Rito del Santo Bautismo
según el uso Griego.
El presbítero sube al altar y reviste ornamentos blancos. Se encienden velas y con el incensario en mano se acerca a la fuente de agua, incensándola a medida que gira en torno a ella. Un vez haya terminado, hace una prosternación.
P. Bendito sea el Reino del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
C. Señor, ten piedad. (Esto se repite tras cada plegaria)
Ectenia de la paz
P. Por la paz de los Alto y por la salvación de nuestras almas, rogamos al Señor.
P. Por la paz del mundo entero; por la concordia entre las santas Iglesias de Dios y por la unidad de todos, rogamos al Señor.
P. Por esta Casa y por cuantos en ella penetran en su interior con fe, respeto y temor de Dios, rogamos al Señor.
P. Por nuestro obispo (N.) ; por el orden del santo presbiterado, el diaconado en Cristo; por todas las órdenes sacerdotales y por el pueblo todo, rogamos al Señor.
P. Que la fuerza, acción y descenso del Espíritu Santo santifique este agua, rogamos al Señor.
P. Que llueva sobre este agua de lo Alta la Gracia Redentora y sea para ella la santificación del Jordán, rogamos al Señor.
P. Que sople sobre este agua el aliento fresco y purificante de la Trinidad que transciende la sustancia, rogamos al Señor.
P. Que seamos iluminados por la Luz del conocimiento y la santificación mediante la venida del Espíritu Santo, rogamos al Señor.
P. Que nos valga este agua para ahuyentar los maleficios de cuanto enemigo, visible e invisible, nos aceche, rogamos al Señor.
P. Que esta sierva tuya que en bautizamos con este agua sea contada entre los elegidos de tu Reino inmaculado, rogamos al Señor.
P. Que (N.) que ha sido conducida hasta aquí hoy reciba la Santa Iluminación y por su salvación, rogamos al Señor.
P. Que (N.) sea una hija de la Luz y heredera de las delicias eternas, rogamos al Señor.
P. Que (N.) crezca y madure, siendo partícipe de la muerte y resurrección del Cristo, nuestro Dios, rogamos al Señor.
P. Que (N.) logre conservar intacto el atavío de su Bautismo y lucir brillante e inmaculada la armadura del Espíritu hasta el temible Día del Cristo, nuestro Dios, rogamos al Señor.
P. Que estas aguas constituyan para (N.) la inmersión en la regeneración para el perdón de los pecados y la vestimenta de la incorruptabilidad, rogamos al Señor.
P. Que el Señor atienda a la voz de nuestras súplicas, rogamos al Señor.
P. Que sea el Señor la liberación de toda angustia, perturbación, peligro y carencia de la sierva de Dios (N.) y de todos nosotros, rogamos al Señor.
P. Socórrenos, sálvanos y ten piedad de nosotros. Consérvanos, O Dios, por tu bondad.
P. En conmemoración de nuestra Soberana, la santísima, toda-pura y gloriosa Theotokos y siempre-Virgen María, con todos los santos; nos encomendamos nosotros mismos, los unos y otros, y toda nuestra vida al Cristo, nuestro Dios.
