La tarde del domingo 3 de octubre será la primera Asamblea de la Comunidad en este curso. Además de programar el principio del curso, con las nuevas propuestas y proyectos que se quieren comenzar, tendremos la elección de los nuevos cargos: Coordinador/a, Tesorero/a, Enlace del Consejo de Centro Suárez y Representante en la Plataforma Solidaria de Granada.
La tarde del jueves 5 de agosto de 2004 tuvimos la gran alegría de saber que en la Asamblea General de CVX España celebrada la primera semana de agosto en Murguía (Álava), la Comunidad de Granada fue admitida por votación (33 de 34 comunidades votaron afirmativamente) como comunidad de pleno derecho y por lo tanto desde ese momento ya formamos parte de las Comunidades de Vida Cristiana.
Granada, marzo de 2003
Nuestra misión común (CVX-Granada)
Con este encabezado empieza el documento que fue el resultado de la XIII Asamblea General de la Comunidad de Vida Cristiana celebrada en Itaici (Brasil) en 1998. Este representa una misión común tal como allí fue discernida, siendo a partir de ese momento ofrecida a todas las comunidades y sus miembros de todo el mundo.
Apoyado en sus textos, la Junta-Coordinadora te invita personalmente a unirte en nuestra peregrinación hacia la búsqueda esa misión común para que Jesucristo pueda alcanzar toda su plenitud. Eso es lo que apasionadamente deseamos y a lo que nos comprometemos de todo corazón.
La Comunidad Pre-CVX de Granada, en su crecimiento, se nutre del discernimiento y de la experiencia recogida por la Comunidad Mundial de Vida Cristiana, y todavía más ahora porque la próxima XIV Asamblea General, que se celebrará este verano en Nairobi (Kenia), nos propone el lema: “Enviados por Cristo, miembros de Un solo Cuerpo”, y nos insta a que “busquemos y creemos formas no sólo nuevas, sino radicales, de lograr una mayor unidad en un solo cuerpo” (Proyectos 122). “En un cuerpo apostólico, que reúne a las personas que están unidas por la llamada del Señor a vivir su vocación laica en comunidad, arraigada en la espiritualidad de San Ignacio. En este cuerpo apostólico discernimos juntos las formas específicas en las que Jesucristo quiere que participemos en Su misión hoy. Así, mientras nos forma y apoya, la comunidad además nos envía a servir competentemente usando todas las capacidades que el Señor nos ha dado” (Visión de CVX, Proyectos 120).
Pasado (Itaici 1998) y futuro (Nairobi 2003) nos ubican en el presente de nuestro discernimiento como cuerpo acerca de las necesidades más urgentes del mundo de hoy, y desde ellas, la Comunidad ha tratado y trata de dar forma y vida a los deseos que el Señor tiene aquí y ahora.
Al revisar las necesidades en asambleas, talleres y reuniones de los grupos en estos años atrás, y actualmente, nos hemos dado cuenta que nos enfrentamos a nuestras limitaciones y debilidades, a nuestras luces y sombras, a nuestro pecado. Pero asimismo encontramos muchas cosas buenas y sabias, especialmente ese poderoso y penetrante esfuerzo para proseguir en la lucha por la misión. Por eso asumimos nuestras misiones con confianza de que el Señor nos acepta como hizo con Ignacio, no porque seamos fuertes, sino porque “nos basta su amor y su gracia”.
- Del lado de los pobres: Nuestra relación personal con Dios es la inspiración que nos entusiasma para participar en la lucha por un mundo justo. Enraizados en Cristo y en su amor por nosotros, queremos hacer nuestra opción por los pobres, no como una idea sino haciendo un análisis serio y adoptando una actitud responsable y efectiva en relación a la pobreza y sus causas. Estamos llamados en nuestra vida comunitaria a animarnos unos con otros para mirar al mundo y trabajar en él desde la perspectiva de los pobres y a crecer en nuestra capacidad de encontrarnos con ellos, de saber dónde están en nuestras sociedades, y descubrir cuáles son las mejores formas de participar en sus luchas.
- Por un mundo más justo: Tal como las causas de la pobreza y la injusticia están vinculadas entre sí y se apoyan unas a otras más allá de las fronteras, nosotros como CVX estamos llamados a ser una comunidad que da a sus miembros el poder de ser profetas de la esperanza y de la justicia, capaces de asumir posturas audaces, para traer más justicia a este mundo.
