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Informe Personal de Contacto Físico

Desierto de Chilca, febrero del 2001

 

 

“El encuentro físico se producirá a su tiempo,

y será como cuando dos amigos se encuentran

en un mismo camino, caminando”

 

Introducción

 

No será nada fácil plas= mar en estas líneas una experiencia tan intensa, bella y profunda, que me permitiese compartir nuevamente con nuestros Hermanos Mayores de la Misión RAHMA.

 

He reflexionado mucho todos estos mes= es que han transcurrido desde que viviese aquel encuentro programado en Chilca (feb, 24), comprendiendo que lo más importante no es afrontar un encuentro cercano en sí, sino el poder comprenderlo, reflexionar en = su mensaje, y por encima de todo saber transmitirlo adecuadamente.

 

A diferencia de otras ocasiones, en q= ue tuve la maravillosa oportunidad de encontrarme con ellos físicamente, en = esta nueva experiencia les acompañé en un viaje extraordinario a b= ordo de una de sus naves. Aunque esto suene increíble, formaba parte de un proceso de contacto que veníamos preparando desde agosto de 1997, cu= ando en un encuentro cercano con el Guía Antarel, los Hermanos Mayores me invitaron por primera vez a acompañarlos.

 

Finalmente, el 24 de febrero de este año, luego de seguir un intenso proceso de preparación y comprensión de la invitación, viví la experiencia más profunda. Y no está de más decir, que en verdad, el contacto y enseñanza de semejante vivencia está destinado a la Misión toda.

 

En el presente informe he procurado d= ar a conocer esta experiencia en todos sus detalles, esperando que el mensaje pu= eda llegar de una forma clara y transparente. He sentido compartir los momentos más importantes antes, durante y después del contacto, ya que= en todo momento me sentí representando a mucha gente, y pienso que todo= lo que recibí y comprendí, debe llegar como una herramienta útil de entendimiento y reflexión a otros hermanos que están comprometidos con la Misión.

 

Espero que mi testimonio ¾uno de tantos¾,= y más aún el mensaje que se desprende de este nuevo encuentro cercano con nuestros Hermanos Mayores, toque aquel punto de luz del caminan= te RAHMA. Aquella fuente de energía o fuerza superior que nos ha manten= ido todos estos años en el camino, con nuestros errores y aciertos, con nuestras pruebas y aprendizajes, logrando reconocernos ante el contacto como siempre sostuvieron los Guías: “como cuando dos amigos se encuentran en un mismo camino, caminando...”

 

 

 

 

 

 

 

 

Los pormenores del contacto

 

El 31 de diciembre del 2000 era la fe= cha propicia &= frac34;según las comunicaciones¾ para asistir al desierto de Chilca y vivir un nuevo encuentro cercano.

 

Aprovechando que el 25 de diciembre iría al Pueblo de Chilca llevando unos juguetes que recolectamos en = Lima para los niños, decidí marchar al desierto en una salida pers= onal de preparación, por lo que contraté una movilidad que me llev= ase hasta la Base Militar que se encuentra próxima a la quebrada que empleamos para acampar. De allí continuaría a pie.

 

Nunca había estado tantos días solo en el desierto. La experiencia fue extraordinaria. En aquel silencio cósmico, en noches abiertas y despejadas, que en diversas oportunidades me permitieron contemplar el desplazamiento de las naves a gr= an altura, describiendo Zig-Zags y cruzándose otras veces, sentí= no sólo la presencia de los Guías, sino de Dios mismo. Aquel cie= lo nocturno era muy especial, creando el ambiente idóneo para interiorizarme en la invitación que me hiciesen llegar nuestros Herm= anos Mayores.

 

El día 30, ya me encontraba acompañado de mis buenos amigos de los grupos de Lima que estaban al tanto de la invitación: Hans Baumann, Lida Martell, Magaly Fernández y Jhon Abanto.

 

La noche del 31, precisamente la “fecha del contacto”, que había sido auspiciada por clar= os avistamientos programados por las comunicaciones, a la hora señalada= ¾las 12:00 p.m.¾ = hizo su aparición en un cielo cubierto de niebla un objeto alargado, con forma de puro, emitiendo poderosos fogonazos de luz plateada. La niebla se disipó en torno a él y vimos al aparato sorprendidos, en todos sus detalles. Incluso Hans llegó a observar un disco metálico cerca de la presunta nave nodriza. Era impresionante.

 

Mientras todos intercambiábamos opiniones en medio de la algarabía que se armó ante semejante avistamiento, personalmente no atiné a alejarme del grupo en direcci= ón al cerro “Los Anillos de Saturno” ­¾llamado así por su apariencia¾, donde, según los mensajes, allí abordaría la nave.

 

Mi actitud frente al posible contacto= me invitó a reflexionar. Como en otras ocasiones, me encontraba con que= mi preparación personal era insuficiente. Pero finalmente había comprendido en qué dirección debía orientar mis pasos.=

 

Pienso que no sólo debí orientar mi preparación a mantener un estado sensible y sutil, premeditadamente logrado a través del ayuno y las valiosas prácticas que desarrollamos en los grupos de contacto. Había olvidado liberar mis esquemas mentales sobre el encuentro cercano anunciado= , un error importante teniendo en cuenta que ya en diferentes ocasiones hab&iacu= te;a enfrentado experiencias de contacto físico, donde aprendí que= el fluir = con ellos y verlos como amigos ¾p= orque realmente lo son¾ y no como “extraterrestresR= 21;, me permitiría estrechar lazos con mayor conciencia y naturalidad. A = esto debo añadir, como una reflexión personal, que al tratarse de = una experiencia diferente, donde no sólo los vería, sino que ¡abordaría una de sus naves!, había creado en mí gran expectativa. En verdad me resultaba increíble hallarme a puerta= s de tan extraordinaria vivencia. El mensaje era claro: Tenía que aquieta= r mi mente, y dejarme fluir como en otras ocasiones.

 

La nave se marchó lentamente. Retrocedió por donde vino, ocultándose entre la niebla en un cuadro de película. Al día siguiente, uno de los militares que estuvo de guardia en la Base Chilca, sin que le comentáramos nada af= irmó haber visto el mismo objeto sobre la quebrada. Fue una lección para nosotros esta salida a terreno.

 

Cuando tomamos el bus en la carretera panamericana que nos llevaría a Lima, pensaba en la importancia y objetivo del contacto. Antes de abandonar el desierto, los Guías nos dijeron en una recepción de comunicación simultánea, q= ue las condiciones para afrontar la experiencia seguían óptimas = en los siguientes tres meses.

 

Habría que prepararse.<= span lang=3DES-HN style=3D'mso-ansi-language:ES-HN'>

 

 

La invitación y el objetivo del encuentro físico

 

Según los mensajes, esta experiencia me permitiría entrevistarme nuevamente con Joaquí= n (Joaquel), miembro del Consejo de los 12 Menores, quien habría abandonado su estancia en la Base Azul del Alto Paititi para permanecer temporalmente en una b= ase orbital de la Confederación, ubicada detrás de la Luna, antes= de su retorno a Morlen.

 

La invitación, más allá de afinar mi preparación personal, como sería el hecho de conocer el interior de sus naves o sus bases en nuestro Sistema So= lar ¾con el objetivo de familiarizarme más con ellos y= el programa de contacto¾ procuraba acercarnos las claves necesarias para comprender el momento que actualmente vive la Misión RAHMA, los logros alcanzados, y todo aquello que aún podría e= star pendiente para la consecución de los objetivos. Es más, en es= ta experiencia, Joaquín ofrecería informaciones esclarecedoras s= obre su propia persona y función dentro de la Misión.

 

Teniendo en cuenta, que según = los primeros mensajes de la Misión Joaquín fue designado por ARCH= ER del Consejo de los 24 Ancianos, para seleccionar espíritus potenciales que más tarde participarían en un programa de contacto llamado Sol en la Tierra o Misión RAHMA, y que a él se le darían las llaves par= a la entrega definitiva del Libro de los de las Vestiduras Blancas, era má= ;s que importante vivir un encuentro directo con el anciano Maestro. Ya en 1998 había tenido la oportunidad de conocerle en un contacto en Marcahuas= i de San Juan de Iris, donde se me habló de la importancia de conectar en= claves de marcado significado para la Misión, y que no habían sido visitados antes por los grupos. Entre ellos Joaquín mencionó = la Sierra del Roncador en el Brasil ¾en agosto del 2000 los grupos del Uruguay realizaron la primera expedici&oacut= e;n¾ y el desierto de Gobi en la Mongolia, donde hace miles = de años se estableció por primera vez la Hermandad Blanca. El vi= aje a Gobi sería el más importante para la Misión.<= span lang=3DES-HN style=3D'mso-ansi-language:ES-HN'>

 

A pesar que mantuvimos un prudente silencio para enfrentar con responsabilidad esta invitación a un nue= vo encuentro físico, me llevé más de una sorpresa al comprobar que otros miembros de los grupos habían recibido información precisa sobre ello. Hallándome en Uruguay, en una bella salida de trabajo en Punta de Yeguas, Alejandro Szabo compartió conmigo una extraordinaria confirmación:  En las comunicaciones= que había recibido, el mismísimo Joaquín afirmaba que abandonaría la Base Azul para volver a Morlen, y por si esto fuera p= oco, en el mensaje el Maestro advertía que entraría nuevamente en contacto directo conmigo: “En Chilca o en Marcahuasi, las condiciones así lo permiten”.

 

En febrero me encontraba en los EE.UU. compartiendo con los grupos de Miami y San José de California, difundiendo el mensaje de fondo del contacto, en especial las profundas experiencias y enseñanzas que ha significado el encuentro y enlace c= on la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores.

 

Fue en Miami que los Guías a través de una comunicación recalcaron la vigencia de la invitación y su importancia:

 

El Plan se halla en su justo proceso. De ello hablará el amado Maestro Joaquín. Chilca es un buen lugar. Está preparado. Fines de febrero, inicios de marzo. En esta ocasión vendrás solo y estarás con nosotros para comprobar una vez más los alcances = de la Misión y las labores pendientes que los involucran”.

(Alcir y Guías de RAHMA Misión, 3 de febrero del 2001).

 

 

La fecha definitiva del contacto la recibiría en un trabajo de irradiación al pie del Monte Shast= a. En la práctica, donde todo el grupo se sintió acompaña= do por proyecciones de la Hermandad Blanca, como si estuviesen abrazánd= onos y compartiendo su amor, tuve una fuerte visión donde se me mostraba = la fecha del encuentro: “24 de febrero”. Inmediatamente despu&eacu= te;s, me vería caminando en el desierto de Chilca, solo, en direcció= ;n a la cordillera. Cuando observé, y sentí con fuerza estas imágenes, mis pensamientos me asaltaron: Entonces iré solo. Pero me gustaría que un grupo de apoyo se encontrase en el desierto para apoyar la experiencia”.

 

Al volver a Lima, la confirmaci&oacut= e;n no tardaría en aparecer.

 

El grupo de contacto de Miraflores = ¾con quienes me une una gran amistad¾, para mi sorpresa, había programado una salida al desierto de Chilca para el sábado 24 de febrero. Lo más inquietante es que recibieron una comunicación de Alcir, donde se les decía que irían al desierto para apoyarme con sus trabajos, ya que tendría un encuentro físico programado. ¡Realmente increíble!

 

Cuando Hans Baumann me comunicó= ; todo esto, sin mayor duda y con una seguridad tan especial que brotaba de mi corazón, decidí realizar finalmente la salida.

 

 

En el desierto de Chilca (24 de febrero 2001)

 

Eran las 12:00 del mediodía cuando mis pasos se adentraban por la quebrad= a de Santo Domingo de los Olleros. Había dejado a mis espaldas el cerro “IV Convención”, internándome según= mi intuición e indicaciones de los Guías en dirección est= e, es decir, hacia la cordillera.

