OFICIO SOLEMNE DE LA

SANTIFICACIÓN DE LAS AGUAS

(6 DE ENERO)

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Una vez terminada la plegaria desde el Ambo, el presbítero con velas encendidas e incienso, procede hasta la fuente de agua con la cruz en mano. El coro entona el siguiente cántico en el eco 8º, mientras se inciensa el templo y el pueblo.

CANTICO

De Sofronio, patriarca de Jerusalén.

La voz del Señor sobre las aguas, dice, « ¡Venid!  ¡Recibid de parte del Cristo que se ha revelado a Aquel que es el Espíritu de la sabiduría, el Espíritu de entendimiento, el Espíritu del temor de Dios![1]» (3x)

Hoy es santificada la naturaleza de las aguas.  El Jordán es rasgado y se detienen los torrentes ante la visión de Señor que en ellas se baña. (2x)

Cristo Rey hecho hombre que Os adentráis en el río, Os complacéis recibir el bautismo del esclavo de manos de Vuestro precursor para la redención de los pecados, O Amigo del hombre. (2x)

Gloria...  Ahora...  

El mismo eco.

Habiendo asumido la forma de esclavo[2] y pidiendo el bautismo aún cuando no conocéis el pecado, venís, O Señor, por el clamor que retumba en el desierto: « ¡Preparad el camino del Señor![3]»  Las aguas, tomadas de terror, Os atisban[4].  Tiembla el precursor, diciendo: « ¿Cómo dará la lámpara claridad a la Luz?  ¿Cómo osará poner el esclavo la mano sobre el Señor?  ¡Señor que quitáis el pecado del mundo, santificadme!  ¡Santificad las aguas!»

LECTURAS

Lectura del profeta Isaías.  [35,1-10]

Oráculo del Señor: « ¡Alegraos, O árido desierto!  ¡Exultad, O sequedal, y retoñad como el lirio!  Florecen los desiertos del Jordán, se tupen de vida, y regocijan.  Les son dados la gloria del Líbano y el esplendor del Carmelo.  Mi pueblo contempla la gloria del Señor y el resplandor de Dios.  ¡Fortaleced, O manos endebles y rodillas débiles!  Animad a los tímidos, diciendo: ¡Cobrad valor y no temáis!  Contemplad que nuestro Dios viene justiciero.  Él Mismo vendrá y os salvará.  En ese Día, los ojos del ciego abrirán y los sordos entenderán.  El cojo, como el ciervo, saltará en ese Día, y se escuchará con claridad el júbilo de labios tartamudos, porque sobre la faz del desierto son alumbrados los torrentes de agua y el Caudal sobre la estepa.  En estanque se trocará la tierra sedienta y el Manantial se derramará sobre la tierra abrasada.  Allí se formará el oasis de gozo de los pájaros, rebaños abrevarán y el verdeará la caña y el papiro. Allí se encontrará la senda pura; será llamada el camino de la santidad, el impuro por ella no pasará ni persistirá el necio a largo de ella.  El exiliado rescatado la recorrerá y no se perderá.  Ni el león ni la bestia salvaje subirá por ella.   Volverán los redimidos del Señor por allí y entrarán en Sión exultando, y la alegría eterna estará sobre sus cabezas.  Les poseerá el regocijo y el júbilo. ¡Qué ya no más existe el dolor, la pena y ni el sollozo!

Lectura del profeta Isaías.  [55.1-13]

