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Renuncias: Xena y Gabrielle, son propiedad de Renaissance Pictures y Estudios Universal.
Género: Uber. Así que la historia me pertenece por completo.
Clasificación: sub/ alt. Esta historia está de acuerdo con el subtexto por lo tanto contiene escena de amor y de sexo entre dos mujeres. Si eres menor de 18 años o en tu país esto no está permitido, por favor no sigas... quiero seguir conservando mi libertad por muchos años más...
Aclaración: Todos los lugares aquí mencionados existen. Y forman parte de mi querida Argentina, así que junta un poco de dinero y ven a conocerlo, te aseguro que no te arrepentirás...

Comentarios, saludos o lo que quieras decirme, hazlo a mi mail: valxegab@hotmail.com


FRANCA AUSTRAL

Autora: Valeria XG

Segunda parte

El sol estaba alto cuando desperté, me revolví en mi asiento, mientras acomodaba mi cabello. Busqué con la mirada a mis amigas y las encontré dormidas. Decidí ir al baño para refrescar un poco mi rostro. Me levanté y me dirigí al fondo del ómnibus, entré al baño y me mojé la cara, me miré en el espejo y noté que mi rostro reflejaba el dolor que guardaba en mi corazón.
El nudo en mi garganta estaba a punto de aflorar, cuando llamaron a la puerta.
- Gabby ¿estás ahí?- la voz de Alex sonaba preocupada.
- Sí- abrí la puerta del baño y me dejé ver, ella entró y me miró. Me hizo sentar en el retrete y se arrodilló frente a mí.
- Ah, Gabby, que voy a hacer contigo, niña...- me abrazó fuerte y dejé escapar el llanto reprimido. - Tranquila, rubia... tranquila.
- Es que... ya... la... extraño... - de mis ojos seguían brotando lágrimas. Alex pasó sus dedos por mis mejillas las secó.
- Se que la extrañas, Gabby, pero tendrás que acostumbrarte... además solo serán un par de meses...- ella me sonrió y me revolvió el cabello. - porqué no la llamas... tal vez eso te tranquilice un poco... - miré el reloj y eran casi las seis de la mañana. Supuse que ella estaría durmiendo así que desistí de la idea- Vamos Gab, hazlo.
- Mmm, es muy temprano, tal vez esté durmiendo, Alex- me levanté y me enjuagué la cara... - gracias por ayudarme.
- Somos amigas ¿verdad?
- Si... - la abracé fuerte y luego me giré para abrir la puerta del baño- es mejor que salgamos de aquí...
- Vamos, rubia... ya cambia esa hermosa carita... - Alex tomó mi mano y fuimos a sentarnos.

Continuamos charlando el resto del camino, aunque mi corazón y mi cabeza estaban en Madryn me prometí llevar la separación de la mejor manera.
Estabamos llegando. El micro entró a la terminal a las diez y veinte de la mañana. Nuestros familiares nos estaban esperando. Me despedí de las chicas y les prometí que las llamaría más tarde. Nos despacharon las valijas y nos fuimos a la casa.

Al llegar mi madre me acompañó a la habitación, saqué la ropa y la empecé a guardar. Mi madre se sentó en la cama y empezó a mirarme. Mis movimientos eran nerviosos y poco controlados. Ella seguía allí sin hablar, sólo me observaba. Ya no aguantaba más, mis ojos empezaron a humedecerse y sabía muy bien que en cuanto la mirara no podría sostenerme. Y así fue... una fugaz mirada a sus ojos verdes rebosante de amor y comprensión, (ese amor y esa comprensión que sólo ellas, nuestras madres poseen y sacan a relucir en el momento en que más lo necesitamos) hizo que me quebrara.
- Gabby, ven, preciosa.- me dijo palpando la cama. Me senté a su lado. Ella tomó mis manos y me pidió que la mirara.- sé que estás sufriendo, hija. Pero la vida es así...
- Pero mamá... ¿por qué enamorarme me resulta tan doloroso?
- No lo sé amor, pero tienes que ser fuerte. Yo no conozco a esa chica, pero por lo que me has contado, estoy segura que ella te ama de la misma manera y sé que te esperará...
- No sé si aguantaré estar tanto tiempo sin ella...- empecé a llorar y mi madre me abrazó y me susurró palabras que sólo ella sabía utilizarlas.
- Tranquila Gabby, tienes que ser fuerte...- me besó en la cabeza- ¿sí, que te ha pegado fuerte, eh?- este comentario me hizo reír, sorbí el llanto y la miré sonriendo.
- ¿Tu crees?- ella empezó a reírse y me estrechó más en sus brazos.
- ¿Porqué no la llamas y le avisas que llegaste bien?- ella se levantó y me dejo sola, cuando estaba llegando a la puerta se volvió y me sonrió- mándale saludos de mi parte.
- Gracias.- tomé el teléfono y disqué su número, llamó tres veces y una voz agitada me contestó.
- ¿Diga?- sonreí al escuchar su voz nuevamente, la tristeza quedó escondida un momento. Me permití bromear.
- ¿Mmm, hace un par de horas que te dejé y ya estás de juerga?
- Gabby, mi amor... uff... jo, espera... ja- parecía que estaba luchado contra un titán, por lo agitada que estaba.
- ¿Qué estás haciendo?- pregunté algo intrigada.
- Estoy en el... mmm... gimnasio del hotel... uff... estoy trotando en la cinta... espera un segundo.- su respiración se fue calmando hasta volverse normal- ¿A dónde estás?
- En mi casa, en mi habitación. Llamaba para reportarme con mi amorcito...- ella rió con ganas y me di cuenta de cuanto echaba de menos su risa.
- ¿Cómo has llegado?...- me acomodé en la cama, me saqué las zapatillas y me rasqué los pies algo nerviosa.
- Bien amor, dormí un poco en el viaje pero la mayoría del tiempo me lo pasé pensando en ti...- ella suspiró.- he hablado con mi mamá...
- ¿Y que te ha dicho?
Le conté lo que hablamos mi madre y yo. Ella me comentó que en unas horas tenía que ir hasta Trelew a llevar unos papeles al Conicet. Y por la tarde iría a observar las ballenas un par de horas.
- Amor, ¿y mi princesita?
- Dana está en la casa de sus abuelos.
- Ahh... pues mándale saludos- me quedé callada un segundo- Sabes que te amo, ¿verdad?... - tenía que decírselo.- Te extraño...
- Si, mi vida y yo también te amo y te extraño... pero tienes que ser fuerte...
- ¿Pero como serlo, si la mitad de mi alma está a mil kilómetros de mí? - empecé a llorar, ella trataba de calmarme...- Te necesito Xena, te necesito conmigo...
- Tranquila, Gabrielle... ya estaremos juntas, sólo aguanta un momento...- ahora ella estaba llorando- no llores amor, me hace mal escucharte así... por favor.
- Te amo.
Seguimos hablando de todo un poco, logré calmarme y entender que por más que llorara nada podía hacer... entonces me di cuenta de que hacía una hora que estaba hablando con ella y por más que me pesase sabía debía colgar.
- Xe, debo colgar... - ella empezó a reírse.
- Creo que nos hemos excedido un poco...
- Ya lo creo.- sonreí y tomé aire para despedirme de ella- Bueno princesa... nos hablamos luego.
- ¿Qué harás ahora?
- Mmm, almorzaré con mis padres, llevaré a revelar las fotos, tengo un montón de ropa para lavar, ordenaré el cuarto, dormiré un rato... y después no sé...
- Entonces tendrás un día algo movido.
- Si, además tengo que repasar algo para la clase del lunes...
- Ya no llores con eso, que ya sé el secreto, chillas y chilla y luego te sacas un diez...
- Vale, que sólo dije repasar...
- Ok, entonces te llamo en la noche...- se quedó callada por un momento- Saluda a tu familia y a las chicas de mi parte...
- Lo haré, y por cierto, mi madre te manda un beso...
- Gracias.
- Besos a Dana y a sus abuelos. Adiós.
- Adiós... Te amo.
- Te amo.


El resto del día hice todo lo que le había dicho que haría. Como era sábado fuimos a cenar con mis padres a Rodizio, un restaurante italiano, pedimos lasagna para los tres y un buen vino. Estábamos cenando cuando mi móvil sonó, vi el número de ella en la pantalla y en mis labios dibujó una gran sonrisa que no pasó desapercibida por mis creadores. Mi padre que es un poco más reservado con respecto a mi sexualidad lo estaba tomando bien y fue él quien me dio el permiso para atender.
- Hola, princesa.
- Hey, ¿cómo anda mi reina?- su voz estaba más alegre.
- Bien, estoy con mis padres cenando en Rodizio y ¿tú?.- corté un trozo de mi comida y me lo llevé a la boca.
- Yo estoy en el hotel con Dana mirando dibujos animados.
- Y ¿cómo se porta mi princesita?- ante esta pregunta mis padres se miraron extrañados, yo les sonreí y le hice un gesto de "después les explico".
- Tu princesita, se ha portado terrible hoy, creo que te extraña, porque me ha preguntado por ti... oye ¿quieres hablar con ella?
- Claro, pásamela- se sintió que la llamaba y le decía que yo estaba al teléfono, luego escuché su risa y que tomaba el aparato.
- Hola, Gabby.
- Hola, mi amor... ¿cómo está mi bebé?
- Bien, ¿cuándo vienes?- su voz se volvió triste y preocupada- quiero verte.
- Yo también princesita... - esbocé una sonrisa, mientras sentía que mis ojos se llenaban de lágrimas, mi madre me tomó de la mano y me la apretó- pronto, amor, nos veremos pronto... te quiero.
- Yo te quiero más...- una rebelde lágrima recorrió mi mejilla. - Chau.
- Chau, enana.
- Hola- me saludó de nuevo.
- Hey- inspiré hondo para que ella no notara mi llanto.
- Bueno amor... te dejo cenar tranquila... mañana hablamos...
- Está bien... ¿Xena?- me daba un poco de vergüenza decirle que la amaba delante de mis padres, así que confié que ella me entendería.
- Lo sé, yo también te amo.- sonreí satisfecha porque ella me había entendido.
- Chau. - Colgué el móvil y seguí cenando ahora un poco mas contenta. Mis padres rieron al escuchar que yo le decía princesita a la hija de Xena.
- Y ¿cómo se llama la niña?. - preguntó mi papá.
- Dana, y no sabes lo que es- meneé la cabeza - Es terrible, esa enana. Pero a la vez es muy dulce. Y es tan bonita..., mañana cuando tenga las fotos las conocerán. Les saqué un par juntas y son de verdad muy tiernas... ojalá que cuando tenga un hijo se note tanto el amor como con ellas.
- Gabby, ¿te gustaría tener hijos?- preguntó mi madre.
- ¡Claro!- entendí el porqué de la pregunta y aclaré- el hecho de que me gusten las chicas no quiere decir que no quiera tener hijos... además hoy no es necesario estar con un hombre para concebirlo... pero soy joven tengo tiempo para pensar en ello.- mis padres sonrieron y me dieron su apoyo en cualquier decisión que quisiera tomar.- Además ustedes quieren un nieto ¿verdad?.
- Si mi amor, por supuesto, solo preguntaba...- aclaró mi mamá.


El mes de octubre pasó entre preparar las últimas lecciones y trabajos para el colegio.
El mes de noviembre lo dedicamos a preparar todo para la entrega de diplomas y la fiesta de egresados. Con Xena nos llamábamos a diario. Le mandé un par de fotografías y ella me mandó el video de la fiesta de cumpleaños de Dana, yo le había mandado por correo un regalo, que era una pollera de jeans y un conjunto de remera sin manga y saco en tela de algodón celeste y en el video me di cuenta que lo había recibido. Pues lo llevaba puesto.
Estaba mirando el video por cuarta vez en el día cuando golpearon la puerta de mi habitación.
- Gabby, Alex te espera en la sala...- la voz de mi padre sonó del otro lado.
- Pasa papá- él entró en mi cuarto - ven siéntate un momento.
- ¿Que ocurre hija?.- se sentó a mi lado y yo me acomodé en la cama, miro la tele y vio la imagen congelada de Xena y Dana abrazadas, sonriendo se volvió- ¿cuántas veces lo has visto?.
- Muchas, y no me canso de hacerlo.- dije riendo y acercándome - abrázame - abrió sus largos brazos y me envolvió- mmm, que bien se está aquí.
- ¿Que te ocurre? - dijo mientras levantaba mi rostro para encontrarme con sus ojos color miel- dime Gabby, sabes que puedes hablar conmigo.
- Sí lo sé, es que me entró melancolía y necesitaba un par de mimos- lo abracé mas fuerte, el me dio un beso en la cabeza.- Pá, estuve pensando en que carrera seguir y me decidí por Biología Marina...- el sonrió, pues él sabía que yo siempre había soñado con seguir esa carrera, pero había desistido de la idea porque tenía que trasladarme fuera de la capital - ¿Tú que opinas?
- Gabrielle, por mí, no hay problema- acarició mis brazos- pero debes hablar con tu madre...
- Ya lo hice.
- ¿Y que dijo?- preguntó.
- Que me va a extrañar mucho- le dije riendo, entonces el volvió a abrazarme y rió junto conmigo... - Sabes el padre de Xena trabaja para el gobierno, en el área de medio ambiente o algo así, aunque ahora está en el exterior, creo que en Miami y Xena trabaja en el Conicet... - me encogí de hombros- ...así que no me resultará difícil conseguir trabajo.
- Pareces que lo tienes todo planeado ¿verdad?- yo asentí- bien entonces déjame desearte suerte...
- Gracias. - me levanté y me puse una bata y bajamos a recibir a mi amiga que estaba hablando con mi madre en la sala. - Hola Alex...
- Hey, rubia- me miró extrañada- pero que haces todavía en pijamas, vamos guarra, cámbiate que en breve llega Ariadna.
- ¿Y se puede saber a dónde iremos?- pregunté mientras subíamos nuevamente a mi cuarto.
- De compras- entramos y empecé a buscar algo para ponerme- Yo tengo que buscar algo para la entrega de diploma y para la fiesta...
- Ahh, de veras, yo también tengo que buscar algo...- me puse un jeans y una remera, pues corría el mes de noviembre y ya se hacía sentir el calor.
- ¿Ese es el video del cumple de la niña?- yo asentí y le di play, para continuar viéndolo mientras me vestía- Está más grande, ¿verdad?.
- Sí además está re- viva...- me puse las zapatillas y empecé a peinarme- ¡No sabes como habla!... anoche me contó que su abuela la había llevado al parque y que jugó toda la tarde con los chicos... y no sé cuantas cosas más.- estaba cepillando el pelo cuando se me enredó- ¡Auch!, creo que me cortaré el cabello para la entrega...
- Sí ya lo tienes algo largo... ¿lista?- preguntó mientras apagaba la tele y el reproductor de video.
- Sí, vamos.


Ariadna llegó a los quince minutos. Luego de tomar algo fuimos a comprar nuestros trajes.
Caminamos por las calles Florida, Córdoba y otras que no recuerdo, hasta que hallamos una casa dónde tenían lindos vestidos de fiesta.
Entramos y la vendedora nos mostró unos cuantos. Yo me decidí por uno que era todo negro sin mangas con la espalda descubierta y en la zona del estómago tenía encaje que permitía ver mi tripa. La pollera llegaba un poco más arriba de la rodilla. Allí mismo me compre los zapatos que hacía juego.
Después elegí otro para la entrega, que era un pantalón oxford y saco de color beige y camisa de manga tres cuarto blanca y sandalias negras.
Las chicas estuvieron eligiendo y probándose de todo hasta que se decidieron. Seguimos caminando y fuimos a un bar a tomar algo.
Llegué a mi casa a la tarde, le mostré lo que había comprado a mis padres y a mi prima Gisela que había venido de visita. Me probé cada uno de los trajes y desfilé para ellos. Subí a mi cuarto acompañada de mi prima y le conté cuando sería la entrega y teníamos planeado hacer la fiesta y que por supuesto ella estaba invitada.
- Dime Gabby, ¿Xena te ha llamado hoy?- yo estaba en ropa interior y ella estaba frente a mi computadora navegando por internet.
- No, aún no - me puse unos pantalones deportivos una remera de tiras, las zapatillas y me senté junto a ella.- ¿Qué estás buscado?
- Mmm, necesito información sobre el efecto invernadero y la capa de ozono...- ella me miró un momento y me preguntó.- ¿ya le has dicho que estudiarás en Madryn?
- No, creo que hoy es un buen día para decírselo ¿no crees?- ella asintió- a ver, déjame ayudarte...

