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PARA PUBLICACIÓN
INMEDIATA

Impresionante
oleada OVNI en Perú
Miles
de personas logran grabar en vídeo los avistamientos
Entre
los meses de enero y marzo de 1999, los cielos fueron invadidos por una
verdadera avalancha de extrañas luces y de naves no identificadas que
acapararon el interés de la opinión pública. Numerosas fotografías y
grabaciones de vídeo dan testimonio de unos avistamientos que obligaron a
las Fuerzas Aéreas a emitir un comunicado en el que negaban estar
relacionadas con los hechos.
por
Rose Marie Paz Wells
Revista "Año Cero"-
Año X - No. 106 - Madrid, España
Habían transcurrido apenas ocho noches del año 1999... Un año extraño, cabalístico, numerológico, que comenzó con plenilunio... A las 22:00 hs, la Dra. Olga Figallo recorría en automóvil la transitada y céntrica Avenida Brasil cuando un amigo que la acompañaba le hizo reparar en un inusual conglomerado de luces que flotaba estático sobre los edificios del distrito de Pueblo Libre, en plena capital peruana. Una hora después, el estudiante de medicina Luis Alberto Lengua Vega pudo observar las mismas luces desde la ventana de su casa en las Acacias (La Molina). Cuando, una semana después, la experiencia se repitió, Luis Alberto pudo examinar el objeto con mayor detenimiento. Ocasionalmente, éste se inclinaba hacia los lados mostrando una superficie que el muchacho describió como "escarchada". En ninguno de los casos hubo ruidos o zumbidos.
El 20 de enero, cuatro días después del último avistamiento y alrededor de las 20:00, yo misma iba conduciendo en dirección norte, por la ruta que conecta Barranco con Miraflores. Los niños alborotaban en el asiento trasero, hasta que uno de ellos reparó en que algo peculiar parecía seguirnos, camuflado entre los árboles de la Avenida Pedro de Osma. Mi hijo Yoshua fue contundente:
"Mira, mama! Un OVNI!". No podíamos imaginar todavía que habíamos sido testigos del prólogo a una de las mayores oleadas OVNI que ha vivido Perú.
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La
autora de este reportaje, que fue testigo de la
oleada, es presidenta del IPRI
(Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias)
y hermana de Sixto
Paz, famoso fundador del grupo Rama. |
Comienza la oleada
Transcurría la madrugada del 22 de enero. Un pequeño equipo de técnicos y periodistas del programa "Diálogo", abordo de una furgoneta de Frecuencia Latina (Canal 2 de televisión) trataba de concluir un reportaje. De pronto, en la Avenida San Felipe, se produjo un encuentro que marcaría un hito en la televisión peruana. Jaime Vidal Torres, el cámara del grupo, relata así su aventura:
"Eran la una o las dos de la mañana e íbamos cuatro personas en la unidad móvil: el auxiliar y chófer Carlos Vargas, el productor Edwin Bedoya, el asistente Carlos Angulo y yo. De pronto, escuche algunos gritos de admiración de mis compañeros, que estaban contemplando un extraño objeto sobre nosotros, del que se veía toda su panza y todas sus luces. Yo iba en la parte posterior del vehículo, que no tenía ventanas. Cuatro minutos después, a la altura de la calle Barcelona, en Pueblo Libre, empezaron a gritar otra vez. Abrí la puerta y me encontré con el objeto". Para Vidal, "después de ver esto y filmarlo quedé plenamente convencido de que era real. Nunca he grabado algo tan especial y tuve mucha suerte al poder
hacerlo". Según su descripción, "la dirección del vuelo era muy distinta a la de un avión o un helicóptero. No hacía ningún tipo de sonido y sus luces tenían todas la misma intensidad".
Vidal comenta que "los vecinos del barrio de Barcelona, en Pueblo Libre, fueron testigos del vuelo de este objeto. Nosotros los alertamos, pero muchos de ellos ya estaban despiertos y declaran que no solo vieron un objeto, sino dos". Es el caso de los miembros de la familia Landi Huerta, frente a cuya casa habían estacionado la unidad móvil del canal, y quienes, entusiasmados por las exclamaciones del joven Angelo Landi, subieron al techo de su domicilio para contemplar mejor el acontecimiento. Muy pronto divisaron un segundo artefacto llegando desde el sur. Los Ovnis se movían pendularmente, muy despacio, de un lado al otro.
