp=
eriencia.
Siento que se dará esta vez. El grupo se encuentra en “La
Terracita” acampando y pendiente de la invitación que te han h=
echo
los Guías. Antarel mismo me ha dicho que de todas maneras te suben..=
.
¾¿Cómo es eso? ¾pregunté
intrigado
¾Lo que me impulsó finalmente a buscarte, fu=
e un
mensaje mental que recibí de Antarel. Me dijo que abordarías =
la
nave. Incluso me dio una hora. Te la digo por sí acaso: Las 9:00 p.m.
Sentía que debía decírtelo.
¾Hans, ¡es la confirmación de un mensa=
je
que he recibido hace unos momentos! ¾le
decía con evidente emoción¾.
Tienes que marcharte amigo. Debo estar solo.
¾Lo sé ¾contestó
risueñamente¾. Cuando vea=
s a
los Guías dales un abrazo de mi parte. (Risas).
Volví
a la zona del campamento con mucha alegría. Estaba anocheciendo y en=
el
cielo ya se mostraban las primeras estrellas.
Llegué
sin dificultad y me senté en la bolsa de dormir. No tenía duda
alguna que el contacto se daría aquella noche. El encuentro con Hans=
me
dio mayor seguridad, como si los mismos Guías hubiesen querido darme=
una
confirmación adicional para que me encontrase seguro y en confianza.=
Aún
así, quise cerciorarme de la presencia de ellos.
Por
alguna razón que no logró comprender, me inquietaba poderosam=
ente
un cerro frente a mi ubicación. Lo observaba con insistencia, como
intuyendo que tras él hubiese “algo” escondido.
Sin
pensarlo mucho, de pie y de cara al cerro, empecé a gritar como un
chiquillo:
¡Sé
que están aquí! ¡Pueden venir cuando quieran!
¡Finalmente he comprendido! ¡Pueden venir porque esta vez
asumiré la invitación a mayor conciencia! ¡Me escuchan!=
Y para mi sorpresa...<= o:p>
Detrás
del cerro, se mostraron intensos fogonazos de luz plateada, disparán=
dose
de abajo hacia arriba. Tan fuerte fueron los resplandores, que incluso Hans=
y
el grupo que acampaban al otro lado del desierto también los vieron.=
Con
esta palpable manifestación, me imaginaba salir una nave del cerro al
mejor estilo de la película “Encuentros Cercanos del Tercer
Tipo”. Pero después de los fogonazos, el desierto nuevamente se
encontraba en su aspecto normal.
No tuve
mucho tiempo para analizar la situación cuando un objeto luminoso
pasó a gran altura sobre la quebrada. Como su trayectoria era unifor=
me,
y se mostraba al parecer muy lejos, estimé la posibilidad de un
satélite. Pero inmediatamente aparece un segundo objeto, similar al
anterior, como si lo estuviese siguiendo.
Pedí
entonces mentalmente a los Guías que de tratarse de ellos hicieran u=
na
señal para advertirme. Inmediatamente el segundo objeto encendi&oacu=
te;
con fuerza una luz dorada, pulsante, que luego se fue concentrando en la me=
dida
que se marchaba. Curiosamente, ambos se perdieron tras el cerro que me llam=
aba
tanto la atención.
Recostado en=
la bolsa
consulté mi reloj: Las 9:00 p.m. Esperé unos minutos,
escudriñando el cielo, como buscando alguna señal. Pero no
observé nada. Los minutos transcurrían y he de confesar que me
puse nervioso. ¿Y si la experiencia, por alguna razón se
postergaba nuevamente? De sólo imaginarlo no podía evitar pen=
sar
en la importancia de esta vivencia para la Misión. Entonces sent&iac=
ute;
como si los Guías me estuviesen abrazando, y una voz en mi mente
diciéndome:
“No=
te
preocupes. Estaremos contigo en unos momentos”
Desconcertad=
o por
este mensaje, que reconozco catalogué en un inicio de “mentali=
smo
consolador”, me senté en la bolsa de dormir mientras concentra=
ba
mi vista en las siluetas de los cerros.
No tuve
que esperar mucho.
Una
luz, como nunca he visto, me “golpeó”, haciéndome
brincar sobre la bolsa para ver de qué se trataba. Fue un fulgor
blanco-plateado, pero no de arriba hacia abajo, sino como si alguien desde
tierra me hubiese alumbrado con un potente reflector. La luz era extra&ntil=
de;a.
Sentí que me tocó, como si fuese plasma o gelatina. Consulte
nuevamente mi reloj. Eran las 9:22 p.m.
Inmediatamente,
caminando en mi dirección, una silueta de un ser muy alto se acercab=
a.
De pie ante el personaje que de pronto irrumpía en la tranquila noche
del desierto, pude observar que se trataba del Guía ANTAREL,
vestido con una traje metálico plateado pegado al cuerpo. Llevaba un
cinto y grandes botas que le llegaban casi a las rodillas. Su rostro tan
expresivo, lleno de paz, y su cabello cano hasta los hombros me eran famili=
ares.
Ya lo conocía. Pero esta vez fue diferente. Me encontraba mucho
más tranquilo, menos nervioso que otras experiencias.
ANTAREL, con su
característica mirada mágica, como si el Universo entero
estuviese fluyendo a través de él, sonrió, y me dijo s=
in
esperar mayor protocolo: “Ya nos vamos...”=
span>
Como
otras veces, escuché su voz sin que él moviese sus labios.
Había enlazado su mente con la mía.
Lo
seguí caminando prácticamente a su lado. Me hallaba muy
sorprendido al ver mi reacción tan natural ante su cercanía.
¡Quién lo hubiera creído! Miré con detalle sus
botas, esperando que dejase alguna huella para mostrarla a los muchachos del
grupo en alguna ocasión. Pero me percaté que ANTAREL no pisab=
a el
suelo, sino que flotaba a escasos milímetros. ¡No hacía
contacto con el suelo!
Ascendiendo
una pequeña colina nos hallamos en una explanada. El cielo que hasta
hacía unos momentos se mostraba abierto y estrellado, se hallaba aho=
ra
cubierto por un extraño colchón de nubes. Como si una gigante=
sca
linterna hubiese sido colocada por encima de este colchón, una tenue=
luz
amarillenta caía al suelo formando un círculo luminoso de unos
diez metros de diámetro.
Al lado
izquierdo de este círculo que se hallaba frente a mí, se
encontraba una persona de pie. Por la silueta advertí que se trataba=
de
una mujer, de un 1.70 m. de estatura. Me acerqué un poco, viendo que
llevaba un traje similar al de ANTAREL, pero más oscuro, y
también ceñido al cuerpo. Su rostro era triangular, dejando
entrever una piel bronceada, como si hubiese estado expuesta al Sol. El cab=
ello
rubio, muy claro y lacio, caía por detrás de los hombros. Aqu=
ella
mujer, de unos 40 años de apariencia, mostró una dulce sonris=
a,
como dándome la bienvenida. Sabía quién era. Como si la
conociese de siempre.
Reconocer
a ANITAC fue para mí uno de los momentos más intensos del
contacto. En aquellos ojos claros, que luego pude comprobar eran de un color
verde agua marina, fluía un amor profundo y conmovedor.
Noté
entonces que llevaba un objeto en la mano derecha. Parecía una caja
negra de plástico. Inmediatamente, ANTAREL se dirigió a
mí, pidiéndome que ingresara al interior del círculo.<=
/span>
Al
hacerlo, observé que en el centro del mismo había un
círculo más pequeño, de unos dos metros, pero muy
brillante, tanto, que me recordaba la luz que despiden las linternas
halógenas. Aquella luz pulsaba. Era muy fuerte. Tuve cierto temor de
pararme allí, más la sonrisa y tranquilidad que supo transmit=
irme
ANTAREL, terminaron por darme el último impulso para dar el paso.
Ni bien
ingresé, sentí que una fuerza me aplastaba, e inmediatamente,
como si me cogiesen de las pantorrillas, la misma fuerza me arrancó a
una velocidad increíble del suelo. Luego una intensa luz blanca que =
me
obligó a cerrar los ojos. Todo fue en un instante. Y de pronto, me
hallaba de pie en una especie de habitación, blanca, despidiendo luz=
por
todas partes sin generar sombras.
Mi
corazón empezó a latir a mil. Pensé que me iba a desma=
yar.
No podía con tanto.
Empecé
a acostumbrarme a la luz, observando que estaba en una especie de sala
circular, con una puerta ovalada frente a mí, unos centímetros
por encima del nivel del piso, que también era blanco, muy limpio, c=
omo
las habitaciones de un hospital. El techo no lo recuerdo.
Bajé
la vista, observando mis zapatillas beige sobre un círculo luminoso,=
con
una estructura similar al de un panal de avispas, pulsando una débil=
luz
celeste. Me moví de allí en dirección a la puerta. Per=
o no
pude avanzar más. Estaba temblando. Entonces me tocaba el cuerpo, los
brazos, mientras me decía: “Vamos Richard, esto no puede ser
verdad. No puedes estar aquí...”
Pero un hecho
especial me sacó de mis cavilaciones. Una mano se apoyó en mi
hombro derecho. Volteé de inmediato, observando que se trataba de
ANITAC. Sus dedos eran muy similares a los nuestros, salvo por la ausencia =
de
uñas y la uniformidad de una piel sin manchas o marcas. Su rostro de=
paz
me tranquilizó, mientras me decía: “Realmente est&aacut=
e;s
aquí NORDAC, realmente estás aquí...”
Entonces
apareció ANTAREL, muy sonriente, y mirándome fijamente a los =
ojos
me dice: “Bienvenido a ORUM III. Acompáñanos que
iremos a la sala de navegación”.
Le
pregunté entonces, ingenuamente, si tenía que desnudarme ¾un hecho frecuente en otras experiencias de viajes
espaciales, con el objeto de “limpiar” al contactado de las tox=
inas
de la Tierra y proveerle de un traje adecuado para la navegación.