Eran las ocho y media cuando llamaron por teléfono. Gisela y yo estábamos en la sala mirando tele y escuché a mi madre atender...
- ¿Diga?... Hola Xena ¿cómo estás?... me alegro querida... ¿yo?... bien, con algunos dolores en las articulaciones, pero bien... si lo hemos visto... muy lindo. Es un amor tu hija... muy compradora... bueno querida, te paso... - yo estaba a su lado tirando del teléfono, porque cuando mi madre te agarra para hablar no la para nadie- Bueno un beso... chau- me dio el aparato y me revolvió el cabello- No seas tan impaciente Gabrielle. - me rezongó.
- Hola, amor. - dije volviendo al sillón y sentándome junto a mi prima.
- Hola, ¿qué hacías? - preguntó.
- Estaba mirando tele con mi prima ¿y tú?
- Yo estoy con la computadora armando unos informes para entregar mañana en la tarde.
- ¿Tienes mucho trabajo?- me levanté del sillón y me dirigí hasta la cocina.
- Algo, sabes hoy encontramos en Pto. Pirámides un delfín varado en la costa.
- ¿En serio?- tomé dos latas de gaseosa y la llevé a la sala- ¿Y que hicieron?- le di una a mi prima y le pedí que me abriera la mía...
- Con el grupo de prefectura lo devolvimos al mar... fue un trabajo duro... pero muy emocionante.
- Mmm, imagina cuando yo tenga esa experiencia- decidí tirarle una indirecta a ver si se daba cuenta y por supuesto la capto enseguida.
- ¿Qué dices Gabrielle?
- Pues lo que escuchaste, preciosa.
- ¿Eso quiere decir que vendrás a estudiar a Madryn?
- Sí...
- ¿Y qué estaremos juntas?- su voz se volvió agitada y ansiosa.
- Sip... - ella lanzó un grito de alegría que me hizo alejar el teléfono de mi oído- Hablé con mis padres y están de acuerdo y además me dijeron que me ayudarían.- decidí hacerla sufrir un momento haciéndome la misteriosa- pero hay un problema...
- ¿Cuál?
- El problema es que tengo que buscar un lugar donde pueda instalarme...
- ¿Me estas cargando?, Gabrielle- me interrumpió y su voz se volvió seria en ese momento.
- No...
- Pues yo estaba pensando... que... - ella estaba nerviosa y le costaba articular palabra, me tapé la boca para reprimir una carcajada mientras que mi prima me miraba algo extrañada- tal vez si tú quieres...
- ¿Si yo quiero, qué Xena?- le pregunté.
- Si te gustaría vivir aquí, conmigo. - Sí, eso era justo lo que yo quería y deseaba, pero no podía pedírselo, tenía que dejar que ella me lo propusiera.- digo, así te podré ayudar con el estudio y obviamente tenerte a mi lado... ¿Qué te parece mi propuesta?
- Creo que es excelente... Te amo tanto.
- Y tu no te imaginas como siento yo... - ella se calló por un momento y la oí tomar aire.
- ¿Amor?
- Mmhh - era obvio que estaba reprimiendo el llanto.
- ¿Qué te ocurre, Xena?- me acomodé mejor en el sillón.- Cuéntame... princesa.
- Es que estoy feliz... y la noticia me emocionó...- la oí que se reía- ¿Sabes? Dana se pondrá muy feliz, cuando le cuente.
- Que bueno, mándale un beso y dile que la amo, te quiero.
- Mañana hablamos, mi reina.
- Hasta mañana.


La semana se hizo más entretenida. Por primera vez el curso, mis amigas y yo nos pusimos de acuerdo. Estábamos todos entusiasmados y planeamos la mejor fiesta de egresados. Elegimos el mejor lugar, el precio y la fecha.
Sería el 27 de noviembre en El Mito, el lugar estaba ambientado como en la edad media, la entrada simulaba ser un castillo y el interior estaba iluminado con antorchas, era amplio, contaba con varias barras, las luces y el sonido eran excelentes y el lugar era genial.
Faltaba una semana para la entrega de diplomas y un compañero sería el encargado de decir el discurso de fin de año. Así que ahora estábamos atentos a sus palabras. Alex estaba abrazándome y Ariadna estaba atenta a lo que decía Fernando, el encargado de leerlo. Aunque no lo crean entre Ariadna y Fernando había onda, pero ellos lo negaban.
Alex me susurró para que la mirara a Ari y la vi embobada por las palabras y la viva imagen de Fer. No puedo negar que era un chico lindo, alto, moreno y de ojos increíblemente negros. Y Ari no se quedaba atrás, aunque no era muy alta, tenía buen cuerpo y una linda cara, sus cabellos eran largos y de color castaño levemente ondulados.
Se podían decir que hacían una buena pareja. Con Alex nos pusimos en campaña para que estos dos empezaran una relación antes de que yo me marchara a Madryn con mi morena. Y el lugar indicado sería la fiesta.
Alex por su parte ya había conseguido muchacho, y fue en el cumpleaños de su amiga Lola, el susodicho se llamaba Martín y era amigo del novio de Lola, ya hacía mes y medio que salían y se llevaban muy bien. Así que sin querer las tres estabamos o estaríamos - si todo sale bien entre Ari y Fer- en pareja antes de fin de año.


Día 26 de noviembre. 8:30 am.


- ¡¡¡Gabby!!!- el grito de mi madre me hace saltar en la cama, se abre la puerta y entra ella cargando una bandeja con mi desayuno.- Vamos amor, despierta.
- Mmmuuuuaaa- me desperezo estirando todo lo que puedo mi cuerpo en la cama.
- Buen día, preciosa- me siento en la cama y mi madre me besa en la frente y coloca la bandeja frente a mí.- desayuna tranquila Gabby.
- Gracias mamá, quédate y hazme compañía- preparo una tostada y se la ofrezco, ella la toma y le da un mordisco. - Papá vendrá a la entrega ¿verdad?.
- Sí, hija no te preocupes, llegará un poco más tarde pero irá. - Tomo un sorbo de mi café con leche y le sonrío. -¿Has hablado con Xena?- mi madre toma un poco de mi jugo para digerir la tostada.
- Sí, anoche hablamos. Dana me dijo quiere verme y me pregunta cuando voy a ir a verla.
- Ya pronto se verán- mi madre me sonríe y acaricia mi mejilla- Bueno amor, termina eso y bajas ¿sí?- se levantó de la cama y salió del cuarto.
- Sí, ya bajo mamá- me quedé pensando en las palabras de Dana y en las ganas de verlas que tengo- Calma rubia, sólo falta un mes y volverás a estar junto a ellas.


La mañana la dedique a ayudar a mi madre a ordenar la casa, pues era seguro que después habría fiesta porque mis abuelos, mis tíos y primos estarían en la entrega y después vendrían a la casa a celebrar mi egreso. Y yo aprovecharía la ocasión para informarles de mi decisión de estudiar en Madryn.
La entrega era a las ocho y media de la noche en el colegio. Y eran las siete menos cuarto y todavía no me había duchado. Corrí al cuarto y ordené la ropa sobre la cama, corrí al baño y cuando estaba entrando a la ducha mi madre me alcanzó el teléfono.
- Gabby, es Xena- me envolví en una toalla y tomé el aparato.
- Hola Xena- los nervios me comían el estómago, no sólo por la fiesta, sino porque intentaba no pensar en que ella estaba a mil trescientos kilómetros lejos de mí cuando más la necesitaba.
- Hola mi vida, ¿qué estas a haciendo?- en ese momento se me ocurrió una idea, ya que no la tenía cerca físicamente...
- Mmm, en este momento estoy envuelta en una toalla a punto de entrar en la ducha- me ruboricé al escuchar que ella soltaba un suspiro.- Xena... te extraño.
- Gabby... por favor...
- Mi cuerpo... te extraña- sonreí al escucharla gemir.- ¿me deseas?
- Sí, amor, no sabes cuanto y mi cuerpo también te extraña Gabrielle- nuestra respiración se hicieron mas agitada y pesadas sentí un calor inundar mi vientre y trasladarse hacia mi centro.
- Te amo, Xena... te deseo amor.
- Gabby, para por favor...- su vos era entrecortada y era obvio que ella sentía lo mismo que yo. - no estoy... sola.
- Y ¿con quién estás?- pregunté extrañada.
- Yo con nadie... pero estoy en un bar... lleno de gente... y me están... mirando.
- Já, Ja... estás al límite ¿verdad?
- Una palabra más y estoy perdida.
- Bueno, como no quiero que te pierdas, sin que yo esté presente, voy a ser buena y te dejo. Debo ducharme.
- Está bien preciosa nos hablamos luego.
- Un beso.
- Otro, chau.

Eran las siete y media cuando me terminé de cambiar, mi madre me ayudó a peinarme y me maquilló, a las ocho nos pasaría a buscar mi tío para llevarnos al colegio ya que mi padre tenía que arreglar unos asuntos del trabajo y llegaría un poco mas tarde. Mi madre terminó de arreglarse y esperamos a que llegara mi tío.

Al llegar, la entrada del colegio estaba abarrotada de gente, tanto de adolescentes como de sus familiares. Los nervios invadían el lugar, faltaban unos quince minutos para que la ceremonia comenzara así que decidimos ingresar al establecimiento. Busqué a mis amigas y las encontré charlando junto a los profesores, fui con ellas, una vez que acompañé a mi madre a instalarse junto a mis familiares que ya habían llegado.
Alex tenía puesto un pantalón de vestir negro y una blusa verde y Ariadna llevaba un pantalón azul y un top celeste y una chaqueta azul.
Alex estaba acompañada de Martín y charlaba animadamente.

- Hola, chicas- saludé a cada una con un beso. - Hey, Martín que guapo que estás- dije abrazándolo y dándole un beso.
- Tú no estás nada mal, rubia- me devolvió el gesto.
- Gracias, a propósito Xena les manda saludo... y felicitaciones por el logro- Martín sabía mi historia y me apoyaba en lo emocional tanto como las chicas...
- Gracias.- respondieron a coro.
- Saben, me hubiese gustado que hoy estuviera aquí. - los tres intercambiaron miradas y luego me sonrieron.
- Bueno rubia, no te aflijas ya pronto estarán juntas.- me consoló Alex- Mejor vamos a sentarnos...
- Si tienes razón.


Las sillas estaban alineadas frente al escenario, todos tenía un orden; alumnos profesores y familiares. La ceremonia la inició la directora del establecimiento dio el típico discurso, luego escuchamos algunos comentarios y consejos por parte de nuestros profesores y por último y finalizando la parte formal antes de que nos entreguen los diplomas, Fernando subió al escenario, no puedo negar que era un payaso y además era divertido escucharlo hablar, así que todos lanzamos vitoreo y palabras de aliento. Hizo una reverencia al mejor estilo cortesano y todos nos echamos a reír. El se aclaró la voz y comenzó el discurso.

- "Buenas noches a todos los presentes, Junta Directiva del Establecimiento... Profesores... Alumnos... Familia... esta noche estamos aquí reunidos para celebrar la entrega de diplomas a la promoción de alumnos de 5º año del año 2001...- mientras Fernando continuaba hablando, miré a Alex y le hice seña para que mirara a Ariadna.
- Está embobada, mírala...- le susurré.
- Tienes razón y después dice que no le gusta... já - nos empezamos a reír y Ari se volteó para vernos. Le guiñé un ojo y ella frunció el ceño algo incrédula me acerqué a su oído y le dije...
- Antes de fin de año tú y Fernando van a estar juntos...
- Ya basta, Gabrielle- se mofó- sólo estoy prestando atención.
- Sí claro y yo soy heterosexual, Ja.- ella me miró y se rió- te gusta ¿verdad?.
- Mucho.
- Bien.


Seguimos escuchando las palabras de Fernando y todos aplaudimos cuando terminó.
La directora fue la encargada de llevar a cabo la entrega. Cada alumno había designado a un profesor o profesora para que sea la encargada de entregarnos el diploma y una medalla recordatoria con el distintivo del colegio.
Fueron pasando uno a uno los compañeros primero lo hicieron los otros cursos y por último nosotros. La primera en recibirlo de las tres, fue Alexandra ella subió toda orgullosa al escenario y le fue entregado por la profesora de Historia, luego subió Ariadna y quien le entregó el diploma fue el profesor de Matemática y la última fui yo. Al subir me sentí algo nerviosa, mis amigas y familiares aplaudieron mi logro, como lo hicieron con cada uno de mis compañeros. La elegida en entregarme el diploma y la medalla fue Graciela, mi profesora de Literatura... gracias a ella descubrí mi don por la escritura y la lectura. Un gran abrazo recibí de su parte y miles de palabras de aliento.
Al terminar la entrega todos fuimos a saludar a nuestros parientes.

- Mamá, ¡lo logreee!- grité mientras me abrazaba a ella.
- Te felicito mi amor- ella estaba muy emocionada y varias lágrimas corrieron por sus mejillas. El resto de mi familia me saludó también pero faltaba alguien.
- Má, ¿papá todavía no llegó?.
- Parece que está un poco atrasado... -ella miró por encima de mi hombro y sonrió- ¿sabes que te amamos verdad?- yo asentí.- tus amigas, tu padre y yo te tenemos un regalo.
- ¿De veras? ¿Y qué es?. - lo que más amo en el mundo son las sorpresas y los regalos.- Anda má, dime que es - le insistí.
- Tranquila cariño - ella me tomó las manos - Mira- dijo señalando hacia la puerta.

Todo el segundo que tardé en enfocar la vista en mi "regalo" aún hoy me parece una eternidad, pero cuando lo hice, me encontré con la mejor imagen que mis ojos habían visto en mi vida.
Allí estaba mi padre, elegantemente vestido, caminado hacia mí con una alta y bella mujer, de cabellos negros y unos increíbles ojos color del cielo. Ésta a su vez cargaba a una niña de cuatro años. La niña se revolvió en sus brazos y ella tuvo que bajarla. Vino corriendo a mí con los brazos abiertos y gritando mi nombre con fuerza. Mi vista se volvió borrosa ante el cúmulo de lágrimas, los cerré fuerte y me agaché para abrazar a mi princesita.
- ¡Gaabbbyyy! - la tomé en brazos y la abracé fuerte ella me rodeó con sus brazos.
- Mi princesita... cuanto te extrañé, amor...- la niña me secó las lágrimas y me besó.
- Yo más Gabby... - ahora la alta mujer estaba parada frente a mí, le pasé la niña a mi madre quien hasta ese momento me sostenía de los hombros y me lancé a los brazos de Xena.
- No lo puedo creer... - empecé a llorar y ella me rodeó con sus brazos. Cuando me calmé levanté mi cara para verla a los ojos, necesitaba perderme en ellos una vez mas- Te amo...
- Te amo -ella me sonrió y bajó su cara para darme un pequeño beso, debíamos ser discretas por el lugar dónde nos encontrábamos.
- Pero cómo...?- ella sonrió y me abrazó más fuerte.
- Tus amigas me llamaron... y luego tu madre me convenció..., por cierto no me has presentado.
- Ups, perdón...- me giré y abracé a mi mamá... - ella es Beatriz, mi mamá.
- Bienvenida hija- mi madre la abrazó y le dio unos cuantos besos- me alegra tanto de que estés aquí.
- Yo también estoy feliz por estar aquí- se giró y miró a mi padre. - Gracias por ir a buscarme al aeropuerto.
- Así que una reunión de trabajo, ¿eh?- le susurré a mi padre, mientras le daba un beso.

Estábamos abrazadas cuando las chicas vinieron a saludar.

- Hola Xena, que gusto de verte- saludó Ariadna. - pensamos que no llegabas.
- El vuelo se retrasó, pero ya estoy aquí.- dijo estrechándome en sus brazos. - ¿Y tú Alex como andas?, veo que no estas sola...
- Pues estoy bien y por cierto, él es Martín.
- Mucho gusto- se estrecharon las manos.
- ¿Y Gabby, te gustó nuestro regalo?- preguntó Alex.
- Mucho, gracias- solté por un momento a mi morena y a la niña que estaba en mis brazos, y me lancé a abrazarlas. Martín se quedó ahí parado - y tú también estabas enterado, ¿eh?- él asintió- pues entonces ven aquí- dije tomándolo del saco y acercándolo al abrazo.- gracias a todos por hacerme tan feliz.

Estaba hablando con mis padres y Xena cuando vi a Graciela, le hice seña para que viniera y ella se acercó.

- Profe, quería presentarle a mis padres... Beatriz y José, ella es Graciela mi profe de literatura...
- Mucho gusto... - saludó Graciela.
- El gusto es nuestro- saludó mi padre.
- Y ella es Xenaine, mi...- miré un segundo a los ojos de Xena y noté la seguridad que necesitaba...- mi novia- Graciela me miró extrañada y después sonrió y estrechó la mano que le era ofrecida por Xena.
- Así que tú eres la famosa Xena...
- ¿Famosa?- dijo enarcando una ceja.
- Pues sí, tú eres la protagonista de todos los poemas y relatos de esta muchachita, que por cierto son muy buenos...
- ¿De verdad?- Xena me miró y yo me sonrojé, ella me acarició las mejillas y me abrazó- entonces tendrás que mostrármelos.
- Seguro amor...- estábamos hablando cuando sentí que tiraban de mi pantalón - Hey, princesa ¿que ocurre?
- Upa... - la alcé y ella me dio un beso.
- Profe, ella es Dana, la hija de Xena y otra protagonista de mi obsesión literaria.
- Es muy bonita... - Dana se abrazó fuerte y escondió su cara en mi cuello.
- ¿Qué tienes amor?- la miré a Xena, con el ceño fruncido.
- Tiene sueño, está levantada de temprano.
- Creo que es mejor que vayamos a la casa... - acomodé a la niña como a ella le gustaba y me despedí de Graciela.- mañana irá a la fiesta ¿verdad?
- Sí, no pienso perderme esta fiesta por nada.
- Bien entonces nos veremos mañana.
- Adiós.
- Adiós.


Dejamos el establecimiento y mi familia, mis amigas, Martín, Xena, Dana y yo fuimos a la casa.
Como era sabido, mis padres habían organizado una pequeña fiesta.