Vidal y sus compañeros subieron nuevamente a su camioneta para seguir a los Ovnis y continuar grabando, pero los perdieron definitivamente. El equipo se dirigió al canal de televisión, donde nadie creyó lo que contaban hasta que lo vieron en el vídeo. De inmediato se hicieron investigaciones en todas las compañías de aviación y se consultaron los informes de los radares del aeropuerto de Corpac, pero fue en vano: ningún objeto conocido había sobrevolado Lima a esa hora.
Lo que Vidal y su equipo no sabían aún era que aquella misma noche, después del encuentro en la calle Barcelona y antes del amanecer, los objetos fueron vistos por un grupo de agricultores en los cielos de Huachipa, en las afueras de Lima. Éstos, al ver el vídeo por televisión, llamaron al Canal 2 para contar públicamente su experiencia. Pero esa llamada sería tan sólo la primera de una serie interminable de testimonios que la emisora empezó a recibir durante los dos meses siguientes.
El cámara
Jaime Vidal grabó un vídeo que marcó el comienzo de la oleada.
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Estimulada por las llamadas del público, Frecuencia Latina decidió continuar la investigación haciendo que el vídeo fuera analizado en la Facultad de Ciencias Físicas de la Pontificia Universidad Católica, una de las más importantes y mejor equipadas de Perú. El laboratorio de análisis físico procesó digitalmente las imágenes y descartó la posibilidad de un trucaje o de que fuera algún fenómeno atmosférico. Es más, determinó que era un objeto artificial, situado a 2 ó 3 kms del cámara y cuya velocidad de desplazamiento era de unos 10,5 kms/h, muy inferior a la de un avión convencional. Utilizando la técnica de ecualizado, los científicos de la facultad mejoraron sustancialmente las imágenes, logrando hacer visible la silueta oscura de un objeto que se adivinaba lenticular. Sin duda alguna no era un avión, un helicóptero o un globo sonda...
Mientras Canal 2 proseguía sus pesquisas, muchas familias de Lima elevaban ya sus miradas al cielo buscando encontrarse con lo insólito. Así fue como Daniela Chatlan contempló otro artefacto luminoso el 28 de enero mientras paseaba por la Urbanización Santa Eulalia, en el distrito de San Miguel (Lima). La muchacha lo identificó como un Ovni y corrió en busca de su familia para que participaran con ella del evento. Eran aproximadamente las 10:00 p.m. Una hora y media más tarde, Berta Beltrán Avellaneda, su hijo Carlos y su sobrina Jenny lograron ver lo mismo durante 15 minutos hasta que las luces se perdieron en dirección al mar.
Un contacto telepático
Al día siguiente, a las 11:10 de la mañana, el comerciante Percy Romero, que vive en el departamento de Tumbes, en el extremo norte del Perú, quedó petrificado al contemplar sobre su casa un gran objeto de metal bruñido y forma oval, detenido a varios metros sobre su vivienda. Atemorizado, llamó a varios amigos para que fueran testigos de lo que estaba sucediendo. América Televisión cubrió el reportaje. Horas más tarde, en el mismo canal, la Fuerza Aérea Peruana emitió un comunicado oficial negando su responsabilidad política y militar en cuanto a la trasgresión del espacio aéreo que estaba sufriendo Colombia por parte de misteriosas naves no identificadas procedentes de Perú.
Dado que la oleada comenzaba a tomar dimensiones insospechadas, el Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias
(IPRI), la más antigua asociación ufológica de Sudamérica, decidió convocar a sus miembros en asamblea extraordinaria el 30 de enero, con una doble finalidad: celebrar el 44 aniversario de su fundación y discutir la naturaleza de los avistamientos. Allí, el entonces presidente
José Carlos Paz García
Corrochano, ufólogo de amplísima trayectoria y padre de Sixto
Paz, fundador del grupo RAMA, reveló su intuición:
"Las oleadas de Ovnis suelen presentarse en áreas donde se están efectuando grandes ajustes tectónicos. El reciente terremoto de Colombia demuestra que en estos momentos Sudamérica está bajo una fuerte presión geológica. Es muy posible que ésta sea la causa de los avistamientos".
