SIMON RODRIGUEZ Y LA EDUCACION
(ALFONSO
RUMAZO GONZÁLEZ)
Estatuye
Simón Rodríguez, como principio y fundamento de acción educadora, este
principio absolutamente desconocido en su tiempo: “Instruir no es educar; ni la
instrucción puede ser equivalente de la educación, aunque instruyendo se
eduque”. Y comenta midiendo, tras visión orbital, la consecuencia: “Enseñen y
tendrán quien sepa; eduquen y tendrán quien haga”. El doble rumbo: ¡la teoría y
la práctica! Esta distinción enjuicia directamente el problema de la niñez y la
juventud: instruir es dación de conocimientos, de saberes; mediante información
grábase aquello que se ha ignorado; en contraste, educar implica ir de lleno al
hombre integral, y no sólo al hombre pensante. El individuo poseído de grandes
apetencias germinativas, será ciudadano útil. Instrucción significa dación de conocimientos; en cambio educación es formación de criterio, enrumbamiento, conciencia. Al instruir se educa, pero sólo en pequeña parte: la relativa estrictamente a conocimientos intelectuales.
Hay
que partir del razonamiento. “El siguiente principio –dice- es importantísimo
en la educación mental: léalo cada uno con toda la atención que pueda darle: No
se mande, en ningún caso, hacer a un niño nada que no lleve su “porque” al pie:
“Haz esto, porque” y si hay tiempo, empiécese por el “porque”. Acostumbrado el
niño a ver siempre la razón, respaldando las ordenes que recibe, la echa de
menos cuando no la ve, y pregunta por ella diciendo: ¿Por qué? Con hombres que
hacen esta pregunta se puede emprender lo que se quiera, con tal que el porque
sea bueno”.
Y
hay que ir del razonamiento a la estructuración del carácter “Sólo la educación
impone obligaciones a la voluntad”, expresa el Maestro. ¡Una voluntad recia,
orientada por certero burilar educativo, da por consecuencia un Simón Bolívar!
Hecha
esta distinción sustantiva, valida especialmente en los tiempos actuales en
que, por el desarrollo gigantesco de las ciencias y la técnica, se supone que
los saberes bastan, con olvido o subestimación del hombre completo, fija esta
deducción: “Antes de abrir escuelas, piénsese en formar maestros”. La docencia
no ha de proporcionar ocupación; ha de constituir ejercicio de vocación. Y
hasta debe poseer el docente estas condiciones: “ser sabio, ilustrado, filósofo
y comunicativo, porque su oficio es formar hombres para la sociedad”. Los
maestros asumen especial dignidad social. “El titulo de maestro no debe darse
sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a aprender”, aunque ese noble oficio
no alcance gratitud: “No hay muchacho que busque al maestro, como no hay oveja
que busque al pastor”.
Observa
Augusto Mijares –en el prólogo a “Doctrina del Libertador” de la Biblioteca
Ayacucho– que en aquellos tiempos de Rodríguez “era muy difícil formar
maestros, tanto por aquella incultura casi general de la población, como por
los pocos incentivos que la profesión presentaba; además, no había dinero para
pagar los maestros”. El educador caraqueño lo sabia; pero, adoctrinaba,
enrumbaba, agujereaba la roca de la costumbre, indicando el “que debe hacerse”.
No había, en la práctica del momento, ninguna situación dramática para el
Maestro.
¿A
quien enseñar? ¡A todos! “La instrucción debe ser nacional... Respóndase si los
pobres no tienen derecho a saber; si el labrador, el artesano, el tendero, han
de ser bestias”. Se propicia un derecho igualitario.
Hay
otro principio original, que nadie había formulado todavía: la escuela será
obligatoria. “La sociedad –escribe– debe no solo poner a la disposición de
todos la instrucción, sino dar los medios de adquirirla, tiempo para
adquirirla, y “obligar a adquirirla”. ¡Anticipación, con un siglo!