P. Rogamos al Señor.
Plegaria en secreto
P. O Dios compasivo y misericordioso. Juzgas el corazón y los gobiernos. Eres el único que penetra en los secretos de los hombres, pues nada se oculta ante tu mirada y todas las cosas se manifiestan en su desnudez ante tus ojos. Concede tú mismo, que sabes todos sobre mí, sin apartar de mí el resplandor de tu Rostro, descontar mis culpas y pecados en esta hora, O Señor, que perdonas el pecado del hombre con tal que se arrepienta. Enjuágame corporalmente y quede libre de toda mancha; purifica mi alma. Santifícame entero por tu majestad omnipotente e invisible y por la acción de tu Diestra espiritual. A no ser que al anunciar la libertad a otros y que al ofrecerte cuanto de ti esperamos por la fe verdadera en tu amor inefable por el hombre, sea condenado como agente del mal. No permitas, O Soberano Señor que res toda-bondad y todo-amor, que sea excluido, humillado y maldecido. Mas bien, cúbreme de lo Alto con tu sombra y dame tu aliento para el servicio de este Misterio tuyo, eficaz, grandioso y divino. Plasma el icono del Cristo en (N.) que en humildad viene a recibir una vez más, de mis manos, el nacer. Edifica a (N.) sobre los cimientos de tus santos apóstoles y profetas. No te despojes de ella, sino incorpórala, como injerto de la verdad, a tu Iglesia santa, católica y apostólica. No la arranques y concede que a medida que se haga más grande aumente su piedad y su santidad para la gloria de tu nombre santo, del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
Oficio de santificación en las Aguas bautismales
C. Alabado seas, O Señor. Sean maravillosas tus proezas. Inefables son tus maravillas. (Tres veces)
P. Por tu voluntad plasmas de la nada cuanto hay y existe. Fundamentas tu creación y conduces por tu providencia todo el universo. Das forma al cosmos con solo cuatro elementos y entronizas el correr de los años sobre las cuatros estaciones. Tiemblan ante ti todas la potestades espirituales. El sol se agacha ante ti y la luna te glorifica; los astros en sus órbitas celestiales te tiene a ti por destino; la luz se curva hacia ti. Las simas retumban con tu presencia y las torrentes son tus ministros. Despliegas el firmamento como una cortina y haces surgir la tierra firme, cuajándose en medio del agua; adornas el mar con playas arenosas. Exhalas como aliento el aire que hincha nuestros pulmones. Las potencias angelicales son ministros tuyos y los coros de arcángeles cantan tus alabanzas. Los querubines con sus plumajes multicolor y los serafines de seis alas, al acercarse hasta tu resplandor, se ocultan en temor de tu gloria inalcanzable. Desciendes, siendo infinito y sin comienzo e inefable, hasta la tierra, tomando la forma de un siervo, para revestir nuestra humanidad. Mas, por tu ternura, O Señor, no soportas que el género de los hombres sufra a manos del demonio. Por ello, vienes al mundo y nos salvas. Confesamos tu bondad y proclamamos tu amistad; no nos escondemos de tu Misericordia. Eres la liberación del género humano en todas las generaciones y santificas el vientre virginal por tu nacimiento. Te alaba la creación entera porque te has manifestado, porque tu rostro se deja ver sobre la tierra y porque tu mismo has recorrido entre los hombres los senderos de este mundo. Santificas las aguas del Jordán por la efusión del Espíritu Santo y aplastas la cabeza del dragón que en ella se ocultaba.
También ven hoy, O Rey de justicia, por la efusión del Espíritu Santo y santifica tú mismo este agua. (Tres veces)
Y concédele el don de la redención y la santificación del Jordán. Sea por tu acción el cáliz de la incorruptabilidad, el don de la santidad, el perdón de los pecados, la salud en la enfermedad, la ruina de demonios, inalcanzable para las fuerzas malévolas y repleta de gracia angelical. Cuantos traman urden astucias contra tu criatura, se aparten, pues invoco, Señor, tu santo nombre, maravilloso y glorioso y temible ante el maligno.
(Metiendo la mano en el agua, hace tres cruces en ella y sopla sobre la superficie, diciendo:)
Sean aplastadas las fuerzas malignas X por la señal de la preciosísima Cruz. (Tres veces)
Te invocamos, Señor, aleja de nosotros todo espectro incorpóreo e invisible y no permitas que permanezca demonio alguno en este agua, ni se oculte entre la oscuridad. No consientas el descenso de un espíritu maligno hasta este agua en el que (N.) será bautizada, conserva a tu sierva de cualquier ataque. Mas bien, haz este agua el agua de redención. Sea el agua de la santificación, el baño de cuerpo y alma, el perdón de los pecados. Sea la iluminación del alma y ungüento de la regeneración, la renovación del espíritu y el don de la filiación. Constituya el atavío de la incorruptabilidad, fuente de vida. ¿Quien sino tú ha dispuesto esto? "Lavaros y quedad limpios; apartad de vuestras almas el vicio." Concedes la regeneración desde lo Alto mediante agua y el espíritu. Manifiéstate, Señor, tú mismo en este agua y trasforma a (N.) que será bautizada en este agua para que, despojándose del hombre antiguo, de la humanidad corrupta y corruptible por las pasiones, se revista del Hombre Nuevo, como icono del Aquel que plasmó a (N.). Concede que al ser injertada al icono de tu muerte a través del bautismo, (N.) merezca ser participe de tu resurrección. Logre además, las delicias de su santa vocación, conservando vivo el don de tu Espíritu Santo y aumentando el patrimonio de la gracia. Sea contada entre tus primogénitos cuyos nombre quedan grabados en el cielo. Eres nuestro Dios y Señor, Jesucristo, y te corresponde toda gloria y majestad, con tu Padre eterno y el Espíritu todo-santo, bondadoso y vivificador, ahora y siempre y por siglos de los siglos.
