Vigilia de la Natividad de N.S. IC XC a la carne
(Al anochecer del Día 24 de diciembre)
Typicón
Dado el caso que la Nochebuena caiga sábado o domingo, el presente oficio se canta el viernes, día 23.
Oficio de las Vísperas
Durante el Himno del lucernario, Señor, a Vos clamo (Salmo 140), se intercalan 8 estribillos, cada estribillo dos veces:
Eco 2º. Idiomel de Germano.
¡Venid! Alegraos en el Señor y escuchad cuán Misterioso relato es éste. ¡Es rebajado el muro! ¡La ardiente espada se retira! ¡Los Querubines se apartan del Árbol de la vida! ¡Mirad! Son mías las delicias del Paraíso del que había sido desterrado por la desobediencia. ¡Fijaros como Aquel que es el Icono del Padre y la Semejanza de Su Eternidad, hace suya la forma del esclavo! ¡Es Aquel que, sin sufrir cambio alguno, nace de la Madre sin desposar y permanece el mismo Dios verdadero que es desde siempre! Se hace hombre por su amor por nuestro género para hacer suyo cuanto le era ajeno a Su naturaleza. Ensalzadle, así: ¡Sois Dios nacido de la Virgen! ¡Tened piedad! (2x)
De Anatolio.
La natividad del Señor Jesús de la santísima Virgen alumbra a todo el cosmos. Maravillan los pastores en el monte, los magos traen ofrendas, los ángeles entonan alabanzas, y Herodes se perturba. Dios se manifiesta mediante la carne. Es el Salvador de nuestras almas. (2x)
¡Sea vuestro Reino, O Cristo nuestro Dios, el Reino eterno! ¡Vuestro Dominio perdure de generación en generación! Habiéndoos encarnado, O Cristo Dios, del Espíritu Santo y tomando de la siempre-Virgen María la forma de un hombre, alumbráis a Vuestros siervos. Sois Luz de Luz. Sois el Resplandor del Padre. Tornáis a toda la creación a la fulgurante alegría. Os ensalza todo cuanto cobra aliento, Vos que sois el Icono de la gloria del Padre. ¡Tened piedad, O Dios que es y pre-existe e irradia de la Virgen! (2x)
¿Qué Os consagramos, O Cristo que sobre la faz de la tierra Os habéis manifestado en forma de hombre por nosotros? Vuestras criaturas todas, cada una, ofrece la eucaristía: los ángeles, la salmodía; el firmamento, sus Luceros; el pastorcillo, su maravilla; el mago, su ofrenda, la tierra, la Caverna; el páramo, el Pesebre; nosotros Vuestros ministros, la Virgen Madre. ¡Sois Dios antes de los siglos! ¡Tened piedad! (2x)
Gloria… Ahora y siempre…
Sin cambiar de tono. De la monja Casia.
Sucedió en tiempos del césar Augusto, rey de todo el mundo, que perecieron los reinos de los hombres, en estos días Os hicisteis hombre tomando carne de la Virgen purísima para dar fin a los ídolos. Devenistéis el dominio único de las naciones que en Vos alcanzaron la fe en la Deidad una y única. Aún cuando el césar manda empadronarse a todos los pueblos, nosotros Vuestros santos, mediante Vuestra hominización, O Dios nuestro, somos incorporados al Nombre de Vuestra Deidad.
(Se da lugar la entrada con el Evangelio, se entona el himno Phos hilarion, y se entona el proquímeno propio de la solemnidad.)
LECTURAS
Lectura del Génesis del profeta Moisés (1,1-13)
En el principio, Dios hizo el firmamento y la tierra. La tierra era caos y confusión. Las tinieblas reposaban por encima del abismo, y el Espíritu de Dios aleteaba sobre la faz de las aguas. Dios dijo: Hágase la luz, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien. Separó Dios la luz de las tinieblas. Dios llamó a la luz día, y a la oscuridad la llamó noche. Atardeció y amaneció: el Primer Día. Dijo Dios: Hágase el firmamento entre las aguas para que las aparte unas de otras. E hizo Dios el firmamento. Separó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Dios llamó al firmamento cielos. Atardeció y amaneció: el Segundo Día. Dijo Dios: Recójanse las aguas debajo del firmamento en un solo conjunto y cuájese lo seco; y así fue. Dios llamó a lo seco tierra, y al conjunto de las aguas lo llamó mares. Vio Dios que estaba bien y dijo Dios: Dé la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra. Y así fue. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies. Dios vio que estaban bien. Atardeció y amaneció: el Tercer Día.
Lectura de los Números del profeta Moisés (24, 2-3, 5-9, 17-18)
Alzando la vista, Balaam vio a Israel acampado por tribus y le invadió el Espíritu de Dios. Entonó este cántico: Canta Balaam, hijo de Beor, este oráculo del varón recto. ¡Qué hermosas son tus tiendas, Jacob, y tus moradas, Israel! Como valles espaciosos, como jardines a la vera del río, como áloes que plantó el Señor, como cedros a la orilla de las aguas. Sale un héroe de su descendencia, domina sobre pueblos numerosos. Se alza su rey por encima de Agag, se alza su reinado. Dios le hace salir de Egipto, como cuernos de búfalo es para él. Devora el cadáver de sus enemigos y les rompe los huesos. Se agacha, se acuesta, como león, como leona, ¿quién le hará levantar? ¡Bendito el que Os bendiga! ¡Maldito el que Os maldiga! Lo he contemplado, aun cuando no para. Lo he divisado, pero no de cerca: de Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel. Aplasta las sienes de Moab, el cráneo de todos los hijos de Set. Será Edom tierra conquistada, tierra conquistada Seír. Israel despliega su poder.
Lectura del profeta Miqueas (4,6-7; 5,2-4)
Aquel día, dice el Señor, Yo recogeré a la oveja coja, reuniré a la perseguida, y a la que Yo había maltratado. De las cojas haré un Rebaño, de las alejadas una nación fuerte. Entonces reinará el Señor sobre ellos en el monte Sión, desde ahora y por siempre. Por eso Él los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz Aquella que ha de dar a luz. Entonces el rebaño de sus hermanos volverá a los hijos de Israel. Él se alzará y pastoreará con el poder del Señor, con la majestad del Nombre del Señor su Dios. Se asentarán bien, porque entonces se hará Él grande hasta los confines de la tierra. El será la Paz.
Tropario. Eco 6º
No obstante el misterioso alumbramiento en la Cueva, luciendo un astro y dándoos a conocer al universo, O Salvador, el firmamento Os anuncia y conduce hasta Vos a los magos que Os adoran en fe. ¡Tened piedad de ellos y tened piedad de nosotros!
SALMO 86
Verso 1: Pone su cimiento sobre los santos montes. El Señor ama las puertas de Sión, más que los santuarios de Jacob. (Sal 86, 1-2)
Estribillo: Os anuncia y conduce hasta Vos a los magos que Os adoran en fe. ¡Tened piedad de ellos y de nosotros!
Verso 2: Proezas se dicen de vos, O Ciudad de Dios. Hablaré de Rájab y Babel entre cuantos Os conocen. (Sal 86, 3-4)
Estribillo: Os anuncia y conduce hasta Vos a los magos que Os adoran en fe. ¡Tened piedad de ellos y de nosotros!
Verso 3: He ahí, forasteros, los de Tiro, y el pueblo de Etiopía. (Sal 86, 4)
Estribillo: Os anuncia y conduce hasta Vos a los magos que Os adoran en fe. ¡Tened piedad de ellos y de nosotros!
Verso 4: Fulano y zutano nacieron en estas naciones. Pero habrá Quien a Sión la llamará: «¡Madre!» Habrá quien proclame: «¡ Aquel, que nace allí en ella, es el Altísimo que se manifiesta a través de ella!» (Sal 86, 4-5)
Estribillo: Os anuncia y conduce hasta Vos a los magos que Os adoran en fe. ¡Tened piedad de ellos y de nosotros!
Verso 5: El Señor hace recuento de los pueblos y los príncipes que allí nacen, inscribiéndoles en el registro. Morar en vos es la dicha de todos. (Sal 86, 6-7)
Estribillo: Os anuncia y conduce hasta Vos a los magos que Os adoran en fe. ¡Tened piedad de ellos y de nosotros!
Gloria… Ahora…
No obstante el misterioso alumbramiento en la Cueva, luciendo un astro y dándoos a conocer al universo, O Salvador, el firmamento Os anuncia y conduce hasta Vos a los magos que Os adoran en fe. ¡Tened piedad de ellos y tened piedad de nosotros!
LECTURAS
Lectura del profeta Isaías (11,1-10)
Oráculo del Señor: ¡Saldrá el Vástago del tronco de Jesé! ¡El Retoño brotará de sus raíces! Sobre Él reposará el Espíritu del Señor: el Espíritu de sabiduría y conocimiento, el Espíritu de inteligencia y potestad, el Espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará en el temor del Señor. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Azotará el polvo con la vara de su boca y con el aliento de sus labios aniquilará al malvado. Ceñirá Justicia de su cintura, ha ceñido la verdad a sus lomos. El lobo habitará entre el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y el Niño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el Niño lactante en el agujero de la culebra, y en la hura de la víbora el recién Destetado meterá la mano. Sobre mi Santo Monte, ninguno de éstos hará el daño ni el mal, porque la tierra estará llena de conocimiento del Señor, como cubren las aguas el mar. Este es el día de la raíz de Jesé que será alzada en alto como estandarte de pueblos, los gentiles la buscarán, y su morada será gloriosa.