Esa
escuela obligatoria ha de “enseñar a raciocinar”. Exclama entusiasta, ”¡Ideas,
ideas primero que letras!”. Comenta que la infancia y la adolescencia hacen la
cuarta parte de la vida; perdida ésta, o mal empleada, tendrá el que quiera
instruirse, que “detenerse en la juventud a hacer estudios de niño”. Simón
Rodríguez desea niños veraces, fieles, comedidos, agradecidos, generosos y
aseados; además, “se les ha de acostumbrar a respetar la reputación y a cumplir
con lo que se promete”.
Plasmación
de autentica originalidad suya fueron sus fundaciones en Bogota y en
Chuquisaca. Hubo antes escuelas en que se enseñaban artes manuales y oficios,
pero no como sistema educativo, sino por propósitos de obtener ingresos para
salvar la economía del establecimiento. A eso acudió Pestalozzi, cuando sus
fundaciones iban a clausurarse por pobreza. Mucho después de Simón Rodríguez,
vendrán los Talleres organizados por el sacerdote italiano Juan Bosco. Al
aconsejar al Colegio de San Vicente de Latacunga, advertía el Maestro: “La
escuela primaria dará reglas de conducta, en general; la maestranza pondrá en
practica las que le toquen, y el Colegio habrá dado en lo que nadie hasta aquí,
que es hacer ver que en toda ocupación, en toda empresa, ha de regir la idea de
la sociabilidad”. Y pedía, concretamente: una cátedra de castellano y otra de
quichua, en lugar de latín; una de física, otra de química y otra de historia
natural, en lugar de teología, derecho y medicina (que se enseñaban en Quito) Y
recomendaba el establecimiento simultáneo de dos fabricas; una de losa y otra
de vidrio, creando una maestranza de albañileria, de carpintería y de herrería,
“porque con tierras, medras y metales se hacen las cosas mas necesarias”. A las
mujeres se impartía instrucción y se les enseñaba oficio, “para que no se
prostituyan ni hagan del matrimonio una especulación para asegurar su
subsistencia”.
Esta
creación dio origen en el mundo no sólo a los Talleres de Salesianos y otras
entidades similares, como las de Artes y Oficios de carácter oficial, sino
también a la Escuela Activa y otros sistemas pedagógicos de parecida
estructura. Había dentro una tendencia social, intelectual y pedagógica, o sea
algo en extremo desconcertante para aquellos tiempos reacios a innovaciones.
(Todos los
textos que aparecen a continuación, se han tomado de la obra en dos volúmenes “Simón Rodríguez – Obras Completas”,
edición hecha por la Universidad “Simón Rodríguez”, de Caracas en agosto de
1975 - Editorial Arte)
Yo he
pensado y trabajado mucho en la enseñanza, y me he convencido de que la Primera
Escuela es la que debe, ante todas cosas, ocupar la atención de un gobierno
liberal.
La Educación Republicana
Instruir no
es educar; ni la instrucción puede ser un equivalente de la educación, aunque
instruyendo se eduque.
Luces y Virtudes Sociales
Enseñen, y
tendrán y quien sepa; eduquen, y tendrán quien haga.
La Educación Republicana
No hay
interés donde no se entreve el fin de la acción. Lo que no se hace sentir no se
entiende, y lo que no se entiende no interesa.
Llamar,
captar y fijar la atención, son las tres partes del arte de enseñar. Y no todos
los maestros sobresalen en las tres.
Luces y Virtudes Sociales
El titulo de
maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a
aprender; no al que manda aprender o indica lo que se ha de aprender, ni al que
aconseja que se aprenda. El maestro que sabe dar las primeras instrucciones,
sigue enseñando virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseñó a
aprender.
La Educación Republicana
Los
conocimientos se dividen en teóricos y en prácticos; y la teórica no es sino el
conjunto de preceptos dados por una experiencia consumada; teórica sin
practica, es pura fantasía.