C. Amín.
P. Paz a todos.
C. Y con tu espíritu.
P. Bajad la cabeza ante el Señor.
C. A ti, Señor.
(A continuación, el presbítero sopla sobre el óleo tres veces y haces tres cruces en manos de los padrinos, diciendo:)
P. Rogamos al Señor.
C. Señor, ten piedad.
Oficio de santificación del óleo
Eres Señor, Soberano y Maestro, O Dios de nuestros padres. Tras el diluvio, condujiste el arca de Noé guiándola mediante la paloma portadora de la ramita de olivo, como señal del perdón y salud. A través de esto hechos prefiguras el Misterio de la Gracia, colmas con tu Santo Espíritu a cuantos estábamos sujetos a la Ley, y deificas a cuantos participan de la Gracia.
Bendice, tú mismo, el óleo por la fuerza X y la acción X y el descenso X del Espíritu Santo.
Constituya la unción de la incorruptabilidad, la armadura de justicia, la salud de cuerpo y alma. Sea la ruina de todo mal, alejando las maquinaciones del demonio, para la protección de cuantos ungimos por la fe y de cuantos son partícipes del mismo. Para que seamos tu gloria y la de tu Hijo unigénito y tu Espíritu todo-santo, bondadoso y vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
C. Amín.
P. ¡Escuchad atentamente!
(El presbítero canta tres aliluyas con el pueblo y, acto seguido, haces tres cruces vertiendo óleo sobre el agua, diciendo:)
P. Aliluya, aliluya, aliluya. Bendito es Dios que ilumina y santifica a cada hombre que nace a este mundo, XXX ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
C. Amín.
(A continuación, el presbítero vierte óleo en las manos de los padrinos. Después, hace la señal de la cruz con el óleo en la FRENTE de la bautizando, y dice:)
P. Sierva de Dios, (N.), es ungida con el óleo del júbilo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por siglos de los siglos. Amín.
(Hace la señal de la cruz con el óleo en el PECHO y ESPALDA de la bautizando, y dice:)
P. Para salud de cuerpo y alma.
(Hace la señal de la cruz con el óleo en las dos OREJAS de la bautizando, y dice:)
P. Para escuchar la Fe.
(Hace la señal de la cruz con el óleo en cada PIE de la bautizando, y dice:)
P. Para que no se aparten sus pasos del sendero de tus Mandamientos
(Hace la señal de la cruz con el óleo en cada MANO de la bautizando, y dice:)
P. Tus Manos me han plasmado y me han formado.
Oficio de la triple inmersión en agua
(Tras haberla ungido todo el cuerpo con el óleo santo, el presbítero bautiza a la bautizando. Sujetándola con la cabeza en alto y posicionándose delante de las Santas Puertas, mirando a Oriente, dice:)
P. Sierva de Dios, (N.), es bautizada en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amín.
(El presbítero sumerge en el agua a la bautizando tras la invocación y rápidamente la saca del agua, levantándola en alto. La invocación se repite un total de tres veces, repitiéndose cada vez la inmersión y la alzada en alto tras cada invocación. Hechas las tres invocaciones y las tres inmersiones, el presbítero pone a la bautizada en la sabana de lino que los padrinos sujetan.)
