17 de marzo

El libre juego de la oferta y la demanda

La oposición se ha aprovechado de la ingenuidad y los temores de algunas personas para tergiversar el contenido y las intenciones de la reforma constitucional propuesta por el presidente Hugo Chávez. Con el objeto de que los compatriotas tengan mejor comprensión de los aspectos económicos de la reforma es necesario que se tengan algunas nociones de los preceptos del neoliberalismo, etapa avanzada del capitalismo decadente.

Se habla del libre juego de la oferta y la demanda como una ley natural que regula y establece en justicia los precios de los bienes y servicios. Según los teóricos el estado debe permitir la mayor libertad al desenvolvimiento del mercado.

Dejemos para el final los posibles efectos negativos al dejar al libre juego de la oferta y la demanda como único mecanismo fijador de precios. La teoría de mercados tiene el mérito de provenir de grandes estudios y aportes de muy buenos economistas. Como cualquier ley de la física para que se cumpla la teoría deben asegurarse condiciones ideales, es decir, la teoría funciona si, y solo si, algunas condiciones se cumplen. Por ejemplo, un perdigón de plomo y una pluma al vacío caen exactamente a la misma velocidad. Esto se puede demostrar colocándolos dentro de un tubo de cristal suficientemente grande para apreciar el experimento, al cual se le extrae todo el aire. Pero si alguien se sube a un edificio y desde la azotea suelta un plomo y una pluma simultáneamente no obtendrá el mismo resultado, porque las condiciones ideales no se cumplen. Lo mismo pasa con el libre juego de la oferta y la demanda. Las condiciones ideales nunca se cumplen y como resultado estoy completamente seguro que el lector sabe perfectamente que él en realidad no puede nunca intervenir activamente en dicho juego por tanto es incapaz de impedir que los precios en el supermercado irremediablemente siempre van en aumento. Es porque el capitalismo ha convalidado acciones que realiza la empresa privada para distorsionar las condiciones ideales en las cuales supuestamente debería moverse la oferta y la demanda. Veamos:

1. El monopolio

Es la situación en la cual para un producto o servicio hay un solo vendedor u oferente. Puede ocurrir que esta situación sea casual, simplemente porque no hay otra persona con voluntad o capacidad de ofrecer el bien o servicio. Pero el neoliberalismo en la práctica favorece y estimula el monopolio. Este no resulta de la casualidad, sino que es provocado por acciones el empresario para impedir a como dé lugar la intervención de un competidor. Las formas de eliminar la competencia son muy variadas e incluyen la competencia desleal, las guerras de precios, la absorción, la fusión, apropiación de conocimientos y tecnología expropiando los derechos de los creadores, acciones legales, espionaje industrial, robo de ideas, tecnología o cerebros, etc.

Como consecuencia, el monopolio hace que su producto o servicio se convierta en un bien escaso lo cual permite que los precios sean impuestos por el productor sin que para nada intervenga la mano mágica del libre mercado.

2. El oligopolio y la cartelización.

Idéntico al monopolio, solamente que el efecto se logra por el acuerdo de dos o más industriales para imponer condiciones y precios y para destruir a los competidores.

3. Acaparamiento, disminución de la producción

Es una práctica de los monopolios, pero no necesariamente puesto que puede ocurrir mediante acuerdo tácito por conveniencia de muchos productores. Mediante el acaparamiento los empresarios retienen los productos tanto tiempo como sea posible para forzar al consumidor a pagar precios exagerados por los bienes o servicios. Es el caso de muchos productos que actualmente faltan en los estantes de los supermercados. Solamente que las intenciones no son solamente las de lograr precios exagerados sino la de irritar al consumidor tratando de lograr una reacción en contra del gobierno. Usted muchas veces puede comprobar el hecho si se fija un poco. Observe la cebolla, el ajo y la papa en los supermercados. Notará que ya está germinando lo cual evidencia que ha pasado mucho tiempo antes de ponerse a disposición del público. Las empresas limitan la producción de bienes para lograr mantener precios elevados mediante una escasez artificial.

4. Manipulación de los hábitos de consumo

¿Cómo se explica que una persona mate a otra por un par de zapatos? ¿Cómo se explica que un muchacho de clase social baja gaste sumas exorbitantes comprando un par de zapatos "de marca", aún a riesgo de perder la vida? ¿Por qué son tan caros los zapatos "de marca"?

Las anteriores preguntas deben ser un llamado a la reflexión para todos. La publicidad en sus inicios era concebida como la forma que utiliza el vendedor de informar al posible comprador las ventajas y características del producto o servicio ofrecido. La labor informativa de la publicidad hace tiempo quedó atrás para convertirse en un instrumento de manipulación de los hábitos de las personas induciendo al consumo de bienes no necesarios y olvidando los valores morales y las verdaderas necesidades de la persona.

