Now Playing: Gustavo Chiang
Topic: Julio Cortazar
Julio Cortázar debe ser el más original de los escritores de América Latina, aunque haya nacido en Brsuelas y vivido gran parte de su vida en Francia. En su literatura ha sido capaz de quebrar todos los moldes establecidos y muchos de sus seguidores aún no logran dilucidar cada uno de los complejos códigos ocultos en sus relatos y que desafían a los más avezados lectores. No hay género por el que Cortázar no haya pasado desde las poesías de "Poemas y Meopas" hasta el drama clásico de "Los Reyes" e inclusive se puede decir que el escritor porteño inventó algunos de los géneros contemporáneos. Historias de Cronopios y Famas es definitivamente su propio género y no ha sido escrito aún otro libro tan provocativo, tan mordaz, con tanta profundidad en su crítica social y al mismo tiempo con tanta capacidad para hacer de la lectura un deleite.
En Manual de Instrucciones, Cortázar parte de lo más simple, de lo más obvio, como Instrucciones para subir una escalera, cada uno de los relatos de esta sección nos conecta con lo más cotidiano de las odas nerudianas, con el irónico despecho de los epigramas de Cardenal, con los humorísticos poemas para escapar de la poesía de Parra. Pero en esa sencillez encierra una aguda crítica a una sociedad que nos impone moldes, que nos dice como debe hacerse todo, que impone caminos. En Rayuela Cortázar se ríe de auqellos que necesitan papel lineado para escribir o que usan siempre el pomo de la pasta de dientes desde atrás; como si sólo hubiera una forma correcta de hacer las cosas, una sola forma de leer, una sola forma de escribir. Las instrucciones de Cortázar socavan las mismas bases de una sociedad unívoca, ordenadora, donde hay un solo sistema económico y donde la globalización es el principio ordenador del universo.
El mismo principio se repite en los textos siguientes, cada uno de ellos apunta sus dardos a distintos aspectos del mundo que hemos creado y como los hemos organizado y cada una de sus críticas mantine completamente su vigencia.
Por esta razón, Cortázar vive, no sólo en sus textos, sino en el sueño de crear una sociedad donde podamos decir cada mañana sin temor a ser vilipendidados; Buenas Salenas, Cronopio, Cronopio.