Oráculo del Señor: «Vosotros, sedientos, acercaos al agua. Cuantos carecéis de plata, id y comprad.  Comed y bebed el vino y la grasa sin necesidad de dinero y sin precio. ¿Por qué derrocháis el dinero en lo no alimenta, y vuestro trabajo en lo que no sacia?  ¡Escuchad!  ¡Comed el Manjar de bondad, y vuestra alma se deleitará en las obras de bondad!  Atiendan vuestros oídos y acudid por mis sendas.  Escuchadme y vivirá vuestra alma entre bondades.  Pactaré la alianza eterna con Vos, las promesas inconmovibles hechas a David.  Ved, Yo Mismo os Lo entrego como Testigo ante las naciones, Soberano y Condestable de las naciones.  Mirad, las naciones que no os conocían invocarán vuestro nombre y los gentiles tomarán refugio entre vosotros por el Señor vuestro Dios y el Santo de Israel, porque es Él Quien os glorificó.  Buscad al Señor, y cuando se dejara ver, invocadlo.   Se os acercará, abandone el impío su camino y el terrorista sus maquinaciones.  Vuelva al Señor y encontrará misericordia, y exclame, porque perdonará sus muchos pecados.  Mi Voluntad no es la suya, ni mis Senderos los suyos, oráculo del Señor.   Cuanto dista el cielo de tierra, así el inabarcable abismo entre Mis Caminos y los suyos, entre su voluntad de Mi Providencia. Como cae la lluvia o la nieve de los cielos y no vuelve hasta no haber saturado la tierra, la fecundan y la hacen germinar, con tal que el sembrador tenga simiente y el pan de su alimento, así será mi palabra que sale mi boca, que no me volverá de vacío, hasta que se logre cuanto Yo deseaba.  Se realizarán Mis Sendas y Mis Designios prosperan.  Saldré con alegría y seré adiestrado con júbilo.  Las montañas y las colinas romperán en júbilo ante Vos, dándoos la bienvenida con alegría, y todos los árboles del campo batirán sus ramas.  Y en vez de las zarzas brotará el ciprés, en vez de ortigas, el mirto.  Para el Señor, el renombre y la señal eterna, que no fallará.»

Lectura del profeta Isaías.  [12.3-6]

Oráculo del Señor: «Sacad el agua con alegría de los hontanares de la salvación y decid en este Día, “Cantad al Señor e invocad Su Nombre.  Proclamad entre las naciones Sus gloriosas proezas y pregonadles Su Nombre excelso.  Cantad al nombre del Señor, porque ha obrado una maravilla.  Divulgadlo en todo el mundo. Magnificadle y alegraos, ciudadanos de Sión, porque el Santo de Israel es grande en medio de ella.»

PROQUIMENO, Eco 3º.

(Salmo 26)

El Señor es mi luz y mi salvador. ¿A quién temeré?

Verso: El Señor es el refugio de mi vida. ¿Quién me hará temblar?

APOSTOL

Lectura de la 1ª carta del apostol, San Pablo a los corintios.  [10.1-4]

Hermanos, no ignoréis que nuestros progenitores todos fueron sometidos bajo la nube y todos atravesaron el mar.  En Moisés, todos fueron bautizados, por la nube y el mar.  Todos comieron el mismo alimento espiritual y probaron la misma bebida espiritual.  Pues bebieron de la roca espiritual que los seguía, y esa roca era Cristo.

ALILUYA. Eco 4º.

(Sal. 28,3)

Verso 1: La voz del Señor está sobre las aguas.

Verso 2: El Dios de la gloria tronó sobre las aguas.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según San Marcos.  [1.9-11]

En este día, Jesús vino de Nazaret de Galilea.  Fue bautizado por Juan en el Jordán, y mientras salía del agua, Él vio cómo se rasgaban los cielos y cómo venía sobre Él el Espíritu, en forma de paloma.  Y se oyó la voz del cielo, que decía: «Sois mi Hijo amado, en Vos me complazco.»

Acto seguido, el diácono inmediatamente comienza la letanía de la paz.

LETANIA

D En paz, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

D Por la paz de lo Alto y la salud de nuestras almas, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

D Por la paz en todo el mundo, el bienestar de las santas Iglesias de Dios y la unión de todos, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

D Por este santo templo, por cuantos en él entran con fe, piedad y temor de Dios, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

D Por nuestro patriarca N., nuestro obispo N., el venerable presbiterado, el diaconado en Cristo, por todo el clero y todo el pueblo, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

D Por nuestro país y quienes lo gobiernan, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

D Por esta comarca, por toda comarca y aldea y por cuantos viven en la fe, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

D Por estaciones clementes, la abundancia de frutos de la tierra y días de paz, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

D Por cuantos navegan por el mar y los aires, por los viajeros, los enfermos, los presos, por cuantos padecen y por su salud, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

Por esta agua, que sea santificada por la energía, la operación y la venida del Espíritu Santo, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

Para que descienda sobre estas aguas la operación purificante de la Trinidad Suprema, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

Para que, [por el poder y operación y la venida del Espíritu Santo][5] sea dada la gracia de la redención, la bendición de Jordán, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

[Que Satanás sea asolado y que se anulando cualquier maleficio dirigido contra nosotros por el Maligno, rogamos al Señor.] 