- Gabby, por que no llevas a la niña al cuarto y la acomodas en la cama, usa la que está debajo de la cama grande.
Le pedí a Xena que me acompañara, subimos a mi habitación y ella abrió la puerta. Cuando entramos al cuarto, dejé a Dana en la cama y me dispuse a preparar la cama para la niña. Pero Xena me tomó de las manos y me pidió que la mirara.
- Gabby, creo que mejor voy a un hotel.
- ¡No! Ni lo pienses, Xena- la miré seria- Tú te quedas conmigo, aquí.
- Pero, ¿y tus padres?
- ¿Qué pasa con ellos?- ella sonrió y me abrazó- Xena no quiero que nos separemos ni un segundo, y por mis padres no hay problema, ellos saben cuanto nos amamos...
- Te amo - levanté la cabeza y la miré fijo, lentamente me acerqué a su rostro y le ofrecí mi boca.
- Te amo Xena. - el primer beso fue un leve roce, pero ardiente, luego se hizo más sólido y urgente. Necesitaba sentirla, abrí mi boca y dejé que ella explorara en mí, mis manos estaban en su cuello y la apretaba más hacia a mí, ella soltó un gemido que me encendió el alma de deseo, su boca bajó a mi cuello y allí se instaló besando, lamiendo y succionando... - Oh... mi amor- sus manos estaban en mi cintura y me apretaba contra sus caderas- mmm... cuanto te extrañé- ella seguía besándome. De pronto un golpe en la puerta nos hizo volver a la realidad. La voz de mi madre sonó del otro lado anunciando que la cena estaba lista. Nuestras respiraciones estaban agitadas.
- Creo que mejor bajamos. - Dijo ella mirándome.
- Sí, déjame acomodar a Dana y bajamos.- preparé la cama y acosté a la niña, dejé el velador encendido y la puerta abierta, por precaución de que se despertara y se asustara.- Vamos- volví a besarla y bajamos.

La cena estuvo entretenida. Mi tío es experto en contar chistes así que nos alegró la noche con sus locuras, comimos de todo y luego organizamos un pequeño baile.
Lo gracioso fue ver a mi padre bailar, o tratando, se podría decir, con mi madre. Xena y yo estábamos sentadas en el sillón y disfrutábamos del espectáculo que ellos nos brindaban.

Ya era pasada la medianoche cuando mis tíos y las chicas se fueron. Sólo quedamos mis padres, Xena y yo. Ayudamos a mi madre a ordenar y luego nos sentamos a tomar un café... estábamos en eso cuando sentí que Dana llamaba a Xena desde la escalera. Ella fue a buscarla y la trajo con nosotras.

- Mami, quiero leche.
- Ahora te preparo, princesita- me levanté y fui a la cocina puse a calentar la leche. -Xena ¿dónde tienes la mamadera? - pregunté desde el sillón, donde estaban sus cosas.
- En el bolso azul, deja yo lo hago...
- No. Quiero hacerlo yo.- me gustaba prepararle la leche y lo que más me gustaba era dársela. Me senté de nuevo y agité la mamadera para que se mezclara con el azúcar.- Ven preciosa- la acomodé en mis brazos y ella adoptó la misma posición de siempre. - ¿Está rica?
- Sí- ella sonrió y se revolvió para dormirse, empezó a jugar con el cabello y cerró sus ojos.
- Bueno niñas- dijo mi padre- Si me disculpan, yo me voy a dormir porque mañana debo levantarme temprano. Xena, no es necesario que te recuerde que estás en tu casa.
- Gracias, José...
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.- saludamos.

Seguimos charlando de todo un poco con mi madre. Xena nos contó que habían encontrado una especie rara de delfín y que estaba siendo investigado en Madryn, también que había un notable aumento de crías de ballenas con respecto a años anteriores y que estaba muy contenta de que yo halla decidido estudiar Biología Marina. Ya eran casi las dos de la madrugada cuando decidimos ir a dormir.

- Bueno niñas, hasta mañana- nos dio un beso a las tres.
- Hasta mañana, mamá.
- Hasta mañana Beatriz y gracias por todo- Xena la abrazó y le dio un beso.
- Sólo quiero que sean felices...- ella se fue a dormir y nosotras subimos a la habitación. Acosté a Dana en la cama y me acerqué a Xena.
- Mi princesa...- la abracé.
- Mi reina... me abrazó.

Me quité la ropa y me puse una remera. Me metí en la cama y esperé que Xena saliera del baño. Cuando ella salió se acercó a la niña, la arropó y la besó. Luego vino a la cama y se metió en ella. Yo me acerqué y me pegué a su cuerpo abrazándola fuerte.

- Te extrañe...- le susurré al oído.
- Yo también- ella empezó a acariciarme la espalda- cada noche me dormía pensando en ti y me levantaba pensando en ti.
- Te amo, Xena- me acerqué para besarla, se puso de espaldas y me jaló para que quedara sobre ella, la miré a los ojos y le dije- quiero que me hagas el amor... necesito tenerte.
- Lo que desees, son órdenes para mí...

Sus manos estaban en mi espalda y subían en una caricia sensual, lentamente subió mi remera y me la sacó, me separé de ella para permitirle sacarse la suya y así poder sentir su piel contra la mía. Me coloqué de nuevo sobre ella, empecé a besarla primero lento y luego más profundo, acaricié su cuerpo. Mis besos rozaron suavemente su cuello, fueron bajando por su clavícula y se internaron en el valle que formaban sus senos. Dediqué un buen rato a devorarlos entre suaves roces y fuerte succiones. Xena arqueaba la espalda buscando mas atención mientras que de su garganta escapaba un gutural gemido. Seguí bajando por su estómago y mordí levemente su tripa mientras que ella se aferraba con fuerza a las sábanas.
- Mmm, por Dios... - sus manos tiraron de mí hasta encontrarme nuevamente con su boca, me besó con ganas y se puso de lado de modo que quedé sobre la cama. Sus ojos recorrieron sin descaro la totalidad de mi cuerpo desnudo- eres tan bonita. - Me dijo mientras que su mano derecha acariciaba mi estómago.

Ella se puso encima y comenzó a besarme, sus caderas estaban en pleno contacto con las mías, empezó a mecerse, cosa que acrecentó el roce de nuestros cuerpos, mi mente se nubló y perdí todo rastro de conciencia cuando sus dedos entraron en contacto con mi sexo y me acariciaba tiernamente. Cada roce acrecentaba mi excitación que reclamaba ser liberada.
- Xe... na... por favor- mi voz salía entrecortada y ronca producto de mi estado, mis manos se aferraron a su espalda cuando me penetró primero suave y luego más exigente.- Ohhh, así... - ella seguía embistiendo - Ahhh... Mmm... Ohhhh...- jadeé, hasta que un intenso orgasmo recorrió todo mi cuerpo- Xenaaa- gemí mientras que intentaba calmar las sacudidas que azotaban mi cuerpo.

Xena se quedó quieta sobre mí y esperó a que me calmara, su mano estaba aún entre mis piernas, cuando la sacó, ese leve movimiento hizo que otra pequeña sacudida recorriera mi cuerpo.
- Oh, Dioses- exclamé.
- ¿Estás bien?- preguntó mientras se acostaba de espalda en la cama.
- Excelente- en sus ojos aún había una pequeña chispa, le sonreí y me acerqué a su boca, comencé a besarla y a recorrer su cuerpo con mis manos.
- Mmm, amor- mi boca recorrió su piel desde su cuello hasta su estómago, noté un leve temblor cuando mi mano acarició el suave vello entre sus piernas, un suspiro ahogado escapó de sus labios cuando introduje mis dedos en su interior- oh... dioses, Gabrielle.

Sonreí al escuchar sus palabras, acaricié todos sus rincones, noté la creciente humedad y me estremecí al sentir sus dedos acariciar mi espalda. Volví para saborear sus labios mientras que mi mano atormentaba un pezón y la otra rozaba su clítoris provocando que sus caderas se encabriten con fuerza al llegar al clímax.
- Así, amor....- me alentaba- más fuerte...- cuando las sentí en la cima la penetré con dos dedos y ella ahogó un grito en mi boca, ella jadeó con fuerza y se aferró a mí cuando el orgasmo invadió su cuerpo y sus sentidos...
- Te amo, Xena... - inspiré con fuerza, estaba agotada, me acomodé en sus brazos y esperé que se calmara.- ¿Xena?...
- Estoy... bien... - ella se giró y me rodeó con sus brazos sentí la humedad en nuestros cuerpos y el sabor salado de su piel al darle un beso en su cuello. - Te quiero - murmuró.
- Gracias... por estar aquí...- en mis ojos se formaron unas tibias lágrimas, que rebeldes descendieron por mis mejillas y cayeron sobre ella. Al sentirlas en su piel aflojó un poco el abrazo y me miró, frunciendo el ceño.
- ¿Qué te ocurre, amor?- yo le sonreí y me acurruqué mas en su cuerpo.- ¿Por qué lloras?
- Nada, son lágrimas de felicidad... estoy muy feliz de que estés aquí...- levanté mi cabeza y encaré su mirada- Te extrañé mucho.
- Yo también...- ella bajó su cabeza y me besó. Fue un beso suave y tierno. Diferente a los anteriores que estaban llenos de deseo y urgencia, este demostraba amor. Estuvimos así un rato, hasta que sentimos a la pequeña lloriquear. La miré por encima de Xena y la vi moverse inquieta. Me volví hacia Xena y la interrogué con la mirada.- Debe tener un mal sueño, ya se calmará... - se incorporó un poco y la observó.
- Pero y ¿si está sufriendo?, parece asustada...- me lamenté, yo varias veces había tenido pesadillas y realmente no eran muy bonitas que digamos.
- Voy a despertarla.- dijo Xena.
- Deja, yo voy- Me levanté y me coloqué la remera, en eso la niña empezó a llorar y me asusté, así que corrí hasta su lado y suavemente la calmé. Dana se despertó y enfocó su ojitos en mí. Xena en tanto se puso su remera y sentó en la cama- ¿Puedes con ella?
- Shhh, ya pasó mi amor...- asentí, la tomé en brazos y comencé a calmarla.- Fue un mal sueño.- la niña se fue calmando lentamente.- Tranquila, princesita. - Me levanté de su cama y la llevé a la cama grande. Xena acomodó rápidamente el desastre que era nuestro lecho y la acosté junto a ella. La niña se acurrucó junto a su madre y ésta la abrazó.
- Duerme mi amor - le susurró. Yo me acomodé en la cama y le tomé la mano a Xena. La niña acariciaba el brazo de su madre y encontró su mano junto a la mía, hurgó en ella hasta que la entrelazó con las nuestra, soltó un suspiro y se durmió. Apagué la lámpara y nos dormimos.

Me desperté tarde, como es costumbre en mí. Abrí lentamente los ojos y miré la cama, Xena no estaba y la pequeña dormía plácidamente pegada a mí. La acaricié suavemente, la niña se puso boca arriba y se estiró perezosa en la cama, pensé que se iba a despertar, pero no, ella siguió su sueño tranquilamente entonces admiré todas su facciones, noté el gran parecido con su madre, pero poseía ciertos rasgos de su papá, su rostro era mas bien redondo y no tan anguloso, como el de Xena y su boca era más carnosa. Estaba mirándola cuando Xena entró en la habitación con una bandeja, la cual cargaba nuestro desayuno y el de la niña.
- Buen día- saludó mientras dejaba la bandeja sobre el escritorio y se sentaba a mi lado en la cama.
- Buen día- saludé, me incorporé y le di un sonoro beso en los labios. Me acosté y me desperecé, ella aprovechó mi estado de debilidad y empezó a hacerme cosquillas.
- Ja, ja, ja... ya basta... Dana está durmiendo- ella entonces paró y yo tomé aire. - Uff, tengo hambre.
- Ya va, espera que despierto a Dana.
- Yo lo hago, tu trae la bandeja- me giré y empecé a darle besos a la niña mientras la llamaba suavemente. Xena se levantó y fue a buscar la bandeja. Dana se despertó y se desperezó.
- Hey miren quién se ha despertado- dijo Xena masajeando la panza de la niña. - Hola bebé.
- Hola mami- se sentó en la cama y me miro algo extrañada. Cuándo me reconoció me sonrió ampliamente.- ¿Yo dormí con vos?
- Sí y con tu mamá, en la cama grande- le dije mientras le ofrecía mis brazos. Ella gateó hasta mí y se acomodó entre mis piernas y apoyó su espalda en mi pecho. Tomó mis manos y las juntó entonces quedó rodeada por mis brazos.- ¿Tienes hambre Dana?.
- Sí.
- Aquí tienes tu leche- Xena le alcanzó su mamadera y esta se acomodó para tomarla.
- Xena, ¿no es hora que tome en taza?, una niña de cuatro años ya toma en taza, creo.
- En casa lo hace, pero cuando salimos es más fácil que use la mamadera.
- Ahh- tomé el contenido de mi taza y mordí una tostada con manteca y dulce.- Mmm, por cierto, amor esta noche vendrás a la fiesta ¿verdad?
- Mmm, no lo sé... me gustaría pero no tengo con quien dejar a Dana.
- Como que no. ¿Y mi madre?- le miré y ella me sonrió de lado.- ella estará feliz de cuidarla. Además empieza tarde, así que tal vez ya esté dormida cuando nos vayamos. Así que no será problema. - ella abrió la boca para decir algo, pero la cerró frustrada al no encontrar las palabras.- ¿Y?
- Aisshh, está bien.
- ¡¡¡Bien!!!- exclamé y empecé a aplaudir, la niña que ya había terminado de tomar la leche entonces me imitó y empezó a aplaudir.- así que tú me haces burla ¿eh?, ahora verás enana- amagué hacerles cosquillas, entonces ella rodó al otro lado de la cama y me sacó la lengua.
- A que no me agarras- me dijo desafiándome.
- Ya verás como te agarro- salté de la cama y la tomé en brazos la acosté en la cama y le empecé a hacer cosquillas, le levanté su remera y le besé la panza exagerando mis besos para hacerle cosquillas.
- Mama, mamá- gritaba la niña entre carcajadas.
- Mamá no está- dijo Xena riéndose- a ver como te las arreglas, Dana.
- Mm, parece que mami no quiere ayudarte, pequeña- se me ocurrió una idea, Xena había dejado la bandeja en el piso y se había acostado en la cama y tenía las manos detrás de la nuca.- entonces si mami no te ayuda- dije subiendo a la cama y reptando hasta Xena- ¡Ataquemos Dana! - Salte sobre ella y empecé a hacerle cosquillas mientras la niña atacaba los costados. Xena se retorcía bajo nosotras y pedía piedad.
- Basta, ya... piedad... por favor- yo paré de atormentarla pero la niña siguió. Claro que no causaba el mismo efecto y Xena solo la abrazó y la lleno de besos.- Ven- dijo palpando el lado derecho de la cama, me tendí a su lado y Dana estaba acostada en su pecho y jugaba con el largo cabello de su madre. Pasé mi brazo por su cintura y me quedé abrazada de las dos, la niña me observaba, de pronto se bajó del pecho de su madre y se puso entre las dos, me acarició la cara y sus bracitos rodearon mi cuello y hundió su cara en él. Suspiró pesadamente y modulo dos palabras que me llegaron al alma.
- Te quiero.- miré a Xena y le sonreí. Ella se puso de lado y nos abrazó.
- Te quiero princesita. - Xena me acariciaba suavemente mientras que la niña se iba quedando dormida.- Te amo, Xena.
Nos quedamos así casi media mañana, hablamos de mi mudanza a Madryn, de dónde viviríamos y todo lo relacionado con la facultad. Dana despertó y se desperezó, se bajó de la cama y agarró un par de osos y se puso a jugar. Xena se levantó y se puso a observar por la ventana. Yo me acerqué y la abracé, mis manos rodearon su cintura y le acaricié su estómago. Ella me tomó las manos y entrelazó los dedos.
- Pensar que pronto estaremos juntas, para siempre- murmuré.
- No veo la hora de que llegue ese momento. - dijo mientras giraba y me abrazaba. -¡¡No!!... - gritó de repente y me giré, entonces vi a Dana tirando mi colección de osos de la repisa, la niña se volvió y se quedó quieta.- ¿Porque hiciste eso, Dana?- me soltó y empezó ordenar los muñecos de nuevo en la repisa. - Vamos enana a guardar que hay que ir a bañarse, así que trae esos que están allí- le señaló y ella se los alcanzó.
- Amor, deja que después lo ordeno.
- No, Gabby, si a ella le gusta jugar, entonces tiene que guardar lo que sacó.- Xena tomó a la niña en brazos y ésta acomodó los osos arriba de la mesa.- bien enana ahora a bañarse.
- Xena, ustedes usen éste baño, yo iré al que está en el cuarto de mi mamá.- tomé unos toallones y se los di, luego tomé uno para mí, la ropa interior, unos jeans y una remera con unas orcas que había comprado en Madryn. - Nos vemos abajo.
- Bien. - me acerqué a ellas y le di un beso a mi amor y otro a mi princesita.


El resto del día lo pasamos paseando por la capital, llevamos a Dana al parque y saqué un par de fotos con mi nueva cámara digital. Al regresar nos encontramos con Alex. Ari, Martín y Gisela, que nos estaban esperando. Habíamos quedado que iríamos todos juntos desde mi casa.
Cenamos tranquilamente y jugamos un rato a los dados.
La fiesta comenzaba a las doce de la noche así que eran las diez, cuando decidí ir a cambiarme. Nos habíamos organizado que Gisela, Xena y yo, nos cambiábamos en mi cuarto. Las chicas en el de mi madre y Martín en el de servicio. Dana revoloteaba por la habitación jugando con mi prima. Yo estaba ordenando mi ropa mientras esperaba que Xena se terminara de vestir. Cuando salió mi mandíbula cayó al suelo y mi prima exclamó un "Guauuu".
Mi Princesa iba enfundada en un vestido celeste pastel largo con finos breteles, en un costado de la falda tenía un tajo que llegaba hasta la mitad de su muslo, dejando ver su torneada pierna, la espalda era cruzada, el vestido era suelto. Ella se había hecho una media cola y dejaba suelto un par de finos mechones en forma de bucles, estaba suavemente maquillada, sus ojos estaban delineado de negro y lo enmarcaba una sombra celeste, sus labios estaban pintados con brillo natural. Un fino brazalete de plata estaba aferrado en su brazo derecho y una pulsera del mismo metal en su muñeca izquierda. De su cuello pendía la cadena que le había regalado. Y en los pies llevaba unas sandalias de tiras color plateado.
- Parece una diosa, Gabrielle- me susurró mi prima.
- Oh, Dioses, en la fiesta voy a tener que vigilarla, Gisela.
- ¿Y bien?- dijo sonriendo.
- Estás hermosa.- dijimos a coro.
- Estás re- linda mamá- dijo Dana desde los brazos de mi prima.