 

El Sol era aplastante. Un cielo azul con pocas nubes se mostraba como único acompañante de mi caminata silenciosa.

 

Cuando dejé atrás el cerro Los Anillos de Saturn= o, una extraña sensación se apoderó de mí. Era como si alguien me estuviese abrazando, transmitiéndome amor y confianza. Entonces un agradable olor a flores impregnó el lugar donde me halla= ba, emocionándome sin poder explicarme qué estaba sucediendo. Respiré una magia singular allí, y cual sería mi impre= sión al comprobar que este paraje lo había observado en sueños poco antes de la salida. ¿Me habían mostrado el lugar para que lo reconociera? Sea como sea, el mismo coincidía con el punto de contac= to de la salida anterior (31 de diciembre del 2000), además que mi prop= ia intuición me decía sin titubear que aquel era el lugar.

 

Me despojé de la mochila y tendí en el suelo la bolsa de dormir. Sólo llevaba la bolsa, un abrigo, agua, una pequeña linterna = y un cuaderno de apuntes.

 

Pasé el tiempo explorando al detalle la zona ¾no se suele acampar allí¾ y luego realizando las prácticas de relajación y meditación. Durante el trabajo, procuré crear las condiciones para contactar con= los Guías y consultarles sobre la invitación. El mensaje no tardó en llegar:

 

Sí, escribe:

 

Nos hallamos cerca. Estate atento a las 9:00 p.m.

 

Nada debe inquietarte. Vemos que ya te encuentras listo para afrontar la experiencia. Ahora podrás venir  con nosotros.

 

Recuerda que la verdadera preparación no halla su único cimiento en los ejercicios y prácticas de meditación, sino en el autén= tico compromiso y entendimiento de la Misión, así como una correcta actitud en armonía con el espíritu RAHMA.

 

Tu amor y honesta entrega te han traído aquí, al margen de tus dudas,= que bien sabemos obedecen al esfuerzo que emprendes por ser objetivo y equilibr= ado frente al proceso. Pero será hoy y así ha sido dispuesto.

 

Estás listo Nordac, para que una vez más des un paso importante en representación de muchos.

 

Amor y Luz,

 

ANTAREL (24 feb. 6:15 p.m.)

 

El mensaje llegó con una claridad especial. Como si estuviesen muy cerc= a.

 

Luego de reflexionar en el contenido del mensaje, abandoné la zona del campamento en dirección al cerro “Los Anillos de Saturno”= ;, como volviendo por el camino. Así, ascendí el cerro y baj&eac= ute; a la explanada que se extiende tras él. Entonces observé a una persona acercarse.

 

Después de la primera sorpresa, identifiqué a Hans Baumann. Sabía que él y los muchachos acamparían en otro sector del desierto para apoyar la experiencia, sin embargo me llamó mucho la atención hallarle de pronto en medio de la nada.

 

¾Sabía que te iba a encontrar ¾se expresaba contento en la medida que nos dábamos un abrazo.

 

¾¿Qué haces aquí? ¿Qué te animó a venir? ­¾repuse.

 

¾Tenía muchas ganas de verte antes de la exp= eriencia. Siento que se dará esta vez. El grupo se encuentra en “La Terracita” acampando y pendiente de la invitación que te han h= echo los Guías. Antarel mismo me ha dicho que de todas maneras te suben..= .

 

¾¿Cómo es eso? ¾pregunté intrigado<= /o:p>

 

¾Lo que me impulsó finalmente a buscarte, fu= e un mensaje mental que recibí de Antarel. Me dijo que abordarías = la nave. Incluso me dio una hora. Te la digo por sí acaso: Las 9:00 p.m. Sentía que debía decírtelo.

 

¾Hans, ¡es la confirmación de un mensa= je que he recibido hace unos momentos! ¾le decía con evidente emoción¾. Tienes que marcharte amigo. Debo estar solo.

 

¾Lo sé ¾contestó risueñamente¾. Cuando vea= s a los Guías dales un abrazo de mi parte. (Risas).

 

Volví a la zona del campamento con mucha alegría. Estaba anocheciendo y en= el cielo ya se mostraban las primeras estrellas.

 

Llegué sin dificultad y me senté en la bolsa de dormir. No tenía duda alguna que el contacto se daría aquella noche. El encuentro con Hans= me dio mayor seguridad, como si los mismos Guías hubiesen querido darme= una confirmación adicional para que me encontrase seguro y en confianza.=

 

Aún así, quise cerciorarme de la presencia de ellos.

 

Por alguna razón que no logró comprender, me inquietaba poderosam= ente un cerro frente a mi ubicación. Lo observaba con insistencia, como intuyendo que tras él hubiese “algo” escondido.

 

Sin pensarlo mucho, de pie y de cara al cerro, empecé a gritar como un chiquillo:=

 

¡Sé que están aquí! ¡Pueden venir cuando quieran! ¡Finalmente he comprendido! ¡Pueden venir porque esta vez asumiré la invitación a mayor conciencia! ¡Me escuchan!=

 

Y para mi sorpresa...<= o:p>

 

Detrás del cerro, se mostraron intensos fogonazos de luz plateada, disparán= dose de abajo hacia arriba. Tan fuerte fueron los resplandores, que incluso Hans= y el grupo que acampaban al otro lado del desierto también los vieron.=

 

Con esta palpable manifestación, me imaginaba salir una nave del cerro al mejor estilo de la película “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo”. Pero después de los fogonazos, el desierto nuevamente se encontraba en su aspecto normal.

 

No tuve mucho tiempo para analizar la situación cuando un objeto luminoso pasó a gran altura sobre la quebrada. Como su trayectoria era unifor= me, y se mostraba al parecer muy lejos, estimé la posibilidad de un satélite. Pero inmediatamente aparece un segundo objeto, similar al anterior, como si lo estuviese siguiendo.

 

Pedí entonces mentalmente a los Guías que de tratarse de ellos hicieran u= na señal para advertirme. Inmediatamente el segundo objeto encendi&oacu= te; con fuerza una luz dorada, pulsante, que luego se fue concentrando en la me= dida que se marchaba. Curiosamente, ambos se perdieron tras el cerro que me llam= aba tanto la atención.

 

 

Al interior de la nave

 

Recostado en= la bolsa consulté mi reloj: Las 9:00 p.m. Esperé unos minutos, escudriñando el cielo, como buscando alguna señal. Pero no observé nada. Los minutos transcurrían y he de confesar que me puse nervioso. ¿Y si la experiencia, por alguna razón se postergaba nuevamente? De sólo imaginarlo no podía evitar pen= sar en la importancia de esta vivencia para la Misión. Entonces sent&iac= ute; como si los Guías me estuviesen abrazando, y una voz en mi mente diciéndome:

 

No= te preocupes. Estaremos contigo en unos momentos

 

Desconcertad= o por este mensaje, que reconozco catalogué en un inicio de “mentali= smo consolador”, me senté en la bolsa de dormir mientras concentra= ba mi vista en las siluetas de los cerros.

 

No tuve que esperar mucho.

 

Una luz, como nunca he visto, me “golpeó”, haciéndome brincar sobre la bolsa para ver de qué se trataba. Fue un fulgor blanco-plateado, pero no de arriba hacia abajo, sino como si alguien desde tierra me hubiese alumbrado con un potente reflector. La luz era extra&ntil= de;a. Sentí que me tocó, como si fuese plasma o gelatina. Consulte nuevamente mi reloj. Eran las 9:22 p.m.

 

Inmediatamente, caminando en mi dirección, una silueta de un ser muy alto se acercab= a. De pie ante el personaje que de pronto irrumpía en la tranquila noche del desierto, pude observar que se trataba del Guía ANTAREL, vestido con una traje metálico plateado pegado al cuerpo. Llevaba un cinto y grandes botas que le llegaban casi a las rodillas. Su rostro tan expresivo, lleno de paz, y su cabello cano hasta los hombros me eran famili= ares. Ya lo conocía. Pero esta vez fue diferente. Me encontraba mucho más tranquilo, menos nervioso que otras experiencias.

 

ANTAREL, con su característica mirada mágica, como si el Universo entero estuviese fluyendo a través de él, sonrió, y me dijo s= in esperar mayor protocolo: Ya nos vamos...”

 

Como otras veces, escuché su voz sin que él moviese sus labios. Había enlazado su mente con la mía.

 

Lo seguí caminando prácticamente a su lado. Me hallaba muy sorprendido al ver mi reacción tan natural ante su cercanía. ¡Quién lo hubiera creído! Miré con detalle sus botas, esperando que dejase alguna huella para mostrarla a los muchachos del grupo en alguna ocasión. Pero me percaté que ANTAREL no pisab= a el suelo, sino que flotaba a escasos milímetros. ¡No hacía contacto con el suelo!

 

Ascendiendo una pequeña colina nos hallamos en una explanada. El cielo que hasta hacía unos momentos se mostraba abierto y estrellado, se hallaba aho= ra cubierto por un extraño colchón de nubes. Como si una gigante= sca linterna hubiese sido colocada por encima de este colchón, una tenue= luz amarillenta caía al suelo formando un círculo luminoso de unos diez metros de diámetro.

 

Al lado izquierdo de este círculo que se hallaba frente a mí, se encontraba una persona de pie. Por la silueta advertí que se trataba= de una mujer, de un 1.70 m. de estatura. Me acerqué un poco, viendo que llevaba un traje similar al de ANTAREL, pero más oscuro, y también ceñido al cuerpo. Su rostro era triangular, dejando entrever una piel bronceada, como si hubiese estado expuesta al Sol. El cab= ello rubio, muy claro y lacio, caía por detrás de los hombros. Aqu= ella mujer, de unos 40 años de apariencia, mostró una dulce sonris= a, como dándome la bienvenida. Sabía quién era. Como si la conociese de siempre.

 

Reconocer a ANITAC fue para mí uno de los momentos más intensos del contacto. En aquellos ojos claros, que luego pude comprobar eran de un color verde agua marina, fluía un amor profundo y conmovedor.

 

Noté entonces que llevaba un objeto en la mano derecha. Parecía una caja negra de plástico. Inmediatamente, ANTAREL se dirigió a mí, pidiéndome que ingresara al interior del círculo.<= /span>

 

Al hacerlo, observé que en el centro del mismo había un círculo más pequeño, de unos dos metros, pero muy brillante, tanto, que me recordaba la luz que despiden las linternas halógenas. Aquella luz pulsaba. Era muy fuerte. Tuve cierto temor de pararme allí, más la sonrisa y tranquilidad que supo transmit= irme ANTAREL, terminaron por darme el último impulso para dar el paso.

 

Ni bien ingresé, sentí que una fuerza me aplastaba, e inmediatamente, como si me cogiesen de las pantorrillas, la misma fuerza me arrancó a una velocidad increíble del suelo. Luego una intensa luz blanca que = me obligó a cerrar los ojos. Todo fue en un instante. Y de pronto, me hallaba de pie en una especie de habitación, blanca, despidiendo luz= por todas partes sin generar sombras.

 

Mi corazón empezó a latir a mil. Pensé que me iba a desma= yar. No podía con tanto.

 

Empecé a acostumbrarme a la luz, observando que estaba en una especie de sala circular, con una puerta ovalada frente a mí, unos centímetros por encima del nivel del piso, que también era blanco, muy limpio, c= omo las habitaciones de un hospital. El techo no lo recuerdo.

 

Bajé la vista, observando mis zapatillas beige sobre un círculo luminoso,= con una estructura similar al de un panal de avispas, pulsando una débil= luz celeste. Me moví de allí en dirección a la puerta. Per= o no pude avanzar más. Estaba temblando. Entonces me tocaba el cuerpo, los brazos, mientras me decía: “Vamos Richard, esto no puede ser verdad. No puedes estar aquí...”