Lectura del profeta Jeremías (Baruc 3,36-38; 4,1-4)
He aquí nuestro Dios, ningún otro se compara a Él. Es Suyo el sendero de todo conocimiento, y se lo enseñó a su siervo Jacob, y a Israel su predilecto. Después apareció Él Mismo sobre la faz de la tierra y habló con los hombres. Él es el libro de la Ley de Dios, el derecho que persiste por siempre: cuantos la acatan alcanzarán la vida, mas los que la abandonan morirán. ¡Volved, O Jacob, y abrazadla! ¡Caminad en el resplandor de Su luz y seréis iluminado! No entreguéis vuestra gloria a otro, ni vuestros privilegios a nación extranjera. ¡Que dichosos somos, Israel! ¡Se nos ha manifestado cuanto es agradable al Señor!
Lectura del profeta Daniel (2,31-36, 44-45)
Así dijo Daniel a Nebucodonosor: Vos, O rey, habéis tenido este sueño: un ídolo, un enorme ídolo, de extraordinario brillo, de aspecto terrible, se alzaba ante vos. La cabeza del ídolo era de oro puro, su pecho y sus brazos de plata, el vientre y sus lomos de bronce, las zancas de hierro, las patas eran una fusión de hierro y arcilla. Estabais contemplándolo, cuando de pronto, desprendiéndose una Piedra sin intervención de mano alguna, vino a dar al ídolo en las patas de hierro y arcilla, y los pulverizó. Acto seguido se derrumbó todo a la vez: hierro, arcilla, bronce, plata y oro; quedaron como la paja tendida en la era en el verano, y el viento se los llevó sin dejar rastro. Y aquella Piedra que había arrasado el ídolo devino un inmenso monte que abarcaba todo el mundo. Tal fue el sueño: ahora daremos al rey su interpretación. El Dios del Cielo hará surgir el reino que jamás será destruido. Dicho reino no pasará a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos demás reinos, y subsistirá eternamente. Tal como habéis visto desprenderse del monte, sin intervención de mano humana, la Piedra que redujo a polvo el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. El Altísimo Dios ha revelado al rey cuanto ha de suceder. Así como el sueño es verdadero, su interpretación es igualmente cierta
Tropario, Eco 6º
Sois la aurora, O Cristo, que irradíais de la Virgen. Sois el Sol espiritual de la justicia.[1] El astro anuncia que, Vos que sois Aquel que nada puede conteneros, yacéis en la Cueva. Sois Vos Quien conduce a los magos a adoraros en fe y con ellos, Os magnificamos. Dador de vida, gloria a Vos.
SALMO 92
Verso 1: El Señor es rey, de majestad vestido, el Señor se reviste de poder, lo ha ceñido a sus lomos. (Sal 92, 1)
Estribillo: Sois Vos Quien conduce a los magos a adoraros en fe y con ellos, Os magnificamos. Dador de vida, gloria a Vos.
Verso 2: Asenta el orbe, inconmovible; desde el principio Vuestro Trono habéis fijado porque sois Eterno. (Sal 92, 2)
Estribillo: Sois Vos Quien conduce a los magos a adoraros en fe y con ellos, Os magnificamos. Dador de vida, gloria a Vos.
Verso 3: Los caudales se desatan, Señor, los caudales desatan sus voces; las olas de los ríos inundan todo entre los rugidos de las aguas. (Sal 92, 3-4)
Estribillo: Sois Vos Quien conduce a los magos a adoraros en fe y con ellos, Os magnificamos. Dador de vida, gloria a Vos.
Verso 4: Proeza son las ondas del mar en su inmensidad, más imponente aún es el Señor de lo Alto. Justos son Vuestros juicios. (Sal 92, 4-5)
Estribillo: Sois Vos Quien conduce a los magos a adoraros en fe y con ellos, Os magnificamos. Dador de vida, gloria a Vos.
Verso 5: A Vuestra Casa, la santidad conviene, O Señor, por el curso de los días. (Sal 92, 5)
Estribillo: Sois Vos Quien conduce a los magos a adoraros en fe y con ellos, Os magnificamos. Dador de vida, gloria a Vos.
Gloria… Ahora…
Sois la aurora, O Cristo, que irradíais de la Virgen. Sois el Sol espiritual de la justicia. El astro anuncia que, Vos que sois Aquel que nada puede conteneros, yacéis en la Cueva. Sois Vos Quien conduce a los magos a adoraros en fe y con ellos, Os magnificamos. Dador de vida, gloria a Vos.
LECTURAS
Lectura del profeta Isaías 9,6-7
Nos ha nacido el Niño, el Hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros reposará toda potestad. Se le llamará el Taumaturgo, el Consejero, el Dios poderoso, el Padre eterno, el príncipe de paz. La grandeza de Su potestad y la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por el señorío y la justicia de ahora y por siempre. El celo del Señor de los ejércitos lo establecerá.
Lectura del profeta Isaías (7,10-16; 8,1-4,8-10)
El Señor habló otra vez a Ajaz, diciendo: Pedid para vos una señal del Señor vuestro Dios; da igual dónde, en lo profundo o en lo más alto, pedid. Dijo Ajaz: No la pediré ni tentaré al Señor. Dijo Isaías: Escuchad, pues, casa de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que cansáis también a mi Dios? Pues bien, el Señor Mismo os dará la señal: He aquí que la Virgen estará preñada y dará a luz un Hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. Comerá cuajada y miel con tal que sepa rehusar el mal y elegir el bien. Pues antes que el Niño sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno, el país que abomináis será despojado de sus dos reyes. Más el Señor me dijo: Tomad un pergamino grande y escribid en él con buril de varón sobre Maher-salal-jas-baz. Y tomé por fieles testigos al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Jabaraquías. Me acerqué a la profetisa; concibió y dio a luz un hijo. Y el Señor me dijo: Llamadle Maher-salal-jas-baz. Pues antes que el Niño sepa exclamar "¡padre! ¡madre!", el rey de Asiria será despojado de las riquezas de Damasco y el botín de Samaría. ¡Dios está con nosotros! ¡Si os unís, O pueblos: seréis destrozados! ¡Escuchad, confines todos de la tierra, en guardia: seréis destrozados! ¡En guardia: seréis destrozados! ¡Trazad vuestro plan: fracasará! ¡Decid la palabra: no se cumplirá! ¡Porque con nosotros está Dios!
(Tras las lecturas, acto seguido la Ectenia menor y tras la ecfónesis el himno Trisagio)
Proquímeno. Eco 1º
Oráculo del Señor: ¡Sois mi hijo! ¡Hoy Os he engendrado Yo! (Sal 2,7)
ESTRIBILLO: Pedídmelo, y Yo Os entregaré en herencia las naciones. (Sal 2,8)
APOSTOL
Lectura de la epístola del Apostol a los Hebreos (1,1-14) (En el uso griego, además Cáp. 2,1-3)
Dios, habiendo hablado a nuestros Padres por medio de los Profetas muchas veces y de muchos modos, en los últimos tiempos nos ha hablado a través de Su Hijo, a Quien constituyó heredero de todo, y por Quien también creó los mundos; Quien, siendo el resplandor de Su gloria y el Icono de Su Persona y sosteniendo todo con la palabra de Su potestad, después de obrar Él Mismo la purificación de nuestros pecados, se sentó a la Diestra de la Majestad en lo Alto; por estar Él por encima de los ángeles siendo Él tanto mayor cuanto más les supera por el Nombre que ha heredado. Pues ¿a cual de los ángeles diría, lo que a Él dijo: «Vos sois Hijo mío; Yo Os he engendrado hoy»? Y ¿«Yo para Él seré Padre, y Él para Mí será Hijo»? Más, al traer Su Primogénito al mundo, dijo: «¡Que todos los ángeles de Dios le adoren!» Mientras que de los ángeles dijo: «¡Hace de Sus ángeles espíritus, y de Sus ministros, llamas de fuego!» Sin embargo, del Hijo dice: «¡Vuestro trono, O Dios, por los siglos de los siglos! ¡El cetro de Vuestro Reino es un báculo de justicia! Amasteis la justicia y aborrecisteis la iniquidad. Por ello, O Dios, Os ungió Vuestro Dios con el óleo del júbilo por encima de Vuestros semejantes.» Y también: «Vos, O Señor, cimentasteis los pilares de la tierra en los comienzos; los cielos son la obra de Vuestra mano. Ellos perecerán, mas Vos persistiréis; todos como una vestimenta envejecerán; como un manto los enrollaréis, como un vestido, y serán mudados. Pero Vos sois incambiable y Vuestros años no tendrán fin.»