Recordemos por ejemplo el caso de Castillo Rincón, y el de nuestro
hermano Sixto Paz, cuando en 1987 acompaña a los Guías a Morl=
en¾. ANTAREL, observándome con gracia,
sencillamente me respondió: “No es necesario en esta
oportunidad”. He hizo una seña para que lo siguiese por
aquella puerta oval. Luego me explicarían que ellos ya habían
alineado mi cuerpo a poderosas energías cósmicas desde el
instante en que me hallaba en el desierto.
La
puerta oval daba a un pasillo. Ingresó primero ANTAREL, luego yo y
finalmente ANITAC. Por donde pasábamos, se encendía má=
s la
luz blanca que parecía salir de todas partes. Era increíble.
Entonces no resistí la tentación de tocar las paredes del
pasillo. Rocé con mis dedos la pared, percibiéndola como si f=
uese
de un plástico compacto o fibra de vidrio. El pasillo tendría=
no
más de 12 metros de longitud, y era curvo, siempre girando hacia la
izquierda.
Entramos a un salón más grande, y también circular. Pero sus paredes parecían metálicas. Daba la impresión de ser u= na mezcla de plástico y aluminio. El techo me recordaba la cúpul= a de una iglesia, con muchas luces y cristales de las más diversas aparie= ncias y colores. En el centro de este salón había una estructura semejante a un hongo, con una especie de casco de cristal, donde se mostrab= an unas varillas como de vidrio empotradas. Me llamaron la atención una= s de estas varillas que se hallaban en un extremo del hongo. Entonces ANTAREL interviene diciéndome: “Es Silicio procesado, lo extraemos de = la Tierra”.<= o:p>
Frente
a mí se encontraban sentados, dándome la espalda, cuatro seres
calvos y delgados. Parecían estar controlando la nave. Unos de ellos=
, el
más alto, se incorporó del asiento blanco que estaba frente a=
lo
que estimo es un panel de controles, sin palancas ni botones, sino só=
;lo
luces y esferas como de cristal de roca empotradas hasta la mitad en un tab=
lero
que sobresalía a manera de un pequeño escritorio.
Aquel
ser, de casi dos metros de altura, delgado, con los ojos ¾que parecían marrones claros¾ hundidos en el rostro, se me mostraba familiar. Su
piel era de un cobre casi plomizo. Y sus brazos un poco más largos q=
ue
los nuestros. Vestía también con un traje pegado al cuerpo, de
una sola pieza. Su color era un celeste plateado, pero no de aspecto
metálico, sino más bien sintético. De inmediato supe q=
ue
era MARDORX.
Era tan
especial verle sonreír, teniendo en cuenta que prácticamente =
no
tiene labios, sino una pequeña hendidura como boca. Sus ojos eran
pequeñitos, pero transmitían tanto amor y conocimiento que
cualquier hombre se vería conmovido.
Me
llamaron la atención sus dedos, largos y de yemas abundantes. No pude
evitar desear tocárselos. Pero no sabía cómo
pedírselo. Entonces, como si hubiese escuchado mis pensamientos ¾desde luego que lo hizo¾
estiró su mano derecha para que lo tocase. Volteé de inmediato
para ver el rostro de ANTAREL, quien se hallaba a mis espaldas, como buscan=
do
una aprobación del Guía. ANTAREL asintió la cabeza sin
perder la sonrisa.
Entonces me =
di
valor y acerqué mi mano derecha, hasta tocar la palma y dedos de
MARDORX. Aún me parece tan increíble esta vivencia. Recuerdo =
con claridad
su textura, como la de un malvavisco, con un calorcito especial, una
sensación de estar intensamente vivo. Acerqué mi mano izquier=
da
también, tomando la mano de MARDORX con fuerza. El corazón se=
me
detenía en aquel instante. Quería llorar de tanta alegr&iacut=
e;a.
¡Estaba realmente allí!
Luego
de ello, MARDORX me informa que los acompañaré a CELEA,
una base orbital que posee la Confederación detrás de la Luna=
, y
que en ella me aguarda JOAQUÍN para entregarme un importante mensaje.
Asentí con la cabeza y MARDORX volvió a ocupar su asiento.
Inmediatamente,
ANITAC se despidió y se alejó por otra puerta oval,
dejándome a solas con ANTAREL en la sala de navegación. Los o=
tros
seres que eran parecidos a MARDORX, se hallaban muy concentrados en sus pan=
eles
de control. Apenas giraron el rostro como saludándome, volviendo a s=
us
tableros.
Decidí
aprovechar este momento para hacer una serie de consultas al Guía, q=
uien
se mostraba abierto y dispuesto a orientarme.
¾ANTAREL ¾le dije¾ ¿Cuál es la explicación a una
serie de visiones que me asaltaron antes del contacto, y que veo se han
cumplido al detalle al precisar instantes de esta experiencia? ¿Fue =
mi
premonición de todo esto? ¿Fueron ustedes?
¾Sabes que la mente les puede advertir mediante
visiones futuros acontecimientos de importancia ¾respondió
con calma¾ pero las
imágenes que observaste mostrando momentos de lo que sería
nuestro encuentro, las insertamos en tu mente.
¾¿Con qué objeto?
¾Para que cuando ocurriese el encuentro, tu
subconsciente reconociese las escenas y así puedas sobrellevar mejor=
la
experiencia.
¾Entiendo... Y dime, ¿porqué siempre =
me
llaman por mi Nombre Cósmico? ¿Porqué no me llaman de =
otra
manera?
¾Cuando nos dirigimos a ustedes, procuramos hablar =
a la
esencia que son en realidad, a la vibración espiritual que los empuj=
a a
realizar grandes cosas. Cuando les hablamos nos dirigimos a vuestro real se=
r,
por ello les llamamos por el Nombre Cósmico, para precisar a
quién destinamos nuestro mensaje.
¾Es verdad... Sentía que era así... D=
ime,
¿porqué te has ausentado por momentos en las comunicaciones q=
ue
recibía?=
¾Tenemos diversas labores y funciones ¾me explicaba sin dejar de mirarme¾, pero muchas veces con ello procuramos evitar un =
lazo
de dependencia. Rotamos las conexiones mentales con ustedes para que no se
identifiquen de manera especial con algún Guía, sino con el
mensaje que les transmitimos.
¾ANTAREL, que me puedes decir de APU. ¿Se
involucraron alguna vez en la Tierra?
¾APU es un planeta subterráneo ¾me hablaba en tono reflexivo¾. Todo
nuestro movimiento se concentra bajo la corteza montañosa del planet=
a.
Nuestra raza no es originaria de aquel lugar. Somos navegantes espaciales,
viajeros.
Hace
mucho tiempo ¾prosegu&iacu=
te;a¾ colonias nuestras se establecieron en Maldek=
i>.
En tiempos más recientes, mantuvimos cierto contacto con antiguas
culturas Sudamericanas, a quienes les enseñamos nuestros antiguos
códigos de almacenamiento de información.
¾¿Te refieres al quechua y el aymará?=
¾pregunté de manera atropellada, procurando
confirmar una hecho que ya veníamos rastreando¾.
¾Lo hicimos para acelerar la comprensión del
Universo que rodea a los seres humanos. Cuando descifren el significado
profundo de estos códigos de expresión, tendrán una he=
rramienta
importante para comprender vuestro pasado.
ANTAREL
estaba en lo cierto. Curiosamente APU es una palabra quechua que se emplea =
para
designar al espíritu protector de las Montañas. Teniendo en
cuenta que APU es un planeta montañoso, es muy sugerente pensar en un
vínculo entre los antiguos idiomas indígenas de Sudamé=
rica
con la civilización extraterrestre de Alfa Centauro.
¾Empiezo a entender muchas cosas ¾repuse¾.
¾Una vez que te encuentres en CELEA, sabrás
más de nosotros ¾afirmó
con cierto aire a misterio¾.
¾ANTAREL, háblame de CELEA...
¾CELEA opera desde hace más de 10.000
años ¾contest&oacu=
te;
despacio y calmado¾. Fue constr=
uida
para cumplir dos funciones: Equilibrar la órbita lunar, y observar d=
esde
cerca la Tierra. CELEA fue concebida para ser un punto de observación
estratégico, y proteger al planeta frente a posibles intervenciones =
de
civilizaciones extraterrestres negativas.
¾¿Y la Luna? Tengo entendido que poseen
instalaciones allí.
¾La Luna fue readaptada por nosotros. La
Confederación la halló prácticamente muerta, envejecid=
a.
Fue restituida, transformándola en una verdadera base satélit=
e.
Nuestras instalaciones aún funcionan allí, concentradas
especialmente en amplias galerías subterráneas.
¾¿Entonces es cierta aquella afirmació=
;n
de que los soviéticos llegaron primero a la Luna, antes que la
misión Apolo XI de los norteamericanos?
¾ Así fue.
¾¿Cuándo ocurrió ello?<=
span
lang=3DEN-US style=3D'mso-ansi-language:EN-US'>
¾En marzo de 1969
¾Inaudito...
¾Que ello no les sorprenda ¾intervino
ANTAREL¾ ya en tiemp=
os de
la Segunda Guerra Mundial la Alemania Nazi intentó alcanzar la Luna,
estando muy cerca de lograrlo...
¾Esto es difícil de aceptar.
¿Porqué esta obsesión con la Luna?
¾Por lo que tenemos en ella. Tecnología que =
se
podría emplear para fines bélicos.
¾Se habla incluso que los propios Norteamericanos n=
unca
habrían estado en la Luna, y que todo fue un montaje orquestado por =
la
NASA ¾añad&=
iacute;¾.
¾Sí estuvieron, pero no dijeron la verdad al
mundo ¾asever&oacut=
e;
ANTAREL¾. Por ello se
vieron obligados a fabricar imágenes de un descenso del módul=
o en
la Luna ya que las fotografías originales los comprometían
demasiado.
¾Aquel encubrimiento de información <=
span
lang=3DES-PE style=3D'font-size:18.0pt;font-family:Symbol;color:olive;mso-a=
nsi-language:
ES-PE'>¾analizaba como queriendo atajar una idea
¾No es así. La verdadera conspiración=
es
orquestada por fuerzas negativas atrapadas en este planeta, que han sabido
infiltrarse e influenciar en grandes líderes del mundo, y tambi&eacu=
te;n
a tenebrosas organizaciones tras ellos para precipitar el caos y el desorde=
n.