 

Pero un hecho especial me sacó de mis cavilaciones. Una mano se apoyó en mi hombro derecho. Volteé de inmediato, observando que se trataba de ANITAC. Sus dedos eran muy similares a los nuestros, salvo por la ausencia = de uñas y la uniformidad de una piel sin manchas o marcas. Su rostro de= paz me tranquilizó, mientras me decía: “Realmente est&aacut= e;s aquí NORDAC, realmente estás aquí...”

 

 Entonces apareció ANTAREL, muy sonriente, y mirándome fijamente a los = ojos me dice: “Bienvenido a ORUM III. Acompáñanos que iremos a la sala de navegación”.

 

Le pregunté entonces, ingenuamente, si tenía que desnudarme ¾un hecho frecuente en otras experiencias de viajes espaciales, con el objeto de “limpiar” al contactado de las tox= inas de la Tierra y proveerle de un traje adecuado para la navegación. Recordemos por ejemplo el caso de Castillo Rincón, y el de nuestro hermano Sixto Paz, cuando en 1987 acompaña a los Guías a Morl= en¾. ANTAREL, observándome con gracia, sencillamente me respondió: “No es necesario en esta oportunidad”.  He hizo una seña para que lo siguiese por aquella puerta oval. Luego me explicarían que ellos ya habían alineado mi cuerpo a poderosas energías cósmicas desde el instante en que me hallaba en el desierto.

 

La puerta oval daba a un pasillo. Ingresó primero ANTAREL, luego yo y finalmente ANITAC. Por donde pasábamos, se encendía má= s la luz blanca que parecía salir de todas partes. Era increíble. Entonces no resistí la tentación de tocar las paredes del pasillo. Rocé con mis dedos la pared, percibiéndola como si f= uese de un plástico compacto o fibra de vidrio. El pasillo tendría= no más de 12 metros de longitud, y era curvo, siempre girando hacia la izquierda.

 

Entramos a un salón más grande, y también circular. Pero sus paredes parecían metálicas. Daba la impresión de ser u= na mezcla de plástico y aluminio. El techo me recordaba la cúpul= a de una iglesia, con muchas luces y cristales de las más diversas aparie= ncias y colores. En el centro de este salón había una estructura semejante a un hongo, con una especie de casco de cristal, donde se mostrab= an unas varillas como de vidrio empotradas. Me llamaron la atención una= s de estas varillas que se hallaban en un extremo del hongo. Entonces ANTAREL interviene diciéndome: “Es Silicio procesado, lo extraemos de = la Tierra”.<= o:p>

 

Frente a mí se encontraban sentados, dándome la espalda, cuatro seres calvos y delgados. Parecían estar controlando la nave. Unos de ellos= , el más alto, se incorporó del asiento blanco que estaba frente a= lo que estimo es un panel de controles, sin palancas ni botones, sino só= ;lo luces y esferas como de cristal de roca empotradas hasta la mitad en un tab= lero que sobresalía a manera de un pequeño escritorio.

 

Aquel ser, de casi dos metros de altura, delgado, con los ojos ¾que parecían marrones claros¾ hundidos en el rostro, se me mostraba familiar. Su piel era de un cobre casi plomizo. Y sus brazos un poco más largos q= ue los nuestros. Vestía también con un traje pegado al cuerpo, de una sola pieza. Su color era un celeste plateado, pero no de aspecto metálico, sino más bien sintético. De inmediato supe q= ue era MARDORX.

 

Era tan especial verle sonreír, teniendo en cuenta que prácticamente = no tiene labios, sino una pequeña hendidura como boca. Sus ojos eran pequeñitos, pero transmitían tanto amor y conocimiento que cualquier hombre se vería conmovido.

 

Me llamaron la atención sus dedos, largos y de yemas abundantes. No pude evitar desear tocárselos. Pero no sabía cómo pedírselo. Entonces, como si hubiese escuchado mis pensamientos ¾desde luego que lo hizo¾ estiró su mano derecha para que lo tocase. Volteé de inmediato para ver el rostro de ANTAREL, quien se hallaba a mis espaldas, como buscan= do una aprobación del Guía. ANTAREL asintió la cabeza sin perder la sonrisa.

 

Entonces me = di valor y acerqué mi mano derecha, hasta tocar la palma y dedos de MARDORX. Aún me parece tan increíble esta vivencia. Recuerdo = con claridad su textura, como la de un malvavisco, con un calorcito especial, una sensación de estar intensamente vivo. Acerqué mi mano izquier= da también, tomando la mano de MARDORX con fuerza. El corazón se= me detenía en aquel instante. Quería llorar de tanta alegr&iacut= e;a. ¡Estaba realmente allí!

 

Luego de ello, MARDORX me informa que los acompañaré a CELEA, una base orbital que posee la Confederación detrás de la Luna= , y que en ella me aguarda JOAQUÍN para entregarme un importante mensaje. Asentí con la cabeza y MARDORX volvió a ocupar su asiento.

 

Inmediatamente, ANITAC se despidió y se alejó por otra puerta oval, dejándome a solas con ANTAREL en la sala de navegación. Los o= tros seres que eran parecidos a MARDORX, se hallaban muy concentrados en sus pan= eles de control. Apenas giraron el rostro como saludándome, volviendo a s= us tableros.<= /o:p>

 

Decidí aprovechar este momento para hacer una serie de consultas al Guía, q= uien se mostraba abierto y dispuesto a orientarme.

 

 

¾ANTAREL ¾le dije¾ ¿Cuál es la explicación a una serie de visiones que me asaltaron antes del contacto, y que veo se han cumplido al detalle al precisar instantes de esta experiencia? ¿Fue = mi premonición de todo esto? ¿Fueron ustedes?

 

¾Sabes que la mente les puede advertir mediante visiones futuros acontecimientos de importancia ¾respondió con calma¾ pero las imágenes que observaste mostrando momentos de lo que sería nuestro encuentro, las insertamos en tu mente.

 

¾¿Con qué objeto?

 

¾Para que cuando ocurriese el encuentro, tu subconsciente reconociese las escenas y así puedas sobrellevar mejor= la experiencia.

 

¾Entiendo... Y dime, ¿porqué siempre = me llaman por mi Nombre Cósmico? ¿Porqué no me llaman de = otra manera?

 

¾Cuando nos dirigimos a ustedes, procuramos hablar = a la esencia que son en realidad, a la vibración espiritual que los empuj= a a realizar grandes cosas. Cuando les hablamos nos dirigimos a vuestro real se= r, por ello les llamamos por el Nombre Cósmico, para precisar a quién destinamos nuestro mensaje.

 

¾Es verdad... Sentía que era así... D= ime, ¿porqué te has ausentado por momentos en las comunicaciones q= ue recibía?=

 

¾Tenemos diversas labores y funciones ¾me explicaba sin dejar de mirarme¾, pero muchas veces con ello procuramos evitar un = lazo de dependencia. Rotamos las conexiones mentales con ustedes para que no se identifiquen de manera especial con algún Guía, sino con el mensaje que les transmitimos.

 

¾ANTAREL, que me puedes decir de APU. ¿Se involucraron alguna vez en la Tierra?

 

¾APU es un planeta subterráneo ¾me hablaba en tono reflexivo¾. Todo nuestro movimiento se concentra bajo la corteza montañosa del planet= a. Nuestra raza no es originaria de aquel lugar. Somos navegantes espaciales, viajeros.<= /o:p>

 

Hace mucho tiempo ¾prosegu&iacu= te;a¾ colonias nuestras se establecieron en Maldek. En tiempos más recientes, mantuvimos cierto contacto con antiguas culturas Sudamericanas, a quienes les enseñamos nuestros antiguos códigos de almacenamiento de información.

 

¾¿Te refieres al quechua y el aymará?= ¾pregunté de manera atropellada, procurando confirmar una hecho que ya veníamos rastreando¾.

 

¾Lo hicimos para acelerar la comprensión del Universo que rodea a los seres humanos. Cuando descifren el significado profundo de estos códigos de expresión, tendrán una he= rramienta importante para comprender vuestro pasado.

 

ANTAREL estaba en lo cierto. Curiosamente APU es una palabra quechua que se emplea = para designar al espíritu protector de las Montañas. Teniendo en cuenta que APU es un planeta montañoso, es muy sugerente pensar en un vínculo entre los antiguos idiomas indígenas de Sudamé= rica con la civilización extraterrestre de Alfa Centauro.

 

¾Empiezo a entender muchas cosas ¾repuse¾.

 

¾Una vez que te encuentres en CELEA, sabrás más de nosotros ¾afirmó con cierto aire a misterio¾.

 

¾ANTAREL, háblame de CELEA...

 

 

Instalaciones extraterrestres en la Lu= na

 

¾CELEA opera desde hace más de 10.000 años ¾contest&oacu= te; despacio y calmado¾. Fue constr= uida para cumplir dos funciones: Equilibrar la órbita lunar, y observar d= esde cerca la Tierra. CELEA fue concebida para ser un punto de observación estratégico, y proteger al planeta frente a posibles intervenciones = de civilizaciones extraterrestres negativas.

 

¾¿Y la Luna? Tengo entendido que poseen instalaciones allí.

 

¾La Luna fue readaptada por nosotros. La Confederación la halló prácticamente muerta, envejecid= a. Fue restituida, transformándola en una verdadera base satélit= e. Nuestras instalaciones aún funcionan allí, concentradas especialmente en amplias galerías subterráneas.

 

¾¿Entonces es cierta aquella afirmació= ;n de que los soviéticos llegaron primero a la Luna, antes que la misión Apolo XI de los norteamericanos?

 

¾ Así fue.

 

¾¿Cuándo ocurrió ello?<= span lang=3DEN-US style=3D'mso-ansi-language:EN-US'>

 

¾En marzo de 1969

 

¾Inaudito...

 

¾Que ello no les sorprenda ¾intervino ANTAREL¾ ya en tiemp= os de la Segunda Guerra Mundial la Alemania Nazi intentó alcanzar la Luna, estando muy cerca de lograrlo...

 

¾Esto es difícil de aceptar. ¿Porqué esta obsesión con la Luna?

 

¾Por lo que tenemos en ella. Tecnología que = se podría emplear para fines bélicos.

 

¾Se habla incluso que los propios Norteamericanos n= unca habrían estado en la Luna, y que todo fue un montaje orquestado por = la NASA ¾añad&= iacute;¾.

 

¾Sí estuvieron, pero no dijeron la verdad al mundo ¾asever&oacut= e; ANTAREL¾. Por ello se vieron obligados a fabricar imágenes de un descenso del módul= o en la Luna ya que las fotografías originales los comprometían demasiado.=

 

¾Aquel encubrimiento de información <= span lang=3DES-PE style=3D'font-size:18.0pt;font-family:Symbol;color:olive;mso-a= nsi-language: ES-PE'>¾analizaba como queriendo atajar una idea¾, manipulación mundial, y tanto que hemos venido conociendo... ¿Quién realmente está detrá= ;s de todo ello? Se habla incluso de una suerte de gobierno oculto que conspir= a a niveles impensables. Algunos creen que se trata de una conspiración judía.

 

¾No es así. La verdadera conspiración= es orquestada por fuerzas negativas atrapadas en este planeta, que han sabido infiltrarse e influenciar en grandes líderes del mundo, y tambi&eacu= te;n a tenebrosas organizaciones tras ellos para precipitar el caos y el desorde= n. Más como saben, vuestro trabajo está logrando inclinar la bal= anza hacia la luz. Hay muchos secretos, pero ninguno de ellos ajeno a la fuerza transformadora del amor.

 

¾¿Los gobiernos saben de las bases que tiene= n en nuestro Sistema Solar?

 

¾Sí, pero no en las dimensiones que teorizan= .