ALILUYA. ECO 5º[2]
ESTRIBILLO 1º: Oráculo del Señor a mi Señor: Sentaros Vos a mi Diestra, hasta que Yo haga de Vuestros enemigos el estrado de Vuestros Pies. (Sal 109,1)
ESTRIBILLO 2º: El Señor extenderá desde Sión el cetro de Vuestro Dominio. (Sal 109,2)
ESTRIBILLO 3º: Desde el seno antes que fuera la aurora, Yo Os he engendrado. (Sal 109,3)
EVANGELIO
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (2,1-20)
Sucedió que salió un edicto del César Augusto por el cual imputaba a todo el mundo el régimen tributario. Dicha primera imposición se dio siendo Cirino el gobernador de Siria, y todos fueron a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y lineaje real de David, para empadronarse con María, su esposa prometida, que estaba preñada. Y estando allí, a Ella se le cumplieron los días y dio a luz a un hijo primogénito al que envolvió en pañales y recostó en un pesebre, por no disponer de sitio en el albergüe. En aquella comarca había unos pastores, que dormían en el monte y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. El ángel del Señor se presentó entre ellos y la gloria del Señor los arropó en Su luz; y fueron cogidos de temor. El ángel les dijo: «¡No temáis! ¡Os anuncio la gran alegría! He aquí la alegría de todas las naciones: ¡Os ha nacido hoy el Salvador en la ciudad de David! ¡Es el Cristo Señor! He aquí la señal: ¡Buscad al Niño envuelto en pañales y acostado en el pesebre!» Acto seguido, las huestes celestiales se juntaron al ángel y, alabando a Dios, decían: «¡Gloria a Dios en lo Alto! ¡Paz en la tierra! ¡A los hombres, buena voluntad!» Y dejándoles, los ángeles se fueron al cielo, y los pastores se decían: «¡Vamos, pues, hasta Belén! ¡Veamos cuanto se ha dado lugar allí, esto que el Señor nos ha manifestado!» Y yendo a toda prisa, se encontraron a María acompañada de José y al Niño acostado en el pesebre. Al contemplarlo, dieron a conocer cuanto sabían acerca de aquel Niño. Cuantos escucharon el relato de los pastores se maravillaban de lo que les anunciaban. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Aquellos pastores volvieron, por cuanto se les había anunciado, glorifican y alaban a Dios por cuanto habían oído y visto.
C ¡Gloria a Vos, Señor, gloria a Vos!
(Sigue la Liturgia de S. Basilio Magno)
(Una vez concluida la Liturgia, se enciende un cirio que se coloca en el centro del templo, mientras se entona:)
TROPARIO Propio de la Solemnidad, ECO 4º
Vuestra natividad, O Cristo Dios, alumbra al mundo con la luz increada de la verdad. Mirad cómo el astro conduce a los magos hasta el culto ortodoxo de Vos, el Sol de Justicia, y el conocimiento de la Aurora de lo Alto. ¡Gloria a Vos, Señor!
CONTAQUIO Propio de la Solemnidad, ECO 3º
Hoy la Virgen alumbra a Aquel que transciende todo ser. En las piedras se abre una caverna para recibir a Aquel que es inaccesible para los hombres. El coro de los ángeles y pastorcillos le cantan alabanzas, mientras a los magos los guía el astro. Hoy nace entre nosotros el Bebé y Dios preeterno.
Oficio mayor de Completas
S Bendito sea nuestro Dios, en todo tiempo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
L Amín.
S ¡Gloria a Vos, o Dios nuestro, gloria a Vos!
HIMNO TRISAGIO
L Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
Santísima Trinidad, tened piedad de nosotros, Señor, purificadnos de nuestros pecados; Maestro, perdonad nuestras iniquidades; Santo, visitadnos y curad nuestros debilidades por causa de Vuestro Nombre.
Señor, tened piedad. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y a el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
Padre nuestro, que estáis en los cielos, santificado sea Vuestro Nombre, venga a nosotros Vuestro reino, hágase Vuestra voluntad así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día dádnosle hoy. Perdonad nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejéis caer en la tentación, más bien libradnos del maligno.
S Pues Vuestro es el reino, el poder y la gloria, del Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. L Amín.
Señor, tened piedad. (12 veces)
Gloria… Ahora…
Venid, adoremos, prosternémonos ante Dios, nuestro Rey.
Venid, adoremos, prosternémonos ante Cristo, nuestro Dios y nuestro Rey.
Venid, adoremos, prosternémonos ante el Mismo Cristo, nuestro Dios y nuestro Rey.
PRIMERA PARTE
Salmo 4
En mi clamor, respondedme. Sois Dios. Sois mi justiciero. Me abrís salida en la angustia; tenedme piedad. Escuchad mi plegaria. ¿Hasta cuándo persistiréis en la torpeza de vuestro corazón, vosotros, hombres? ¿Hasta cuándo amaréis la vanidad y la mentira? ¡El Señor abraza a su amigo. El Señor escucha mi súplica. ¡Temblad y no pequéis! ¡Escudriñad vuestro corazón en el lecho! ¡Ofreced sacrificios de justicia y confiad en el Señor! Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará la dicha? ¡Resplandezca en lo Alto sobre nosotros la luz de Vuestro rostro! O Señor, a mi corazón habéis dado más alegría que cuando abundan ellos de trigo y vino nuevo. En paz, me acuesto y me duermo, pues Vos, O Señor, me protegéis.
Salmo 6
Señor, no me reprendáis en Vuestra cólera, ni me castiguéis en Vuestro ira. ¡Tenedme piedad, Señor! ¡Soy débil, sanadme! Señor, mis huesos están desmoronados, mi alma es polvo. ¿Hasta cuándo, Señor? Volveros, Señor, recobrad mi alma, salvadme, por Vuestra bondad. Pues los muertos no se acuerda más de Vos; en hades, ¿quién Os puede alabar? El llanto me mina, baño mi lecho cada noche, inundo de lágrimas mi cama. Mis ojos se nublan, se secan entre opresores. Apártese de mí todo malvado, el Señor ha atendido a mis gemidos. El Señor ha oído mi súplica. El Señor acoge mi plegaria. ¡Todos mis enemigos, confusos, aterrados, se alejan! ¡Sean súbitamente confundidos!
Salmo 12
¡Salvad, O Señor! ¡Ya no quedan santos! ¡Se acabaron los santos entre los hijos de Adán! Sólo dicen mentiras, cada cual a su prójimo. Sus labios son engañosos y sus palabras provienen de corazones falsos. Que el Señor arranque el labio tramposo y la lengua amenazadora, los que dicen: ¡Nuestro idioma es nuestra fuerza! ¡Nuestros labios son nuestros! ¿Quien podrá doblegarnos? ¡Ahora, dice el Señor, por la opresión de los humildes y el gemido de los pobres, me alzo Yo! Soy el alivio de cuantos por ése suspira. ¡La palabra del Señor es verdad! ¡Es plata pura, virgen y siete veces purgada! Vos, Señor, los guardaréis. Los libraréis de esta calaña para siempre. ¡Desaparezcan de todas partes los impíos, la ruina entre los hijos de Adán!
Gloria. Ahora.
Salmo 24
Señor, hasta Vos levanto el alma, Dios mío, en Vos confío. ¡No sea confundido, ni triunfen mis enemigos! No hay confusión para el que espera en Vos, confusión sólo para el que traiciona sin motivo. Mostradme Vuestros caminos, Señor, encaminadme por Vuestros senderos. Instruidme en Vuestra verdad, enseñadme, sois el Dios de mi salvación. Os aguardo todo el día, Señor, recordad Vuestra ternura y Vuestro amor que son eternos. Olvidad los pecados de mi juventud y por Vuestro amor, acordaros de mí por Vuestra bondad, Señor. El Señor es bondad y rectitud y muestra a los pecadores el camino; conduce en la justicia al humilde y al pobre muestra su sendero. Todas las sendas del Señor son amor y verdad para quien guarda su alianza y sus mandamientos. O Señor, perdonad mi culpa porque es grande Vuestro nombre. El Señor muestra al hombre temerario el camino a seguir; su alma habitará en la santidad y su estirpe poseerá la tierra. El misterio del Señor es para cuantos le temen, su alianza, para darles rectitud. Fijo mis ojos en el Señor, él sacará mi pie del cepo. ¡Derramad Vuestra mirada sobre mí, tenedme piedad! ¡Estoy solo y desdichado! Alivia los suspiros de mi corazón y líbrame de mis pecados. Mirad mi aflicción y mi pena. Enjuagad todas mis dolencias. Contemplad mis enemigos y el odio que me tienen. Guardad mi alma, libradme. No sea confundido cuando en Vos me refugio. Sean mi amparo la inocencia y la rectitud, en Vos espero, Señor. Redimid a Israel, Dios, de todas sus angustias.
Salmo 30
¡Yo Os ensalzo porque me habéis levantado, O Señor! ¡No dejásteis reírse de mí a mis enemigos! O Señor, Dios mío, a Vos clamé y me sanasteis. De hades habéis sacado mi alma, O Señor, y me habéis recobrado de entre cuantos bajan a la fosa. ¡Salmodiad al Señor, vosotros que le amáis! ¡Alabad su santo Nombre! Su ira dura un instante, toda una vida su favor. Colma de lágrimas al anochecer y por la mañana de alegría. Yo decía: No vacilaré jamás, O Señor, Vuestro favor me afianza sobre los montes. Si retiráis Vuestro rostro, estoy conturbado. Clamo a Vos, Señor! ¡Imploro piedad a mi Dios! ¿De qué sirve derramar mi sangre? ¿Qué beneficio en que baje a la fosa? ¿Acaso puede alabaros el polvo? ¿Podrá anunciar Vuestra verdad? ¡Escuchad, Señor, y tened piedad de mí! ¡Sois Vos, Señor, mi auxilio! ¡Convertís mi sufrimiento en alborozo! ¡Me quitáis la vestimenta de lamentación y me ceñís de alegría! Mi corazón Os salmodiará sin cesar. ¡Alabado seáis, Señor, Dios mío, por siempre!