Más como saben, vuestro trabajo está logrando inclinar la bal=
anza
hacia la luz. Hay muchos secretos, pero ninguno de ellos ajeno a la fuerza
transformadora del amor.
¾¿Los gobiernos saben de las bases que tiene=
n en
nuestro Sistema Solar?
¾Sí, pero no en las dimensiones que teorizan=
.
¾¿Cuantas bases tienen en el espacio, en nue=
stro
Sistema?
¾Poseemos 17 bases orbitales, sin tener en cuenta l=
as
bases de adaptación.
¾¿Bases de adaptación? ¾repuse intrigado¾
¾Satélites artificiales, como lo hemos hecho=
con
Fobos en Marte...
Escuchar
todo esto de ANTAREL era impresionante. Era palpar las reales dimensiones d=
e un
despliegue extraterrestre por asistir y ayudar un proceso de evolució=
;n
que compromete de manera especial a nuestro planeta.
Me
parecía tan insólito estar a bordo de una nave extraterrestre=
...
No sentía movimiento alguno. Y el ambiente era como una sala provist=
a de
un sutil aire acondicionado.
¾ANTAREL, ¿es posible que vea cómo es=
la
nave por fuera?
MARDORX
volteó y me hace una seña con su mano derecha para que me
acerque.
¾Observa ¾me dice¾=
Y sobre
el tablero de luces que manipulaba, se mostró una pantalla que
parecía rectangular, hecha de luz y gas. La claridad era impresionan=
te.
Veía un objeto con forma de disco, plateado, y ligeramente aplastado=
en
la parte posterior, como una lampa. Contrastaba con un vacío oscuro y
decenas de líneas blancas, luminosas y delgadas, que parecían=
ir
en dirección opuesta a la trayectoria de la nave.
¾¿Cómo pueden ver la nave desde fuera=
? ¾decidí consultar¾
¾Nuestros vehículos no se mueven solos ¾contestó MARDORX¾,
siempre son acompañados por nuestras sondas de observación (<=
i>Caneplas).
En este momento nos acompañan tres. Estás viendo la imagen que
transmite la sonda oeste. Sobre nosotros tenemos otra observando...<=
span
lang=3DEN-US style=3D'mso-ansi-language:EN-US'>
Entonces
introduce su mano en una luz que asemejaba una pompa de jabón azul, =
y la
imagen en la pantalla cambió, mostrando ahora la nave desde arriba.
Luego hizo lo mismo y mostró la nave desde abajo...
¾Está es la imagen que transmite la tercera
sonda. Viaja debajo de nosotros ¾MARDORX
parecía divertirse con la explicación y mi rostro de sorpresa=
¾=
¾La gente no me va a creer esto, todo lo que estoy
viviendo...
¾No te preocupes por ello ¾intervino
ANTAREL¾. Tu estancia
ahora con nosotros, y lo que te transmitirá JOAQUÍN,
llegará a quienes ha sido dispuesto. Relájate que ya estamos =
por
llegar.
Y en la
pantalla, ahora veía parte de la Luna, como si la estuviésemos
sobrevolando a baja altura, y tras ella, un objeto que flotaba en medio de =
la
oscuridad, pero brillando. Era como una pelota de golf. Nos dirigíam=
os
hacia allí.
¾Aquello es CELEA ¾me
explicaba ANTAREL¾ en unos ins=
tantes
estaremos dentro.
No
sentí movimiento alguno cuando la nave penetró en la Base
Orbital. Todo fue muy tranquilo. Sólo supe que la nave se habí=
;a
estacionado cuando ANTAREL me lo indicó.
Luego
ingresamos a través de la otra puerta oval. En ese instante me
despedí de MARDORX. Al igual que ANITAC, no lo volvería a ver=
en
el resto de la experiencia.
El
pasillo conectó con otro más amplio, pero esta vez recto, y e=
n la
medida que avanzábamos, éste se tornaba cada vez más
grande, hasta el punto de simular aquellos grandes corredores que se utiliz=
an
en los aeropuertos.
¾Ya estamos dentro de CELEA ¾intervino
ANTAREL¾.
¾Pero... ¿En qué momento entramos?
¿En qué momento salimos de la nave?
ANTAREL
sólo sonreía.
Todo
era muy calmo. Apenas sentía una pequeña vibración, o
sonido muy tenue, como un zumbido, que parecía envolver todo el luga=
r.
Ahora
me encontraba caminando con ANTAREL en un corredor de grandes proporciones.
Estimo unos 10 metros de ancho, y posiblemente unos 15 de alto. Todo el
corredor, piso y paredes, eran blancos como los de la nave que nos condujo a
CELEA. En algunos sectores se mostraban unas planchas plateadas, como placa=
s en
una pared; allí pude observar figuras, como ideogramas. Sentía
que no eran decorativos, sino que cumplían algún tipo de
función. El techo tenía estructuras similares al cristal de r=
oca.
Eran enormes y de muchos colores.
Luego,
a ambos lados del corredor que transitábamos, advertí unas
grandes vitrinas o ventanales. Entonces observé claramente un bello
jardín, con flores bellísimas, de las más variadas for=
mas
y colores. Tan vivos, tan reales, que de sólo ver esto, sentí=
que
estaba contemplando uno de los espectáculos más hermosos de mi
vida. Nunca mis ojos habían visto algo tan especial.
Pensaba
entonces en los mundos, en las regiones más bellas del Universo, de
donde podrían haber traído estas flores y vegetación t=
an diversa
para elaborar una especie de invernadero.
¾Todo lo que ves NORDAC... ¾me
interrumpió suavemente el Guía¾ lo
hemos tomado de la Tierra...
Mi
corazón dio un vuelco... ¡Todo era de la Tierra! Comprend&iacu=
te;
entonces, como nunca antes, toda la belleza que posee nuestro planeta, y de=
la
cual no somos concientes y respetuosos.
En eso,
en dirección opuesta a la nuestra, vienen caminando tres seres vesti=
dos
con trajes grises pegados al cuerpo. Calvos y delgados, de 1.60 de estatura
aproximadamente. Pasan al lado nuestro asintiendo la cabeza como
saludando. Luego siguieron como si nada. No les llamó la atenci&oacu=
te;n
mi presencia allí.
¾Son científicos ¾se
apresuró en explicarme ANTAREL¾
Están de paso. Vienen de Epsilon.
Nuevamente
ANTAREL leía mis pensamientos e inquietudes. Poco a poco me
habitué a ello, al punto de interactuar con rapidez en las
conversaciones. Era igual hablarles en voz alta o pensarlo. Inmediatamente
respondían.
Tuve
sensaciones muy fuertes en esta experiencia. Llegué a sentirme parte=
de
ellos. No los veía ajenos a mí. Incluso, por alguna
razón que no comprendo, conocía las instalaciones de esta bas=
e.
Sabía dónde estaban ubicados los pasillos, las puertas que
debíamos cruzar, todo. Hasta el punto de percibir qué
ocurría en otros sectores de la base. Al principio me sorprend&iacut=
e;
en extremo, hasta que llegue a acostumbrarme.
Sabía
que ANTAREL me llevaba por un sector de CELEA donde no existe mayor
tráfico. En todo momento me sentí acompañado por un am=
igo
de siempre, que me conocía a la perfección.
¾Debo mostrarte algo ¾intervino
el Guía mirándome a los ojos¾.
Sígueme.=
Giramos
a la izquierda luego de avanzar un largo trecho. En este sector había
cilindros y cajas octagonales de un color naranja, apiladas a un lado.
Había otros objetos allí, pero no los recuerdo bien. A nuestra
derecha, se ubicaba una gran puerta trapezoidal, que inmediatamente me
recordó los ventanales de piedra en Machu Picchu y otros
yacimientos arqueológicos que se atribuyen a los incas.
Pienso que la
puerta medía unos cuatro metros de alto por unos tres de ancho. Su c=
olor
era rojo, y tenía un símbolo parecido a una “W”, =
de
color negro y hundido en la estructura que parecía metálica.
ANTAREL se dirigió a ella sin mayor detenimiento.
Yo seguía
a ANTAREL cuando vi cómo la puerta se “desarmó”,
obligándome en acto reflejo retroceder. En verdad la puerta se
había abierto con la sola aproximación del Guía, y
ésta se dividió, por decirlo de alguna forma, en unas cinco
secciones que se ocultaron en los extremos. Luego que me repuse de esta
situación sorpresiva, seguí al Guía a través de=
una
especie de rampa con unos pasamanos, que nos conducía a un segundo
nivel. Allí nos encontramos ante una gran vitrina.
¾Observa ¾me dijo
señalando con su dedo índice el ventanal¾.
Y he
aquí que vi algo realmente increíble...
¾¡Son humanos! ¾exclamé¾ ¿Qué hacen aquí?
En una
gran sala, decenas de personas de todas las razas y edades, vestidas con un=
os buzos
blancos, caminaban despacio, en paz, como en estado de meditación. En
sus rostros se veía una felicidad profunda. De pronto se cruzaban, y=
se
tocaban suavemente las manos, un roce, muy sutil. Todos hacían lo mi=
smo.
¾Fueron rescatados de tu planeta, de guerras,
accidentes naturales y más, bajo su consentimiento, para ser prepara=
dos
y ser nuevamente insertados en la sociedad bajo una nueva perspectiva ¾explicaba el Guía¾.
¾¿Qué hacen? ¿Por qué
caminan y se tocan así?
¾Están sintiéndose,
reconociéndose... Es lo primero que les enseñamos cuando
están con nosotros, antes de entregarles cualquier tipo de
información. El ser humano olvida con facilidad su capacidad de
conectarse con su propia especie, de sentir aquella conexión que los
agrupa, y aún más el enlace consigo mismo. Los adiestramos en
recuperar aquella sensibilidad, que pierden fácilmente en el modo de
vida que han construido en la Tierra.
¾Entonces no todos eran llevados a Morlen (Gan&i=
acute;medes)...
¾Muchos incluso no han tenido que abandonar la Tier=
ra.
Se encuentran también en nuestras bases submarinas y
subterráneas.
¾¿Cómo volverán?
¿Volverán todos? ¾repuse
intrigado¾.