SALMO 31
C. ¡Dichoso el que ha sido perdonado de su culpa y le queda cubierto la desnudez de su pecado! Dichoso aquel que el Señor no le imputa falta y en cuyo corazón no hay insidia. En mi silencio, mis huesos traqueteaban con el rugir del día a día y tu Diestra pesaba sobre mí, día y noche. Mi corazón se ardía como el campo en los bochornos del verano. Mi pecado te reconozco y no oculto mi culpa. Digo: "Confieso al Señor mis rebeldías." Tú absuelves mi culpa y enjuagas mi pecado. En la hora de la angustia, te invocan cuantos te aman. Aunque las aguas se desborden, no le alcanzarán. Eres mi refugio. Me guardas de la angustia. Me rodeas para salvarme. Voy a instruirte. Abriré delante tuyo el camino a seguir. Fijaré mis ojos sobre ti y seré tu consejero. No seas como el caballo o el mulo sin sentido. Hace falta riendas y freno para hacerles acercarse. Muchas son las penas del impío pero el que confía en el Señor, es abrazado con amor. ¡Alegraos en el Señor, O santos! ¡Exultad! ¡Exclamad con júbilo, vosotros Ortodoxos!
P. Rogamos al Señor.
C. Señor, ten piedad.
PLEGARIA
P. Bendito seas, Señor Dios todopoderoso. Eres la Fuente de dones y el Sol de justicia. Haces brillar la luz de la salvación a través de la revelación de tu Hijo unigénito y nuestro Dios para cuantos yacen en las tinieblas. Nos concedes, aunque somos indignos, el baño de la purificación en el agua santificada y brindas la deificación a través de Aquel que es la Vida, en Quien surte efecto la unción por haberse complacido en crear de nuevo a esta sierva tuya que ha sido iluminada por agua y el Espíritu para el perdón de los pecados, tanto voluntarios como involuntarios.
Por ello, concede, Soberano y Señor, tú Mismo, O Rey compasivo, el sello del omnipotente y temible Espíritu y la comunión del santísimo cuerpo y la preciosísima sangre de tu Cristo, y consérvala en tu santidad. Confírmala en la fe Ortodoxa y líbrala del maligno y de todas sus patrañas. Guarda su alma en el temor salvífico de ti, en la mansedumbre y en la pureza. Sea (N.) tu hija y heredera de tu Reino celestial, por obra y palabra, siendo un sacrificio aceptable a ti. Eres nuestro Dios. Eres el Dios de bondad y salud y te corresponde la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
(Tras la plegaria el presbítero unge al bautizado haciendo la señal de la cruz con mirrón, en la FRENTE, cada PÁRPADO de cada ojo, las dos FOSAS de la nariz, la BOCA, los OÍDOS, el PECHO, las dos MANOS y los dos PIES, repitiendo cada vez la siguiente invocación:)
El sello del don del Espíritu Santo. Amín.
(Acto seguido, reviste al bautizado con la bata nueva y limpia, diciendo:)
P. Sierva de Dios, (N.), reviste el atavío de la justicia en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amín.
TROPARIO (Eco 8º)
C. Concédeme la camisa de la luz divina, O Señor revestido de Luz, y derrama tu bondad, Cristo nuestro Dios, porque eres misericordioso.
(Acto seguido, el presbítero, los padrinos y la bautizada giran en torno a la fuente bautismal, tres veces, mientras el coro entona cada vez:)
C. Cuantos son bautizados en el Cristo, se revisten del Cristo, aliluya. (Tres veces)
C. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
C. Cuantos son bautizados en el Cristo, se revisten del Cristo, aliluya. (Tres veces)
P. Todos juntos decid.
C. Cuantos son bautizados en el Cristo, se revisten del Cristo, aliluya. (Una vez)
P. ¡Escuchad atentamente!
PROQUÍMENO (Eco 3º)