Ahora era el turno de Gisela, ella era más conservadora así que se decidió por una falda negra, y una remera de lycra lila con finas letras en dorado, que se anudaba en el cuello y dejaba la espalda al aire, zapatos negros, su cabello algo ondulado ahora estaba totalmente liso y una línea zigzaguente lo dividía a la mitad. Su rostro estaba maquillado en tono de lilas y violetas. Le dimos el visto bueno y ella sonrió feliz.
- Bueno prima ahora es tu turno.- dijo Gisela sentándose en la cama junto a Xena.
- En un rato salgo, si quieren vayan con las chicas.
- Ahh, no, preciosa, nosotras queremos la primicia.- exclamó Xena.
- Estaaaá bieeenn...- me metí en el baño, me duché rápidamente, me sequé y me puse la ropa interior. Sequé mi cabello con el secador. Y me lo peiné, con los dedos, como lo llevaba corto no había forma de hacerme un peinado. Me puse el vestido que había comprado para la ocasión. Era negro sin manga con encaje en la mitad, que dejaba ver mi estómago. La espalda al aire. La falda llegaba a la mitad de mi rodilla. Los zapatos eran negros de tiras. Delineé mis ojos de negro, cosa que resaltó el verde- azulado de mi mirada, apliqué rubor en tono rozado en mi rostro, y algo de sombra gris plomo en mis párpados, esto daba algo de profundidad a los ojos. Y terminé con brillo rozado en los labios. En mi muñeca izquierda llevaba un reloj de malla metálica, en la derecha una pulsera de plata con pequeños dijes en forma de delfines que hacían juego con los aros y de manera irracional con la cadena, que compartía con Xena.
Me miré por última vez en el espejo. Tomé aire y salí.

- No, si yo tengo razón- empezó Gisela- parece que las diosas se pusieron de acuerdo en aparecer frente a mí. Y ¿díganme, a quién tengo que brindar algún sacrificio?. Tal vez a Hera, Afrodita, Atenea... o directamente a Zeus.- Xena la miraba algo extrañada por las palabras de mi prima...
- No te preocupes amor, es una loca de la mitología griega... ¿Y, bien, que les parece?- dije mientras giraba exhibiendo mi modelo.
- Estás increíblemente preciosa.- dijo Xena.
- Me parece Xena, que tu también tendrás que vigilarla - le aconsejó.


Al bajar nos encontramos con los demás vestidos de gala. Mis padres se quedaron estupefactos al vernos a las tres bajar. Varios suspiros salieron de la boca de mi padre y de Martín. Y otros tantos por parte de las damas.
Mi madre tomó la cámara y nos retrató en varias fotos. En una estábamos todos juntos, en otra sólo mis padres y yo, otra con mi prima y las chicas. Y la que más me gustó obviamente en la que estoy sola con Xena. Ella me tiene abrazada por la espalda. En otra estabamos las dos con Dana y ella nos abrazaba a los dos.
Ya era cerca de las once y cuarto y teníamos media hora de viaje. Así que terminamos de arreglarnos. Xena habló con Dana para que le hiciese caso en todo a mi madre y se portara bien. Nos despedimos de mis padres y de la niña y nos fuimos.
Martín llevaba a las chicas en su auto y mi padre le había dado las llaves del suyo a Xena, así que Gisela vino con nosotras. Habíamos decidido dar unas vueltas por la ciudad, antes de ir a la fiesta. Paseamos por el centro, después tomamos la avenida principal hasta llegar a la disco. Dejamos los autos en un estacionamiento alquilado y entramos.
Enseguida reconocimos a la gente. La mayoría era del colegio. Varios chicos nos dedicaron unos cuantos piropos al pasar por su lado. Xena les sonreía y les devolvía el gesto.

En un momento Xena se alejó para ir a buscar unos tragos. Cuando volvía un chico se acercó y empezó a hablarle, ella le dijo algo al oído y el tipo se fue cabizbajo, se abrió paso entre la gente que bailaba y llegó a donde yo estaba. Me dio el trago y me miró enarcando una ceja al verme algo inquieta.
- Tranquila...- ella me acarició la mejilla y se acercó a mi oído, la música era fuerte y no nos escuchábamos bien- Gabrielle... ellos pueden pasar horas o días coqueteándome, pero sólo una persona, bajita, rubia y de ojos verdes puede tenerme- sonreí al escuchar esas palabras.- Te amo, tonta.
- Te amo- ella movió su cara y me dio un rápido beso en los labios.

La fiesta estaba entretenida, la música era agradable, bailamos toda la noche. Después de bailar con Xena un par de canciones varios de mis compañeros quisieron bailar conmigo y las chicas, así que le pedí permiso con la mirada y ella asintió. Martín no perdió oportunidad de lucirse con mi morena, y empezó a bailar con ella, arrancando varios vítores del publico y algún que otro comentario por parte de los chismosos.
En un momento vimos a Ariadna muy acaramelada con Fernando y Alex y yo festejamos, nuestro plan había funcionado.
Ya no aguantaba estar lejos de mi morena, así que me disculpé de David y fui tras ella. La encontré hablando con mi profesora de literatura en una mesa.

- ¡Profe!- saludé mientras me sentaba en las piernas de Xena.- Uff, me cansé- dije mientras tomaba el vaso de Xena y olisqueaba el contenido.
- Bebe tranquila, que es cerveza.- me aclaró.
- Gracias- bebí el contenido y me acomodé en sus brazos.- ¿se están divirtiendo?- pregunté.
- Sí, realmente es una linda fiesta.- contestó Graciela, mientras que Xena asentía.

Nos quedamos conversado un rato, en un momento se nos unió mi prima, que también estaba cansada de bailar.

La fiesta terminó a las seis de la mañana, volvimos a la casa solo Xena, mi prima y yo. Ya que las chicas, Martín y ahora Fernando se irían cada uno a sus casas.
Eché un vistazo a la habitación de mis padres y encontramos a Dana en el medio de los dos y abrazada a mi padre. Sofoqué una risa y corrí a buscar la cámara para retratar esa escena. Mi prima se acostó en la cama extra y nosotras en la grande.
Me acomodé en el abrazo de Xena y me dormí.


La tres nos despertamos pasado el mediodía, cuando mi madre nos llamó para almorzar. Xena se levantó y bajó primero.
Me desperecé y vi que mi prima también lo hacía. Me acomodé en la cama y la llamé.
- Gi, ven acuéstate conmigo un rato.
- ¿Y Xena?- preguntó.
- Ella bajó, debe estar charlando con mi mamá y jugando con Dana.- sonreí entonces mi prima se pasó conmigo y charlamos sobre la fiesta y me comentó que Germán un chico de cuarto año la había invitado a salir el domingo. Me alegré al escuchar esto ya que mi prima estaba loquita por él.
Al rato una pequeña entraba corriendo a la habitación y se lanzaba a la cama. Me hice la dormida y escuché que Gisela le decía que estaba durmiendo. Entonces Dana pasó su manito por mi cara y me dio un beso, se acostó a mi lado y me abrazó. Abrí lentamente mis ojos y la observé. Entonces ella se dio cuenta que estaba despierta, saltó sobre mí, quedando sentada en mi estómago.
- Ja, ja... Gabby, la comida está en la mesa, la abuela me mandó a buscarte...- me informó la niña que estaba sentada en mi estómago y reía a causa de las cosquillas que yo le hacía en su barriga.
- ¿La abuela?- preguntó mi prima.
- Sí, la abuela Beatriz... ¿vamos?- Me quedé impactada al escucharla decir "la abuela". Era increíble esta niña ya había aceptado a mí y a mis padres como su familia. La tomé en brazos, nos levantamos y bajamos a almorzar.
Le comenté a Xena y a mi madre lo que Dana había dicho y ellas rieron con gana.
- Por mí no hay problema- dijo mi mamá.- Dana es una niña muy inteligente.
- Sí que lo es- dije - Hey, Dana ¿quieres ir de paseo?...
- ¿Adónde me llevarás?- preguntó sentándose en mis piernas.
- Mmm, tal vez al zoológico, ¿quieres ir al zoo?...
- Sí y ¿mi mami vendrá?
- Claro, preciosa.

Después de comer, acompañamos a mi prima a su casa y llevamos a la niña al zoológico, le saqué varias fotos. Luego paseamos por el centro y compramos varios cosas, ropa para la niña, para Xena y para mí. Recorrimos varias galerías y regresamos a la casa a la hora de la cena. Mi padre había invitado a mis tíos a cenar y habían hecho asado en la parrilla que estaba en el fondo de la casa, junto a la pileta. Al llegar nos encontramos con la familia entera preparando la cena. Mi tía y mi prima hacían la ensalada mientras que la más chica, Yanel enseguida se entendió con Dana y se pusieron a jugar.
Xena dejó las cosas en el cuarto y se unió a la preparación de la cena.
Ella y mi madre se encargaron de los postres, mientras que mi tía y yo de las ensaladas, y mi prima arregló la mesa.

Xena se les unió a los varones en la charla, sobre política. Yo les acerqué un par de cervezas y algo para comer.
Cenamos a las nueve y media, Xena se sentó a mi lado, la pequeña se sentó en mi falda y le di de comer. Mi padre empezó a contar varias anécdotas de su infancia y adolescencia que nos hizo reír a todos. Después siguió mi tío con sus chistes y cuentos que terminó por agotarnos de la manera en que nos hizo divertir.
Dana se había dormido en mis brazos así que la llevé a la habitación y la acosté en la cama grande. Cuando baje, fui a lavar los platos, antes de que lo hiciera mi madre. Xena se hizo presente en la cocina mientras yo enjabonaba los platos, me tomó de la cintura y me abrazó. Su mejilla quedó apoyada en mi hombro.
- ¿Qué te ocurre, amor?
- Nada, solo quería abrazarte.- ella puso su boca en mi cuello y me mordió suavemente y luego me besó. - te comería entera, Gabrielle.
- Te amo, princesa.- me giré y la besé.

Ya era cerca de medianoche, cuando mi tío se fue. Mi padre se despidió alegando que estaba cansado y mi madre lo siguió.
- Buenas noches tesoro- me dio un beso en la frente y otro a Xena.- buenas noches, preciosa.
- Buenas noches Beatriz, que descanse.
- Xena, ¿qué piensas de ir a la cama?- dije casi en un susurro y tomando su mano, para dirigirla a la habitación.
- Mmm, me parece una idea genial- ella me tomó de la cintura y se pegó a mi cuerpo. Besó cada lado de mi cuello y me susurró- sólo que todavía no tengo sueño.
- Y ¿quién dijo de ir a dormir?- le sonreí pícaramente y subimos al cuarto.

Cuando llegamos Xena acomodó a Dana en su cama y se acercó para besarme. Lentamente nos fuimos despojando de la ropa hasta quedar completamente desnudas. Me dirigió hasta la cama y comenzamos a amarnos. Una vez saciados nuestros cuerpos y deseos, me acurruqué en su pecho y me dormí.
El día domingo era mi favorito. Pues con mi familia íbamos a una isla ubicada en el Tigre, que pertenecía al club donde mi padre era socio. Y este no fue la excepción. Mi madre vino a despertarnos temprano, cosa que no esperábamos porque nos pilló desnudas una en brazos de la otra. Xena se ruborizó tanto que yo creí que iría a explotar. Mi madre no se dio cuenta de nuestro sonrojo y siguió hablando de lo que teníamos que llevar.
- Mamá...- ella seguía ordenando las cosas en un bolso.- mamá... ¡MAMÁ!- grité, ella se sobresaltó y me miró interrogante y al notar nuestro estado de desnudez, se sonrojó también.- ¿má, nos podrías dar un momento para cambiarnos?
- Ohh, lo siento hija. Si está bien- en eso Dana se despertó y mi madre la tomó en brazos y se dirigió hacia la puerta- me llevaré a la niña para asearla... ejem... las espero abajo.
Me estiré en la cama y comencé a reírme, Xena se me unió y me abrazó.
- ¿Viste la cara de mi madre?- Xena asintió y se acurrucó a mi lado.
- Mejor preparémonos antes de que venga tu padre...
- Oohhh, eso sería terrible- dije riendo a carcajadas y abrazándome a ella.

Ya estaba todo ordenado en el auto. Mi padre arrancó y nos dirigimos rumbo a la isla.
Llegamos al Tigre y guardamos el auto en un garaje alquilado. Tomamos las cosas y nos embarcamos para llegar a la isla. Hicimos un viaje de media hora. Al llegar al lugar, pude ver que había mucha gente. Ya que estaba comenzando el mes de diciembre y hacía calor. El lugar estaba bastante cuidado, tenía grandes jardines floridos, una gran piscina. Nos dirigimos a la zona de las parrillas. Ordenamos las cosas y nos pusimos a disfrutar del maravilloso día. Luego de almorzar estuvimos dando vueltas por la isla. Nos sentamos en el pasto con un árbol como respaldo mientras que Dana correteaba por todo el terreno junto a otros niños, bajo la atenta mirada de su madre y por supuesto de la mía.
- Se está divirtiendo- comenté, Xena me abrazó y me dio un beso en el cuello.
- Si, parece muy feliz, jugando con los niños... - ella se acomodó para mirarme- Gabby... sabes que mañana debo volver a Madryn.
- Sí, lo sé amor. También sé que te voy a extrañar... pero quiero pedirte algo.
- ¿Qué?
- Quiero que empecemos juntas el año nuevo. ¿Tu crees que será posible que viajes?.
- Y ¿porque, no viajas tú y tus padres?. Esther estará muy contenta de volver a verte y además podrán tus padres conocerlos. Y conocerán a los míos. Ellos llegarán desde Miami para esas fechas, ya que mi padre debe comenzar a trabajar en enero.
- Es una buena idea, Xena. Así podrás presentarme a tu familia.
- Mmm, sería una buena oportunidad- ella se empezó a reír al ver a la niña jugar.- Gabby, ¿qué piensas hacer con los estudios?.
- El título está en trámite, y estuve averiguando por internet, sobre la facultad en Madryn. Creo que me anotaré ahí.
- Sabes que puedes contar conmigo. Por el lugar no hay problema, te puedes quedar en el hotel. Y podemos compartir los gastos.
- Me encantaría vivir contigo y con Dana.

El resto del día lo pasamos jugando con la niña y charlando de todo un poco. Xena les propuso lo del viaje y mis padres aceptaron. Además comenté lo de estudiar en Madryn y no en Trelew ya que me quedaba más cerca de donde me pensaba instalar y ellos pensaron que estaba bien.

Llegamos a la casa entrada la noche. Cenamos y nos fuimos a dormir.
Al otro día Xena se levantó temprano y ordenó las valijas y yo la ayudé a cargarla en el auto y mi madre nos llevó al aeropuerto. Las chicas vinieron a despedirse y nos acompañaron.
Cuando llegamos faltaba un buen rato para que partiera el avión así que despachamos las valijas y fuimos a tomar algo.
Al sentir que anunciaban su vuelo, Xena se despidió de mi madre y le prometió que llamaría apenas llegara. Unas cuantas lágrimas rodaron por las mejillas de las dos, mientras mi mamá le decía que la quería mucho y que era una buena chica.
Luego saludó a las chicas y les hizo jurar que me cuidarían. Ellas asintieron.

Luego llegó mi turno.
- Bueno amor. Esto me resulta difícil... pero sé que esta vez no pasará tanto tiempo- la abracé fuerte.- te amo, mi reina, recuérdalo siempre.
- Yo te amo más, princesa.- ella me llevó hasta un lugar apartado de la vista de curiosos y me besó... fue un beso suave pero a la vez muy profundo y lleno de amor.- llámame cuando llegues. Y espérame que dentro de unos días no veremos y te juro que jamás no volveremos a separar.
- Te esperaré, amor- regresamos junto a mi madre y tomé a Dana.
- Bueno enana, es hora de volver a casa. Mándale muchos besos a los abuelos de mi parte ¿sí?.
- Si, cuando te veré.
- Pronto amor, muy pronto.- ella me abrazó fuerte - ¿Sabes? en unos días los abuelos Bea, José y yo, viajaremos a verte.
- ¿En serio?.
- Sí, te lo prometo, cariño.
Bajé a Dana y Xena la tomó de la mano. Ella abrazó fuerte un oso que le había regalado de mi colección y me saludó con la manito. Xena hizo lo mismo y le entregó el boleto a la azafata que la esperaba en la puerta de embarque. Mis ojos siguieron sus pasos hasta que se adentró en el avión. Las manos de mi madre me rodearon y un beso se instaló en mi cabeza.

El avión empezó a carretear por la pista, tomó velocidad y despegó. Unas lágrimas corrieron por mi cara. Mis amigas me abrazaron y mis ojos siguieron la imagen del avión hasta que lo perdí de vista en el cielo azul.