C Señor, tened piedad.

[Que seamos librados por el Señor de toda perturbación y tentación del Enemigo, para que seamos dignos de las delicias venideras, rogamos al Señor.]

C Señor, tened piedad.

Para que, mediante la venida del Espíritu Santo, seamos enjuagados por la iluminación que son la comunión y la religión verdadera, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

Por esta agua, que sea el don de la santidad, el perdón de los pecados, y remedio de cuerpo y alma, como prenda de todo bien, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

[Que el Señor derrame la bendición del Jordán y santifique esta agua, rogamos al Señor.] 

C Señor, tened piedad.

Por esta agua, que sea el fontanal de la vida eterna, rogamos al Señor.

C Señor, tened piedad.

Por esta agua, que sea nuestra liberación de cualquier ataque del enemigo, visible o invisible, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

Por cuantos busquen beber de ella para la santificación de sus hogares, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

Que sea la purificación de cuerpo y alma para cuantos abreven de ella con fe, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

Que seamos colmados de santidad mediante la comunión de esta agua por la imperceptible manifestación del Espíritu Santo, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

Que el Señor Dios atienda la voz de nuestra súplica, somos pecadores, y nos tenga piedad, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

Que seamos librados de toda aflicción, de la ira, el peligro y perturbación, rogamos al Señor. 

C Señor, tened piedad.

Socórrenos, sálvanos, ten piedad y guárdanos, Dios, por tu gracia. 

C Señor, tened piedad.

Por nuestra santísima, toda pura, toda bendita y gloriosa Señora, la Theotokos y siempre Virgen, María, y todos los santos, nos encomendamos nosotros mismos, los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo, nuestro Dios.

C A Vos, Señor.

El Presbítero, en secreto, dice:[6]

Señor Jesucristo e Hijo Unigénito, que mora en el seno del Padre, sois verdadero Dios y el Fontanal de la vida y de la inmortalidad.  Sois Luz de Luz, que venís a iluminar al mundo, anegad nuestro entendimiento con la luz de Vuestro Espíritu Santo y recibidnos que, por todas Vuestras proezas en todas las edades y Vuestra complacencia al final de los tiempos, Os ofrecemos nuestras alabanzas y eucaristías.   En Vuestra hominización, Os revestís de nuestra pobre y débil materia, queriendo así Vos, el Rey de todo, abarcar los remotos extremos de nuestra esclavitud, por lo que aceptáis también ser bautizado en el Jordán de mano de un ministro.  De modo que, por la santificación de la naturaleza de las aguas, O Único Inmaculado, mostráis el sendero de nuestra regeneración por agua y el Espíritu y nos restituís según nuestra  libertad original.   En la memoria de este Misterio Divino, Os rogamos, Señor y Amigo del hombre, enjuagadnos, Vuestros indignos siervos, con el agua de la purificación según Vuestra divina alianza.  Sea el don de Vuestra compasión, que, aunque somos pecadores, nuestra oración sobre esta agua  Os sea aceptable, porque sois bondadoso.  Que a través de esta agua, nos concedáis Vuestra santificación a nosotros y a todo Vuestro pueblo fiel.  Por la gloria de Vuestro Santo Nombre, pues es  Vuestra toda gloria, honor y alabanza, con Vuestro Padre preeterno y con Vuestro Espíritu todo-santo, bondadoso y vivificador, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.  Amín.

Pronunciando el Amín en secreto, al finalizar el diácono la letanía, según la práctica Griega el Presbítero lee el himno de Sofronio.  Los libro Eslavos lo omiten, empezando con la plegaria “Excelente Señor…”  [Solo se hace el primer apartado del texto el Día de la solemnidad.]

HIMNO

De Sofronio, patriarca de Jerusalén.

