
Unificando Conceptos (para aquellos que todavia no entienden!...)
| BANQUETA: f. Asiento de tres o
cuatro pies, sin respaldo y sin brazos. |
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| Y nuestra pregunta es...¿Que es esto?!!!!!. |
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¿Cuál es la
diferencia entre un director de coro universitario y un chimpancé?
Está científicamente probado que los chimpancés son capaces de
comunicarse con los humanos
Cómo consigues
que a una soprano le brillen los ojos?
Metiendo una linterna en su oreja
¿Cómo hace un
joven para hacerse miembro del coro universitario?
Entrando, en el primer día de clase, en el aula equivocada
¿Cual es la
diferencia entre una soprano y una cobra?
Una es mortalmente venenosa, la otra es un reptil
¿Cómo dirías que
un tenor ha muerto?
La botella de vino está completamente llena
¿Cuántas sopranos
hacen falta para cambiar una bombilla?
Una. Ella sostiene la bombilla y el mundo gira a su alrededor.
¿Cómo sabes si
una cantante está en la puerta?
Porque no sabe cuando entrar
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ALGUNAS
PECULIARIDADES DE LAS CUERDAS DE LOS COROS . . . (Las cuerdas las recibimos los
directores . . .)
Si bien cada coro tiene su propia
naturaleza e idiosincrasia, y a su vez cada coreuta su propia peculiaridad,
existen algunos factores comunes que les otorga una marcada personalidad de
acuerdo a la voz en la que ha sido clasificado el coro y que trataré, en esta
primera entrega, de describir para mayor conocimiento de directores, ayudantes,
preparadores, etc.:
Sopranos:
Se creen las divas del coro, el centro del universo, demandando la mayor
atención de director y coreutas. Vestidas con minifaldas y sugerentes colores,
lucen fastuosos collares y grandes aros. Son las que siempre alargan la nota
final aguda un poco más allá del corte del director. Se quejan si la partitura
no incluye agudos, para lucir sus estentóreas voces, pero protestan contra el
compositor y/o el director porque creen que están contra ellas por hacerlas
cantar tan alto. Critican a las contraltos por desfachatadas e irresponsables,
reniegan de los tenores porque en algunos pasajes llegan a taparlas e ignoran a
los bajos. Protestan porque los tenores deshacen sus elaborados peinados con las
carpetas desde atrás. Cuando llegan tarde al ensayo, hacen su entrada triunfal
con el mayor ruido posible, tratando de que no pase desapercibido su majestuoso
ingreso.
Contraltos:
Se creen las más importantes, porque de ellas depende toda la sonoridad armónica
del coro. Se visten con jeans, blusas sueltas (que disimulan algunos kilitos de
más) y aros en orejas, cejas, ombligos, etc. Ellas estiman que sus partes
siempre son las más difíciles, o que las partes de las otras voces son
extremadamente fáciles y aburridas, por lo que se indignan con el compositor y/o
arreglador por no tener compasión. Critican a las sopranos por agrandadas,
compiten con los tenores porque pueden cantar más o menos las mismas notas pero
con mejor sonido y se llevan bien con los bajos, dado que saben que,
invariablemente, éstos les miran las colas desde atrás. Cuando no faltan a los
ensayos, llegan infaliblemente tarde.
Tenores:
Se creen los imprescindibles del coro ya que, como siempre son pocos, piensan
que el director no podrá deshacerse nunca de ninguno de ellos. Elegantemente
vestidos, en casos con corbata, asisten a los ensayos luciendo su mejor ropaje,
relojes, anillos y pulseras. Se quejan de los compositores y/o directores por
hacerles cantar tan agudo y compiten con las sopranos por quedarse con el solo
que les permitirá lucir sus bien impostadas voces. Generalmente flirtean con las
sopranos (nunca lo harían con una contralto) y se burlan socarronamente de los
bajos, ya que no comprenden cómo puede resultarles atractivo cantar con
inalterables saltos de 4tas. y 5tas. durante 40 compases. Cuando van a los
ensayos no suelen llegar tarde, pero solamente el 20 % de los ensayos anuales
pueden hacerse con la presencia de todos los tenores.
Bajos: Se creen la base inexorable del
coro, ya que piensan que en ellos se sustentan el ritmo y la afinación de todos
los demás. Se visten con coloridas camisas sueltas y pantalones anchos.
Difícilmente se quejen de que sus partes sean demasiado agudas o demasiado
graves, ya que todo lo encaran con sus estruendosas y atormentantes voces, que
requieren la constante atención del director para bajar su volumen. No podrían
llevarse bien con las sopranos, piropean a las contraltos y se mofan de los
tenores, ya que sostienen que ningún hombre que pueda darse de tal podría cantar
con esa voz tan afeminada. Son generalmente cumplidores con la asistencia y los
horarios, pero cuando dan una
opinión no hay forma de no enterarse.