Defensa de Bolívar
Por falta de
lógica en los padres, de celo en los gobiernos y de pan en los maestros,
pierden los niños el tiempo leyendo sin boca y sin sentido, pintando sin mano y
sin dibujo, calculando sin extensión y sin número. La enseñanza se reduce a
fastidiarlos, diciéndoles a cada instante y por años enteros: así, así, así y
siempre así, sin hacerles entender por que ni con que fin; no ejercitando las
facultades de pensar.
Luces y Virtudes Sociales
No hay oveja
que busque al pastor, ni muchacho que busque al maestro.
Pródromo de Sociedades Americanas en 1828
Enseñen a
los niños a ser preguntones, para que, pidiendo el por que de lo que se les
mande hacer, se acostumbren a obedecer la razón no a la autoridad como los
limitados, no a la costumbre como los estúpidos.
Consejos de amigo
El siguiente
principio es importantísimo en la educación mental; léalo cada uno con toda la
atención que pueda darle: No se mande, en ningún caso, hacer a un niño nada que
no lleve su “porque” al pie: “Haz esto, porque”, y si hay tiempo empiécese por
el porque. Acostumbrado el niño a ver siempre la razón respaldando las ordenes
que recibe, la echa de menos cuando no la ve, y pregunta por ella diciendo:
¿Por qué?
Con hombres
que hacen esta pregunta se puede emprender lo que se quiera, con tal que el
porque sea bueno. Los que no tienen porqués que dar, o los tienen malos, tratan
de preguntones a los esclavos de la razón.
Crítica de las Providencias de Gobierno
Si en la
primera Escuela se enseñara a raciocinar, habría menos embrollones en la
sociedad. Empachados de silogismos salen los jóvenes de los colegios, a vomitar
paralogismos por las tertulias. De ahí vienen los sofismas, que pasan por razones
en el trato común y llegan hasta ser razones de Estado en Los Gabinetes
Ministeriales.
Consejos de amigo
Los
principales obligados a la educación e instrucción de los hijos son los padres.
Estado actual de la Escuela
La
ignorancia es la causa de todos los males que el hombre se hace y hace a otros;
y esto es inevitable, porque la omnisciencia no cabe en un hombre: puede caber,
hasta cierto punto, en una sociedad (por el más y el menos se distingue una de
otra). No es culpable un hombre porque ignora –poco es lo que puede saber-,
pero lo será si se encarga de hacer lo que no sabe.
Sociedades Americanas en 1828
El vulgo no
ve en la Primera Escuela más que niños en salitas o en salones, incomodando al
maestro para que no incomoden en sus casas; los niños creyendo que la escuela
es para aprender a fastidiarse, y el maestro que debe fastidiarse, a darles
ejemplo. Ellos aprenden a mentir, y él a disimular. Obedecer ciegamente, es el
principio que gobierna; por eso hay tantos esclavos, y por eso es amo el primero
que quiere serlo.
Consejos de amigo
Piense la
Dirección de Enseñanza en formar maestros, antes de abrir escuelas. “Tantos
millares de niños frecuentan tantos centenares de escuelas”, dicen los
Ministros en sus Mensajes. ¡Así serán las escuelas, y así saldrán los niños de
ellas!
Consejos de amigo
El hombre no
es ignorante porque es pobre, sino al contrario.
La Educación Republicana
Aun los
estúpidos de nacimiento pueden mejorarse por la educación.
Pródromo de Sociedades Americanas en 1828
Asuma el
gobierno las funciones de padre común en la educación; generalice la
instrucción, y el arte social progresará, como progresaran todas las artes que
se cultivan con esmero. Esta indicación no es de consejo: ella encierra el
primer precepto que impone el honroso encargo de representar al pueblo en el
Congreso. Bien general es el bien de la nación representada; nadie ignora esto.
Pero parece que no todos distinguen, entre los bienes que se pueden hacer, los
que se deben; ni entre lo que se deben, el primero que deba hacerse.