Sois Suprema Trinidad, Bondad, y Deidad.  Sois el Todopoderoso y Omniscio, Invisible e Incomprensible.  Sois el Creador de los seres espirituales y de la naturaleza racional.  Sois el Bien Supremo, la Luz inaccesible que alumbra a cada ser  que entra al mundo, resplandeced también en mí, Vuestro indigno ministro.  Iluminad mi entendimiento con tal que logre entonar las alabanzas de Vuestra inmensurable bondad y majestad.  Sea aceptable mi plegaria a favor de Vuestro pueblo aquí presente, de modo que mis deudas no repelan al Espíritu Santo de venir hasta aquí.   Concededme invocaros, sin condenación, diciendo: «Sois el Señor y el Amigo del hombre, el Todo-bondadoso, Omnipotente, y Rey eterno.  Os glorificamos, el Creador y Hacedor del universo.  Os glorificamos, el Hijo Unigénito de Dios, nacido sin padre de Su madre, engendrado sin madre del Padre.  En la Navidad Os contemplamos en forma de Niño, y hoy Os contemplamos crecido y verdadero hombre, nuestro Dios, Dios verdadero de Dios verdadero.  Hoy alcanzamos la Solemnidad, Vuestro santuario está aquí entre nosotros, y los ángeles observan la fiesta con seres mortales.  En este Día, el Espíritu Santo en forma de paloma aleteando sobre las aguas concede Su Gracia.  Ahora, amanece el Sol sin ocaso y la creación resplandece con la luz del Señor.  En la edad presente, los rayos fulgurantes de la Luna derraman su claridad sobre la tierra.  Hoy, los luceros de las estrellas adornan el mundo conocido con el encanto de su esplendor.   Las nubes despliegan hoy desde lo Alto el escudo de la justicia para la humanidad.  En este Día, el Único Increado se digna aceptar, por Su propia Voluntad, la imposición de manos de Su propia criatura.  En este Día, se acerca el Profeta y Precursor y, viendo la auto-humillación de Dios por nosotros, tiembla de temor.  En este Día, los torrentes del Jordán desvían sus caudales, deviniendo remedio por la presencia del Señor.  Las corrientes místicas riegan todo el cosmos hoy.  Las aguas del Jordán enjuagan las llagas del género humano hoy.   Se abre ante los mortales el Paraíso hoy, e irrumpe sobre nosotros el Sol de justicia.   Ahora, el agua amarga dada al pueblo de Moisés, es endulzada por la presencia del Señor.   Ahora, es revocada la pena antigua y hemos sido redimidos como el Nuevo Israel.   Ahora, rescatados de las tinieblas, ardemos con la luz de la comunión con Dios.  Ahora, la oscura niebla del mundo se retira ante la manifestación de nuestro Dios.  Toda la creación resplandece ahora con la Luz de lo Alto.  Derrocada ha sido la herejía, el advenimiento del Señor nos abre ahora el camino de la salvación.  Festejan ahora los cielos con la tierra, y los terrestres comulgan con los seres celestiales. En la edad presente, se alboroza la dichosa Iglesia sagrada y triunfante de los ortodoxos.   En la edad presente, viene al bautismo el Maestro, conduciendo a la humanidad a lo Alto. En la edad presente, el Soberano se inclina ante Su propio ministro para liberarnos de la esclavitud.  En la edad presente, adquirimos el Reino de los cielos, el Reino eterno del Señor.  En este Día, Tierra y mar comparten la alegría del mundo, y el mundo se ha llenado de alegría.  Las aguas Os contemplaron, O Dios, las aguas Os vieron y temieron.   El Jordán se detuvo al atisbar cómo el Fulgor de la Divinidad descendía corporalmente a bañarse.  Se retira el Jordán al contemplar cómo desciende el Espíritu Santo en forma de paloma, aleteando sobre la faz de sus aguas.  Echa atrás el Jordán al ver al Invisible hecho visible, el Creador encarnado, el Soberano con forma de esclavo.  El Jordán retrocede; las montañas se estremecen al observar la visión del Dios hecho carne; truenan las nubes ante la visión de la Luz de Luz, del Dios verdadero de Dios verdadero.  Hoy es el Día del Señor en el Jordán; es testigo de cómo Él ahoga en el Jordán a la muerte obrada por nuestra desobediencia, a la soberbia de la herejía y a la pena del infierno y concede al mundo el Bautismo de salvación.  También yo, un pecador indigno y Vuestro ministro, relataré Vuestras grandes maravillas y, cogido de temor, Os exclamo con fervor:

PLEGARIA

¡Excelente Señor, maravillosas son Vuestras proezas!  ¡Vuestros milagros sobrepasan la voz de nuestra alabanza! (3x).