¾Ya están volviendo. Y como también
sabes, en silencio, con el objeto de precipitar un cambio desde dentro que =
no
despierte sospechas, y ayudar al mundo en su proceso de transformació=
;n.
Otros volverán en nuevos nacimientos. Pronto sabrás
más de ello...
El
Guía giró y me pidió que lo acompañase. Entonces
caminamos hasta detenernos en un arco que marcaba la entrada a un gran
salón.
¾Te espero aquí ¾me dijo¾ Allí dentro te espera el Amado Maestro
JOAQUÍN. Abre tu corazón para comprender, y presta
atención a todo lo que se te va a revelar...
Entré
a un salón muy grande. Semicircular. Como un coliseo en forma de
herradura.
El
ambiente se hallaba parcialmente iluminado. Era una luz verdosa. El techo, =
una
suerte de bóveda con luces hexagonales de colores. El piso alfombrad=
o,
suave, de un color similar entre el rojo y el terra cotta. Tengo la
impresión que los colores que observaba eran en cierta medida difere=
ntes
a los que recuerdo haber visto en la Tierra. Los percibía más
“vivos”.
Quedé
de pie casi en el centro de este salón. Y allí, en una especi=
e de
estrado ¾muy similar =
a una
pirámide de cima trunca¾,
pegado en la pared circular, se hallaba JOAQUEL (JOAQUÍN), y a su la=
do
derecho XENDOR, a quien reconocí de inmediato.
JOAQUÍN
estaba vestido con una toga dorada, y un casco medianamente alargado sobre =
la
cabeza. Me recordó la apariencia de ALCIR en los contactos
físicos en Paititi. El Maestro de rasgos orientales, de cierta
ancianidad pero sin llevar barba, me observaba fijamente, como si hub=
iese
estado esperando de hace mucho este encuentro.
XENDOR es
un hombre fuerte y alto. Estimo algo más de 1.80 m. Moreno, y de ojos
claros, aunque no puedo precisar el color. No mostraba cabello, y todo
él se hallaba vestido con un traje pegado al cuerpo de un color cele=
ste.
Al igual que JOAQUÍN, se mostraba sonriente y complacido.
¾Amor y Luz Amado Nordac ¾inició
el diálogo JOAQUÍN¾.
¾Amor y Luz... ¾respondí
con cierta timidez¾.
¾Que no te llame la atención estar aqu&iacut=
e;.
Tu testimonio será importante, generará una activación=
del
recuerdo dormido en aquellos comprometidos con la esencia RAHMA. Ya lo
iniciaron con vuestro trabajo en Paititi.
¾¿Porqué Paititi es tan importante pa=
ra
ustedes? ¾decidí
consultar¾
¿Cuál es la trascendencia de todo lo que hicimos en agosto del
2000 (expediciones simultáneas a Paititi, la Sierra del
Roncador y la Cueva de los Tayos)?
¾Bien lo sabes... ¾habló
despacio el Maestro, mientras XENDOR parecía disfrutar del momento=
span>¾=
Paititi es el
Retiro Interior más importante de Sudamérica ¾explicaba JOAQUÍN¾, pues
está activo, y custodiando una de las herramientas más
trascendentales de ascenso interdimensional para el planeta.
¾El Disco Solar... ¾intervine¾.
¾Es el Disco Cósmico que fuese elaborado
premeditadamente para este tiempo, cuando la Confederación
decidió establecer la Hermandad de la Estrella en la Tierra. Por ello
irán en su momento al desierto de Gobi, para hallar el
último eslabón que los une con el Plan Cósmico y las
Fuerzas de la Luz.
No
obstante ¾se expresaba=
con
calma el Maestro¾, el Disco q=
ue protege
la Hermandad Blanca del Paititi no es el único. Existen otros 12 dis=
cos
repartidos en el planeta, custodiados por los guardianes en sus Retiros
Interiores. Todos ellos están interconectados. Cuando el Disco Solar=
de
Paititi sea activado, logrará una reacción en cadena con los
otros Discos, formando una red de energía que permitirá al
planeta Tierra dar un verdadero salto cósmico, y reconectarse con el
Real Tiempo del Universo.
¾¿Cuándo ocurrirá ello?=
¾Cuando estén listos. Y aquel momento deber&=
aacute;
coincidir con un evento cósmico: La sincronía entre el Sol de
este Sistema y el Sol Central de la Galaxia.
¾¿Qué ocurrirá con las esferas=
de
energía que recibimos en Paititi? ¿Cómo activarlas? =
span>¾consulté¾.
¾Al estar interconectadas, la activación de =
una
de ellas puede comprometer a las otras. El despertar será progresivo=
, en
la medida que vayan también activando lugares y comprendiendo.
Además de poseer información, que en un futuro podrán
armar y entender para compartirla, aquellas esferas de energía les
permitirá reunir los códigos de acceso a verdades más
profundas, protegidas y reservadas en los lugares más sagrados de la
Tierra.
¾¿Tendremos que ir físicamente a todos
esos “lugares”?
¾Llegarás a los lugares más insospech=
ados
de tu mundo, Nordac ¾intervino XE=
NDOR¾. Recién empiezan el verdadero trabajo. La
puerta que cruzaron en agosto del 2000 con la Triangulación sugerida=
por
nosotros, es de gran importancia para la Misión. Ahora
enfrentarán encargos más grandes.
¾¡Más grandes! ¾exclamé
sorprendido¾.
¾Existen mecanismos muy profundos que van más
allá de nuestra existencia ¾intervino
JOAQUÍN¾, y ustedes =
los
pusieron en marcha en vuestra última incursión al Paititi, do=
nde
debieron demostrarse a sí mismos hasta dónde estaban dispuest=
os a
llegar. Con aquel acto de amor supremo, dieron un gran paso representando a
toda la Misión. Más el proceso continúa. Aún hay
mucho por hacer.
¾¿Adónde conduce aquella puerta que
cruzamos? ¾consult&eacu=
te;¾=
¾A una revelación que los conecta con
Jesús...=
¾Como observas ¾proseguía
JOAQUÍN¾, no s&oacut=
e;lo
están cruzando puertas que ya fueron abiertas a lo largo del proceso=
de
contacto. Están afrontando nuevas responsabilidades y compromisos. N=
uevas
experiencias. Todo estaba destinado para este tiempo, en que trabajar&iacut=
e;an
directamente con el Gobierno Interno Positivo del planeta.
¾La dinámica de nuestro despliegue es muy gr= ande ¾apuntó XENDOR¾. Compromete diversos aspectos. Por esta raz&oacut= e;n estás aquí, para que lo puedas palpar y sentir por ti mismo, y luego lo transmitas a los grupos que están trabajando en la Misión.<= o:p>
En ese
instante, por la puerta en forma de arco ingresó un ser al sal&oacut=
e;n.
Era un gigante. Pienso que más alto que el propio ANTAREL. Su aspecto
era nórdico. Corpulento. Vestido con un mono metálico, platea=
do,
pegado al cuerpo. Su cabello muy blanco. Y me sorprendió observar qu=
e se
desplazaba con los ojos cerrados. Al verle, sentí que todo mi cuerpo=
se estremecía.
Pensé que no lo iba a soportar. La sensación de estar frente a
este personaje es inenarrable.
¾Él es ISHTACAR ¾se
apresuró en explicarme JOAQUÍN, mientras trataba de controlar=
mis
emociones ante el gigante que se había parado exactamente frente a
mí¾. ISHTACAR e=
s un
Guardián y Vigilante. Es quien coordina la cuarentena de
protección que la Confederación dispuso en la Tierra para
protegerla de intromisiones de visitantes extraterrestres negativos.=
¾Dios... ¾me
decía mientras no quitaba la mirada de aquel hombre, de unos 40
años de edad en apariencia, quien no se inmutaba, casi como si fuese=
un
maniquí¾.
¾Tu planeta es muy especial ¾intervino
el Vigilante, mentalmente, al igual que los Guías, pero la tonalidad=
de
su voz era muy distinta, era como si fuesen en verdad muchas voces a la vez=
¾. Ello está atrayendo a diversas
civilizaciones, que intentan extraer de él cuanto puedan conseguir.<=
/span>
¾¿De dónde es usted? ¾le hablaba un poco desordenando¾.
¾Ello no es importante, sino lo que voy a decirte..=
. ¾respondió firme¾.
Como
saben, hace mucho tiempo ¾explicaba
el Vigilante¾, la
Confederación dispuso la orientación del proceso terrestre a =
dos
civilizaciones. Estas se encontraban en los grupos de estrellas que conocen
como Pléyades y Orión.
Los
seres de las Pléyades son una raza de científicos. Orió=
;n,
por su parte, es una civilización guerrera, y finalmente ello fue el
caldo de cultivo para que el conflicto cósmico se precipitase desde
allí. Afortunadamente la Confederación reaccionó a tie=
mpo
y logró reducir la tensión, deportando a los disidentes a la
Tierra. Otro grupo, venciendo su pasado guerrero, hallaría su destino
como guía y farol de la humanidad al trasladarse a las lunas de
Júpiter, donde también se desplazó el consejo regente =
de
la Galaxia, que antiguamente funcionaba en Orión.
Después
de todo ello ¾prosegu&iacu=
te;a
con el relato, como si quisiese que descubriera algo en el mismo¾ se designó a la civilización de Sir=
io
la observación y asistencia de la Tierra. Los seres de Sirio estaban
calificados para emprender proyectos de inserción de conocimiento en=
el
planeta, contribuyendo de manera importante en el desarrollo de antiguas
civilizaciones.=
Los
Oriones que se quedaron atrapados en la Tierra, en otro plano o
dimensión, han venido intentando no sólo escapar en cuerpos
nuevos, sino alentando a otras civilizaciones extraterrestres a venir a la
Tierra, con propósitos de colonización y depredación de
vida. Todo ello lo hemos evitado.
Deben
saber ¾añadió&f=
rac34; que los avances científicos terrestres en el terreno de la
clonación, son en extremo peligrosos ya que en estos cuerpos
podrían corporizarse estas entidades, que ya se encuentran conspiran=
do
tras grupos que afirman estar en contacto con visitantes extraterrestres,
cuando no se trata más que una manipulación de las fuerzas
tenebrosas.
