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17 de marzo

El chino de RECADI


Caracas, sábado 25 de julio, 1998

OPINION, El Universal

Dataroom

El chino de Recadi


Carmen Rosa Gómez


El chino de Recadi, ampliamente nombrado por todos aunque en el fondo pocos sepan quién es o qué cosa hizo, ha sido convertido por el pueblo en una especie de mártir de la justicia venezolana. Es el nombre con el cual nuestro acomodaticio sistema se atrevió a lavar uno de los más grandes atracos de la historia reciente, nombre que, vale decir, reposa prácticamente en el anonimato, ya que además tiene muy poco peso dentro del delito cometido. Recadi pasó así a los expedientes resueltos, a las carpetas manila con fecha de vencimiento estampada en el frente, al tiempo pasado, a la impunidad nuestra de todos los días.

Los beneficiados con las preferencias cambiarias han seguido su vida tranquilos y seguros, son personajes respetados de nuestra comunidad económica y política, gente que pasó frente a la justicia, la cual, ciega al fin, ni los miró.

Para eso está el chino y listo, queda tranquila la conciencia de la ley.

Para casos como Recadi está también el olvido, ese mágico instrumento que impide grandes conflictos en este país al renovar casi hasta el infinito la paciencia de los venezolanos. Ese manto que todo lo cubre y que hace que el tiempo transcurra sin que nada, absolutamente nada, pase.

De hecho, para el indulto de Larry Tovar Acuña todo se resumió a 'la secretaria' de Ramón J. Velásquez. Ese nombre minúsculo también bastó en aquel momento para calmarlo todo y responder a cuanta pregunta podría surgir acerca de las razones por las cuales un jefe de Estado dejó en libertad a un conocido líder del narcotráfico así, por error.

Pero ese hábil ex jefe de la llamada conexión euroamericana, casi cinco años más tarde, logra nuevamente evadirse de la justicia al recibir la redención de su pena, medida que lo dejó en libertad esta misma semana. Claro, esto impacta muchísimo, especialmente si tomamos en cuenta que el señor Tovar Acuña tuvo cuatro sentencias por múltiples acusaciones, tres de las cuales fueron revocadas por tribunales superiores.

Larry Tovar sale de una manera expedita de la cárcel mientras centenares de presos esperan que, al menos, sus expedientes sean procesados. Extrañas celeridades de la justicia, ¿no?

Pero el plato fuerte, sin duda alguna, es la revocación por parte de la Corte Suprema de Justicia de la condena penal de Blanca Ibáñez, José Angel Ciliberto y Jorge Mogna.

Tras casi diez años de burocracia judicial, estos tres célebres personajes de la vida nacional han logrado quedar inmaculados y libres de cárcel aunque, como se empeña en aclarar el magistrado ponente de la CSJ, quedó demostrada la comisión de los delitos de peculado doloso y culposo.

Pero es que nuestra justicia es así, tuvieron que salir los anteriores magistrados y montarse en el asunto los nuevos para que hubiera un pronunciamiento sobre el escándalo.

Vale acotar que el caso prescribió cuando los anteriores magistrados todavía estaban en el cargo, específicamente, en diciembre de 1996.

Ahora bien, ¿qué se busca con todo esto?, ¿qué es lo que se persigue dejando enfriar los delitos y las averiguaciones?, ¿de qué sirve que se comprueben las acusaciones si luego se dejan ligeramente 'prescribir' los casos o si se redimen las penas?

De esta forma, cualquiera puede esperar ocho años en el exterior a que la Ley orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público haga lo suyo, mientras el resto del sistema judicial no hace nada, y considerarse un ciudadano honesto e inmerecedor de columnas de opinión de esta naturaleza. Así, jamás podremos esperar que nuestros jóvenes tengan ideales que seguir o principios en los cuales creer. De esta manera simplemente seguiremos como estamos y algunos pobres, como el chino de Recadi, expiarán todas las culpas de la conciencia colectiva venezolana.

cgomez@eud.com


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