Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!

El Bolero se hace bailable

 

Aquellos ojos verdes, el primer bolero que alcanzo el éxito mundial inauguro los años 30 en Cuba. Sus letras ya forman parte de la memoria colectiva latinoamericana.

 

 

Aquellos ojos verdes, de mirada serena, dejaron en mi alma eterna sed de amar, anhelos de caricias, de besos y ternuras, de todas las dulzuras que sabían brindar.

 

Este clásico fue compuesto por el pianista Nilo Menéndez (1902 - 1987), nacido en matanzas pero radicado en Nueva York que fue director de orquesta bailables y trabajo al lado de Ernesto Lecuona.

El prestigioso Historiador musical Jaime Rico Salazar cuenta que "aquellos ojos verdes" pertenecían a la joven  cubana Conchita Utreta, hermana del poeta  y cantante Alfredo Utreta. Al conocerla, Menéndez quedo flechado y ese mismo día termino la famosa canción. Después, esta pieza ha sido grabada infinidad de veces por cantantes diversos. Dos de las versiones corresponden a los tenores líricos Alfredo Sadel y Alfredo Kraus.

 

Con los pies en el suelo

 

Con Menéndez se asoma una generación de consolidaría el bolero y lo llevaría a la pista de baile. A partir de esta época lo que había nacido como canción de trova paso a ser un  ritmo que subyuga a los que bailan.

Ocurrió, pues con el Bolero lo mismo que con el ballenato colombiano, del cual dice el que "descendió de la cabeza a los pies". A partir de entonces el bolero adquirió una identidad, como tango. Un baile lento y abrazado que subraya el amoroso lenguaje de sus letras y música con mensajes táctiles.