¾¡Necesito
preguntar! ¾interrump&ia=
cute;¾ ¿Si están protegiendo la Tierra,
porqué se siguen dando casos de raptos o abducciones? ¿Todos =
los
casos son un fraude, o ustedes han tenido problemas para el bloqueo?=
¾Hasta el momento hemos anulado cualquier tipo de
intromisión. Hemos actuado con firmeza cuando ha sido indispensable.=
Las
abducciones, además que muchas veces han sido realizadas por humanos=
en
la mente del testigo, con elementos claros de manipulación, lamentab=
lemente
también se han producido como raptos reales a manos de visitantes
extraterrestres, y en una proporción más grande de la que
imaginan. Los seres que la llevan a cabo ya estaban aquí...
¾Es decir... ¿Llegaron antes que ustedes?
¾La cuarentena definitiva de protección la
aplicamos en la Tierra cuando vimos las consecuencias de la Segunda Guerra
Mundial. Al experimentar con armas de destrucción masiva se estaban
exponiendo a que otras civilizaciones se acercasen a vuestro mundo. Entre
más tecnología bélica posean y empleen, llamará=
n la
atención de civilizaciones de similar condición vibratoria. P=
or
ello la Confederación dispuso la cuarentena, para protegerlos ante la
llegada de otras formas de vida extraterrestre con intenciones negativas.=
span>
Antes
que se estableciera la cuarentena ¾continuaba¾ en la Tierra ya existían algunas bases de
avanzada de la Osa Mayor. Supieron introducirse silenciosamente, aprovechan=
do
que aún no habíamos concretado el cordón de
protección en la Tierra.
¾¿Cuántas bases existen de estos sere=
s?
¾Poseen cuatro instalaciones submarinas y
subterráneas. Dos de ellas cerca de los EE.UU.
¾¿Y no pueden hacer algo? ¿No pueden
intervenir?
¾¡No en la Tierra! ¾contestó
tajante¾ Ello no se =
nos
está permitido. Además que alertaríamos demasiado al m=
undo
con una intervención determinante de parte nuestra.
¾Entonces, ¿qué pasará con est=
os
seres?
¾Ya está sucediendo ¾contestó
con una calma aplastante¾.
Están desapareciendo al no poder controlar un virus que los degenera=
. Es
cuestión de tiempo.
La
humanidad debe ser más conciente de la tecnología que est&aac=
ute;
desarrollando ¾enfatiz&oacu=
te;¾. Cuando hemos interceptado sin mayor opción
una astronave de procedencia negativa, procuramos que el vehículo se
desintegre y no lleguen fragmentos del mismo a tierra. No lo hemos logrado =
en
todos los casos, y he allí la tecnología recuperada por algun=
os
gobiernos de vuestro mundo, sin saber que con ello están cavando un =
hoyo
debajo de sus pies. Nuestras naves algunas veces han sido impactadas en
enfrentamientos, y al ver que podíamos caer a tierra, y el peligro q=
ue
se podría generar si nuestra ciencia cae en manos equivocadas, no
dudamos en detonarlas...
¾Dios... ¿Pero porqué tanto cuidado c=
on
acceder a tecnología extraterrestre? ¿Por el mismo peligro que
generamos en la Segunda Guerra Mundial al emplear bombas atómicas? <=
/span>
¾Estás
comprendiendo... Deben saber que hemos detectado un importante foco de
tensión en los EE.UU. Ello podría precipitar decisiones de
naturaleza bélica que afectarían la paz del planeta. Todo esto
será generado desde oriente. Ya lo verán. El empleo de armas
sofisticadas, puede conducirlos a un error muy grave.
El
Vigilante trajo a mi mente una comunicación que recibiera en Monte S=
hasta
el 11 de febrero, y que hablaba del trabajo de los grupos en los EE.UU.
El
mensaje decía textualmente:
“En
EE.UU. se requiere la unidad y trabajo en enlace de los grupos para
contrarrestar el foco de tensión que se emana desde esta regió=
;n
del planeta.
No
olviden que se encuentran en una de las zonas más densas del mundo,
donde es fácil olvidarse del camino a la luz, de sentir y comprender=
que
existe un Plan emanado desde lo Alto y que espera la mayor conciencia y
disposición del hombre. Desde esta región del mundo se
tomarán importantes decisiones para la paz mundial ante eventos de
marcada tensión en Oriente. Por ello, más que nunca, la
Misión requiere a los grupos trabajando en sintonía y generan=
do
un foco mental de irradiación positiva para enfrentar con amor todo =
esto” (11 feb 2001).
¾Empiezo a comprender todo... ¾reflexionaba¾ ¿La Confederación no ha intentado n=
unca
un diálogo más directo con los Gobiernos para alertarles de t=
odo
ello?
¾Tuvimos acercamientos directos con tres gobiernos =
de
tu mundo. Francia, la Unión Soviética y los EE.UU. Pero como
supusimos, no estaban preparados para comprender. Desde entonces, aprovecha=
ndo
la carrera espacial, hemos hecho llegar mensajes de alerta a diversos gobie=
rnos
a través de los astronautas terrestres, muchos de ellos aún en
contacto mental con nosotros. Hemos avanzado mucho en este aspecto. Ya lo
comprobarás por ti mismo, ya que uno de ellos te contactará e=
n la
Tierra.
¾Qué peligrosos podemos ser los seres humano=
s...
¾pensaba¾.
¾¡Y que alto pueden llegar en actos de amor q=
ue
observamos y aprendemos! ¾Intervino
con firmeza el gigante Guardián¾. La
naturaleza guerrera del ser humano es parte de la naturaleza extraterrestre=
que
heredaron...
¾¿Qué me tratan de decir con ello? =
span>¾miré a JOAQUÍN, quien al igual que
XENDOR observaba la conversación en silencio¾.
¾En la sangre de los seres humanos existen patrones
genéticos de Orión. Fueron insertados desde el principio ¾habló ISHTACAR, serio y firme¾. Son, genéticamente, hijos de Orión=
...
¾¿Tenemos genes de una raza extraterrestre
guerrera? ¿Somos en cierta forma “descendientes” de los
Oriones? ¿Esto tiene que ver con el conflicto? ¿Con el celo q=
ue
algunas civilizaciones de Orión tenían del ser humano al
desarrollarse el Plan Cósmico?
¾Lo sabes, porque eres parte de todo ello... ¾Intervino hablando muy despacio, y siempre sin abr=
ir
sus ojos¾.
¾¿Qué sientes, Nordac...? ¾era JOAQUÍN quien me hablaba, como queriendo
precipitar en mí un descubrimiento¾.
¾Siento que si logramos un estado de amor ¾le dije¾, de
integración absoluta con el Plan, restituyendo aquel orden perdido d=
el
cual tanto nos han hablado, venciendo incluso nuestra naturaleza guerrera
heredada de Orión... Demostraríamos que sí es posible =
alcanzar
dimensiones superiores a través del amor y la fe. Se producirí=
;a
una expansión, una redención cósmica... ¡Les
demostraríamos que sí es posible!
¾Has sentido y entendido... ¡Hecho está=
;! ¾apuntó JOAQUÍN¾.
Entonces
ISHTACAR abandonó el salón. Nunca abrió los ojos, sin
embargo se desplazó como si los tuviese abiertos.
En el
diálogo, el Guardián y Vigilante también me habl&oacut=
e;
de un tercer grupo de Orión, que logró escabullirse en el
conflicto, quedando actualmente errante en el espacio. Estos seres se han
transformado en una raza poderosa, con la intención de llegar en un
momento a la Tierra y reclamarla como suya. Según ISHTACAR, en Egipto
encontraría una clave que habla de este “retorno de
Orión”. Más como me apuntó, el verdadero
enfrentamiento que involucra al ser humano se está librando en un
terreno totalmente distinto, y que no es el espacio, sino nuestro propio
interior.
Aunque
parezca increíble, se espera que el ser humano despierte en sí
mismo una “clave” dormida, que compromete un eslabón ext=
raterrestre,
y todo ello inclinaría la balanza hacia la luz, como hemos venido
comprobando en la experiencia de contacto.
También
se me explicó, que la creación de la Hermandad Blanca en la
Tierra, no sólo apuntaba a la protección de la verdadera hist=
oria
de la humanidad y el equilibrio de fuerzas manifiestas en el mundo. La
Hermandad Blanca también tendría una función de
“protección” de la humanidad. En su momento con menos
restricciones que los propios Guardianes y Vigilantes, ya que al ser
híbridos y poseer códigos genéticos humanos, pueden ac=
tuar
con mayor libertad.
Según
ISHTACAR, me dijeron todo ello para que seamos concientes del real desplieg=
ue y
dinámica del programa de contacto, en todas sus facetas. Y que
debíamos seguir trabajando sin dejar distraernos por nada, ya que
estábamos muy cerca de lograr una verdadera transformación. Q=
ue
nuestro esfuerzo y trabajo estaba contribuyendo positivamente en el proceso.
Que no estamos solos.
¾¿Ahora entiendes porqué estás
aquí? ¾me habl&oacu=
te;
JOAQUÍN, notando que ahora el salón había perdido la
luminosidad verdosa, tornándose de una luz dorada muy suave¾.
¾¿Cuál es el siguiente paso?
¿Qué nos resta hacer en Sudamérica luego de la
Triangulación de agosto? ¾consulté¾=
¾Como
parte de aquella preparación que los llevará al encuentro
definitivo con la Hermandad Blanca ¾respondió
XENDOR ante una indicación de JOAQUÍN¾,
conectarán en viajes guiados por nosotros puntos intermedios con el
Gobierno Interior. Monasterios secretos que se hallan en la cordillera de l=
os
Andes y que guardan un enlace directo con el Libro de los de las Vestiduras
Blancas.
Estos monast=
erios ¾prosiguió¾, son parte
de misiones secundarias, que al igual que RAHMA hallan su esencia en los
designios del Plan Cósmico. Los lugares donde iniciarán estas
conexiones son tres, y se encuentran en Perú.
¾¿Dónde
está aquella gente? ¿Cuándo y cómo debemos
hacer esto?