Salmo 90
“Aquel que mora en el auxilio del Altísimo, habitará bajo la sombra del Dios del cielo, diciendo al Señor: ¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en Quien confío! Os libra de la trampa del cazador y de la peste funesta; con sus alas Os cubre, y en su abrazo encontrais el refugio: escudo y armadura es su verdad. No temáis el terror de la noche ni, de día, el dardo que Os disparan, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que Os machaca a mediodía. Cuando delante Vuestro caen mil y a Vuestra diestra diez mil, no Os alcanzará. Con que miréis, Vuestros ojos verán el premio del maligno. Vos que dices: Mi refugio es el Señor y hacéis al Señor Vuestra defensa. No Os alcanzará el mal ni entrará en Vuestra tienda la plaga; dará orden sobre Vos a sus ángeles de guardaros por Vuestros caminos para que Os alcen en sus manos y no tropiece Vuestro pie sobre la piedra. Asolareis al león y la serpiente, humillareis al leoncillo y al dragón. Pues él se abraza a mí, yo le libraré; le levantaré porque conoce mi nombre. Me invocará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le glorificaré. Le concederé abundancia de largos días y verá mi salvación.
Gloria. Ahora.
Aliluya, aliluya, aliluya. Gloria a Vos, O Dios. (Tres veces)
Sois nuestra esperanza, Señor, gloria a Vos.
Dios está entre nosotros…
Ya que hemos pasado todo este día…
Las huestes incorpóreas de los querubines…
CREDO
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas visibles e invisibles.
Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no paso creado, consustancial al Padre, por quien todo ha estado hecho. Que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió de los cielos. Se encarnó del Espíritu Santo y de María la Virgen y se hizo hombre. Fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato, sufrió y fue sepultado. Resucitó al tercero día según las Escrituras. Y subió al cielo y se está sentado a la derecha del Padre. Y volverá en gloria a juzgar los vivos y los muertos. Y su Reino no tendrá fin.
Y en el Espíritu Santo, Señor, que da la vida, que procede del Padre, que es adorado y glorificado con el Padre y el Hijo, y que habló por los profetas.
En la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Reconozco un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amín.
HIMNO A LOS SANTOS: Santísima Soberana y Theotokos…
HIMNO TRISAGIO
L Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
Santísima Trinidad, tened piedad de nosotros, Señor, purificadnos de nuestros pecados; Maestro, perdonad nuestras iniquidades; Santo, visitadnos y curad nuestros debilidades por causa de Vuestro Nombre.
Señor, tened piedad. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y a el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
Padre nuestro, que estáis en los cielos, santificado sea Vuestro Nombre, venga a nosotros Vuestro reino, hágase Vuestra voluntad así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día dádnosle hoy. Perdonad nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejéis caer en la tentación, más bien libradnos del maligno.
S Pues Vuestro es el reino, el poder y la gloria, del Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. L Amín.
TROPARIO Propio de la Solemnidad, ECO 4º
Vuestra natividad, O Cristo Dios, alumbra al mundo con la luz increada de la verdad. Mirad cómo el astro conduce a los magos hasta el culto ortodoxo de Vos, el Sol de Justicia, y el conocimiento de la Aurora de lo Alto. ¡Gloria a Vos, Señor!
Señor, tened piedad. (40 veces)
Señor tened piedad. (3X) Gloria... Ahora…
A la Theotokos y Madre de la Luz, entonamos:
Sois más venerable que los querubines e indiscutiblemente más gloriosa que los serafines, pues sin mancha habéis engendrado a Dios Verbo. Sois en verdad la Theotokos y Os magnificamos.
En el nombre del Señor, bendice padre.
S. Por las plegarias de nuestros santos padres, Señor Jesucristo, nuestro Dios, tened piedad y salvadnos. Amín.
PLEGARIA
O Señor que nos libras de la saeta…
SEGUNDA PARTE
Venid, adoremos, prosternémonos ante Dios, nuestro Rey.
Venid, adoremos, prosternémonos ante Cristo, nuestro Dios y nuestro Rey.
Venid, adoremos, prosternémonos ante el Mismo Cristo, nuestro Dios y nuestro Rey.
Salmo 50.
“Misericordia, Dios, por Vuestra compasión por Vuestra inmensa ternura borrad mi delito, lavadme a fondo de mi culpa, y de mi pecado purificadme. Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí; contra Vos, contra Vos solo he pecado, lo malo a Vuestros ojos cometí. Por que aparezca Vuestra justicia cuando habláis y Vuestra victoria cuando juzgáis. Mirad que en culpa yo nací, pecador me concibió mi madre. Mas Vos amáis la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñáis la sabiduría. Rociadme con el hisopo, y seré limpio, lavadme, y quedaré más blanco que la nieve. Devolvedme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacasteis Vos. Retirad Vuestra faz de mis pecados, borrad todas mis culpas. Cread en mí, O Dios, un corazón puro, un espíritu firme dentro de mí renovad; no me rechacéis lejos de Vuestro rostro, no retiréis de mí Vuestro santo espíritu. Devolvedme la alegría de Vuestra salvación, y en espíritu generoso afianzadme; enseñaré a los rebeldes Vuestros caminos, y los pecadores volverán a Vos. Libradme de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua Vuestra justicia; abrid, Señor, mis labios, y publicará mi boca Vuestra alabanza. Pues no Os agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptáis. El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, O Dios, no lo despreciáis. ¡Favoreced a Sión en Vuestra benevolencia, reconstruid las murallas de Jerusalén! Entonces Os agradarán los sacrificios justos, holocausto y oblación entera se ofrecerán entonces sobre Vuestro altar novillos.
Salmo 101.
¡Cantaré el amor y la justicia! ¡O Señor, salmodiaré por Vos! Me adentraré por el camino de la santidad: ¿Cuándo vendréis a mí? En Vuestra morada, procederé con corazón perfecto y mi ojo no contemplará vanidad. Detesto la conducta del impío, no se me pegará. Me alejaré del corazón perverso. No conozco al malvado. Aniquilaré al que infama a su prójimo en secreto; no soportaré al ojo altanero ni al corazón hinchado. ¡Fijaré mis ojos sobre los santos de la tierra, por que vivan conmigo! ¡Será mi siervo el que anda por el camino de la santidad! No morará en mi casa hombre engañoso. El mentiroso no persistirá delante de mis ojos. ¡Cada mañana aniquilaré al impío del país! Extirparé de la ciudad del Señor al maligno.
Plegaria del rey Manases de Judá
Sois, Señor, Dios todopoderoso de nuestros padres, Abrahán, Isaac y Jacob, y de sus estirpe, Quien habéis plasmado el cielo y la tierra, con todo cuanto contienen. Habéis contenido la mar con los dictámenes de Vuestros designios. Las profundidades habéis encerrado y sellado por Vuestro Nombre temible y glorioso. Sois Aquel que todo hombre teme y ante cuyo dominio tiembla; el resplandor de Vuestra gloria es insoportable e insufrible Vuestra ira con el pecador. Sin embargo Vuestra insondable promesa de salud no tiene límite, pues sois el altísimo Señor, magnífico por Vuestra compasión, sumamente sufrido, grande en misericordia, y compasivo con el pecador.
O Señor, en Vuestra inmensa bondad, prometéis arrepentimiento y perdón a cuantos han pecado contra Vos, y por Vuestra infinita misericordia establecéis el arrepentimiento de los pecadores con tal que se salven. Más, sois Dios de los santos, no habéis dispuesto el arrepentimiento para los Santos, como son Abrahán, Isaac y Jacob, sino que disponéis para mi, pecador indigno, el arrepentimiento, por la multitud de mis delitos cúan numerosos como la arena en el mar.
Señor, mis deudas se multiplican; numerosos son mis pecados; por su multitud, soy indigno de alzar la mirada para contemplar lo Alto de Vuestro santuario. Me pesa y doblega el hierro de los grilletes y soy incapaz de incorporarme, no logro liberarme. Pues Os he provocado en la ira y cometido iniquidades ante Vos; no he cumplido Vuestra Voluntad ni cumplido Vuestros mandamientos; he alzado ídolos y multiplicado mis deudas. Por ello, hoy en el interior de mi corazón me prosterno ante Vos y ruego recaiga sobre mí Vuestra gracia. He pecado, Señor, he pecado, reconozco mi culpa; Os ruego humildemente, perdonadme, Señor, borrad mi pecado. No permanezcáis airado conmigo por siempre, revocad la sentencia; no me encerréis en las profundidades de la tumba.
Sois el Dios santo. Vos también sois el Dios del arrepentido. En mi, haréis brillar ante todos Vuestra bondad, pues sois Quien me salva, soy Vuestro indigno siervo, por Vuestra inmensa bondad. Os alzaré alabanzas por siempre todos los días de mi vida, Vos, a Quien las potencias celestiales aclaman, cuya gloria perdura de edad en edad. Amín.
HIMNO TRISAGIO
L Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened piedad de nosotros. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
Santísima Trinidad, tened piedad de nosotros, Señor, purificadnos de nuestros pecados; Maestro, perdonad nuestras iniquidades; Santo, visitadnos y curad nuestros debilidades por causa de Vuestro Nombre.
Señor, tened piedad. (3 veces)
Gloria al Padre y al Hijo y a el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
Padre nuestro, que estáis en los cielos, santificado sea Vuestro Nombre, venga a nosotros Vuestro reino, hágase Vuestra voluntad así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día dádnosle hoy. Perdonad nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejéis caer en la tentación, más bien libradnos del maligno.
