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Editorial y Opinión. . . ?


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Editorial  

Oruro: Puente de integración

En el año 2000 se habló seriamente sobre la importancia de invertir en la construcción de carreteras para estar preparados al reto internacional de la consolidación de los corredores bioceánicos. El gobierno de entonces mencionó su interés en el programa vial del país y la necesidad de invertir 1.500 millones de dólares, asegurando que ya se lograron 750 millones de dólares que debían ser utilizados hasta el próximo año 2005.

El entonces Ministro de Desarrollo Económico (José Luis Lupo) afirmó que el país está realizando todos los esfuerzos posibles para convertirse en el nexo más directo entre los países vecinos como el Brasil y la Argentina, el Perú y Chile, lo que significará unir los océanos por vía terrestre, haciendo realidad un proyecto de magnitud, para facilitar las operaciones de exportaciones de los vecinos, utilizando necesariamente nuestro territorio.

Y justamente, en el centro de todas estas operaciones hay que pensar en la importancia que tiene nuestro departamento, Oruro, que por su excepcional ubicación geopolítica debe convertirse en el verdadero "puente de la integración internacional", contando con la mejor red vial del sector, integrando al mismo tiempo todo el país a través de la red fundamental y extendiendo las carreteras secundarias o departamentales hasta los mismos límites fronterizos. Es una tarea sumamente importante y debe mantenerse como prioridad para el nuevo gobierno, que menos mal, está dando muestras de consolidar proyectos que favorecerán al desarrollo del occidente y por lógica consecuencia al progreso nacional.

Ahora bien, se sabe que ya fueron financiados (año 2000) 750 millones de dólares que debían ser desembolsados paulatinamente para impulsar la construcción de diversos tramos carreteros en departamentos por los que cruzarán los corredores bioceánicos. Cuánto le corresponde a nuestro departamento, especialmente para hacer realidad la carretera asfaltada hasta Pisiga...? Es un dato que lamentablemente no ha podido ser precisado, más allá de un marco referencial que mencionaba 19.5 millones de $us. para el tramo Oruro-Toledo.

Actualmente el gobierno se ha movilizado para dar visto bueno a la construcción de otro tramo que unirá Ancaravi con Huachacalla, aunque se mantendría con dudas el financiamiento de un sector intermedio entre Toledo y Ancaravi. Finalmente deben obtenerse los fondos necesarios para terminar la carretera internacional en la localidad de Pisiga, fronteriza con Chile y de vinculación inmediata con el Puerto de Iquique en el Pacífico.

Se formulan muchas interrogantes sobre los recursos económicos que deben ser financiados para concretar nuestro proyecto vial hacia el Pacífico, pero es importante recordar que desde hace años este proyecto es de prioridad nacional, existen los recursos, así lo aseguraron las autoridades de gobierno del año 2000, ahora hay que reclamar la regularización de los futuros desembolsos, para que los trabajos no se interrumpan y ésta parte importante de los corredores bioceánicos sea una realidad. Parlamentarios, autoridades departamentales y dirigentes cívicos, tienen la enorme responsabilidad de cambiar el futuro regional, para que Oruro sea el puente de integración internacional.

 

Che: El más universal de los latinoamericanos

Por: Carlos Ruiz (*) E-Mail: serviex@prensa-latina.cu

Santiago de Chile.- A sabiendas del riesgo que significa intentar atrapar el fundamento central de la figura del Che (si el empeño es honesto, no de burdo y reiterado manoseo), el revolucionario está compelido a hacerlo: es un requerimiento de los desafíos actuales, de las adversas condiciones de lucha; es algo que no podemos eludir.

Es también una forma de homenaje: ofrecer y arriesgar nuestra propia lucha, nuestras propias interpretaciones y caminos.

Las formas más torpes de desvirtuarlo caen por sí mismas, se ridiculizan solas y, a contrapelo de sus pretensiones, agigantan casi mecánicamente su figura.

Por ejemplo, aquellas más grotescas que pretenden convertirlo en mercancía. Pero hay otras más sutiles que tergiversan su legado. Sin hacer un inventario exhaustivo, abordemos algunas de estas en la necesaria tarea de desmontarlas.