- Testimoniando nuestro estilo de vida: Reconocemos que nuestra principal contribución a nuestro mundo es vivir plenamente nuestra vocación, como individuos y como comunidad. Nos sentimos particularmente llamados a vivir en solidaridad con todos, con un estilo de vida sencillo, buscando todos los días nuestra propia conversión a Dios y compartiendo la experiencia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio y su pedagogía. Sentimos que la CVX está llamada a resistir el creciente consumismo e individualismo, y la erosión cultural que producen. Nuestra espiritualidad nos debe formar para ser “proactivos”, y esto nos dará la confianza necesaria para ir contra la corriente cuando sea necesario.
- Formados a través de la acción y la experiencia: La CVX necesita actuar. Prácticamente todas las necesidades sociales que deseamos enfrentar exigen formación, pero la acción no pueda esperar hasta que estemos completamente formados. Necesitamos desde el comienzo mismo aprender a ser contemplativos en la acción, a promover experiencias de inserción en situaciones de opresión y privación, y a promover un modelo de experiencia-reflexión-acción en nuestros programas de formación.
- Trabajando en redes y colaborando: Sentimos que hoy hay una gran oportunidad de colaborar con otros y encontrar estructuras flexibles y dinámicas que aseguren eficiencia en el servicio que deseamos aportar al mundo. Queremos colaborar dentro de la CVX y más allá de ella, y unirnos humildemente a otros para ayudar en sus iniciativas. Sentimos una particular llamada a colaborar en la misión con la Compañía de Jesús y con otros miembros de la familia ignaciana. CVX está especialmente interesada por crear y apoyar activamente redes de trabajo apostólico en la Iglesia y con otros grupos.
Este proceso de discernimiento que ya comenzó en nuestra Comunidad lo hemos plasmado en varios frentes en los que actuar desde nuestro carisma ignaciano y que nos unan en la búsqueda de un objetivo común: hacer avanzar en el mundo el Reino de Dios hasta la plenitud.
Así continuamos este curso con el apoyo a una institución peruana en la financiación de los estudios de gente necesitada, a la que serán destinados los beneficios de otra obra teatral que próximamente será representada y en cuya preparación se han involucrado miembros de esta Comunidad.
La Eucaristía del sábado 22 de marzo será diferente y más propia del tiempo de Cuaresma en el que nos encontramos. Irá acompañada de una Cena del Hambre en la que con nuestra privación nos acercaremos a los necesitados de cuerpo y espíritu examinando nuestras propias vidas desde esta perspectiva.
Igualmente la del sábado 5 de abril tendrá un marcado acento en los Voluntariados que la Comunidad, tanto individual como grupalmente, asume. Será tanto una forma de animarnos unos con otros como la de informarnos en lo que hacemos y así ver en lo que se plasma esa búsqueda de lo que el Señor quiere.
Por último decir que desde hace unas semanas se ha colocado en las Eucaristías, y más concretamente debajo del altar, una hucha solidaria en la que se recogerán las aportaciones económicas que ayuden a poder alcanzar la mayor cantidad de dinero y así poder ser más efectivos en la misión en la que la Comunidad se embarcó el curso pasado y ahora continúa.
Para ésta, y cualquiera de las otras posibilidades de colaboración antes mencionadas, apelamos a la responsabilidad de cada uno, siendo la actitud y el gesto siempre discernidos por cada uno desde su situación personal, para que sea así un signo evidente de compromiso maduro y no un simple desprendimiento material.
Rezaremos para que podamos avanzar con el mismo celo expresado por Pablo: “Hago esto de acuerdo a la misión que me ha sido encomendada...” (Romanos 15:16).
La Junta-Coordinadora
El sábado 25 de febrero a las 19 h. en la sala de reuniones de la Comunidad tuvimos un taller preparado por el Asistente Paco Pepe con consejos para pilotar (vidas, las nuestras) o Escuela de vuelo de la espiritualidad ignaciana. Los puntos fueron:
Desde la Comunidad de Vida Cristiana de España, queremos manifestar nuestro apoyo al manifiesto Digamos no a la guerra que ha promovido Justicia y Paz junto con otras organizaciones. Creemos que es fundamental moverse a favor de la paz activamente.