A la caza del Ovni
Una semana después, en la madrugada del 6 de febrero, los estudiantes Glen parra y Dante Guerrero vieron uno de los Ovnis en los alrededores del distrito de Jesús María y sus declaraciones a la prensa estimularon a
Carlos Paz, quien esa mañana salió acompañado de algunos miembros del Instituto rumbo a Chilca, tierra de continuos avistamientos, para investigar el fenómeno. Al atardecer, uno de los miembros estableció contacto telepático con un ser extraterrestre mediante la escritura automática o psicografía y recibió un mensaje privado para el señor
Paz que lo turbó considerablemente. A las 2 de la madrugada del día 7, encontrándose el grupo aún en Chilca,
Carlos Paz falleció repentinamente de un infarto fulminante.
La experiencia de los periodistas del Canal 2, las declaraciones de Carlos Paz y las entrevistas a los testigos presenciales, que proliferaban en los medios de comunicación, motivaron profundamente al público y pronto todos querían, no sólo ver, sino fotografiar y grabar Ovnis.
El 1 de febrero de 1999, a las 10:00 p.m., un aficionado que quiere mantenerse en el anonimato captó las asombrosas imágenes de un aparato luminoso moviéndose en los cielos del distrito de la Molina, aunque no eran comparables al vídeo que realizó Paola Cárcamo siete días después, a las 10:50 de la noche, y cuyo contenido es sencillamente indescriptible. Se encontraba cerca del campus de la Universidad de San Marcos, en compañía de Nora Suárez y del hijo menor de ésta. En la grabación se ven tres Ovnis desplazándose suavemente a poca altura entre los árboles, cerca del alumbrado eléctrico. De pronto brotan varias esferas luminosas de uno de ellos, provocando los gritos y sollozos de los presentes, los cuales quedaron patentes en el sonido de la cinta. La joven Paola nos contó que, después de unos minutos, las naves se alejaron rumbo norte, hacia Ventanilla. Esa misma noche, poco después, los Ovnis fueron vistos por los vecinos y policías de la urbanización Dulanto, en el Callao, con tanta claridad que nadie quiso volver a sus casas hasta el amanecer, con la esperanza de verlos nuevamente. De madrugada,los Ovnis fueron observados en el departamento de La Libertad, al norte de Lima, en la ciudad de Chiclayo, donde Raúl Cruzadi declaró que, al aparecer las naves, algunos aparatos eléctricos dejaron de funcionar repentinamente. Al día siguiente, a las 8:30 p.m., Abraham Alfaro, un universitario de 18 años, captó con su video doméstico, desde la ventana de su casa, las mismas luces ondulando por las colinas de La Molina. Una hora después, Lilian Salas las grabó cuando sobrevolaban el óvalo del Callao. Antes de terminar la grabación, su cámara se apagó inexplicablemente.
Pero la "cacería de Ovnis" desatada en Perú parecía no tener fin y el 11 de febrero dos aficionados filmaron más luces misteriosas moviéndose entre Callao y Pueblo Libre. La tensión aumentaba. Muchos pensaron que se trataba de una invasión, otros que se estaban cumpliendo antiguas profecías. A menos de un mes del caso de Jaime Vidal, otro cámara de Frecuencia Latina, Jaime Tang, filmó un Ovni durante 20 minutos, a las 00:20 del 12 de febrero. En el video se ve al objeto detenido en el aire, balanceándose levemente sobre su propio eje. Al mismo tiempo, un avión pasaba por encima de él, aparentemente sin haberlo detectado. Horas antes, probablemente la misma nave fue fotografiada por el ufólogo
Sixto Paz cuando éste paseaba con su familia por Miraflores, el barrio mas concurrido de la capital.
Imagen de
un OVNI captada en Lima (sobre estas líneas) y otro objeto fotografiado
por Sixto Paz desde el centro comercial Larcomar, en Miraflores, Lima
(arriba).