Una es aquella que reconoce y venera su estatura moral, su valor humano, pero como un símbolo hoy inalcanzable, para añadir luego la trillada muletilla de que hoy son otros tiempos.

Se dibuja así un Che admirable, pero atado a un pasado ya superado. Incluso se habla de guerrillas posmodernas, que es como decir posguevaristas.

Es como si la frialdad que exigen los duros diagnósticos de las condiciones actuales, obligara a una veneración casi nostálgica por una figura de museo.

Entonces, y sin caer en el absurdo de presentar a un Che frivolizado, se le deja obsoleto para un presente que lo reconoce como un ejemplo moral, pero que no lo necesita como ejemplo político.

Claro, para los más absurdos, la superación del mundo actual siempre fue imposible; aunque para los más sutiles, si bien la lucha y los objetivos del Che fueron apropiados para su tiempo, hoy ya no lo son.

Así es como se habla de un Che humanista, pero despojado de su voluntad de cambio.

Pero el Che, su figura ante todo de revolucionario, no es precisamente revolucionaria gracias a su humanismo. Al contrario, el Che es un humanista porque es un revolucionario integral, es decir, es humanista porque lleva la figura revolucionaria hasta sus más altas cumbres.

El Che se construye a sí mismo y contribuye a la construcción humana de los demás a través de la lucha por cambiar el mundo. De modo que el humanismo del Che es inseparable de su condición revolucionaria.

No se trata de sostener, dogmáticamente, que los tiempos del Che son los mismos que corren hoy. Eso sería absurdo.

Lo que permanece vigente es el carácter revolucionario de sus objetivos: la transformación de nuestra realidad y la instalación, con ello, de condiciones realmente propicias para el mejoramiento humano.

Y esto remite a otra cuestión fundamental en el Che: la lucha por esa transformación, como condición insoslayable para alcanzar tan enormes metas.

Pero así como se trata de dividir su figura de hombre dispuesto a hacer todo lo que cada momento requiere para el avance transformador bajo la imagen parcial de un humanista, de un Quijote, a veces hasta de una especie de Cristo, respecto a la lucha revolucionaria se busca reducir su figura a la de símbolo del carácter armado de la lucha transformadora, como símbolo de sólo una parte de esa lucha.

Es un intento de acotar y reducir su figura, que alcanza no poca difusión en círculos de izquierda.

Se despoja así al Che de sus excepcionales cualidades de dirigente político, reduciéndolo a la imagen del guerrero impulsivo, a veces con aire romántico, otras como un hombre temerario y aventurero.

Pero siempre alejada su figura de las tareas de la construcción de la fuerza social, humana en definitiva, para la superación del decadente orden actual de cosas.

De aquí se hace una imagen del Che foquista. Es decir, de alguien que considera al pueblo como algo previa y mecánicamente organizado y consciente y que, por tanto, reduce su acción a añadir a esa situación un brazo armado que intenta conducirlo.

En otras palabras, que la acción y la doctrina del Che reducen la tarea de los revolucionarios al levantamiento de una estructura armada capaz de provocar la revolución mediante la lucha guerrillera.

Es una imagen del Che, en la que mesiánicamente toda acción política aparece subordinada y hasta reemplazada por la lucha armada.

Claro que hay un Che guerrillero, que desplegó cualidades excepcionales como tal.

Pero lo que no se puede perder de vista es que para el Che, ese famoso foco guerrillero es una estructura combativa que tiene lugar dentro de una estrategia política, sólo allí es concebible.

Frente a estas reducciones basta releer su Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental.

Allí está el examen de diversas situaciones de dominación y de las perspectivas de liberación existentes, y cómo vislumbra las luchas necesarias para abrir la oportunidad de las revoluciones.

Es más, el Che plantea como nadie la necesidad de romper la bipolaridad mundial predominante desde las luchas del Tercer Mundo. Ello implica no alinearse de manera rígida con los principales bandos en conflicto: el capitalismo desarrollado, bajo hegemonía del imperialismo norteamericano, y el llamado socialismo real.