[Según la práctica Griega, el coro responde tras cada invocación: ¡Gloria a Vos, Señor, gloria a Vos!]

Vos, que de la inexistencia habéis dado el ser a todo el universo, sostenéis la creación por Vuestro poderío, y por Vuestro providencia dirigís el mundo.  Plasmasteis la creación de cuatro elementos; coronasteis el ciclo anual con cuatro estaciones.  Ante Vos, tiemblan todas las Potestades espirituales.  El sol canta Vuestras alabanzas, la luna Os glorifica, los astros Os invocan, la velocidad de la luz no puede sobrepasaros, los campos gravitatorios tiemblan ante Vos, los manantiales son Vuestros ministros.  Habéis desplegado los cielos sobre las aguas y encofráis la mar colocando las arenas como bastidores; exhalais el oxígeno para nuestra respiración.  Las Potencias angelicales Os sirven.  Los coros del Arcángeles Os adoran.  Los Querubines multi-ojos y los Serafines seis-alas, que volando, revolotean en torno a Vos, ocultándose el rostro por temor a Vuestra gloria insoportable.  Sois el Dios incircunscripto, sin comienzo e inexpresable, venido a la tierra y, habiendo asumido la forma de esclavo, sois la semejanza de hombres mortales.  Pues no quisisteis soportar más, Señor, por la misericordia de Vuestra piedad, la condición del género humano bajo la tiranía del diablo, por lo que Vos Mismo habéis venido para salvarnos.  Hemos sido testigos de Vuestra gracia, anunciamos Vuestra misericordia, no ocultamos Vuestra benevolencia.  Liberasteis a  las generaciones de nuestra raza.  Habéis santificado las entrañas de la virgen mediante Vuestro nacimiento.  El cosmos entero entona Vuestras alabanzas cuando aparecéis.  Sois nuestro Dios que, apareciendo sobre la faz de la tierra, vivisteis entre seres mortales.  De lo Alto enviasteis Vuestro Santísimo Espíritu, bendiciendo los caudales del Jordán, aplastando la cabeza de las serpientes que en ellos acechaban.[7]

Venid ahora, O Soberano y Amigo del hombre, una vez más y, por la efusión de Vuestro Espíritu Santo, santificad estas aguas. (3x)

Colmadlas con la gracia de la redención y la santidad del Jordán. Hacedlas el fontanal de la incorruptabilidad, el don de la santificación, el perdón de los pecados, el remedio de toda dolencia, el antídoto contra cualquier patógeno, la poción de la medicina angelical.  Que cuantos abreven de ellas, sean enjuagados en cuerpo y alma; sean ellas la cura de las pasiones, la santificación de los hogares, el  bien conveniente.  Sois nuestro Dios que, con agua y el Espíritu, regeneráis nuestra envejecida naturaleza pecadora.  Sois nuestro Dios que, en los días de Noé, ahogasteis el pecado en las inundaciones de Diluvio.  Sois nuestro Dios que, conduciendo a la raza Hebrea a través del mar de mano de Moisés, afianzasteis la liberación de la esclavitud de Faraón.  Sois nuestro Dios que, tajando la roca en el desierto, hicisteis manar las aguas y los torrentes, abrevando Vuestro pueblo sediento.  Sois nuestro Dios que, a través de Elías, apartasteis a Israel del error de Baal.

Santificad ahora, O Señor, Vos Mismo esta agua por Vuestro Espíritu Santo. (3x)

Conceded la santificación, la bendición, la depuración, la salud a cuantos abrevan de ella.

Guardad, Señor, a cuantos gobiernan nuestro país. (3x)

[El formato triple de esta petición constituye un vestigio de la liturgia imperial de Aghia Sofia de Constantinopla antes de 1453.]