Diciembre comenzó siendo caluroso, las chicas organizaron una fiesta en la casa de Martín, para celebrar nuestra amistad, llegué a la casa del muchacho antes del mediodía. Allí estaban mis amigas y Fernando, además de un par de amigos más. Martín hizo unas hamburguesas y salchichas, había bebidas de toda clase. Estaba permitida usar la piscina y como hacía mucho calor decidí meterme junto con las chicas. El agua estaba fría y relajó mis músculos acalorados. Luego de nadar un buen rato y divertirnos salimos a tomar algo de sol, aunque a mí mucho no me sirve, ya que soy muy blanca y apenas si tomo color. Pero igual me tendí como lagarto.
- Hey, Gabby, sonríe- Martín me retrató y yo me reí, este chico está loco, pensé mientras lo veía seguir sacando fotos de sorpresa.
- ¿Cómo estás rubia?- dijo Alex tendiéndose a mi lado- hace mucho que no hablamos tú y yo.
- Sí, es verdad, con todo esto de la mudanza a Madryn, casi no hemos hablado.
- Y ¿cómo te sientes?, digo ya que falta tan poco.
- Huy, estoy re- ansiosa- me giré y apoyé mi cabeza en la mano.- faltan dos semanas. Igual no hay mucho para llevar, sólo la computadora, la ropa, los libros, los CDs.
- Y lo de la facultad ya está arreglado ¿verdad?.
- A- ja, las clases empiezan a mediados de marzo, ya estoy inscripta, Xena llevó la solicitud.- Fernando nos alcanzó un par de tragos- y es posible que en el verano trabaje con ella, ayudándola en la investigación de las orcas en Pta. Norte. Como estaban buscando un ayudante ella me recomendó y creo que su jefe me tendrá en cuenta.
- Que, bueno, rubia... me alegro mucho.
- Sí, yo también. No quiero ser una carga para mis padres ni para ella.
- Van a vivir juntas ¿no?.
- Sí, por ahora, en el hotel. - me puse boca arriba y Alex, me imitó.- pero tengo la esperanza de que algún día, vivamos en la casa de la playa. Sería tan lindo.
- Seguro. - Alex se quedó callada por un momento.
- ¿Qué pasa?- dije mirándola- ¿Alex?.
- Sabes que te voy a extrañar mucho, ¿verdad?.
- Sí y yo te voy a extrañar a ti, eres mi mejor amiga.- la abracé fuerte.
- Sonrían- dijo Martín nuevamente con la cámara en mano. Y de nuevo sonreímos.

El resto de la tarde la pasamos bailando y disfrutando de la compañía de los amigos.
Ya estaba cayendo la noche cuando sonó mi celular.
- ¿Diga?- contesté.
- Hola amor.
- Hola vida, ¿cómo estás?
- Bien ¿y tú?.
- Bien, estoy en la casa de Martín, las chicas han organizado una fiesta. Además de ellos esta mi prima y un par de amigos más.
- Que bueno, te estás divirtiendo entonces.
- Mucho, y ¿tú que estás haciendo?- me senté en una reposera y tomé un vaso con gaseosa.
- Yo estoy en la casa de Esther, hoy es su cumpleaños. Y organizó una pequeña reunión.
- Mm, bien, mándale saludos de mi parte entonces.
- Gabby, ¿ya estás organizándote?
- Sí, aunque no voy a llevar muchas cosas, sólo lo esencial.
- Tienes razón cualquier cosa lo compramos aquí, además el lugar está bien organizado.
- Xena, ¿hablaste con tu jefe?.
- Sí y me dijo que no hay problema que puedes trabajar conmigo, pero sólo por el monto que te ofreció.
- Y ¿tú que opinas?, porque a mí me parece bien...
- Yo creo que está bien, además puedes trabajar durante el verano y luego ves otras oportunidades, que sé yo.
- Tienes razón.
- Bueno amor. Te dejo seguir con la fiesta.
- Saludos a todos, un beso mi vida.
- Otro para ti, mi amor.

Cuando colgué las chicas vinieron a mi lado y estuvimos hablando de todo un poco.
Ya era cerca de medianoche cuando Fer se ofreció alcanzarnos a la casa.
Gisela se quedó a dormir en mi casa. Se acostó conmigo en mi cama y nos dormimos rápidamente a causa de la mezcla de bebidas que habíamos ingerido.


Dos semanas mas tardes estábamos guardando las cosas para el viaje. Mi padre se había encargado de mandar mis cosas por encomienda en micro y nosotros viajaríamos en avión. Toda mi familia, mis amigas y amigos fueron a despedirnos al aeropuerto. Fue algo difícil, hubo muchas lágrimas y abrazos. Las chicas me entregaron un regalo que era un oso y tenía un corazón que decía " te amamos" y una tarjeta con una frase que decía:
"En este mundo existe gente que te ama tanto que estarían dispuesta a dar la vida por ti, ya que eres especial y única. A esas personas se les denomina amigos. Y son tus amigos. Te vamos a extrañar. Alex, Ari, Martín y Fernando". Junto con la tarjeta venía una foto de todos juntos en la fiesta de Martín.
Me abracé a ellos y les hice prometer que juntarían algo de dinero y me irían a visitar. Y yo les prometí que vendría a verlos.

Saludé a cada integrante de mi familia y me entristecí al tener que despedirme de mi prima Gisela.
- Bueno, enana. Espero que empieces bien el colegio.- ella me abrazó fuerte- y cuando los chicos viajen a verme quiero que organices con ellos y también vayas. Por el dinero no te preocupes, yo te pago el pasaje. ¿Me lo prometes?
- Sí Gabby, te prometo que iré a verte.
- Te quiero mucho, prima.
- Yo te quiero también.- sus ojos claros se empañaron y las lágrimas rodaron por su rostro aniñado. - Mándale saludo a Xena y a Dana. Gabby, prométeme que me llamarás o me escribirás mails.
- Te lo prometo. Adiós.


El avión despegó de Buenos Aires el 27 de diciembre del año 2001 a las 9: 35 de la mañana del aeropuerto Jorge Newbery, el día estaba despejado y el viaje duraría hora y media aproximadamente. Mis padres estaban sentados a mi lado y charlaban de lo maravilloso que sería el lugar. Yo los miraba y sonreía, pues ninguno se equivocaba. Aunque yo había viajado en invierno. El lugar me parecía extraordinario. Xena me dijo que en verano es mejor.
La azafata nos dio una bandeja con comida. Y anunció que el vuelo se estaba realizando a la perfección.
Esperaban poder arribar a Madryn a las 11: 45 de la mañana aproximadamente.
Xena nos había dicho que nos iría a esperar. Y yo estaba ansiosa por llegar.
El avión comenzó a descender y a las 11: 50 estabamos en tierra. Bajamos y fuimos a reclamar las valijas. En eso estaba cuando una vocecita gritó mi nombre. Me giré y vi a Dana venir corriendo hacia a mí. Dejé las cosas y la tomé en brazos.
- Hola...- dije abrazándola.
- Te estaba esperando, con mami.- le llené el rostro de besos mientras que ella me tomaba de las mejillas y me daba su típico piquito.- te extrañé.
- Yo también, pero ahora vamos a estar juntas.- mis padres se acercaron y la niña los saludó.
- Abuela- ella estiró los brazos. Y mi madre la tomó, en eso levanté la vista y vi a Xena parada en la puerta. Corrí hasta ella y la abracé con fuerza.
- Hola mi vida..., perdona pero no podía pasar, la enana se metió entre los de seguridad.- yo me reí al ver la cara del policía que miraba a Dana y sonreía meneando la cabeza.
- Hola, te extrañé.
- Yo también.- mis padres llegaron y saludaron a Xena con besos y abrazos, ella tomó una valija y nos condujo hasta el auto. Guardó todo en el baúl y subimos al coche.- ¿Ya tienen reserva?- preguntó.
- No, preferimos esperar y que tu nos recomiendes un buen lugar.
- El mejor que conozco es el Hotel Pto. Pirámides.
- Los dueños son los abuelos de Dana- agregué- es hermoso. Yo preferiría que se queden allí. Xena sería posible rentar alguna habitación.
- No hay problema, yo reservé una por las dudas que no consiguiesen.
- Gracias, hija.
- De nada Beatriz.- ella condujo hasta el hotel, y llamó a un muchacho para que nos ayudara a cargar las valijas. Ella fue con mi padre a confirmar el cuarto y regresó con las llaves.- vengan conmigo. - Subimos en el ascensor y bajamos en el cuarto piso. En el mismo piso donde estaba su habitación Nos dirigió hasta la habitación número ochenta. Abrió la puerta y nos quedamos petrificados por la belleza del lugar.
- Xena esto es hermoso, pero debe valer una fortuna.
- Pues sí es la más cara, es una suite especial. Pero para ustedes Beatriz y José, es gratis.- dijo sonriendo.
- ¿Cómo que es gratis?- pregunté.
- Sí, Esther me dijo que podían usarla, ya que como es la más cara nadie la alquila, así que estaría complacida si ustedes la usan.
- Bueno... Gracias- balbuceó mi padre, que estaba mirando por el ventanal el mar.
- Es un gusto. Mi habitación es esta, vengan acompáñenmen.- fuimos a su habitación y se la mostró.
- Aquí vivimos Dana y yo.- ella me tomó por la espalda y me dio un beso en el cuello.- y ahora será la casa de su hija. - dijo riendo.
- Es muy confortable, Xena.
- También tengo una casa en la playa, en un lugar que se llama el Doradillo.
- Es hermosa, mamá.
- ¿Es la de la foto?- yo asentí.
- ¿Podemos ir Xena?- le dije dando pequeños saltitos como niña chica.
- Sí, luego los llevaré para que la conozcan, además quedan algunas ballenas que permanecen en la costa así que podrán verlas de cerca. Pero por favor póngansen cómodos. - ella fue hasta la cocina y preparó café para nosotros y chocolatada para la niña. Llevó todo a la sala y nos convidó unas galletas.
- Gracias. Xena. - mi madre tomó a la niña en brazos y se sentó en el sillón de la sala, degustamos lo ofrecido y hablamos un poco de todo lo ocurrido en Navidad. Por supuesto que habíamos hablado pero quedaron muchos detalles sin decirnos. - Xena, ¿tu crees que podamos hablar con tu suegra para armar todo para la fiesta?.
- Claro, si quieren mañana los llevo para que se conozcan.
- ¿Y tus padres cuando vienen?- pregunté.
- El 30 a la mañana, me llamaron anoche y dicen que están ansiosos de conocerlos.
- ¿Y a mí? - pregunté.
- Ya te conocen.
- ¿Que?, ¿en serio?.
- Sip, les mandé un par de fotos y están encantados. Dicen que eres todo un ángel. -Xena le dio una galleta a la niña y me sonrió.
- Ja. Ja... porque no me conocen aun.

Mis padres decidieron ir a la habitación, para ordenar la ropa y descansar un rato antes de ir a almorzar.
- Bueno después nos vemos. ¿Dana quieres venir con la abuela?
- ¿Puedo mami?- preguntó, Xena estaba en la cocina y yo estaba sentada en el sillón con Dana en brazos.
- Sí, pero pórtate bien ¿OK?.
- Sí, má.
- Bueno vamos preciosa.- la niña tomó de la mano a mi madre y salieron rumbo a la otra habitación.- nos vemos luego.
- Adiós...- acompañé a mis padres hasta la puerta y me volví con una pícara sonrisa, fui hasta la cocina, Xena estaba secando las tazas muy concentrada y tarareaba una canción muy romántica. Me acerqué lentamente y le rodeé la cintura con mis brazos trencé mis dedos en su estómago y me pegué a su cuerpo. Ella pegó un respingo pero luego se relajó, llevó su cabeza hacia atrás y yo situé mi boca cerca de su oído y le susurré.- te amo.
- Mmm.- giró su cabeza y me dio un beso en la mejilla terminó de secar y se volvió hacia a mí. Nos miramos un rato. Luego ella se fue acercando a mí. Le rodee el cuello con mis brazos, me reí y me pegué a ella y nos besamos. Fue un beso largo y sabroso. Nos separamos y entre jadeos me dijo- Te amo Gabrielle y no sabes cuanto estuve esperando este día.
- Yo también quería que llegara este día.- nos volvimos a abrazar y a besar.

A la tarde después de almorzar Xena tuvo que ir hasta el trabajo para llevar unas planillas, mis padres, Dana y yo fuimos a dar una vuelta por la ciudad. Me acordé de la feria y los llevé allí. Busqué el puesto donde había comprado las cadenas y lo encontré. Allí estaba Manuel, me acerqué y lo saludé.
- Hola Don Manuel.- el hombre me miró un momento y frunció el ceño, era obvio que no me conoció, así que decidí mostrarle la cadena con los delfines a ver si así recordaba..
- Oh, por Dios si eres tú, mi niña.- el rodeó el puesto y me saludó.- ¿cómo estás preciosa?.
- Bien, ahora que estoy aquí.
- ¿Y que has estado haciendo?
- Bueno... terminé el colegio, y decidí estudiar Biología Marina... y me instalaré aquí con mi novia. - en eso vi a mis padres que se acercaban al puesto y los presenté- Don Manuel, ellos son mis padres.
- Mucho gusto, señores bienvenidos a Madryn.
- Má, aquí compré las cadenas que tenemos Xena y yo y las demás cosas.- mi padre se puso a charlar con Manuel y nosotras tres a mirar las cosas que había en el puesto.- me encantan las cosas que hay aquí.
- La verdad es que son muy bonitas.- saludamos a Manuel y seguimos recorriendo la feria. Paseamos por la playa y fuimos a tomar un café en un bar frente al mar. Dana disfrutaba con nuestra presencia y en especial se divertía con mi padre que le hacía monerías. Cuando regresamos al hotel, Xena ya había vuelto y estaba en la recepción charlando con Silvina, la empleada.
- Hola- saludamos.
- Hey, veo que se han divertido.- Dana extendió sus brazos a Xena y ésta la alzó y la besó.
- Mira lo que me compró el abuelo- dijo mostrándole una muñeca.
- Que bonita. - ella miró a mi padre y le agradeció- Gracias, pero no tienen que regalarle nada...
- Por favor Xena, me gusta hacerlo. Bueno si me disculpan, yo voy a la habitación a darme una ducha.
- Nosotras estaremos en el cuarto.- informó Xena.
- Luego las veo.

Subimos al cuarto y preparé un poco de té. Los llevé a la mesa y tomamos mientras hablamos de todo un poco. Dana estaba mirando dibujos en la tele del cuarto así que no había problema, la fiera estaba tranquila.
Xena nos comentó que el día siguiente tenía libre y que aprovecharíamos para ir a la casa de Esther. Que ya le había avisado y que nos esperaba para comer.
- Gab, ¿cuándo llegan tus cosas?
- Mañana en la tarde...
- Entonces cuando volvemos de la estancia, pasamos a buscarlas.
- Igual dijo José que él se ocuparía de eso.- acotó mi madre.
- Bien entonces luego hablo con él.

Luego de cenar mis padres se retiraron a su habitación a descansar. Xena acostó a Dana en su cama y se sentó en el sillón y me tomó en sus brazos y nos tapamos con una manta que ella había traído. Empezó a acariciarme el cabello y yo hundí mi cara en su cuello. La abracé fuerte y nos quedamos así largo rato en silencio, solo se escuchaba la suave música que estaba sonando en la radio y nuestras respiraciones.
- Te amo- susurré.
- Yo más... estoy muy feliz de que estés aquí.- levanté mi cara y la miré directo a los ojos. Me perdí en ellos. Su mano me acariciaba el cuello, los hombros y bajaban por los brazos. La tomé de la mano y me acerqué para besarla. Me arrodille en el sillón y me quité la remera quedando solo en sujetador. Me senté a horcajadas y empecé a desprender cada botón de su camisa mientras que nuestras respiraciones se hacían cada vez más rápidas y trabajosas. Ella me tomó por la cintura y me acercó a su cuerpo. Besó cada palmo de mi piel, desde mi cara, pasando por mi cuello y llegando hasta mis senos. Me quitó el sujetador y su boca atrapó uno de mis pechos.
- Oh, dioses- jadeé al sentir la fuerte succión y su lengua en él. Ella dedicó igual atención al otro y mientras que mi mano se aferraba a su cabello y la apretaba más a mí.- Mmm, amor te necesito. - Ella giró y yo quedé acostada en el sillón. Se separó un momento para quitarme y quitarse la ropa. Se situó sobre mí y me besó. Sus manos recorrían mi piel y su boca seguía el mismo recorrido.- Te quiero tanto... ohh... así...- me separó las piernas con una de las suya y empezó a rozarme con su muslo, esto acrecentaba la excitación, mis manos se aferraron a su espalda cuando comenzó a mecerse sobre mi pierna, entonces levanté la rodilla haciendo que se produjera un mayor contacto, de su garganta salían pequeños jadeos y exclamaciones, su cabeza estaba echada hacia atrás y se sostenía con ambos brazos a cada lado de mi cuerpo.
- Mmm, oh... Gabby...- su cuerpo empezó a sacudirse levemente, entonces llevé una de mis manos a su pecho y le rocé el pezón endurecido, lo apreté y ella soltó un gemido. Levanté mi cabeza, lo lamí, succioné y tiré de él, haciéndola estremecer. Ella seguía meciéndose en mi pierna, su cuerpo se tensiono cuando el orgasmo la fue invadiendo y explotó en fuertes sacudidas.- oh... mmm, ¡Gabrieeelleee!...- exclamó desplomándose sobre mí, yo la abracé sintiendo su respiración agitada y trabajosa.
- Tranquila... - mis manos acariciaban su espalda- Te amo Xena...
- Te amo, mi vida- estuvimos un rato así, solamente abrazadas. Luego ella se puso de costado y empezó a acariciarme, su mano tocaba cada parte de mi cuerpo. Llegó a mis pechos y los apretó mientras que su boca estaba dedicada al otro, lamiéndolo y succionado, esto hizo que arqueara la espalda buscado mas atención. Su mano acarició mi estómago y vagó por mi sexo- Xena... por favor- me puse de costado frente a ella y descansé una pierna en su cadera, esto le dio acceso pleno y deslizó sus dedos dentro de mí. Mis caderas seguían el ritmo que su mano marcaba y pude sentir que estaba llegando al límite. Sus dedos rozaban mi clítoris y bajaban hasta la entrada de mi vagina para luego subir nuevamente.- ohh.. más fuerte, amor - esta fricción me estaba desarmando pero necesitaba más, para llegar a la total liberación...- Ahhh, amor... no seas cruel...- esto era lo que Xena estaba siendo conmigo... cruel, muy cruel...- te necesito dentroooo....mmm- mis caderas se agitaron con fuerza y entonces ella me besó, mientras sus dedos me llenaban lentamente para luego volverse más rápido, me aferré a su espalda mientras me mecía en su mano y alcanzaba mi dulce liberación con su nombre en mi voz.... Mi cuerpo se sacudía con fuerza y totalmente descontrolado mientras ella seguía dándome placer, en un momento mi mente se nubló el llegar al orgasmo y hundí mi cabeza en su cuello. Ella retiró lentamente su mano de mi haciéndome estremecer y me abrazó, mientras yo intentaba calmarme...- ¿Xena?...- murmuré.
- Shh... descansa amor...- me acurruqué en su cuerpo mientras ella ponía sobre nuestros cuerpos la manta que despreocupadamente descansaba en el suelo.