Luces y Virtudes Sociales
¡Ideas,
ideas, primero que las letras!
Luces y Virtudes Sociales
Enseñen,
enseñen; repítaseles mil veces; ¡enseñen!, y obtendrán los americanos mucho mas
de lo que desean los filósofos y los publicistas europeos. Tendrán la
satisfacción de oír las bendiciones de sus hijos, durante sus días, y morirán
seguros de haber erigido, en el corazón de sus descendientes, un monumento
eterno a su memoria.
Luces y Virtudes Sociales.
Establézcase
una Junta que se titule Inspectora de la Instrucción Primaria. En ella no ha de
haber miembros descendientes de Sancho Panza, que digan en sus sesiones: “El
mundo ha sido siempre el mismo, y lo será mientras dure”, “Querer corregir el
mundo es pretender blanquear a un negro”, “El que se mete a redentor, muere
crucificado”, “El que sirve al público, a nadie sirve”, “Para cuatro días que
hemos de vivir, demasiado hacemos”, “Vivir y vivamos, y el que venga atrás que
arreé”, “Mas vale malo conocido que bueno por conocer”, “Mas sabe el loco en su
casa que el cuerdo en la ajena”, “A donde quiera que fueres haz como vieres”,
“Los hombres no son ángeles”, “!Querer hacer un pueblo de filósofos!”, etc.,
etc. El que quiera continuar la retahíla, compre una resma de papel.
Consejos de Amigo
Acostúmbrese
al niño a ser veraz, fiel, servicial, comedido, benéfico, agradecido,
consecuente, generoso, amable, diligente, cuidadoso, aseado; a respetar la
reputación y a cumplir con lo que promete. Y déjense las habilidades a su
cargo; el sabrá buscarse maestros, cuando joven.
Consejos de Amigo
Sólo la
educación impone obligaciones a la voluntad. Estas obligaciones son las que
llamamos hábitos.
La Educación Republicana
Si se
hubiera malogrado, en la ignorancia general, el talento de los escritores que
nos han instruido, ¿qué sabríamos? Si la instrucción se proporcionara a todos,
¿cuántos de los que despreciamos por ignorantes, no serian nuestros consejeros,
nuestros bienhechores o nuestros amigos? ¿Cuántos de los que nos obligan a
echar cerrojo a nuestras puertas, no serian depositarios de las llaves?
¿Cuántos de los que tememos en los caminos, no serian nuestros compañeros de
viaje? No echamos de ver que los mas de los malvados son hombres de talento
ignorantes; que los mas de los que nos mueven a risa con sus despropósitos,
serian mejores maestros que muchos de los que ocupan cátedras; que las mas de
las mujeres que excluimos de nuestras reuniones por su mala conducta, las
honrarían con su asistencia; en fin, que entre los que vemos con desden, hay
muchísimos que serian mejores que nosotros, si hubieran tenido escuela.
Sociedades Americanas en 1828
Es verdad
que los Derechos del Hombre, en cuanto a regir la sociedad, no son los de su
persona, sino los de sus aptitudes; pero, naturales, que consisten en sus facultades
mentales. La sociedad, para aprovechar de estas facultades, debe no solo poner
a la disposición de todos la instrucción, sino dar los medios de adquirirla,
tiempo para adquirirla y “obligar” a adquirirla.
Sociedades Americanas en 1828
Toca a los
maestros hacer conocer a los niños el valor del trabajo para que sepa preciar
el valor de las obras.
La Educación Republicana
Esta muy
bien que los jóvenes se instruyan; pero, en lo necesario primero.
Pródromo de Sociedades Americanas en 1828
Al que no
sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.
Pródromo de Sociedades Americanas en 1828
Hacer
negocio con la educación es... Diga cada lector todo lo malo que pueda:
¡todavía le quedara mucho que decir!
Luces y Virtudes Sociales
Enseñar es
hacer comprender; es emplear el entendimiento; no, hacer trabajar a la memoria.