¾Hallarán
los monasterios al este de Marcahuasi, al norte de Cusco y al norte de Puno=
. Tu
sabes quiénes irán. Es una responsabilidad que
comprometerá a diversos hermanos de los grupos a escala internaciona=
l.
Espera con calma el momento, que sabremos asistirte ¾puntualizó
XENDOR¾.
¾¿Y
el viaje al Monte Sinaí? ¾consulté¾ ¿Es la consecuencia de nuestra reciente
expedición a Paititi? ¿Qué encontraremos allí?<=
/span>
¾Conectarán
con una de las claves de acceso al conocimiento ¾intervino
JOAQUÍN¾.
¾Las
Claves del Conocimiento Oculto... ¾repuse¾ ¿Qué son exactamente? ¿Ya he=
mos
tenido acceso a ellas?
¾Hay
tres claves de acceso, y ya han conocido dos de ellas: La Clave del Recuerd=
o, y
la Clave del Retorno ¾explicaba
con voz suave el anciano Maestro¾.
La Clave del=
Recuerdo es la
etapa actual de la Misión en sí misma: El Séptimo de
RAHMA. Un momento que fue predestinado para que pudiesen recordar
quiénes realmente son, la esencia del programa de contacto y vuestra
labor como misioneros en el mundo. La Clave del Recuerdo o Séptimo de
RAHMA se activa en este tiempo en que accederán al instante de
cómo llegaron a formar parte de la Misión. La llave se las
mostramos desde un inicio, y no es otra que el Nombre Cósmico.
La Clave del
Retorno ¾prosiguió¾, vibra en el número 14, que marca el regre=
so
de aquello que debe volver. El puente de restauración. La Clave del
Retorno involucra el arribo al mundo del Maestro de Maestros, del Cristo
Cósmico...
JOAQUÍ=
;N
hablaba de claves que ciertamente habíamos venido observando, y que =
no
supimos entender en toda su profundidad en un principio. Recuerdo bien una
investigación que hicimos sobre la Puerta 14 o Clave del Retorno:
“De manera que todas las
generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la
deportación de Babilonia, catorce; y desde la deportación de
Babilonia hasta Cristo, catorce...”
La Biblia (San Mateo 1: 17).<=
span
lang=3DEN-US style=3D'mso-ansi-language:EN-US'>
JESÚS o la Puerta 14, “La Clave del Retorno”
puesto que el Maestro prometió volver, se reflejaba numéricam=
ente
en diversos relatos simbólicos del mundo antiguo, y siempre con la
profecía de un retorno sagrado. Desde los 14 pasos o “Ví=
;a
Crucis” que conducen al Maestro a su redención en el
Gólgota, a Inkarri, el Inca 14 que volvería desde Paititi para
restituir la luz en el mundo andino. El mensaje de esperanza y cambio eran
más que evidentes.
Jesús y La Clave de la Ascensión
¾¿La tercera clave tiene que ver con el Maestro? =
¾consulté emocionado.
¾¡Así es! ¾contestó JOAQUÍN¾. La Clave de la Ascensión se encuentra en el Mo=
nte
Sinaí, por ello debían mostrar un desprendimiento de amor en
Paititi, y precipitar con ello la siguiente conexión que los
llevaría a Egipto y la propia esencia del Maestro.
¾El Arca
de la Alianza... ¾pensaba¾ ¡La Clave de la Ascensión se encuent=
ra
en el Arca que custodia la Hermandad Blanca del Sinaí! Ahora entiendo
porqué ALCIR en 1996 nos dijo que el verdadero secreto estaba dentro=
del
Arca sagrada...=
JOAQUÍ=
;N ¾pregunté¾
¿Qué hay exactamente dentro del Arca de la Alianza?
¿Qué es concretamente la Clave de la Ascensión?=
¾Es el
archivo de información más importante que protege la Hermandad
Blanca de la Tierra ¾contest&oacu=
te;¾. El Arca fue construida por indicaciones de seres=
de
la estrella Taigeta (Pléyades) para que en su interior pudies=
e conservarse
el testimonio genético de un proyecto cósmico.
En el Arca d=
e la
Alianza ¾añadi=
ó
despacio y calmado¾ se pr=
otege
la sangre del Maestro, que contiene la información necesaria de
cómo un ser humano puede alcanzar el séptimo nivel de conscie=
ncia.
¾¡Esto
es impresionante! ¾exclam&eacut=
e;¾ Esto podría explicar la conexión en=
tre
Egipto y Paititi, y porqué siempre nos dijeron que todo aquel que
marchase al Paititi comprendería la misión de JESÚS. P=
ero,
¿cómo llegó la sangre allí? ¿Cuál=
es
el objetivo de mantenerla?
¾Ello lo
sentirán en el Sinaí más allá de todo lo que
podamos transmitirte ¾repuso¾. En un futuro podrán asimilar todo lo que =
en
breve afrontarán para el cumplimiento de la Misión.
Pensé
entonces en la obsesión de la Alemania Nazi en poseer objetos sagrad=
os
relacionados con el Maestro, tales como el Santo Grial, la Lanza del
centurión romano Longinos, y la propia Arca de la Alianza. ¿Se
procuraba acceder al registro de información genética del
Maestro? ¿Con qué fines?
¾Debes
saber que en esta nueva etapa ¾me
interrumpió XENDOR¾,
entrarán en contacto con fuerzas de luz inteligentes, con seres del
propio Universo Mental. Se acerca un momento de conexión cósm=
ica
para el cual deben estar preparados. Grandes cambios se acercan...
¾¿Cómo
serán aquellos cambios? ¿Qué signos se mostrará=
n en
el mundo?
¾Lo verán en los
próximos acontecimientos mundiales ¾intervino JOAQUIN¾.
Cuando nuestras naves sean detectadas con insistencia, inquietando el espac=
io
aéreo de diversos países en una oleada de observaciones sin
precedentes, la humanidad tomará mayor conciencia de nuestra visita y
aproximación. A todo esto se sumará un hecho revelador desde =
el
Vaticano, que remecerá los cimientos de una de las religiones m&aacu=
te;s
influyentes en tu mundo.
Vuestro trab=
ajo como
misioneros en RAHMA ¾enfatiz&oacu=
te;¾ apunta a una labor conjunta con la Hermandad Blan=
ca
del planeta: Preparar el advenimiento del Cristo. Nunca lo olviden...
En ese insta=
nte
noté que una puerta se había abierto a unos metros de mi
ubicación, pegada a mi lado izquierdo en la pared circular. Era
trapezoidal.
¾¿Quieres
conocer cuál es la llave de salvación de la humanidad?
¿Deseas verla? ¾me
hablaba JOAQUÍN con firmeza¾.
¾Sí...
¾contesté¾.
Quién=
es
JOAQUÍN
Entonces XEN=
DOR
hizo una seña para que entrase por aquella puerta.
Caminé
despacio. Con cierto temor porque no sabía con qué me iba a
encontrar. Pero no me detuve y crucé el marco de aquella entrada que=
me
conduciría a una revelación inesperada.
¾Pero...
¡Son sólo espejos! ¾me
decía¾
Era
una habitación de espejos hexagonales. No había nada. S&oacut=
e;lo
mi imagen reflejada en ellos...
Y
fue allí que sentí lo que JOAQUÍN deseaba que entendie=
se:
Que la llave éramos nosotros mismos. Que nosotros mismos somos la pr=
opia
salvación y futuro de la Humanidad.
Salí =
de la
habitación con lágrimas en el rostro. No me esperaba ello. Se
había producido en mí una especie de expansión de
consciencia. Y nuevamente frente a XENDOR y el Maestro JOAQUÍN, me
sinceré.=
¾Es
verdad lo que me transmiten... ¾les
decía¾. ¿Pe=
ro no
ven los errores que cometemos, y que muchas veces han decepcionado o hecho =
caer
a otros hermanos, que esperan tanto de uno? ¿Por qué nos sigu=
en
contactando si hemos demostrado muchas veces inconsciencia e irresponsabili=
dad
con los encargos que nos han compartido?
¾Amado
Nordac... ¾me hablaba m=
uy
despacio JOAQUÍN, y XENDOR mirándome fijamente sin perder la
sonrisa¾. Los seres
humanos ven con mayor facilidad los errores de aprendizaje de sus hermanos.
Identifican rápidamente los aspectos negativos del compañero,
olvidando muchas veces las actitudes correctas y el potencial de servicio q=
ue
nosotros detectamos.
Bien saben q=
ue
nunca estarán libres de cometer errores ¾añadió¾. Incluso de repetirlos en ocasiones. Pero hemos v=
isto
que han sido valientes para seguir adelante, y no desmayar en un proceso que
gracias a ustedes se encuentra cerca de cumplir los objetivos.
El Amor, ama=
do
Nordac, es la capacidad de darlo todo. De entregar y servir. Ser una
herramienta útil a los demás. Siempre les hemos dicho que RAH=
MA
es Amar, y el Amor es la fuerza que mantiene en equilibro el Universo. Es el
orden en sí mismo. ¿Lo sientes verdad? Pues está en ti=
y
en cada ser humano. Es la fuerza que han sabido utilizar para emprender cada
esfuerzo, para dar cada paso en Misión. Todo ello lo hemos visto.
Aún n=
o eres
consciente de todo lo que estás haciendo ¾prosiguió
el Maestro¾. A trav&eac=
ute;s
tuyo han fluido las claves de acercamiento para conectar con la Hermandad
Blanca en nuevos viajes de contacto, inspirando a que otros se interesen en
aquel sendero que lleva a los Retiros Interiores. Has sido valiente para dar
testimonio de nuestros encuentros contigo, y has arriesgado mucho por el
mensaje, comprobando que la luz siempre prevalece y que todo lo aclara.
No es ti a q=
uien
hablo ¾puntualiz&oa=
cute;¾, sino a las personas que representas en este
instante. Los tiempos han llegado para que finalmente puedan reconocerse co=
mo
caminantes predestinados de siempre...