 

¾¿Cuantas bases tienen en el espacio, en nue= stro Sistema? <= /o:p>

 

¾Poseemos 17 bases orbitales, sin tener en cuenta l= as bases de adaptación.

 

¾¿Bases de adaptación? ¾repuse intrigado¾

 

¾Satélites artificiales, como lo hemos hecho= con Fobos en Marte...

 

Escuchar todo esto de ANTAREL era impresionante. Era palpar las reales dimensiones d= e un despliegue extraterrestre por asistir y ayudar un proceso de evolució= ;n que compromete de manera especial a nuestro planeta.

 

Me parecía tan insólito estar a bordo de una nave extraterrestre= ... No sentía movimiento alguno. Y el ambiente era como una sala provist= a de un sutil aire acondicionado.

 

¾ANTAREL, ¿es posible que vea cómo es= la nave por fuera?

 

MARDORX volteó y me hace una seña con su mano derecha para que me acerque. <= /o:p>

 

¾Observa  ¾me dice¾=

 

Y sobre el tablero de luces que manipulaba, se mostró una pantalla que parecía rectangular, hecha de luz y gas. La claridad era impresionan= te. Veía un objeto con forma de disco, plateado, y ligeramente aplastado= en la parte posterior, como una lampa. Contrastaba con un vacío oscuro y decenas de líneas blancas, luminosas y delgadas, que parecían= ir en dirección opuesta a la trayectoria de la nave.

 

¾¿Cómo pueden ver la nave desde fuera= ? ¾decidí consultar¾

 

¾Nuestros vehículos no se mueven solos ¾contestó MARDORX¾, siempre son acompañados por nuestras sondas de observación (<= i>Caneplas). En este momento nos acompañan tres. Estás viendo la imagen que transmite la sonda oeste. Sobre nosotros tenemos otra observando...<= span lang=3DEN-US style=3D'mso-ansi-language:EN-US'>

 

Entonces introduce su mano en una luz que asemejaba una pompa de jabón azul, = y la imagen en la pantalla cambió, mostrando ahora la nave desde arriba. Luego hizo lo mismo y mostró la nave desde abajo...

 

¾Está es la imagen que transmite la tercera sonda. Viaja debajo de nosotros ¾MARDORX parecía divertirse con la explicación y mi rostro de sorpresa= ¾=

 

¾La gente no me va a creer esto, todo lo que estoy viviendo...

 

¾No te preocupes por ello ¾intervino ANTAREL¾. Tu estancia ahora con nosotros, y lo que te transmitirá JOAQUÍN, llegará a quienes ha sido dispuesto. Relájate que ya estamos = por llegar.

 

Y en la pantalla, ahora veía parte de la Luna, como si la estuviésemos sobrevolando a baja altura, y tras ella, un objeto que flotaba en medio de = la oscuridad, pero brillando. Era como una pelota de golf. Nos dirigíam= os hacia allí.

 

¾Aquello es CELEA ¾me explicaba ANTAREL¾ en unos ins= tantes estaremos dentro.

 

 

CELEA: Base Orbital

 

No sentí movimiento alguno cuando la nave penetró en la Base Orbital. Todo fue muy tranquilo. Sólo supe que la nave se habí= ;a estacionado cuando ANTAREL me lo indicó.

 

Luego ingresamos a través de la otra puerta oval. En ese instante me despedí de MARDORX. Al igual que ANITAC, no lo volvería a ver= en el resto de la experiencia.

 

El pasillo conectó con otro más amplio, pero esta vez recto, y e= n la medida que avanzábamos, éste se tornaba cada vez más grande, hasta el punto de simular aquellos grandes corredores que se utiliz= an en los aeropuertos.

 

¾Ya estamos dentro de CELEA ¾intervino ANTAREL¾.

 

¾Pero... ¿En qué momento entramos? ¿En qué momento salimos de la nave?

 

ANTAREL sólo sonreía.

 

Todo era muy calmo. Apenas sentía una pequeña vibración, o sonido muy tenue, como un zumbido, que parecía envolver todo el luga= r.

 

Ahora me encontraba caminando con ANTAREL en un corredor de grandes proporciones. Estimo unos 10 metros de ancho, y posiblemente unos 15 de alto. Todo el corredor, piso y paredes, eran blancos como los de la nave que nos condujo a CELEA. En algunos sectores se mostraban unas planchas plateadas, como placa= s en una pared; allí pude observar figuras, como ideogramas. Sentía que no eran decorativos, sino que cumplían algún tipo de función. El techo tenía estructuras similares al cristal de r= oca. Eran enormes y de muchos colores.

 

Luego, a ambos lados del corredor que transitábamos, advertí unas grandes vitrinas o ventanales. Entonces observé claramente un bello jardín, con flores bellísimas, de las más variadas for= mas y colores. Tan vivos, tan reales, que de sólo ver esto, sentí= que estaba contemplando uno de los espectáculos más hermosos de mi vida. Nunca mis ojos habían visto algo tan especial.

 

Pensaba entonces en los mundos, en las regiones más bellas del Universo, de donde podrían haber traído estas flores y vegetación t= an diversa para elaborar una especie de invernadero.

 

¾Todo lo que ves NORDAC... ¾me interrumpió suavemente el Guía¾ lo hemos tomado de la Tierra...

 

Mi corazón dio un vuelco... ¡Todo era de la Tierra! Comprend&iacu= te; entonces, como nunca antes, toda la belleza que posee nuestro planeta, y de= la cual no somos concientes y respetuosos.

 

En eso, en dirección opuesta a la nuestra, vienen caminando tres seres vesti= dos con trajes grises pegados al cuerpo. Calvos y delgados, de 1.60 de estatura aproximadamente.  Pasan al lado nuestro asintiendo la cabeza como saludando. Luego siguieron como si nada. No les llamó la atenci&oacu= te;n mi presencia allí.

 

¾Son científicos ¾se apresuró en explicarme ANTAREL¾ Están de paso. Vienen de Epsilon.

 

Nuevamente ANTAREL leía mis pensamientos e inquietudes. Poco a poco me habitué a ello, al punto de interactuar con rapidez en las conversaciones. Era igual hablarles en voz alta o pensarlo. Inmediatamente respondían.

 

Tuve sensaciones muy fuertes en esta experiencia. Llegué a sentirme parte= de ellos. No los veía ajenos a mí.  Incluso, por alguna razón que no comprendo, conocía las instalaciones de esta bas= e. Sabía dónde estaban ubicados los pasillos, las puertas que debíamos cruzar, todo. Hasta el punto de percibir qué ocurría en otros sectores de la base. Al principio me sorprend&iacut= e; en extremo, hasta que llegue a acostumbrarme.

 

Sabía que ANTAREL me llevaba por un sector de CELEA donde no existe mayor tráfico. En todo momento me sentí acompañado por un am= igo de siempre, que me conocía a la perfección.

 

¾Debo mostrarte algo ¾intervino el Guía mirándome a los ojos¾. Sígueme.=

 

Giramos a la izquierda luego de avanzar un largo trecho. En este sector había cilindros y cajas octagonales de un color naranja, apiladas a un lado. Había otros objetos allí, pero no los recuerdo bien. A nuestra derecha, se ubicaba una gran puerta trapezoidal, que inmediatamente me recordó los ventanales de piedra en Machu Picchu y otros yacimientos arqueológicos que se atribuyen a los incas.

 

Pienso que la puerta medía unos cuatro metros de alto por unos tres de ancho. Su c= olor era rojo, y tenía un símbolo parecido a una “W”, = de color negro y hundido en la estructura que parecía metálica. ANTAREL se dirigió a ella sin mayor detenimiento.

 

Yo seguía a ANTAREL cuando vi cómo la puerta se “desarmó”, obligándome en acto reflejo retroceder. En verdad la puerta se había abierto con la sola aproximación del Guía, y ésta se dividió, por decirlo de alguna forma, en unas cinco secciones que se ocultaron en los extremos. Luego que me repuse de esta situación sorpresiva, seguí al Guía a través de= una especie de rampa con unos pasamanos, que nos conducía a un segundo nivel. Allí nos encontramos ante una gran vitrina.

 

¾Observa ¾me dijo señalando con su dedo índice el ventanal¾.

 

Y he aquí que vi algo realmente increíble...

 

¾¡Son humanos! ¾exclamé¾ ¿Qué hacen aquí?

 

En una gran sala, decenas de personas de todas las razas y edades, vestidas con un= os buzos blancos, caminaban despacio, en paz, como en estado de meditación. En sus rostros se veía una felicidad profunda. De pronto se cruzaban, y= se tocaban suavemente las manos, un roce, muy sutil. Todos hacían lo mi= smo.

 

¾Fueron rescatados de tu planeta, de guerras, accidentes naturales y más, bajo su consentimiento, para ser prepara= dos y ser nuevamente insertados en la sociedad bajo una nueva perspectiva ¾explicaba el Guía¾.

 

¾¿Qué hacen? ¿Por qué caminan y se tocan así?

 

¾Están sintiéndose, reconociéndose... Es lo primero que les enseñamos cuando están con nosotros, antes de entregarles cualquier tipo de información. El ser humano olvida con facilidad su capacidad de conectarse con su propia especie, de sentir aquella conexión que los agrupa, y aún más el enlace consigo mismo. Los adiestramos en recuperar aquella sensibilidad, que pierden fácilmente en el modo de vida que han construido en la Tierra.

 

¾Entonces no todos eran llevados a Morlen (Gan&i= acute;medes)...

 

¾Muchos incluso no han tenido que abandonar la Tier= ra. Se encuentran también en nuestras bases submarinas y subterráneas.

 

¾¿Cómo volverán? ¿Volverán todos? ¾repuse intrigado¾.

 

¾Ya están volviendo. Y como también sabes, en silencio, con el objeto de precipitar un cambio desde dentro que = no despierte sospechas, y ayudar al mundo en su proceso de transformació= ;n. Otros volverán en nuevos nacimientos.  Pronto sabrás más de ello...

 

El Guía giró y me pidió que lo acompañase. Entonces caminamos hasta detenernos en un arco que marcaba la entrada a un gran salón.

 

¾Te espero aquí ¾me dijo¾ Allí dentro te espera el Amado Maestro JOAQUÍN. Abre tu corazón para comprender, y presta atención a todo lo que se te va a revelar...

 

 

El reencuentro con JOAQUÍN

 

Entré a un salón muy grande. Semicircular. Como un coliseo en forma de herradura.=

 

El ambiente se hallaba parcialmente iluminado. Era una luz verdosa. El techo, = una suerte de bóveda con luces hexagonales de colores. El piso alfombrad= o, suave, de un color similar entre el rojo y el terra cotta. Tengo la impresión que los colores que observaba eran en cierta medida difere= ntes a los que recuerdo haber visto en la Tierra. Los percibía más “vivos”.

 

Quedé de pie casi en el centro de este salón. Y allí, en una especi= e de estrado ¾muy similar = a una pirámide de cima trunca¾, pegado en la pared circular, se hallaba JOAQUEL (JOAQUÍN), y a su la= do derecho XENDOR, a quien reconocí de inmediato.

 

JOAQUÍN estaba vestido con una toga dorada, y un casco medianamente alargado sobre = la cabeza. Me recordó la apariencia de ALCIR en los contactos físicos en Paititi. El Maestro de rasgos orientales, de cierta ancianidad pero sin llevar barba, me observaba fijamente, como si  hub= iese estado esperando de hace mucho este encuentro.

 

XENDOR es un hombre fuerte y alto. Estimo algo más de 1.80 m. Moreno, y de ojos claros, aunque no puedo precisar el color. No mostraba cabello, y todo él se hallaba vestido con un traje pegado al cuerpo de un color cele= ste. Al igual que JOAQUÍN, se mostraba sonriente y complacido.

 

¾Amor y Luz Amado Nordac ¾inició el diálogo JOAQUÍN¾.