Sociedades Americanas en 1828
“Ha acabado
su educación” no quieres decir que ya no tenga más que aprender, sino que se le
han dado medios e indicado modos de seguir aprendiendo. ¿Quién ha puesto este
principio en práctica? ¿Quién no ve, por poco que haya leído de historia, los
errores antiguos en los nuestros? Y viéndolos, ¿Quién no comparara la tradición
a un hilo que nunca se rompe? “Las costumbres son leyes”, decimos, y queremos
que produzcan otros efectos, sin derogarlos. No varían las cosas porque se les
muden los nombres: muchos de estos han conservado su significación intacta,
hasta nuestros días. El nombre de esclavo, por ejemplo, y aunque el de siervo
se haya disfrazado con el de vasallo, este con el de súbdito, y el de súbdito
con el ciudadano: la condición es la misma. Las Academias, en sus grandes
Diccionarios, se explayan en menudas distinciones.
Crítica de las Providencias de Gobierno
La educación
mental pide mucha filosofía; la moral, muchas combinaciones; la física, muchos
conocimientos; la social, de todo mucho; muchos conocimientos, muchas
combinaciones y mucha filosofía; y todas una larga experiencia.
Luces y Virtudes Sociales
En tanto que
los conocimientos del estudiante no estén al nivel del tratado que lee, en
tanto que sus ideas no se amolden sobre las del autor, en vano se cansa; para
amoldar es necesario fundir, y aunque el entendimiento sea un crisol destinado
a fundir ideas, hay ciertas cabezas en que las ideas mas fusibles parecen
refractarias.
Defensa de Bolívar
Las
impresiones recibidas en la infancia son indelebles, si no se rectifican en la
infancia misma, o, cuando mas tarde, en la juventud. Solo los hombres sensatos
se ilustran en toda edad; los mas atraviesan la vida sin salir de la niñez; y
no todos los juicios tienen ocasiones o tiempo para poner en ejercicio la
facultad de reflexionar; por lo regular vienen a desengañarse cuando el
desengaño es ya inútil: la vejez es el tiempo de conservar, no de adquirir: es
la época de hacer balance, para ver si se ha ganado o perdido en el comercio de
ideas, y dar cuenta a la generación que sigue.
Critica de las Providencias de Gobierno
El maestro
de niños debe ser sabio, ilustrado, filósofo y comunicativo, porque su oficio
es formar hombres para la sociedad.
Cartas
Hay tres
especies de maestros: unos, que se proponen ostentar sabiduría, no enseñar;
otros, que quieren enseñar tanto que confunden al discípulo; y otros, que se
ponen al alcance de todos, consultando sus capacidades. Estos últimos son los
que consiguen el fin de la enseñanza y los que perpetúan sus nombres en las
escuelas.
Consejos de Amigo
Sin moderar
el egoísmo, el hombre no es sociable. Los sentimientos se moderan rectificando
las ideas. Y como las ideas vienen de las cosas, tratar con las cosas es la
primera parte de la educación, y tratar con quien las tiene es la segunda.
Sociedades Americanas en 1828
Los
estudiantes nunca leerán demasiado. Sepan que los que les han precedido han
estudiado mucho; consulten a esos hombres estimables, y les oirán decir que
para instruirse han tenido que perder una gran parte de su tiempo leyendo lo
que ya sabían, por aprovechar de ciertas miras que les faltaban en su
colección; que así han enriquecido el repertorio de sus conocimientos, y que su
merito no consiste tanto en lo que han aprendido, cuanto en el trabajo que les
ha costado saber algo.
Luces y Virtudes Sociales – Galeato
En el curso
del día tendrá el maestro muchas ocasiones para instruir a los niños en los
preceptos sociales, objeto principal de la escuela. Lo demás que se enseña en
ella se reduce a dar medios de comunicación, como hablar, escribir, calcular,
etc. Puede uno ser orador insigne, literato, poeta, pendolista, matemático, teólogo...
y ser insociable! Y un sordomudo, manco y ciego, ser un modelo de sociabilidad.