En aquel mom=
ento
una serie de imágenes, muy intensas y vívidas, aparecieron en=
mi
mente. Lo primero que observé fue el OVNI que avistara en casa de mis
padres en 1988, cuando tenía 14 años, experiencia que
marcaría una etapa importante en mi vida y el contacto con ellos. Pe=
ro,
para mi sorpresa, vi otras imágenes, pero cuando era más
niño. Recordaba entonces los paseos en familia a un conocido club
campestre de Chosica, al pie de la cordillera en Lima. Y cómo me ale=
jaba
por la noche en dirección a los cerros, para ver danzar las estrella=
s sobre
las crestas de los mismos...
¾Siempre
estuvimos con ustedes ¾intervino
JOAQUÍN¾. Nunca han =
estado
ni estarán solos. Y no dejaremos de recordarles la importante
misión que tienen entre manos. No sólo al interior del progra=
ma
de contacto, sino como raza, como seres humanos.
El
hombre tiene una potencialidad extraordinaria. Una chispa de luz que al
encenderse iluminará todos lo rincones del Universo. En el ser humano
conviven muchas fuerzas. Lo que necesitan es orientarlas en armonía =
con
el Cosmos. Y armonía significa estar en perfecta sintonía con=
uno
mismo.
Deben
lograr una estabilidad espiritual que sólo conseguirán a
través de la conexión con ustedes mismos ¾señaló<=
/span>¾.
Todos los seres humanos desean alcanzar la paz y la felicidad, sin embargo
sólo la logran y mantienen cuando las cosas están a favor. El
hombre es más grande que el entorno que lo rodea. Es un ser
multidimensional. En él no hay tiempo ni espacio, sino la clave de l=
os
tiempos que debe ser despertada. Misiones de ayuda como RAHMA procuran
acercarlos a todo ello...
¾JOAQUIN
¾intervine¾
¿Cómo sabes tanto de los seres humanos?
¾Porque
también lo soy... ¾respondió¾.
¾No
entiendo....
¾Nací
en la Tierra ¾se expres&oa=
cute; con
suavidad, mientras agachaba ligeramente el rostro, como si estuviese observ=
ando
sus recuerdos¾. Luego fui
llevado a Morlen, donde crecí. Formé parte del primer grupo de
seres humanos en arribar a las colonias. Luego fui Gobernador de Colonia, c=
omo
actualmente lo es nuestro hermano XENDOR ¾mirando
al Guía con complacencia¾ .
Más tarde fui invitado a formar parte del Consejo de los 12 Menores,
representando así a los miles de colonos que ya se encontraban en
Morlen.
He estado mu=
cho
tiempo fuera de la Tierra ¾prosiguió¾ hasta que en los últimos años de los
vuestros me establecí en la Base Azul para seguir desde cerca el pro=
ceso
de contacto con la Hermandad Blanca del Paititi. Tuve que adaptarme nuevame=
nte
a la vibración de mi planeta de origen..
¾Ahora entiendo
muchas cosas ¾repuse¾ incluyendo porqué te mostraste en aquel
octaedro en el contacto de 1998.
¾Vine a
CELEA como estación de paso para entrevistarme con ISHTACAR <=
span
lang=3DES-PE style=3D'font-size:18.0pt;font-family:Symbol;color:olive;mso-a=
nsi-language:
ES-PE'>¾señaló¾. En
breve volveré a Morlen, donde estaré aguardando el momento en=
que
parte de la información del Libro de los de las Vestiduras Blancas q=
ue
protegemos en Ciudad Cristal, pueda ser finalmente revelada en un viaje que=
les
permitirá a 12 de ustedes llegar a la sala donde funciona el Consejo=
de
los 24 Ancianos.
¾¿Ello
será luego del viaje al desierto de Gobi, verdad?
¾Así
es. Primero deberán concluir con vuestra parte en la Tierra.<=
span
lang=3DEN-US style=3D'mso-ansi-language:EN-US'>
¾¡Comprendo! ¾exclamé¾
Por ello se te encargó la selección de los espíritus
potenciales que formarían parte de la Misión RAHMA, así=
; como
las llaves que conectan con la Hermandad Blanca y el Libro de los de las
Vestiduras Blancas. ¡La Misión RAHMA es dirigida por un ser
humano!
¾Sólo
formo parte de un engranaje que compromete a muchas civilizaciones y entida=
des ¾aclaró¾. Con el
tiempo, accederán a más verdades que les ayudará a
comprender. Comprobarán que más que recibir nueva y abundante
información, deberán reflexionar, comprender y aplicar todas =
las
piezas que han venido reuniendo en la experiencia de contacto.
Cerraron un =
ciclo
en Paititi ¾puntualiz&oa=
cute;¾ pero aún les resta nuevas conexiones en la
Cueva de los Tayos y la Sierra del Roncador.
¾¿Cuándo?
¿Bajo qué objetivo?
¾Agosto
del 2002. Ya recibirán las pautas precisas. Más el objetivo y=
a lo
conocen: Acceder a la historia de aquellos lugares. Ello les será
revelado de manos de la propia Hermandad Blanca, por lo tanto deben estar
preparados para un encuentro directo.
¾Todo
esto es tan increíble... ¾reflexionaba¾ Viajar en una nave extraterrestre hasta aqu&iacut=
e;,
y escuchar...
¾No es
la primera, ni la última oportunidad que tendrás de subir
físicamente a una de nuestras naves ¾intervino
JOAQUÍN con cierto aire a misterio¾.
¾¿No
la primera? ¾pregunt&eacu=
te;
intrigado¾ ¿Ya =
estuve
antes con ustedes?
¾No fue
exactamente la misma nave en la cual MARDORX te condujo hasta aquí <=
/span>¾intervino XENDOR risueñamente¾, pero ya conociste el interior de las mismas en u=
na
experiencia que no fue conciente para ustedes, en enero de 1997 en Chilca.<=
/span>
Entonces
recordé la experiencia con el Real Tiempo del Universo, el 31=
de
enero de 1997, en Chilca. Retornábamos con Sixto Paz y miembros del
grupo Maranga a los autos que habían quedado estacionados a un lado =
del
camino afirmado, a sólo cinco minutos en coche de la tranquera de la
Base Militar que funciona actualmente allí. Eran las 10 de la noche
cuando dos objetos se acercaron al grupo, para luego dividirse en cuatro y
marcharse en “fila india” por detrás de los cerros. Luego
subimos a los autos, y al llegar a la tranquera y consultar el reloj, vimos=
con
sorpresa que eran las 12:00 de la medianoche... ¡Habíamos perd=
ido
cerca de dos horas!
¾¡El
grupo estuvo con ustedes! ¾intervine
emocionado¾
¾Y lo
volverá a estar a conciencia en la medida que se encuentren listos <=
/span>¾enfatizó JOAQUÍN, quien se mostraba =
contento
por haber confirmado una sensación que había quedado en nosot=
ros
luego de aquella inolvidable experiencia¾.
Aún les aguarda una conexión colectiva con el Real Tiempo del
Universo. Las salidas programadas a Chilca y Marcahuasi forman parte de tod=
o ello.
¾¿Cuándo
podré compartir todo lo que me están transmitiendo? ¾consulté¾.
¾Sé
cauto para transmitir este nuevo encuentro ¾respondió
el Maestro¾. Te tomar&a=
acute;
tiempo asimilar la experiencia y la información. Pero que nada te pr=
eocupe.
Nos hemos encargado que recuerdes todo.
¾Podrás
compartir la experiencia en el encuentro internacional sugerido por nosotro=
s en
Monte Shasta ¾apuntó
XENDOR¾. De all&iac=
ute;
en adelante se inicia una etapa diferente para la Misión en EE.UU. y=
el
mundo, donde deben trabajar más fuerte, en unidad, buscando polarizar
las energías que se manifiestan en la Tierra.
Entonces el
salón cobró un brillo azul, y tanto XENDOR como JOAQUÍN
cruzaron sus brazos en el pecho.
¾Ya es
momento que vuelvas Nordac ¾habló
JOAQUÍN¾. Transmite =
todo
nuestro amor a los hermanos. Seguiremos apoyando tu labor y la de muchos ot=
ros
comprometidos con el mensaje.
Crucé
entonces mis manos, como despidiéndome. Luego abandoné el
salón, pero diferente a como ingresé...
Entre otras =
cosas,
JOAQUÍN me pidió que trabajemos en equipo en los grupos de
contacto, recomendándome puntualmente estrechar esfuerzos con aquell=
os
hermanos que estamos involucrados en la difusión del mensaje y conta=
cto
con la Hermandad Blanca. Nuevamente señalaron España como pun=
to
estratégico para compartir desde allí los logros alcanzados e=
n el
contacto con el Gobierno Interior. Según JOAQUÍN, uno de los
motivos que compromete España es la planificación de los &uac=
ute;ltimos
viajes de la Misión, todos apuntando a Oriente, y de manera especial=
, al
desierto de Gobi.
Tambié=
;n me
consultó por algunos hermanos de los grupos, sorprendiéndome =
el
tipo de acercamiento e interés que evidenciaba el Maestro. Incluso me
hizo llegar algunos mensajes de aliento para ellos, apreciando que los
Guías no sólo están muy pendientes de nuestro avance y
trabajo en la Misión, sino también como personas.
Retorno de C=
ELEA
Al abandonar=
el
salón, hallé a ANTAREL aguardando de pie a un extremo de la
puerta. Salimos por el corredor que nos llevaría de regreso, pero es=
ta
vez empleando otra ruta, más corta y próxima a las naves.
Entonces le
consulté por ISHTACAR, sin duda una de las sorpresas más
impactantes de este encuentro, y porqué no abría sus ojos:
“Lo que ocurre ¾me
diría ANTAREL¾ es que ning=
ún
humano puede mirar los ojos de un Guardián y Vigilante...”
Subimos a un=
a nave
similar a la anterior, más no el mismo vehículo. No
observé otros Guías conocidos, sólo seres similares a
MARDORX, de diferentes estaturas y color de piel.
En
la nave, ANTAREL me explicó que RAHMA, Sol en la Tierra, ademá=
;s
de representar la luz en el mundo en una misión extraterrestre de
asistencia al planeta, encerraba en sí misma una suerte de
profecía astronómica esperada por la Confederación: La
sincronía del Sol Central de la Galaxia con el Sol de nuestro sistem=
a.
