He conocido un fantasma,
la cual me cautivo con su belleza,
y con esa forma de ser y no ser.
Sus ojos brillantes y claros,
con una mirada perdida en recuerdos del pasado
que no la dejan vivir.
Su boca frajil y delicada,
una rosa que nace,
y con su sonrisa te da vida,
vida que ella no quiere,
vida que la deja morir.
Si tan solo ella me daria su boca,
yo le daria mi boca y mis ojos,
para poder vivir y dejar de ser un fantasma,
algo que no la deja vivir.
Victor E.
27/XII/'99