Esto significaba un difícil camino rupturista con la mayor parte de la izquierda latinoamericana de aquel entonces.

Hoy, por cierto, de esto se prefiere no hablar. Pero al Che no lo pueden ahogar los silencios, ni aunque sean de izquierda. Y reivindicar al Che como ejemplo de lucha, pero despojado de sus ideas políticas concretas, es otra forma de tergiversarlo.

Es que el Che es la figura más universal que ha dado América Latina. Es un luchador de un proyecto de transformación global, que concibió y materializó como pocos su lucha como una lucha por la liberación de la especie humana.

Si hay un revolucionario que no puede reducirse a la imagen de un guerrero puntual, ese es el Che. Ese es un estandarte que no podemos dejar que sea desvirtuado.

El Che no fue un violentista a ultranza. Su preocupación central no fue la violencia armada, sino la construcción de una sociedad mejor para el hombre.

Pese a que algunos no suelen ver así, la lucha del Che en el plano de las ideas es tan trascendente como sus combates armados. La forma en que concibe la Construcción del Socialismo y del Hombre, es de una audacia y una ambición sin par no sólo en América Latina, sino en todo el mundo entonces llamado socialista.

El Che se adentra en las complejidades y los desafíos que implica el pretender poner fin a toda dominación entre los hombres, no sólo la de imperios y esclavitudes, sino también la de egoísmos e individualismos, buscando decididamente una forma de sociedad que permita el despliegue pleno de las capacidades del ser humano liberado.

Por eso el Che fue un rebelde incluso dentro del propio socialismo.

Para el Che el hombre se libera a través de su lucha, no sólo porque ésta permite derrotar al enemigo, sino porque en ella se agiganta a sí mismo.

La lucha es una conducta básica, aunque no haya certeza de resultados inmediatos; tanto en la paz como en la guerra.

Las capacidades humanas crecerán a través de la lucha, tanto individuales como colectivas.

De ahí que nuestra lucha sea un esfuerzo permanente por construir un sujeto histórico de la transformación, tanto en la dimensión social como individual.

No hay foquismo ni vanguardismo en la figura del Che que, como pocas, pregonó con audacia la aspiración a que la gente cambie su mundo por sí misma.

Hoy se repite por doquier que un cambio profundo es imposible, pero la historia muestra que tales cambios siempre han tenido que abrirse paso contra lo posible. Hoy unos creen que es mejor resistir amarrados a todo lo conocido. Otros buscan moverse de acuerdo con lo aceptable.

Pero luchar por la liberación del hombre desde las condiciones actuales, pese a su adversidad, debe ser un rasgo esencial de la condición humana; de lo contrario, habría que rendirse a la idea de que el hombre nació para ser sometido, para vivir irremediablemente aplastado por miserias materiales y espirituales como las que hoy priman en el orden capitalista de los asuntos humanos.

Lo contrario significa, entonces, entender la condición humana como una lucha por la superación del actual orden de cosas, estando, como estamos, en la prehistoria, en los tiempos remotos del hombre libre.

Así, la principal de las herencias que rescatamos del Che, el más universal de los latinoamericanos del siglo XX, es la de luchar por el futuro con fuerza e inteligencia, sin temor a los diagnósticos más duros, sin ilusiones baratas, pero con esperanza en el futuro.

Aunque es una opción difícil es, en definitiva, la única que realmente nos hace más humanos.

Por eso, el Che es una figura que exhorta y convoca a lo mejor que hay en cada uno de nosotros en pos de esa descomunal, pero más noble de todas la tareas: la transformación de la sociedad en aras del mejoramiento humano.

(*) El autor es director de la revista chilena La Surda. Colaborador de Prensa Latina

 

Un año después de la guerra contra Afganistán.-

Colosal aumento de la producción de

 opio en el Afganistán post-talibán

Por: Isaac Bigio (*)

LONDRES, especial para LA PATRIA

A un año del inicio de la guerra contra Afganistán uno de los efectos más resaltantes del nuevo país es la acelerada recuperación económica de la que fuera su principal materia de exportación: el opio y su derivado, la heroína.