 

¾Amor y Luz... ¾respondí con cierta timidez¾.

 

¾Que no te llame la atención estar aqu&iacut= e;. Tu testimonio será importante, generará una activación= del recuerdo dormido en aquellos comprometidos con la esencia RAHMA. Ya lo iniciaron con vuestro trabajo en Paititi.

 

¾¿Porqué Paititi es tan importante pa= ra ustedes? ¾decidí consultar¾ ¿Cuál es la trascendencia de todo lo que hicimos en agosto del 2000 (expediciones simultáneas a Paititi, la Sierra del Roncador y la Cueva de los Tayos)?

 

¾Bien lo sabes... ¾habló despacio el Maestro, mientras XENDOR parecía disfrutar del momento¾=

 

Paititi es el Retiro Interior más importante de Sudamérica ¾explicaba JOAQUÍN¾, pues está activo, y custodiando una de las herramientas más trascendentales de ascenso interdimensional para el planeta.

 

¾El Disco Solar... ¾intervine¾.

 

¾Es el Disco Cósmico que fuese elaborado premeditadamente para este tiempo, cuando la Confederación decidió establecer la Hermandad de la Estrella en la Tierra. Por ello irán en su momento al desierto de Gobi, para hallar el último eslabón que los une con el Plan Cósmico y las Fuerzas de la Luz.

 

No obstante ¾se expresaba= con calma el Maestro¾, el Disco q= ue protege la Hermandad Blanca del Paititi no es el único. Existen otros 12 dis= cos repartidos en el planeta, custodiados por los guardianes en sus Retiros Interiores. Todos ellos están interconectados. Cuando el Disco Solar= de Paititi sea activado, logrará una reacción en cadena con los otros Discos, formando una red de energía que permitirá al planeta Tierra dar un verdadero salto cósmico, y reconectarse con el Real Tiempo del Universo.

 

 

 

 

¾¿Cuándo ocurrirá ello?=

 

¾Cuando estén listos. Y aquel momento deber&= aacute; coincidir con un evento cósmico: La sincronía entre el Sol de este Sistema y el Sol Central de la Galaxia.

 

¾¿Qué ocurrirá con las esferas= de energía que recibimos en Paititi? ¿Cómo activarlas? ¾consulté¾.

 

¾Al estar interconectadas, la activación de = una de ellas puede comprometer a las otras. El despertar será progresivo= , en la medida que vayan también activando lugares y comprendiendo. Además de poseer información, que en un futuro podrán armar y entender para compartirla, aquellas esferas de energía les permitirá reunir los códigos de acceso a verdades más profundas, protegidas y reservadas en los lugares más sagrados de la Tierra.

 

¾¿Tendremos que ir físicamente a todos esos “lugares”?

 

¾Llegarás a los lugares más insospech= ados de tu mundo, Nordac ¾intervino XE= NDOR¾. Recién empiezan el verdadero trabajo. La puerta que cruzaron en agosto del 2000 con la Triangulación sugerida= por nosotros, es de gran importancia para la Misión. Ahora enfrentarán encargos más grandes.

 

¾¡Más grandes! ¾exclamé sorprendido¾.

 

¾Existen mecanismos muy profundos que van más allá de nuestra existencia ¾intervino JOAQUÍN¾, y ustedes = los pusieron en marcha en vuestra última incursión al Paititi, do= nde debieron demostrarse a sí mismos hasta dónde estaban dispuest= os a llegar. Con aquel acto de amor supremo, dieron un gran paso representando a toda la Misión. Más el proceso continúa. Aún hay mucho por hacer.

 

¾¿Adónde conduce aquella puerta que cruzamos? ¾consult&eacu= te;¾=

 

¾A una revelación que los conecta con Jesús...=

 

 

ISHTACAR: Guardián y Vigilante = de mundos

 

¾Como observas ¾proseguía JOAQUÍN¾, no s&oacut= e;lo están cruzando puertas que ya fueron abiertas a lo largo del proceso= de contacto. Están afrontando nuevas responsabilidades y compromisos. N= uevas experiencias. Todo estaba destinado para este tiempo, en que trabajar&iacut= e;an directamente con el Gobierno Interno Positivo del planeta.

 

¾La dinámica de nuestro despliegue es muy gr= ande ¾apuntó XENDOR¾. Compromete diversos aspectos. Por esta raz&oacut= e;n estás aquí, para que lo puedas palpar y sentir por ti mismo, y luego lo transmitas a los grupos que están trabajando en la Misión.<= o:p>

 

En ese instante, por la puerta en forma de arco ingresó un ser al sal&oacut= e;n. Era un gigante. Pienso que más alto que el propio ANTAREL. Su aspecto era nórdico. Corpulento. Vestido con un mono metálico, platea= do, pegado al cuerpo. Su cabello muy blanco. Y me sorprendió observar qu= e se desplazaba con los ojos cerrados. Al verle, sentí que todo mi cuerpo= se estremecía. Pensé que no lo iba a soportar. La sensación de estar frente a este personaje es inenarrable.

 

¾Él es ISHTACAR ¾se apresuró en explicarme JOAQUÍN, mientras trataba de controlar= mis emociones ante el gigante que se había parado exactamente frente a mí¾. ISHTACAR e= s un Guardián y Vigilante. Es quien coordina la cuarentena de protección que la Confederación dispuso en la Tierra para protegerla de intromisiones de visitantes extraterrestres negativos.=

 

¾Dios... ¾me decía mientras no quitaba la mirada de aquel hombre, de unos 40 años de edad en apariencia, quien no se inmutaba, casi como si fuese= un maniquí¾.

 

¾Tu planeta es muy especial ¾intervino el Vigilante, mentalmente, al igual que los Guías, pero la tonalidad= de su voz era muy distinta, era como si fuesen en verdad muchas voces a la vez= ¾. Ello está atrayendo a diversas civilizaciones, que intentan extraer de él cuanto puedan conseguir.<= /span>

 

¾¿De dónde es usted? ¾le hablaba un poco desordenando¾.

 

¾Ello no es importante, sino lo que voy a decirte..= . ¾respondió firme¾.

 

Como saben, hace mucho tiempo ¾explicaba el Vigilante¾, la Confederación dispuso la orientación del proceso terrestre a = dos civilizaciones. Estas se encontraban en los grupos de estrellas que conocen como Pléyades y Orión.

 

Los seres de las Pléyades son una raza de científicos. Orió= ;n, por su parte, es una civilización guerrera, y finalmente ello fue el caldo de cultivo para que el conflicto cósmico se precipitase desde allí. Afortunadamente la Confederación reaccionó a tie= mpo y logró reducir la tensión, deportando a los disidentes a la Tierra. Otro grupo, venciendo su pasado guerrero, hallaría su destino como guía y farol de la humanidad al trasladarse a las lunas de Júpiter, donde también se desplazó el consejo regente = de la Galaxia, que antiguamente funcionaba en Orión.

 

Después de todo ello ¾prosegu&iacu= te;a con el relato, como si quisiese que descubriera algo en el mismo¾ se designó a la civilización de Sir= io la observación y asistencia de la Tierra. Los seres de Sirio estaban calificados para emprender proyectos de inserción de conocimiento en= el planeta, contribuyendo de manera importante en el desarrollo de antiguas civilizaciones.=

 

Los Oriones que se quedaron atrapados en la Tierra, en otro plano o dimensión, han venido intentando no sólo escapar en cuerpos nuevos, sino alentando a otras civilizaciones extraterrestres a venir a la Tierra, con propósitos de colonización y depredación de vida. Todo ello lo hemos evitado.

 

Deben saber ¾añadió&f= rac34; que los avances científicos terrestres en el terreno de la clonación, son en extremo peligrosos ya que en estos cuerpos podrían corporizarse estas entidades, que ya se encuentran conspiran= do tras grupos que afirman estar en contacto con visitantes extraterrestres, cuando no se trata más que una manipulación de las fuerzas tenebrosas.

 

¾¡Necesito preguntar! ¾interrump&ia= cute;¾ ¿Si están protegiendo la Tierra, porqué se siguen dando casos de raptos o abducciones? ¿Todos = los casos son un fraude, o ustedes han tenido problemas para el bloqueo?=

 

¾Hasta el momento hemos anulado cualquier tipo de intromisión. Hemos actuado con firmeza cuando ha sido indispensable.= Las abducciones, además que muchas veces han sido realizadas por humanos= en la mente del testigo, con elementos claros de manipulación, lamentab= lemente también se han producido como raptos reales a manos de visitantes extraterrestres, y en una proporción más grande de la que imaginan. Los seres que la llevan a cabo ya estaban aquí...

 

¾Es decir... ¿Llegaron antes que ustedes?

 

¾La cuarentena definitiva de protección la aplicamos en la Tierra cuando vimos las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Al experimentar con armas de destrucción masiva se estaban exponiendo a que otras civilizaciones se acercasen a vuestro mundo. Entre más tecnología bélica posean y empleen, llamará= n la atención de civilizaciones de similar condición vibratoria. P= or ello la Confederación dispuso la cuarentena, para protegerlos ante la llegada de otras formas de vida extraterrestre con intenciones negativas.

 

Antes que se estableciera la cuarentena ¾continuaba¾ en la Tierra ya existían algunas bases de avanzada de la Osa Mayor. Supieron introducirse silenciosamente, aprovechan= do que aún no habíamos concretado el cordón de protección en la Tierra.

 

¾¿Cuántas bases existen de estos sere= s?

 

¾Poseen cuatro instalaciones submarinas y subterráneas. Dos de ellas cerca de los EE.UU.

 

¾¿Y no pueden hacer algo? ¿No pueden intervenir?

 

¾¡No en la Tierra! ¾contestó tajante¾ Ello no se = nos está permitido. Además que alertaríamos demasiado al m= undo con una intervención determinante de parte nuestra.

 

¾Entonces, ¿qué pasará con est= os seres?

 

¾Ya está sucediendo ¾contestó con una calma aplastante¾. Están desapareciendo al no poder controlar un virus que los degenera= . Es cuestión de tiempo.

 

La humanidad debe ser más conciente de la tecnología que est&aac= ute; desarrollando ¾enfatiz&oacu= te;¾. Cuando hemos interceptado sin mayor opción una astronave de procedencia negativa, procuramos que el vehículo se desintegre y no lleguen fragmentos del mismo a tierra. No lo hemos logrado = en todos los casos, y he allí la tecnología recuperada por algun= os gobiernos de vuestro mundo, sin saber que con ello están cavando un = hoyo debajo de sus pies. Nuestras naves algunas veces han sido impactadas en enfrentamientos, y al ver que podíamos caer a tierra, y el peligro q= ue se podría generar si nuestra ciencia cae en manos equivocadas, no dudamos en detonarlas...

 

¾Dios... ¿Pero porqué tanto cuidado c= on acceder a tecnología extraterrestre? ¿Por el mismo peligro que generamos en la Segunda Guerra Mundial al emplear bombas atómicas? <= /span>

 

¾Estás comprendiendo... Deben saber que hemos detectado un importante foco de tensión en los EE.UU. Ello podría precipitar decisiones de naturaleza bélica que afectarían la paz del planeta. Todo esto será generado desde oriente. Ya lo verán. El empleo de armas sofisticadas, puede conducirlos a un error muy grave.

 

El Vigilante trajo a mi mente una comunicación que recibiera en Monte S= hasta el 11 de febrero, y que hablaba del trabajo de los grupos en los EE.UU.

 

 

El mensaje decía textualmente:

 

En EE.UU. se requiere la unidad y trabajo en enlace de los grupos para contrarrestar el foco de tensión que se emana desde esta regió= ;n del planeta.