Consejos de Amigo
Nadie hace
bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará República con gente
ignorante, sea cual fuere el plan que se adopte.
Defensa de Bolívar
En la
escuela, poco y bien hecho vale más que horas enteras de fastidio.
Consejo de Amigo
El modo de
pensar se forma del modo de sentir, el de sentir del de percibir, y el de
percibir de las impresiones que hacen las cosas, modificadas por las ideas que
nos dan de ellas los que nos enseñan. Las calidades, propiedades y relaciones
de cosas y acciones son las mismas; pero el hombre perspicaz y sensible aprende
solo, si las ocasiones lo favorecen; los demás, necesitan siempre de maestro.
Sociedades Americanas en 1828
Digamos a
los muchachos, cuando estén en estado de entendernos, que los vicios son hijos
de la ociosidad y que los vicios son nietos de la ignorancia. Que el refrán “La
ociosidad es madre de todos los vicios” es el padre de los refranes; y que todo
argumento a favor de la ignorancia pertenece a la familia, y el que lo sostiene
es pariente, en el grado en que este su argumento; afín, agnado, colateral, o
en línea recta.
Sociedades Americanas en 1828
El plan de
Educación Popular, de destinación a ejercicios útiles y de aspiración fundada a
la propiedad, lo mandó ejecutar Bolívar en Chuquisaca. Expidió un decreto para
que se recogiesen los niños pobres de ambos sexos, no en Casas de Misericordia
a hilar por cuenta del Estado; no en Conventos a rogar a Dios por sus
bienhechores; no en cárceles, a purgar la miseria o los vicios de sus padres;
no en Hospicios, a pasar sus primeros años aprendiendo a servir, para merecer
la preferencia de ser vendidos a los que buscan criados fieles o esposas inocentes.
Los niños se
habían de recoger en casas cómodas y aseadas, con piezas destinadas a talleres,
y éstos surtidos de instrumentos y dirigidos por buenos maestros. Los varones
debían aprender los tres oficios principales: albañilería, carpintería y
herraría, porque con tierras, maderas y metales se hacen las cosas mas
necesarias, y porque las operaciones de las artes mecánicas secundarias
dependen del conocimiento de las primeras. Las hembras aprendían los oficios
propios de su sexo, considerando sus fuerzas; se quitaban, por consiguiente a
los hombres muchos ejercicios que usurpaban a las mujeres.
Todos debían
estar decentemente alojados, vestidos, alimentados, curados, y recibir
instrucción moral, social y religiosa. Tenían, fuera de los maestros de cada oficio,
Agentes que cuidaban de sus personas y velaban sobre su conducta, y un Director
que trazaba el plan de operaciones y lo hacia ejecutar.
Se daba
ocupación a los padres de los niños recogidos, si tenían fuerzas para trabajar;
y si eran inválidos se les socorría por cuenta de sus hijos: con esto se
ahorraba la creación de una casa para pobres ociosos, y se daba a los niños una
lección práctica sobre uno de sus principales deberes.
Tanto los
alumnos como sus padres gozaban de libertad –ni los niños eran frailes, ni los
viejos presidiarios; el día lo pasaban ocupados y por la noche se retiraban a
sus casas, excepto los que querían quedarse.
En cada
Departamento de la República debía haber un establecimiento igual; no había
número determinado, y todos entraban voluntarios. En menos de cuatro meses
reunió la casa de Chuquisaca más de 200 niños, cerca de 50 pobres y 20 jóvenes
de diferentes partes que aprendían apara propagar la instrucción en otras
ciudades. A la salida del Director para Cochabamba, dejó una lista de cerca de
700 niños pretendientes a los primeros lugares que se diesen.