Abrí los ojos y miré el lugar, no recordaba nada de como había llegado hasta la habitación, miré hacia la ventana y aún era de noche, entonces sentí que la puerta del baño se abría y vi salir a Xena con Dana en brazos medio dormida la llevó a su cuarto y la acostó, luego regresó junto a mí. Abrió los brazos para que me acomodara y me abrazó.
- Hola- saludé.
- ¿Dormiste bien?
- Sí, ¿qué hora es?
- Las seis menos veinte... duérmete, es temprano.- empezó a acariciarme la espalda.
- ¿Le pasó algo a Dana?, digo como saliste con ella del baño.
- No, solo me llamó para que la llevara... es que tiene miedo a la oscuridad.
- Ahh.- me acomodé y cerré los ojos. Ya estaba entregada a Morfeo, cuando sentí que me decía...
- Te quiero mi amor, mi vida.
- Te amo...- murmuré.

Ese día fuimos a la estancia de Esther y organizamos todo para la fiesta, cuando regresamos a la tarde, mi padre se encargó de retirar mis cosas de la terminal y ordenarla en la casa. Al otro día se apareció con un nuevo placard para mi ropa y cosas. En la tarde Xena me presentó a su jefe. Alberto de Alzaga, era un hombre delgado, de aproximadamente sesenta años, pero no lo aparentaba en absoluto, era respetuoso y gentil. Debo confesar que me cayó bien. Xena se disculpó y se ausentó para que pudiéramos hablar tranquilamente.
- Así que tu eres la famosa Gabrielle...- me dijo extendiendo su mano.
- Famosa no sé, pero sí, soy Gabrielle.- dije sonriendo y estrechando su mano.- mucho gusto.
- El gusto es mío... Xena me ha hablado mucho de ti.
- Espero que bien.- él se rió con ganas y me invitó a que tomara asiento.
- Por supuesto. - me ofreció algo para tomar y continuó hablando.- Gabby... ¿puedo llamarte así verdad? - yo asentí- bien, como te habrá contado Xena, el trabajo que te ofrezco es de elaborar todos los informes de las investigaciones que ella realice. Durante este verano le he asignado que investigue un grupo de orcas que se encuentran en Pta. Norte. Son un grupo de orcas que llamamos residentes, ya que permanecen todo el año en nuestras costas.- me entregó un par de fotografías y algunos informes- esto que te doy es un ejemplo del trabajo que tu tienes que realizar. ¿Estás entendiendo?.
- Sí señor. Pero estos informes son muy superficiales ¿verdad?- los trabajos que yo había realizado en el colegio para una investigación generalmente resultaban más extensos.
- Sí generalmente lo son, pero resulta que la persona encargada no era muy creativa para realizar artículos.
- Bueno, mi fuerte siempre ha sido escribir, aunque no sobre orcas, más bien sobre el amor- dije riendo- pero estoy segura que podré defenderme bien. Además pienso seguir la carrera de Bióloga Marina, así que tendré que acostumbrarme a estos trabajos. No se preocupe, quedará impactado con mis informes.
- Bueno espero que así sea.- me estrechó la mano como sellando un pacto- Bueno ahora viene lo más difícil, arreglar el dinero.
- Sip, eso es lo más complicado, pero estoy segura de que llegaremos a un buen acuerdo...
- Bueno, lo que yo te puedo ofrecer en este momento es una paga de seiscientos pesos por mes... más el insumo necesario para la realización del informe, ya sea las computadoras, la máquina para imprimir, hojas... etc... ¿estás de acuerdo?.
- Sí creo que está bien, igualmente no es necesaria la compu porque en casa tengo una, además de una portátil, pero me resultaría bien la impresora y lo demás.
- Bien entonces empiezas a trabajar el mismo día que Xena, así que habla con ella. Los informes se entregan una vez por semana, generalmente los lunes a primera hora, pero siempre se puede arreglar...
- Bien señor- me levanté y estreché su mano.
- Es un gusto de que trabajes para el Conicet. Bienvenida Gabrielle.- en un momento Xena entró a la oficina.
- Permiso Alberto.
- Si pasa Xena, justamente le estaba dando la bienvenida a Gabrielle.
- Ahh, entonces serás mi compañera de trabajo...
- Sip.- dije sonriendo.
- Ya le dije que se pusiera de acuerdo contigo con respecto a cuando empiezan las investigaciones de las Orcas.
- Bien señor.
- Bueno, espero ansioso tu primer trabajo. Cualquier duda que tengas puedes consultarme sin problema. ¿Está bien?.
- Está bien, señor. Buenas tardes.
- Buenas tardes, Gabrielle... Xena...
- Buenas tardes señor.


Salimos de su oficina y Xena me mostró el lugar, la sala de computación donde podía editar mi trabajo y el lugar donde ella trabajaba, era una pequeña oficina en el segundo piso al final del pasillo. Estaba orientada hacia el mar y entraba mucha luz. Generalmente la usaba para armar los manuscritos, que luego serían entregados al editor, quien ahora vendría a ser yo, para realizar los informes de investigación. Estaba mirando el lugar cuando mis ojos encontraron una foto mía y de Dana encima del escritorio. Era esa que nos habíamos sacado en la lancha cuando estábamos haciendo el avistaje.
- Tienes una foto mía.- dije tomándola.
- Sí, siempre tengo una foto tuya en algún lugar.- sacó su billetera y me mostró otra - y en la casa de la playa también hay un par.
- Que bueno, porque yo también tengo la casa llena de fotos tuyas y de Dana. - dije abrazándola.

Regresamos al hotel y fuimos a buscar a Dana al cuarto de mis padres. Xena se bañó mientras que yo le preparé la merienda a la niña y de paso algo para mí. Cuando Xena salió le ofrecí algo para tomar y merendamos las tres, Dana nos contó que mi padre la había llevado al parque y que se había divertido mucho.
Estabamos hablando cuando sonó el teléfono.
- Hola... hola, ¿cómo estás?... me alegro, ¿yo? bien, Dana está bien... traviesa como siempre. Bueno niña ya te paso, un beso para todos... Gabby para vos... -dijo Xena pasándome el aparato. - Tu prima.
- ¿Hola?
- Gabrielle, soy yo, Gisela.
- Gi, prima que alegría. ¿Cómo estás?
- Bien, ¿y ustedes?
- Bien, sabes ya tengo trabajo.
- ¡Qué bueno!, me alegro mucho... solo llamaba para ver como estaban.
- Estamos todos bien, mis padres están en la otra habitación.
- ¿Gabby?
- ¿Qué, Gi?.
- Estoy saliendo con Germán.
- ¿En serio?, me alegro mucho.
- Gracias, la verdad es que es un dulce Gab.
- Bueno entonces felicitaciones y un consejo... ten cuidado, ve despacio.
- Si Gab, voy a ir tan despacio como tú con la morena.- ella largó una carcajada que me contagió.
- ¡Hey! No es gracioso. Bueno Gisela es mejor que cortes porque sino el tío te va a matar. Mándales un beso a todos y nos hablamos en unos días.
- Bien prima. Te quiero mucho y te extraño. Bueno primita, mándales un beso a todos y otro enorme para ti...
- Yo también te quiero y extraño. Y ya sabes que cuando quieras venir sólo avísame y te pago el pasaje. ¿Sí?
- Sí, Gab. Bueno adiós
- Chau. Cuídate.- colgué el teléfono y Xena me miró interrogante.- Gisela está saliendo con aquel chico de la fiesta.
- Que bueno, parece que estamos todos en pareja... tus amigas, tu prima, nosotras- ella se acercó y me abrazó- parece que este año terminará bien para todos.- dijo dándome un beso en el cuello.
- Mmm, tienes razón. Creo que este año ha sido muy productivo en lo amoroso. Y también en lo laboral. Las chicas y yo conseguimos trabajo y terminamos el colegio. Gisela pasó de año y consiguió novio. Creo que mejor imposible ¿verdad?.
- Verdad. Bueno amor creo que es hora de que Dana se bañe.
- Deja, yo también debo hacerlo así que la baño a ella primero y luego lo hago yo ¿bien?- ella asintió- iré a llenar la bañera.


El día despuntaba y el sol entraba fuerte por la ventana.
- Mmm, creo que hoy será un día maravilloso...- escuché que decía, lentamente sentí que estiraba su cuerpo, sus brazos me envolvieron tiernamente y acomodó el cabello de mi frente. Me removí y abrí los ojos- Hola, mi reina.
- Hola, ¿estás bien?- giré y apoyé mi cuerpo en la cama y sostuve mi cabeza con la mano mientras que la otra vagaba sobre el cuerpo de mi princesa.
- Mmm, sí... perfecta- Xena tomó mi mano y se la llevó a la boca, besó cada dedo, mordió cada uno de ellos mientras me miraba de forma sugestiva.- Te amo tanto.
- Y yo te adoro, mi princesa.- me acerque a su cara y empecé a besarla suavemente, luego el beso se hizo más intenso y empezamos a acariciarnos. Y cuando estabamos en lo mejor...
- Mamiii - interrumpió la pequeña. Pegué un respingo y traté de tomar mi remera pero la niña ya estaba saltando en la cama. Aunque era pequeña, me daba algo de pudor que me vea desnuda en la cama con su madre y en el mismo estado. Xena tomó una remera y se la puso.
- Dana, ya quédate quieta amor- Xena tomó en sus brazos a la niña - ¿Qué pasa que estás tan inquieta?.
- Tengo hambre y quiero leche...- yo había conseguido vestirme y las miraba. Dana había rodeado el cuello de su madre y tenía su frente pegada a la de Xena, se fue acercado hasta pegar también la nariz entonces se miraban fijamente y le preguntó- ¿Cuántos ojos ves?- Xena se echó a reír y envolvió mejor a su bebé.
- Uno ¿y tú?- la niña intensificó la mirada acercándose más y contestó.
- Yo también veo uno... - ambas se rieron. Entonces Xena se acostó y Dana quedó tendida sobre el cuerpo de su madre, con la cabeza del lado del corazón, posiblemente escuchando los latidos. Xena tiró el acolchado sobre su cuerpo, estiró su mano izquierda y yo se la di, ella tiró de mí y me hizo acostar las abracé y apoyé la cabeza en el hombro de mi princesa mientras tomaba la mano de Dana. La niña empezó a jugar con el pelo de Xena y rápidamente se quedó dormida.
- Sabes amor esto me hace acordar la primera noche que pasaste en casa...
- Tienes razón... Me alegra tanto de estar así...
- ¿Así cómo?- pregunté.
- Abrazada a la mujer que amo y teniendo a Dana acostada en mi pecho como la vez que nació.
Nos quedamos un buen rato disfrutando el momento una en brazos de la otra, y admirando la belleza de la niña. Miré la hora y vi que eran las diez y cuarto.
- Xe, ya es tarde, es mejor que nos levantemos...- me apoyé en un brazo y le di un beso en sus labios.- voy a ducharme, tu despierta a Dana.
- Está bien mi reina, lo que tu digas- dijo mientras me acariciaba la mejilla con sus dedos. Miré a la niña un momento y sonreí por la ternura que esa imagen me causaba. Xena estaba apunto de despertarla cuando la paré. -¡Espera!, no la despiertes aún, quiero sacarte una foto así...- me levanté y fui hasta la maleta donde tenía la cámara digital guardada. Volví a la cama y les saqué un par de fotos.- Bueno ahora sí, me voy a bañar.
Me metí en la ducha y dejé que el agua tibia masajeara mi cuerpo. Lavé mi cabello y me enjuagué. Tomé una toalla grande y me envolví en ella. Salí al cuarto y me encontré con mis dos amores jugando en la cama. Les sonreí y me puse a buscar la ropa.
- Gabby, sabes que me dijo Dana...
- No, ¿qué te dijo mi princesita?- dije mientras me ponía unos jeans gastados y una remera de tirantes azul.
- Que tiene ganas de que le prepares el desayuno. - dijo mientras se levantaba de la cama.
- Buena idea, enana, ven conmigo que yo también tengo hambre... y tu Xena ve a bañarte que te esperamos en el comedor.- Dana caminó por la cama y estiró los brazos para que la alzara.- mmm, upa preciosa.

Preparé el desayuno, mientras esperaba a que Xena saliera del baño. Acomodé la mesa, le serví la leche con cereales y le preparé unas tostadas con jalea y manteca. Me senté a su lado y la niña me miró sonriendo, se llevó una cucharada a la boca. Cargó de nuevo su cuchara y la levantó hacia su boca, me miró un momento...
- ¿Quieres? - me dijo ofreciendo su cuchara cargada de cereales, miré a la niña y le sonreí, acerqué mi rostro al de la niña y abrí mi boca para recibir la cuchara.- está rica, ¿verdad?
- Mmm, creo que la hice rica...- la niña asintió y siguió comiendo su desayuno, pero de vez en cuando me convidaba una cucharada. Yo en cambio me había hecho café con leche y comía las tostadas con jalea y manteca. Luego de un rato Xena salió de la habitación enfundada en unos jeans azules y remera con el dibujo de una cola de ballena.
Se sentó a desayunar con nosotras y en un momento tocaron a la puerta, Dana salió corriendo a atender mientras que Xena se servía más café.
- ¡¡¡Abuela!!!- exclamó la niña.
- Buenos días - dijo mi madre, mientras nos daba un beso a cada una- ¿Cómo amanecieron?, ...- miró la mesa - bueno por lo que veo no hace mucho que lo han hecho ¿verdad?
- Tienes razón, recién nos levantamos- dije le ofrecí mi taza con café y ella la tomó gustosa. - ¿Y papá? - pregunté.
- Tu padre está esperándome abajo para ir al supermercado a comprar las bebidas. Yo vine para saber si precisaban algo.
- Beatriz, por que no espera un momento que visto a Dana y vamos todos juntos. Tengo que comprar algo de provisiones para mantener al monstruo que tiene en el estómago su hija, ¡no puedo creer lo que come esta niña!.
- ¡Hey! Que no soy una niña y tampoco como tanto... - dije haciendo pucheritos.
- Ja, ja y dices que no eres niña- dijo riendo- ya mira esos morritos, ja, ja.
- Bueno Xena, entonces te esperamos abajo.
- Sí, en un momento bajo. Vamos bebé a cambiarte que vamos a salir.
- ¿A donde vamos, mami?
- Al super.
- Me comprarás helado y yoghurt de frutillas y caramelos.
- ¡Dana! Ya veremos que te compro, por lo pronto sácate el pijama y ponte esto- Xena le dio un pantalón azul deportivo y una remera de color rosa, las zapatillas y la peinó.
- En tanto mi madre ya había bajado y yo estaba ordenando la cocina. Fui hasta el cuarto donde ellas estaban y tomé una mochila, allí puse los documentos, mi billetera y la cámara de fotos.
- Gabby, ya estamos listas, ¿vamos?
- Sí, vamos.
Nos dirigimos al super en el auto de Xena, aunque esta vez el que conducía era mi padre, Xena estaba a su lado y mi madre y yo atrás con Dana en brazos, quien estaba cantando una canción que pasaba en la radio. Al llegar mi padre estacionó el auto y entramos. Llevamos un carro para las compras, empezamos a meter de todo un poco en materia de bebidas, tanto alcohólicas como jugos y gaseosas. También compramos algo de comida para nuestra casa y obviamente helado.