C. (El primer coro, entona:) Es el Señor. Es mi luz y mi salvación. ¡No temo a nadie!
C. (El 2º coro, responde:) Es el Señor. Es mi luz y mi salvación. ¡No temo a nadie!
C. (El primer coro, entona:) El Señor es el Defensor de mi vida. ¡A nadie temeré!
C. (El 2º coro, responde:) El Señor es el Defensor de mi vida. ¡A nadie temeré!
C. (El primer coro, entona:) Es el Señor. Es mi luz y mi salvación...
C. (El 2º coro, responde:) ¡No temo a nadie!
Apostol
(Rm. 6,3-11)
L. Lectura de la carta del Apostol san Pablo a los Romanos.
P. ¡Escuchad con atención!
L. Hermanos, cuantos nos bautizamos y nos consagramos al Mesías Jesús, somos sumergidos en su muerte y somos sepultados en la muerte con él por el bautismo, con tal de que vivamos la nueva vida de la misma manera que el Cristo resucita de entre los muertos por la acción del Padre. Es decir, somos injertados por una muerte similar a la suya y seremos resucitados por su resurrección. Con él crucificamos la humanidad de antaño para que muera el pecado en ella y dejemos de ser esclavos del pecado. Sabemos que el muerto salda su deuda con el pecado. Al morir con Cristo, viviremos con él, según nuestra fe. Es mas, una vez resucitado el Cristo de entre los muertos, sabemos que no vuelve a morir porque sobre él no tiene ningún poder la muerte. Por su muerte, muere al pecado para siempre; porque es vida, vive para Dios. Os aconsejo, consideraos muertos al pecado pues con el Cristo, vivís para Dios.
P. Paz a ti que lees.
L. Y con tu espíritu.
C. Aliluya, aliluya, aliluya.
EVANGELIO
(Mt. 28, 16-20)
P. ¡He aquí la Sabiduría! ¡Escuchad con detenimiento! Escuchamos el santo evangelio. Paz a todos.
C. Y con tu espíritu.
P. Lectura del santo evangelio según san Mateo.
C. Gloria a ti, Señor, gloria a ti.
P. Cuando los once se encontraban en el monte de Galilea que Jesús les había indicado, se prosternaron en cuanto lo vieron aunque aún quedaron algunos que dudaban y Jesús se presentó entre ellos. Y oyeron que les decía: «Mi autoridad en el cielo y en la tierra es perfecta. Id a todos los pueblos y haced de ellos discípulos. Bautizándolos, consagradles al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo e inculcad en ellos el cumplimiento de todos mis mandamientos. Estoy con vosotros siempre hasta el fin del mundo.»
C. Gloria a ti, Señor, gloria a ti.
Disposiciones finales
P. Paz a todos.
C. Y con tu espíritu.
P. Bajad la cabeza ante el Señor.
C. Señor, ten piedad.
BENDICIÓN DE LA BATA BAUTISMAL
P. Mediante el santo bautismo perdonas los pecados de tu sierva, trasformándola por la regeneración, concede, Señor Soberano y Maestro, que la luz de tu rostro brille en el corazón de (N.). Refuerza la armadura de su fe contra los engaños del enemigo. Conserva esta vestidura de incorruptabilidad que lleva puesta, pura e inmaculada. Guarda intacto el sello de tu Gracia y sé propicio con (N.), porque eres compasivo y clemente. Sea glorificado y bendecido el venerable y santo nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
C. Amín.
P. Rogamos al Señor.
C. Señor, ten piedad.
P. Eres el Soberano y Maestro, el Señor, nuestro Dios. Concedes la divina Iluminación a cuantos son bautizados en esta fuente y das la regeneración a tu sierva, concediéndole a (N.) el perdón de los pecados voluntarios e involuntarios. Estrecha sobre (N.) tu poderosa Diestra y consérvala por el poder de tu bondad. Guárdala sin mancha en su compromiso de fe contigo. Cuéntala digna de la vida eterna y de tu favor que eres la deificación de tus siervos y te damos gloria, al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
C. Amín.
P. Paz a todos.
C. Y con tu espíritu.
P. Inclinad la cabeza ante el Señor.
C. A ti, Señor.
P. Rogamos al Señor.
C. Señor, ten piedad.
P. Esta sierva tuya que se reviste de ti, O Cristo, se prosterna con nosotros ante ti. Protégela y haz de ella una guerrera invencible contra cuantos se alzan contra ella y nosotros. Concédenos, por tu corona de incorruptabilidad, la victoria porque eres bondadoso y salvador, y te glorificamos con tu Padre eterno y tu Espíritu todo-santo, bondadoso y vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
C. Amín.
(Desatando el cinturón de la bata, el presbítero moja a la bautizada con agua limpia, diciendo:)
P. Has sido justificada e iluminada.
(Con un esponja limpia y nueva, el presbítero enjuaga la CABEZA, el PECHO, y demás de la bautizada, diciendo:)
P. Es bautizada. Es iluminada. Es ungida con el santo mirrón. Es santificada. Es purificada en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amín.