El país que más bombardeos ha sufrido en este milenio no tiene mayores riquezas o armas. Sin embargo, en lo que sí había logrado transformarse en primera potencia mundial había sido en el de la producción de opio. Distintos cálculos apuntan a indicar que Afganistán había venido produciendo entre el 70 y el 90 por ciento de dicha droga que se consume en el mundo.

Afganistán es un país con pocas vías y fábricas y donde el total de exportaciones legales anuales apenas sumaba los 70 millones de dólares. En medio de una colosal miseria y de constantes hambrunas el cultivo de la amapola se convirtió en una base de sustento para miles de familias. Las mafias que producían y transportaban la heroína fueron creciendo, especialmente desde que en 1992 se instalaron en Kabul los mujahedines fundamentalistas.

Los servicios de inteligencia estadounidense, pakistaní y saudí sabían que las fuerzas anti-comunistas que ellos apuntalaban también se financiaban con el narcotráfico. En 1996 los talibanes se hacen del poder y la producción del opio sigue creciendo. Sin embargo, el Mula Omar inicia una campaña de forzada erradicación del cultivo de amapolas. Para unos este giro se debía al intento de arribar a una sociedad pura teocrática donde también se vetaba la música, el baile y el trabajo y la educación para las mujeres. Para otros el viraje talibán tenía como norte también mostrar a los EEUU que ellos podían ser un buen aliado y ejemplo en poder acabar con el narcotráfico.

En 1999 se cultivaron 4.600 toneladas de opio. Al año siguiente bajaron a 3.300. En el 2001, tras una drástica 'fatwa' (orden religiosa), los talibanes lograron eliminar más del 95% de dicha producción. En el año de la invasión occidental los cultivos de opio en las zonas talibanes apenas llegaron a generar 170 toneladas. En las áreas controladas por la pro-occidental Alianza Norteña, la elaboración de dicha droga fue, por el contrario, en aumento.

Una de las consecuencias de la victoria occidental ha sido, paradójicamente, el gigantesco aumento de la producción del opio. Según los diarios ingleses 'The Independent' y 'Daily Express' el nuevo Afganistán, controlado por las fuerzas armadas occidentales y sus aliados, estará generando en el 2002 unas 1.900 a 2.700 toneladas de opio. Esto implica un salto de 8 a 15 veces, depende de cómo se calcule la anterior producción de opio (incluyendo o descartando las zonas que detentaba la Alianza Norteña).

El negocio de la heroína mueve más de $us 3 mil millones solamente entre los 300.000 consumidores de dicho estupefaciente en Gran Bretaña. De las decenas de miles de millones de dólares que genera dicho narco-tráfico, un porcentaje insignificante se queda en Afganistán, donde los sueldos de profesionales no llegan ni a los $us 50 mensuales. Para intentar detener la producción de opio el ministerio de asuntos externos británico está sugiriendo entregar $us 1.250 a cada campesino afgano por cada hectárea de amapola destruida.

Algo que resulta altamente contradictoria es la relación entre la política anti-narcóticos empleada en Afganistán con la de otros países. Uno de los argumentos esgrimidos por los EEUU para enviar armas y efectivos a otros países es la necesidad de acabar con el narcotráfico. El Plan Colombia, por ejemplo, prevee un millonario desembolso en ese país, el mismo que se ve acompañado por dotar de armas y entrenadores, bajo la consigna de acabar con la llamada narco-guerrilla. La erradicación forzosa de la coca en Bolivia ha generado numerosas marchas de protestas y muertes, y el que un dirigente cocalero virtualmente empate con el triunfador de las presidenciales.

Sin embargo, el país que más había logrado disminuir la producción de droga había sido el Afganistán talibán. El Mula Omar no tuvo el apoyo de la DEA ni de sus tecnificados mecanismos y aviones. Sus métodos fueron duros y basados en la represión teocrática. Sin embargo, la mayor guerra que occidente ha realizado en este milenio ha sido contra el gobierno que más exitosamente había logrado hacer frente al narcotráfico.