Las empresas invierten cuantiosas sumas de dinero en agencias de publicidad que utilizan los más avanzadas técnicas de manipulación de la mente. Así se logra, por ejemplo, que la Coca Cola obtenga la mayor parte de sus ganancias vendiendo refrescos gaseosos a los sectores más humildes del mundo entero, sin que el producto que venden satisfaga en absoluto las necesidades nutricionales de la población. Que las personas de bajos ingresos inviertan porcentajes cada vez más altos de sus ingresos en celulares. Que sectores de la clase media venezolana estén tan confundidos y atemorizados con un proyecto de gobierno del cual han sido los más favorecidos.

5. Especulación

Se trata de la explotación del concepto de "valor de oportunidad". Yo tengo un producto muy escaso pero muy deseado por otra persona. En vez de venderlo al valor normal del producto yo obtengo una ganancia adicional por la oportunidad. Combinado con el acaparamiento y la limitación de la producción, esta práctica produce efectos nefastos en los consumidores.

6. La intervención política.

Si los estadounidenses están pensando que ellos eligieron a G. W. Bush como presidente están bien equivocados. Lo eligió el poder económico. El mismo poder (que no tiene patria) que quiere apartar del poder al presidente Chávez a como dé lugar.

Usted de pronto está pensando "pero los estadounidenses votaron en mayoría por Bush". Si, es posible. Pero ¿Cuál fue el proceso por el cual fue precisamente G. W. Bush, hijo de ex presidente, quien llegó a ser candidato? ¿Qué efecto jugó la publicidad manipuladora en las mentes de los votantes?

El poder económico es en la práctica el mayor poder existente. No tiene patria, ni tiene sentimientos. Financian campañas a los candidatos quienes luego serán permisivos. Aquellos que adoptan medidas que amenacen o disminuyan sus ganancias, que traten de que el juego sea un juego limpio, pues simplemente pagan el precio sufriendo las mismas campañas, pero en su contra.

Los gobiernos constituidos por el poder económico permiten todas las distorsiones al libre juego de la oferta y la demanda ya mencionadas. Si se trata de gobiernos del llamado "tercer mundo" también deben ofrecer ventajas a las empresas extranjeras en detrimento de las empresas nacionales. ¿Sabía usted que la llamada inversión extranjera no se hace si no se le garantiza como mínimo el valor de la inversión, impuestos y otras condiciones ventajosas con respecto a las empresas locales? ¿Sabía usted que en Venezuela había "inversiones" con garantía de ganancias (el gobierno debía cubrir la ganancia si esta no se alcanzaba)?

7. La confiscación de la creatividad humana.

¿Por qué Bill Gates, presidente de la multinacional Microsoft tiene un fortuna tan grande (la revista FORBES la estima en $56.000.000.000, casi dos veces la reserva internacional de Venezuela)? Usted seguramente dirá que Bill Gates es el autor de Windows, mejor sistema operativo utilizado en el mundo entero. No, Bill Gates es el dueño de los derechos de autor, pero el sistema ha sido desarrollado por sus empleados. Bill Gates solamente usufructa el derecho de otros a quienes paga solamente un buen sueldo, pero un monto irrisorio si se compara con lo que él obtiene. Otra persona dirá, bueno, está bien, Bill no es el autor, pero fue quien invirtió el dinero para el proyecto. ¿Y luego no decían que Bill Gates empezó de la nada? Pero, la pregunta más importante ¿sabe usted los nombres de los creadores de Windows? Ya que no reciben participación en la ganancia (lo cual es evidente) por lo menos deberían tener sus nombres publicados en la página de Microsoft. No, tampoco.

El disfrute de derechos exclusivos por parte de grandes empresas sobre las creaciones y el conocimiento humano les permite, amparadas por la ley, ejercer el monopolio sobre los productos, lo cual implica la fijación unilateral de precios exorbitantes.

Imaginemos que si se logran las condiciones ideales. Los empresarios son honestos y no manipulan el mercado, el gobierno no interviene. El libre juego de la oferta y la demanda fijarán los precios automáticamente. Pero seguirá operando la especulación en los bienes escasos. Muchos productos desaparecen del mercado cuando el capitalista elabora sus proyectos y determina que tales productos no satisfacen su Tasa de Retorno Mínima Atractiva. Se trata del porcentaje de ganancia mínimo que debe obtener el capitalista para que un proyecto le sea atractivo. Si no lo es, no lo hace.

Este es solo un esbozo superficial de cómo se obtienen resultados arbitrarios cuando se deja que el capitalismo opere libremente basado solo en la libertad de mercado y el estado no impone restricciones y no asume responsabilidades para cubrir las áreas vulnerables por no ser negocio rentable para el sector privado. Por estas razones, invitamos al lector a votar Si en la reforma constitucional propuesta por el presidente Chávez la cual significa una propuesta de avance en un nuevo modelo más justo, que proteja la industria nacional al asegurarle como mínimo igualdad de condiciones frente a las extranjeras, que prohíba los monopolios y latifundios, que asuma por sí mismo o cediéndolo a las comunidades la producción de bienes y servicios que el sector privado no asume, que restrinja la especulación y, finalmente, que proteja los derechos de los autores.


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