S Pues Vuestro es el reino, el poder y la gloria, del Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. L Amín.
CONTAQUIO Propio de la Solemnidad, ECO 3º
Hoy la Virgen alumbra a Aquel que transciende todo ser. En las piedras se abre una caverna para recibir a Aquel que es inaccesible para los hombres. El coro de los ángeles y pastorcillos le cantan alabanzas, mientras a los magos los guía el astro. Hoy nace entre nosotros el Bebé y Dios preeterno.
Señor, tened piedad. (40 veces)
Señor tened piedad. (3X) Gloria... Ahora…
A la Theotokos y Madre de la Luz, entonamos:
Sois más venerable que los querubines e indiscutiblemente más gloriosa que los serafines, pues sin mancha habéis engendrado a Dios Verbo. Sois en verdad la Theotokos y Os magnificamos.
En el nombre del Señor, bendice padre.
S. Por las plegarias de nuestros santos padres, Señor Jesucristo, nuestro Dios, tened piedad y salvadnos. Amín.
Plegaria de san Mardario
Dios y Señor Padre todopoderoso, Señor Hijo unigénito, Jesucristo, y Espíritu Santo, Deidad Única, Dominio Único, tened piedad de mi, pecador. Por Vuestro santo juicio, salvad a Vuestro indigno ministro. Pues eres santo por los siglos de los siglos. Amín.
TERCERA PARTE
Venid, adoremos, prosternémonos ante Dios, nuestro Rey.
Venid, adoremos, prosternémonos ante Cristo, nuestro Dios y nuestro Rey.
Venid, adoremos, prosternémonos ante el Mismo Cristo, nuestro Dios y nuestro Rey.
Salmo 69
O Dios, venid a ampararme: acudid, Señor, en mi auxilio. Queden confusos y avergonzados cuantos me persiguen de muerte. ¡Largo! Sean confundidos cuantos buscan mi desdicha. Sean puestos a vergonzosa fuga cuantos dicen: Bien, bien. Gocen y alégrense en Vos cuantos Os buscan: ¡Repitan sin cesar cuantos aman a su Salvador: ¡Grande es el Señor! Venid a mí, soy pobre y desdichado, O Dios. Sois mi amparo y mi libertador. Venid, Señor, no tardéis.
Salmo 142
Señor, escuchad mi plegaria, prestad oído a mi súplica, por Vuestra fidelidad respondedme, por Vuestra justicia. No entréis en juicio con Vuestro siervo pues ningún viviente es justo ante Vos. Persigue mi alma el enemigo, aplasta mi vida contra el suelo. Me conduce en las tinieblas, como a los que murieron hace ya un siglo. Se apaga en mí el aliento; está mi corazón consternado dentro de mí. Me acuerdo de los días de antaño; medito sobre todas Vuestras proezas; pondero las obras de Vuestras manos. Hacia Vos mis manos tiendo, mi alma es como una tierra que tiene sed de Vos. ¡Oh, pronto, respondedme, Señor, el aliento me falta; no escondáis lejos de mí Vuestro rostro, pues sería yo como los que bajan a la fosa! Haced que sienta Vuestro amor a la mañana, porque en Vos confío; hacedme saber el camino a seguir, porque hacia Vos levanto mi alma. Libradme de mis enemigos, a Vos acudo, Señor; enseñadme a cumplir Vuestra voluntad, porque sois mi Dios; Vuestro Espíritu de bondad me guíe por una tierra llana. Por Vuestro nombre, Señor, la vida me daréis, por Vuestra justicia sacareis mi alma de la angustia; por Vuestro amor aniquilareis a mis enemigos, perderéis a cuantos oprimen mi alma, porque yo soy Vuestro siervo.
Y otra vez se repite:
Por Vuestra fidelidad respondedme, por Vuestra justicia; no entréis en juicio con Vuestro siervo,
Vuestro Espíritu de bondad me guíe por una tierra llana.
S: Gloria a Vos que nos habéis mostrado la Luz.
Doxología Menor.
Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, a los hombres de buena voluntad. Os alabamos. Os bendecimos. Os adoramos. Os glorificamos. Os damos gracia por Vuestra inmensa gloria, Señor, Dios Rey Celestial, Dios Padre Omnipotente, Señor Hijo unigénito Jesucristo y el Espíritu Santo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo de Padre, que quitáis los pecados del mundo, tened piedad de nosotros. Vos que quitáis los pecados del mundo, recibid nuestra plegaria. Vos que estáis sentado a la diestra del Padre, tened piedad de nosotros. Porque sólo Vos sois Santo, sólo Vos sois Señor. Jesucristo en la gloria de Dios Padre. Amín.
Todos los días Os bendeciré, y alabaré Vuestro nombre por siempre, y por los siglos.
Señor, habéis sido nuestro refugio de generación en generación. Dije, Señor, tened piedad de mí, sanad mi alma, porque he pecado contra Vos. Señor, a Vos acudo, enseñadme a hacer Vuestra voluntad, porque Vos sois mi Dios. Porque con Vos está la fuente de la vida; en Vuestra Luz contemplamos la Luz. Extended Vuestra misericordia a cuantos Os conocen.
Conceded, Señor, guárdanos este día sin pecado. Bendito sois, Señor Dios de nuestros padres, y alabado y glorificado sea Vuestro nombre por siempre. Amín.
Recaiga sobre nosotros Vuestra misericordia que hemos esperado en Vos .
Sois bendito, Señor, enseñadme Vuestros mandatos.
Sois bendito, Soberano, guiadme según Vuestros preceptos.
Bendito sois, Santo, iluminadme por Vuestros santos juicios.
Vuestra misericordia, Señor, es para siempre, no despreciéis las obras de Vuestras manos. A Vos, Os pertenece la alabanza; a Vos, el himno; a Vos, la gloria: Vos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amín.
Señor, Dios Rey Celestial, Dios Padre Omnipotente, Señor Hijo unigénito Jesucristo y el Espíritu Santo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo de Padre, que quitáis los pecados del mundo, tened piedad de nosotros. Vos que quitáis los pecados del mundo, recibid nuestra plegaria. Vos que estáis sentado a la diestra del Padre, tened piedad de nosotros. Porque sólo Vos sois Santo, sólo Vos sois Señor. Jesucristo en la gloria de Dios Padre. Amín.
Oficio de la Litia
Una vez finalizado el himno Doxológico, se hace la litia:
Eco 1º. Idiomel del monje Juan.
¡Hoy profécticamente celebran cielos y tierra! Vosotros, ángeles y hombres, festeje vuestro espíritu, pues hoy se manifiesta en la carne, a cuantos yacíamos en las tinieblas y fangos, el Dios nacido de la hembra. Ha entrado en la cueva y el pesebre, los pastorcillos lo anuncian, y los magos de Oriente se acercan hasta Belén portando dones. Entonen nuestros labios indignos, sus alabanzas con el himno angelical: «¡Gloria a Dios en lo Alto y paz en la tierra!» Llega la esperanza de las naciones. Aparece Aquel que nos libera de la esclavitud al maligno.
Mismo eco. Del mismo autor.
¡Hoy se unen cielos y tierra por el alumbramiento del Cristo! Hoy Dios baja hasta la faz de tierra y el hombre asciende hasta el cielo. Hoy Aquel que es invisible por naturaleza muestra Su Rostro porque es Amigo del hombre. Aclamadle con alabanzas, cantando: «¡Gloria a Dios en lo Alto y paz en la tierra! ¡Nos son concedidas por Vuestro Advenimiento! ¡Gloria a Vos, Salvador nuestro!»
Mismo eco. Del mismo autor.
Hoy en Belén se escuchan a las Potestades Incorpóreas entonar el himno « ¡Gloria a Dios en lo Alto!» Aclaman a Aquel que se ha complacido conceder la paz al mundo. La Virgen deviene ahora cúan infinita como el mismo firmamento; he aquí como la Luz irradia para cuantos yacen en las tinieblas, Luz que engrandece al humilde que entona el himno angelical: «¡Gloria a Dios en lo Alto!»
Mismo eco. Del mismo autor.
Jesús, al contemplar cómo el Icono de Su Imagen y Semejanza se desplomaba por la vulneración hacia el fango, dispuso rebajar el firmamento, descendiendo Él Mismo hasta la tierra, sin sufrir cambio alguno en Su Naturaleza, para establecer Su Santuario entre el seno virginal, y así regenerar al Adán corrompido que le suplica: « ¡Gloria a Vuestra Epifanía, O Redentor mío y Dios mío!»
Gloria…
Eco 5º. Del monje Juan.
Magos, los reyes de Persia, a través del astro que los conduce hasta Belén, reconocen que sois Vos, el Rey celestial, Quien nace en la tierra, acercándose hasta allí con ofrendas de oro, incienso y mirra. Prosternándose, adoran a Aquel que es Intemporal y yace en la Cueva en forma de bebé.
Ahora…
Eco 6º. De Germano.
¡Los ángeles en el cielo festejan y celebran este día! La creación danza de alegría en torno al Salvador y Señor nacido en Belén. ¡Se borran los errores de la idolatría! ¡Cristo reina en todas las edades!
APOSTIJA.
De Germano. Eco 2º.