La intención
no era –comos se pensó- llenar el país de artesanos rivales o miserables, sino
instruir, y acostumbrar al trabajo, para hacer hombres útiles, asignarles tierras
y auxiliarlos en su establecimiento; era colonizar el país con sus propios
habitantes. Se daba instrucción y oficio a las mujeres, para que no se
prostituyeran por necesidad, ni hiciesen del matrimonio una especulación para
asegurar su subsistencia.
El
establecimiento que se emprendió en Bolivia es “social”; su combinación es
“nueva”; en una palabra, es la República.
Si el
gobierno de Bolivia, en el año 26 (1826), se hubiese tomado el trabajo de
examinar el plan, habría conocido su importancia. Si hubiese exigido de los que
desaprobaban las razones en que debían fundarse, e impuesto silencio a los que
se oponían bajo pretextos frívolos, el Alto Perú seria hoy un ejemplo para el
resto de la América Meridional: Allí se verían cosas verdaderamente nuevas. En
los cuatro años que han corrido desde enero de 26, en que se dio principio al
Establecimiento en Chuquisaca, habría, a lo menos, 25.000 personas ocupadas
–con propiedad, por consiguiente-, instruidas en sus deberes morales y
sociales; los campos estarían cultivados y los labradores tendrían casas bien
construidas, mobladas y limpias; estarían decentemente vestidos; se divertirían
con moderación y entenderían la sociedad. En una apalabra, serian ciudadanos.
No se niega
que algunos habrían perdido en la mudanza. Los burros, los bueyes, las ovejas y
las gallinas pertenecerían a sus dueños. De “gente nueva” no se sacarían pongos
para las cocinas, ni cholas para llevar la alfombra detrás de las señoras; al
entrar en las ciudades no se dejarían agarrar por el pescuezo –a falta de
camisa- , para ir por orden de los asistentes a limpiar las caballerizas de los
oficiales, ni a barrer plazas, ni a matar perros aunque fuesen artesanos; los
caballeros de las ciudades no encargarían indiecitos a los curas, y como no vendrían
los arrieros no los venderían en el camino. Lo demás lo saben los hacendados.
Defensa de Bolívar - Nota sobre el Proyecto de Educación
Popular
El colegio
de Latacunga se distinguirá, poniendo: una cátedra de castellano y otra de
quichua, en lugar de latín; una de física, otra de química y otra de historia
natural, en lugar de teología, derecho y medicina, (esto se enseña en Quito).
Estableciendo dos fabricas, una de loza y otra de vidrio, y creando una
maestranza de albañilería, de carpintería y de herrería: ¡un consejo llamado a
ser Universidad!. Enseñando a hablar la lengua de los bárbaros, y haciendo
platos, botellas, tapias, silletas y clavos. ¡Qué mengua, dirán los doctores de
antaño! ¡Qué honor, dirán los de hogaño! Nosotros tendremos quien nos haga lo
que necesitamos, bien hecho, barato a tiempo y sin trampas. Ustedes echaran
tajos y reveses en latín, cuando los engañen, o tendrán que comer en la mano,
que beber de bruces en la acequia, que arrojarse en Tabucos, que sentarse en el
suelo, que colgar sus gorros en estacas y que juntarse a maldecir su suerte, en
verso, en lugar de bendecirla, en prosa.
Consejos de Amigo
La escuela
primaria dará reglas de conducta, en general; la maestranza pondrá en práctica
las que le toquen; y el Colegio habrá dado en lo que nadie hasta aquí, que es
hacer ver que en toda ocupación, en toda empresa, ha de regir la idea de la
sociabilidad.
Consejos de Amigo
Para contar
con una mayoría de hombres sensatos en la sociedad, es menester ser muy severo
con los niños, es menester cultivar su razón, haciéndoles aplicar el raciocinio
a los asuntos sociales de su edad.
Partidos
Para mayor información se puede descargar desde el link: Simón Rodríguez, Maestro de América una biografía muy completa en PDF, elaborada por el mismo autor: Alfonso Rumazo González, donde se aborda la labor educativa de este gran pensador.