Guardadles en paz bajo Vuestra tutela.  Someted a sus pies al enemigo.  Concededles cuantas peticiones suyas sean para la salvación y la vida eterna.

Acordaros, Señor, de nuestro obispo N., del orden Presbiteral, del Diaconado en Cristo, de todo el clero, del pueblo aquí presente y de nuestros hermanos ausentes.  Tened piedad de nosotros según Vuestra gran misericordia.  De modo que, en los elementos, en los ángeles, en los seres mortales, y en todas las cosas, visibles e invisibles, Vuestro Santo Nombre sea glorificado, con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Coro: Amín.

Presbítero: Paz a todos.

Coro: Y con tu Espíritu.

Diácono: Inclinemos la cabeza al Señor.

Coro: A Vos, Señor.

El Presbítero dice, en secreto.

Atienda Vuestro oído y escuchadnos, Señor, que Os dignasteis ser bautizado en el Jordán, santificando las aguas.  Nos bendecís a cuantos simbolizamos nuestra condición de siervos inclinando las cabezas.  Colmadnos de Vuestra santificación mediante la participación y la aspersión de esta agua.  Concedednos este agua, Señor, como remedio de cuerpo y alma.

En voz alta

Vos, que sois la santificación de cuerpo y alma, y Os  rendimos gloria, eucaristía y adoración, con Vuestro Padre sin comienzos, y Vuestro Espíritu santísimo, bondadoso y vivificador, ahora y  siempre, y por los siglos de los siglos.

Coro: Amín.

Acto seguido, el presbítero hace la señal de la cruz por encima de las aguas, sumerge la cruz en las aguas sujetándola con las dos manos, la hunde en el agua en vertical y la saca otra vez; mientras tanto el coro entona el Tropario un total de tres veces, cada vez el presbítero sumerge y saca la cruz del agua.

TROPARIO, Eco 1º.

El culto de la Trinidad es revelado a través de Vuestro bautismo en el Jordán, Señor, dejándose oír la voz del Padre como testimonio de Vos, Os anuncia ser el Hijo Amado; y la verdad del anuncio la avala el Espíritu que, descendiendo en forma de paloma, confirma.  ¡Sois Cristo Dios!  ¡Aparecéis e ilumináis al mundo, gloria a Vos!

[Según la práctica Griega, uno de los siguientes dos contaquia sigue después del tropario.]

CONTAQUIO, Eco 4º.

En este Día, aparacéis entre los hombres.  Cuantos entonamos Vuestras alabanzas, O Señor, somos sellados con Vuestra luz.  Habeis venido!  ¡Habeis aparecido!  ¡Sois la Luz inabarcable!

Si la Solemnidad cae en lunes y se hace la primera bendición el domingo anterior, se entona el contaquio de la Antesolemnidad.

CONTAQUIO, Eco 4º.

En este Día, el Señor baja hasta los caudales del Jordán, diciendo a Juan: ¡No temáis!  ¡Bautizadme!  ¡Vengo a rescatar a Adán, el hombre primordial!]

Se asperje al pueblo con el agua y beben del agua.

IDIOMEL, Eco 6º.

Ensalzad, O fieles, la majestad de la voluntad de Dios para con nosotros.  Él Mismo, el Único Puro e Inmaculado, habiéndose hecho hombre y compartiendo en la culpa de nuestro género, digna ser enjuagado en el Jordán, santificándome y bendiciendo las aguas, quebrando las cabezas de los demonios que en las aguas acechaban.[8]  ¡Por ello, hermanos, sacad el agua de júbilo![9] ¡Que Cristo Dios y el Salvador de nuestras almas concede la gracia del Espíritu a cuantos beban con fe!

L Bendito sea el Nombre del Señor en adelante y por siempre.   (3x)

 

L Gloria al Padre... Ahora y...

