
NOCIONES
FUNDAMENTALES
Como toda
institución multisecular, la Masonería ha
conocido diversas fases en su
desarrollo, tratando de adaptar
su metodología elaboradora de pensamiento a las
vicisitudes de la evolución
social humana, subrayando siempre la
perennidad de los valores esenciales. En el Siglo de las Luces, la sociedad europea culminó el movimiento posrenacentista que hacía de la
libre expansión de la cultura y de la libertad, intelectual y moral, metas imperativas. Durante el siglo
XIX y buena parte del XX no podía permanecer inmóvil en la trayectoria
hacia la progresiva aceptación de los principios democráticos de tolerancia, igualdad y solidaridad y a su introducción en las legislaciones estatales. El positivismo
científico de ese segundo período contagió a una parte
de los masones, que, impelidos
por la dinámica de una construcción social más justa y pacífica, llegaron a ver, en las metas puntuales reclamadas por la
sociedad, la única plasmación posible de los
anhelos masónicos. Su labor fue meritoria, ciertamente, logrando transferir o
adherir su propio entusiasmo
al de
sectores sociales de los que emergieron multitud de
valedores señeros y de organismos
colectivos no oficiales, asumiendo ideales semejantes a los
que la Masonería ha propugnado siempre como estructuras útiles para
la ascesis de la Humanidad hacia la Belleza, la Fuerza y la Sabiduría universales.
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