¡O infinita y portentosa maravilla acaece hoy! La Virgen da a luz sin sufrir corrupción; el Verbo se hace carne sin separarse del Padre. Los ángeles y los pastorcillos cantan Sus alabanzas, entonando con nosotros: «¡Gloria a Dios en lo Alto y paz en la tierra!»
VERSO 1º: Oráculo del Señor a mi Señor: Sentaros Vos a mi Diestra, hasta que Yo haga de Vuestros enemigos el estrado de Vuestros Pies. (Sal 109,1)
Hoy la Virgen alumbra al Hacedor del cosmos. El edén ahueca una cueva. El astro marca el sitio del Cristo, Aquel que es el Sol para cuantos yacían en las tinieblas. Magos resplandecientes por la fe, le rinden culto con dones. Los pastorcillos contemplan la proeza y los ángeles entonan Sus alabanzas, diciendo: «¡Gloria a Dios en lo Alto y paz en la tierra!»
VERSO 2º: Desde el seno antes que fuera la aurora, Yo Os he engendrado. (Sal 109,3)
Mismo eco. De Anatolio.
Vienen los magos desde Oriente para rendir culto al Dios-hombre, Jesús nacido en Belén de Judea. Desenvolviendo sus preciosas ofrendas, ofrecen: oro al Rey de los ejércitos; incienso al Dios del cosmos, y mirra al Inmortal que ha de yacer tres días en la tumba. ¡Venid todas las naciones! ¡Adorad a Aquel que nace para salvar nuestras almas!
Gloria…
Eco 4º. Del monje Juan.
¡Alegraos, O Jerusalén! ¡Cuantos estimáis a Sión, festejad! Hoy se le exime a Adán la condena. Se nos abre de par en par el paraíso. Arrastrándose, la serpiente, que antaño hubo engañado en el Paraíso a Eva, contempla como la Mujer alcanza ser Madre del Creador. ¡Qué abismo de riqueza, de abundante sabiduría y de ciencia de Dios.[3] Hoy, a través de la Theotokos, el cáliz de impiedad que se prestó para injertar en la carne la mortalidad, deviene las primicias de la salud para el mundo entero. Contemplad cómo nace el Dios de Toda-Perfección hecho bebé de Ella, sellando la virginidad mediante Su natividad. Se deshacen las ataduras del pecado en Sus pañales y por su hominización alivia las agonías del parto impuestas a Eva. ¡Alégrese la creación y regocíjese! ¡Cristo viene a restaurar la creación! ¡Viene a conceder la salud a nuestras almas!
Ahora…
Mismo eco. De Anatolio.
Bajando hasta la Cueva, O Cristo Dios, hacéis allí Vuestra morada. Os acuna el pesebre y Os rinden culto pastorcillos y magos. Así se cumplen las profecías y las potestades celestiales maravillan, exclamando: : «¡Gloria a Vuestra humillación, O Amigo del hombre!»
TROPARIO Propio de la Solemnidad, Eco 4º
Vuestra natividad, O Cristo Dios, alumbra al mundo con la luz increada de la verdad. Mirad cómo el astro conduce a los magos hasta el culto ortodoxo de Vos, el Sol de Justicia, y el conocimiento de la Aurora de lo Alto. ¡Gloria a Vos, Señor!
Oficio de Maitines
Concluida la lectura del primer apartado del salterio, se entona el cántico:
Eco 4º.
¡Venid, fieles todos! ¡Contemplad el sitio donde nace el Cristo! Con los magos reyes de Oriente, sigamos el astro. Hasta el lugar donde los ángeles entonan alabanzas sin cesar y donde los pastorcillos en el monte alzan su cántico, diciendo: ¡Gloria en lo Alto a Aquel que nace de la siempre-Virgen y Theotokos hoy en la cueva en Belén de Judea!
Gloria… Ahora…
Eco 4º.
¡Venid, fieles todos! ¡Contemplad el sitio…
Concluida la lectura del segundo apartado del salterio, se entona el cántico:
En el mismo eco.
¿Cómo así maravilláis, O María? ¿Qué, de cuanto Os ha acontecido, Os asombra? «¡Mirad! ¡Al Hijo intemporal he dado un nacer temporal, sin saber cómo llegué a engendrarlo! ¡No conozco varón! ¿Cómo así he podido dar a luz un Hijo? ¿Acaso hemos conocido antes tal maravilla: un nacimiento sin semilla varonil?» Sin embargo, está escrito: ¡Ahí donde Dios disponga, se ultra-pasa el mismísmo orden de la naturaleza! ¡Cristo nace de la Virgen en Belén de Judea!
Gloria… Ahora…
¿Cómo así maravilláis, O María? ¿Qué…
Después del polyeleos, sigue el himno Megalynario:[4]
ESTRIBILLO: Os magnificamos, O Cristo el Dador de vida que hoy recibís el nacer según la carne de la Toda-pura Virgen María que jamás conoció varón.
VERSICULO: ¡Aclamad a Dios con júbilo, tierra toda! (Sal. 65,1)
ESTRIBILLO: Os magnificamos, O Cristo…
VERSICULO: ¡Es nuestro Dios del cielo y la tierra! ¡Ha obrado todo cuanto le es agradable! (Sal. 113,11)
ESTRIBILLO: Os magnificamos, O Cristo…
Gloria… Ahora…
¡Aliluya, aliluya, aliluya, gloria a Vos, O Dios! (3x)
ESTRIBILLO: Os magnificamos, O Cristo…
Eco 4º.
¿Cómo podrán entrañas contener al Incontenible? ¿Cómo así puede el abrazo de Madre acunar a Aquel que reposa en el Seno del Padre? Por Su complacencia, según Sus designios y Su voluntad. Aunque no tiene necesidad de la carne, se reviste por Su propia voluntad de nuestra materia; Aquel que es, deviene lo que no es para nuestra salvación; sin mudar Su Naturaleza propia comulga de la nuestra. Porque dispuso colmar el cielo de habitantes, el Cristo se somete al nacimiento doble.
Gloria… Ahora…
¿Cómo podrán entrañas contener al…
Antífona primera del Himno del ascenso (οι Αναβαθμοι) en el Eco 4º.
Acto seguido, el proquímeno:
Eco 4º.
Desde el vientre, antes de la aurora Os he engendrado. El Señor así lo jura y no se retractará. (Sal. 109,3-4)
VERSICULO: Oráculo del Señor a mi Señor: Sentaros Vos a mi Diestra, hasta que Yo haga de Vuestros enemigos el estrado de Vuestros Pies. (Sal 109,1)
Cuantos cobráis aliento, ensalzad al Señor. (3x)
Evangelio.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (1,18-25)
Salmo 50.
Misericordia, Dios, por Vuestra compasión por Vuestra inmensa ternura borrad mi delito, lavadme a fondo de mi culpa, y de mi pecado purificadme. Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí; contra Vos, contra Vos solo he pecado, lo malo a Vuestros ojos cometí. Por que aparezca Vuestra justicia cuando habláis y Vuestra victoria cuando juzgáis. Mirad que en culpa yo nací, pecador me concibió mi madre. Mas Vos amáis la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñáis la sabiduría. Rociadme con el hisopo, y seré limpio, lavadme, y quedaré más blanco que la nieve. Devolvedme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacasteis Vos. Retirad Vuestra faz de mis pecados, borrad todas mis culpas. Cread en mí, O Dios, un corazón puro, un espíritu firme dentro de mí renovad; no me rechacéis lejos de Vuestro rostro, no retiréis de mí Vuestro santo espíritu. Devolvedme la alegría de Vuestra salvación, y en espíritu generoso afianzadme; enseñaré a los rebeldes Vuestros caminos, y los pecadores volverán a Vos. Libradme de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua Vuestra justicia; abrid, Señor, mis labios, y publicará mi boca Vuestra alabanza. Pues no Os agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptáis. El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, O Dios, no lo despreciáis. ¡Favoreced a Sión en Vuestra benevolencia, reconstruid las murallas de Jerusalén! Entonces Os agradarán los sacrificios justos, holocausto y oblación entera se ofrecerán entonces sobre Vuestro altar novillos.
Gloria…
Eco 2º.
Hoy todo es colmado de alegría: ¡Cristo nace de la Virgen!
Ahora…
Eco 2º.
Hoy todo es colmado de alegría: ¡Cristo nace de la Virgen!
VERSICULO: Misericordia, Dios, por Vuestra compasión por Vuestra inmensa ternura borrad mi delito, lavadme a fondo de mi culpa, y de mi pecado purificadme.
Se rezan dos cánones: el primero de S. Cosma y el segundo de S. Juan Damasceno.
Eco 6º.
¡Gloria a Dios en lo Alto! ¡Paz en la tierra! Hoy nace Aquel que eternamente reposa en el Seno del Padre. Hoy los ángeles cantan las alabanzas del Recién Nacido. ¡Gloria a Dios en lo Alto! ¡Paz en la tierra! ¡A los hombres, buena voluntad!
Hipacoe
Eco 8º
Los cielos que conducen a los magos con el astro como primicias de las multitudes de los gentiles que vendrían hasta Vos, el Infante acurrucado dentro el pesebre. Encontrando ni cetros ni baldaquín, les asombra solo la soberbia pobreza. ¿Habrá sitio menos despreciable que la ruin cueva? ¿Habrá mantel menos humillante que el pañal? Aún así, entre estos resplandece el tesoro de Vuestra Deidad: ¡Señor, gloria a Vos!
