Mexico surrealista
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Es común hablar de un México surrealista y citar a André Breton y su visita a este país en 1938 como prueba de que el creador del surrealismo quería conocer esta tierra para comprobar si aquí el surrealismo era costumbrismo.
Este chiste se autodescalifica como chiste pues un pueblo que solaza en decir que lo que ocurre es surrealismo es necesariamente surrealista.
El surrealismo es un movimiento surrealista que trata de desligar al máximo a la razón del proceso creativo. La poesía , la pintura, y el cine surrealista, deben precerse más al mundo del sueño, libre de ataduras lógicas, que al estructurado mundo de premisas, silogismo y conclusiones. ¿Por qué no puede ser un pez soluble? (Pez soluble es el título de una serie de escritos de Breton).
Su creador, o descubridor, o redescuridor pues el surrealismo pues el surrealismo como predominio de lo inconsiente en el acto creativo debe ser bastante más viejo que Breton, fue un frances nacido a fines del siglo XIX y como tal heredero de una cultura generosamente volcada hacia el racionalismo de Descartes. En Breton el surrealismo es un mecanismo volitivo, un esfuerzo por no permitir a la razón entrometerse en la concepción de sus poemas.
En un país donde el pensamiento lógico no es sino patrimonio relativamente reciente de un pequeño grupo, donde la tradición popular es rica en creencias mágicas, donde la muerte es catrina y las humanidades florecen mucho más y mejor que la ciencia. Donde el héroe contra la guerra de los franceses, afrancesa al país y va a morir luego de su destierro a París, donde después de la Revolución Mexicana, surgen los muralistas de filiación comunista, el surrealismo no es producto de una toma de posición filosófica sino realidad ineluctable.
El surrealismo no es sólo la vida de Rivera, Lupe Marín, Frida Kahlo, Nahui Ollin, el Dr. Alt y el grupo de intelectuales que retrata Elena Poniatowska en su exelente libro Tinísima. No solo son surrealismo sus intrigas , encuentros y desencuentros, con Trotsky. También lo es quizá Vasconcelos reeditando a los clásicos de la literatura y recorriendo el país en una campaña de alfabetización y los generales reeligiéndose al final de una revolución que tuvo como lema Sufragio Efectivo no Reelección. Surrealismo es también la guerra de los cristeros.
No sólo es surrealismo Remedios Varo, su melancolía y depresión. Lo es también la foermación del partido único que -contradicción de contradicciones- se llama Revolucionario Institucional. El cambio perificado. Lo es la existencia de una oposición reaccinaria y una izquierda adoradora de Moscú, satanizada y satanizante.
El surrealismo como filosofía es una toma de posición a favor de la rebeldía, de la libertad del proceso creador. El surrealismo y los surrealistas estarán a favor de los republicanos en la guerra de España. Pero también este combate se va a perder. El surrealismo en México va a ganar a los refugiados españoles, su capacidad de sueño y su potencial creador.
Y sigue el surrealiesmo de "Los Olvidados" y Buñuel, pero ¿no es también surrealismo la antropología social de Oscar Lewis y "Los hijos de Sánchez"? y la novela casi el paraiso de Spota, donde la "mejor sociedad" de México se disputa los favores de un auténtico signo de putana, que se hace pasar por noble italiano. Spota escribirá más tarde otro libro notable, donde retraía el surrealismo de la política del país: Palabras Mayores. Y Spota era sobre todo un periodista, más un cronista que un novelista. ¿Qué estaría escribendo ahora Spota?
Allá va el país en los años sesenta por los rumbos del desarroyo estabilizador, desafiando a Malthus, con una tasa de crecimiento demográfico que rebasará no sólo la capacidad del país de generar sus propios alimentos -en un campo, sujeto a la reforma agraria- y energéticos, sino de construir salones de clases y preparar profesores. La ignorancia, como el juego de Marathón, se cierne sobre el futuro, como posible vencedora. ¿Surrealismo puro?
Pero el país no está mudo, ni acéfalo. Tiene sus intelectuales: Novo, cronista de la ciudad y compilador de recetas de cocina, poeta del cinismo, la desilución y la culpa. Torres Bodet y Agustín Yañez al filo de la Secretaría de Educación Pública, Carlos Fuentes, buscando la escencia del mexicano en la región más transparente y Paz.Octavio Paz que conoció a Breton, pero no en México, sino en Francia. Paz que dice sentir que llegó tarde al surrealismo por veinte años.
José Revueltas y su convicción revolucionaria. La disputa entre preparatorias que desencadena una catarsis nacional y el absurdo -más que surrealista- sacrificio de los jóvenes surrealistas más nobles que quieren el cambio en este país. Las consignas del mayo frances y el pensamiento de Sartre están presentes también en ese año de parteaguas: la imaginaión al poder. Seamos realistas, pidamos lo imposible, dicen los muros de paris. Y Sartre advierte: Lo que hay que explicarle a la gente es que tras este movimiento no hay unua voluntad de desorden, sino el deseo de un orden nuevo.
Los jóvenes de entonces van a llegar a ser los adultos de este fin de siglo. Son el blanco de la crítica de la juventud siempre despiadada en sus juicios sobre la momiza. Pero ahora se le analiza y condena desde la derecha, desde la filosofía yupie, que el Tratado del Libre Comercio y el peso de la crisis económica van imponiendo como religión en las primeras generaciones de estadounidenses nacidos en México. Y si no, diganme si no es surrealismo el nuevo santoral nacional con las Dennis López y Samanthas Sánchez.
Pero lo más surrealista estaba aún por venir. El país más endeudado del mundo en el club de los paises más ricos del mundo. México a la OCDE. Un subprocurador que es (o fue, no sé) perseguido por la justicia en México y exonerado fuera. Servidores públicos al servicio privado de ellos mismos.La huelga en la máxima casa de estudios del país (UNAM). Guerras de poderosos por el control de los medios de comunicación y el surrealismo de un caudillo, que lo es apesar suyo, y levanta una voz con calaridad, sentido del humor e inteligencia, como conciencia nacional, en el sureste, para decir desde atrás de su pasamontañas que nos hace falta otro México, menos surrealista. Mientras tanto otros siguen platicando el viejo chiste de que aquí Kafka y Breton serían autores costumbristas.
Rafael Fernández , México surrealista
Revista de Revistas , publicación Exelsior
Año 1994 , No. 4443 , pp, 35