 

SALMO 33

Bendeciré al Señor en todo tiempo, Su alabanza no cesará en mi boca.   Mi alma gloriará en el Señor.  ¡Que los dóciles me escuchen y se alegren!  Magnificad conmigo al Señor, y ensalcemos Su Nombre.  He buscado al Señor, Él me ha escuchado, y me ha librado de toda tribulación.  Acercaos a Él, y sed iluminados, y vuestros rostros no serán cubiertos de vergüenza.  He aquí uno pobre que ha exclamado, y el Señor le ha escuchado; de todas sus tribulaciones le ha salvado.  El ángel del Señor establecerá un perímetro en torno a quienes Lo temen, y Él los liberará.  ¡Gustad y ved qué dulce es el Señor!  ¡Dichoso el hombre que pone en Él su esperanza!  ¡Temed al Señor, vosotros, santos suyos!  ¡Nada carecen quienes Lo temen!  Los ricos quedan pobres y hambrientos, pero quienes buscan al Señor no serán privados de ningún bien.  Venid hijos míos, escuchadme; os enseñaré el temor del Señor.  ¿Qué  hombre no quiere la vida, no desea ver días de felicidad?   Guardad vuestra lengua del mal, y vuestros labios no digan fal­sedad;  apartaos del mal, y haced el bien, buscad la paz y perseguidla.  Los ojos del Señor sobre los justos; y Su oído atienda a su súplica.  Pero el Rostro del Señor se vuelve contra cuantos urden el mal, para suprimir de la tierra su recuerdo.  Los santos han exclamado, y el Señor les ha escuchado, los ha librado de todas sus tribulaciones.  El Señor se acerca a los que tienen el corazón roto, Él salvará a los que son humildes de espíritu.  Numerosas son las desgracias del santo, pero de todas el Señor lo liberará.  El Señor guarda todos sus huesos, ni uno solo será roto.  Terrible será la muerte del pecador, cuantos odian al santo tropeza­rán.  El Señor rescatará el alma de Sus siervos; no tropezarán quienes ponen en Él su esperanza.

 

P  ¡Sabiduría!

 

C Digno es celebraros, O Theotokos, toda-santa e inmaculada y Madre de nuestro Dios.

 

P  Santísima Theotokos, salvadnos.

 

C  Sois excelente, por encima de los Querubines, e incomparablemente más gloriosa que los Serafines, sin mancha engendrasteis a Dios Verbo, sois la verdadera­ Theotokos y Os magnificamos.

 

P ¡Gloria a Vos, Cristo Dios nuestro, esperanza nuestra, gloria a Vos!

 

C Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.  Amén.  Señor, ten piedad. (3x) Padre, bendice.

 

S Que Cristo, nuestro verdadero Dios, por las plegarias de Su Madre santísima, toda pura; de los santos y gloriosos Apóstoles; de san N. cuya memoria hoy celebramos; de los santos y justos progenitores del Señor, Joaquín y Ana; y de todos los santos, nos tenga piedad y nos sal­ve, porque es Bondadoso y Amigo de los hombres.

C Amín.

 

En la práctica Eslava, se da fin con el himno:

 

HIMNO

Megalynaria de la Solemnidad.

VERSICULO: Os magnificamos, Cristo y Dador de vida, que por nuestra salvación Os dignáis ser bautizado corporalmente por Juan en las aguas del Jordán.

 

ESTRIBILLO: ¡Dios tenga piedad de nosotros y nos santifique!  ¡Haga lucir Su Rostro sobre nosotros! (Sal. 66, 2)

VERSICULO: Os magnificamos, Cristo y Dador de vida…

 

ESTRIBILLO: ¡La voz del Señor retumba sobre las aguas!  ¡Se escucha el trueno del Dios glorioso!  ¡El Señor se mueve sobre los torrentes!  (Sal. 28,3)

VERSICULO: Os magnificamos, Cristo y Dador de vida…

 

Gloria…  Ahora…

Aliluya, aliluya, aliluya, gloria a Vos, Señor.  (3x)

Sois nuestra esperanza, gloria a Vos.

 

VERSICULO: Os magnificamos, Cristo y Dador de vida…

 


 

[1] Isaías 11,2.

[2] Filipenses 2,7.

[3] Marcos 1,3.

[4] Salmo 76,17.

[5] Los apartados de esta ectenia entre corchetes solo ocurren en la práctica Eslava.

[6] Si no hay diácono y el presbítero debe hacer las ectenias, se dice la plegaria mientras se hacen las lecturas.

[7] Salmo 73,13.

[8] Salmo 73,13.

[9] Isaías 12,3.

 


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Ultima actualización: 30 de diciembre 2005