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Hay personas que dicen no gustarle los gatos porque son animales poco fiables. No en balde llevan por sus venas sangre de sus antepasados de vida salvaje. Aunque toleran la compañía del hombre, las pautas de sus antecesores siguen de alguna manera presentes bajo su doméstica apariencia. A pesar de los muchos siglos de domesticación que este animal lleva sobre sus lomos, conserva bajo la superficie, todas las reacciones instintivas y la ferocidad innata de su pequeño antepasado mamífero, Miacis, que vivió en la era de los dinosaurios.

Feroz y CautelosoCasa y LibertadAmantes de la higiene

La mirada de un gato resulta siempre enigmática. Puede llegar a ser tierno y feroz a la vez, de ahí que lo mejor sea no confiarse. Es capaz de vivir felizmente entre humanos como de forma salvaje. Suele ser cauteloso y valiente. En cuanto a su alimentación, es carnívoro con gustos omnívoros. Su dentadura y garras le resultan idóneas para sus prácticas carnívoras.

Esta imagen de animal con antecedentes salvajes fluyendo por su sangre, no significa que haya que tenerlo atado en casa, como ya se ha dicho antes. Pero además, es conveniente trabajar la otra cara, la de la caricia. Los niños que tienen en sus casas gatos, suelen recibir las primeras lecciones de ternura, tolerancia y paciencia de este animal. Es más, algunas investigaciones en el campo de la medicina han puesto de relieve que una persona que se sienta y acaricia a un gato que ronronea sentirá una disminución de su tensión nerviosa, de la presión sanguínea y del número de pulsaciones.

Siempre se ha dicho que el gato es un animal muy limpio. Para su aseo personal se sirven de la lengua y de las garras. La flexibilidad de su columna le permite llegar con su áspera lengua incluso a las partes más inaccesibles del cuerpo. Utiliza su garra bien laminada para limpiarse la cara y las orejas.

En caso de que su gato enferme y deje de lavarse, hágalo usted, ya que de lo contrario puede llegar a perder las ganas de vivir, y el mero hecho de que lo lave con cariño puede favorecer su recuperación.

El gato que usted puede tener en su casa conserva el instinto cazador y las capacidades físicas de sus ancestros. Y hasta el más mimado reacciona ante la emoción de la caza si se le presenta la oportunidad. Siempre se ha valido de su destreza y velocidad para escapar de los predadores y cobrar sus propias piezas. Conserva el vigor preciso y necesario para encontrar y capturar pequeños mamíferos y pájaros.

 
Si su gato se pasa la mayor parte del tiempo metido en casa, debe compensar esa falta de oportunidades para cazar, ofreciéndole juguetes apropiados con los que poder desfogarse, además de compartir con él esos juegos inspirados en la cacería. Le puede dar, por ejemplo, un ratón relleno con hierba gatera, u otros objetos similares, para que los sacuda y salte sobre ellos. Para animarle a atacar, lo mejor que puede hacer es utilizar plumas grandes atadas a un pedazo de cuerda. Es importante que estimule su interés por el ataque, ya que de este modo, evita también, la aparición de problemas de obesidad.