Contaquio
Eco 3º
(De Romano el melodista)
¡Hoy la Virgen da el nacer a Dios Ultrasustancial. La tierra da morada en sus entrañas a Dios Inalcanzable. Salmodéan los ángeles, glorificándole con los pastorcillos. Los magos se acercan, siguiendo al astro. Nace para nuestra salvación el Niño y Dios preeterno.
Icos
Belén irrumpe en el Edén. ¡Venid y contemplad! Deleitamos en el misterio. ¡Recibid las delicias del Paraíso ocultos en la cueva! He aquí el Germen irregadío brota, cuyo retoño es el perdón. He aquí la Poza inviolada. He aquí que la Virgen ha dado a luz al Pequeño, apagando así la sed de Adán y David. Por ello, apresurémonos hasta el lugar donde ha nacido el Niño y Dios preeterno.
Sinaxario
El 25 de diciembre es el día en el que se celebra la natividad según la carne de Nuestro Señor y Dios y Salvador Jesucristo.
VERSICULO: Dios nacido y la Madre permanece Virgen. ¿Maravilla tal habrá visto antes la creación? María, siempre Virgen, pare a Dios el día 25 de diciembre.
En este día también, se celebra la festividad de la Adoración de los Reyes Magos.
VERSICULO: Extranjeros Os adoran, O Verbo Divino, como muestra del futuro tributo de todas las naciones.
En este día también, se conmemoran a los Pastorcillos que contemplaron al Señor.
VERSICULO: Dejan sus ovejas en el monte los pastores, con tal de correr hasta el Cristo y contemplarle al Buen Pastor.
A Él, toda gloria por los siglos de los siglos, amín.
ODA 1ª
Canon 1º
Eco 1º
(Irmo) ¡Nace Cristo! ¡Gloriad! ¡Cristo baja del cielo, id a Su encuentro! ¡Cristo habita en la tierra, sed exaltados! ¡Cantad, tierra toda, al Señor y alabadle con júbilo, vosotros pueblos, pues Él Mismo ha sido glorificado!
El género humano descendió de las alturas de la vida divina y excelente, habiendo sido creado para ser icono vivo de Dios, por el pecado se sometió a la putrefacción y al fango. Sin embargo, el Creador justo lo ha regenerado, pues Él Mismo ha sido glorificado.
Contemplando como se oscurecía el icono en el hombre que Él Mismo hubo creado con Sus propias manos, el Creador inclinó los cielos y bajó.[5] Mas, tomando de la Virgen santa y pura nuestra materia humana para Si Mismo, se encarnó, pues Él Mismo ha sido glorificado.
¡Es Sabiduría! ¡Es Verbo! ¡Es Potestad! ¡Es Cristo nuestro Dios! ¡Es Hijo y Fulgor del Padre! Siendo el Desconocido a todas las potencias terrenales y celestiales, es Hominizado para restaurarnos, pues Él Mismo ha sido glorificado.[6]
Canon 2º
En el mimo eco.
(Irmo) Antaño, el prodigioso Señor salvó a Su pueblo, haciendo cuajar bajos sus pies lo seco entre las oleadas del mar. Hoy, nace de la Virgen por Su propia voluntad, poniendo delante de nosotros la Escala que conduce al cielo. Glorificamos a Único que es co-sustancial con el Padre y con seres mortales.
Siendo la zarza ardiente que no se consumía[7] un tipo de las santas entrañas que gestarían al Verbo Divino, Dios comulga de la forma del hombre mortal y exime de su antigua pena[8] al desdichado vientre de Eva. Es Él al que los hombres glorificamos.
Fue el astro el que condujo a los magos hasta el Verbo preeterno antes que existiera el sol, Aquel que manifestándose sobre la tierra anega por su resplandor el pecado. Os contemplaron envuelto en pañales en lo profundo de la triste cueva a Vos que comulgáis de nuestras penas y dolor, y regocijaron al veros, el Dios-hombre.
ODA 3ª
Canon 1º
Eco 1º
(Irmo) Roguemos al Hijo unigénito engendrado del Padre sin alteración antes todas las edades, que en los últimos tiempos se encarnó de la Virgen sin la intervención de varón alguno, a Cristo nuestro Dios, clamamos: ¡Vos que alzáis el cuerno de nuestra fuerza, bendito seáis, Señor!
ODA 3ª
Canon 2º
Recibid, O Bondadoso, las plegarias de Vuestros ministros y humillad la altanería del enemigo. O Señor santo que lo veis todo, alzad a éste Vuestro coro por encima del pecado y colocadnos sobre la piedra de Vuestra confesión.
ODA 4ª
Canon 1º
¡O Cristo, el Vástago salido del tronco de Jesé, sois el Retoño que brota de la Virgen, Aquella que es el Monte Santo cubierto de bosque de donde habéis bajado Vos, habiéndoos encarnado, O Dios inmaterial, de la madre sin desposar. ¡Gloria a Vuestra majestad, Señor!
ODA 4ª
Canon 2º
Dichoso Habacuc, el profeta de antaño que, siendo contado digno de anunciar la regeneración de la humanidad por su visión inefable prefigura el tipo del alumbramiento de Cristo, diciendo: Desciende el Verbo, emergiendo como Lactante descendido del Monte que es la Virgen, para la regeneración del género de los hombres.
ODA 5ª
Canon 1º
Nos enviáis, O Dios de la paz y Padre de misericordia, a Aquel que es Ángel de todo consuelo, para que cunda la paz.[9] Así hemos sido conducidos hacia la Luz de la comunión divina, como quien tras la noche despierta por la mañana. ¡Os glorificamos, O Amigo del hombre!
ODA 5ª
Canon 2º
Por las tinieblas del error, nosotros que fuimos los iconos ennegrecidos clamamos: «¡Venid, O Cristo, y enjuagadnos!» Os suplicamos, O Benefactor, cuantos guardamos la vigilia. Haced liviano el camino, que éste nuestro ascenso sea para nuestra gloria.
ODA 6ª
Canon 1º
Como el bebé del vientre, así emerge Jonás sin alteración del hocico de leviatán tal como hubo sido tragado. El Verbo, tras hacer su morada en la Virgen, encarnándose, nace de Ella preservándola siempre-virgen. Porque de Ella no padece corrupción, Él Mismo la mantiene inmaculada tras el parto.
ODA 6ª
Canon 2º
Sepultado en el fondo del mar, Jonás Os imploró que vendríais y le librarais de la tempestad. Yo, que he sido traspasado por la saeta del maligno, O Cristo, Vencedor del mal, Os ruego, venid hasta mí y librad mi alma de la desidia.
ODA 7ª
Canon 1º
Los jóvenes que hubieron crecido juntos en la santidad, con desdeñoso ademán por impío denuncian el decreto real, entregándose a la hoguera, de pie y cantando entre la llamarada: « ¡Bendito seáis, Dios de nuestros padres!»
ODA 7ª
Canon 2º
Arrebatados por su amor del Rey de todo, los tres jóvenes desdeñan la charlatanería impía del iracundo tirano. Apartándose las inmensas llamas delante de ellos, cantaban: « ¡Bendito seáis, Señor, en todas las edades!»
ODA 8ª
Canon 1º
Es el horno resplandeciente con fresco rocío el icono de una proeza sobrenatural por venir, pues no dañó a los jóvenes que hubo engullido. Tampoco abrasó el divino Fuego a las entrañas de Virgen donde hubo hecho Su morada. Cantemos, pues: «¡Obras todas del Señor, bendecid al Señor, alabad y glorificadle en todas las edades!»
Alabamos, bendecimos y adoramos al Señor.
ODA 8ª
Canon 2º
El icono de la Antigua Alianza de tres jóvenes paseando entre las llamas sin ser abrasados, es un tipo del vientre de la Virgen que, permaneciendo virginal, alumbra de forma sobrenatural. La gracia de Dios interviene en ambos casos con la misma potestad, llamando a los pueblos a cantar sus alabanzas.
S. A la Theotokos y Madre de la luz, entonamos himnos, magnificándola.
No se entonan el Magnificat ni el himno Más excelsa que los Querubines…, en su lugar se canta la 9ª Oda de los dos cánones.
ODA 9ª
Canon 1º
Eco 1º
Magnifica, alma mía, a Aquella que es más excelsa y gloriosa que las huestes en lo Alto.
(Irmo) He aquí, contemplo, el Misterio singular y extraordinario. ¡Mirad! La caverna es el mismísimo cielo. La Virgen es el trono de querubines. El pesebre lo abarca todo por acunar en su interior al Niño Divino, Cristo, nuestro Dios inabarcable. ¡A Éste alabamos y magnificamos!
Magnifica, alma mía, a Aquella que es más excelsa y gloriosa que las huestes en lo Alto.
(Irmo) He aquí, contemplo, el Misterio…
Magnifica, alma mía, a Dios que nace según la carne de la Virgen.
Observando la trayectoria milagrosa del nuevo astro fulgurante que llenaba el firmamento, los magos comprendieron que Cristo Rey nacía sobre la faz de la tierra en Belén para nuestra salvación.
Magnifica, alma mía, al Rey en la cueva que nace con forma de crío.
Al llegar los magos, preguntaron: «¿Dónde encontraremos al Recién Nacido y Rey cuyo astro ha brillado? He aquí que venimos con oro, mirra e incienso para adorarle.» Mientras tanto, el enemigo de Dios, Herodes iracundo y trastornado, conspiraba asesinar al Cristo.