No olviden que se encuentran en una de las zonas más densas del mundo, donde es fácil olvidarse del camino a la luz, de sentir y comprender= que existe un Plan emanado desde lo Alto y que espera la mayor conciencia y disposición del hombre. Desde esta región del mundo se tomarán importantes decisiones para la paz mundial ante eventos de marcada tensión en Oriente. Por ello, más que nunca, la Misión requiere a los grupos trabajando en sintonía y generan= do un foco mental de irradiación positiva para enfrentar con amor todo = esto” (11 feb 2001).

 

¾Empiezo a comprender todo... ¾reflexionaba¾ ¿La Confederación no ha intentado n= unca un diálogo más directo con los Gobiernos para alertarles de t= odo ello?

 

¾Tuvimos acercamientos directos con tres gobiernos = de tu mundo. Francia, la Unión Soviética y los EE.UU. Pero como supusimos, no estaban preparados para comprender. Desde entonces, aprovecha= ndo la carrera espacial, hemos hecho llegar mensajes de alerta a diversos gobie= rnos a través de los astronautas terrestres, muchos de ellos aún en contacto mental con nosotros. Hemos avanzado mucho en este aspecto. Ya lo comprobarás por ti mismo, ya que uno de ellos te contactará e= n la Tierra.

 

¾Qué peligrosos podemos ser los seres humano= s... ¾pensaba¾.

 

¾¡Y que alto pueden llegar en actos de amor q= ue observamos y aprendemos! ¾Intervino con firmeza el gigante Guardián¾. La naturaleza guerrera del ser humano es parte de la naturaleza extraterrestre= que heredaron...

 

¾¿Qué me tratan de decir con ello? ¾miré a JOAQUÍN, quien al igual que XENDOR observaba la conversación en silencio¾.

 

¾En la sangre de los seres humanos existen patrones genéticos de Orión. Fueron insertados desde el principio ¾habló ISHTACAR, serio y firme¾. Son, genéticamente, hijos de Orión= ...

 

¾¿Tenemos genes de una raza extraterrestre guerrera? ¿Somos en cierta forma “descendientes” de los Oriones? ¿Esto tiene que ver con el conflicto? ¿Con el celo q= ue algunas civilizaciones de Orión tenían del ser humano al desarrollarse el Plan Cósmico?

 

¾Lo sabes, porque eres parte de todo ello... ¾Intervino hablando muy despacio, y siempre sin abr= ir sus ojos¾.

 

¾¿Qué sientes, Nordac...? ¾era JOAQUÍN quien me hablaba, como queriendo precipitar en mí un descubrimiento¾.

 

¾Siento que si logramos un estado de amor ¾le dije¾, de integración absoluta con el Plan, restituyendo aquel orden perdido d= el cual tanto nos han hablado, venciendo incluso nuestra naturaleza guerrera heredada de Orión... Demostraríamos que sí es posible = alcanzar dimensiones superiores a través del amor y la fe. Se producirí= ;a una expansión, una redención cósmica... ¡Les demostraríamos que sí es posible!

 

¾Has sentido y entendido... ¡Hecho está= ;! ¾apuntó JOAQUÍN¾.

 

Entonces ISHTACAR abandonó el salón. Nunca abrió los ojos, sin embargo se desplazó como si los tuviese abiertos.

 

En el diálogo, el Guardián y Vigilante también me habl&oacut= e; de un tercer grupo de Orión, que logró escabullirse en el conflicto, quedando actualmente errante en el espacio. Estos seres se han transformado en una raza poderosa, con la intención de llegar en un momento a la Tierra y reclamarla como suya. Según ISHTACAR, en Egipto encontraría una clave que habla de este “retorno de Orión”. Más como me apuntó, el verdadero enfrentamiento que involucra al ser humano se está librando en un terreno totalmente distinto, y que no es el espacio, sino nuestro propio interior.<= /o:p>

 

Aunque parezca increíble, se espera que el ser humano despierte en sí mismo una “clave” dormida, que compromete un eslabón ext= raterrestre, y todo ello inclinaría la balanza hacia la luz, como hemos venido comprobando en la experiencia de contacto.

 

También se me explicó, que la creación de la Hermandad Blanca en la Tierra, no sólo apuntaba a la protección de la verdadera hist= oria de la humanidad y el equilibrio de fuerzas manifiestas en el mundo. La Hermandad Blanca también tendría una función de “protección” de la humanidad. En su momento con menos restricciones que los propios Guardianes y Vigilantes, ya que al ser híbridos y poseer códigos genéticos humanos, pueden ac= tuar con mayor libertad.

 

Según ISHTACAR, me dijeron todo ello para que seamos concientes del real desplieg= ue y dinámica del programa de contacto, en todas sus facetas. Y que debíamos seguir trabajando sin dejar distraernos por nada, ya que estábamos muy cerca de lograr una verdadera transformación. Q= ue nuestro esfuerzo y trabajo estaba contribuyendo positivamente en el proceso. Que no estamos solos.

 

Monasterios en los Andes y las Claves = del Conocimiento Oculto

 

¾¿Ahora entiendes porqué estás aquí? ¾me habl&oacu= te; JOAQUÍN, notando que ahora el salón había perdido la luminosidad verdosa, tornándose de una luz dorada muy suave¾.

 

¾¿Cuál es el siguiente paso? ¿Qué nos resta hacer en Sudamérica luego de la Triangulación de agosto? ¾consulté¾=

 

¾Como parte de aquella preparación que los llevará al encuentro definitivo con la Hermandad Blanca ¾respondió XENDOR ante una indicación de JOAQUÍN¾, conectarán en viajes guiados por nosotros puntos intermedios con el Gobierno Interior. Monasterios secretos que se hallan en la cordillera de l= os Andes y que guardan un enlace directo con el Libro de los de las Vestiduras Blancas.

 

Estos monast= erios ¾prosiguió¾, son parte de misiones secundarias, que al igual que RAHMA hallan su esencia en los designios del Plan Cósmico. Los lugares donde iniciarán estas conexiones son tres, y se encuentran en Perú.

 

¾¿Dónde está aquella  gente? ¿Cuándo y cómo debemos hacer esto?

 

¾Hallarán los monasterios al este de Marcahuasi, al norte de Cusco y al norte de Puno= . Tu sabes quiénes irán. Es una responsabilidad que comprometerá a diversos hermanos de los grupos a escala internaciona= l. Espera con calma el momento, que sabremos asistirte ¾puntualizó XENDOR¾.

 

¾¿Y el viaje al Monte Sinaí? ¾consulté¾ ¿Es la consecuencia de nuestra reciente expedición a Paititi? ¿Qué encontraremos allí?<= /span>

 

¾Conectarán con una de las claves de acceso al conocimiento ¾intervino JOAQUÍN¾.

 

¾Las Claves del Conocimiento Oculto... ¾repuse¾ ¿Qué son exactamente? ¿Ya he= mos tenido acceso a ellas?

 

¾Hay tres claves de acceso, y ya han conocido dos de ellas: La Clave del Recuerd= o, y la Clave del Retorno ¾explicaba con voz suave el anciano Maestro¾.

 

La Clave del= Recuerdo es la etapa actual de la Misión en sí misma: El Séptimo de RAHMA. Un momento que fue predestinado para que pudiesen recordar quiénes realmente son, la esencia del programa de contacto y vuestra labor como misioneros en el mundo. La Clave del Recuerdo o Séptimo de RAHMA se activa en este tiempo en que accederán al instante de cómo llegaron a formar parte de la Misión. La llave se las mostramos desde un inicio, y no es otra que el Nombre Cósmico.

 

La Clave del Retorno ¾prosiguió¾, vibra en el número 14, que marca el regre= so de aquello que debe volver. El puente de restauración. La Clave del Retorno involucra el arribo al mundo del Maestro de Maestros, del Cristo Cósmico...

 

JOAQUÍ= ;N hablaba de claves que ciertamente habíamos venido observando, y que = no supimos entender en toda su profundidad en un principio. Recuerdo bien una investigación que hicimos sobre la Puerta 14 o Clave del Retorno:

 

“De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación de Babilonia, catorce; y desde la deportación de Babilonia hasta Cristo, catorce...”

La Biblia (San Mateo 1: 17).<= span lang=3DEN-US style=3D'mso-ansi-language:EN-US'>

 

JESÚS o la Puerta 14, “La Clave del Retorno” puesto que el Maestro prometió volver, se reflejaba numéricam= ente en diversos relatos simbólicos del mundo antiguo, y siempre con la profecía de un retorno sagrado. Desde los 14 pasos o “Ví= ;a Crucis” que conducen al Maestro a su redención en el Gólgota, a Inkarri, el Inca 14 que volvería desde Paititi para restituir la luz en el mundo andino. El mensaje de esperanza y cambio eran más que evidentes.

 

 

Jesús y La Clave de la Ascensión

 

¾¿La tercera clave tiene que ver con el Maestro? = ¾consulté emocionado¾.

 

¾¡Así es! ¾contestó JOAQUÍN¾. La Clave de la Ascensión se encuentra en el Mo= nte Sinaí, por ello debían mostrar un desprendimiento de amor en Paititi, y precipitar con ello la siguiente conexión que los llevaría a Egipto y la propia esencia del Maestro.

 

¾El Arca de la Alianza... ¾pensaba¾ ¡La Clave de la Ascensión se encuent= ra en el Arca que custodia la Hermandad Blanca del Sinaí! Ahora entiendo porqué ALCIR en 1996 nos dijo que el verdadero secreto estaba dentro= del Arca sagrada...=

 

JOAQUÍ= ;N ¾pregunté¾ ¿Qué hay exactamente dentro del Arca de la Alianza? ¿Qué es concretamente la Clave de la Ascensión?=

 

¾Es el archivo de información más importante que protege la Hermandad Blanca de la Tierra ¾contest&oacu= te;¾. El Arca fue construida por indicaciones de seres= de la estrella Taigeta (Pléyades) para que en su interior pudies= e conservarse el testimonio genético de un proyecto cósmico.

 

En el Arca d= e la Alianza ¾añadi= ó despacio y calmado¾  se pr= otege la sangre del Maestro, que contiene la información necesaria de cómo un ser humano puede alcanzar el séptimo nivel de conscie= ncia.

 

¾¡Esto es impresionante! ¾exclam&eacut= e;¾ Esto podría explicar la conexión en= tre Egipto y Paititi, y porqué siempre nos dijeron que todo aquel que marchase al Paititi comprendería la misión de JESÚS. P= ero, ¿cómo llegó la sangre allí? ¿Cuál= es el objetivo de mantenerla?

 

¾Ello lo sentirán en el Sinaí más allá de todo lo que podamos transmitirte ¾repuso¾. En un futuro podrán asimilar todo lo que = en breve afrontarán para el cumplimiento de la Misión.

 

Pensé entonces en la obsesión de la Alemania Nazi en poseer objetos sagrad= os relacionados con el Maestro, tales como el Santo Grial, la Lanza del centurión romano Longinos, y la propia Arca de la Alianza. ¿Se procuraba acceder al registro de información genética del Maestro? ¿Con qué fines?

 

¾Debes saber que en esta nueva etapa ¾me interrumpió XENDOR¾, entrarán en contacto con fuerzas de luz inteligentes, con seres del propio Universo Mental. Se acerca un momento de conexión cósm= ica para el cual deben estar preparados. Grandes cambios se acercan...

 

¾¿Cómo serán aquellos cambios? ¿Qué signos se mostrará= n en el mundo? =

 

¾Lo verán en los próximos acontecimientos mundiales ¾intervino JOAQUIN¾. Cuando nuestras naves sean detectadas con insistencia, inquietando el espac= io aéreo de diversos países en una oleada de observaciones sin precedentes, la humanidad tomará mayor conciencia de nuestra visita y aproximación. A todo esto se sumará un hecho revelador desde = el Vaticano, que remecerá los cimientos de una de las religiones m&aacu= te;s influyentes en tu mundo.

