
No más consolaciones. Ahora debe venir la reflexión y la acción, aprovechando lo que ganamos al perder el referendo sobre la reforma constitucional. Analicemos un poco primero:
¿Qué ganó la oposición? No mucho, realmente. El imperio tal vez si pueda decir que ganó. La oposición simplemente logró frenar un poco el avance de la revolución para quedar igual que antes.
¿Y qué perdieron? Perdieron algunas banderas de las muy pocas que disponían. Que el árbitro no es confiable, que el presidente Chávez no reconocería su triunfo, que los chavistas son violentos. Y ahora, además, se han declarado fervientes defensores de la constitución de 1999, lo cual es más bien un triunfo para nosotros.
¿Qué perdimos los revolucionarios? Una herramienta para aligerar el avance de la revolución, que tal vez no fue bien sustentada o se propuso en el momento equivocado.
¿Y que ganamos? Aumento de nuestro prestigio internacional como pueblo eminentemente democrático, con un gran líder demócrata, ejemplo de gallardía. La oportunidad de reflexionar, pulir y rectificar las estrategias antes de que sea demasiado tarde. El ejercicio de la democracia en paz, con el consiguiente fortalecimiento de nuestras instituciones.
Lo que pasó fue lo mejor que pudo pasar. Ante un adversario como el que enfrentamos, de ninguna manera nos convenía ganar el referendo con un margen estrecho. Si no ganábamos con suficiente ventaja, era mejor perder. El rápido reconocimiento del triunfo del adversario, sin ninguna mezquindad, fue asumido por todo nuestro movimiento de manera disciplinada y le ahorró al país no se sabe cuantos actos de violencia innecesarios.
Sin haber analizado en detalle los resultados ni sus causas, a continuación hago algunas modestas propuestas para revisar nuestras actuaciones a fin de la próxima contienda nos consiga fortalecidos:
- Aumentar el número de militantes activos del PSUV visitando e incorporando a los inscritos que no se han incorporado o que se han alejado. Recomiendo que además de las reuniones habituales, a las cuales muchos compatriotas no pueden asistir por diversas razones, que se hagan tertulias socialistas en casa de militantes, en donde se realicen conversatorios enriquecedores que nos protejan contra la manipulación de los medios de comunicación.
- En el mismo sentido, cambiar nuestra actitud con nuestros compatriotas adoptando una combinación de militancia política con acción social. Debemos conocer la problemática que estén atravesando nuestros camaradas para actuar solidariamente. No puede ser que un revolucionario sea abandonado por la revolución y se le busque solamente para darle tareas o pedirle un voto.
- Luchar por una mejora de la burocracia gubernamental mediante la creación de herramientas de participación popular para combatir la corrupción. El pueblo que padece necesidades no satisfechas ve como una grosería la ostentación de riqueza que hacen algunos funcionarios.
- Alguien debería hacerse cargo de atender el gran número de personas que pugnan por hablar con el presidente Chávez detrás de las barreras que se colocan en los actos a los que asiste el presidente. ¿Qué dicen sus pancartas? ¿Qué piden? Acusarlos de opositores o de saboteadores, esconderlos para que el presidente no se entere ¿no estaría empujándolos en manos del enemigo o a ejercer el "voto castigo"?