Magnifica, alma mía, a Dios que es adorado por magos.
Herodes quiso calcular el día de la aparición del astro que hubo guiado a los magos que acercándose vinieron con ofrendas hasta Belén para rendir culto a Cristo, Aquel que les advierte huir del venidero infanticidio, volviendo a sus países por camino distinto.
ODA 9ª
Canon 1º
Eco 1º
Hoy la Virgen pare al Señor en una cueva.
(Irmo) Discreto sería para la salvaguarda de nuestras vidas, callar por temor, O Virgen, antes que afrontar las dificultades de dirigiros himnos que sepan elogiaros con amor. Mas, dadnos Vos, O Madre, aliento que alcancemos nuestra volición, Os rogamos.
Hoy nace el Señor y es el bebé de la Virgen Madre.
(Irmo) Discreto sería para la salvaguarda de nuestras vidas, callar por temor, O Virgen, antes que afrontar las dificultades de dirigiros himnos que sepan elogiaros con amor. Mas, dadnos Vos, O Madre, aliento que alcancemos nuestra volición, Os rogamos.
Gloria…
Magnifica, alma mía, la majestad del Dios indiviso tri-hypostático.
Antaño, cuando contemplado hubimos, O Madre purísima, los oscuros tipos del Verbo y las sombras del pasado, hoy cuando Él Mismo atraviesa el Pórtico sellado,[10] cuantos hemos sido considerado dignos de la Luz de la verdad, bendecimos Vuestro vientre.
Ahora…
Magnifica, alma mía, a Aquella que nos salva de la pena.
El pueblo, cuyo deleite es Cristo, habiendo logrado su anheloso deseo y siendo merecedor del advenimiento de Dios, ruega con fervor ser digno de la regeneración vivificadora. Conceded, Virgen inmaculada, la gracia de alcanzar el día de Cristo alabado en el resplandor de Su gloria.[11]
Catavasie
Magnifica, alma mía, a Aquella que es más excelsa y gloriosa que las huestes en lo Alto.
He aquí, contemplo, el Misterio singular y extraordinario. ¡Mirad! La caverna es el mismísimo cielo. La Virgen es el trono de querubines. El pesebre lo abarca todo por acunar en su interior al Niño Divino, Cristo, nuestro Dios inabarcable. ¡A Éste alabamos y magnificamos!
Hoy la Virgen pare al Señor en una cueva.
Discreto sería para la salvaguarda de nuestras vidas, callar por temor, O Virgen, antes que afrontar las dificultades de dirigiros himnos que sepan elogiaros con amor. Mas, dadnos Vos, O Madre, aliento que alcancemos nuestra volición, Os rogamos.
Ectenia Menor
D Otra vez, en paz, rogamos al Señor.
C Señor, tened piedad.
D Socorrednos, salvadnos, tened piedad y guardadnos, Dios, por Vuestra gracia.
C. Señor, tened piedad.
D Por nuestra santísima, toda pura, toda bendita y gloriosa Señora, la Theotokos y siempre Virgen, María, y todos los santos...
C Toda-santa Theotokos, salvadnos.
…nos encomendamos nosotros mismos, los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo, nuestro Dios.
C A Vos, Señor.
P Os ensalzan las huestes angelicales y con ellas, nosotros, Os glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
C Amín.
Himno exapostilario
Eco 3º.
Es nuestro Salvador, el Lucero de Oriente, irrumpido de lo Alto sobre nuestra oscura humanidad y las tinieblas, para que encontrásemos la verdad, en el Señor nacido hoy de la Virgen. (3x)
Láudes
Eco 4º.
1. Cuantos cobran aliento bendigan al Señor. ¡Bendecid al Señor en el cielo, alabadle en lo Alto. (Sal. 148) Por Vos, O Dios, cantamos.
2. Bendecidle, todos Sus ángeles, todas Sus huestes, ¡bendecidle!. Por Vos, O Dios, cantamos.
3. ¡Bendecidle por Sus grandes proezas, alabadle por su inmensa grandeza!
¡Alegraos, vosotros santos! ¡Regocijaos, cielo entero! ¡Temblad de júbilo, O montes! ¡Que nace el Mesías! Es trono la Virgen, resplandeciente como un Querubín, que acuna en su seno a Dios el Verbo hecho hombre. Los pastorcillos rinden culto al Recién Nacido y los magos ofrecen a su Señor preciosísimos dones. Los ángeles entonando himnos de alabanza, cantan sin cesar: «¡O Señor incomprensible, gloria a Vos!»
4. ¡Bendecidle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con citara!
Sois la Virgen Theotokos que, pariendo al Salvador, desembarazáis de culpa a Eva, revocando la sentencia. Vos misma, que por la complacencia del Padre sois Madre, acunasteis en Vuestras entrañas a Dios el Verbo hecho hombre. Vaya Misterio incomprensible que glorificamos en fe, cantando con una voz: «¡O Señor incomprensible, gloria a Vos!»
5. ¡Bendecidle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta!
¡Venid! ¡Ensalzad y alabad a la Madre del Salvador que permanece virgen tras el parte! ¡Alegraos, Vos, O Ciudad Viviente de nuestro Rey y Dios! ¡Es el Cristo que habita en Vos Quien obra nuestra salvación! Os magnificamos con Gabriel y los pastorcillos, cantando: «¡Interceded ante el Señor que de Vos se ha encarnado, O Theotokos!»
6. ¡Bendecidle con retumbantes címbalos, alabadle con címbalos festivos! ¡Cuantos cobran aliento bendigan al Señor!
El Padre en Su complacencia. El Verbo Divino hominizado. La Virgen alumbrando a Dios hecho hombre. El astro que Lo revela. Magos adorándole. Pastores maravillados. He aquí, el júbilo de la creación.
Gloria…
Eco 6º. De Germano.
Sucedió que en los días de Vuestro advenimiento en la tierra, se dio lugar el primer censo del mundo, y para ello, aprestasteis la inscripción de nombres de cuantos crean en Vuestro alumbramiento. Por lo que decreta césar el empadronamiento, como prenda de la manifestación de Vuestro Reino atemporal y eterno. Nuestra ofrenda no es oro. ¡Recibid pues, el tributo de nuestra fe ortodoxa, O Dios y Salvador de nuestras almas!
Ahora…
Eco 2º. Del monje Juan.
¡Hoy en Belén nace de la Virgen el Cristo! ¡Hoy el Preeterno asume un comienzo! ¡El Verbo es hominizado! Las potencias celestiales regocijan y los hombres terrestres se alegran. Los magos traen dones. Los pastores anuncian la maravilla y nosotros cantamos sin cesar: «¡Gloria a Dios en lo Alto! ¡Paz en la tierra! ¡A los hombres, buena voluntad!»
GRAN DOXOLOGIA
Gloria a Vos que nos desveláis Vuestra deslumbrante grandeza.
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por Vuestra inmensa gloria Os alabamos, Os bendecimos, Os adoramos, Os glorificamos, Os damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso
Señor, Rey celestial, Dios, Padre, Todopoderoso; Señor, Hijo Unigénito, Jesucristo, y Espíritu Santo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, Vos que quitáis el pecado del mundo, tened piedad de nosotros, Vos que quitáis el pecado del mundo, atended a nuestra suplica. Vos que estáis sentado a la derecha del Padre, tened piedad de nosotros.
Porque sólo Vos sois Santo, sólo Vos Señor, sólo Vos Altísimo, Jesucristo, en la gloria de Dios Padre. Amín.
Cada día Os bendeciré y alabaré Vuestro nombre por siempre y por los siglos de los siglos. Guardadme, Señor, libre de pecado durante todo este día.
Bendito seáis, O Señor, Dios de nuestros padres, ensalzado y glorificado sea Vuestro nombre por siempre. Amín.
Derramad Vuestra misericordia sobre nosotros, Señor, que en Vos confiamos.
Bendito seáis, Señor, instruidme en Vuestros designios. (3x)
Habéis mostrado ser nuestro amparo de generación en generación, Señor, digo: Señor, tened piedad. Curad las dolencias de mi alma que he pecado contra Vos.
A Vos acudo, encaminadme por Vuestro sendero, pues sois mi Dios. Sois el Manantial, de Vos brota la vida y por Vuestra luz nos hacéis resplandecer. Mostraros misericordioso con los versados en Vuestra misericordia.
Santo Dios. Santo fuerte. Santo inmortal, tened piedad. (3x)
Gloria al Padre... Ahora y siempre...
Santo Dios. Santo fuerte. Santo inmortal, tened piedad.
TROPARIO DE NAVIDAD, Eco 4º.
Vuestro alumbramiento derrama sobre el mundo el resplandor de comunión con Vos, y por el astro, los astrólogos vienen al conocimiento de Vos, O Sol de justicia y Oriento de lo Alto. ¡Señor, gloria a Vos!
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[1] Malaquías 4,2
[2] En el uso griego, eco 8º.
[3] Romanos 11,33
[4] Solo en el uso Eslavo.
[5] Sal. 17,10.
[6] 1º Cor. 1,24; Heb. 1,3; Col. 1,26.
[7] Ex. 3,2.
[8] Gén. 3,16.
[9] Is. 9,6 (Septuaginta)
[10] Ezequiel 44,2
[11] Este último versículo del canon refiere al día 6 de enero, con vistas a la solemnidad de la Teofanía.