Oficio del esquilado
P. Rogamos al Señor.
C. Señor, ten piedad.
P. Eres el Soberano y Maestro, el Señor nuestro Dios. Concedes al hombre la dignidad de ser portador de tu Imagen y Semejanza, dotándole de juicio. Dándole un alma y hermosura física, le dotas de alma con tal que el cuerpo atienda a la razón. Le haces erguir la cabeza en alto por encima del cuerpo, dotándola a su vez de numerosos sentidos que no se contraponen y cubriéndola de bello como abrigo contra el mal tiempo. A la cabeza injertas distintos miembros para su conveniencia, así todo el conjunto puede rendir una única acción de gracias a ti, el Artista divino.
P. Bendice X O Soberano y Señor, tú mismo, por el Ministro de tu elección, el apostol Pablo, que ejerció su ministerio para tu gloria.
P. Bendice a (N.), tu sierva que se acerca a ofrecerte la primicias de pelo esquilado de su cabeza. Bendice, también, a sus padrinos; consérvalos firmes en el seguimiento de tus mandamientos y sean agentes de cuanto te complace. Eres Dios. Eres misericordioso y compasivo, y a ti te glorificamos. Al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
C. Amín.
P. Paz a todos.
C. Y con tu espíritu.
P. Postraros antes el Señor.
C. A ti, Señor.
P. Rogamos al Señor.
C. Señor, ten piedad.
PLEGARIA
P. Eres el Señor, nuestro Dios. Por la fuente bautismal que es el cumplimiento de la promesa, santificas por tu bondad a cuantos creemos en ti.
P. Bendice X a esta criatura aquí presente y derrama sobre su cabeza tus delicias, recordando la bendición que concediste al rey David de mano del profeta Samuel.
P. Bendice X la mollera de tu sierva, (N.) por mi mano, soy presbítero indigno, y derrama sobre (N.) tu Espíritu Santo, con tal que a medida que (N.) crezca y alcance la madurez y sobre su cabeza aparezcan las canas de la edad avanzada, (N.) te rinda gloria a ti y sea digna de las delicias de la Jerusalén Eterna todos los días de su vida. A ti te glorificamos, te honramos y te alabamos, Padre e Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
C. Amín.
P. Sierva de Dios, (N.), es esquilada en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
C. Amín.
P. Ten piedad, O Dios, por tu gran bondad, te rogamos, escucha y ten piedad.
C. Señor, ten piedad.
P. Rogamos una vez más por la piedad, la vida, la paz, la salud de la sierva de Dios, (N.), la recién iluminada, de los padrinos y de cuantos acudimos hasta aquí para ofrecerte juntos este santo Misterio. Eres Dios. Eres bondadoso y clemente, y te glorificamos, al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
C. Amín.
Apólysis
P. Sabiduría.
P. Santísima Theotokos, sálvanos!
C. Eres más venerable que los querubines e indiscutiblemente más gloriosa que los serafines, pues sin mancha has engendrado a Dios Verbo. Eres en verdad la Theotokos y te magnificamos.
P. Gloria a ti, Cristo Dios. Eres nuestra esperanza, gloria a ti.
C. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amín.
C. Señor, ten piedad. (Tres veces) En el nombre del Señor, bendice, padre.
P. Eres bautizado en el Jordán por Juan para nuestra salud, Cristo, nuestro Dios verdadero. Por las plegarias de la Theotokos Toda-Pura, gloriosa y siempre-Virgen María, de san Juan el glorioso profeta, precursor y bautizador, de los Santos Apóstoles, de (N.) (patrono de la bautizada) y de todos los santos, ten piedad de nosotros y sálvanos, porque eres Bondadoso y el Amigo del hombre.
C. Amín.
P. Por las plegarias de nuestros santos padres, Señor, Jesucristo, nuestro Dios, ten piedad y sálvanos.
C. Amín.
(Traducción al castellano © Parroquia Ortodoxa de san Marcos, 2005)