 

Vuestro trab= ajo como misioneros en RAHMA ¾enfatiz&oacu= te;¾ apunta a una labor conjunta con la Hermandad Blan= ca del planeta: Preparar el advenimiento del Cristo. Nunca lo olviden...

 

En ese insta= nte noté que una puerta se había abierto a unos metros de mi ubicación, pegada a mi lado izquierdo en la pared circular. Era trapezoidal.

 

¾¿Quieres conocer cuál es la llave de salvación de la humanidad? ¿Deseas verla? ¾me hablaba JOAQUÍN con firmeza¾.

 

¾Sí... ¾contesté¾.

Quién= es JOAQUÍN

 

Entonces XEN= DOR hizo una seña para que entrase por aquella puerta.

 

Caminé despacio. Con cierto temor porque no sabía con qué me iba a encontrar. Pero no me detuve y crucé el marco de aquella entrada que= me conduciría a una revelación inesperada.

 

¾Pero... ¡Son sólo espejos! ¾me decía¾

 

Era una habitación de espejos hexagonales. No había nada. S&oacut= e;lo mi imagen reflejada en ellos...

 

Y fue allí que sentí lo que JOAQUÍN deseaba que entendie= se: Que la llave éramos nosotros mismos. Que nosotros mismos somos la pr= opia salvación y futuro de la Humanidad.

 

Salí = de la habitación con lágrimas en el rostro. No me esperaba ello. Se había producido en mí una especie de expansión de consciencia. Y nuevamente frente a XENDOR y el Maestro JOAQUÍN, me sinceré.=

 

¾Es verdad lo que me transmiten... ¾les decía¾. ¿Pe= ro no ven los errores que cometemos, y que muchas veces han decepcionado o hecho = caer a otros hermanos, que esperan tanto de uno? ¿Por qué nos sigu= en contactando si hemos demostrado muchas veces inconsciencia e irresponsabili= dad con los encargos que nos han compartido?

 

¾Amado Nordac... ¾me hablaba m= uy despacio JOAQUÍN, y XENDOR mirándome fijamente sin perder la sonrisa¾. Los seres humanos ven con mayor facilidad los errores de aprendizaje de sus hermanos. Identifican rápidamente los aspectos negativos del compañero, olvidando muchas veces las actitudes correctas y el potencial de servicio q= ue nosotros detectamos.

 

Bien saben q= ue nunca estarán libres de cometer errores ¾añadió¾. Incluso de repetirlos en ocasiones. Pero hemos v= isto que han sido valientes para seguir adelante, y no desmayar en un proceso que gracias a ustedes se encuentra cerca de cumplir los objetivos.

 

El Amor, ama= do Nordac, es la capacidad de darlo todo. De entregar y servir. Ser una herramienta útil a los demás. Siempre les hemos dicho que RAH= MA es Amar, y el Amor es la fuerza que mantiene en equilibro el Universo. Es el orden en sí mismo. ¿Lo sientes verdad? Pues está en ti= y en cada ser humano. Es la fuerza que han sabido utilizar para emprender cada esfuerzo, para dar cada paso en Misión. Todo ello lo hemos visto.

 

Aún n= o eres consciente de todo lo que estás haciendo ¾prosiguió el Maestro¾. A trav&eac= ute;s tuyo han fluido las claves de acercamiento para conectar con la Hermandad Blanca en nuevos viajes de contacto, inspirando a que otros se interesen en aquel sendero que lleva a los Retiros Interiores. Has sido valiente para dar testimonio de nuestros encuentros contigo, y has arriesgado mucho por el mensaje, comprobando que la luz siempre prevalece y que todo lo aclara.

 

No es ti a q= uien hablo ¾puntualiz&oa= cute;¾, sino a las personas que representas en este instante. Los tiempos han llegado para que finalmente puedan reconocerse co= mo caminantes predestinados de siempre...

 

En aquel mom= ento una serie de imágenes, muy intensas y vívidas, aparecieron en= mi mente. Lo primero que observé fue el OVNI que avistara en casa de mis padres en 1988, cuando tenía 14 años, experiencia que marcaría una etapa importante en mi vida y el contacto con ellos. Pe= ro, para mi sorpresa, vi otras imágenes, pero cuando era más niño. Recordaba entonces los paseos en familia a un conocido club campestre de Chosica, al pie de la cordillera en Lima. Y cómo me ale= jaba por la noche en dirección a los cerros, para ver danzar las estrella= s sobre las crestas de los mismos...

 

¾Siempre estuvimos con ustedes ¾intervino JOAQUÍN¾. Nunca han = estado ni estarán solos. Y no dejaremos de recordarles la importante misión que tienen entre manos. No sólo al interior del progra= ma de contacto, sino como raza, como seres humanos.

 

El hombre tiene una potencialidad extraordinaria. Una chispa de luz que al encenderse iluminará todos lo rincones del Universo. En el ser humano conviven muchas fuerzas. Lo que necesitan es orientarlas en armonía = con el Cosmos. Y armonía significa estar en perfecta sintonía con= uno mismo.

 

Deben lograr una estabilidad espiritual que sólo conseguirán a través de la conexión con ustedes mismos ¾señaló<= /span>¾. Todos los seres humanos desean alcanzar la paz y la felicidad, sin embargo sólo la logran y mantienen cuando las cosas están a favor. El hombre es más grande que el entorno que lo rodea. Es un ser multidimensional. En él no hay tiempo ni espacio, sino la clave de l= os tiempos que debe ser despertada. Misiones de ayuda como RAHMA procuran  acercarlos a todo ello...

 

¾JOAQUIN ¾intervine¾ ¿Cómo sabes tanto de los seres humanos?

 

¾Porque también lo soy... ¾respondió¾.

 

¾No entiendo....

 

¾Nací en la Tierra ¾se expres&oa= cute; con suavidad, mientras agachaba ligeramente el rostro, como si estuviese observ= ando sus recuerdos¾. Luego fui llevado a Morlen, donde crecí. Formé parte del primer grupo de seres humanos en arribar a las colonias. Luego fui Gobernador de Colonia, c= omo actualmente lo es nuestro hermano XENDOR ¾mirando al Guía con complacencia¾ . Más tarde fui invitado a formar parte del Consejo de los 12 Menores, representando así a los miles de colonos que ya se encontraban en Morlen.

 

He estado mu= cho tiempo fuera de la Tierra ¾prosiguió¾ hasta que en los últimos años de los vuestros me establecí en la Base Azul para seguir desde cerca el pro= ceso de contacto con la Hermandad Blanca del Paititi. Tuve que adaptarme nuevame= nte a la vibración de mi planeta de origen..

 

¾Ahora entiendo muchas cosas ¾repuse¾ incluyendo porqué te mostraste en aquel octaedro en el contacto de 1998.

 

¾Vine a CELEA como estación de paso para entrevistarme con ISHTACAR <= span lang=3DES-PE style=3D'font-size:18.0pt;font-family:Symbol;color:olive;mso-a= nsi-language: ES-PE'>¾señaló¾. En breve volveré a Morlen, donde estaré aguardando el momento en= que parte de la información del Libro de los de las Vestiduras Blancas q= ue protegemos en Ciudad Cristal, pueda ser finalmente revelada en un viaje que= les permitirá a 12 de ustedes llegar a la sala donde funciona el Consejo= de los 24 Ancianos.

 

 

¾¿Ello será luego del viaje al desierto de Gobi, verdad?

 

¾Así es. Primero deberán concluir con vuestra parte en la Tierra.<= span lang=3DEN-US style=3D'mso-ansi-language:EN-US'>

 

¾¡Comprendo! ¾exclamé¾ Por ello se te encargó la selección de los espíritus potenciales que formarían parte de la Misión RAHMA, así= ; como las llaves que conectan con la Hermandad Blanca y el Libro de los de las Vestiduras Blancas. ¡La Misión RAHMA es dirigida por un ser humano!

 

¾Sólo formo parte de un engranaje que compromete a muchas civilizaciones y entida= des ¾aclaró¾. Con el tiempo, accederán a más verdades que les ayudará a comprender. Comprobarán que más que recibir nueva y abundante información, deberán reflexionar, comprender y aplicar todas = las piezas que han venido reuniendo en la experiencia de contacto.

 

Cerraron un = ciclo en Paititi ¾puntualiz&oa= cute;¾ pero aún les resta nuevas conexiones en la Cueva de los Tayos y la Sierra del Roncador.

 

¾¿Cuándo? ¿Bajo qué objetivo?

 

¾Agosto del 2002. Ya recibirán las pautas precisas. Más el objetivo y= a lo conocen: Acceder a la historia de aquellos lugares. Ello les será revelado de manos de la propia Hermandad Blanca, por lo tanto deben estar preparados para un encuentro directo.

 

¾Todo esto es tan increíble... ¾reflexionaba¾ Viajar en una nave extraterrestre hasta aqu&iacut= e;, y escuchar...

 

¾No es la primera, ni la última oportunidad que tendrás de subir físicamente a una de nuestras naves ¾intervino JOAQUÍN con cierto aire a misterio¾.

 

¾¿No la primera? ¾pregunt&eacu= te; intrigado¾ ¿Ya = estuve antes con ustedes?

 

¾No fue exactamente la misma nave en la cual MARDORX te condujo hasta aquí <= /span>¾intervino XENDOR risueñamente¾, pero ya conociste el interior de las mismas en u= na experiencia que no fue conciente para ustedes, en enero de 1997 en Chilca.<= /span>

 

Entonces recordé la experiencia con el Real Tiempo del Universo, el 31= de enero de 1997, en Chilca. Retornábamos con Sixto Paz y miembros del grupo Maranga a los autos que habían quedado estacionados a un lado = del camino afirmado, a sólo cinco minutos en coche de la tranquera de la Base Militar que funciona actualmente allí. Eran las 10 de la noche cuando dos objetos se acercaron al grupo, para luego dividirse en cuatro y marcharse en “fila india” por detrás de los cerros. Luego subimos a los autos, y al llegar a la tranquera y consultar el reloj, vimos= con sorpresa que eran las 12:00 de la medianoche... ¡Habíamos perd= ido cerca de dos horas!

 

¾¡El grupo estuvo con ustedes! ¾intervine emocionado¾

 

¾Y lo volverá a estar a conciencia en la medida que se encuentren listos <= /span>¾enfatizó JOAQUÍN, quien se mostraba = contento por haber confirmado una sensación que había quedado en nosot= ros luego de aquella inolvidable experiencia¾. Aún les aguarda una conexión colectiva con el Real Tiempo del Universo. Las salidas programadas a Chilca y Marcahuasi forman parte de tod= o ello.

 

¾¿Cuándo podré compartir todo lo que me están transmitiendo? ¾consulté¾.

 

¾Sé cauto para transmitir este nuevo encuentro ¾respondió el Maestro¾. Te tomar&a= acute; tiempo asimilar la experiencia y la información. Pero que nada te pr= eocupe. Nos hemos encargado que recuerdes todo.

 

¾Podrás compartir la experiencia en el encuentro internacional sugerido por nosotro= s en Monte Shasta ¾apuntó XENDOR¾. De all&iac= ute; en adelante se inicia una etapa diferente para la Misión en EE.UU. y= el mundo, donde deben trabajar más fuerte, en unidad, buscando polarizar las energías que se manifiestan en la Tierra.

 

Entonces el salón cobró un brillo azul, y tanto XENDOR como JOAQUÍN cruzaron sus brazos en el pecho.

 

¾Ya es momento que vuelvas Nordac ¾habló JOAQUÍN¾. Transmite = todo nuestro amor a los hermanos. Seguiremos apoyando tu labor y la de muchos ot= ros comprometidos con el mensaje.

 

Crucé entonces mis manos, como despidiéndome. Luego abandoné el salón, pero diferente a como ingresé...

