Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!

Pensamientos natos un Domingo por la madrugada

Las manifestaciones artísticas (especialmente las musicales) suelen actuar en mí como una suerte de catalizador. Todo tipo de pensamientos abordan mi mente: de una forma u otra, relaciones causa-efecto son evidentes, encuentro un orden cósmico donde fisgones de la vida ven rutina y gris repetición. Ya saben, eufemismos subjetivos propios del tiempo y espacio dados, cosas que a uno le acechan para pensar en algo en el trayecto, para no ser un zombie mirando el horizonte; porque si hay algo que está out fashion al comenzar el milenio es ser un zombie vestido de negro. Será el alcohol quizás, no importa, daré por terminado el asunto, okey?

Volviendo de un recital de blues en un sucucho pseudo londinense con mi compadre, a quien daremos el nombre de "R", pude observar, y creo que él también lo hizo, esas escenas patéticas propias de un fin de semana en cualquier generosa ubre moderna occidental: esto es, jóvenes al borde del coma alcohólico, no cantando, sino gruñendo letras de rápido génesis; pre-adolescentes á lá femme fatale que son más feministas que Alicia Moureau de Justo si alguien osa verlas por un momento más de lo establecido por la "media social". "R" destacaba, se asombraba y festejaba que sus vaginas eran visibles; yo imaginaba el registro de sus nombres como víctimas en algún registro penal de un juzgado de esta ciudad. En fin, todos miembros de esa fauna urbana cristiana.

Observando todo esto, y tratando de establecer conclusiones generales y aplicables (pero no tanto, porque eso es la filosofía), mi mente creó una relación entre las sustancias que todos ingerimos y nuestras acciones a posteriori. Con una fuerte influencia de pensamiento economicista (maldito seas Parsons) deduje que los individuos realizan acciones buscando una satisfacción futura, ése es su móvil. Creé un antagonismo entre los otros y yo: ellos toman las sustancias (alcohol, marihuana, lo que fuere) como fin, yo como medio. Después de meditarlo un poco, su postura me pareció una aberración, carente de sentido también, luego reprochable: ¿por qué hacerlo entonces? ¿Es su objetivo para la noche estando sobrios deambular aún más alienados y ser cómplices de clase dominante? ¿El plan es escapar o ser más consciente? Creo que esa es la dicotomía: entender la sustancia como velo y oscuridad o como alumbradora sensorial y espiritual.

Mi situación personal es bastante diferente a la anterior (la sustancia como factor que profundiza la alienación): la sustancia es siempre un medio, medio para alcanzar un nivel superior de conciencia y espíritu. Haciendo una analogía simple, se podría decir que es un escalón. Los detractores afirman que uno crea un "suelo" con la sustancia y siempre necesita estar volviendo a ella por temor a ser menos creativo, ocurrente, etc. Nuestra respuesta es que la sustancia no crea nada que no exista dentro del individuo: un analfabeto por más que fume 5 porros por día no será Oscar Wilde; alguien que nunca haya estado en contacto con el arte de la música será Mozart. Es sentido común señores, es inclusive ridículo tener que refutar tal argumento, ridículo per se.

El único aprovechamiento de la sustancia es el aprovechamiento consciente, el puesto en miras a la superación, a la mayor sensibilidad, a la humanización, a la conquista de lo deshumanizado. Desdichados sean quienes sigan con el velo de los usurpadores en sus almas, dichosos quienes logren escapar de la caverna.

El mundo puede ser nuestro, sólo restan dos tareas: creer y crear.