Este acontecimiento cósmico, hoy conocido gracias al legado Maya,
activaría nuestro Sol al punto de afectar el campo geomagnéti=
co
de la Tierra y el propio campo aúrico de los seres humanos, activando
códigos de información y en general un tránsito
planetario.
Me habl&oacu=
te;
que en los próximos meses comprobaríamos cómo nuestro =
Sol
está siendo afectado con mayor frecuencia por este enlace con el cen=
tro
de la galaxia. Estos cambios cósmicos, que al parecer se han venido
dando a lo largo de la historia del planeta, al comprometer el cintur&oacut=
e;n
magnético que envuelve la Tierra, y que no es otra cosa que el Regis=
tro
Akásico o memoria matriz del mundo, han justificado el almacenamient=
o de
toda la información en registros físicos por parte de la
Hermandad Blanca, ya sea en las famosas planchas metálicas que conoc=
imos
en las experiencias de contacto o en cristales. Como si se tratase de un
“Back Up” ante un riesgo de perder información en el
computador.
Había=
n transcurrido
sólo unos minutos desde que abandonamos CELEA cuando ANTAREL me dice=
que
quería mostrarme algo...
Entonces la
estructura de la nave se tornó como transparente, dándome la
sensación de estar flotando. Y allí, en medio de una oscurida=
d aplastante,
brillando, como si fuese una joya, la Tierra...
El coraz&oac=
ute;n
se me estrujó en el pecho. Y una vez más, no pude contener las
lágrimas. Era muy bella. Las fotografías de la
astronáutica que había observado sobre nuestro planeta realme=
nte
no le hacen justicia...
“Cuando
alguien viene con nosotros ¾señaló
ANTAREL¾ siempre mos=
tramos
el planeta azul, para que tomen conciencia de la maravilla que han
heredado...”
Luego de ello
ANTAREL me pidió que me sentase en un sillón de un color nara=
nja.
Parecía de goma, y se ajustó suavemente a mi cuerpo.
“Descansa y relaja tu mente ¾me
diría el Guía¾. Has
recibido mucho. Descansa...”
De all&iacut=
e;
recuerdo que estaba caminando en el desierto de Chilca, en dirección
donde había dejado mis cosas y el saco de dormir. El cielo estaba
nublado, y unos golpes metálicos se dejaban sentir sobre el grueso
colchón de nubes, mientras la sombra de un objeto, al parecer muy gr=
ande
y lenticular, se alejaba lanzando fogonazos de luz plateada.
Tomando conc=
iencia
de dónde me hallaba, consulté mi reloj, que en todo momento me
acompañó durante el contacto: Eran las 11: 07 p.m. Me
parecía extrañísimo que mi reloj sólo haya
registrado cerca de dos horas de ausencia cuando personalmente había
estimado un tiempo mucho mayor. Este detalle me produjo una sensación
rarísima de desconcierto.
Me cost&oacu=
te;
mucho descansar. Para decir verdad, apenas pude dormir un poco. Cerraba mis
ojos y veía todo nuevamente.
Al
día siguiente, el grupo de apoyo, con Hans a la cabeza, me recibieron
contentos y expectantes. Luego de compartir los alcances de esta inolvidable
salida, nos encaminamos de regreso a la ciudad de Lima.
En marzo del=
2001,
miembros de los grupos de contacto de España, Chile y Perú,
visitamos las pirámides de Gizeh y finalmente el Monte Horeb en la
península del Sinaí. Este viaje, que pudo llevarse a cabo gra=
cias
a la excelente disposición y organización de los grupos de
contacto de Valencia, nos permitió acceder no sólo a nuevas e
inquietantes informaciones sobre Egipto y su relación con Orió=
;n,
además pudimos sentir e interpretar claves de conocimiento en el
Sinaí que nos condujeron a la esencia misma de la misión de
Jesús.
Hallá=
ndome
en España, con miembros de los grupos vimos como en Antena 3 se
difundía una noticia importante en el ámbito astronómi=
co:
La tormenta solar más intensa en los últimos 10 años, y
que había captado la atención de los científicos ya que
estaba afectando considerablemente el campo geomagnético del planeta=
.
Aquel
mismo mes, Claude Vorilhon, líder francés del Movimiento
Raeliano, anunciaba la primera clonación humana “oficial”
para el mes de septiembre. Para ello fundaron en 1997 un laboratorio de
experimentación que denominan “Clonaid”. El impacto de e=
sta
noticia fue de tal magnitud que The New York Times le dedicó ocho
páginas. El movimiento Raeliano, que tiene pensado hasta construir
embajadas en Israel y Egipto para recibir a la raza extraterrestre que los
contacta ¾¿quiénes?&f=
rac34; posee unos 55.000 adeptos en 85 países. La advertencia de los
Guías tomaba forma.
En junio,
alrededor de 70 personas de EE.UU. (San José, Los Angeles, San
Francisco, San Diego, Miami, Washington, New York, Texas) México,
Nicaragua, Perú, Chile, Uruguay, Bolivia y España, nos
congregamos en el Monte Shasta dando cumplimiento a las recomendaciones de =
los
Guías. Allí compartí por primera vez abiertamente la
experiencia.
El 11 de
septiembre, la humanidad se encontró conmovida ante los atentados
terroristas en New York y Washington. El gobierno norteamericano, con fuerz=
as
de coalición de la OTAN, decidió enfrentar a lo que llam&oacu=
te;
“el enemigo común”: El Terrorismo Internacional. Diversas
fuentes apuntaron al multimillonario saudí Osama Ben Laden, oculto en
alguna región de Afganistán, como el autor intelectual del
atentado. Esta situación ha creado gran expectativa en el mundo ante=
una
posible guerra con armas de destrucción masiva (Afganistán po=
see
armas atómicas y químicas).
Otro
hecho importante, fueron las imágenes del atentado en las Torres Gem=
elas
del World Trade Center, donde se podía advertir extraños obje=
tos
estacionados en el cielo. Este detalle cobraba fuerza al recordar que el pa=
sado
24 de julio del 2000, se filmó un clarísimo OVNI desde un
helicóptero sobre la “Gran Manzana” en New York. El OVNI=
fue
detectado salir por detrás de una de las torres gemelas ¾sugerente¾,
para luego aproximarse a velocidad al helicóptero, y como si hubiese
activado una suerte de campo magnético, salir despedido hacia arriba,
dejando una estela de humo, posiblemente perturbación atmosfé=
rica
por la velocidad de impulso.
La
presencia OVNI en New York, meses antes que se produjese el atentado, e inc=
luso
en las tomas que muestran el siniestro en vivo, pienso que a muchos nos
invitó a considerar una posible intervención extraterrestre de
rescate, como ha ocurrido en otros casos, por ejemplo, en 1986 cuando
estalló el Challenger. En aquel entonces también se dieron a
conocer imágenes de un OVNI en las cercanías del trasbordador,
antes que éste estallase ante las miradas de sorpresa de la NASA.
Para evitar =
mayor
especulación, y aún más de cara a un tema tan serio y
delicado, decidimos consultar a los Hermanos Mayores en comunicación=
:
“Siemp=
re
procuramos asistirlos y protegerlos, bajo los límites de nuestra
aproximación. No obstante, deben saber que nuestra asistencia en
desastres de origen natural o generados por la ignorancia humana, no
necesariamente comprometen una labor de rescate de nosotros los Guía=
s.
La Confederación utiliza para ello las diferentes bases que se encue=
ntran
en la Tierra para las labores de acercamiento y apoyo en estos casos, actua=
ndo
siempre la base más próxima al incidente.
En este caso=
que
nos consultan, naves de la Base submarina de Puerto Rico asistieron a
muchas de las víctimas. Quienes rescatamos, se encuentran ahora en
nuestras bases, en perfecto estado físico, mental y emocional. Saben=
que
ya hemos obrado así en otros eventos similares. Preparamos a estas
personas para el retorno del cual les advertimos. Muchos de ellos se
auto-escogieron para contribuir en el cambio y transformación de la
humanidad, condición que nos permitió intervenir para
rescatarlos, adiestrarlos, e insertarlos en la Tierra bajo una perspectiva
distinta...” (Oxalc, 18 de septiembre del 2001).
El contacto =
se
encuentra en un momento particularmente especial. Es en este instante, que =
todo
aquello que recibimos amorosamente de nuestros Hermanos Mayores, debe lleva=
rse
a la práctica y con ello contribuir al proceso de cambio y
transformación de la humanidad.
El
encuentro cercano en CELEA, me ha permitido comprender que nuestra
visión de las cosas debe ser más simple y optimista, que el P=
lan
guarda proporciones impensables, pero al mismo tiempo nuestro esfuerzo y
trabajo sí están dando resultados. El mensaje de los Gu&iacut=
e;as
fue muy claro en este sentido: No sólo hay esperanza para la humanid=
ad.
¡Lo estamos logrando!
Espero que e=
sta
maravillosa experiencia, que viví en representación de tantos
hermanos comprometidos con la Misión, nos permita acariciar al menos=
la
naturaleza real de un contacto que ha marcado de manera especial nuestras
vidas. Porque todo lo que estamos viviendo no es de ahora, sino de antes y =
para
siempre.
Con amor en =
la
luz,
Ricardo
González=
ÍNDIC=
E
Los pormenor=
es del
contacto...................................................................=
...........................
2
La
invitación y el objetivo del encuentro
físico..............................................................=
.....3
En el desier=
to de
Chilca (24 de febrero del
2001)......................................................................=
......4
Al interior =
de la
nave.......................................................................=
.................................................6
Instalaciones
extraterrestres en la
Luna.......................................................................=
...................11
CELEA: Base
Orbital....................................................................=
.................................................13
El reencuent=
ro con
Joaquín.............................................................=
................................................15
ISHTACAR:
Guardián y Vigilante de
mundos.....................................................................=
.........17
Monasterios =
en los
Andes y las Claves del Conocimiento
Oculto.................................................21
Jesús=
y la
Clave de la
Ascensión...........................................................=
.........................................22
Quién=
es
Joaquín.............................................................=
................................................................24
Retorno de
CELEA......................................................................=
...................................................27
Reflexi&oacu=
te;n.......................................................................=
..................................................................29=