 

Entre otras = cosas, JOAQUÍN me pidió que trabajemos en equipo en los grupos de contacto, recomendándome puntualmente estrechar esfuerzos con aquell= os hermanos que estamos involucrados en la difusión del mensaje y conta= cto con la Hermandad Blanca. Nuevamente señalaron España como pun= to estratégico para compartir desde allí los logros alcanzados e= n el contacto con el Gobierno Interior. Según JOAQUÍN, uno de los motivos que compromete España es la planificación de los &uac= ute;ltimos viajes de la Misión, todos apuntando a Oriente, y de manera especial= , al desierto de Gobi.

 

Tambié= ;n me consultó por algunos hermanos de los grupos, sorprendiéndome = el tipo de acercamiento e interés que evidenciaba el Maestro. Incluso me hizo llegar algunos mensajes de aliento para ellos, apreciando que los Guías no sólo están muy pendientes de nuestro avance y trabajo en la Misión, sino también como personas.

 

 

Retorno de C= ELEA

 

Al abandonar= el salón, hallé a ANTAREL aguardando de pie a un extremo de la puerta. Salimos por el corredor que nos llevaría de regreso, pero es= ta vez empleando otra ruta, más corta y próxima a las naves.

 

Entonces le consulté por ISHTACAR, sin duda una de las sorpresas más impactantes de este encuentro, y porqué no abría sus ojos: “Lo que ocurre ¾me diría ANTAREL¾ es que ning= ún humano puede mirar los ojos de un Guardián y Vigilante...”

 

Subimos a un= a nave similar a la anterior, más no el mismo vehículo. No observé otros Guías conocidos, sólo seres similares a MARDORX, de diferentes estaturas y color de piel.

 

En la nave, ANTAREL me explicó que RAHMA, Sol en la Tierra, ademá= ;s de representar la luz en el mundo en una misión extraterrestre de asistencia al planeta, encerraba en sí misma una suerte de profecía astronómica esperada por la Confederación: La sincronía del Sol Central de la Galaxia con el Sol de nuestro sistem= a. Este acontecimiento cósmico, hoy conocido gracias al legado Maya, activaría nuestro Sol al punto de afectar el campo geomagnéti= co de la Tierra y el propio campo aúrico de los seres humanos, activando códigos de información y en general un tránsito planetario.

 

Me habl&oacu= te; que en los próximos meses comprobaríamos cómo nuestro = Sol está siendo afectado con mayor frecuencia por este enlace con el cen= tro de la galaxia. Estos cambios cósmicos, que al parecer se han venido dando a lo largo de la historia del planeta, al comprometer el cintur&oacut= e;n magnético que envuelve la Tierra, y que no es otra cosa que el Regis= tro Akásico o memoria matriz del mundo, han justificado el almacenamient= o de toda la información en registros físicos por parte de la Hermandad Blanca, ya sea en las famosas planchas metálicas que conoc= imos en las experiencias de contacto o en cristales. Como si se tratase de un “Back Up” ante un riesgo de perder información en el computador.

 

Había= n transcurrido sólo unos minutos desde que abandonamos CELEA cuando ANTAREL me dice= que quería mostrarme algo...

 

Entonces la estructura de la nave se tornó como transparente, dándome la sensación de estar flotando. Y allí, en medio de una oscurida= d aplastante, brillando, como si fuese una joya, la Tierra...

 

El coraz&oac= ute;n se me estrujó en el pecho. Y una vez más, no pude contener las lágrimas. Era muy bella. Las fotografías de la astronáutica que había observado sobre nuestro planeta realme= nte no le hacen justicia...

 

“Cuando alguien viene con nosotros ¾señaló ANTAREL¾ siempre mos= tramos el planeta azul, para que tomen conciencia de la maravilla que han heredado...”

 

Luego de ello ANTAREL me pidió que me sentase en un sillón de un color nara= nja. Parecía de goma, y se ajustó suavemente a mi cuerpo. “Descansa y relaja tu mente ¾me diría el Guía¾. Has recibido mucho. Descansa...”

 

De all&iacut= e; recuerdo que estaba caminando en el desierto de Chilca, en dirección donde había dejado mis cosas y el saco de dormir. El cielo estaba nublado, y unos golpes metálicos se dejaban sentir sobre el grueso colchón de nubes, mientras la sombra de un objeto, al parecer muy gr= ande y lenticular, se alejaba lanzando fogonazos de luz plateada.

 

Tomando conc= iencia de dónde me hallaba, consulté mi reloj, que en todo momento me acompañó durante el contacto: Eran las 11: 07 p.m. Me parecía extrañísimo que mi reloj sólo haya registrado cerca de dos horas de ausencia cuando personalmente había estimado un tiempo mucho mayor. Este detalle me produjo una sensación rarísima de desconcierto.

 

Me cost&oacu= te; mucho descansar. Para decir verdad, apenas pude dormir un poco. Cerraba mis ojos y veía todo nuevamente.

 

Al día siguiente, el grupo de apoyo, con Hans a la cabeza, me recibieron contentos y expectantes. Luego de compartir los alcances de esta inolvidable salida, nos encaminamos de regreso a la ciudad de Lima.

 

 

Reflexiones

 

En marzo del= 2001, miembros de los grupos de contacto de España, Chile y Perú, visitamos las pirámides de Gizeh y finalmente el Monte Horeb en la península del Sinaí. Este viaje, que pudo llevarse a cabo gra= cias a la excelente disposición y organización de los grupos de contacto de Valencia, nos permitió acceder no sólo a nuevas e inquietantes informaciones sobre Egipto y su relación con Orió= ;n, además pudimos sentir e interpretar claves de conocimiento en el Sinaí que nos condujeron a la esencia misma de la misión de Jesús.

 

Hallá= ndome en España, con miembros de los grupos vimos como en Antena 3 se difundía una noticia importante en el ámbito astronómi= co: La tormenta solar más intensa en los últimos 10 años, y que había captado la atención de los científicos ya que estaba afectando considerablemente el campo geomagnético del planeta= .

 

Aquel mismo mes, Claude Vorilhon, líder francés del Movimiento Raeliano, anunciaba la primera clonación humana “oficial” para el mes de septiembre. Para ello fundaron en 1997 un laboratorio de experimentación que denominan “Clonaid”. El impacto de e= sta noticia fue de tal magnitud que The New York Times le dedicó ocho páginas. El movimiento Raeliano, que tiene pensado hasta construir embajadas en Israel y Egipto para recibir a la raza extraterrestre que los contacta ¾¿quiénes?&f= rac34; posee unos 55.000 adeptos en 85 países. La advertencia de los Guías tomaba forma.

 

En junio, alrededor de 70 personas de EE.UU. (San José, Los Angeles, San Francisco, San Diego, Miami, Washington, New York, Texas) México, Nicaragua, Perú, Chile, Uruguay, Bolivia y España, nos congregamos en el Monte Shasta dando cumplimiento a las recomendaciones de = los Guías. Allí compartí por primera vez abiertamente la experiencia.

 

El 11 de septiembre, la humanidad se encontró conmovida ante los atentados terroristas en New York y Washington. El gobierno norteamericano, con fuerz= as de coalición de la OTAN, decidió enfrentar a lo que llam&oacu= te; “el enemigo común”: El Terrorismo Internacional. Diversas fuentes apuntaron al multimillonario saudí Osama Ben Laden, oculto en alguna región de Afganistán, como el autor intelectual del atentado. Esta situación ha creado gran expectativa en el mundo ante= una posible guerra con armas de destrucción masiva (Afganistán po= see armas atómicas y químicas).

 

Otro hecho importante, fueron las imágenes del atentado en las Torres Gem= elas del World Trade Center, donde se podía advertir extraños obje= tos estacionados en el cielo. Este detalle cobraba fuerza al recordar que el pa= sado 24 de julio del 2000, se filmó un clarísimo OVNI desde un helicóptero sobre la “Gran Manzana” en New York. El OVNI= fue detectado salir por detrás de una de las torres gemelas ¾sugerente¾, para luego aproximarse a velocidad al helicóptero, y como si hubiese activado una suerte de campo magnético, salir despedido hacia arriba, dejando una estela de humo, posiblemente perturbación atmosfé= rica por la velocidad de impulso.

La presencia OVNI en New York, meses antes que se produjese el atentado, e inc= luso en las tomas que muestran el siniestro en vivo, pienso que a muchos nos invitó a considerar una posible intervención extraterrestre de rescate, como ha ocurrido en otros casos, por ejemplo, en 1986 cuando estalló el Challenger. En aquel entonces también se dieron a conocer imágenes de un OVNI en las cercanías del trasbordador, antes que éste estallase ante las miradas de sorpresa de la NASA.

 

Para evitar = mayor especulación, y aún más de cara a un tema tan serio y delicado, decidimos consultar a los Hermanos Mayores en comunicación= :

 

“Siemp= re procuramos asistirlos y protegerlos, bajo los límites de nuestra aproximación. No obstante, deben saber que nuestra asistencia en desastres de origen natural o generados por la ignorancia humana, no necesariamente comprometen una labor de rescate de nosotros los Guía= s. La Confederación utiliza para ello las diferentes bases que se encue= ntran en la Tierra para las labores de acercamiento y apoyo en estos casos, actua= ndo siempre la base más próxima al incidente.

 

En este caso= que nos consultan, naves de la Base submarina  de Puerto Rico asistieron a muchas de las víctimas. Quienes rescatamos, se encuentran ahora en nuestras bases, en perfecto estado físico, mental y emocional. Saben= que ya hemos obrado así en otros eventos similares. Preparamos a estas personas para el retorno del cual les advertimos. Muchos de ellos se auto-escogieron para contribuir en el cambio y transformación de la humanidad, condición que nos permitió intervenir para rescatarlos, adiestrarlos, e insertarlos en la Tierra bajo una perspectiva distinta...” (Oxalc, 18 de septiembre del 2001).

 

El contacto = se encuentra en un momento particularmente especial. Es en este instante, que = todo aquello que recibimos amorosamente de nuestros Hermanos Mayores, debe lleva= rse a la práctica y con ello contribuir al proceso de cambio y transformación de la humanidad.

 

El encuentro cercano en CELEA, me ha permitido comprender que nuestra visión de las cosas debe ser más simple y optimista, que el P= lan guarda proporciones impensables, pero al mismo tiempo nuestro esfuerzo y trabajo sí están dando resultados. El mensaje de los Gu&iacut= e;as fue muy claro en este sentido: No sólo hay esperanza para la humanid= ad. ¡Lo estamos logrando!

 

Espero que e= sta maravillosa experiencia, que viví en representación de tantos hermanos comprometidos con la Misión, nos permita acariciar al menos= la naturaleza real de un contacto que ha marcado de manera especial nuestras vidas. Porque todo lo que estamos viviendo no es de ahora, sino de antes y = para siempre.

 

Con amor en = la luz,=

 

Ricardo González=

 

 

 

 

 

 

 

ÍNDIC= E

 

Los pormenor= es del contacto...................................................................= ........................... 2

La invitación y el objetivo del encuentro físico..............................................................= .....3

En el desier= to de Chilca (24 de febrero del 2001)......................................................................= ......4

Al interior = de la nave.......................................................................= .................................................6

Instalaciones extraterrestres en la Luna.......................................................................= ...................11

CELEA: Base Orbital....................................................................= .................................................13

El reencuent= ro con Joaquín.............................................................= ................................................15

ISHTACAR: Guardián y Vigilante de mundos.....................................................................= .........17

Monasterios = en los Andes y las Claves del Conocimiento Oculto.................................................21

Jesús= y la Clave de la Ascensión...........................................................= .........................................22

Quién= es Joaquín.............................................................= ................................................................24

Retorno de CELEA......................................................................= ...................................................27

 

Reflexi&oacu= te;n.......................................................................= ..................................................................29=

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