Al llegar al cuarto ordené la heladera y las alacenas. Almorzamos todos juntos luego de limpiar la cocina mis padres se fueron a pasear un rato por la playa. Xena estaba mirado tele con la niña así que me uní con ellas.
En la tarde fuimos todos juntos hasta la playa donde se realizaba un concurso de jet- sky. Volvimos a la hora de cenar, después nos sentamos frente a la tele y miramos un programa en el canal Discovery. Justamente sobre las ballenas franca austral y estaba grabado en Pto. Pirámides. Dana estaba en su cuarto jugando con unas muñecas.
- Gabby, ¿estás cómoda?- dijo de repente.
- ¿Cómoda?, ¿a qué te refieres con cómoda?- pregunté.
- Digo, si te gusta vivir aquí, en Madryn y con nosotras, ¿es esto lo que querías?.
- Claro amor que me gusta vivir aquí, y lo que más me gusta es estar con ustedes. Te digo más, no me importaría vivir en la China, en el desierto o en el paraíso, siempre que ustedes estén conmigo. ¿Qué pasa Xena? ¿Es que tu no estás bien?- un miedo comenzó a invadir mi corazón y si ella no me amaba lo suficiente o si se dio cuenta que yo no era lo que ella esperaba... - Xena, dime... cuéntame.
- Sí amor, demasiado bien, solo quería saber si tu estabas cómoda, no quise asustarte, es que soy un poco bruta para hablar, a veces no sé expresarme correctamente. Ven aquí mi reina.- ella abrió los brazos y me rodeó con ellos.
- Me asusté, Xena, pensé que ya no me querías, que...
- Lo siento, Gabrielle... - ella tomó mi cara y descubrió las lágrimas que mis ojos no pudieron contener- Oh dioses, perdóname, mi vida, que tonta soy, no llores por favor- ella me abrazó fuerte y me besó en la cabeza, lentamente me fui calmando.- te amo mi vida... te amo.
- Yo más, Xena, nunca me dejes... - levanté mi cabeza y ella me besó, fue un beso suave y lleno de amor.
- ¿Sabes que haremos ahora?- yo negué- Vamos a ir pasear las tres, por la playa. - Ella aflojó su abrazo y se levantó.- Vamos Dana trae la campera- gritó y se encaminó hacia nuestro cuarto- Gabby ahora te traigo la tuya y salimos.
- Voy a lavarme la cara... - fui hasta el baño y me refresqué la cara, me contemplé por un momento y me reuní con ellas en la sala. Bajamos por el ascensor y salimos a la calle.
Salimos las tres tomadas de la mano, Dana iba al medio, bajamos a la playa y caminamos por la orilla, la luna estaba muy brillante esta noche y reflejo se apreciaba en el agua. El aire se sentía fresco, pero no hacía frío. Anduvimos un buen rato por la playa, como era viernes la feria artesanal estaban instaladas así que decidimos dar un paseo por allí.
Regresamos al hotel pasada la medianoche, Xena traía en brazos a una Dana dormida, así que me apresuré a abrir la puerta y correr a la habitación a preparar la cama de la niña. Xena la desvistió y le puso su camisón, luego la llevó al baño y la acostó.
- Uff, esta niña cada día está mas pesada, me ha dejado un dolor de espaldas- dijo estirándose en la cama.
- Si quieres te hago un masaje. - me ofrecí.
- Encantada, digo sino te molesta.
- Anda, sácate esa ropa y métete en la cama, que ahora vengo.- me dirigí al baño y me cambié. Tomé una loción para el cuerpo y salí. Xena estaba acostada en ropa interior y cubierta hasta la cintura con la sábana.- Acuéstate boca abajo, pero antes, eso fuera... - dije señalando el sujetador. Ella se acostó como le indiqué y yo me senté sobre su trasero. Vertí un poco de loción en mis manos y las froté una con la otra.
Comencé a masajear los hombros, lentamente descubrí un par de nudos en ellos y los fui eliminando uno por uno, luego bajé por la columna y llegué hasta la cintura, este recorrido lo hice un par de veces alternando, los hombros, brazos y manos. Xena soltaba pequeños suspiros y gemidos, esto era excitante, pero yo era consciente del cansancio de su cuerpo. Me bajé de la cama y destapé la parte inferior, masajeé las largas piernas, desde sus glúteos hasta la punta de los dedos del pié. Repetí esta acción en ambas piernas, volví a su espalda y apliqué la última capa de loción con suaves masajes. La respiración de Xena era pausada y regular, esto daba claras señales de que estaba dormida. Le di un beso en su mejilla y la cubrí con la sábana, me acosté a su lado, la rodeé con mis brazos y rápidamente me dormí.

Al otro día unas manitas suaves me despertaron y al abrir mis ojos me encontré con dos zafiros mirándome. Dana estaba acostada a mi lado, abrí mis brazos y ella se acurrucó en mi pecho, obviamente del lado del corazón, comencé a peinar su cabello con mis dedos, mientras ella me rodeaba con sus bracitos mi cintura.
- Hola princesita.
- Hola, Gabby.
- ¿Y tu mami?- pregunté mientras me ponía de espaldas y colocaba un par de almohadas y quedaba levemente sentada- Ven aquí, enana.- ella se recostó en mi pecho, como lo hacía con su mamá.
- Está hablando con la abuela.
- Ahh, vienen mañana ¿verdad?
- No sé- dijo la pequeña encogiéndose de hombros.- Gabby, tengo hambre, ¿me haces la leche?.
- Claro, mi amor, espera un momento que voy al baño y ya te la preparo- ella se sentó en mi vientre y me miró un momento, sus ojitos celestes brillaron y ella sonrió, se abrazó a mi cuello y susurró.
- Te quiero mucho Gabby.
- Y yo a ti princesa- la rodeé con mis brazos y la llené de besos además de cosquillas, luego de torturarnos un poco, me levanté para ir al baño.- Espérame aquí así no te enfrías.
Cuando salí del baño, Dana estaba esperándome acostada en la gran cama. La tomé en brazos y la llevé hasta la sala, la dejé mirando tv, hasta que hice el desayuno.
Xena se sentó con nosotras a desayunar.
- Mañana llegan mis padres, debo ir a recogerlos temprano, ¿vienes?- ella bebió un trago de su café con leche.
- Claro, me muero por conocerlos...
- Bien entonces mañana es el gran día...

El resto del día lo pasamos comprando las cosas para la fiesta de fin de año, llevamos las cosas a la casa de Esther, mis padres se quedaron a dormir para comenzar los preparativos temprano, así que nosotras volvimos al hotel una vez que terminamos de cenar. Dana se había quedado dormida en el asiento trasero y yo vigilaba que no se cayera. Xena manejaba tranquila por la ruta desierta. De repente ella giró hacia a mí y me miró sonriente.
- ¿Quieres conocer mi lugar favorito?
- Sí, me gustaría. - torció a la derecha y enseguida nos encontramos cerca de un acantilado. Estacionó el auto y me dijo que bajara. Miré a Dana y comprobé que ella seguía dormida, tomé mi campera y bajé del auto. Ella me abrazó y me llevó hasta una pequeña plataforma donde está instalado el mirador u observatorio, desde allí se puede apreciar todo el mar. - Esto es hermoso, Xena.
- Es más hermoso ahora que tú estás conmigo. - sus manos estaban rodeándome la cintura y su pecho pegado a mi espalda, ella me besó el cuello.- Aquí venía todos los días para pensar en ti... me encanta este lugar, de día es mejor, porque se puedes ver las ballenas desde lo alto.
- Es muy bonito, mira como se refleja la luna en el agua, Xena... - me giré y apoyé mi cara en su pecho, ella seguía abrazándome y me dio un beso en la cabeza.
- Te amo, Gabrielle... nunca pensé que podría amar a alguien tan intensamente... lo eres todo para mí, preciosa.- mi mirada recorría cada parte de su rostro, esbocé una sonrisa y le rodeé el cuello con mis brazos.
- Te amo, Xena... eres mi vida entera, no me imagino otra cosa que no estar a tu lado. - me acerqué a su boca y la besé suavemente. Ella rozó mi labio inferior con su lengua, esto provocó que un escalofrío recorriera mi cuerpo. Abrí mis labios para permitirle que explorara mas a fondo. Sus manos estaban en mi cintura y me apretaba más a su cuerpo. Las mías estaban en sus hombros y subían a su cuello. El beso se intensificó de manera que la temperatura de nuestros cuerpos iba en aumento. Cuando mis pulmones reclamaban algo de oxígeno, me separé buscando algo de aire, entonces sentí la respiración entrecortada de Xena.- Creo que debemos irnos de aquí...
- Sí, creo que mejor vamos al hotel. - Xena me tomó de la mano y fuimos al auto. Tomó nuevamente la carretera que nos llevaría al hotel mientras que yo acomodaba mejor a la niña.

Cuando llegamos al cuarto, acosté a Dana en su cama, Xena en tanto estaba en la cocina tomando un vaso de jugo. Fui hasta ella y tomé el resto de lo que había en su vaso. Ella estaba apoyada en la mesada y me miraba fijamente.
- ¿Qué? - pregunté.
- Nada, solo me gusta mirarte- dijo encogiéndose de hombros y cruzando los brazos a la altura del pecho.
- Así que te gusta mirarme, ¿eh?- dije mientras me acerca lentamente y tomaba su mano. Tiré de ella para ir a la sala, llegamos hasta el sillón. Me acerqué a su boca y le di un beso, luego la empujé hasta que quedara sentada.
- Gabrielle... - ella me tomó de la cintura, pero logré zafarme.
- Calma princesa... así que te gusta mirarme...- susurré a su oído y luego pasé la lengua por la misma hasta su mandíbula.
- Mucho- su voz sonaba cavernosa y sentí su cuerpo estremecerse.
- Entonces observa...

Fui hasta el estéreo y puse un CD, seleccioné un tema y comenzó el espectáculo. Xena se acomodó en el sillón y me miraba sugestivamente. Me paré en el medio de la sala y comencé a bajar el cierre de mi campera con movimientos sexy, mi cuerpo seguía el ritmo lento de la música, lentamente fui deslizando la campera por mis hombros hasta dejarla a la mitad de la espalda. Le sonreí y me la quité totalmente. Solo quedé en jeans y remera, empecé a bailar mas sensualmente mientras retiraba la remera de adentro del pantalón, Xena miraba todos mis movimientos desde su posición, su respiración estaba acelerada y se mordía el labio inferior, caminé sensualmente hasta ella y me coloqué entre sus piernas, lentamente fui subiendo mi remera hasta sacármela por la cabeza, la tiré a un lado y posé mis mano en sus hombros, ella intentó abrazarme, pero con un leve movimiento de mi cabeza le negué tal acción - Todavía no...- susurré acaricié sus brazos y me giré. Llegué otra vez hasta el centro de la sala y comencé a desprender el pantalón, como era de esos que tienen botones en vez de cierre resultaba más sensual. Desprendí uno a uno los cinco botones mientras que la otra mano acariciaba mi estómago y subía por mi pecho.
Cuando tenía todos los botones desabrochados pasé mis pulgares por dentro de la cintura del pantalón y lentamente fui bajándolo. Mientras me ponía de espalda a la alta morena, la oí tomar aire cuando me incliné hacia adelante y le dejaba la mejor vista de mi trasero, sonreí al escuchar que le daba las gracias a no sé que dios... me quité el pantalón y me dejé caer al suelo. Gateé hasta ella y llegué hasta sus piernas, que estaba estiradas y se cruzaban a la altura de los tobillos, ella estaba recostada en el sillón y tenía las manos detrás de la cabeza, sus ojos seguían todos mis movimientos y podía ver el deseo. Mi cuerpo estaba reaccionado a esa mirada. Subí por sus piernas y me senté en ellas. - Quédate quieta... mi princesa...- le dije mientras le tomaba las manos que iban derecho a mi cintura. Dejé sus manos a cada lado de su cuerpo y subí por sus brazos hasta los hombros, mis dedos recorrieron el cuello de la camisa hasta llegar a los botones, mis ojos se perdían en el azul cielo, ella me dedicó una sonrisa y yo le respondí con otra igual. Ya había desabrochado su camisa y lentamente se la quité. No pude resistirme a besar la piel de su cuello y hombros.
- Dioses, Gabrielle... - murmuró mientras me rodeaba con sus brazos- Por favor, ya no resisto... te deseo tanto...- yo seguía mi reguero de besos y fui bajando hasta sus pechos ella se inclinó hacia delante y sus manos viajaron desde mi cintura hasta mi espalda. Con suma delicadeza desabrochó mi sostén. Mis manos no se quedaron atrás e hice lo mismo con el de ella.
- Te amo, Xena- las dos jadeamos cuando nuestra piel hizo contacto. Su boca exploraba la mía. Y nuestras manos cada centímetro de piel. Llegué a su cintura y rocé el elástico de su jeans, con dedos rápidos desabroché el botón y le bajé el cierre, ella levantó su cadera y rápidamente le saqué el pantalón, me senté muy cerca de su pelvis. - Te deseo tanto... mmhh- arqueé la espalda cuando ella atrapó mi pezón con sus labios, la tomé de la cabeza y la apreté más a mí- Oh dioses...- el placer iba en aumento, sus manos guiaban mis caderas- mmm, espera Xe... quiero sacarme esto - le señalé mi braga- Quiero sentirte, amor. - ella se separó de mi pecho y me miró, nuestra respiración era forzada y agitada.
- Gabrielle, vamos a la cama por favor... aquí estoy incómoda.- me separé a regañadientes y ella se rió con fuerza mientras yo me levantaba, ella hizo lo mismo y me abrazó.- Te deseo tanto amor... te amo- me besó con pasión y urgencia.

A los pocos minutos estábamos amándonos en la cama, ella estaba sobre mí, mis piernas alrededor de su cintura y su sexo haciendo pleno contacto con el mío. Sus brazos extendido a cada lado de mi cuerpo y su tronco encorvado hacia atrás igual que su cabeza. Mis manos acariciaban su cintura y aplicaba presión para acercarla más a mí. Esto provocaba mayor roce y por lo tanto más excitación.
- Dioses Xena.... así amor... ahh... - los movimientos de nuestras caderas eran frenéticos. Mi cuerpo empezó a reaccionar, el calor que me ardía en el estómago se disparó hacia mi centro y cuando ya me parecía que iba a explotar Xena decidió darme un respiro. Hizo mas lento los movimientos de sus caderas y bajó con su boca hacia la mía capturando mis labios en un beso lleno de pasión- Mmmhhh- gemí al sentir que su mano me acariciaba mi seno y seguía bajando.
- Te amo, Gabby... - susurró a mi oído y luego me dio suaves besos en el cuello. Mi cuerpo ya temblaba de puro deseo y sabía que no tardaría en llegar una dulce liberación. Así que tomé su mano y la llevé al lugar donde más la necesitaba ella se rió al ver mi desesperación- Tranquila, preciosa...
- Te necesito ya... por favor... ahhh.- sus dedos acariciaban mi clítoris sensibilizado provocando descargas eléctricas que me hacían estremecer. Fue aumentando los movimientos hasta el punto de hacerme perder la cordura. - Por... todos... los... dioses... - gemí al sentirla deslizarse dentro de mí. Un par de movimientos mas y todo el mundo se vino abajo junto a un gran orgasmo que recorrió cada fibra de mi ser.
- Tranquila... estoy contigo... déjate llevar... - sí que estaba conmigo. Mis dedos estaban clavados en su espalda y ella me tenía entre sus brazos. Cuando los últimos vestigios de placer recorrían mi ser, me permitió separarme. Ella se quitó de encima y se echó de lado, atrajo mi cuerpo hacia el suyo y susurró palabras dulces.
- Te amo, mi vida... esto fue... - mi respiración agitada hacía dificultosa mi habla.
- ¿Intenso? - dijo con una gran sonrisa que me iluminó el alma. Yo asentí y enterré mi cara en su cuello. - ¿Estás bien?
- Sí, sólo cansada... ¿ y tú?
- Estoy bien... pero para nada cansada... - esto último lo dijo en un tono sumamente sensual. Entonces comprendí que esa noche iba a ser muy larga.

La voz de Xena y la pequeña me despertaron. Alcé la cabeza y encontré la puerta de la habitación continua abierta. Me reí al escuchar las cosas que la morena decía para despertar a su bebé...