El cráter de Chincheros
Uno de los casos mas singulares de esta oleada fue el de Sergio Echegaray. El 21 de febrero, a las 11:20 p.m., le despertaron los gritos entusiasmados de su padre, quien fue el primero en divisar el Ovni. Sergio corrió en busca de su amigo Marco Antonio Marqués, dueño de una pequeña cámara de vídeo. Ambos filmaron dos Ovnis sobre el distrito de Magdalena durante casi 40 minutos. Incentivados por la experiencia, Sergio y Marco vigilaron día y noche con la intención de grabar un Ovni a la luz del día. Lo consiguieron dos días después, a las 6:15 de la tarde. Sergio nos ha comentado:
"Es muy difícil captar un Ovni, pero filmar más de uno y, además, en pleno día, es toda una hazaña". Seis días después, a las 11:30 de la mañana, un comerciante de 36 años, que prefirió mantener el anonimato, fotografió accidentalmente un Ovni en el complejo arqueológico de Ayapitec, en la provincia de Yarowilca, departamento de Huánuco. El testigo manifestó, en el diario Extra, que nunca había tenido una experiencia similar:
"Sólo deseaba tomar una foto del paisaje, pero cuando revelé el carrete me llevé una sorpresa al ver un
Ovni", declaró.
Sergio
Echegaray obtuvo varias grabaciones de Ovnis sobrevolando el
distrito de Magdalena
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Ovni
fotografiado en el complejo arqueológico de Ayapitec
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Pero no fue el único turista afortunado. El 9 de marzo, al mediodía, otro Ovni fue fotografiado sobre las ruinas de Pisaq, en Cuzco, por una joven italiana. Casi un mes después, el 26 de marzo, se filmó un Ovni sobrevolando el área de Chincheros (Cuzco), al sureste del país. El objeto era muy distinto de los avistados anteriormente y tenía la típica forma de cigarro, con la parte central oscura y los extremos luminosos. Al día siguiente, los lugareños encontraron en el suelo una misteriosa concavidad en forma de media esfera, con 9 metros de diámetro y 6 de profundidad, cerca de la laguna de Piurai, entre Chincheros y Cuzco. Alrededor del cráter no había huellas que pudieran sugerir un origen humano y los vecinos del lugar aseguran que vieron raros destellos moviéndose sobre la zona. Según Ruperto Benavente, geólogo de la Universidad San Antonio Abad, en Cuzco, el cráter se debería al hundimiento de la tierra en esa área. No obstante, hay opiniones contrarias.
"Si fuese una falla geológica, el suelo estaría agrietado. La gente dice que esa noche se vieron luces sobr el lugar donde el cráter
apareció", explicó el profesor Leandro Córdova tras examinar el lugar, aunque reconoció su incapacidad para encontrarle una explicación a lo sucedido. En todo caso, el foso de Chincheros está allí, a disposición de los científicos que quieran investigarlo.
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El
9 de marzo de 1999, una turista italiana fotografió este objeto
sobre el complejo arqueológico de Pisaq, en Cuzco.
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Pero, ¿qué significan estas oleadas? ¿Por qué se producen? Las opiniones de los investigadores peruanos son diversas e incluso contradictorias. Según Antonio Córdova, dirigente del grupo filosófico-religioso-ufológico Alfa y Omega, son
"los síntomas de que el plazo de la humanidad se acaba y el Juicio Final está
cerca". Mario Zegarra, en cambio, opina que las oleadas son cíclicas y que ocurren en todo el mundo quizá desde hace miles de años. Por su parte, el investigador y contactado
Sixto Paz estima que, si bien las oleadas se producen cíclicamente, conforme nos acercamos al fin del milenio serán cada vez más dramáticas porque son el prólogo a un muy próximo contacto masivo entre culturas extraterrestres avanzadas y la nuestra. Sin embargo, no puedo dejar de recordar lo que dijo al respecto mi padre,
Carlos Paz, antes de morir:
"Las oleadas se producen cuando se ha acumulado demasiada energía entre las fallas geológicas y hay inestabilidad en zonas de ajuste orogénico..."
Primero, el terremoto de Colombia... A continuación, el 3 de abril, el terremoto de Arequipa, Perú... ¿Tenía razón
Carlos Paz?
Para obtener más
información, póngase en contacto con:
El Instituto Peruano de
Relaciones Interplanetarias Jr. Junín 402 Barranco - Lima 04 - Perú
Tel: 51-1- 4676238 Internet: rose@phantasia.com.pe
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