Desde el 11 de septiembre, las religiones han sido señaladas como causantes del enfrentamiento entre los pueblos, y ahora nos encontramos con que este argumento está sirviendo para manipular la opinión pública en contra del mundo musulman, que se ha convertido en el nuevo enemigo después de la guerra fría. Con esta guerra sólo gana la maquinaria de guerra de Estados Unidos y la industria armamentística, y pierden los civiles iraquíes, cuya desgracia no podemos ignorar, aunque no salga en la televisión. Pero además, perdemos todos como seres humanos, si permitimos que se acuñe por fin el término "guerra preventiva".
Que el Príncipe de la paz nos acompañe y nos ayude a lograrla.
Fdo.: Joaquín Fernández-Díaz
Presidente Comunidad de Vida Cristiana de España - CVX
En estos días se está preparando una acción militar de ataque contra Irak que nos es presentada como inevitable. Sin embargo, la guerra nunca es una fatalidad, ante la cual haya que resignarse, sino que siempre significa una derrota de la humanidad, que hay que evitar. Por el contrario, el respeto del derecho internacional, el diálogo leal, la solidaridad entre los Estados y el ejercicio de la diplomacia son los únicos medios dignos de la persona y de las naciones para resolver los conflictos. Nuestra fe cristiana nos exige un compromiso renovado a favor de la paz. Así, pues, impulsados y orientados por esa fe, al mismo tiempo que luchamos por la justicia, rechazamos toda violencia; y de manera especial la noción misma de la llamada "guerra preventiva". Tenemos, pues, que oponernos a la guerra, ahora que todavía estamos a tiempo.
La cuestión de la paz no puede separarse de la cuestión de la dignidad de la persona y de los derechos humanos. Juntamente con eso, se ha de recordar a cuantos creen que la vida pública internacional se desarrolla de algún modo fuera del ámbito del juicio moral, que el problema de la paz no puede prescindir de las cuestiones relacionadas con los principios morales, y, por lo tanto, todas las decisiones relativas a ella están sometidas al examen ético que tiene como referente destacado la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
La guerra que se anuncia y prepara es inmoral e ilegítima, y tendría previsibles consecuencias dramáticas: en primer lugar, causaría sin duda miles de muertos, heridos y desplazados, y el pueblo iraquí sería su primera víctima, en particular la población civil; en segundo lugar, se incrementaría el abismo de desconfianza y hasta de odio que ya se ha establecido entre los países occidentales y los pueblos de la región.
Una acción militar contra Irak daría la razón a los extremistas que perciben nuestro mundo como dominado por el choque entre "civilizaciones", es decir (¡y eso nos causa un sufrimiento particularmente cruel a los creyentes!), como una confrontación entre religiones, cuando en realidad se trata de un enfrentamiento motivado por razones económicas. Además, si se produjera la guerra, no podríamos evitar el sentimiento de que las resoluciones de las Naciones Unidas se aplican con doble rasero en Oriente Próximo. Y nuestro discurso que proclama a la democracia y los derechos humanos como valores universales quedaría totalmente desacreditado.
Pero aún estamos a tiempo; podemos todavía influir sobre las decisiones que se han de tomar por parte de quienes nos gobiernan. España es en estos momentos miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y ocupa, por lo tanto, un lugar privilegiado en la resolución de este conflicto. Por eso, manifestemos masivamente al Gobierno nuestra voluntad de que nuestro país se oponga a esta aventura sin retorno que sería la guerra.
Paralelamente, podemos hacer saber también nuestra oposición a la guerra a los miembros del Parlamento, y solicitar al mismo tiempo que el asunto sea debatido en el Congreso de los Diputados antes de que el Gobierno tome ninguna decisión al respecto. Y también al embajador de los Estados Unidos de América, para que quede constancia de que no compartimos la posición de su Gobierno.
Hacemos una llamamiento a los creyentes de todas las confesiones y credos para que tomemos iniciativas interreligiosas que muestren claramente nuestro deseo de paz y nuestra oposición a la guerra.
Ahora que nos amenazan la resignación y el desánimo, que Jesús de Nazaret, que vino a traer la paz al mundo y cuya presencia en el corazón de la historia de la humanidad acabamos de celebrar, sostenga nuestra esperanza. Y que Él nos dé el valor necesario para ser verdaderos artífices de la paz en medio de las violencias de este mundo, actuando públicamente sin miedos ni reservas.
Enero de 2003.