 

(*) Analista Internacional London School of Economics & Political Sciences

 

LECTURAS PARA LA REFLEXION

Grandezas que no entendemos

Nos pasa en todas nuestras actividades, y muchas veces sólo al calor de nuestro ánimo: Esto es lo mejor, bueno, excelente. Y otras elocuencias, a cual mejor. O al revés: nuestra descalificación es contundente.

Tardamos en aprender que nuestro juicio tiene que ser fruto de una profunda meditación. Y en el campo espiritual de una experiencia, cuya riqueza está en manos de Dios. A Job, le pasó eso: "Hablaba de grandezas que no entendía, de maravillas que superan mi comprensión. Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos; por eso me retracto y me arrepiento, echándome polvo y ceniza".

¿Merece alabanzas ésta grandeza? Si: "Señor, yo sé que tus mandamientos son justos, que tienes razón cuando me humillas. Yo soy tu servidor, instrúyeme para que aprenda tus preceptos".

Bajo la reflexión humilde y la alabanza de fidelidad, escuchamos a Jesús: "...no se alegren de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo".

Fraternalmente: Paulo Jeis RCC

LECTURAS DEL DIA: Job 42, 1-3.5-6.12-16 Salmo 118, 66.71.75.91.125 Evangelio según San Lucas 10, 17-24

 

 

Diálogo entre sordos

PAULOVICH

- Hola, cómo estás, te veo un poco gordo.

- Así es hermanito, estoy sordo como una tapia ¿y tú cómo te encuentras?

- Yo también estoy sordo y he aumentado varios kilos desde Agosto.

- ¿Me quieres decir con eso que me estoy haciendo el angosto? Mejor será que nos respetemos y olvidaré que a ti te llaman el Tiquina porque siempre te haces el estrecho.

- Te aconsejo que nos concretemos al hecho y hablemos sobre el tema de la coca, que es el más interesante.

- Yo no me callo la boca porque tengo derecho a hablar aunque el que tiene boca se equivoca. ¿Y qué opinas de la coca que mientras más la erradican aparecen más cocales?

- No me vengas a echar la culpa de esos males porque estamos hablando entre personas formales.

- Es que no me entiendes porque estás mucho más sordo de lo que imaginaba.

- No vuelvas a decirme que estoy gordo porque a ti no te interesa, y además de que eres gordo también estás sordo.

- Entonces mejor nos apaciguamos y convenimos en que éste es diálogo entre gordos.

- El sordo serás tú porque yo escucho muy bien lo que me conviene y debes saber que no hay peor sordo que el que no quiere ver.

- Bueno, ¿qué te parece si se declara una pausa en la erradicación de la coca? Estoy hablando sólo de una pausa.

- Hablando de la coca estaría muy bien porque la Coca Cola es una pausa que refresca.

- Fresca será tu abuela.

- Y la tuya también, aunque te duela porque la coca seguirá siendo sembrada aunque no les guste a los americanos.

- ¿Es que no te das cuenta de que si seguimos sembrando coca no podremos exportar tejidos, cueros y otros productos bolivianos a los Estados Unidos?

- No me grites porque no soy sordo, lo que pasa es que escucho mal.

- Y tú tampoco me grites, Beethoven boliviano, porque no retirarán a los militares de la zona del Chapare porque los militares pueden estar en cualquier punto del territorio nacional, como dice la Constitución.

- Es que yo quisiera que el Chapare sea declarado territorio libre.

- No te escucho, pero me parece que estás hablando yemadas.

- Ah, entonces escuchas bien lo que te conviene.

- Ya te he dicho mil veces que no soy sordo como tú y me apena mucho que lo seas porque me han dicho que la sordera es el estado más cercano a la cojudez.

- Me parece haber escuchado un insulto.

- Tú serás el estulto y pongamos fin a esta disputa.

- Eso sí que no te aguanto.

 

Apuntes de Zacarias .....

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es para meterse a una riña:

lo que le hicieron a Chuquiña,

Inti Raymi la ha dejado embromada

y con agua ¡¡bien "polucionada"!!

ZACARIAS