- Vamos enana, es hora de levantarse.
- Un ratito mas, mami. - se quejó.
- Ni que fueras hija de Gabrielle, Dana. Vamos, arriba que hay que desayunar.
- No quiero.
- Dale, mi vida. ¿Es que acaso no quieres ir a buscar a los abuelos?
- Sí, pero es temprano.
- Hagamos una cosa, tú despiertas a Gabrielle mientras yo me baño y luego te preparo la bañera, ¿quieres?- sonreí al escuchar que la niña estaba de acuerdo. Así que me hice la dormida. Entonces sentí unos ligeros pasos, la puerta del baño cerrarse y que la cama se movía.
- Gabby... Gabby... despertate... - sus dedos intentaron abrir mis párpados, pero yo logré mantenerlos cerrados.- Dale...;
- ¿Pero quién es la atrevida que viene a despertarme? - protesté.
- Yo, Dana. - Me reí ante la inocencia de la niña. Era inútil estar seria con mi princesita. Abrí los ojos y la encontré de rodillas a mi lado mirándome. Cuando hallé sus ojos azules se me derritió el corazón. Estiré los brazos y ella se dejó caer en mi pecho. La tapé con el acolchado y se abrazó a mí. Comencé a acariciarle la espalda y a peinar su largo cabello. Xena salió del baño ya duchada y se sentó en la cama mientras se secaba el pelo.
- Buen día. - se agachó y me dio un beso en los labios. Luego le dio otro a la niña que la miraba desde mi pecho. - ¿Estás lista enana?.
- Sí- ella se incorporó en mi pecho y me miró. - ¿Me tengo que bañar?.
- Yo creo que sí, vamos así después me baño yo y vamos a buscar a los abuelos al aeropuerto, ¡dale, dale...corre!.- me senté en la cama y vi como la niña se iba sacando la ropa a medida que entraba al baño, me reí y Xe me miró.- Me alcanzas la remera.
- Me voy a poner celosa rubia, no puede ser que a ti te haga caso, yo soy su madre. - dijo haciendo puchero con su boca.
- Pero yo soy la que la malcrío.
- Ya verás tú cuando yo malcríe a los tuyos... - un pensamiento que venía rondando en mi cabeza desde la conversación con mis padres en el restaurante, ahora salía como si nada, así que no perdí oportunidad y me lancé. Mi cara debe de haber cambiado porque ella estaba mirándome fijo y con el ceño fruncido. - ¿ Gab, te pasa algo?.
- No, solo estaba pensando... ¿Xena?
- ¿Qué?- ella se sentó frente a mí con sus largas piernas a cada lado de mi cuerpo- Dime lo que te preocupa, amor.
- Tu dijiste "los tuyos"... o sea mis hijos- ella acomodó un mechón rebelde que insistía en meterse en mi ojo izquierdo- ¿A ti te gustaría tener un bebé conmigo?... ¿o sea que yo tenga un bebé y lo criemos juntas... que sea nuestro?. - nuestras miradas se encontraron un momento, sus ojos azules se volvieron más brillantes y su sonrisa se hizo amplia y plena.
- Me encantaría, Gabrielle... me gustaría mucho tener un bebé contigo. Y me gustaría que se pareciera a ti.- las lágrimas corrieron tibias por mis mejillas entonces ella me abrazó y nos quedamos así un momento.
- Te amo, mi amor... te amo tanto. Sabes mi madre me preguntó sobre este tema, eso de que si quería tener hijos, y yo le dije que sí... - ella se separó de mí y me miró sonriente.
- Gabby, yo también pensé en eso y no quiero que pierdas esa oportunidad... aunque debo confesarte que casi me has sacado el puesto. - dijo riendo y señalando el baño, donde estaba Dana.- Bueno amor es mejor que prepare algo rápido, para desayunar.
- Bien y yo saco a Dana del agua. Y luego me baño. Me acerqué y rodeé con mis brazos su cuello- pero primero quiero un beso- me acerqué y ella me dió un beso.- Vamos princesa apuesto que puedes hacerlo mejor. - ella me miró y se rió con fuerza.
- Ja. Ja... ven aquí....- me tomó de la cintura y me acercó a ella, luego me besó. Este sí que era un buen beso. Su lengua rozaba mi labio inferior y manifestaba toda intensión de entrar. Entonces abrí mis labios y dejé que entrara. Exploró todos los rincones. Y cuando ya estábamos sin aliento se separó haciendo chasquear nuestro beso. - ¿Y?- dijo sonriendo.
- Wow, eso fue...
- ¿Intenso?- empezamos a reírnos, entonces la niña gritó.
- Mamíii, Gabby... ya terminéeee-
- Voy, princesita...- me levanté y le di un último beso- Gracias por hacerme feliz.
- Gracias a ti, por entrar en nuestra vida.


Ya estábamos llegando al aeropuerto y los nervios me consumían. Xena llevó el auto a la playa de estacionamiento y bajamos. Dana iba tomada de la mano de Xena y ella me traía abrazada de los hombros.
- ¿Estás nerviosa?- preguntó enarcado una ceja, al verme acomodar el cabello cada dos segundo.
- Sí, es que no sé que pensarán tus padres de mí... - dije.
- ¿Que pensarán?... mmm, déjame ver- se rascó la barbilla...- no creo que les gustes...
- ¿Por qué dices eso?. - Pregunté, entonces pude ver que asomaba una sonrisa.
- Porque creo que les encantarás, mi vida.- pasó su mano por mi mejilla- No creo que haya persona en el mundo a quien no le caigas bien. Si eres un ángel.
- ¡Xena!- exclamé.
Llegamos hasta la sala donde los vuelos eran anunciados por pantallas. Xena repasó unos minutos los diferentes vuelos y se volvió para encararme.
- Por la puerta número 19, preciosa.- ella se agachó y tomó a la niña en brazos y empezó a caminar hacia la puerta indicada, rodeé su cintura y caminé a la par.

Estábamos sentadas en los bancos y Dana merodeaba por allí bajo nuestra atenta mirada.
- Voy por una Coca... ¿Quieres?- pregunté mientras me levantaba.
- Mejor una Sprite...
- Okey... vamos enana - tomé la mano de la niña y salí rumbo al kiosco.
- ¿Me compras caramelos? Gabby...- ella tiró de mi mano y yo la miré. Sus ojitos azules reflejaban tanto su picardía que me hizo reír. Asentí.

Cuando regresábamos del kiosco, la niña se soltó de mi mano y salió corriendo hacia donde estaba Xena. Entonces vi a dos personas con ellas.
- "Okey, Gab... llegó la hora".- suspiré, me acerqué y Xena se volvió para mirarme. - Hola... -saludé, dos pares de ojos me examinaron por unos breves segundo y cuando les cayó la ficha de quien era sonrieron ampliamente.- Soy...
- Gabrielle- me interrumpió la mujer- Por Dios que bonita eres... pareces un ángel.- al segundo me encontré rodeada por sus brazos.
- Me alegra conocerlos.- dije toda ruborizada.
- Gab, él es mi papá, Luis.
- Mucho gusto señor - le ofrecí mi mano y él la estrechó, pero para mi sorpresa tiró de mí para darme un buen abrazo.
- Y ya conoces a mi madre, Sara.
- ¿Abu, viste que linda que es?- interrumpió la niña- y además me compra lo que yo quiero.- dijo sonriendo, todos nos echamos a reír y entonces Luis la alzó.
- ¿Y a ti te parece bonito? - le recriminó Luis, Xena me rodeó por la cintura y se pegó a mi espalda y me dio un beso en la cabeza.
- La malcría peor que ustedes.- yo le di un suave codazo en sus costillas.- ¡Auch!- se quejó- Mejor regresemos al hotel, antes de que me mate.

El viaje de vuelta fue entretenido y para nada incómodo. Luis manejaba y Xena iba sentada a su lado. Sara y yo en los asientos traseros Dana estaba sobre mí y miraba por la ventanilla. Xena y su padre iban hablando del trabajo y de las nuevas investigaciones sobre ecología a escala mundial.
- Y dime Gabrielle, Xe me ha comentado que trabajarás con ella, haciendo investigaciones...- yo sonreí.
- En realidad, haré los informes de las investigaciones que su hija realice... va a ser muy interesante...- Xena se volvió para mirarme y yo le sonreí.
- Mamá, los padres de Gabby están en la casa de Esther, se quedaron anoche a ayudar con todo eso de la comida. Nosotros iremos al hotel a cambiarnos y luego vamos para allí, ¿les parece bien?.
- Sí claro amor... - contestó Sara.
- Xe ¿guardo el auto?- preguntó su padre mientras giraba a la derecha y tomaba la avenida principal que nos llevaría al hotel.
- Mmm, no, estaciona allí no tardaremos mucho.- Luis estacionó detrás de una camioneta y bajamos.- Vamos enana, hay que cambiarse.- le dijo a la niña mientras la tomaba de mis brazos.- mamá ustedes tienen el mismo cuarto, ya hice las reservaciones. Nos vemos luego.
- Hasta luego- saludé mientras ellos entraban al hotel y Xena tiraba de mi mano y caminábamos por la vereda- Amor ¿a dónde vamos?- pregunté.
- Quiero comprarle algo de ropa a Dana, la mayoría de lo que tiene le queda chico y corto.- dijo mirando a la niña- no puedo creer que ese pantalón se lo compré hace tres meses y ya le va corto.
- Va a ser muy alta, sale a ti.- dije.
- Así parece y apenas tiene cuatro años. - dijo con un mohín en sus labios.

Entramos a una tienda de ropa de niños y empezamos a elegirle conjuntos. La niña miraba entretenida y salió disparada al vestuario seguida de su madre. Estuvo probándose varios modelos. Una vez que eligieron lo que más le gustaban, pasamos por caja y abonamos. Claro que yo no me resistí y le compre algo. Aun con las protestas de Xena resonando en mi oreja.

Regresamos al hotel cerca de las once de la mañana, después de haber caminado un buen rato. Logré convencerla de comprarnos algo para nosotras.
- ¡Estoy muerta!- exclamé- está haciendo calor.- llegué hasta el cuarto y ordené la ropa, luego fui al de la niña y guardé la de ella.
- ¿Qué haces?- preguntó la niña mientras se sentaba en la cama.
- Guardo tu ropa nueva. - la miré un momento y le sonreí, me agache frente a ella y me acerque a su cara para darle besos- eres tan hermosa, princesa.
- ¿De veras?- dijo la niña
- Sí, nunca vi una niña tan bonita como tu- ella se colgó de mi cuello y me besó en la mejilla.
- Gracias- me levanté y le sonreí- y gracias por el regalo.
- De nada mi vida. 

Terminamos de ordenar las cosas y nos encontramos con los padres de Xena en la sala del hotel. Fuimos al auto y nos dirigimos a la casa de Esther. Me baje rápidamente para abrir la tranquera y cuando pasaron por al lado le saqué la lengua a Xena y le grité "lenta". Entonces escuche que me gritaba "loca" y Dana se reía. La cosa es que el auto no se detuvo a esperarme y siguió a marcha suave. Entonces tuve que correr para alcanzarlos. Luis se apiadó de mí y paró el auto. Cuando llegué, Sara me abrió la puerta e ingresé jadeante.
- Creo que alguien necesita ejercicios- dijo Xena.
- Sólo es que hace calor- me defendí.
- Excusas, excusas- siguió.
- No pienso discutir. Estoy demasiado cansada- admití, entonces todos se echaron a reír contagiándome.

Luis estacionó el auto en la puerta mientras que la niña salía disparada hacia la casa. Al instante mis padres y Esther salieron a recibirnos. Xena los presentó y rápidamente empezaron a charlar. Los hombres se reunieron junto a la parrilla y las señoras en la cocina con el resto de la comida. Dana estaba en el parque jugando con Braulio y Aghata, una pareja de Boxer atigrados. Xena y yo nos encargamos de preparar la mesa en el parque.
Xena sacó el equipo de música y puso algo para escuchar.
A la hora estábamos sentados comiendo.


Durante el almuerzo, mis padres y los de Xena se pusieron de acuerdo en ventilar nuestro pasado infantil, dejándonos en ridículo y varias veces sonrojadas. Luego del bochorno, decidimos hacer un alto y limpiar la cocina. Yo lavaba los platos y Xena los secaba.
- ¿Así que le tienes fobias a los insectos?- preguntó con una sonrisa en los labios.
- Huggg- me estremecí- los odio, en especial a las cucarachas. ¿Tú a que le tienes fobia?
- Fobia no sé, pero sí repulsión a las ranas, sapos.- dijo mientras se sacudía.
- Mi madre también.- terminamos de ordenar la cocina y nos reunimos con el resto afuera, debajo de unas plantas a tomar algo refrescante. Dana estaba tirada en el pasto jugando con Aghata mientras que Braulio, dormía en el porche de la casa.
Entré a la casa y traje mi cámara y saqué varias fotos.
Xena estaba sentada al lado de la niña y jugaba con ella, estaba observándolas cuando Sara se acercó a mí.
- Se ven bonitas, ¿verdad?- preguntó.
- Me encanta verlas juntas.- le dije sonriendo- se llevan realmente bien.
- Son muy unidas, Dana lo es todo para Xena, bueno- sonrió- ahora estás tú, ella te ama.- me miró un momento y me tomó de la mano.- Le has devuelto la sonrisa a mi hija. Y te lo agradezco.
- Soy muy feliz con ella.- mis ojos contemplaban a las dos personas que más amaba en el mundo jugar en el pasto y reírse de tonterías.
- Dana tiene razón...- soltó de repente.
- ¿Cómo?- giré la cabeza y encaré su mirada, la mujer me sonrió y me apretó la mano.
- Eres un ángel, eres su ángel.
- No lo creo, me falta mucho para serlo.
- Has hecho feliz a mi hija y a mi nieta, eso para mí, te convierte en ángel.
- Gracias- ella me rodeó con sus brazos y me dio un beso en la mejilla.
- Bienvenida a la familia, Gabrielle.

Entonces vi como Xena y Dana nos observaban desde el pasto y mi morena sonreía y pude leer en sus labios un "te amo".


31 de diciembre 2001- 23: 59: 50

- Diez... nueve... ocho... siete... seis... cinco... cuatro... tres... dos... uno... ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!- gritamos todos y comenzamos a abrazarnos y a besarnos. Luego de la cena decidimos ir al centro de Madryn, donde tocaría una banda y habría fuegos artificiales. Estaba lleno de gente que cantaba al ritmo de la música.
- Feliz año nuevo, mi amor- me dijo Xena mientras me rodeaba con su brazo izquierdo, ya que en el otro sostenía a Dana.
- Feliz año, para ti mi vida- le sonreí y me acerqué a ella para besarla, sin importarme que la gente nos mirara. Cuando nos separamos la niña nos miraba y sonreía. - Feliz año, princesita.- dije mientras la alzaba y la besaba.
Mis padres y mis suegros junto a los abuelos de Dana, vinieron a saludarlos y empezamos a bailar alrededor de la plaza, celebrando el comienzo de un nuevo año.
No me cansaba de ver la carita de asombro de la niña, cuando estallaron los fuegos artificiales, mientras miles de colores iluminaban el cielo y los rostros de todos.


Llegamos al hotel a eso de las cuatro de la madrugada, ya que habíamos ido a tomar unos tragos a un bar todos juntos, allí Xena se encontró con una compañera de trabajo y su familia, entonces se habían sumado al festejo. Ellos tenían una niña de la misma edad de Dana. Juan Cruz tenía treinta años, de cabellos claros, piel blanca y ojos verdes, trabajaba en una clínica de fertilidad en Trelew, Marisa tenía veintiocho años y su color de cabello era rojizo natural, piel blanca colmada de pecas. Julieta, era el calco de su madre pero había heredado los ojos verdes de su padre. Enseguida congeniaron bien con mi princesita.
Cuando nos dimos cuenta de la hora. Decidimos que ya era tiempo de ir a dormir. Mis padres y mis suegros se habían retirado hacía unas dos horas. Mientras que Esther y su esposo se quedaron un rato más charlando con nosotros.
- Xena me ha comentado que empezarás a trabajar como la nueva editora.- Preguntó Marisa.
- Sí, por ahora ese es mi trabajo. ¿Tu que haces?- pregunté.
- Yo me ocupo de investigar todo lo que tiene que ver con los lobos y elefantes marinos, focas, todo eso.
- Interesante, ¿y tienes editora?- sorbí de mi copa de champagne.
- Sí, se llama Estela, también es de Buenos Aires, y está en primer año de la facultad, ¿tú entras este año, verdad?
- Por suerte, me muero de ganas.
- Cualquier cosa que necesites, si puedo con gusto te ayudo.- ella tomó a su niña en brazos quien le estaba pidiendo agua.
- Gracias, lo tendré presente.
- Gabby, ¿quieres un café o algo?- Xe, sabía que no me gustaba el champagne.
- Un café estará bien.

Conversamos un buen rato hasta que nos dimos cuenta de que era tarde y nos despedimos.
Acompañamos a Esther hasta el estacionamiento a buscar el auto y regresamos al hotel. Dana se había dormido en mis brazos y no veía la hora de llegar para poder descansar.

Ingresamos al cuarto, llevé a la niña a su cama y la acosté, luego me quité los zapatos y me saqué la ropa, tomé del cajón una remera dos talles más grandes y esperé que Xena saliera del baño.

Nos acostamos una abrazada a la otra.

- Estoy muerta- confesé- la niña me dejó molida.
- Te dije que pesaba, pero tú quisiste traerla- ella me dio unos golpecitos en la cabeza- por fiada.
- ¡Auch!, me duele la cabeza- me quejé.- recuérdame la próxima vez que no beba tanto.
- Hecho. ¿Quieres que te traiga unas aspirinas?- preguntó mientras me tocaba la frente.
- Mmm, nooo - una punzada atravesó mi cabeza - ¡Ay! - gemí- Sólo te quiero a ti- dije mientras me acurrucaba en su hombro y hundía mi cara en su cuello, en busca de algo de oscuridad, ella se acomodó abrazándome y entrelazando sus piernas en las mías.- Enseguida se me pasará, necesito dormir un rato.
- Mmm, ¿Gabby?- un suspiro salió de su boca y me acarició la mejilla.
Abrí los ojos y me encontré con dos zafiros mirándome, su mano acomodó un mechón rebelde y sonrió. Levanté mi cara y la besé en los labios.
- ¿Qué?- pregunté y volví a acomodarme, pero ahora estaba perdiéndome en su mirada, ella me sonrió y comenzó a hablarme.
- Gracias por estar conmigo. Aún no puedo creer que estés aquí.- ella me acarició la mejilla- aún me parece un sueño.
- A mí también me parece un sueño. Pero estamos aquí, juntas y para siempre.
- Para siempre, mi amor- Xena bajó su cabeza y me besó. Cuando nuestros pulmones clamaban piedad por una gota de oxígeno nos separamos y me acomodé en su hombro.

Al cabo de un rato nuestras respiraciones se hicieron más profundas y cuando ya estaba en los brazos de Morfeo, sentí un leve susurro.
- Te amo, Gabrielle.- me apreté más a su cuerpo.
- Yo también te amo... y a Dana.- susurré.
Consciente de que un nuevo año acababa de comenzar, le agradecí a cualquier dios que estuviera escuchando, haber puesto a Xena en mi camino, y a Dana, esa pequeña que me roba el alma cada vez que me dice "Te quiero, Gabby".
Miré a la figura durmiente a mi lado y sonreí y así me rendí al llamado del Dios del sueño

Fin de la segunda parte.

Vamos haz un esfuercito más y lee la tercera y última parte.


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